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Condenan a 32 años de prisión al etarra Aguinagalde por el asesinato del concejal Isaías Carrasco

  • El juicio se repitió por orden del Tribunal Supremo tras haber sido absuelto
  • Una testigo protegido reconoció con "rotundidad y firmeza" al acusado

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El etarra Beñat Aguinagalde escucha de pie durante el juicio que la Audiencia Nacional ha repetido contra él.
El etarra Beñat Aguinagalde, durante el juicio que la Audiencia Nacional ha repetido.

La Audiencia Nacional ha condenado a 32 años de prisión al etarra Beñat Aguinagalde por matar de varios disparos al concejal socialista Isaías Carrasco en 2008 en Mondragón (Guipúzcoa), como pidió el fiscal en el juicio que se repitió por orden del Tribunal Supremo tras haber sido absuelto anteriormente.

El lunes pasado la Audiencia repitió la vista por orden del Supremo, que estimó que la Sala que le absolvió el año pasado vulneró el derecho a la tutela judicial efectiva por excluir como prueba de cargo sin suficiente motivación la identificación fotográfica del acusado que hizo una testigo, que en el juicio reconoció a Aguinagalde como el joven al que vio huir.

En la sentencia, se impone la pena de prisión a Aguinagalde como autor de los delitos de asesinato y tenencia de armas de fuego con finalidad terrorista, además de una multa de 7.200 euros por otro de daños, y le prohíbe residir y acudir a Mondragón por un tiempo superior de diez años al de duración de la pena de prisión.

Además, señala que el acusado debe indemnizar a la viuda y a los tres hijos de Carrasco, que en el momento de los hechos tenían 20, 14 y 4 años, en 500.000 euros, de los que 265.906 deberá pagar al Ministerio del Interior, que ya anticipó dicha cantidad a la familia, y 93.911 al Consorcio de Compensación de Seguros por los pagos que ya efectuó.

Autor material del asesinato del concejal de Mondragón

La Audiencia declara probado que Aguinagalde formaba parte del comando Asti de ETA, que operaba desde 2008 en Guipúzcoa y que inició una serie de atentados tras la tregua de la banda terrorista de 2007.

Añade que en la mañana del 7 de marzo de 2008 se trasladó con una pistola a la calle de Navas de Tolosa de Mondragón, donde esperó a Isaías Carrasco. La resolución relata que Carrasco abandonó su domicilio sobre las 13:25 horas y se introdujo en su vehículo, momento en el que Aguinagalde se dirigió andando hacia el coche, se situó frente al parabrisas delantero y efectuó cinco disparos a su objetivo, tras lo cual abandonó el lugar a la carrera.

Testimonio clave de una testigo

El Supremo ordenó repetir el juicio por otros tres magistrados diferentes de la Audiencia Nacional, puesto que en la primera sentencia no se tuvo en cuenta la declaración de una testigo que identificó a Aguinagalde en reconocimientos fotográficos ante la Ertzanintza y el juez instructor de la causa y volvió a hacerlo en persona ante el acusado en la nueva vista del lunes.

Ahora la Audiencia valora esa prueba y dice que en el juicio esa testigo "volvió a ratificar los dos reconocimientos efectuados con rotundidad y con firmeza, desprendiéndose de su declaración que pudo ver perfectamente al que luego resultó ser autor de los hechos, durante tiempo suficiente, en condiciones óptimas y con la debida atención, pudiendo fijar su imagen en su memoria".

Esta persona, explica la resolución, se cruzó con Aguinagalde en la misma acera, se fijó especialmente en él y tuvo oportunidad de verle por segunda vez tras el atentado cuando volvió al lugar y él se iba corriendo en dirección contraria.

La Sala valora que el reconocimiento realizado no fue contaminado ya que Beñat Aguinagalde no estaba fichado, era miembro legal de ETA y para entonces su imagen no había aparecido en los medios de comunicación.

Aguinagalde, que volvió el lunes a negar ser el autor del asesinato, ya fue condenado a 15 años de cárcel por poner una bomba en la sede del PSE de Lazcao (Vizcaya).