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La Fiscalía acusa a Taylor de dirigir y financiar a los rebeldes de Sierra Leona

  • El proceso contra el expresidente de Liberia se inició en 2008
  • El abogado de Taylor ha abandonado la sala por una disputa con el juez

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El expresidente de Liberia, Charles Taylor, espera a que la fiscalía pronuncie su alegato final durante el inicio de la sesión de su juicio en el Tribunal Especial para Sierra Leona.
El expresidente de Liberia, Charles Taylor, espera a que la fiscalía pronuncie su alegato final durante el inicio de la sesión de su juicio en el Tribunal Especial para Sierra Leona. EFE EFE/Jerry Lampen

La fiscalía del Tribunal Especial de Sierra Leona (TESL) ha mantenido este martes que el expresidente de Liberia, Charles Taylor, no sólo financiaba a los rebeldes en Sierra Leona, sino que también los dirigía y daba instrucciones con el fin "último" de hacerse con el control de las minas de diamantes.

Así lo ha sostenido este martes la fiscal jefe en este caso, Brenda Hollis, que este martes ha abierto los alegatos finales de la fiscalía, última fase en el proceso contra el exmandatario liberiano por crímenes de guerra.

"Todas las instrucciones dadas al Frente Unido Revolucionario en Sierra Leona (RUF) provenían de Charles Taylor (...) que dirigía a los rebeldes para conseguir sus objetivos últimos de controlar el territorio, la población (...) y así hacerse con el control de los recursos de Sierra Leona, en especial de los diamantes, que son fáciles de transportar, de colocar en el mercado", ha declarado la fiscal.

La fiscalía ha defendido además que Taylor, de 63 años, estaba detrás de la "campaña de terror" de las fuerzas del RUF sobre la población de Sierra Leona, quienes amenazaban de muerte a los que desobedecieran las instrucciones del expresidente liberiano.

"Taylor creó las condiciones de terror y decidía sobre la vida y la muerte", ha afirmado la fiscal quien ha recordado las atrocidades cometidas durante la guerra civil en el país africano. "Se quemaba a la gente viva en sus casas, se decapitaba, se enterraban vivos a los niños ante la mirada de sus madres", ha sostenido Hollis.

La fiscal también ha pedido a los jueces que "revisen cuidadosamente" las pruebas de la defensa y las declaraciones de Taylor en el juicio, porque "están llenas de contradicciones". En esta fase del juicio, la defensa y acusación presentan sus últimos argumentos ante los jueces, que previsiblemente emitirán un fallo a finales de 2011.

El abogado de Taylor abandona la sala

Al inicio de la vista de este martes, el abogado de Taylor, Courtenay Griffiths, abandonó la sala como protesta ante el rechazo de los jueces a un documento que fue presentado fuera de plazo.

El letrado consideró que sin la aceptación de ese documento, que contenía las líneas argumentales de sus alegatos orales, no podía defender adecuadamente a su cliente.

Todavía se desconoce si los jueces volverán a invitar a la defensa de Taylor a que pronuncie sus argumentos últimos de forma oral.

Por su parte, la procuradora Brenda Hollis ha acusado a Charles Taylor y a su equipo de defensa de

querer "manipular" al tribunal.

"Diamantes de sangre"

El proceso de Charles Taylor, primer jefe de Estado africano perseguido por la justicia internacional, se abrió en enero de 2008 en los Paises Bajos, donde fue trasladado por razones de seguridad.

Tras más de tres años de juicio a miles de kilómetros de donde sucedieron los hechos, la causa contra el criminal de guerra africano entra este martes en su fase final, la última antes de que los magistrados se encierren a deliberar para pronunciar sentencia, previsiblemente a finales de año. La resolución se conocerá a mediados de 2011.

El expresidente de Liberia, de 62 años, está acusado de facilitar armas y munición a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF) a cambio de diamantes durante la guerra civil en Sierra Leona (1991-2001).

Conocidos como "diamantes de sangre", las piedras preciosas en Sierra Leona eran extraídas con mano de obra de esclavos, buena parte de los cuales eran niños.

Taylor niega haber recibido diamantes del RUF durante la guerra y se declara no culpable de once cargos de acusación -por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra- incluyendo muertes, violaciones y alistamiento de niños como soldados.

Según sus abogados, el exmandatario es "un hombre de paz" que solamente intentó proteger a su país de posibles ataques del país vecino.

El Tribunal no prevé en sus estatutos la pena de cadena perpetua, pero si el encarcelamiento de larga duración y sin limite previsto, por lo que en la práctica Taylor podría morir en prisión en Gran Bretaña, donde se espera que cumpla sentencia siempre y cuando sea considerado culpable.

La modelo Campbell, entre los testigos

A lo largo del juicio se han escuchado más de 110 testigos, aunque el momento de más expectación tuvo lugar en agosto de 2010, cuando declaró la modelo Naomi Campbell, a quien el dictador habría regalado supuestos "diamantes de sangre" con los que Taylor financiaba a las guerrillas.

Así, con las declaraciones de Campbell, así como con las de su exagente Carol White y la actriz Mia Farrow, la fiscalía intentó demostrar a los jueces que Taylor mentía cuando afirmó durante el juicio que nunca había tenido en sus manos diamantes en bruto.

Si bien las tres mujeres coincidieron en señalar que Campbell recibió diamantes la noche que siguió a una cena en 1997 en Sudáfrica, en la residencia del entonces presidente de ese país, Nelson Mandela, no se pusieron de acuerdo en el número de las piedras -una sola según Farrow, tres según Campbell, cinco o seis según White.

Los fiscales también lo tendrán complicado para demostrar que esos diamantes provenían de "hombres de Taylor", según afirmó White durante su declaración.

La defensa del ex presidente liberiano forzó a White a reconocer que solamente "suponía" que los hombres que llevaron los diamantes a Campbell trabajaban para Taylor, con lo que la fiscalía tuvo dificultades para probar que las piedras que recibió la modelo eran de parte del acusado.

El conflicto civil que asoló Sierra Leona entre 1991 y 2002 generó más de 100.000 víctimas, entre ellas multitud de mutilados, y causó unos 50.000 muertos.

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