Liderados por varios escritores, miles de personas recorren Moscú. No es una marcha autorizada, sino un paseo que desafía a las autoridades. No nos gusta cómo nos han tratado en los primeros días del nuevo mandato de Putin. Deben cambiar o no abandonaremos las calles, decía el escritor de novela negra Boris Akunin. La policía no ha puesto trabas a la marcha que ha acabado en este bulevard, donde decenas de opositores mantienen un campamento de protesta a los pies de la estatua de este poeta kazajo, convertido en símbolo del movimiento.
La gente viene con sus iniciativas y apuntan sus propuestas en esta pizarra, dice Svetlana una de las coordinadoras de la acampada.