No es extraño que un 8 de septiembre lloviera en Balmoral, pero sí si esas gotas para muchos fueron lágrimas. Ese día, el cielo británico lloró la muerte de su casi eterna reina. El presentador de la BBC Huw Edwards fue quien dio al mundo entero la noticia. Banderas a media asta y miles de personas se congregaron en Buckingham Palace de día y de noche.
“Era una roca”, decía Liz Truss, quien fue la encargada de poner en marcha el protocolo: 10 días de despedida. Los actos en Edimburgo y Londres costaron 186 millones de euros.
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