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Aviones estadounidenses bombardean al Estado Islámico en Libia y matan a 40 personas

  • El Pentágono confirma el ataque y afirma que evita "una amenaza directa"
  • El objetivo era un líder yihadista implicado en los últimos atentados en Túnez
  • No hay confirmación de que haya muerto, pero el Pentágono habla de "éxito"

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Sabratah, la ciudad donde ha sido el ataque, acoge uno de los conjuntos monumentales romanos más importantes del Mediterráneo
Sabratah, la ciudad donde ha sido el ataque, acoge uno de los conjuntos monumentales romanos más importantes del Mediterráneo REUTERS/Ismail Zitouny/Files

Aviones de combate de Estados Unidos han bombardeado durante la madrugada del jueves al viernes un supuesto campamento del Estado Islámico en Libia, en la ciudad de Sabratah, al oeste de Trípoli, un ataque que pretendía acabar con la vida de un dirigente de la rama libia del grupo terrorista, Nuredine Chouchane, y que ha matado al menos a 40 personas, entre ellas mujeres y niños.

El Departamento de Defensa estadounidense ha confirmado la operación este viernes y ha justificado el ataque señalando que los yihadistas que se encontraban en el lugar bombardeado eran "una amenaza directa" para Estados Unidos y sus aliados.

El portavoz del Pentágono, Peter Cook, ha asegurado en rueda de prensa que el ataque aéreo se ha llevado a cabo "de acuerdo a las leyes internacionales" y con el conocimiento de las autoridades libias. Asimismo, Cook ha calificado la operación como "un éxito" dentro de la campaña del Gobierno estadounidense contra el grupo yihadista.

"Hemos llevado a cabo esta acción contra Nuredine Chouchane y el campo de entrenamiento después de haber determinado que tanto él como los combatientes del Estado Islámico que estaban en ese lugar preparaban ataques contra intereses estadounidenses y de otros países occidentales en la región", ha señalado Cook.

El objetivo, un implicado en los atentados de Túnez

Antes de la confirmación oficial de EE.UU., fuentes de la seguridad libia habían relatado que el ataque tuvo lugar la pasada madrugada contra un inmueble situado en el barrio de Qasr Talil, en el extrarradio de la ciudad de Sabratah, a medio camino entre Trípoli y la frontera con Túnez.

Las mismas fuentes habían detallado que todas las víctimas del mismo son de nacionalidad extranjera: "Hay al menos seis heridos graves. Ninguno de los muertos es de nacionalidad libia".

Varias fuentes habían apuntado a que el objetivo del ataque era Nuredine Chouchane, sin que se haya confirmado que efectivamente ha fallecido en la operación. Un portavoz del Ejército estadounidense, citado por Reuters, había avanzado que el objetivo del ataque era un tunecino relacionado con los dos atentados que sufrió Túnez el año pasado, en un hotel en la zona turística de Susa y en el museo Bardo.

El diario The New York Times, citando fuentes anónimas de seguridad occidentales, también asegura que el objetivo era un conocido yihadista tunecino que se había trasladado a Libia tras combatir con el EI en Siria e Irak.

Brecha política y militar en Libia

Este es el primer bombardeo occidental sobre Libia desde que hace un año los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk iniciaran un diálogo bajo la tutela de la ONU para tratar de poner fin a la división y llenar el vacío de poder que amenaza el país.

Además, se produce entre insistentes noticias sobre la posibilidad de una nueva intervención militar extranjera -a la que se oponen los países vecinos-, similar a la que en 2011 contribuyó al derrocamiento de la dictadura de Muamar al Gadafi.

A la brecha política se une la división militar, con tres grandes fuerzas, una en Trípoli, otra en Tobruk y la milicia al mando de Ibrahim Jibran, encargada de defender las instalaciones petroleras, que se combaten entre sí mismas y luchan contra los yihadistas sin coordinación.

Esta situación es aprovechada por grupos yihadistas vinculados al Estado Islámico (EI) y a la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que han ganado terreno y extendido su influencia al resto del norte de África.

Avance yihadista

En el último año, los yihadistas han consolidado posiciones en la ciudad oriental de Derna, su principal sede, y ampliado el territorio bajo su control, que ahora incluye barrios en Bengasi y la ciudad de Sirte, su bastión más importante en la costa del Mediterráneo.

A principios de enero lanzaron, además, una ofensiva contra los importantes puertos petroleros de Sidrá y Ras Lanuf, que a duras penas fue repelida por la milicia privada que los defiende y han abierto campos en la zona de Sabratah.

Esta localidad, que acoge uno de los conjuntos monumentales romanos más importantes del Mediterráneo, se ha convertido en la primera etapa de los yihadistas que llegan al Libia desde todo el Sahel a través de la porosa frontera con Túnez.

Hace unos meses, supuestos yihadistas asaltaron allí un convoy del embajador de Serbia -que pudo huir a Túnez- y secuestraron a dos diplomáticos.

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