Un estudio de Provivienda constata que los extranjeros tienen más dificultades para alquilar que un español, aunque cobren lo mismo. El 99% de inmobiliarias a las que han llamado, casi todas, aceptan cláusulas racistas si el propietario lo pide.
Un ejemplo es Mercedes, de origen ecuatoriano, quien se ha sentido rechazada mientras buscaba piso. Recuerda bien a un agente inmobiliario que no quiso ni atenderla, lo que la llevó a sentirse mal: "Me dijo que ya están reservados, pero no había ninguna reserva. De allí ni siquiera me dejaron pasar a la oficina". Por su parte, a Ibrahima, de Guinea, le costó meses y meses que le alquilaran una habitación. "Nos rechazaban porque somos de África y se suponía que no sabíamos cuidar la casa", expresa.