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Evo Morales masca coca frente a la ONU para pedir su despenalización

  • El presidente boliviano quiere que quiten la hoja de coca de la lista de estupefacientes
  • "Esto es una hoja de coca, no cocaína", ha sostenido el líder en Viena
  • "No porque masque significa que soy narcodependiente"
  • La ONU afirma que la legalización de drogas no soluciona el crimen organizado

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Evo Morales ha sujetado una hoja de coca frente a la sede de la ONU en Viena.
Evo Morales ha sujetado una hoja de coca frente a la sede de la ONU en Viena. EFE rgl
Con una hoja de coca en la mano que después ha masticado, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha instado a la ONU en Viena a retirar la hoja de coca de la lista de estupefacientes prohibidos por los convenios internacionales.

"Esto es una hoja de coca, no es cocaína. No es posible que esté en la lista de estupefacientes de la ONU", ha declarado Morales con la planta en la mano, arrancando aplausos de varias delegaciones.

"Esto es masticar. No porque 'acullico' soy narcodependiente. De ser así, (Antonio María) Costa (responsable de la ONU para la lucha antidrogas, presente en el podio) me debería llevar a la cárcel", ha agregado Morales.

"Esta hoja de coca es medicina para los pueblos -remarcó- no es dañina para la salud humana en su estado natural", ha sostenido. "Vengo con mucho respeto a pedir corregir un error histórico", ha sostenido Morales, al criticar que la hoja de coca fuera incluida en la Convención de Estupefacientes de la ONU de 1961.

 Por su parte, la ONU ha afirmado que la legalización de drogas no soluciona el crimen organizado. "Las drogas son ilegales porque son dañinas, no son dañinas por ser ilegales", ha reafirmado Antonio María Costa, jefe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

La ONU estima que el mercado de las sustancias narcóticas ilícitas mueve 320.000 millones de dólares, una cifra equivalente a la de una economía como la de Suecia, y causa 200.000 muertes anuales.
 
"Consumí intensamente durante 10 años"

Morales ha relatado su propia experiencia personal como usuario de la hoja de coca para hacer llegar a los presentes que la planta no supone daños ni crea adicciones.

"Consumí intensamente durante diez años la hoja de coca cuando trabajaba en la agricultura y no me siento desnutrido, y llevo 50 años de vida", ha desvelado. También ha aseverado que el masticado de la coca se retrotrae en el tiempo hasta el año 3.000 antes de Cristo, y ha afirmado que no era posible eliminar una práctica tan antigua.

El presidente ha tratado así de refutar los argumentos médicos que se recogían en un estudio de 1950, que desaconsejaba el consumo. La prohibición, argumentó, "constituye un atentado contra los derechos de los pueblos indígenas", ha asegurado que la planta no tiene efectos negativos y ha manifestado que "como presidente, no puedo pedirles algo que haga daño a la humanidad".

Controles a la plantación

El mandatario político y líder cocalero ha reafirmado que luchará "de manera frontal contra la cocaína, el narcotráfico y las drogas". Por eso, ha aseverado, "no habrá libre cultivo de coca, pero tampoco cero cultivo de coca, como plantean algunos organismos".

"De manera responsable hay una racionalización, una reducción del cultivo de coca", ha comentado los esfuerzos para controlar las plantaciones en su país. Una ley nacional permite en que Bolivia dedique un total de 12.000 hectáreas de arbusto de coca para fines tradicionales, como el masticado.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca, después de Colombia y Perú con 27.000 hectáreas de cultivos.

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