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El pueblo portugués lee su destino sin poder cambiar su suerte

  • Portugal no vislumbra el fin de los recortes, que horadan sanidad y educación
  • La falta de oportunidades retrotrae a la sociedad lusa a décadas atrás
  • Expertos y analistas asumen que Portugal necesitará un segundo rescate

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Grafiti del artista portugués Nomen
Grafiti del artista portugués Nomen. Imagen realizada y cedida por el artista a RTVE.es.

"Das todo pero no tienes nada. En la helada soledad, qué me das corazón. No hay vida ni hay muerte, es lucidez, desatino; leer el propio destino, sin poder cambiarle la suerte", cantaba Amalia Rodrigues, una de las más legendarias cantantes de fados de Portugal, en el Fado de la Maldición, de finales de la década de 1950. Los fados han resurgido en tiempos de crisis. Vuelven a sonar en los bares de los barrios más humildes, donde germinó este género que nos habla de nostalgia, tristeza y desgarro.

En ‘Fado de la Maldición’, Rodrigues le canta a la lucha y la agonía. Bien podría ser la banda sonora de la Portugal de hoy, inmersa en una sucesión de choques tectónicos. De un lado, la troika, que con sus dictados, no cede a las súplicas del Gobierno de aflojar el ritmo de la tijera; del otro, ese Ejecutivo que se topa continuamente con el Tribunal, y una ciudadanía exhausta e indignada. El pueblo portugués lee su propio destino, sin poder cambiar su suerte.

En este contexto, el Gobierno del primer ministro, Pedro Passos Coelho, ha vivido –y superado– en sus poco más de dos años de legislatura cinco mociones de censura y otras tantas huelgas generales, cuando hasta antes del inicio de la crisis, en 23 años, Portugal solo había sido escenario de dos paros generales, y además un movimiento social contra la troika.

La poda del déficit desmocha la sanidad y la educación

El déficit público roza el 10% del Producto Interior Bruto (PIB), según los últimos datos del Eurostat, cuando el objetivo fijado para este año es del 4% del PIB. El Gobierno portugués negocia ya una nueva frontera con la troika –Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional— en forma de un balón de oxígeno de medio punto porcentual.

“La mayoría de la austeridad, hasta el momento, se ha concentrado en la subida de los impuestos a la clase media, así como en el recorte de los salarios de los funcionarios y de las pensiones”, señala Vitor Rodrigues Oliveira, el editor de Economía de Antena 1, la principal emisora radiofónica de la corporación pública portuguesa RTP.

Los recortes también han tocado de lleno la educación. La inversión en 2012 se retrotrajo a niveles de 1990 debido, en gran parte, al severo ajuste en el profesorado. Las ayudas sociales contempladas por la Seguridad Social portuguesa han sufrido varias tandas de ajustes, algunas de ellas invalidadas por el Tribunal Constitucional, como la de los subsidios por enfermedad. Estos recortes, en cambio, se ven compensados por el inusitado repunte del gasto por las ayudas al desempleo.

Un panorama que se repite en la sanidad y que ha sido motivo de las críticas más fuertes por parte de la oposición y organizaciones sociales. A la reducción de los fondos destinados a los medicamentos se le suman las denominadas “tasas moderadoras”, como las que, desde enero de 2013, los portugueses tienen que pagar más impuestos para pasar consulta con el médico de familia (7,75 euros) y acudir a urgencias (20,6 euros).

‘Plan de recorte de la inestabilidad’

Portugal es el único país rescatado que no acudió a las “fiestas de las burbujas” pero se ha convertido en el “principal foco de la inestabilidad” en la zona euro para los próximos meses, de acuerdo con varios expertos consultados por RTVE.es. La receta era clara, pero el tratamiento está enquistándose y eso es lo que más temen los mercados.

Este es uno de los comentarios más extendidos entre los inversores, analistas anglosajones y halcones de la austeridad que examinan la coyuntura portuguesa. Pese al ahorro cosechado en la ‘era Passos Coelho’ de más de 6.000 millones de euros, la troika no está satisfecha con los esfuerzos para achicar el déficit público luso. Es más, las advertencias más duras lanzadas en los últimos meses desde la Comisión Europea y el FMI no han sido para Grecia, sino Portugal.

En esta tesitura, el Ejecutivo luso se dispone a emprender una ambiciosa agenda de recortes y ajustes que pretende secar aún más sus cuentas públicas, siempre bajo la amenaza de que el Tribunal Constitucional las revoque en caso de que atisbe riesgo de que la austeridad pueda tocar derechos fundamentales.

“La mayoría de los recortes acordados para los próximos años se registrarán en la Administración Pública”, asegura el periodista Rodrigues Oliveira, que no descarta que los recortes se expandan a otras parcelas presupuestarias dado que el déficit “es todavía extremadamente grande”. En ese sentido, el director de Investigación del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Católica de Portugal, André Azevedo Alves, recalca que el Ejecutivo tendrá que enmendar el desaguisado resultante de las numerosas medidas de austeridad aplicadas en el sector público y que, asevera, “han fracasado”.

“El Gobierno está preparando un bazuca de recortes en el Estado de unos 4.700 millones de euros, la mayoría de ellos para 2014, lo que afectará aún más inclusive a la confianza de los consumidores a finales de este año”, adelanta Rodrigues Oliveira.

El groso del programa se centrará en los funcionarios con un nuevo recorte salarial, despidos voluntarios y un “proceso de reubicación” que culminará igualmente en despidos. A esto se le sumará una reducción de los presupuestos ministeriales y una profunda reforma de las pensiones -y consiguiente recorte del 10% que supondría un ahorro de 672 millones de euros- de la que se salvarán únicamente las denominadas “pensiones de supervivencia”, de menos de 419 euros.

Azevedo vaticina, además, más ajustes en el estado del bienestar portugués. “Para hacer estos recortes creíbles y permanentes, requerirán que vengan acompañadas de más reformas significativas en educación, sanidad y seguridad social”.

Con un segundo rescate en el horizonte

Conforme ha avanzado el programa de rescate de Portugal, concedido en abril de 2011 y de un total de 78.000 millones de euros, la crisis política se ha ido agravando y, con ella, han comenzado a emerger voces discordantes con la senda por la que camina Lisboa.

“Si bien el Gobierno ha realizado algunos serios esfuerzos para cumplir con el programa de ajuste en algunas áreas, la verdad es que muchas de las reformas estructurales más cruciales continúan inacabadas o bastante incompletas”, argumenta Azevedo. “Al mismo tiempo, pese a las numerosas revisiones de los objetivos de déficit presupuestario, la situación sigue siendo muy problemática a la hora de promulgar los recortes necesarios en el gasto”, prosigue el experto de la Universidad Católica de Portugal.

Por ello, Azevedo estima que es “bastante probable que Portugal requiera tanto de ayudas adicionales como de una presión más creíble para que se apliquen las reformas y se contenga el gasto público”.

Portugal podría necesitar un plan transitorio en el que se le garantizaría el acceso al programa de compra de bonos del BCE

Rodrigues Oliveira coincide con Azevedo, aunque apunta a un “plan transitorio” con la intervención del BCE con su plan de compra de bonos (OMT, en sus siglas en inglés) como segunda vía, sobre la que el FMI ya ha constatado su beneplácito.

“Depende de si el Gobierno es capaz de esquivar las fracciones políticas, de si logra los objetivos de déficit para finales de año, de si comienza a aplicar los recortes en el gasto del Estado a comienzos de 2014, depende de si los inversores creen que Portugal se encuentra en el camino correcto, de si la situación en la zona euro no se deteriore e Irlanda es capaz de salir bien del programa de rescate a finales de este año”, enumera el periodista de la RTP.

“Si esto se cumple, entonces Portugal podría eludir un segundo rescate. Sin embargo, incluso si estas complejas condiciones son acatadas –y lo más probable es que no sea así– Portugal podría necesitar un plan transitorio en el que se le garantizaría el acceso al OMT”, remacha Rodrigues Oliveira.

A falta de que la troika apruebe el desembolso de los últimos 12.000 millones de euros del rescate y de que concluya oficialmente el programa, previsto para mayo del año que viene, el Gobierno portugués ha insistido en que no tendrá problemas de financiación para los próximos doce meses.

Serán claves en este apartado la financiación que capte en los mercados de la deuda a lo largo de 2014, que el FMI calcula en unos 15.800 millones de euros, así como los intereses. En la última subasta del Tesoro de agosto, las rentabilidades a medio y largo plazo se moderaron, aunque se mantienen en niveles muy elevados.

Así pues, en un reciente sondeo publicado en la prensa portuguesa, ocho de cada diez ciudadanos instan al Gobierno de Passos Coelho, que ya ha dejado entrever un posible adelantamiento de las elecciones, que renegocie los términos del rescate, mientras que más de la mitad de los encuestados opinaba que Portugal sucumbirá una depresión económica más profunda una vez expire el programa de ayuda.

Ensayo de enderezamiento

Mientras tanto, el Gobierno ha exhibido como un triunfo de su política la salida de la recesión tras dos años y medio al registrar un crecimiento en el segundo trimestre del 1,1% del PIB respecto a los tres primeros meses del año. Fue el mayor avance de la zona euro, un respiro para el país que atraviesa por el periodo de contracción económica más duro en casi 40 años.

Sin embargo, el primer ministro y varios pesos pesados del Gobierno portugués apelaron a la cautela tras atribuir este cambio de tendencia al fuerte incremento de las exportaciones, un descenso menos acentuado de las inversiones y la temporada veraniega.

Las previsiones del Ejecutivo auguran una caída del PIB para este año del 2,3% y un repunte del 0,6% para 2014, un dato que numerosos analistas ya han calificado de demasiado optimista. El Banco de Portugal empeora al 2% del PIB la contracción para 2013 en base a una eventual caída del consumo interno y de las inversiones (PDF).

¿Hay alguna esperanza a corto plazo? Tendremos que esperar las estadísticas de los próximos trimestres, pero se da por hecho que 2013 será el tercer año de recesión consecutiva (…) Portugal necesitaría crecer en la senda del 1,1% del PIB los próximos dos trimestres para que la recesión fuera de un 0,8% del PIB, algo que, como vemos, no es plausible por el momento”, explica Rodrigues Oliveira.

Aunque las cifras son “innegablemente positivas”, según Azevedo, “debemos esperar a ver si esto representa un punto de inflexión y, por ende, una vuelta al crecimiento o meramente una estabilización de la recesión”.

Difícil futuro laboral

El Gobierno portugués también celebró, con prudencia, el primer descenso en la tasa de paro en los últimos dos años, del 17,7% al 16,4%: se crearon 72.400 puestos de trabajo y el número de parados disminuyó en 66.000 personas. Una tendencia que se reflejó en todas las regiones, aunque de forma más acentuada en el Algarbe, uno de los destinos turísticos lusos por antonomasia.

Pese a esta mejoría, las cifras de desempleo duplican las registradas al inicio de la crisis (PDF), mientras que los parados de larga duración representan casi la mitad del total de personas sin trabajo. Todo ello en un momento en el que al menos catorce negocios se ven obligados a cerrar cada día, según los últimos datos del Instituto Informador Comercial.

Ya no hay más contratos de por vida: son cortos y más cortos

Azevedo achaca estas cifras a la “desigual distribución” de las medidas de austeridad y de sus “efectos”. El experto indica que el Gobierno aplicó “subidas de los impuestos muy significativas” a las empresas, lo que propició el despido masivo de trabajadores con contratos temporales y de servicios subcontratados.

La precarización laboral, como consecuencia, se ha acentuado. “Ya no hay más contratos de por vida. Son cortos y más cortos, y mucha gente vive trabajando con ‘recibos verdes’ (el papel que te certifica como trabajador autónomo en Portugal)”, tercia la periodista lusa Soraia Ramos. “Pero con este sistema, la gente tiene que pagar impuestos pero no tiene beneficios sociales en caso, por ejemplo, de que te quedes sin trabajo o estés de baja por enfermedad”.

“A día de hoy, todo el mundo conoce a alguien que está en el paro. Desafortunadamente, es algo normal que al menos un miembro de la familia no tenga trabajo”, subraya Ramos. “Los trabajadores no tienen expectativas de encontrar un nuevo empleo, sobre todo si tienen más de 40 años”, puntualiza.

Jóvenes, "iros fuera pero regresad"

Entretanto, la tasa de desempleo juvenil de Portugal roza el 40%, según Eurostat, una de las más altas de la eurozona. “Los jóvenes portugueses van a la Universidad. Sin embargo, la mayoría sabe que, o bien no van a trabajar en el campo que ellos quieren, o van a tener que marcharse al extranjero”, enfatiza Ramos.

Incluso la exministra de Sanidad Leonor Beleza ha exhortado a los jóvenes a salir del país para, más adelante, volver y contribuir al desarrollo de Portugal. “Gastar vuestro tiempo en garantizaros una formación persona tan fuerte, tan intensa, tan exigente como sea posible. Iros fuera, pero regresad”, encomió Beleza en unas declaraciones que no estuvieron exentas de polémica.

Más de 100.000 portugueses han emigrado en el último año

Las sucesivas remesas de recortes y las dificultades para encontrar trabajo han disparado los índices de emigración en Portugal. La “fatiga” y el “hartazgo” social por los ajustes son las razones que citan los analistas.

“La emigración va en ascenso. Las últimas estimaciones indican que más de 100.000 portugueses han emigrado en el último año. Los consecuentes anuncios de medidas de austeridad tienen un impacto en la gente, que obviamente están cansados de la situación actual”, aclara Rodrigues Oliveira.

Ramos compara este fenómeno con el flujo de salida de personas del país que se registró en los años que antecedieron y precedieron a la Revolución de los Claveles (1974), que puso fin a la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar. En esos años, incide Ramos, “una gran comunidad portuguesa emigró a Francia, Alemania, Suiza…incluso si era para trabajar como persona de la limpieza, asistenta o en la construcción”.

Angola, ‘colonizada’ de nuevo

Cuando, precisamente, Portugal se abría a una nueva época de democracia tras la caída de la dictadura de Salazar, una marea de inmigrantes y de ciudadanos lusos procedentes de Angola buscaron refugio en el país, huyendo de la cruenta guerra civil que asolaba la antigua colonia portuguesa.

Casi tres décadas después, los portugueses vuelven a Angola. Es uno de los destinos más solicitados, junto con Mozambique. Atraídos por el dinero del petróleo y la necesidad de inversión en infraestructuras, el número de portugueses en Angola se ha multiplicado por siete en cuestión de una década, de acuerdo con los datos del Observatorio Portugués de la Emigración.

Nomen es uno de los angoleños que emigraron a Portugal en 1974 con su familia. Es un artista que ha saltado a la fama por sus graffitis en contra de las medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno y la troika. Sus pinturas, que han dado la vuelta al mundo, se han convertido en un símbolo contra los recortes, el rescate y la clase política.

“La gente ahora está preocupada únicamente en sus necesidades más básicas como pagar el alquiler, comer y repostar el coche. Solo lo justo para sobrevivir. Apenas queda dinero”, lamenta Nomen. “Hay más suicidios, más gente que no tiene nada que comer, que duerme en la calle”, apostilla el artista, que se reivindica como un “revolucionario”.

“Mis padres me trajeron de Angola en 1974, el mismo año que nací, a los seis meses. Por aquellos tiempos, los grandes enfrentamientos por la independencia en Angola estaban comenzando. Eran tiempos de guerra”, rememora Nomen. Preguntado sobre si volvería a Angola dada la actual situación económica, es firme: “No. Odio la gente de allí, la forma en la que funcionan las cosas y tratan a la gente. Hay mucho dinero, sí, pero nada más”.

Cuestión de orgullo

En la otra cara de la moneda, Ramos, una joven periodista que se resiste a emigrar. “Trato de aprovechar todas las oportunidades. ‘No’ y ‘hoy no puedo’ no son respuestas. No tengo unas horas de trabajo específicas y trato de hacer todo cuanto puedo. A pesar de ello, en ocasiones mis padres tienen que ayudarme a pagar las facturas de uno o dos meses”, admite.

“Tengo plan B”, recalca Ramos, “como la mayoría de los jóvenes, siempre estoy buscando oportunidades en el extranjero. Desconozco qué me deparará el futuro próximo pero actualmente estoy buscando más proyectos cortos fuera porque no quiero dejar atrás a mi país. Creo debemos luchar por nosotros y, soy optimista, creo que podré cumplir mis objetivos profesionales como periodista aquí”.

“Como portuguesa veo que la gente está cada vez más triste”, continúa, “pero creo que, por nuestra historia de conquistadores, de batalladores, daremos la vuelta a nuestra economía”.

* Todas las imágenes del reportaje son grafitis del artista portugués Nomen. Imagen realizada y cedida por el artista a RTVE.es.

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