Santiago Segura, sobre 'Torrente presidente': "No quería reírme de un bando, sino de lo que es la política"
- El cineasta defiende la sátira como una "liberación" frente a la crispación actual
- Torrente presidente ya es la sexta película española más taquillera de la historia
"Que sepáis, niños, que cuando crezcáis no quiero que seáis como Torrente". Así terminaba Santiago Segura su discurso en los Goya de 1999 tras recoger su premio al mejor director novel por Torrente, el brazo tonto de la ley. Sin embargo, 27 años después y tras cinco películas más protagonizadas por el famoso y desagradable personaje, hay quien sigue acusándole de blanquear a la extrema derecha, al entender que Torrente puede llegar a causar más simpatía que rechazo.
El día en que se ha sabido que Torrente presidente, el sexto título de la saga, se ha convertido en la sexta película española más taquillera de la historia, el cineasta ha defendido en Las mañanas de RNE la capacidad de los espectadores de reconocer la ironía.
"Ese paternalismo de 'te voy a decir lo que tienes que ver o cómo tienes que entenderlo porque tú lo vas a malinterpretar'... Vamos a ver, que la gente no es gilipollas; algunos sí, por supuesto, por estadística. Estamos en un país con cuarenta y pico millones de españoles y alguno será más corto que otro, pero vamos, en general considero a la población muy lista", ha replicado Santiago Segura.
Un toque de atención a los políticos
La apuesta por la parodia se redobla en Torrente presidente, con un retrato de la España política actual donde es fácil adivinar en quién se ha inspirado Santiago Segura para crear presonajes como Jacobo Carrascal, del partido Nox, o Idoia Mantero, del PSAE. Según el director, la película funciona como un toque de atención a los políticos y su incapacidad para ofrecer soluciones.
"Creo que no están a la altura del ciudadano, que se merece algo mejor. No están ayudando a mitigar la crispación que tenemos en la calle, sino al revés, la están alimentando de alguna forma con la violencia verbal que ejercen entre ellos", denuncia Santiago Segura, que reivindica la sátira como una forma de "liberación" frente a esta realidad.
Porque reírse de algo que no te hace "ni puta gracia" en la vida real no solo es posible para Santiago Segura, sino que es catártico. "Yo he ido algunos sábados o algunos viernes así como de extranjis a los cines —confiesa— y me lo he pasado bomba viendo cómo se reía la gente [...] Tú eres notario, abogado, juez, fiscal, policía o bombero y lo dejas en la puerta porque vas a reírte, a disfrutar con gente que está a tu alrededor riéndose también".
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Una comedia sin etiquetas
Torrente presidente, como no podía ser de otra manera, está tan llena de cameos como otras entregas de la franquicia, pero Santiago Segura descartó desde el principio, curiosamente, contar con políticos en activo.
"No quiero que sea entendida como una película de derechas o de izquierdas —explica—. 'Yo soy de los rojos, así que no voy a ver una película azul'. A mí eso me parece limitante para una comedia. Yo no quería hacer una comedia para reírme de un bando, quería hacer una comedia para reírme de lo que es la política".
Quienes sí participan en la cinta son dos grandes estrellas de Hollywood, pero Santiago Segura asegura que no ha sido nada fácil conseguirlo. No en vano, otras veces ha fracasado en sus intentonas. Por ejemplo, con Sylvester Stallone, cuyo mánager contestó a la invitación con un seco y destemplado "Mister Stallone passes".
Las mañanas de RNE