Anterior Lunes negro en la Bolsa de Atenas, que se desploma un 16,23% en su primera sesión tras cinco semanas de cierre Siguiente La nueva dirección del PSOE-M releva a Carmona como portavoz municipal en Madrid y él rechaza ser senador Arriba
Mario Vargas Llosa, una carrera que abarca medio siglo

El Nobel a Vargas Llosa, un nuevo reconocimiento a la literatura del 'boom'

Ver también: Especial Mario Vargas Llosa, Premio Nobel | Felicita a Vargas Llosa

|

En 1962, La ciudad y los perros fue una novela que conmocionó al mundo literario. Su autor, Mario Vargas Llosa era un joven de 26 años nacido en Arequipa, Perú, que sólo había publicado un libro de relatos, Los jefes ((1959) que se aprestaba, quizá sin saberlo, a protagonizar lo que pasado el tiempo (no demasiado tiempo) quedaría acuñado para la historia literaria universal como el 'boom' latinoamericano.

La ciudad y los perros era una novela intensa y perturbadora en la que se arañaba en la trastienda de la vida cotidiana de una escuela de cadetes de la ciudad de Lima. Esa  novela, formalmente innovadora, iniciaría una trayectoria que se abriría paso en el panorama cultural de los años 60 y 70 compartiendo protagonismo con nombres como los de Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti, José Donoso, Carlos Fuentes o Augusto Roa Bastos, entre otros.

Tras La ciudad y los perros vino, en 1965, La casa verde y en 1969 la monumental y calificada por no pocos críticos y expertos de obra maestra, Conversación en la catedral (1969).

Esos tres títulos bastarían para situar a Vargas Llosa dentro de la media docena de escritores de ámbito universal que dio la literatura en castellano a lo largo del siglo XX.

Sin embargo, no le bastó. Su obra literaria se fue afianzando a lo largo de la década de los 70 y de los 80 ofreciéndonos una narrativa en la que la situación de su país natal, Perú, contemplado en el marco del conjunto de los paises de Hispanoamérica, aparecía como motivo de reflexión sobre la condición humana: en el plano individual y en el plano colectivo.

Así, libros como Pantaleón y las visitadoras (1973), La guerra del fin del mundo (1981) o Historia de Mayta (1984) ocuparon un espacio de referencia en las mesas de las librerías de la época.

Esa trayectoria, que contaría con otros títulos, tuvo un exponente singular, de una calidad equiparable a la que considero como su obra magna, Conversación en la catedral, en el año 2000 con la publicación de la novela La fiesta del chivo, un acerado, cruel y corrosivo retrato de la etapa de la dictadura de Trujillo en la República Dominicana.

Con ese título sumó su obra a la nómina de narraciones que, desde el realismo mágico o desde el más descarnado realismo, han abordado las dictaduras de la América Hispana como El otoño del patriarca, de García Márquez o Yo, el Supremo, de Roa Bastos, ente otras.

A su magisterio en la escritura de novelas, de la que son parte esencial las mencionadas (no olvidemos que ha publicado casi una veintena), Vargas Llosa añade su condición de magnífico escritor de cuentos.

El antes aludido libro de relatos Los jefes, o el publicado en 1967 Los cachorros, suponen una ampliación de su perspectiva literaria hacia un territorio nada fácil de cultivar y que, por otro lado, han cultivado otros grandes escritores latinoamericanos como Juan Rulfo, Julio Cortázar o el argentino Haroldo Conti. 

Vargas Llosa, crítico literario imprescindible

El ensayo literario, con una obra de gran calado como La orgía perpetua: Flaubert y 'Madame Bovary' (1975)  y con reflexiones cargadas de hondura y complejidad a la vez como las que expresan títulos como La verdad de las mentiras: ensayos sobre la novela moderna (1990), o Cartas a un joven novelista  (1997) o el riguroso y original texto sobre Los Miserables, la obra mayor de Victor Hugo, titulado La tentación de lo imposible (2004) ha sido otra vertiente de su obra.

Como parte de ella cabe juzgar su pasión por indagar en el sentido de la literatura y especialmente en el de la novela, tal y como demuestra en  su reciente e imprescindible trabajo sobre Juan Carlos Onetti, El viaje a la ficción (2008).

A todo ello cabe añadir su labor periodística como firma imprescindible en diarios del máximo prestigio, su condición de escritor comprometido con su tiempo (en sus primeros años en posiciones de izquierdas lindantes con el comunismo, después abanderando el liberalismo, crítico y polémico con la izquierda y con el régimen cubano), su protagonismo político en la realidad institucional de Perú, donde fue candidato a la presidencia frente a Fujimori en 1990 y sus trabajos, también literarios, como dramaturgo, con obras de teatro que van desde su iniciática, casi adolescente La huida del inca (1952) hasta la reciente Las mil y una noches (2010), pasando por Khatie y el hipopótamo (1983) o El loco de los balcones (1993).

Vargas Llosa es un Premio Nobel largamente esperado y eternamente deseado. Con su galardón, que  se añade al que su compañero de 'boom' y antagonista ideológico Gacía Márquez obtuvo en 1982, se consolida y agiganta el reconocimiento universal a la mayor renovación que la literatura en castellano ha vivido en el último medio siglo.

Una gran decisión de la que todos los amantes de la buena literatura debemos felicitarnos. Y una invitación a leerlo y a releerlo.

  • Manuel Rico es poeta, narrador y crítico literario. Es colaborador de el programa "El Ojo Crítico" de Radio Nacional. Dirige la colección de poesía de Bartleby Editores [su blog] [su perfil de Facebook]

Más contenidos de Noticias

anterior siguiente