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Hace 2.000 años, en la ciudad romana de Carmona, Sevilla, alguien metió un perfume en este frasco de cristal dentro de una tumba. Y 20 siglos después, varios químicos de la Universidad de Córdoba han descifrado a qué olía el Imperio Romano: pachulí. Es la primera vez que se conoce exactamente el olor de un perfume de hace tantos siglos. Hasta ahora solo se concían a través de los escritos.

Foto: AYUNTAMIENTO DE CARMONA / EUROPA PRESS

Un fragmento de la muralla árabe de Madrid, los primeros muros que se conocen de la ciudad, ha sido descubierto intacto y es el único de este tipo que se conserva en la Unión Europea. Lo han descubierto durante las obras de la Galería de las Colecciones Reales. Un pasado remoto entre el legado de los Austrias o los Borbones. Foto: En la imagen, restos de muralla cristiana en la Cava Baja de Madrid. EFE/JuanJo Martín

La comunidad autónoma de Cantabria posee una vastísima historia vinculada con tesoros del periodo paleolítico y estos tesoros a su vez tienen una larga relación con investigadores y universidades de Estados Unidos. El subsuelo cántabro es rico en yacimientos arqueológicos y muy significado en cuevas de deslumbrante arte rupestre de ese periodo que ayuda a comprender el origen de la vida humana en comunidad. 

Como nos cuenta en Atlantic Express el antropólogo, politólogo y sociólogo Gonzalo Sánchez Eguren, la región cántabra, con una extensión de 5.300 km2, con 10.000 cuevas, es un museo subterráneo, un espectáculo geográfico,  conformado por catedrales geológicas en las que los que vivieron durante la última glaciación, hace decenas de miles de años, dejaron un testimonio de valor universal en las paredes y techos de las cuevas. Pinturas, grabados, reliquias de valor incalculable, diarios pictóricos de su modo de vida por el que se interesado a lo largo del siglo XX prestigiosos investigadores y universidades estadounidenses.

Altamira es la primera cueva del mundo donde se documenta científicamente arte rupestre paleolítico y también la primera cueva española declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, así distinguida, en París, en 1985, por ser consideradas sus pinturas rupestres las primeras manifestaciones artísticas de la humanidad.Desde hace años, la Cueva de Altamira tiene restringidas las visitas y el tiempo de estas como medida de conservación y cuidado, pinturas que admiraron y estudiaron investigadores llegados del otro lado del Atlántico.