"Repentina, tras un fallo cardiaco", así explicaba Chema Prado a los periodistas la muerte de su compañera de vida, Marisa Paredes, que este domingo todavía disfrutaba de ver a su hija actuando en el Teatro Español.
Todos tenían hoy para ella, una anécdota. Ahora queda el vacío, silencio, y el terremoto emocional de perder a una actriz que acaba de empezar los ensayos de otra obra de teatro, "cargada de futuro". Ese en el que también se hablará de ella.