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Elecciones europeas

Las cuotas ahogan a la pesca

  • La flota española que faena en aguas comunitarias se redujo en más de la mitad desde la adhesión al mercado común
  • La obligación de traer a tierra todo el pescado de valor comercial que se captura pone a prueba al sector pesquero español

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Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso - Preocupación por la pesca en el puerto de Vigo

El Principio de Estabilidad relativa es uno de los más odiados por el sector pesquero español, sobre todo por el de Galicia. En 1985, cuando se produjo la adhesión de Portugal y España a las Comunidades Europeas, la flota española que faenaba en aguas comunitarias estaba compuesta por cerca de 400 unidades.

España era una gran potencia pesquera pero Bruselas le puso las riendas al aplicar ese Principio, por el que se tenían en cuenta los datos históricos de capturas de los diferentes stocks de especies de los países miembros. Ahí empezaron los problemas al tener que someterse a los TAC (totales admisibles de capturas) y a las cuotas.

La flota que faena en aguas comunitarias se redujo a más de la mitad desde entonces. Cada año, cuando se acerca el mes de diciembre, mes en el que los ministros de pesca deciden los TAC y las cuotas da cada país para el siguiente año, los armadores se echan a temblar hasta conocer si van a poder pescar más o menos que el año en curso.

"Los problemas de la pesca en Galicia son los de siempre" asegura el gerente de la cooperativa de armadores de Vigo, José Antonio Suárez Llanos. "A Galicia le han faltado cuotas de bajura, de la flota de litoral, de la de cerco, de la de altura y del Gran Sol", sostiene Suárez Llanos, "porque hemos entrado de últimos".

Presión sobre el sector para evitar la sobreexplotación de los recursos

La pesca industrial no es del agrado de las organizaciones ecologistas que piensan que se están esquilmando los recursos pesqueros. Por eso en Bruselas se trata de agradar a los conservacionistas pero también a las comunidades altamente dependientes de la pesca al invocar a la sostenibilidad socioeconómica y no solo a la ambiental.

Para evitar que se produzca una excesiva presión sobre los stocks de las distintas especies, la Comisión Europea tiene cada vez más en cuenta las recomendaciones de los diversos organismos científicos que la asesoran. En España el Instituto Español de Oceanografía realiza campañas anuales para determinar la situación de los principales caladeros.

La presión sobre el sector pesquero para evitar la sobreexplotación de los recursos pesqueros también se refleja en la prohibición de los descartes, peces que se capturaban pero que se tiraban al mar porque no formaban parte de las cuotas que tenían asignadas los barcos.

"Si son por debajo de la talla mínima, pezqueñines, esos pescados deben ir destinados a la fabricación de harinas para consumo no humano", dice Suárez Llanos, "y los otros hay que valorizarlos y venderlos también".

El Parlamento Europeo, clave para la pesca española

El Parlamento Europeo, y por tanto las elecciones del próximo 26 de mayo, tienen una gran importancia también para el sector pesquero porque muchas de las normas que regulan la actividad pesquera, como los reglamentos de control, el de medidas técnicas o el de la obligación de desembarque de las capturas se adoptan en codecisión con el Consejo de Ministros, actuando la Comisión Europea de árbitro, en lo que se denomina el trílogo.

Es otro de las grandes problemas de la pesca, que es un sector que está muy regulado. "Otro de los principales problemas que existe en la pesca es la burocracia", mantiene el gerente de la Cooperativa de armadores de Vigo, "la cantidad de normas que hay y eso a pesar de que desde hace cinco o seis años la Comisión Europea asegura que se van a simplificar, pero la inercia hace que no sea así e incluso en algunos reglamentos hay todavía más burocracia".

El tan temido Brexit, que podía ser una estocada al sector pesquero, ha pasado a un segundo plano después de los nuevos plazos dados entre Londres y la Unión Europea.

El sector pesquero amplía horizontes

Pero pese a los avatares, el sector pesquero gallego ha logrado sobreponerse y es una actividad que genera mucha riqueza y puestos de trabajo en lo que se denomina complejo Mar-Industria. El sector conservero de productos del mar es el más importante de Europa y el del congelado es un referente mundial, como cada año se pone de relieve en la feria Conxemar que se lleva a cabo en Vigo y que cada año bate récords de facturación y de presencia internacional.

"Se han desguazado muchos barcos", reconoce el gerente de los armadores, "pero la gran mayoría del sector se ha desplazado a otros estados miembros para tener cuotas comunitarias y se han hecho sociedades con países terceros".

"Nos va muy bien", según dice Suárez Llanos, "porque la confianza que tienen esos países terceros en la flota española y en los armadores es muy grande, y así tenemos sociedades en Sudáfrica, en Namibia, es las Malvinas, en Argentina, Chile, etc, muchas empresas mixtas, es decir hemos seguido en el negocio a pesar de todas las dificultades y nos va razonablemente bien".

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