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El profesor José María Bermúdez de Castro junto a su hija, la pediatra Elena Bermúdez de Castro

José María Bermúdez de Castro: "Las grandes ideas suelen tenerse en torno a los 35 años"

  • El paleoantropólogo escribe junto a su hija Elena, Pequeños pasos

  • La guía recoge la evolución de la crianza desde la Prehistoria a la actualidad

  • RTVE.es entrevista a ambos autores

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Paleoantropólogo, codirector de las excavaciones del yacimiento de Atapuerca y doctor en Ciencias Biológicas, el profesor e investigador José María Bermúdez de Castro abre una puerta a la esperanza sobre el futuro de la especie, a pesar de que la mano del hombre es la principal amenaza del ecosistema. “Confío en que haya mentes pensantes capaces de parar cualquier cosa, siempre habría supervivientes que volverían a salir".

El también premio Princesa de Asturias de Investigación Científica apunta a la gestión de la comunicación tecnológica como el principal reto que encara el tierno cerebro de los niños ‘sapiens’, bombardeado con múltiples estímulos.

 El manual analiza los procesos de aprendizaje Ilustración: Diego Mallo

 “Nuestros hijos tienen acceso a muchos dispositivos y no sabemos cómo va a terminar si es bueno o si es malo. Creo que algo intermedio debería estar mejor (…) Está bien que tengan ese acceso pero sin alejarles de la realidad”, opina.

Esta mirada al pasado evolutivo para redefinir el presente es la que integra Pequeños pasos creciendo desde la Prehistoria (Editorial Crítica), un manual para padres, educadores y profesionales de la salud, escrito por Bermúdez de Castro, y su hija Elena, pediatra de atención primaria, que bucea en la lactancia, el parto, el destete, la dieta, los procesos de aprendizaje o el desarrollo de la adolescencia desde hace millones de años a nuestros días. RTVE.es entrevista a ambos autores, padre e hija, sobre el contenido de esta guía divulgativa.

Pregunta: El ser humano nace inmaduro e indefenso, y su estrategia evolutiva se basa en llegar a adulto lo más tarde posible, ¿Cuál es el objetivo de este lento desarrollo?

Respuesta de José María Bermúdez de Castro: Hay un objetivo importante que es aprender más, saber más. Nacemos con un desarrollo bajísimo, el más bajo de todos los mamíferos. Un chimpancé a los tres años ya tiene capacidad para moverse libremente por la selva. Eso sí, muy cerca de su madre pero tiene cierta autonomía, algo que nosotros no tenemos hasta los tres o cuatro años.

 El lento desarrollo humano permite un mayor aprendizaje. Ilustración: Diego Mallo

Eso ha traído como consecuencia, tener un desarrollo neuromotriz mucho menos desarrollado pero a la posibilidad de poder aprender mucho más. El cerebro, esto lo sabemos desde hace poco tiempo, termina su pleno desarrollo hacia los 30 años, nos hacemos adultos cerebralmente a una edad muy tardía y somáticamente hacia los 18.

Va muy lento y esto nos permite aprender mucho más, la cantidad de información que aprendemos desde que nacemos hasta esa edad es enorme. La gente siempre se ha preguntado, por qué las grandes invenciones, las grandes ideas, se producen hacia los 30-35 años, pues ahí tenemos la respuesta. Es cuando el cerebro se termina de formar, luego no quiere decir que no aprendamos, lo hacemos hasta el final de nuestra vida pero a menor ritmo, y tenemos, en cualquier caso, más experiencia

P: ¿En qué se basaba la dieta de nuestros ancestros?

R: Afortunadamente, el ancestro común era omnívoro pero también, fundamentalmente nos alimentábamos de vegetales porque veníamos de un medio de selva pero no desdeñábamos las proteínas de origen animal como gusanos, etc, como hacen los chimpancés que cazan monos, eso nos salvó porque estábamos preparados para comer carne, teníamos esa pre adaptación.

Durante el cambio climático de hace cuatro millones de años disminuye la temperatura global de la tierra y desaparecen las selvas y aparecen los desiertos. Salimos a las sabanas, muchas especies se extinguieron pero pudieron sobrevivir gracias a que se habían adaptado a comer carne aunque seguíamos siendo omnívoros. La caza se hizo muy importante.

P: ¿Cómo ha cambiado la duración de la lactancia y el destete a través del tiempo?

R: Ha habido una disminución progresiva del tiempo de lactancia desde nuestros ancestros en común con los chimpancés que podía ser de cuatro o cinco años, ahora estamos en los dos años y pico, la lactancia normal, no en las grandes ciudades ni en los países super desarrollados donde la lactancia obedece a cuestiones sociales.

En una tribu de cazadores recolectores del siglo XXI, esa lactancia dura hasta los dos años. Siempre teniendo en cuenta que el destete es un proceso gradual y lento, no un corte radical. Ese proceso empieza antes en las poblaciones actuales.

Me atengo a una biología normal. La lactancia ha disminuido y eso ha favorecido la demografía. Cuando tienes la lactancia intensiva durante mucho tiempo se inhibe la ovulación, por tanto, se alarga el tiempo de tener hijos, el intervalo promedio de nacimientos se alarga, una madre orangután suele tener en su periodo fértil de unos 40 años, unos tres hijos, y estas especies están en extinción por la presión humana.

Sin embargo, nosotros hemos disminuido el tiempo de lactancia en nuestro periodo fértil que es de unos 40 años y nos permite tener mayor cantidad de hijos, y de ahí a que haya 7000 millones de individuos en el planeta, pero aunque es un problema también, porque hay que alimentar a esas personas, hemos salido de ese atolladero de los simios antropoideos con una fertilidad realmente muy baja.

"La duda más frecuente de la madres es si serán capaces de amamantar"

La lactancia es uno de los temas que focaliza muchas de las dudas que se plantean en las consultas de pediatría, ya que alrededor de la alimentación con leche materna aún persisten muchas falsas creencias fuertemente arraigadas, según comenta con RTVE.es la doctora Elena Bermúdez de Castro. “La principal duda de las madres al principio es si van a ser capaces de hacerlo. Luego, cuando ya está instaurada la lactancia, alrededor de los tres meses se produce la crisis de lactancia, el niño necesita comer más y pide con más frecuencia, y la madre tiene duda de si va a tener suficiente leche, esa es una duda muy frecuente”.

 La pediatra resalta la importancia de las revisiones periódicas. Ilustración: Diego Mallo

La pediatra señala que a veces la lactancia se convierte en una carrera de obstáculos para las mujeres. “Otra pregunta muy habitual es cuando la madre se incorpora al trabajo y se pregunta si puede continuar con la lactancia, y les decimos qué claro que puede continuar, y le damos recomendaciones. Es verdad que muchas lactancias se pierden porque la madre está muchas horas fuera de casa, porque es verdad que cuanto menos mame el niño menos leche va a producir.”

Con respecto a la introducción de la alimentación complementaria, la doctora Bermúdez de Castro afirma que “no existe un orden establecido” y lo más importante es hacerlo “poco a poco” por las posibles intolerancias alimentarias, según se recoge en Pequeños pasos.

“Hay varias formas de introducirlo, algunos [bebés] empiezan con papillas, que es lo más habitual, trituramos la fruta, las verduras, etc, otros practican lo que llamamos el ‘baby led weaning’ que es directamente con los sólidos. El niño lo coge directamente con la mano para que aprenda a masticarlo y pocas veces toman purés. Es otra forma de introducirlo ni mejor ni peor”, explica, y resalta la importancia de las revisiones periódicas dónde los pediatras valoran el desarrollo físico y cognitivo de los más pequeños.

“Tenemos que conocer muy bien los márgenes de normalidad, porque decimos que un niño aprende a caminar a los doce meses pero hay niños más precoces que ya lo hacen con once meses y otros con 18 meses no lo hacen y es normal, y eso lo revisamos en cada consulta”.

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