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El Gobierno declarará zona catastrófica las zonas afectadas por los incendios en Galicia, Castilla y León y Extremadura, según ha anunciado el presidente, Pedro Sánchez, de visita en el centro de mando del incendio de Jarilla. Por la tarde, Sánchez ha visitado junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, Molezuelas de la Carballeda en Zamora. A la visita no ha acudido el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

FOTO: FERNANDO CALVO

Óscar Coca y José Manuel Estal, vecinos de San Martín de Castañeda, en la comarca zamorana de Sanabria, se han quedado en el pueblo para ayudar a apagar el fuego. Existían órdenes de desalojo por las llamas de parte de la Guardia Civil y reconocen que "puede llegar a ser una decisión irresponsable", aunque están satisfechos por la decisión tomada. En total medio centenar de personas han hecho caso omiso a las autoridades. Gracias a este grupo de voluntarios —entre los que estaban los ganaderos que conocen el monte— consiguieron que el fuego no llegase al pueblo.

Coca y Estal explican a RTVE que "se podía haber evitado el fuego totalmente" porque "hace tres o cuatro días podían haber hecho los cortafuegos que empezaron a hacer ayer". Y aseguran que "necesitamos más ayuda para la prevención, hay que prevenirlo mucho antes". Se lamentan por las "restricciones" que tienen a agricultores y ganaderos "atados de pies y manos". Y proponen que "todas la cuadrillas que trabajan en verano deberían desbrozar y limpiar en invierno" porque tienen muy claro que "estos fuegos se empiezan a apagar en invierno".

Tras los incendios, toca evaluar daños, pero también colaborar para evitar nuevas focos que pongan vidas, ganado o propiedades en peligro. Algunos vecinos de Castromil, en Zamora, se han organizado para ayudar a los servicios de emergencia para refrescar la zona a la vez que lamentan los efectos económicos del fuego y cómo ha cambiado el paisaje de su pueblo. Foto: EFE/Mariam A. Montesinos

Las condiciones de bomberos forestales y brigadistas son precarias. Muchos de los efectivos que apagan el fuego en agosto se van al paro en otoño, soportan jornadas maratonianas y no disponen de los medios suficientes. Dependen de las autonomías pero lo más común es que su empleo dependa de subcontratas y empresas de trabajo temporal. El año pasado se aprobó una ley para mejorar las condiciones de bomberos y agentes forestales, pero ninguna comunidad autónoma la aplica aún. Algunos gobiernos autonómicos lo que han hecho es reducir el dinero que dedican a protección civil y suprimir unidades de emergencias. A pesar de las condiciones, ponen todo su esfuerzo en luchar contra los incendios, que, remarcan, este año son especialmente virulentos por las condiciones meteorológicas. Sergio Arroyo ha hablado con algunos de estos trabajadores de varios puntos de España.

Un equipo de TVE monta con la Guardia Civil hacia el incendio de Porto, en Zamora. Ellos son quienes gestionan las entradas a los pueblos desalojados. Hoy aprovechan para llevar agua para los vecinos que decidieron quedarse en sus casas.

Por el camino encuentran Villanueva, Pías y Barjacoba, con los hogares de muchos esperando que sus dueños regresen pronto.

El incendio es complicado de atajar para las brigadas forestales por la zona montañosa, donde es imposible meter maquinaria pesada. Todos los trabajos se hacen a pie o con hidroavión.

Todos los vecinos que se han quedado ha sido bajo su responsabilidad.

Foto: REUTERS/Susana Vera

El fuego que avanza descontrolado desde Ourense a Zamora tiene en vilo a los vecinos de la comarca de Sanabria. En Villanueva de la Sierra se defienden como pueden, haciendo uso de tractores para crear cortafuegos. Sin embargo, se preparan para una posible evacuación.

Desde el jueves llevan fuera de casa 1.500 personas en la comarca. Les han acogido en Puebla de Sanabria, donde les van informando de que ninguna de las viviendas están afectadas. Aun así, no saben cuándo podrán regresar a sus hogares.

Las altas temperaturas, la baja humedad y las fuertes rachas de viento no han favorecido la extinción. Además, las llamas también han cogido fuerza en otro incendio de la zona, el de Porto, que ha subido a nivel 1 de gravedad. Inquieta su evolución durante la noche de este viernes, cuando se tengan que retirar los hidroaviones.

FOTO: REUTERS/Susana Vera

Continúan los incendios en la provincia de Zamora. Preocupan especialmente las llamas que llegan desde Ourense. En Villanueva de la Sierra, los vecinos ven inevitable su evacuación: "Estamos preparados para que nos digan de un momento a otro que salgamos". 1.500 vecinos han sido desalojados y se encuentran en Puebla de Sanabria.

La directora de Protección Civil y Emergencias de la Junta de Castilla y León, Irene Cortés, ha afirmado que "si cambia la dirección del viento pueden verse amenazadas más poblaciones y tendríamos que evacuarlas".

En Molezuelas de la Carballeda, si bien se ha conseguido contener el incendio, no se pierde ojo. El director técnico de extinción, Ángel Sánchez, ha explicado que "hay muchas zonas que no se han quemado dentro y que nos hace estar pendientes continuamente de esas reavivaciones". Además, desde la Junta cifran en más de 31.000 las hectáreas afectadas y es el incendio más extenso jamás registrado en España.

En León, hay pueblos como Palacios de Jamuz que han sufrido daños devastadores. "Son como tornados, suben el fuego y te lo arriman para donde sea", indica un vecino. En esta provincia tratan de controlar las llamas, que avanzan en zonas como Fasgar, lo que ha llevado a desalojar a los vecinos de Salientes. Las previsiones no son buenas: ni el viento, ni la temperatura y ni la humedad van a jugar a favor en las próximas horas.

FOTO: EFE/Mariam A. Montesinos

Las provincias de León y Zamora han sido las más afectadas por los incendios a lo largo de esta última semana. Sobre las condiciones laborales de los operarios contraincendios y la situación de los zamoranos hemos hablado en el '24 horas de RNE' con Carlos Romero, conductor de autobomba en Tábara (Zamora).

"Cuando llegamos al pueblo de Valer éramos el único medio: el autobomba, una cuadrilla y la gente del pueblo", ha contado Romero. Posteriormente, ha asegurado que, pese a los pocos medios con los que contaban, "conseguimos controlarlo". El conductor de autobomba ha apuntado que "la categoría de bombero forestal en Castilla y León no está reconocida", pero que espera que lo esté. Lo que sí ha lamentado es que "Zamora es la gran olvidada".

Los incendios en Zamora han dejado al menos dos víctimas mortales. La primera fue Abel Ramos, un voluntario fallecido este martes. La segunda víctima es Jaime Aparicio, un hombre de 37 años.

Los dos ayudaban cerca de Quintana y Congosto, en el incendio de Molezuelas de la Carballeda. Aparicio estaba en estado crítico con quemaduras muy graves en la Unidad de Quemados del Hospital de Valladolid.

Algunos vecinos de las zonas afectadas por ese incendio ya pueden regresar a sus casas. La imagen que se encuentran cuando llegan es demoledora y califican lo vivido de "infierno".

La situación preocupa en la zona que afecta a León, aunque en Zamora ya no hay llamas. Los medios aéreos siguen controlando si hay focos dormidos.

FOTO: REUTERS/Susana Vera

Zamora y León son las provincias más castigadas por la ola de incendios que mantiene en vilo al país y que deja ya tres fallecidos. El alcalde de Losacio (Zamora), Manuel Fernández, habla sobre cómo está la situación en el informativo 14 Horas. "Tenemos un pequeño foco todavía que, teóricamente lo tenemos controlado, si no cambia el aire todo está tranquilo". El alcalde comenta la detención de un presunto autor del fuego. "Es una pena, una cabeza que no sabe, nos ha quemado todo y nos ha hecho pasar miedo". Fernández también reclama la falta de medios, aunque sostiene que gestionar tantos incendios a la vez "es complicado".

Según las estimaciones del sistema de vigilancia europeo Copernicus, este incendio afecta a cerca de 38.000 hectáreas, lo que lo convierte en el peor desde que hay registros. En el recuerdo está otro incendio que ocurrió en la Sierra de la Culebra hace tres años. "Esto es un sin vivir, si cada tres años tenemos que estar así, nos acabaremos marchando todos de los pueblos por el miedo". El alcalde concluye mirando al futuro con indecisión. "Con tristeza y con todo tendremos que empezar de nuevo, pero si vamos a estar pensando que dentro de tres años nos va a pasar lo mismo, se tienen que tomar medios para arreglarlo".