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Setenta y dos horas para volver a jugar, para volver a ser niños. Solo son tres días de tregua, decretada por el gobierno sirio con motivo del fin del Ramadán, pero suficientes para que estos menores usen los columpios instalados en sus barrios donde ya casi nada queda en pie.

La invasión de Irak fue "injustificada", "prematura" y sus consecuencias se siguen pagando hasta hoy . Esas son las principales conclusiones del esperado 'informe Chilcot' que durante casi siete años ha evaluado el papel del Reino Unido en la guerra de Irak de 2003 bajo el Gobierno del entonces primer ministro británico laborista Tony Blair (1997-2007).

En una rueda de prensa en Londres, John Chilcot, autor del informe, ha afirmado Blair envió a la guerra a tropas británicas sin agotar antes las alternativas pacíficas en el país árabe, y que presentó como ciertas unas pruebas "no justificadas" sobre la posesión de armas de destrucción masivas por parte de Sadam Husein.

Blair,  señala Chilcot,  no sólo envió tropas a Irak sin una justificación sólida, si no que también subestimó las consecuencias de ir a la guerra pese a las "advertencias explícitas".  Chilcot ha afirmado que la planificación de la situación en Irak tras la caída del expresidente Sadam Husein fue "totalmente inadecuada".

Siete años después que el entonces primer ministro británico Gordon Brown encargase una investigación sobre el controvertido papel de Reino Unido en la coalición liderada por Estados Unidos para derrocar al presidente iraquí Saddam Hussein, se han conocido las conclusiones. Estas cuestionan abiertamente la actuación de Tony Blair. Así de concluyente se mostraba esta mañana el exdiplomático John Chilcot, encargado de esa investigación independiente. Ahora los familiares de las víctimas de aquella guerra quieren que Blair, la persona que tomó la decisión de intervenir en Irak sin pruebas que lo justificaran, responda ante la justicia.