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'Le dedico mi silencio', novela que se publica este jueves 26 de octubre en todos los territorios de habla hispana, tiene por protagonista a un experto en música criolla que confía en cambiar su país a través de las canciones. "He decidido que esta sea la última novela porque hacerlas me toma tres o cuatro años y, aunque me crea un Matusalén, no aspiro a vivir tanto", ha indicado Mario Vargas Llosa.

(Entrevista de Manuel Sollo). Una mujer,  Eva, que podría ser muchas mujeres, siente que su vida deriva, entre contradicciones, hasta el borde de un abismo. Recién separada, con una hija pequeña y una aguda crisis personal, se entrega a una relación dependiente y desquiciada con un directivo de la empresa de su exmarido, el "hombre tumor". Su historia la cuenta Silvia Hidalgo en Nada que decir, novela con la obtuvo el Premio Tusquets 2023. Un embarazo que la incapacita, una crianza entre manchas y pañales, un divorcio que quiebra una vida aparentemente perfecta, una pasión que también es ira y despecho, todo devuelve a la protagonista a la casilla de salida: el barrio humilde y la casa familiar que fue cueva. Retoma así una conflictiva relación con una madre que desconoce los mimos y los abrazos, la memoria de un padre muerto. Sus aspiraciones de éxito social y laboral chocan con el machismo de jefes y compañeros. Vulnerable, huye de la felicidad del hogar, de la oficina, de los libros y de la música, en un camino inhóspito y fértil hacia la dignidad, donde esperan una perra robada y una hija.

En “La España vivida” vamos a tener que ir hoy con mucho cuidado con las palabras. Recibimos a una académica de la Lengua, Aurora Egido, nacida en Molina de Aragón en 1946, y ahora titular del sillón B mayúscula de la Real Academia Española. Es catedrática de Filología Hispánica y ha sido profesora de la materia en varias universidades españolas, entre ellas la Central de Barcelona, la Autónoma, también de la capital catalana, y la de León. Fue en la primera de estas universidades donde se doctoró. Su tesis fue dirigida por José Manuel Blecua, cuyo hijo, también José Manuel, fue quien años después la recibió en la ceremonia de ingreso en la Real Academia, en la que entró de la mano de Carme Riera y José Luis Gómez. Pero quien intervino en respuesta al discurso de Aurora Egido, dedicado a la figura y obra de Baltasar Gracián, fue el poeta catalán Pere Gimferrer, quien citando a Fernando Lázaro Carreter, dijo de Aura Egido que “es un genio”. Y lo explicó afirmando que “nuestra institución ha corroborado hoy la unión de alguien a quien tanto deben la Academia como la filología hispánica”, para añadir que no podría definir mejor a “una persona como Aurora Egido, la que más profundamente ha encarnado la entrega y hasta la inmolación más honda y noble de todo su ser a la pasión por las letras, a la justa y las nupcias de la palabra y la idea”

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  • "La historia nos enseña que las guerras no sirven para nada", recuerda Rico recién llegada de la Feria de Fráncfort

Silvia Hidalgo reivindica desquiciarse o, al menos, hablar del desquicio con su 2ª novela 'Nada que decir' (Premio Tusquets). Nos visita Matt Salinger,  el hijo del escritor de 'El guardián entre el centeno' por el 70 aniversario de 'Nueve cuentos' y Don Winslow para recoger el José Luis Sampedro del Getafe Negro. Terminamos con Use Lahoz y un ensayo de Frederic Gros que llega "con la vergüenza a cuestas".

A menudo, el nombre de Shakespeare suele asociarse a lo grandilocuente. Pero la realidad es otra, en tanto que el poeta dramaturgo británico fue, sobre todo, un autor popularEscribía para las masas y de ellas recibía estímulo y respuesta. Y precisamente el afán de devolver al autor su carácter cómico y popular es el espíritu que vertebra la obra Shakespeare en 97 minutos, una comedia delirante que homenajea al autor de Romeo y Julieta y que se puede ver en el Teatro Marquina de MadridChema García Langa charla con Martín Gervasoni y Diego Molero, dos de los tres actores que protagonizan y sostienen la función.

Empezamos con lagrimas, hilos y las costuras al aire mientras leemos 'Diario de una bordadora' de Srta Lylo,  repasamos al Premio Velázquez a las Artes Plásticas para Marisa González y nos sumergimos en 'Las muchas muertes de Laila Starr' con Javier Alonso.

Admiradora de la obra de Lorca, apasionada por España, colaboradora activa en Francia de la ayuda a los refugiados republicanos, amiga de Malraux, la escritora Didó Sotiríu, decana de la literatura griega de nuestra época, titularía Tierras de sangre la desgarradora, y a la vez maravillosa, historia basada en sus propias experiencias. El libro, todo un clásico de las letras de su país, aparecería publicado por primera vez en 1962 y desde entonces se convirtió en un inestimable testimonio sobre uno de los más atroces procesos de limpieza étnica llevado a cabo en tierras balcánicas, en concreto las que tocaban de cerca el lugar de nacimiento de la propia Sotiríu. Es decir, las tierras del Asia Menor que tras la Guerra de 1914 y tras una feroz contienda posterior entre griegos y turcos, quedarían definitivamente en manos de estos últimos. Nacida en 1909 en Aydín, Anatolia, en el seno de una familia griega acomodada y políglota, instalada durante siglos en zona del Imperio otomano, Sotiríu fue una escritora, dramaturga y periodista de gran popularidad. Su padre se arruinó cuando ella tenía ocho años y seguidamente Didó se fue a vivir con un tío rico a Atenas, donde realizó sus principales estudios. Este hecho, más tarde sería rememorado por la escritora como "mi primera experiencia de refugiada". En 1919, la familia se mudó a Esmirna (hoy Izmir) durante la ocupación griega, pero tras la conquista turca de Asia Menor, la familia regresaría a Grecia estableciéndose en el Pireo donde su padre trabajaría en el puerto.

Pilar Adón es Premio Nacional de Narrativa con su 'De bestias y aves', seguimos con el ensayo alrededor del tatuaje titulado 'Curar la piel' y que publica Nadal Suau para no levantar la vista de los libros con Inés Martín Rodrigo. Terminamos en el cine con la Seminci, Teresa de Jesús y 'Esta ambición desmedida' de C.Tangana.