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Cómo Putin conectó con el desánimo y el desconsuelo ruso, según Anna Bosch

  • La periodista de TVE ha presentado el libro El año que llegó Putin
  • Ha destacado que cuando Putin accedió al poder era "un desconocido"
  • Escucha el podcast Diario de Ucrania para conocer la situación de la guerra

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Anna Bosch ha sido corresponsal de TVE en Moscú y ha presentado 'El año que llegó Putin' en 'A media mañana'
Anna Bosch ha sido corresponsal de TVE en Moscú y ha presentado 'El año que llegó Putin' en 'A media mañana'

Anna Bosch, periodista del área internacional de TVE, era la corresponsal de la televisión pública en Moscú en 1999. El 9 de agosto de aquel año contaba la destitución de Serguéi Stepashin como Primer Ministro y el nombramiento de Vladimir Putin. Explicaba sobre el actual presidente ruso que había sido “un antiguo espía del KGB, cercano a esos políticos reformadores de la economía rusa que se asocian muchas veces con la corrupción”. 24 años después ha escrito el libro El año que llegó Putin, la Rusia que acogió y catapultó a un desconocido donde analiza este ascenso y las señales que daban una idea de la deriva que podía tomar. Lo ha presentado en A media mañana con Samanta Villar y Carlos Santos.

A media mañana - Anna Bosch y 'El año que llegó Putin' - Escuchar ahora

En aquel momento era “un desconocido del que apenas había una línea en el currículum”, que era lo que ella había podido contar en el Telediario. “Había sido espía en la Alemania del Este, en Dresde, aparentemente un espía gris”. Ha recordado cómo “de la noche a la mañana” lo nombran “director del FSB, que eran los sucesores del KGB” y año después es cuando lo nombran Primer Ministro. “En un momento en que en medio año Yeltsin destituyó a cuatro primeros ministros” y ha señalado como lo advertía en su información que no se sabía si iba “a ser uno más o va a seguir el juego de sillas”.

Otro momento que ha rememorado es el de la dimisión de Yeltsin en la nochevieja del 99, que pone a dedo Putin como sustituto suyo y este signa la inviolabilidad del ya expresidente y su familia, es decir, “no se va a abrir ningún caso judicial, ninguna investigación, inmunidad total”.

“Una casa en ruinas”

Tras el desmantelamiento de la Unión Soviética, ha descrito a Rusia como su “heredera máxima” que era “una casa en ruinas”, es decir, “un país que había pasado de ser potencia y repartirse el mundo mano a mano con Estados Unidos a ser tratado con un paria internacional. Se pasa de una economía estatal comunista, todo controlado por el estado, los mínimos para sobrevivir pero asegurados a un capitalismo salvaje. Nada parecido con nuestra capitalismo ni con el de los Estados Unidos, es una cosa salvaje”.

“Los rusos ven que no solo se hunde su poder adquisitivo, se hunde su economía, se hunde su sistema de valores. De repente, una serie de cosas que en la escala de valores en la que se habían educado y habían crecido, se hunde y el único valor que cuenta es los dólares, la cantidad que tienes y la facilidad que tengas en amasarlos. Y además, todos esos valores también ideológicos, políticos que tenían se derrumban y encima ya no pueden ni siquiera tener una cosa que es muy importante para los rusos, que es aquello del orgullo nacional, ell patriotismo”.

Vladimir Putin asciende del total anonimato como agente de la KGB a primer ministro primero y presidente después con el impulso de la Guerra de Chechenia.

“En ese estado de desánimo, de desconsuelo y de humillación nacional, llega Putin y conecta con todo eso”, concluye la periodista de TVE. “En paralelo a la degradación social, económica y nacional del país, va también degradándose el líder, Yeltsin, que había sido el que había plantado cara, le había echado un órdago a Gorbachov, lo había ganado. Si Rusia se sale de la Unión Soviética, se hunde la Unión Soviética y en ese momento es un ser decrépito, borracho, el hazmerreír del mundo”.

Las preguntas

“¿Creía Putin que le iba a ser tan fácil desmontar el independentismo checheno como la soberanía ucraniana y colocar en Kiev un gobierno títere, como el que tiene con los Kadírov, y que ahí sigue durante 23 años?”, esta es una de las reflexiones que se hace Bosch con la perspectiva del tiempo y tras la segunda guerra de Chechenia en el contexto actual de la Guerra de Ucrania.

Otra preguntas que se hace son: “¿Putin ha cometido un error de cálculo porque los servicios secretos no sabían que la Ucrania de 2022, no era la de 2014?. Mientras tanto, sobre todo los Estados Unidos, habían estado asistiendo, aconsejando y ayudando a Ucrania en mejorar sus defensas. ¿O es que lo sabían, pero nadie se atrevía a decírselo al jefe?”.