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A pesar de los esfuerzos por retomar la vía diplomática para acabar con la guerra de Ucrania, los negociadores no parecen estar muy dispuestos a cambiar sus posiciones.

En las últimas horas Rusia ha vuelto a atacar con misiles, hasta una veintena, ciudades como Kiev, Jarkov o Odessa, y Ucrania ha lanzado decenas de drones sobre territorio ruso.

El presidente Zelenski, que ha aceptado congelar las líneas del frente para buscar un final, sostiene que él sí da pasos, mientras que Rusia no cede en nada. E insiste: el único camino para acabar con la guerra es seguir presionándoles.

Es un mensaje para una administración Trump que ha levantado sanciones a Moscú y transmite la idea de que Putin quiere la paz.

Foto: AFP

Rusia ha atacado varios objetivos en Ucrania, entre ellos zonas residenciales de la capital, Kiev, y varios puertos, un día después de la reunión del enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, con Vladímir Putin.

Ucrania también ha atacado Rusia y el territorio ocupado. Varios drones han caído en Moscú y al menos una persona, un trabajador de la central nuclear de Zaporiyia, ha muerto en un ataque con drones ucranianos.

La reunión del miércoles entre Putin y Witkoff simbolizó el nuevo acercamiento de Washington a Moscú. Putin se mostró dispuesto a mantener una cumbre trilateral junto con Trump y con el presidente de China, Xi Jinping, en noviembre, para hablar de desarme, mientras abrió la puerta a nuevas negociaciones con Ucrania. Trump dijo después de la reunión que la guerra está más cerca de terminar.

AP Photo/Efrem Lukatsky

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha recibido este miércoles al enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, en un nuevo acercamiento del que ha salido el compromiso del Kremlin a reanudar las negociaciones. El presidente ruso no descarta reunirse con sus homólogos estadounidense y chino, Donald Trump y Xi Jinping, respectivamente.

Por su parte, el mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, se ha ofrecido a "congelar" las líneas del frente como un primer gesto hacia una tregua definitiva.

Foto: Mikhail Metzel/Kremlin Pool/AP

Después los disturbios del 17 de octubre en Francia, publicaciones de TikTok o Vinted promueven la venta de artículos y los presentan como si hubieran sido saqueados del 17 de octubre. El Gobierno francés ha pedido a las plataformas de compraventa que retiren estos anuncios. Lo analizamos en 24 horas de RNE con Mario Pérez Galindo, de VerificaRTVE.

Más información, en la página web de VerificaRTVE.

Envía tus consultas al 659 800 555 o a verificartve@rtve.es. Y recuerda, mejor verificar que reenviar.

El malestar por la situación de la vivienda y los servicios públicos se extiende por Europa. En Albania continúan produciéndose choques entre manifestantes y policías. En Francia no ha habido nuevos disturbios pero hay marchas convocadas el fin de semana. Coches patrulla y helicópteros policiales vigilan las calles vaciadas de Marsella o París, donde el toque de queda ha contenido los disturbios.

La policía parisina ha detenido a 2.400 personas. Para el fin de semana hay nuevas marchas convocadas y el primer ministro Lecornu ha prometido un despliegue de seguridad "masivo".

Fotografía: Teresa Suarez / AP

Las minas que los rusos colocaron en las carreteras en diciembre han dejado aislada la ciudad de Oleshki, a unos 10 kilómetros de Jersón, en Ucrania. Desde entonces, no entran víveres por tierra. Tampoco hay luz ni agua potable. Moscú ocupó esta urbe al principio de la guerra, después se replegó, pero nunca la ha dejado libre. Hay atrapados por lo menos 2.000 habitantes, de los 24.000 que tenía esta localidad.

Foto: Andrii Dubchak/Donbas Frontliner

El Gobierno británico ha declarado la guerra al ruido en el transporte público. Los pasajeros que reproduzcan vídeos o música a todo volumen se exponen a ser expulsados de autobuses o vagones de tren y a una multa de hasta 100 libras, es decir, unos 120 euros. Sin embargo, el mismo director de esta campaña reconoce que es difícil saber si se podrá aplicar. "No estoy seguro de que una multa sea lo más adecuado, pero algo hay que hacer", comenta un ciudadano. El primer ministro, Andy Burnham, está abierto a escuchar otros puntos de vista.

Foto: Getty

Las protestas estudiantiles en Francia se producen en un una situación económica delicada para el país, con series dificultades financieras. Actualmente, la prima de riesgo francesa está en 155 puntos básicos, la más alta en 15 años. En Italia está en 118; En España, en 66; y en Portugal en 51.

En otros tiempos, una subida tan fuerte y repentina del interés que pagan los países por su deuda en los mercados provocaría turbulencias financieras a muchos de ellos. La tormenta perfecta se desató con el estallido de la guerra en Oriente Próximo el pasado mes de marzo y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Desde entonces, el interés de los bonos a 10 años se ha disparado un 55% en Francia, un 45% en Alemania e Italia y un 38% en España. Este coste tiene consecuencias en la economía real.

Fotografía: FRED TANNEAU / AFP

La cita ha buscado reconducir unas relaciones muy deterioradas mientras Trump alivia las sanciones a Rusia y cuestiona a Zelenski como negociador. Según el New York Times, Washington quiere convencer a Kiev de que acepte pérdidas territoriales con la expectativa de obtener beneficios económicos de un acuerdo.

Zelenski reclama garantías sólidas de seguridad para después de la guerra y ha reiterado que no se puede negociar sobre Ucrania sin Ucrania. Los dirigentes de Noruega y Finlandia también han defendido la participación europea y mantener a Trump implicado en el diálogo. Witkoff tiene previsto trasladar a Rusia los planteamientos debatidos en Oslo.

Mientras tanto, los bombardeos rusos continúan. Un balance parcial recoge al menos nueve muertos en varios ataques, además de daños en centros sanitarios y nuevas interrupciones del suministro eléctrico. La ofensiva contra la red energética se extiende al oeste de Ucrania antes del invierno.

Foto: AFP

Estados Unidos y Ucrania exhiben un creciente distanciamiento por la ayuda militar y las condiciones para negociar el fin de la guerra. Volodímir Zelenski denuncia que le faltan armas y financiación y asegura que Washington ha dejado de advertir a Kiev de los ataques rusos, algo que niega el secretario de Estado estadounidense. El presidente ucraniano exige, además, una tregua antes de negociar con Moscú.

Donald Trump le acusa de no saber de qué habla, mientras el vicepresidente estadounidense evita definir a Ucrania como aliada y rechaza su entrada en la OTAN. Las diferencias se extienden a los ataques ucranianos contra las reservas de combustible rusas, que irritan a la Casa Blanca después de haber levantado sanciones a Moscú a cambio de su diésel.

En el terreno diplomático, Washington busca acelerar el final de la guerra y sopesa un encuentro entre Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping que dejaría fuera a Ucrania y a la Unión Europea.

Europa sigue comprando armas estadounidenses para Kiev, pero los suministros no bastan. A esa carencia se sumarían retrasos del Pentágono en la entrega de misiles antiaéreos, mientras nuevos ataques rusos con misiles balísticos vuelven a golpear la capital ucraniana.

Foto: EFE

Europa aplica un embargo sobre las importaciones de combustibles rusos desde febrero de 2023. Es parte de las sanciones para presionar a Moscú y que ponga fin a la invasión de Ucrania. Los aliados occidentales, entre los que está Estados Unidos, han seguido con esa política en los últimos años. Hasta ahora. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incapaz de obrar una paz que tantas veces ha prometido -y sufriendo las consecuencias de su guerra en Irán, con una escalada de los precios de los combustibles que está mermando sus perspectivas electorales-, se ha aliado con el enemigo. Ha firmado un acuerdo con Rusia para comprar su diésel.

Hoy vamos a analizar qué se esconde tras este pacto entre Trump y Vladimir Putin, cómo ha evolucionado la relación entre las dos potencias, y dónde deja eso a Ucrania, a quien su supuesto socio le está presionando para que deje de atacar petroleras rusas.

Las grandes ciudades de Francia, como París o Niza, han aplicado el toque de queda para intentar frenar las protestas que bloquean el país. En Lille los menores no pudieron estar en la calle desde las 20:00 del lunes y hasta las seis de la mañana. En la capital, el toque de queda fue desde las 23:00 para todos, pero solo en dos barrios afectados. Marsella lo impondrá este martes y otras ciudades lo decidirán en las próximas horas. La última noche ha sido más tranquila aunque el primer ministro Sébastien Lecornu no descarta aplicar nuevas restricciones.

Fotografía: KIRAN RIDLEY / AFP

  • Las calles arden en Europa y los partidos tradicionales no tienen respuestas ante la rabia y la inseguridad ciudadanas
  • El recurso a la violencia crece y se suma a lo que hasta ahora fue una tradición de protesta democrática en Europa

Europa se contagia de las protestas de Francia o España. El gobierno de Meloni despliega el ejército: 500 militares a las zonas más conflictivas, como Turín, Bérgamo o Milán, donde 2.000 jóvenes se manifestaron el fin de semana. Disturbios que dejan 200 detenidos, casi el 80% menores.

En Génova han ocupado el aeropuerto. La tasa de inflación en Italia se sitúa en el 4,2%, mientras el aumento de los salarios crece a la mitad. En Bolonia, los estudiantes han protestado por el elevado precio de los alquileres

Una reivindicación que se repite en Portugal. Esto es Lisboa, donde acampan contra la crisis de la vivienda. Ciudades como Oporto o Coímbra también exigen precios asequibles.

Por lo mismo plantan tiendas en Grecia. Mientras que en Bélgica los manifestantes se quejan por los recortes del gasto público y el aumento de los costes en educación.

Al contexto de las precarias condiciones universitarias y las elevadas tasas, se le suma la corrupción en Albania, donde piden la destitución del primer ministro, contra el que llevan meses protestando por el proyecto turístico de lujo que quiere construir el yerno de Trump. Un clima violento que en la capital ha hecho arder edificios oficiales.

Foto: Francesco Enriquez/IPA via ZUMA / DPA

En setenta años, hay cosas que no han cambiado. Una de ellas es la necesidad de marcharse en busca de un futuro mejor: escapar de la pobreza y la desesperanza, mejorar la calidad de vida y ofrecer más oportunidades a los hijos.

Son las mismas razones que empujaron a tantos españoles a hacer las maletas. Entre 1960 y 1975, más de dos millones emigraron a los países más prósperos de Europa y a otras zonas del mundo. Otros dejaron los pueblos de Galicia, de Extremadura y de tantas otras regiones para buscar trabajo en las ciudades.

En los años noventa, ya en democracia, el rumbo empezó a cambiar. España pasó de ser un país de emigrantes a convertirse en destino de quienes buscaban aquí una oportunidad. Una transformación que llega hasta hoy.

Pero, para muchos, ese viaje termina en las fronteras, convertido en tragedia. La imagen del pequeño Aylan sigue en la memoria. Personas que buscan lo mismo que buscaban quienes se marcharon de España hace décadas. ¿Qué futuro les espera si encuentran las puertas cerradas? Eso lo contarán otros telediarios.

Foto: RTVE