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Ocho cuentos sobre desigualdad para cambiar el futuro de niñas y adolescentes

  • Sara Cano escribe El futuro es femenino que persigue empoderar
  • Han colaborado con los relatos algunas de las mejores ilustradoras españolas
  • La autora: "Para que el futuro sea femenino el presente deber ser feminista"

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Ilustración de Amaia Arrazola que acompaña al cuento 'Culorrojo', sobre la menstruación

Empoderar para romper la cadena de la discriminación. Es una de las robustas raíces sobre las que crece el libro El futuro es femenino, cuentos para que juntas cambiemos el mundo (Nube de tinta), de la autora Sara Cano.

Ocho cuentos ilustrados, sencillos pero muy impactantes, que dan luz a episodios de desigualdad reales que encaran niñas y adolescentes en su día a día, y que acaban normalizándose y pasando desapercibidos.

Historias inspiradoras que actúan como revulsivo frente a una realidad con la que cualquier mujer puede identificarse. “Sin dar una moralina, simplemente que leyendo la situación te des cuenta de que si lo has vivido no tienes por qué volver a hacerlo”, explica la autora en una entrevista para RTVE.es.

En las páginas de El futuro es femenino, Cano da voz a una niña transexual, a una joven inmersa en una relación tóxica, muestra cómo las mujeres han sido borradas del Arte o la Historia, la presión sobre el físico, las expectativas a la hora de educar, la conciencia de los cambios del propio cuerpo o algo tan común como la diferencias al compartir el patio del colegio.

“En el cuento Las reinas del patio, se asume que el patio se comparte, pero entre las actividades que ocupan espacio y suelen ser actividades que realizan los chicos. Las chicas nos relegamos a una esquinita y nos conformamos. En el cuento de Culorrojo se habla sobre la menstruación que es un proceso de la adolescencia e inevitable para las mujeres y que se vive con mucha vergüenza y muchos chicos se ríen de ti. O cómo cuando te empieza a salir vello, que es algo que es idéntico en mujeres y hombres, pero a ningún niño adolescente se le critica o se le hace sentir sucio por ello y las chicas estamos super obsesionadas por hacerlo desaparecer para parecer lo más femeninas posibles”, señala Cano sobre el contenido.

"Tenemos derecho a reivindicar que las cosas sean iguales"

A cada relato le acompaña una imagen creada por algunas de las principales ilustradoras del escenario actual en España como Agustina Guerrero, María Hesse, Ana Santos, Naranjalidad, Lady Desidia, Laura Agustí, Elena Pancorbo y Amaia Arrazola.

Cada creadora se volcó con la historia con la que se sentía más afín y con estilos completamente diferentes han plasmado pequeñas obras de arte. “Han captado super bien el espíritu de los cuentos y han sabido transmitir su esencia”, apunta Sara Cano que explica que en el libro “no hay víctimas” y las niñas acaban dándole la vuelta a la situación. Una llamada a dinamitar estereotipos de género, a transformar la sociedad y un canto a la esperanza.

“Me hicieron darme de cuenta de la importancia de reflejar situaciones de empoderamiento, de que nadie te va a sacar de esta situación de desigualdad. Nadie va a venir a rescatarnos y tenemos derecho a reivindicar que las cosas sean iguales”, relata la escritora, que sitúa en primer plano la solidaridad entre mujeres, la autoconciencia y el feminismo como palancas de cambio.

Un libro necesario que aterriza en un momento clave con el grito por la igualdad que recorre el mundo, del que se hace eco un boom de literatura feminista que abre la mirada a temáticas inéditas.

“Con los cuentos quería reflejar situaciones de machismo y de desigualdad a la que se enfrentan las niñas, porque sobre todo hay visibilización de los problemas de desigualdad a los que se enfrentan los adultos, pero no tanto a los que se enfrentan las niñas y adolescentes”, ahonda, y subraya que los cuentos están orientados a concienciar a las niñas, a los niños y a los padres porque "para que el futuro sea femenino el presente debe ser feminista”, concluye la autora de un volumen que donará el 5% de su venta a la ONG Intered que fomenta la equidad de género.

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