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El Vaticano pide que no se vote a Emma Bonino por ser "zapaterista"

  • La ex comisaria europea se presenta a presidenta de la región de Lazio
  • La Santa Sede dice que no se le puede votar por su defensa de la laicidad
  • El Partido Democrático incluso se plantea un plan B por la presión eclesial

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"No se puede votar a una candidata zapaterista", dice el Vaticano. Para la Santa Sede los católicos que voten a Emma Bonino en las próximas elecciones regionales deberán hacer frente a un serio problema de conciencia.

El presidente emérito de Pontificia Academia de la Vida, monseñor Sgreccia asegura, sin mencionarla, que es incompatible votar a la candidata a la región de Lacio que pretende concretizar sus ideas zapateristas sobre la vida y la familia.

La radical Emma Bonino encabeza las listas del Partido Democrático para la presidencia de la región de Lacio en los comicios que se celebrarán los días 28 y 29 de marzo.

Con una dilatada carrera política, Bonino ha sido ministra y comisaria europea. Ahora afronta como reto dirigir la región de Lacio, en el centro del país, que tiene como capital la ciudad de Roma, la sede del Vaticano.

Ahora se encuentra en una nueva huelga de hambre para defender los debates políticos prohibidos por ley hasta que pasen las elecciones.

Militante del laicismo

Bonino es candidata del Partido Democrático pero es militante de los radicales italianos, que hace unos días han fundado la Asociación Anticlerical que defiende la laicidad del estado, que plantan batalla por la libertad sexual y defiende los matrimonios homosexuales así como el derecho a adoptar de estas parejas.Todos estos principios son apestados para la Iglesia.

Ahí nace la censura clerical que ha agitado incluso a algunos dirigentes del partido de centro izquierda italiano. Esta corriente dice que Bonino no puede apoyar causas anticlericales, que el Partido Democratico requiere equilibrio.

Incluso alguno de estos críticos ha llegado a hablar de un plan B, es decir presentar otro candidato. Pero se antoja una posibilidad remota porque a un mes de las elecciones supondría confesar la propia debilidad y desunión de la izquierda o, lo que es lo mismo, brindar la poltrona de la región al partido de Berlusconi en una reluciente bandeja de plata.