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La ofensiva contra Mosul entra este jueves en su cuarta jornada con el objetivo de expulsar al EI de su principal plaza en Irak, que los yihadistas controlan desde junio de 2014.Un cuarto día en el que el nivel de encarnizamiento de los combates no ha descendido. Al amanecer, tropas iraquíes y kurdas han cercado la localidad de Bartala, un enclave cristiano a unos ocho kilómetros al este de Mosul cuya población huyó tras su ocupación por el Estado Islámico.

El ataque ha comenzado a las seis de la mañana con el apoyo de fuerzas de élite y antiterroristas. El logro militar sobre esta estratégica posición coincide con el ataque conjunto en dos frentes diferentes, al norte y al este de la ciudad iraquí. Después de que las fuerzas antiterroristas iraquíes tomaran el control del centro de Bartala, el jefe de las operaciones conjuntas, el comandante Taleb Shaghani, ha dicho a los periodistas en el cuartel del frente de Jazer que esperan dominar la población en su totalidad en "las próximas horas".

La ofensiva de las fuerzas iraquíes para arrebatar la ciudad de Mosul al Estado Islámico se ha ralentizado en las últimas horas. Los combatientes de las milicias kurdas y del Ejército iraquí, con el apoyo de la coalición internacional liderada por EE.UU., se están acercando a pueblos más grandes y habitados, lo que dificulta su avance.

Mientras, los residentes de Mosul han asegurado a estas mismas agencias que los yihadistas están utilizando a civiles como escudos humanos. El EI aseguró el lunes que sus fuerzas habían contraatacado con 10 coches bomba y que los pueblos cercanos a la ciudad habían sido rodeados pero no tomados por sus enemigos.

Unos 18.000 soldados iraquíes y 10.000 peshmerga (milicianos) kurdos tratan de arrebatar la ciudad a los cerca de 5.000 combatientes del EI.

Mosul tiene importancia estratégica y simbólica en la lucha contra el EI, que la conquistó en junio de 2014. La ciudad es la tercera más poblada de Irak (tras Bagdad y Basora) y la capital de la provincia de Nínive, así como la principal posesión del EI, que ha establecido la "capital" de su califato en Raqqa (Siria).

Los ojos de Mahmood se nublan al recordar como él y su familia huyeron de las garras del Daesh. Mahmood, su mujer y sus 4 hijos salieron del infierno de Mosul, el pasado abril, de noche, cruzando campos minados. "Decidimos huir durante la oración de la tarde, mientras los yihadistas estaban en la mezquita. Tras cruzar la última trichera del Daesh, a tres metros nos alcanzó una explosión".

Se trataba de una mina que reventó justo cuando el pequeño Amar se volvía para mirar a sus padres. El pequeño quedó ciego tras la detonación. "Aún recuerdo cuando llegamos a la trinchera. Me volví para mirar dónde estaban mi madre y a mi padre y la mina explotó lanzándome al cielo".

Tropas del ejército iraquí, con la ayuda de fuerzas aliadas, han comenzado en la noche de este domingo una ofensiva armada para arrebatar al Estado Islámico (EI) la ciudad norteña de Mosul, bajo control del grupo terrorista desde junio de 2014. El primer ministro iraquí Haider al-Abadi, flanqueado por altos jefes militares, se ha dirigido a la nación a través de la televisión iraquí para informar al país de que había ordenado el comienzo de la ofensiva. "El momento de la victoria ha llegado (...). Hoy he declarado el comienzo de esta victoriosa operación para libraros de la violencia y el terrorismo del Daesh", ha afirmado al-Abadi.

La operación militar para reconquistar Mosul, la segunda población más grande de Irak, había sido planeada desde hacía meses. Antes del comienzo de la operación se lanzaron sobre la ciudad miles de panfletos advirtiendo a los ciudadanos que el comienzo de la ofensiva armada era inminente. La batalla por Mosul puede durar semanas, y convertirse en la mayor operación militar en Irak, desde la caída de Saddam Hussein. La ONU alerta ya del riesgo humanitario que corren el millón y medio de personas que viven en la zona.