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'Maldito trabajo' o el lado oscuro de la vocación profesional

  • El pediatra Eduardo Vara firma un ensayo contra el culto al exceso laboral
  • "Se utiliza mucho el chantaje emocional en las profesiones vocacionales", denuncia

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Confiar todas nuestras expectativas vitales al trabajo puede conducirnos al colapso.
Confiar todas nuestras expectativas vitales al trabajo puede conducirnos al colapso. ISTOCK

"Somos mucho más que nuestro trabajo. Ante todo, somos personas". Es una de las afirmaciones con las que Eduardo Vara, autor del ensayo Maldito trabajo. Sobrevivir a la cultura del sacrificio y repensar la vocación (editorial Ariel), nos ha invitado en el programa de Radio Nacional Por tres razones a reflexionar sobre la tendencia a identificarnos con el trabajo como si fuera el núcleo de nuestra identidad.

Por tres razones - 'Maldito trabajo' cuestiona el culto al exceso laboral - Escuchar ahora

Tras su experiencia como pediatra en Atención Primaria en Barcelona durante seis olas de COVID, su salud mental "claudicó" y se vio obligado a buscar ayuda profesional. Fue entonces cuando se lanzó a escribir un libro que le ayudara a entender, entre otras cosas, por qué se asume como normal que a ciertas personas, por tener una profesión determinada, se les imponga una mayor carga laboral.

"Se utiliza mucho el chantaje emocional en todas las profesiones vocacionales -denuncia Eduardo-. Además, culturalmente tenemos esta especie de argumento de que si disfrutas con tu trabajo como que parece que no deberías quejarte o incluso asumir más sobresfuerzo. En algunos casos se presupone que deberías trabajar gratis, lo cual es bastante sorprendente".

Esfuerzo frente a sacrificio

En el punto de mira de Eduardo Vara no está el esfuerzo; su advertencia tiene que ver con el sacrificio que conduce al exceso laboral.

"El esfuerzo supone invertir en algo que queremos conseguir y forma parte de nuestra fisiología. Sacrificarse implica renunciar a algo, incluso asumir pérdidas, renunciar a cosas. Y ahí es donde quizás deberíamos replantearnos hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificar cosas como nuestra vida familiar, nuestra salud mental, nuestra salud física o nuestro tiempo de ocio para recuperarnos".

Steve Jobs, un 'profeta' del culto al trabajo

El culto al trabajo tiene muchos paralelismos con el culto a la religión, a juicio de este médico, como por ejemplo la figura del "profeta".

"Un gran profeta de este tipo de mentalidad laboral sería Steve Jobs, que decía esto de que uno tenía que estar dispuesto a dejarse a sí mismo atrás y que, una vez llegabas a un objetivo, olvidarte de ese objetivo, ir más allá y conseguir algo más. Vivimos, desgraciadamente, en esta dinámica en la que nunca nada es suficiente. El objetivo es el infinito y a lo que puede conducir esa carrera solo es al cansancio y a la frustración", subraya.

Cuidado con los 'gángsteres' laborales

En esa cultura del sacrificio en la que nos han educado, ese "te ganarás el pan con el sudor de tu frente", las reglas no siempre están claras y nos podemos encontrar de repente rodeados de auténticos 'gángsteres' laborales.

"Hay gánsteres que lo son en el sentido más cinematográfico de la palabra -explica Eduardo-, pero también los hay que se dedican a acaparar recursos, incluso oportunidades laborales y administrarlas solo para su camarilla o para quienes les conviene. Y luego ya hay gánsteres en algunas profesiones que presionan a los trabajadores también para que trabajen gratis, con la idea de que quizás ese trabajo en concreto les va a permitir cierta proyección en ciertos entornos laborales, y no dejan de ser en el fondo más que engañifas".

Si confiar todas nuestras expectativas vitales al trabajo puede conducirnos al colapso, ¿dónde está el éxito? "Para mí el éxito es vivir tranquilo, con tus propias convicciones, la serenidad cuando te vas a dormir de que has hecho las cosas conforme a tu conciencia", concluye.