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El mejor cine español

Las diez películas gratis y online más vistas

Por
Somos Cine - Julieta

RTVE Digital sigue ofreciendo el mejor cine español en streaming y gratis. Con el nuevo portal de Somos Cine, puedes disfrutar de las mejores películas online. Desde que se estrenara el pasado mes de abril, han sido muchas las ficciones que se han añadido a nuestro catálogo, y estas son las diez más vistas. ¡No te las pierdas!

Julieta

Adriana Ugarte y Emma Suárez se meten en el papel de Julieta en dos etapas diferentes de su vida. Esta película de Pedro Almodóvar se inspira en tres relatos de la escritora Alice Munro y es la que cierra el top 10 de filmes más vistos de Somos Cine.

Julieta trata de explicarle a su hija por escrito, todo lo que ha callado a lo largo de los últimos treinta años, cómo conoció a su padre y cómo eran las cosas cuando nació. Lamentablemente cuando termina de escribir no sabe dónde enviar su confesión.

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Julieta - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Timbre)

Hola, Lorenzo, te abro. Hola.

¿Cómo vas? Estoy hecha un lío.

¿Por qué? No sé qué libros llevarme.

No es imprescindible, si echas de menos alguno,

lo puedes comprar por Internet. No.

No me gusta comprarme libros que ya tengo.

Me hace sentirme mayor.

(RÍE)

En este momento pareces una niña.

Bueno, ¿además de los libros te falta mucho?

Todavía tengo que hacer algunas compras.

Julieta, nos vamos a Portugal, no al desierto.

Puedes volver a Madrid cuando quieras.

Me gustaría no volver a Madrid, si puedo evitarlo.

Muchas gracias. ¿Por qué?

Por no dejarme envejecer solo.

Eres tú el que no me deja sola a mí.

¿Julieta?

¡Bea!

No me lo puedo creer. ¿Julieta?

¡Madre mía! Qué sorpresa.

Hace justo una semana me encontré con tu hija en el lago Como.

¿Te encontraste con Antía? Sí, imagínate.

Nos quedamos mirando y yo la abordé porque ella no me reconocía.

Tú, sin embargo, estás igual, Julieta.

Mejor, incluso.

Y ¿qué te dijo?

Que había bajado a la ciudad a comprarle cosas a sus hijos.

Que tiene tres, dos chicos y una chica.

Sí, no sé cómo se las arregla.

¿Tú tienes hijos? No, ni siquiera me he casado.

Es una lástima, pero tengo mucha prisa.

No sabes cuánto me alegro de verte tan bien, Julieta.

¿Dónde vives?

En Milán y Nueva York.

Soy editora de complementos de "Vogue", viajo mucho.

Al lago Como fui a hacer una sesión de fotos.

Qué bien. Oye, saluda a tu madre. Bueno...

Mamá murió hace tres años. Lo siento.

Mi hermano vive aquí, hemos quedado con él y mis sobrinas,

pero ya llegamos tarde.

Y ¿qué más te dijo Antía?

Poco. Le pregunté por ti y me dijo que seguías viviendo aquí en Madrid.

Y mira qué casualidad. Sí, aquí sigo.

Y aquí seguiré.

Y ¿la encontraste bien a ella? Sí.

Y eso que iba a cara lavada. Muy delgada.

Pero guapa, ¿eh?

De verdad, me alegro mucho de verte tan bien, Julieta.

Adiós.

-Oye, ¿qué pasa? -Perdón.

(Móvil)

(Móvil)

(Timbre)

¿Sí? Soy yo, ábreme.

Hola.

¿Estás bien? Tengo el agua hirviendo.

Anoche te llamé y no me contestaste.

Necesitaba estar sola.

¿Has terminado ya con las maletas? ¿Con las cajas?

Lo he deshecho todo.

Me quedo en Madrid, Lorenzo.

¿Es una broma?

¿Qué tontería es esa?

No voy a poder acompañarte.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Sé que no te mereces esto,

pero te ruego que no me hagas preguntas.

No me voy contigo a Portugal.

Me quedo en Madrid.

¿Qué ocurre, Julieta?

Lo he pensado bien y...

¿No me digas que no lo habías pensado hasta ahora?

Llevamos casi un año planeándolo,

Ayer dijiste "No volveré a Madrid, si puedo evitarlo".

¿Qué fue lo que pasó de pronto?

No insistas, por favor.

¿Me das un vaso de agua?

No te reconozco, Julieta. Te estás comportando como una loca.

Lo sé.

No puedo creer que estemos hablando de esto.

Anoche me di cuenta de que me estaba engañando.

Que no quiero irme de Madrid.

Y que prefiero estar sola.

Siempre supe que había algo importante en tu vida.

Que nunca compartiste conmigo.

Nunca quisiste hablar sobre eso.

Y siempre te lo respeté.

Me gustaría que siguieras respetándolo.

Hola, Inocencio. Sí.

¡Señora Julieta!

¡Cuánto tiempo! Sí, mucho.

Por casualidad, ¿no llegó algo de correo para mí?

En todos estos años, no.

Acabo de volver a Madrid

y me gustaría alquilar mi piso de entonces.

¿Está libre? No.

Creí que se había ido fuera de España.

Sí, pero he vuelto.

Y echo de menos esta calle.

¿Hay algún otro libre?

El segundo izquierdo está vacío.

Qué maravilla.

¿Puedo verlo? Le faltan muebles y no está pintado.

No importa.

Voy a por la llave.

Está un poco sucio.

Me lo quedo, Inocencio.

Pero no está para mudarse, señora Julieta.

Si me da su teléfono, yo la aviso.

No hace falta, de verdad.

Con que funcione la cocina y el baño, yo me ocupo del resto.

La cocina y el baño están nuevos.

Estupendo.

"Antía,

dos hijos y una hija,

ha bajado al lago Como a comprar.

Tal vez vive en un pueblo suizo cercano y caro

y ha ido a comprar a Italia, que es mucho más barato.

Va sin maquillaje.

Y está delgada.

Piensa que sigo viviendo en Madrid".

¿A ti te ha gustado el cole? ¿Lo habéis pasado bien?

Y ¿tú?

(Aplausos)

"Querida Antía:

voy a contarte todo lo que no tuve ocasión de contarte.

Porque eras una niña.

Porque me resultaba demasiado doloroso

o por simple pudor.

Pero ya no eres una niña.

Beatriz me ha dicho que tienes tus propios hijos.

Tres, nada menos.

Eres una mujer adulta.

Y una madre.

¿Por dónde empezar?

Te hablaré de tu padre.

Cuando preguntaste cómo lo conocí, te dije que fue en un tren.

Pero no te lo conté todo.

(Tren)

Yo tenía 25 años.

Era una noche muy desapacible y hacía mucho viento".

(Rama)

¿Está libre el asiento?

Sí.

Qué impresionante esa rama, ¿verdad?

¿Le ha asustado?

Pues sí.

¿Viaja usted sola?

Sí.

Cuando la he visto sola, he pensado "Qué bien, así nos damos compañía

el uno al otro".

No tiene ganas de hablar.

Qué lástima.

Perdón, tengo que salir.

Espero que no se acerque mucho al tren.

No le tiene miedo al tren.

Va en busca de una hembra.

La huele en el aire.

¿Te apetece tomar algo?

"Xoan me dijo que se llamaba Xoan

y yo le dije que Julieta.

Me dijo que estaba casado

y que Ana, su mujer, estaba en coma desde hacía cinco años.

Yo le dije que daba clases de filología clásica

y que estaba sustituyendo a una profesora enferma.

Xoan me dijo que era pescador,

que tenía tres gamelas.

Iba a Madrid a comprar un motor para una de ellas.

También me dijo que toda su vida había vivido junto al mar.

En la casa que su abuelo compró cuando vino de Cuba".

(Claxon)

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada. ¿Te apetece estirar las piernas?

No voy bien abrigada, gracias.

Hasta ahora.

(Claxon)

Por Dios, pero ¿qué pasa?

-El tren ha parado. -¿Por qué? ¿Así de golpe?

Sí, por favor, entren. No se preocupen, no es nada.

A mí me ha caído una bolsa en la cabeza y casi me mata.

Hemos chocado con algo.

He visto un ciervo corriendo junto al tren.

No, hombre, por Dios. Qué cosas dice.

Sí, yo también lo he visto.

Que no hemos chocado con nada.

Por favor, vuelvan a sus sitios y no tapen el pasillo,

que el tren se pondrá en marcha en seguida.

-Pues he visto un ciervo. -Y yo, y no me pongo tan pesada.

¿Han visto al hombre que iba ahí sentado?

¿El de las gafas y el jersey negro?

Sí, yo lo vi por el pasillo, estará por ahí.

En la parada bajó al andén, lo vi caminando por la nieve.

Iba sin abrigo, por eso me fijé.

Yo creo que iba "mamao".

¿Ese? Ese está dando vueltas todavía por la estación,

por eso hemos parado.

Cógelo.

¿Qué haces aquí? Vuelve al vagón. Vas a coger una pulmonía.

¿Qué lleváis en la camilla? ¿Eh?

¿Es el ciervo?

No. ¿Por qué dices eso?

¿Es un hombre?

Vamos, sube. ¿Es él?

¿Por eso hemos parado?

Un hombre con un jersey negro.

(TARTAMUDEA) Y que llevaba gafas.

Por favor, sube al tren. Vamos.

Él iba sentado donde vas tú ahora.

Quería hablar, pero...

A mí me molestaba cómo me miraba.

Por eso hui de aquí.

¿Cómo iba a suponer que estaba tan mal?

Cualquier chica habría hecho lo mismo.

Yo debería haberme dado cuenta.

No te tortures, se habría suicidado igual.

¿Por qué llevaba una maleta vacía?

No sé.

Supongo que no quería llamar la atención.

Pero lo tenía todo planeado antes de subirse al tren.

Nadie se suicida porque una chica,

aunque sea tan guapa como tú, no quiera hablar contigo.

No puedo dormir.

Yo tampoco.

"Thálasa, hals y póntos".

Las tres palabras significan "mar" en griego.

"Póntos" es "mar" y "alta mar" y se refiere al mar como camino.

El camino de la aventura.

Por eso, Ulises es el héroe marino por excelencia.

Por ejemplo,

cuando Ulises llega a la isla de Calipso,

agotado después de un naufragio,

la ninfa Calipso, que era guapa de no dar...

Marcos, ¿quién te parece la mujer más guapa?

-Tú. -(RÍEN)

Eso no vale porque soy la profesora y no está bien visto

que la profesora tenga sexo con sus alumnos. Dime otra.

Kim Basinger.

Monísima, mucho más guapa que yo, pelota.

Ángela Molina. También, preciosa.

Pues, como Kim Basinger y Ángela Molina juntas.

Así era la ninfa Calipso.

Y le ofreció a Ulises todo lo imaginable.

A ver, Diego, algo que le ofreciera realmente importante.

Su cuerpo.

Eso lo primero, pero además, algo con lo que todos hemos soñado.

¿La juventud eterna? Exacto.

Y la inmortalidad.

Sin embargo, Ulises lo rechazó.

Y se echó al mar enfrentándose a un sinfín de peligros.

¿Cuál de las tres acepciones

elegiríais para hablar del mar tan añorado por Ulises?

¿Thálasa? No.

¡Póntos! ¡Eso es!

Póntos, póntos, el mar.

El alta mar,

el camino de la aventura y lo desconocido.

(Puerta)

¡Pasa!

Hola. Hola, Julieta. Siéntate, por favor.

Gracias.

La profesora Martínez se reincorpora la próxima semana, así que...

Aquí termina tu periodo de suplencia.

Estamos muy contentos con tu trabajo.

Muy contentos, de verdad, Julieta.

Nunca ha habido tanta asistencia a las clases de literatura clásica.

Muchas gracias.

He disfrutado mucho estos seis meses.

Qué bien, me alegro.

Bueno... Espera.

Ha llegado esta carta, es para ti.

¿Es para ti, Julieta?

Sí, sí.

"Querida Julieta:

no sé si sigues trabajando en el colegio.

Ojalá porque es la única dirección tuya que tengo.

Me acuerdo mucho de ti.

No se me va de la cabeza la noche del tren.

Ana sigue igual o peor.

Aunque solo estuve dos días fuera, a la vuelta la encontré peor.

Cuando estás encima no te das cuenta de esas cosas.

Hoy no he salido a pescar.

La mar está muy picada y esta tarde habrá tormenta.

Me gustaría verte aparecer entre la lluvia.

Buscando un lugar donde guarecerte

y que ese lugar fuera mi casa".

(Ladrido)

Pero ¡bueno!

Canelo, no seas pesado.

Hola.

Me parece que llegas tarde, el entierro fue ayer.

Pero entra si quieres y te tomas un café.

Yo soy la que lleva la casa.

¡Ven, Canelo!

Déjala ahí.

Vamos a la cocina.

¿Cuándo conociste a Ana?

¿A Ana? No la conocía. Ya me parecía a mí.

Porque ella no se movió de aquí en los últimos seis años.

El mar...

Impresiona mucho la primera vez, ¿verdad?

Siéntate.

O sea, que has venido a ver a Xoan.

¿Quieres una pasta? No.

No creo que vuelva esta noche.

Está con Hada.

¿Conoces a Hada?

Hace cerámicas y esculturas.

Ana y Hada eran muy amigas,

cuando Ana todavía hablaba o podía escuchar.

La pobre estaba hecha un vegetal y un hombre necesita una mujer.

Pero yo no soy quién para criticar a Xoan.

¿Más café?

No. Pues dame la taza.

Bueno, ¿qué haces?

Te da tiempo a coger el autobús de las 20:00.

Pasa aquí mismo, en la plaza.

Vamos.

Si quieres puedes venir a casa y te acompaña mi marido.

No es molestia ninguna.

Estoy cansada.

Preferiría esperar aquí si a usted no le importa.

¿Dónde?

Ahí mismo, en el recibidor.

¿Sola?

Bueno...

Yo me quedaría contigo, pero no puedo.

Tengo a mi marido desatendido estos días.

Bueno...

Canelo se queda a hacerte compañía de todos modos.

Gracias.

Cuidado no te quedes dormida y pierdas el autobús.

¿Te llamo al teléfono por si acaso?

No hace falta.

Te llamo.

Canelo, ven aquí.

Hola, hola.

¿Qué?

Ven aquí, sube. ¡Sube!

¿Qué pasa?

(SUSURRA) No te despiertes.

Recibí tu carta y he venido.

No me pude imaginar que tu mujer...

No pienses en eso ahora.

Buenos días.

Qué ricas las pastas.

Son típicas de aquí.

Estoy haciendo el desayuno.

Es que tenía mucha hambre. ¿Hay algo para mí?

Abre la boca.

(RÍE)

(RÍE) ¡No!

Cuando recibí tu carta, lo tomé como una invitación

para venir a verte.

Esa era mi intención.

No podía imaginarme que tu mujer hubiera muerto.

Lo siento.

Ha sido lo mejor.

Esto no era vida.

Marian me llamó para decirme que te dejó aquí esperando el bus,

pero que no estaba segura de que te fueras.

Me dijo que estabas con una mujer.

Ava, creo.

Es una vieja amiga, ya la conocerás.

Es artista, como tú.

Yo no soy artista.

Doy clases de literatura clásica.

Y ahora ni eso.

Bueno, seguro que te cae bien, ya verás.

Yo creo que me voy a ir hoy.

No sé muy bien qué hago aquí.

Pescar, hoy hace buen día. Nos vamos a ir a pescar.

Marian, Julieta, creo que ya os conocéis.

Deja, ya lo hago yo.

¿Se queda hoy?

Sí.

Nos vamos de pesca.

Yo no tenía trabajo.

No tenía prisa.

Pensé quedarme solo unos días.

Tenía que decirle algo a Xoan,

pero lo iba aplazando.

Era una vida nueva,

extraña para una mujer que viene del sol,

pero acogedora.

Las noches se me pasaban volando entre los brazos de Xoan.

Me sentía atrapada

y, a la vez, libre.

¿Puedo tocarlo? Claro, cógelo si quieres.

¡Como pesa! 4 kg, así que ten cuidado.

Pensé que era terracota.

Es de bronce, pero al final es de una pátina de terracota,

del color de las rocas junto al faro.

¡Y qué fuerza tiene!

Intento que mis esculturas sean compactas,

que el viento no pueda tirarlas.

Como la gente de aquí.

La gente de aquí es muy dura.

Visitaba con frecuencia a Ava.

Me gustaba verla trabajar

y fumar.

Y a ella le gustaba que le contara historias mitológicas,

como a ti cuando eras pequeña.

Los dioses crearon al hombre y a otros seres

con ayuda de arcilla y fuego.

Les concedieron los atributos necesarios

para su supervivencia.

A unos les dieron pelaje

y a otros alas para volar.

Cuando le llegó el turno al hombre,

los dioses descubrieron que se les habían acabado los dones,

así que el hombre nació

desnudo,indefenso en medio de la naturaleza.

Estoy embarazada, Ava.

¿De quién?

De Xoan.

Ya venía embarazada de Madrid.

¿Y él lo sabe?

No.

No le quiero presionar.

Tienes que decírselo. Xoan adora los niños.

"A los pocos meses de nacer, te llevé donde tus abuelos

para que te conocieran y conocieran a Xoan.

Dos años después, volvimos a visitarles.

El abuelo Samuel se había prejubilado.

Era el maestro del pueblo y lo había dejado para convertirse

en labrador.

Había vendido la casa en la que yo había crecido

y se había comprado otra en el campo.

Mira, ahí están.

¿Necesitáis alguna cosita más? Nada más, muchas gracias.

Que lo paséis bien. Sí.

¡Eh! ¡Eh!

(RÍEN)

Hola, hija.

¡Oy! ¿Quién está aquí? ¡Mira!

¿Le das un besito al abuelo?

¿Qué tal el viaje? Largo, la verdad. Venimos muertas.

Mira, te voy a presentar.

-Ella es Sanáa. -Hola.

Julieta. Perdona.

Esta maravilla es Antía.

¿Traes alguna maleta?

Sí, una marrón. Tiene mi nombre escrito.

-¿Puedes traerla? -Sí.

Y un carro. Vale.

¿Mamá?

Bien, nos vamos apañando. Ahora la verás.

¿Y esta chica?

Esta es Sanáa, la chica de la que te hablé.

¿Esta es la mujer que os ayuda?

Se ocupa de mamá, me echa una mano con la tierra...

Ha sido suerte encontrarla. Nos ha cambiado la vida.

Venga, vamos al coche.

¿No echas de menos la escuela?

No tengo tiempo.

Entre tu madre y la tierra, se me pasan los días volando.

No te imaginaba jubilándote

y mucho menos prejubilándote. Estamos mejor así.

Tu madre y yo siempre soñamos

vivir en el campo.

¿Hablas español, Sanáa?

Un poco.

¿Un poco? Un poco.

Habla divinamente.

Es que es un poco tímida.

La conocimos hace ocho años, en el Festival

de Música Sacra de Fez.

Se hizo muy amiga de tu madre

y seguimos en contacto con ella.

Es una suerte que ahora esté viviendo con nosotros.

¡Qué bonita!

La casa no tiene lujos,

pero hemos ganado en calidad de vida.

¿Cuál es la habitación de mamá?

Esa ventana que da a la parra.

¿A ti te gusta la casa?

(ASIENTE) ¿Sí?

Después te enseño la casa. Sí.

Ahora quiero ver a mamá.

A ver si tienes suerte y está despierta.

Sara, ha llegado Julieta.

¿Julieta?

Sí, Julieta. Nuestra hija.

¿Nuestra hija?

Hola, mamá.

Ya estamos aquí.

¿No te alegras de vernos?

Esta es Antía.

No la reconoces porque está grandísima.

Os he preparado la habitación de enfrente.

Así estáis más cerca.

No, yo prefiero quedarme aquí.

Yo dormiré con mamá

y a la niña la pongo en la cama pequeña.

Le diré a Sanáa que cambie la ropa de la cama.

Ahí es donde duerme ella.

¿Julieta?

¿Mamá?

¿Qué haces aquí?

He venido a verte.

Me he traído a la niña.

¿Qué niña?

Antía.

Mi hija.

Mírala.

¡Qué hermosa está!

Tiene ya dos años.

Dos años.

Antía, ven, que te voy a dar unas fresas buenísimas.

No, ahora no, que está recién cambiada y se pone perdida.

¿No le dices nada a mamá?

Estás guapísima, Sara.

-Ya tengo todos los tarros. -Muy bien.

Papá, ¿puedo hablar contigo? Sí, claro.

-Sanáa, atiende a Sara y a la niña. -Muy bien.

Y que no se despierte la niña. Vale.

¿Cómo os arregláis con mamá cuando vais al mercado?

Siempre se queda uno de los dos con ella.

Cuando fuisteis a recogerme, la habíais dejado sola,

encerrada en su habitación.

No me gusta encerrarla, Julieta.

Lo hago para protegerla.

Esto no es vida para mamá.

Julieta, estamos todo lo bien que se puede estar.

¿Sabes lo que costaría meterla en una residencia?

Pensé que habías contratado a una mujer.

Sanáa la cuida.

Sanáa cuida de la tierra y de ti.

No sigas por ahí, Julieta.

Mamá necesita algo más que alguien que la asee y le haga la cama.

Tú tienes tu vida.

Desgraciadamente, lejos de aquí.

He intentado molestarte lo menos posible,

pero hemos pasado por muchas dificultades.

Y créeme si te digo que ahora estamos mejor que nunca.

Hija, sé más generosa y más comprensiva conmigo.

¡Ay! ¡Ya están aquí las andaluzas!

Pero, Antía, ¡qué grande!

(RÍEN)

Hola. Hola, cariño.

Pensaba que no volvíais. ¡Uy!

Llevamos un palizón... "Jartura" de viaje.

¿Tú te acuerdas de tu padre? Vengo para entregar mi alma a Dios.

¿Qué tal tu madre? Bueno, fatal. Ahora te cuento.

¡Venga! ¡Venga, mi gorda!

Mi padre se ha liado con la chica que cuida a mi madre.

¿Tu madre se da cuenta?

Mi madre se consume, pobre.

Encerrada en su habitación.

¿Y eso?

Un tatuaje.

¿Aj? (RÍE)

¿"A" significa Antía y "J" Julieta?

Sí.

Cuidado, todavía está tierno.

"Me pregunto si vives en el interior o en la costa.

Y si todavía te gusta pescar.

A los nueve años ya salías con tu padre en el barco.

Querías ser pescador, como él".

¿Cómo te voy a dejar ir al campamento como lo de los Addams?

Yo quiero ir así.

Bueno, pues la gente tiene que ver que tienes frente.

Que tienes unos ojos, nariz, una boca,

unas orejas... Ay, mamá, no digas chorradas.

Oye, Antía, de verdad, que te vas de vacaciones, vas a divertirte.

No quiero ir, yo quiero quedarme.

No se puede hacer siempre lo que una quiera.

¿Qué le pasa a mi niña?

Papá, no quiero irme.

Ahora que estoy de vacaciones, puedo ir a pescar contigo siempre.

(RÍE)

¿No decías que necesitabas ayuda? (ASIENTE)

¿Que estabas mayor? ¡Ay, la pescadora!

Prometo que cuando vuelvas, te contrato de marinero, ¿eh?

Te cojo la palabra, ¿eh?

Anda, venga, loba de mar.

Pásatelo bien.

¿Ya te vas, Antía?

(SUSPIRA)

Bueno, vendrás a visitarme a mi casa cuando vuelvas, ¿eh?

-¿Ya no estarás aquí? -No, cariño, ya no estaré,

pero prométeme que vendrás a verme. Vamos.

-Te lo prometo. -Cuídateme mucho.

Venga, vamos.

Hale, hale.

¿Por qué se va Marian?

Su marido está enfermo, se va para cuidarlo.

¿No la echas tú?

Pero ¿qué cosas dices? ¡Claro que no!

Si le pides que se quede, seguro que se queda.

Antía, la gente tiene derecho a jubilarse.

Hola, Mariela. Julieta.

¿Dejamos la mochila? No, no, la mochila se viene conmigo.

Mamá, perdóname si he estado borde.

No te preocupes. Antía.

Antía Feijoo. Antía Feijoo.

Te quiero. Yo te quiero mucho.

Aquí te tengo. Anda que no vas rápido, ¿eh?

¿Quieres que prepare algo para cenar antes de irme?

No hace falta. Inés debe estar al llegar.

Si no encuentras algo, llámame a casa.

Gracias.

Bueno.

Pues me voy.

¿Te llevas la sudadera de Xoan?

Xoan me la regaló hace tiempo.

No me llevo nada que no sea mío.

¿Va en serio lo de dar clases en un colegio?

Sí.

Creo que te estás equivocando.

Yo no quiero ser solo ama de casa, Marian.

Tengo una profesión que me gusta y hace tiempo que quiero volver.

La profesión de una mujer es su familia

y si quieres mantenerla unida,

lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa.

Eso es asunto mío.

Si te vas, pasará lo de siempre.

¿Qué quieres decir?

¿Qué pasa siempre?

¿Se ha ido ya Marian? Sí.

La nueva estará al llegar.

Espero que sea más discreta.

¿Por qué lo dices?

Cuando vine hace 13 años, Marian me dijo que no te esperara,

que pasabas la noche con Ava.

Y ahora me ha dicho algo parecido.

Cuando fui a ver a mis padres con Antía, hace 10 años,

volviste a pasar las noches con Ava.

(Timbre)

Hola, soy Inés.

¿Te importaría venir mañana?

Marian lo dejó todo hecho.

Claro, por supuesto. Vengo mañana. Muy bien, gracias.

Venga, hasta luego. Hasta mañana.

A Ava la conozco desde los 15 años.

Nunca hemos estado liados,

pero follábamos de vez en cuando.

Pensaba decírtelo muchas veces,

pero no sabía cómo.

Yo no soy muy de hablar, de eso ya te habrás dado cuenta,

pero Antía y tú sois lo más importante de mi vida.

Eso lo sabes, ¿verdad?

¿No vas a decirme nada?

No.

¿Qué vas a hacer?

Voy a dar un paseo

y preparar las clases.

Yo creo que saldré a pescar.

(TELEVISIÓN) ...en la zona de la Ría de El Ferrol.

Este cambio está provocando una fuerte marejada con olas

de seis a ocho metros.

Se recomienda el cese de cualquier actividad pesquera

y navegación que se pueda estar realizando en la zona.

Con la expresa recomendación a todas las embarcaciones

de volver a sus respectivos puertos de amarre.

Japón lanzó ayer su primera sonda de observación de Marte,

un artefacto de 535 kilos denominado "Nozomi", esperanza,

que dentro de 15 meses se instalará en órbita marciana

para transmitir datos durante dos años.

El lanzamiento se hizo hacia las 3:12.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Ava, perdona que te llame.

Solo quería saber si Xoan está contigo.

¿Xoan? No.

¿Tienes idea de dónde puede estar?

¿Todavía no ha vuelto?

No.

Pues habrá salido a pescar.

Pues espero que no,

porque fíjate qué tormenta.

Dicen algo en la televisión. (TV) El naufragio de una gamela

a tres millas al norte de la desembocadura

de la ría de Ferrol.

Su ocupante no ha sido localizado aún

y se teme seriamente por su vida, debido al mal estado de la mar.

En la misma situación se encuentra

una embarcación de recreo con tres tripulantes.

La fuerte marejada, con olas que han superado los seis metros,

ha impedido que...

Soy el juez Vicente Louro.

Para poder levantar el cadáver, necesito que lo reconozca.

Siento hacerle pasar por esto.

Por la violencia del temporal, el cadáver no está íntegro.

(Teléfono)

Deja, ya voy yo.

¿Sí?

Es Antía.

¿Antía?

Es del campamento y quiere hablar contigo.

Venga, Julieta, tienes que hablar con ella.

Vamos.

Antía.

Mamá, soy yo.

Jo, ¿qué le pasa a tu móvil?

Te hemos llamado mazo de veces y no lo coges.

No lo sé, no lo habré oído, hija.

¿Cómo estás, tesoro?

Muy bien.

Mañana iremos Ava y yo a buscarte.

Vamos a salir pronto para no hacerte esperar.

No hace falta, mamá.

Estoy con mi amiga Bea, la he conocido aquí.

Nos hemos hecho mazo de amigas.

¿Puedo irme a pasar una semana con ellos a Madrid?

No te importa, ¿verdad?

Pero no los conocemos.

Es mi amiga, mamá.

Bueno, te paso con su madre y que ella te lo cuente.

Hola, ¿qué tal?

Mira, soy Claudia, la madre de Beatriz.

¿Cómo está mi hija?

Bien, fenomenal.

No la conocía de antes, pero creo que el campamento le ha sentado bien.

Mira, te quería pedir permiso para llevarla con nosotras a Madrid.

Antía y mi hija se ha hecho íntimas y están ambas muy pesadas, la verdad.

¿No es mañana cuando termina el campamento?

Sí, sí, lo que pasa es que yo me he adelantado

y bueno, pues me las quería llevar esta tarde, ¿qué te parece?

Bueno.

Si le hace ilusión.

Julieta, ¿qué tal? Soy Claudia.

Pasa, pasa, por favor.

Lo siento muchísimo, de verdad.

¿Qué tal el viaje?

Pasa.

Las niñas están jugando al fondo. No les he dicho nada.

¿A Antía no le ha parecido raro que venga a por ella hoy?

Está enfadada porque cree que vienes a llevártela

y ha llamado a Xoan, pero Xoan no le ha respondido, claro.

¿Dónde se lo digo?

Yo creo que ahí vais a estar más cómodas.

¿Quieres tomar algo, comer algo?

No sé.

Bueno, pues pasa.

Pasa mejor.

Voy a buscarla.

Hola, mamá.

Hola, cielo.

¿Qué tal?

Siéntate.

Oye, te dije que me dejaras unos días más.

Pero no pongas esa cara, que estamos de vacaciones.

¿Cómo está papá? Tiene un morro, pasa de mí.

Antía, tengo que decirte algo.

Dime.

A los dos días de irte hubo una tormenta.

El barco en el que iba papá y dos barcos más desaparecieron.

Ninguno se salvó.

¿Y papá?

Papá tampoco.

¿Papá ha muerto?

Sí.

Antía.

Pero ¿por qué se fue a pescar si había tormenta?

La tormenta estalló por la tarde

y tu padre salió por la mañana.

Siento hablarte de esto, pero mi marido y yo hemos organizado

un viaje a la Patagonia y Bea ahora no quiere venirse con nosotros.

Quiere quedarse con Antía, aquí en casa.

Ah, ¿sí?

Evidentemente, no pueden estar solas. No, claro.

He pensado que por qué no te instalas con ellas aquí.

El niño se viene con nosotros.

¿Aquí? Las dos niñas y tú.

Después de lo que ha ocurrido, te vendrá bien descansar

y Antía está más distraída en Madrid.

Pues...

La tata Rosa se encarga de todo.

Podéis salir a pasear, ir al cine, descansar.

No me he traído ropa.

Pero puedes usar la mía.

Yo tengo de todo, gabardinas,

camisas anchas que ahora me están estrechas y a ti te quedarán mejor.

Ahora te pruebas lo que quieras.

Toma, pásamela.

¡"Cuidao"! ¡Eh, eh! Una, dos.

Vamos, tía, venga.

"Las cosas sucedían sin mi participación,

premonizándose unas a otras".

Hola, buenos días. Hola.

Venimos a ver el piso que se alquila.

Sí, un segundito.

Síganme.

La cocina.

El papel es un poco agobiante. No, el papel mola.

Si nos aburrimos, se pinta.

Nos lo quedamos. Además, estamos muy cerca.

"Bea y tú encontrasteis un piso cerca de donde vivía ella.

Me hicisteis alquilarlo.

Para entonces, yo no podía con mi alma,

pero tú estabas fuerte como un roble.

Habías madurado de golpe.

Volviste a Redes con Ava para cerrar la casa y ponerla a la venta.

En Madrid, Bea cuidaba de mí.

No habría sobrevivido sin vosotras.

A tu vuelta, no hablamos mucho del viaje.

Tú no querías entristecerme

y yo no tenía fuerzas para preguntarte".

Venga, te vamos a poner de pie.

-Bea, ven aquí y ayúdame. -Voy.

Ponla aquí.

Ahí, no te resbales.

Venga, ponle la toalla.

Eh... cógeme esa toalla grande.

-¿Esta de aquí? -Sí, esa misma.

Ahí está, muy bien.

La otra.

Cuidado.

Frótale bien en la espalda.

Vas a entrar en calor.

No quiero que se me enfríe.

Ahora termina de secarte con el secador.

Hola, mamá.

Hola.

Si quieres que merendemos juntas, date prisa,

que he quedado después con Bea para estudiar.

¿Te gusta como está quedando?

Sí.

Creo que mañana me pondré con el salón.

No hace falta mamá, ya me he acostumbrado al empapelado,

y a Bea le encanta.

Bueno, Bea tiene una casa preciosa color vainilla,

y no tiene que vivir aquí.

¿Quieres que te prepare un sándwich?

Bueno, pero date prisita.

"Superé la depresión con tu ayuda

y encontré un trabajo que podía hacer en casa,

corregir pruebas de imprenta.

El resto del tiempo lo dedicaba a ti.

No necesitaba más.

Cuatro años más tarde, cuando Bea se fue a Estados Unidos,

tú elegiste un retiro espiritual en los Pirineos,

un retiro que duraría tres meses.

hasta que volvieras para entrar en la universidad.

Me horrorizaba separarme de ti.

pero habías salido muy poco en los últimos años.

Siempre pendiente de mí y de tus estudios.

No tenía derecho a negártelo.

Además.

(Timbre)

Ya eras mayor de edad".

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ahora bajo.

Es el taxi, ya está abajo.

¿Te llevas la red? Sí.

Deja, mamá, ya puedo yo.

Bueno, cuídate mucho, y diviértete.

Cuídate tú también, mamá.

Y no te preocupes si llamo o te escribo poco.

¿Vas a estar incomunicada?

Mamá, que es un retiro. Lo importante es desconectar, ¿no?

¿Y si me pongo mala?

No me hagas chantaje, por favor.

Claro que no, tesoro.

Tengo trabajo, y además quiero ordenar mis apuntes.

A lo mejor les doy forma de libro.

Estaré entretenida.

Eso está muy bien.

Déjame acompañarte a la estación.

Recuerda que no te gustan las despedidas.

Bueno.

Adiós.

Hola. Hola.

Soy la madre de Antía Feijóo.

Quedé con ella en recogerla hoy.

Sígame.

¿Julieta Arcos? Sí.

Soy la madre de Antía. Yo soy Juana.

Qué lugar tan impresionante.

Le he pedido a Liliana que nos sirva un poco de té aquí fuera.

¿Sabe Antía que estoy aquí?

Sí. Estoy deseando verla.

Estos tres meses sin ella se me han hecho tan largos.

Claro.

Comprendo que tendrán sus razones,

pero la incomunicación este tiempo ha sido lo más duro.

¿Me va a hacer esperar mucho?

Julieta, la cuestión es que Antía no está.

¿No es esta la casa?

He seguido las indicaciones... Sí, la casa es esta.

Cuando Antía le escribió, pensaba que estaría aquí,

pero al final decidió irse.

Podía haberme avisado,

vengo conduciendo desde Madrid. Lo sé.

¿Y dónde se ha ido?

Espero que esté cerca.

No puedo decírselo.

¿Cómo?

Que no puedo decirle dónde está, lo siento.

¿Es que no lo sabe?

Usted es la responsable. Claro que lo sé,

pero Antía me pidió que no se lo dijera.

¿Insinúa que mi hija no quiere verme?

A ver, Julieta,

Antía ha elegido su propio camino y usted no forma parte de él.

Entiendo que para una madre debe de ser muy doloroso,

pero ella le ruega que lo acepte.

Creo que voy a llamar a la policía.

Haga lo que quiera.

Lo mejor es que empiece a aceptar la realidad.

Comprendo que no es fácil.

¿Qué le han hecho a mi hija estos tres meses?

La hemos ayudado, Julieta.

Su hija llegó en un estado de extrema necesidad.

¿Necesidad de qué?

A mi hija nunca le ha faltado nada.

Sin embargo se sentía sola, y muy desgraciada.

Su hija descubrió aquí que su vida carecía de una dimensión espiritual.

¿Qué quiere decir?

Entiendo que no se formó en un hogar basado en la fe.

La encontró aquí.

Que me lo diga ella misma.

¿Dónde está?

No puedo decírselo.

Lo importante es que Antía ahora está mejor que nunca y es muy feliz.

Si deja un momento de pensar en usted y piensa en su hija,

debería estar contenta.

No puede decirme esto.

No se desespere.

Tal vez decida ponerse en contacto con usted, pero dele tiempo.

"Denuncié tu desaparición a la policía.

Contraté a un detective privado.

Durante los primeros meses, no me dediqué a otra cosa

que a buscarte por todos los medios.

Lo único que descubrí fue lo poco que sabía de ti".

(Timbre)

¿Julieta Arcos? Sí, soy yo.

Le traigo una carta.

¿Me firma aquí, por favor?

Gracias.

Antía.

Hola papá. Hola, Julieta.

¿Has visto la foto que te he mandado?

Sí, la estoy viendo. ¿Ves qué guapo es tu hermano?

Sí.

Está muy guapo. ¿Cuándo vas a venir a conocerle?

Ahora no puedo, papá, ya te dije que estoy muy ocupada.

Lo siento, pero tengo que dejarte.

Te llamo yo, ¿eh?

No me castigues más, Julieta.

¿No tengo derecho a ser feliz tras la muerte de tu madre?

Prefiero no hablar de la muerte de mamá.

Recuerda que sigues siendo mi hija, y Antía mi nieta.

La última vez que la vi, todavía era una niña.

Dale muchos besos cuando la veas. Se los daré.

Besos para vosotros también.

"Durante los tres primeros años, compré una tarta en tu cumpleaños.

Me consolaba la idea de celebrar la llegada de una postal tuya

y al menos ver tu letra en la dirección.

No esperaba más,

pero era esperar demasiado.

Los tres primeros años, tirar una tarta al cubo de la basura

para celebrar tu cumpleaños se convirtió en una tradición".

Inocencio.

Dejo el piso, me voy fuera de España.

¿Y cuándo lo deja?

Cuanto antes, dentro de una semana.

Perdón.

Inocencio, siento el escándalo de anoche.

El inquilino de abajo se quejaba.

Ya no tendrá que soportarme.

Adiós.

"Busqué un barrio de Madrid que nunca hubieras pisado.

Quería vivir en un lugar donde no hubiera huellas tuyas,

que nada me recordara a ti".

Hola, cariño.

Hola.

No, no, no te levantes.

Sí. No, no, no.

Sí, sí me levanto.

¿Cómo estás, amor?

Bueno,

el último brote me ha dejado inmóvil toda la parte izquierda.

¿Tú qué tal en tu nueva casa?

Mejor.

Es como si viviera en otra ciudad.

Son preciosas.

Yo también te he traído un regalo.

Está ahí en la bolsa.

El hombre sentado.

Muchas gracias, Ava.

Antes de que te vayas, me gustaría contarte algo.

No explica nada, pero... No hace falta,

entre nosotras hace tiempo que está todo muy claro.

Es sobre Antía.

Cuando fuimos a recoger vuestra casa, a Redes, vino Marian.

Antía, mi niña.

Yo no pude evitar que viera a Antía y que hablara con ella.

Le contó todos los detalles sobre el último día de Xoan.

Vuestra discusión y que...

y que Xoan se echó a la mar

a pesar de que la mar estaba picada aquel día.

Pero si Marian no estaba allí.

Se había ido a su casa a las 23:00.

Por lo visto, Xoan la llamó para saber de qué habíais hablado.

Antía no me comentó nada,

ni me preguntó nunca nada.

A mí sí me preguntó.

Quería que le confirmara si habíais discutido por mi culpa,

si era cierto que la mar estaba picada.

Yo no tenía ni idea del estado de la mar.

El resto, le dije que eso no eran cosas para hablarlas con una niña.

Se puso hecha una fiera.

Me insultó, me dijo que era una puta.

Nos echaba la culpa a ti y a mí porque Xoan saliera a pescar.

No lo puedo entender.

Nunca me hizo el menor reproche.

No hablábamos mucho, es verdad,

pero las adolescentes son misteriosas,

y yo no quería agobiarla.

Dame.

El día que se fue de viaje, Antía me llamó.

Hola, Ava, ¿cómo estás?

Antía. Bueno, regular.

Hoy me han dado el diagnóstico, esclerosis múltiple,

pero no se lo digas a tu madre, ya la llamaré yo.

Ava, me gustaría hablar contigo,

pero no sé si es el momento.

Volvió a hacerme las mismas preguntas.

Solo había cambiado un detalle.

La culpa se extendía a las tres.

Ella se incluía también.

¿Y cuál era su culpa?

Haberse ausentado y haber sido feliz en el campamento.

Le dije que ninguna teníamos la culpa de lo que pasó

y que si fuéramos culpables, ya habíamos sufrido bastante castigo.

Entonces Antía me dijo

que cada una tiene lo que se merece.

"Te eduqué en la misma libertad que me educaron mis padres.

Cuando nos mudamos a Madrid y caí en aquella depresión,

no te dije nada,

pero me asfixiaba un tremendo sentimiento de culpa

por la muerte de tu padre y la del hombre del tren.

Siempre evité hablarte de ello.

Quería que crecieras libre de culpa,

pero tú la percibiste

y a pesar de mi silencio,

te la acabé contagiando como si fuera un virus".

Pidió que sedaran.

La realidad es... Fue duro.

Perdón, Lorenzo Gentile.

Nos vimos en el ascensor, en el hospital.

Hasta luego. Adiós.

Pensé para mí: "Qué mujer tan guapa

y tan abatida".

Seguramente debe haber venido a visitar a alguien muy grave.

No me imaginé que era nuestra querida Ava.

Por Ava. Por Ava.

Uy.

Ava me habló de ti.

¿Y qué te dijo?

Tengo una amiga que tienes que conocer.

"Ava me dejó en herencia a Lorenzo.

Nunca le hablé de ti.

No había una sola huella tuya en la casa.

No existías.

Empecé una nueva vida con él.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y en años.

Había días que no pensaba en ti.

Cuando un exdrogadicto, por muchos años que lleve limpio,

recae una sola vez,

la recaída es fatal.

Me abstuve de ti durante años,

pero cometí el error de recaer en la esperanza de encontrarte,

o saber de ti.

Esa absurda esperanza ha devorado la débil base

sobre la que había construido mi nueva vida.

Ya no me queda nada.

Solo existes tú.

Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".

Pasa, aquí, aquí.

Aquí, aquí.

No, aquí.

Pasa.

Uy.

¡Buena jugada!

No.

¡Toma, dale!

¿Julieta?

¡Julieta!

¡Julieta, soy yo, Bea!

¿Beatriz?

¿Eres tú de verdad?

Claro.

¿Estás bien, Julieta?

Vamos...

Con lo bien que estabas cuando te vi.

(LLORA) Esas dos niñas me han recordado a ti y a Antía.

Son mis sobrinas.

¿Qué te ha pasado?

(LLORA) La última vez estabas tan bien...

Cuando nos encontramos no te dije nada.

Pero no veo a Antía,

ni sé nada de ella desde hace 12 años.

¿12 años?

¿De verdad te la encontraste, como me dijiste?

Sí.

Sí me la encontré.

Y fue muy desagradable, eso no te lo dije.

¿Desagradable?

¿Por qué?

Antía no quería hablar conmigo.

Hizo lo posible por evitarme.

Decía que no me conocía,

que la había confundido con otra persona.

Pero yo sabía que era ella.

Al final no le quedó más remedio que hablar conmigo.

¿Y lo de los niños? ¿Es cierto?

Sí.

Tres. Cuando yo la vi iba con dos de ellos.

Pero ¿por qué no quería hablar contigo?

Eras su mejor amiga.

Éramos más que eso, Julieta.

Desde el campamento nos volvimos inseparables,

¿no te acuerdas?

Sí, claro.

Estabais siempre juntas. No podíamos vivir la una sin la otra.

Lástima que al final fuera un infierno.

¿Un infierno?

Ya veo que no sabes nada.

No.

No sé nada.

Me fui a estudiar diseño a Nueva York para huir de tu hija.

Entonces, un día la llamé,

y me dijo que se iba a un retiro a los Pirineos.

A mí me parecía bien con tal de que me dejara tranquila.

¿Y volvisteis a hablar? ¿Estuvisteis en contacto?

Bueno, me llamó una vez.

Pero ya era otra persona.

¿En qué sentido?

Me dijo que se avergonzaba de nuestra relación

y que no quería saber nada de mí.

Que ella era una nueva persona,

que por fin había encontrado su camino

y que yo ya no formaba parte de él.

Hablaba como una fanática, Julieta.

Me dio miedo.

¡Cuidado!

-¿Qué pasó? -¿Está bien?

Llama a una ambulancia.

Lorenzo.

¿Qué tal?

Tengo la boca seca.

Sí. A ver.

Qué casualidad que estuvieras allí

cuando el accidente.

Volví de Portugal hace cuatro días.

Fui a tu casa a ver si tenía suerte y te veía salir.

Pero me cambié de casa, Lorenzo.

Ya no vivo allí.

Ya lo sé.

¿Y cómo te has enterado?

Porque los primeros días te seguí para ver qué hacías.

¿Me seguiste?

Cualquiera menos distraída que tú se hubiera dado cuenta.

Y cuando comprendí que...

Me estaba convirtiendo en uno de esos

personajes obsesivos de Patricia Highsmith,

escondiéndome por las esquinas o...

Haciendo guardia alrededor de tu casa,

dejé de seguirte

y me fui a Portugal a escribir.

Volví hace unos días.

Perdona que me despidiera tan mal de ti, Lorenzo.

¿Los has leído?

No, no he tenido tiempo y tampoco me hubiera atrevido.

Léelos si quieres y, después, destrúyelos.

"Querida mamá:

no sé si vives en Madrid o si vives en la misma casa,

pero no tengo otra dirección donde escribirte.

Tengo tres hijos.

Xoan, el mayor de ellos,

con solo nueve años,

ha muerto ahogado en un río.

Y yo estoy loca de dolor.

En estos momentos,

los peores de toda mi vida,

pienso en ti.

Ahora entiendo lo que has debido sufrir

por mi desaparición.

No podía imaginármelo.

Nadie que no lo haya sufrido puede imaginárselo".

No pienso pedirle ninguna explicación.

Solo quiero acompañarla.

Pero no me invita a verla.

Después de 13 años no se atreve.

Pero te ha puesto el remite.

Si no te vas,

te voy a dar mi vida.

Si no te vas,

vas a saber quién soy.

Vas a tener

lo que muy pocas gentes.

Algo

muy tuyo,

mucho, mucho amor.

Ay,

cuánto diera yo

por verte una vez más,

amor de mi cariño.

Por Dios que si te vas

me vas a hacer llorar

como cuando era un niño.

Si tú te vas

se va a acabar

mi mundo.

El mundo donde solo

existes tú.

No te vayas,

no quiero que te vayas.

Porque si tú te vas,

en ese mismo instante

muero yo.

Somos Cine - Julieta - ver ahora

Campeones

Si quieres emocionarte una y otra vez esta es tu película. La historia de superación de un grupo de chicos que en su momento robaron el corazón de todos con más de tres millones de espectadores en el cine. Protagonizada por Javier Gutiérrez, destaca la interpretación de Jesús Vidal, que ganó el Goya a Mejor Actor Revelación.

Marcos es un entrenador de baloncesto que es condenado a entrenar a un grupo de chicos discapacitados intelectuales. Lo que comienza siendo un trabajo forzado, acaba ayudándole a salir de su crisis existencial.

Para todos los públicos La película de la semana - Campeones - ver ahora
Transcripción completa

# Lejana y de colores.

# Dentro de poco amanecerá.

# Seremos campeones. #

¡Eh!

¡Eh!

¿Qué pasa?

¡Que ya voy! ¿Qué pasa?

Es que estaba sin ticket, por eso le he puesto la sanción.

Hombre, no me joda, han sido cinco minutos.

No, han sido 42 y el máximo son 10, por eso le he puesto la sanción.

¿Le pagan para joder a los demás?

No, por controlar el aparcamiento.

Estaba usted sin ticket.

42 minutos.

Que sí, que sí, que ya me lo ha dicho.

Lo decía porque me parecía

que se había quedado usted con alguna duda.

¿Con alguna duda?

Ya veo que contratan a los más espabilaos

para este trabajo, ¿eh?

Yo me voy al mío, que llego muy tarde.

(MEGAFONÍA) "¡Triple!".

"Oh, là, là, Edwin Jackson!".

"Yes!".

(TODOS) ¡Estu, un, dos, tres!

(Palmas)

(PÚBLICO) ¡Oh!

-¡El rebote! -¡Oh!

-¡Pasa, pasa!

(TODOS) ¡Estu, un, dos, tres!

(Cánticos)

(Palmas)

(Pitido)

(Aplausos)

¡Ruido!

# "Happy birthday to you". #

"¡Marcó triple!".

¿Tampoco ha venido hoy? No ha venido, no.

¿No estará enferma?

Me importa tres cojones. Eh... Quita.

"Yes!".

¡Jordi!

¡Pita, coño!

(Silbato)

Te estás equivocando.

¡Buscamos el "extra pass"!

(PÚBLICO) ¡Uh!

Así no vamos a ganar.

-¡Vamos, largo!

(Pitido)

(ACENTO ARGENTINO) Jugamos una posición larga

y finalizamos en un dos por dos con bloqueo directo para Jackson.

Si está haciendo una mierda de partido.

Posesión larga

y si no anotamos, defendemos.

Toma.

Primero, este ataque.

Agotamos posesión.

Jugamos largo...

y finalizamos en "pick and roll" para Jackson.

¿Está claro?

Bien, si no anotamos, defendemos.

Y cambiamos en cada bloqueo.

A ver, Fernández.

¿Cómo vamos a defender? Tendremos que hacer falta.

¿O ahora vamos a ser los únicos gilipollas

que defendamos esta situación?

Sabané, Wilson y Grimau,

para Jackson.

Está claro, ¿no?

Defendemos.

(Pitido)

¡Defendemos!

¡Vamos, vamos, vamos, vamos!

-¡Un, dos, tres! (TODOS) ¡Estu!

No escucha.

No escucha, se cree Dios.

Nos vamos a cubrir de mierda, ya verás.

Vete al vestuario ¿Cómo?

Que te vayas al vestuario.

¿Qué eres, el árbitro tú ahora o qué?

No, soy el primer entrenador y tú, mi segundo,

así que te guste o no, soy el que manda en este equipo.

Este equipo te importa una mierda. Sal de la cancha.

No tienes ni puta idea. ¡Que salgas!

¿Qué haces, coño? -¡Marco!

(TODOS) ¡Eh!

(Crescendo musical)

Ya está, ya está.

(Gritos y silbidos)

(Continúa música)

(Abucheos)

(PÚBLICO) ¡Fuera, fuera, fuera!

¡Fuera, fuera!

(Continúa música)

(Decrescendo musical)

"El baloncesto profesional nos ha dejado una imagen lamentable".

"En el encuentro de la Liga Endesa que el Movistar Estudiantes

y Tenerife Iberostar han disputado esta tarde,

el emblemático entrenador del equipo madrileño,

Francisco Carrascosa,

ha sido violentamente empujado por Marco Monte...,

Montes. ...el segundo entrenador".

Me llamo Marco Montes, cojones.

"Y esta es la sala Apolo de Barcelona,

que esta noche está ha sido testigo de un único concierto de Mermelada,

la mítica banda de "rhythm-and-blues" de los 80,

ha reunido a sus integrantes". Otro.

# Coge el tren. - # Coge el tren.

- # Coge el tren. - # Coge el tren.

- # Coge el tren de las 3:10.

# ¡Contaminación!

# Esto es un follón.

# Coge las maletas. #

¡Coño!

# Coge el tren. - # Coge el tren.

- # Coge el tren. #

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

(Sirena)

# ¡Sopla! #

¡Mierda!

(Para la música)

Pero bueno...

¡Ahí va, ahí va, ahí va!

Pero ¿cómo os paráis ahí?

¿No habíais visto que venía?

¡Oh!

Marco Montes.

(Puerta)

Fuera.

Ya era hora, llego tarde al trabajo.

Ya lo creo que va a llegar tarde, tiene el juicio ahora.

¿No se pone los zapatos?

No... ¿Qué juicio?

¿De qué juicio me habla? Vamos a tener un juicio rápido.

Si no lo estropea más, puede que tengamos suerte.

Yo me pondría la corbata. ¿Que tengamos suerte?

¿Usted quién es? Su abogado,

también estoy encantado de conocerle.

¿No entra? No.

No, no, yo prefiero subir caminando si no le importa.

Eh... ¡Señor Monte!

-Conducir con una tasa de alcohol que triplica lo permitido,

daños a un vehículo policial,

lesiones pendientes de determinar,

resistencia a la autoridad... No, no, no.

Yo no me resistí a nadie.

Le pedí a un agente su número de placa, nada más.

Cállese, por favor. Estoy diciendo la verdad.

¿Quiere que añada desacato a la lista?

Yo la veo ya cargadita. -No, nada que añadir.

Perdone, abogado, me está preguntando a mí.

Más repetidos insultos a los dos agentes referidos.

Aparte de pagar los daños

y de la retirada del permiso de conducir dos años...

¿Cómo, cómo, cómo?

-Está muy bien, podría ser más. Pero ¿cómo que más de dos años?

¿Cómo que más de dos años? Vamos a ver,

a mí me parece un poquito desmesurada la condena

por conducir con dos copitas.

La condena viene ahora, señor Monte.

Montes. Montes.

Se enfrenta a una pena de prisión no inferior a los 18 meses.

Pena que podrá ser conmutada por la realización de trabajos

en beneficio de la comunidad en un destino

y por un periodo que le serán comunicados

en los próximos días en este tribunal.

Se levanta la sesión.

Le dije que íbamos a tener suerte. Pero ¿cómo que suerte?

¿Cuándo voy a hacer ese trabajo si ya tengo el mío?

Lo siento mucho, no me dejas otra opción.

A ver, presidente.

Eh... Lo que pasó el otro día

no fue para sentirse orgulloso, pero...

todo lo hago por el bien del equipo.

¿Lanzaste al primer entrenador al banquillo por el equipo?

No lo lancé, fue él quien perdió el equilibrio.

Díselo, Paco.

Paco, por favor, díselo.

Llevo tiempo avisándote. ¿De qué?

Eres el mejor segundo que he tenido. ¿Entonces qué cojones hacemos?

No sé cuáles son tus problemas,

pero no le convienes al equipo.

Paco, no me jodas.

No, eso ya lo estás haciendo tú solito.

Me voy abajo.

-La decisión está tomada.

Ya no perteneces a este club.

Asociación Los Amigos.

Va a trabajar usted con personas con discapacidad intelectual.

¿Qué coño es eso? Cuide su lenguaje, señor Montes.

Bueno, perdone, señora jueza, pero...

Su señoría.

Perdone usted, su señoría, es que no entiendo a qué se refiere.

¿Está hablando usted de... subnormales?

-Le ha pedido que cuide su lenguaje. Ahora no he dicho "coño".

No, lo que ha dicho es peor.

Es ofensivo. ¿Lo de subnormal?

Pero si hace años existía lo del día del subnormal.

Que salían los mongólicos a la calle a pedir dinero con una hucha.

He dado dinero a los mongólicos, a los subnormales.

Así pues, deberá ponerse a disposición de dicha asociación

durante los próximos 90 días. ¿90 días?

Pero eso son 3 meses.

Enhorabuena, señor Montes. ¿Enhorabuena por qué?

Porque veo que sabe dividir.

¿Discapacitados intelectuales?

¿Y eso qué son, escritores en silla de ruedas?

No, mamá.

A ver, eso serían intelectuales discapacitados,

yo voy a trabajar con discapacitados intelectuales.

Ahora te vas a juntar con subnormales.

Walter, una copa de vino por favor. -Sí, señora Amparo.

Se les llama discapacitados intelectuales

porque lo de subnormal es ofensivo.

Toda la vida se ha celebrado el día del subnormal

y nunca ha pasado nada.

Como el día del cáncer o del sida. Sí.

Pues ahora no se puede decir eso.

No, no, no, Walter, al niño no le pongas.

¿Y eso por qué?

No sé, es como lo de los gais. ¿Y qué pasa con los gais?

Pues que ahora se les llama gais. ¿Y cómo se les llamaba antes?

¿Antes? Maricones.

Hala.

Pero ¿a ti quién te ha enseñado a hablar así en esta casa, eh?

Porque yo desde luego no.

(Móvil vibrando)

(Móvil vibrando)

¿Por qué no lo coges? Si es Sonia.

Porque no, mamá.

Pues déjame que lo coja yo.

A lo mejor es de la tienda y es urgente.

Mamá, ¿qué va a ser de la tienda? No quiero hablar con ella y ya está.

(Móvil vibrando)

Marquito, mira que le fastidias la vida a todo el mundo.

¿Que fastidio a todo el mundo?

No sabes lo mal que lo estoy pasando.

Lo que yo daría por que se arreglara lo vuestro.

Mamá...,

no te preocupes por mí. No, si es por mí,

para que te marches a tu casa, que aquí invades mi espacio.

Tanta prisa con este pedido y luego no pasan a recogerlo.

Luego dicen que la Policía acude cuando les llamas,

pues aquí llevan los uniformes 15 días.

Con las prisas no se va a ningún lado, hombre.

Se me pone el cuerpo a mí "rehiloso" de tanta prisa que le meten a uno,

hay que estar calmado.

Vamos a ver, ¿dónde lo pongo yo esto ahora?

Esto lo coloco aquí, pero ya le digo que...

-Alfonso. -...no me van a coger igual.

Que no, que no.

No y es que no.

-Nos está esperando papá.

¡Vamos, hijo!

¡Venga, vamos!

(Música suave)

¡Bueno, bueno, bueno, bueno!

Qué honor que un profesional como tú esté interesado

en trabajar con un equipo como el nuestro.

Interesado no sería la palabra.

Ni equipo tampoco.

Tenemos la sección de fútbol sala con la que hemos jugado campeonatos.

Ya veo. Impresionante.

Y nos gustaría aprovechar que vas a estar con nosotros

para que seas entrenador.

Ya, verá...

Es que no tengo ni idea de fútbol sala, sé de baloncesto.

Es que es eso lo que necesitamos, un entrenador de baloncesto.

¿Tienen sección de baloncesto? Sí, sí.

Pero nos hemos quedado sin entrenador.

¿Y cuántos días tengo que entrenar a la semana?

Bueno, eso depende de ti.

Ah, perfecto.

Pues con... un día está bien.

¿Un día solo? Un día es perfecto, sí.

Una horita, para no sobrecargarlos demasiado.

Bueno, lo que pasa es que estar aquí beneficia a los chicos, ¿sabes?

Para ellos, el deporte... es secundario.

Una manera de normalizar la situación.

Y cuanto más tiempo están aquí entrenando, más socializan,

más felices son.

Bueno, usted no se preocupe

que en esa horita van a socializar a tope.

¿Y todos estos trofeos son de fútbol sala?

No, no, son de ping-pong. Ah.

Y también alguno de bailes de salón.

El sobrino de Vicky ha ganado varios.

Vicky. Vicky.

Victoria, tu amiga.

¿Mi amiga Victoria?

Bueno, bueno, ya nos dijo que cuando te enteraste

de que necesitábamos un entrenador de baloncesto,

te ofreciste a ayudarnos.

¿Vicky, Victoria? No caigo.

Sí, hombre, Victoria.

La jueza.

Ah. Ah, sí, claro, Victoria.

Su sobrino lleva más de 10 años con nosotros.

Ah, que su sobrino está aquí. Sí, sí.

¿Y qué le pasa? Paquito tiene síndrome de Down.

¡No!

Tiene dificultad para expresarse, pero lo entiende todo.

Qué máquina.

Está emocionado con lo del nuevo entrenador.

Como todos.

¿Y este es el pabellón?

No es nuestro, es del Ayuntamiento.

Qué lujazo.

Además de cedernos el local, nos da 1000 euros.

Hemos tenido mucha suerte.

Ya te digo, 1000 euros al mes. ¿Qué al mes? ¡Al año!

¿Cuándo les digo a los chicos que empezamos?

El lunes.

El lunes estaría bien, así tienen tiempo durante la semana para...

¿Para?

¿Eh? ¿Para qué?

Bueno, para sus cosas.

(Móvil, tono de pasodoble)

Es Victoria.

Sí, Vicky.

¿Qué tal?

Sí, sí, está aquí conmigo.

Muy majo, muy majo el chico, sí.

Empiezan a entrenar el lunes.

Sí, solo el lunes.

Sí, y una hora, una hora solo.

Dice que es mejor.

Sí, espera que ahora mismo te paso. No, no.

Un momentito que no sé qué me hace con las manos.

Es Victoria.

Gracias.

Eh... ¿Sí, dígame?

¡Señoría!

Una broma que tenemos.

Sí, dígame, perdón.

No, se lo estaba diciendo aquí precisamente...

Claro, claro, claro, no, si es muy poco.

Muy poco, es...

Es poquísimo.

Sí, pero es que...

Eh... Ya, ya, ya, ya.

Bueno, pues...

Claro, sin problema, ¿eh?

Venga.

Adiós.

Sí, se lo paso.

¿Sí, Vicky?

¿Sí?

¡Ah!

¡Qué bien!

¡Qué bien, qué bien, qué bien! ¡Qué bien!

Bueno, un beso, Vicky.

Hasta pronto, guapísima.

Adiós, adiós.

Qué bueno, ¿no? Sí, sí.

Al final van a ser martes y jueves y dos horas cada día, sí, sí.

Qué bien. Qué contentos se van a poner.

No sabes la alegría que les vas a dar.

Es mejor así.

Claro, y luego, los sábados partido para que no te aburras.

También, también, también. Me ha comentado Vicky, muy bien.

Marco.

Estate tranquilo, nadie sabrá que estás aquí por una condena.

Bueno, y los chicos... te van a encantar.

Bueno, eh...

Mi nombre es Marco Montes.

y voy a ser vuestro entrenador durante los próximos tres meses.

Vamos a comenzar por algo muy sencillo.

Os colocáis en parejas, hacemos dos calles,

comenzamos con un trenzado de pases, fintas y tiros al aro.

Luego cambiamos de posición.

¿Lo habéis entendido?

Fantástico. Bueno, a ver cómo os movéis.

¡Perdón!

Bueno, elegid cada uno una pareja.

Yo tengo novia.

Es mentira, no tiene. -Sí tengo novia, tengo dos.

-No tienes dos, es la misma que se cambia el pelo.

Que no, que son dos. -No, que es la misma.

Bueno, que cada uno elija una pareja y ya está.

Es que yo tengo novia. -Si es puta.

¡Eh, eh! ¡Eh!

Es puta. -Bueno, es puta, pero es mi novia.

¿O las putas no pueden tener novio?

-Sí pueden, pero si la pago yo, es mi novia.

Bueno, pues págaselo.

Sí, hombre, voy a darle dinero a tu novia.

Yo juego de alero.

-Yo de...

(TARTAMUDEA) Yo de... Yo de pívot porque me aclaro más.

Bueno, muy bien.

Eh... Vamos a ir por partes, ¿vale?

Vosotros, los de las novias, venid aquí.

Coged una pelota.

No, solo una.

Madre mía.

El de rojo, coge una pelota.

¡Voy! ¡No, no! Tú no.

Estoy hablando con ellos, vosotros esperad ahí.

Coge una pelota.

¿Qué pasa? Que le ha dado una ausencia.

Se ha quedado ausente.

¿Cómo que ausente? Se ha quedado empanado.

Hay que esperar.

¿Hay que esperar a qué? A que vuelva.

¿De dónde? Del "empanamiento".

Mira, ya está.

Bueno, eh...

A ver, coged una pelota.

Avanzáis hacia canasta, pasándoos...

¿Adónde vas?

¿Adónde vas? ¿No has dicho que coja la pelota?

No, se lo he dicho...

(PITA)

¿Cómo te llamas? Jesús Lago Solís.

Muy bien.

Pero todos mis amigos me llaman Jesús, que es más corto.

Vale, Jesús, vas a... Jesús Lago Solís.

Que sí, ya lo he entendido, Jesús. ¿Tú cómo te llamas?

Yo me llamo Marco, Jesús.

Ah, como yo. Jesús.

No, Marco a secas.

Yo en realidad me llamo Jesús Lago Solís.

Vale, muy bien, pues yo me llamo Marco.

¿No has dicho que te llamabas Jesús?

No, te lo he dicho a ti. Te he llamado Jesús.

Si yo me llamo Jesús Lago Solís. Pues yo me llamo Marco, ¿vale?

Lo que vamos a hacer... Yo me llamo Sergio.

Vale, pues muy bien. Jesús y Sergio.

Vais a formar una pareja... Yo ya tengo.

Ya sé que tienes novia,

pero olvídate de ella un ratito. ¿Cómo me voy a olvidar?

Eso no está bien.

Ya jugarás luego con ella.

Yo con ella no juego, nosotros follamos.

¿Qué te dije? ¿Es puta o no es puta?

-Vamos a su casa, nos tomamos unos cubatas y hacemos de todo.

Vale.

Muy bien, eh...

Pues Jesús y Sergio. Costa, Costa. Sergio Costa.

Un poco fresca sí es. Di la verdad.

Jesús y Sergio Costa. Es Zorrilla.

Oye, olvídate de tu novia ya. Que no, que es mi apellido.

Sergio Costa Zorrilla.

Bueno, pues perdona. Perdóname.

Eh...

Jesús y... -Jesús Lago Solís.

Jesús Lago Solís y Sergio Costa Zorrilla,

vais a formar una pareja... Mira este.

¿Y esos zapatos?

-Van a juego con el protector.

Pues el próximo día traes zapatillas

y el protector tampoco te hace falta para entrenar.

Bueno, a ver...

¡Estoy emocionado, entrenador!

¡Dame un abrazo! ¡Ah!

Usted es una buena persona y lo estás haciendo muy bien.

Sí, pero yo le veo muy bajito para el baloncesto.

Es bajito.

No es bajito, lo que pasa es que aún no ha dado...

el estirón.

O sea, enano.

Lo veo imposible.

Antes de que te des cuenta, habrás rellenado todos.

No, si digo convertir a esta gente en un equipo.

Eso no es imposible. Es difícil, pero no imposible.

Pero si no saben ni pasarse la pelota.

Eres el entrenador, que aprendan. Ese es tu trabajo.

No, mi trabajo es entrenar a jugadores normales.

Estos ni son jugadores ni son normales.

¿Y quién es normal, Marco?

¿Tú y yo somos normales?

No sé...

Tampoco es necesario que los conviertas en los Lakers.

Ni siquiera que jueguen bien.

Solo que ellos se consideren un equipo.

Los entrenadores siempre estáis de paso,

pero para ellos, esto es su vida. Tampoco será para tanto.

El último nos dejó el mes pasado.

Justo cuando nos habíamos inscrito en la liga.

Vaya, a lo mejor la teníais ganada. O no.

Pero ellos estaban muy ilusionados.

¿Te imaginas cómo se quedaron cuando les dije

que no podíamos competir porque no teníamos entrenador?

Eh... No te prometo nada.

No te pido ninguna garantía.

Solo que no tires la toalla.

Ellos no la van a tirar.

Pero ¿cómo voy a enseñarles a encestar una canasta

si no saben ni correr?

Bueno, pues empieza por ahí.

Oye, ¿qué te iba a decir yo? Con tu mujer entonces, ¿qué pasa?

Hace días que no hablamos. (ASIENTE)

Mejor, no quiero que sepa lo que ha pasado.

Pero ¿os habéis separado o qué?

Eh...

Joder, qué pena, con lo buena que está.

¿Qué te ha puesto? Los cuernos, claro.

¿Qué coño dices tú de cuernos?

¿Se los has puesto tú entonces? Joder, ya te...

Que no, que no, no va de eso.

¿Entonces qué problema tenéis?

Que ella quiere unas cosas, yo quiero otras...

A lo mejor se merece un hombre mejor que yo.

Ya, es que está muy, pero que muy buena.

Oye, eh...

Perdóname, pero estás hablando de mi mujer.

Que lo digo para animarte, Montes, y te digo más, aprovecha.

¿Que aproveche qué? A desmadrarte.

Si mi cuñado también tuvo un juicio rápido

y lo mandaron al barco de Greenpeace con unas voluntarias noruegas

que te enseña las fotos y no te lo crees.

"Me seguís a mí".

En línea recta y sin desviaros.

¿De acuerdo?

Vamos a comenzar despacio y luego iremos apretando.

¿Apretando el qué?

Pues que luego iremos más deprisa. Ahora, siguiendo la línea.

¿Derechos?

Mejor yo...

(ININTELIGIBLE)

(ININTELIGIBLE)

¿Perdón?

(TARTAMUDEA) Lo que Paquito se refiere es...

que si seguimos en línea recta

o cambiamos de sentido.

(TARTAMUDEA) Me refiero al sentido de la izquierda que...

Que sí, que ya está. Venga, vamos.

(PITA)

Cogemos aire por la nariz, profundo, llegando a los pulmones...

y echamos ese aire despacito por la boca.

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¡Uno, dos!

¿Y tus compañeros? Se están duchando.

Ayer vieron cómo me duchaba

y ahora ellos...

(ININTELIGIBLE)

Un poquito...

y así. Voy para allá.

(ININTELIGIBLE)

¿Sabe?

Tú eres el sobrino de la jueza, ¿verdad?

Sobrino, sí.

Señora jueza, ¿podemos hablar...? No tengo tiempo, señor Montes.

Yo no puedo seguir entrenando a esas personas.

¿Prefiere la cárcel? No, no, no.

Lo pongo en marcha. No, claro que no.

¿No podría pagar una multa? Lo que quiera.

Ya le puse una cantidad, 90 días.

¡Señoría!

Señoría, perdone, ¿y no hay otra cosa que yo pueda hacer?

Claro que hay otras, pero esta es la que debe hacer.

Si me permite, tengo mucho trabajo.

Vaya casualidad que me haya destinado usted

a la asociación donde está su sobrino, ¿no?

Que digo yo que será una coincidencia

y no estará usted intentando aprovecharse de esta situación.

¿No?

Pues sí, es una coincidencia

porque yo no soy quien elige los destinos.

Ya.

Le habría enviado al hospital de tetrapléjicos.

Hay mucha gente en silla de ruedas

por culpa de personas que cogen el coche con dos copitas.

(CARRASPEA)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí, hola?

"¡Marco!".

¿Qué pasa?

"Marco, no sabes qué alegría. ¡Que nos han cogido!".

¿De qué hablas, Julio? "En el Campeonato Nacional

y como tenemos entrenador

y encima siendo tú,

pues que nos han dejado inscribirnos".

"¡Que nos hemos inscrito!".

Julio, son las... 6:30 de la mañana.

¿Tú crees que son horas de dar esta noticia?

"Perdóname que no te haya llamado antes,

pero es que pensaba que estabas durmiendo".

"¡El Campeonato Nacional, Marco!".

"¡El nacional! Qué alegría, ¿no?".

Una alegría tremenda, Julio.

Tremenda.

"¿Marco?".

Y una cosa le voy a decir, yo el puente me lo pienso coger.

Se ponga como se ponga quien se ponga

y si luego yo, con el puente, que son mis días libres,

me quiero ir al pueblo, pues me voy al pueblo.

Si me quiero quedar, pues me quedo

porque a lo mejor se me antoja quedarme,

pues ya veré yo lo que hago con esos días.

-Huy, perdón.

¡Sonia!

¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?

Bien. ¡Joder!

Cuando Marco me ha contado lo vuestro,

me he quedado de piedra.

Es que no caigo en quién eres.

Iván.

Iván Bajero. ¡Ah!

Compañero de Marco, nos hemos visto mil veces.

¡Del Estu! ¡Ah! ¿Qué tal?

Bien, muy bien.

Claro, es que así, sin chándal, no te reconocía.

Bueno, no pasa nada. Aunque bueno, ya excompañeros, como vosotros.

¿Ya no estás en el club?

Sí, el que ya no está es Marco.

¿No te lo había dicho?

Pues ya hace unos cuantos días.

Claro, si ya me había dicho que no os estabais viendo.

No te ha dicho tampoco lo de los subnormales.

¿Cómo?

Sí, la condena que le metieron por conducir...

¡Joder! Y que le quitaron también el carné.

Eso sí te lo habrá dicho, ¿no? Siento el disgusto,

pero él está bien, ¿eh?

Si yo te puedo ayudar en algo...

¡Eh! ¿Quieres que quedemos tú y yo un día a tomar una copa

y así te desahogas?

¿Tú sabes dónde está Marco ahora? Ni idea.

Pero ¿tú le ves, Julián?

Iván. ¡Ay!

Iván. Mira, te dejo mi tarjeta.

Habíamos quedado el sábado que viene.

¿Dónde? En el Kiss.

Vale, pues no le digas que voy a ir. No, no.

(Mensaje de móvil)

(Música melancólica)

¡Ah!

Bueno, pues al parecer, vais a competir en un campeonato

y competir significa ganar

y a mí me gusta ganar, me gusta ganar siempre,

así que para ganar os voy a exigir que me lo deis todo en la cancha.

Yo mi Play no te puedo dar, porque no he terminado el FIFA.

¿Qué Play? La PlayStation.

La PlayStation te la puedes quedar. Vale.

El resto, ¿lo ha entendido? A medias.

Suficiente.

¡Vamos a lo táctico!

Empezaremos por donde lo dejamos el otro día.

En parejas, dos calles y tiros al aro.

Chicos, venga, en parejas.

A ver, eh... Juanma y..., y Benito, ¿no?

¿Y nosotros qué?

Primero vamos a ver lo que hacen Juanma y Benito

y luego lo hacemos todos.

¿Qué hacéis? Estiramientos.

Yo estoy calentando.

¿Hacemos lo mismo que ellos?

No, no, esperad.

Ya hemos calentado, primero vamos a hacer lo que hicimos el otro día.

¡Juanma!

Ven aquí.

No, pero coge la pelota, hombre.

La botas dos veces avanzando hacia canasta, se la pasas a Benito,

él hace lo mismo... ¡Entrenador!

No, no me abraces, nos abrazamos luego.

Ponte a jugar. Vale.

¡Huy!

¿Era eso?

La idea no era esa, pero está bien. Joder.

Que cada uno coja una pelota y vaya practicando.

Tú conmigo, Manuel.

(PITA)

¿Tú qué haces?

Tirar a canasta.

¿Cómo vas a meterla desde ahí? ¿Que no?

¡Ay!

-¡Joe, qué puntería, macho!

Mira, Román...,

aquí el único que parece saber jugar un poquito a esto eres tú

y se nota que eres el más listo con diferencia.

Aunque eso tampoco es tan difícil.

Lo que está claro es

que con este equipo, no vamos a ganar un puto partido

así que a mí al menos me gustaría no hacer el ridículo,

por eso necesito que juegues con nosotros.

Entrenador, tengo un problema.

Bienvenido a mi mundo, Marín.

Ah, muchas gracias.

¿Qué te pasa, a ti?

¿A mí?

Ah, que tengo una discapacidad del 39 % por problemas en el parto.

¿Y?

¿No puedes jugar? Sí, sí que puedo.

¿Entonces?

Ah, es que como me ha preguntado que qué me pasa...

No, no, no. Tú me has dicho que te pasaba algo

y entonces sí, te he preguntado.

Sí, es que ayer fui al médico de la espalda

y me dijo que tengo una pequeña desviación de la columna.

¿Y no vas a poder jugar? Sí, sí que puedo.

Es muy poco.

De hecho, el médico me recomendó que jugara.

¿Entonces?

Es que tendré que ir al fisio, me harán masajes y es unos días.

Y te coincide con los entrenamientos.

No, es por las mañanas.

Entonces, ¿cuál es el problema?

¿Entonces qué?

¿Que cuál es el problema, Marín, cuál es el problema?

Es que estas zapatillas son nuevas

y me duelen mucho los pies.

Prueba a cambiarlas.

Es que no tengo el ticket.

No, no, que te las cambies de pie.

Es que de pie no puedo.

Siéntate. Hazlo sentado, haz el favor.

Vale. (SUSPIRA)

¡Anda, coño!

Mucho mejor.

¿Ves?

¡Muchísimo mejor!

Si es que soy un poco disléxico.

Lo digo para que usted no crea que soy tonto.

No, yo no he dicho eso.

Ya sé que usted me dijo que era listo

cuando le puse la multa,

pero es que algunos me llaman tonto y eso es porque no me conocen.

-Marquito.

(OLFATEA)

¿Qué haces? ¿Qué haces? Ver si has estado bebiendo.

Mamá, demasiados problemas tengo para que vengas...

¿Has ganado ya algún partido? Todavía no hemos jugado ninguno.

Pues ya ganaréis.

¿Tú crees que me importa algo? Pues debería, es tu equipo.

¿Te acuerdas de aquel entrenador que decía

que no podías ser jugador profesional porque no dabas la estatura?

No tenía ni idea.

Pues sí, sí tenía idea. Tenía toda la idea.

¡Ni idea, tenía! ¡Ni idea! Me acuerdo perfectamente de él.

Fui a verle y le di un bofetón.

¿Que tú hiciste qué?

Con razón me echaron del equipo. Que no, que no, que no fue por eso.

Fue por lo otro, porque eras bajito

y porque no supo ver todas tus virtudes.

¿Cómo lo sabes si nunca viniste a verme?

Nunca fuiste a un partido. El mundo está lleno de gente bajita

que consigue grandes metas sin que su madre vaya a verles.

Ah, ¿sí? ¿Como quién? Julio César por ejemplo.

¿Julio César era bajito?

No lo sabemos.

¿Y de los que sabemos?

Mira, Marco, duerme la mona

y no me vomites en las sábanas, quité la funda de cuando te meabas.

Mamá, si sigues animándome así, me voy a ir a dormir a un hotel.

Hijo, no me digas esas cosas...

que sabes que me ilusiono.

(Puerta cerrándose)

Esas piernas flexionadas, el culo hacia fuera.

Muy bien, Fabián, perfecto.

Marín, he dicho con la derecha.

Es que tengo una tendinitis.

Vale, pues tú con la izquierda.

Por eso lo digo.

Avanzad. Muy bien, Benito, muy bien.

Cambiándola de mano a medida que avanzamos

para luego ir practicando con los pases, ¿de acuerdo?

¿Y... y eso cómo es?

Bueno, pues tú me la tiras a mí y yo te la tiro a ti.

Fácil, ¿no? ¡Eh!

¡Oh!

¿Por qué me tiras la pelota?

¡Entrenador!

Ya, ya. Para tu sitio, venga.

Quizás le ha roto la nariz. No creo, Marín, que me la haya roto.

Yo me la he roto tres veces y tengo sinusitis.

Vaya por Dios.

Y asma.

¿Hay algo que no tengas?

Fibromialgia no me han detectado,

pero a veces me duele la cabeza y veo luces.

-Es que es un hipocondriaco.

-Eso me lo han recetado también. Hipocondriaco.

¿Alguien ha visto a Román?

No.

Ha dejado el equipo.

¿Que ha dejado el equipo? ¡Si es el único que sabe jugar!

Bueno, jugar jugar, juegan todos.

Hale, hasta el jueves.

Pero ¿qué van a saber jugar todos?

Si no saben botar la pelota sin hacer pasos, dobles

o cosas que te aseguro que son ilegales.

Ese chico, por ejemplo, tiene una falta de coordinación absoluta.

No es capaz de avanzar cuatro pasos seguidos con la pelota controlada.

¡Coño!

Pero ¿qué hace ese descerebrado?

Es que se puede matar o puede matar a alguien.

Benito nunca ha tenido un accidente. ¿Y tú?

¿Yo?

Bueno ya, pero es que este señor, Julio...

Este señor ahí donde le ves

(Despertador)

"se organiza la vida él solo".

"No tiene familia".

"Se levanta todos los días a las 4:00 de la mañana

para ir a trabajar a la cocina de un restaurante".

"Fabián no es tan independiente".

"Vive en una casa tutelada con otros tres compañeros".

"Por las mañanas va a un taller de jardinería

donde le ha dado por hablarle a las plantas,

pero no creas que les dice cosas cariñosas, no, no, las regaña".

A ver si estamos calladitas, que al final la tenemos

y tú cállate, que eres la peor.

¡Mira cómo la echo!

Tú lo sabes, ¿no?

Jesús trabaja en un centro ocupacional

"donde desarma motores

y los vuelve a armar una y otra vez".

"Es tan buen mecánico, que tiene aprendices

que van al centro solo para verle trabajar".

"Él les llama sus 'followers'".

También le gusta mucho la música.

Tiene un grupo con el que ensaya todos los domingos.

# ¡Hay que esperar! ¡Hay que esperar!

# ¡Hay que esperar!

# ¡Hay que esperar! #

"Cada uno tiene su historia".

"Alguno se quedó anclado en la infancia".

"Alguno maduró mal en el vientre de su madre".

"Alguno sufrió al nacer".

Perdone. -¿Sí?

Que este tinte se sale.

-Mira, Sergio, como no te puedo pagar las horas extras,

quédatelo... y has salido ganando, hijo.

Ah, vale.

Por eso se pinta el pelo de colores.

Hasta luego. ¡Ey! ¿Qué tal?

¡Eh! ¡Bonito!

¡Bonito! Es una perra.

¡Ah! ¡Bonita!

Juanma trabaja en un centro

"de acogida de animales, le encantan".

"A cambio puede vivir allí".

Por eso huele como huele. No, no.

Es que de pequeño estuvo a punto de ahogarse

y le ha cogido tanto miedo al agua que ni se lava.

Yo le cogía y le metía en la ducha directamente, porque anda que...

No, eso no funciona así.

Tiene que meterse él solito.

Su problema es el miedo, no el olor.

Buenas tardes, Julio. Buenas tardes.

Buenas tardes, entrenador,

y muchísimas gracias por todo.

A ti, a ti, Marín, siempre.

Pero ¡bueno!

Esto es muy preocupante.

El Vueling de las 19:45 Madrid-Roma va con retraso.

Yo ya no sé. Esto es un caos aéreo.

Esto a ti también te parece normal. Bueno, hay quien se tira

días y días detrás de un matorral observando pájaros

y en vez de locos, les llaman ornitólogos.

Todo es muy relativo.

Oye, Julio, ¿y Román?

Román... Lo de Román es otra cosa.

Pídeme lo que quieras, pero la caravana no te la dejo.

No te pienso dejar la caravana.

Se ha molestado, pero es que está impoluta,

es que duerme en garaje.

Le echo yo gasolina 98, que es un poquinino más cara,

pero le viene muy bien al motor.

No, no le dejo yo la caravana a nadie.

¿Por qué no se la dejas a tu hermana?

Pero ¿cómo le voy a dejar la caravana?

Me rasca las marchas, me changa el motor...

La caravana la tengo como de colección.

Si es un trozo de hierro con cuatro ruedas.

Eso es como si le digo a usted que es un trozo de carne con patas.

Aun siendo verdad, seguro que le molestaría.

¿Y a mí me la dejarías, Antonio?

Se la dejaría porque sé que no me la va a pedir.

"A ver, chicos".

Escuchadme un segundo.

El sábado jugamos nuestro primer partido oficial

y lo hacemos en casa.

¿En casa de quién? -En la mía no, que no cabemos.

Es muy pequeña.

No hombre, no, lo hacemos aquí, en nuestro pabellón.

Así que el sábado antes del partido, diré el equipo titular,

pero vais a jugar todos.

Pero solo pueden jugar cinco, entrenador.

Ya lo sé, iremos cambiando durante el partido.

Saldrá uno que esté jugando por otro que no.

¿Y los otros?

¿Cómo que los otros?

Si sale uno y entra otro, solo jugarán seis.

No, eh... Jugaréis todos.

-Pero ¡si solo pueden jugar cinco!

¡Ay! Bueno, el sábado lo veremos, ¿vale?

Yo no sé si podré jugar de todas maneras, entrenador.

¿Por qué no?

Por un dolor repentino en el cuello. Creo que tengo contracciones.

Tranquilo que de aquí al sábado no las tendrás.

Ya, pero ¿y si las tengo?

Pues si las tienes, ya lo solucionaremos, Marín.

Si lo sé, pero el no saberlo me da ansiedad.

Ansiedad.

¿Eh? (SUSURRA) Ansiedad.

Además, Román ya no está. No me lo recuerdes.

Ah, perdón, perdón, perdón. Perdón.

A ver, Julio me ha dicho que os dieron dos equipaciones.

Una azul y otra roja.

Pues el sábado tenéis que venir con la azul.

La roja mola mucho más que la azul. Ya, pero el otro equipo va de rojo

y nuestra primera equipación es la azul

así que el sábado, todos de azul. ¿Y si viene mi novia a verme?

Si es puta, ¿qué más le da? -Pero le gusta el rojo.

Si viene tu novia a verte, dirá:

"Pero qué guapo está de azul".

Esas cursiladas no las piensa mi novia.

Ella es más de hacer guarrerías.

-Mejor todos iguales, ¿no?

Porque la...

Porque la roja mola más.

¿Qué pasa, también viene tu novia a verte?

No, viene mi madre, pero si me pongo la azul, no me va a reconocer.

Pues si viene tu madre, también te reconocerá de azul.

¿Van a venir tus padres?

Eso, diles a tus padres que vengan.

Eh...

De azul.

El sábado todos de azul.

(RESOPLA)

¡Hombre! ¿Qué tal? Encantado.

¿Yo no dije que teníamos que venir todos de azul?

Azul. -Dijiste de rojo.

¡No! No, dijo el azul.

¿Entonces por qué vienes de rojo?

Porque me queda mejor y tú lo sabes. Te he leído el pensamiento.

Yo, como soy daltónico, no sé cómo voy.

Además, camiseta azul es de maricones.

Lo del entrenador no es camiseta, es polo.

-Peor me lo pones. El polito es de maricones, maricones.

Bueno, eh...

Vamos a ver. Primero van a salir Manuel..,

Fabián, Paquito... ¡Bien!

¡Yo, yo, yo, yo! ¡Yo, yo, yo!

¿Dónde está Benito?

No ha podido venir, ha tenido que ir a trabajar.

Azul.

Si había pedido permiso al jefe.

El jefe es un capullo y se ríe de él. A mí me lo ha dicho.

Bueno, a ver, eh...

Vamos a centrarnos. Manuel, eh...

Sí. Fabián...

Estoy leyendo un libro.

Ah, ¿y qué tal?

Bien, pero me gustó más la película.

Muy bien.

Eh...

Y... Juanma..., ¡Bien!

...dale tu camiseta a Sergio. Yo no me pongo su camiseta ni loco.

Si no te la pones, no juegas, tú verás.

Azul.

Y... y Jesús.

¡Toma! Yo de rojo, para que me reconozca mi madre.

(Pitido)

¡Jesús!

¿Quién te ha puesto ese niqui? ¡Vas haciendo el ridículo!

¡No, que soy yo, mamá!

(PITA)

(Vítores)

(Aplausos)

¡Tiramos la pelota! Eso es. Muy bien. Jugamos con pases.

Pasamos y nos movemos.

(Pitido)

Bien, Paula.

Chicos, "timing" en el corte y en el bloqueo

y, Paquito, no forzamos el tiro. ¡Buscamos el "extra-pass"!

¡Venga, vamos!

¿Qué dice? No sé, serán cosas de baloncesto.

A ver, chicos, mantenemos la presión siempre en el jugador del balón.

No quiero que piense.

Jugamos en "pick and roll" para Sergio.

¿Rocanrol de qué? ¡En "pick and roll"!

(Música rock)

No es tan difícil.

El próximo día, quien no traiga la equipación correcta no juega.

¿Entendido? Completamente.

Si es que cuando usted habla claro, se le pilla todo.

Y tú prepárate, ahora te voy a sacar.

¿A mí? Ah, bueno, pues muchísimas gracias.

A ver, Nicky Lauda, ¿te vas a pasar toda la mañana con esa cacerola?

Que no hay que sacarle brillo, que hay que quitarle la mierda.

No te enteras de nada.

Luego sacas la basura y friegas el suelo

y no pongas esa cara.

Me dijo que podía ir al partido.

No me toques más los huevos con el baloncesto de los cojones.

Encima que te tengo aquí, solo piensas en escaquearte.

¡Venga, a currar todo el mundo! Y el que tenga alguna queja,

a la calle, que tengo cola para trabajar aquí.

(Canción "Stumblin' In")

¿Y tú?

¿Qué haces aquí?

No, eso tendría que preguntarlo yo. ¿No decías que no podías venir?

Pues sí, al final he podido.

No, ya veo que has podido, ya, ya.

¿Y tú por qué has venido?

Coño, yo he venido a tomarme una copa.

¿O es que no puedo salir solo? Puedes, puedes.

¿Y dónde vas tan emperifollado?

No me jodas, no me jodas. No...

Puta casualidad. Mira que no habrá bares.

Oye, yo os dejo que habléis de vuestras cosillas.

Hola, Marco.

Hola, Sonia, ¿qué haces aquí?

He venido a verte.

¿Y cómo sabías dónde estaba?

Porque me lo ha dicho tu amigo, el que se acaba de ir.

¿Iván?

¿Por qué no contestas mis llamadas?

Eh... ¿Qué llamadas? No he visto ninguna llamada.

Estaba preocupada.

Pensé que habías tenido un accidente.

Nada, no fue nada. ¿Cómo que nada?

Si me ha contado Iván lo de que te han echado del club

y que te han condenado a entrenar a unos discapacitados.

¿Qué os pongo?

Eh... A mí, un gin-tonic.

¿Por qué te escondes, Marco?

Yo no me escondo.

No me apetecía hablar antes ni tampoco ahora.

¿Y cómo quieres solucionar los problemas?

¿Problemas? ¿Qué problemas? No lo sé.

Dímelo tú que eres el que te has ido de casa.

He preferido irme antes de que me echases.

¿Qué?

Que he preferido irme antes de que me echases tú.

Ya está.

Pero ¿por qué dices eso?

Si a mí me encantas.

Cómo me gustaría tener un hijo con tus ojos.

Has venido a eso, ¿no, Sonia? A sacar el tema.

Oye, ¿me pones un gin-tonic?

Siempre huyes, tío.

Huyes de todo.

¿Qué? Como un niño.

Que eres un Peter Pan.

¿Eres psicóloga ahora o qué?

No hace falta serlo para ver

que así no vas a lograr nada en la vida.

Habló Penélope Cruz, la actriz que se iba a comer el mundo

y ha terminado de dependienta en la tienda de su suegra.

No ha sido buena idea venir a verte. Pues no, no ha sido una buena idea.

(Música triste)

(Móvil vibrando)

A ver, chicos, vamos a formar un círculo a mi alrededor.

Cuando yo diga un nombre, el que tenga la pelota,

se la pasará a quien yo haya dicho.

Y cuando yo diga "canasta",

el que tenga la pelota en ese momento,

lanzará a canasta. ¿Entendido?

¡Sí! -Sí.

¿Entendido? -Sí.

Muy bien.

Hay que esperar, ¿no?

No. Es que estaba mirando, que se ha colado un pájaro.

A mí me encantan los pájaros. -Y a mí. Yo como mucho pollo.

Eh... Fabián, venga.

Vamos, Jesús.

Sergio. Marín.

Manuel.

Fabián.

Muy bien.

Benito.

Paquito, Paquito.

Jesús.

¡Cuidado, hombre!

Venga, Sergio.

Oye, cuidado, un poco más de cuidado.

Marín.

Juanma.

¡Eso es!

¡Canasta!

Muy bien.

Un abrazo, entrenador. No, no, no, no.

Primero nos duchamos y luego nos abrazamos.

Venga, a la ducha, vamos.

(Trinos)

¿Le has dicho que el sábado teníamos partido en Cuenca?

Sí, claro. ¿Y qué te ha dicho?

Que..., que... Pues que no le toquen los cojones.

Ah, muy bien.

¡Juanma!

¿Sí?

A la ducha.

Yo no creo en las duchas.

¿Cómo que no crees? No cree.

(TARTAMUDEA) Yo creo que sí me deja

porque me apetece mucho,

pero tengo una duda. ¿Qué duda?

Esa.

Tranquilo, que todo va a salir bien.

Si tienes más dudas, me las preguntas.

-¡Oye, oye, oye!

Una rata.

Bueno, es un ratoncito.

¡Sálvale, entrenador, sálvale!

¡Sálvale!

Juanma, a ver.

¿Dónde está? A lo mejor se ha ido por el desagüe.

Si está ahí, se ahoga seguro. -Sí, porque es estrecho y no cabe.

¡Sálvale, entrenador, sálvale!

(Música épica)

Juanma, ¿y si le salvas tú, que tú entiendes de animales?

Eres quien mejor va a hacerlo, Juanma.

El ratón te necesita, que se va a ahogar.

¡Juanma, el ratón necesita a alguien como tú, Juanma!

Alguien que acuda a su llamada de auxilio,

el ratón está gritando tu nombre.

¡Juanma, Juanma, Juanma!

¡Solo tú puedes hacerlo, Juanma!

¡Venga, vamos, que se nos ahoga, vamos!

¡Eso es, chicos, eso es!

¡Trabajo en equipo, coordinación de la jugada!

Ayudándonos unos a otros.

¡Sacando a Juanma de la zona!

¡Vamos, venga, vamos, vamos!

¿Dónde está?

Hay que encontrarlo, Juanma, venga.

¿Dónde está, Juanma? ¡No lo encuentro!

¡Búscalo! ¡Búscalo, Juanma!

¡Vamos, loco, va!

(GRITA)

¡Vamos! ¡Entrenador!

¡Arriba, Juanma, arriba, arriba!

(GRITA)

¡No!

El ratón se ha escondido

porque quiere que todos estemos limpios.

¡Ah! ¡Ah! ¡Quiere que todos estemos limpios!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Ah! A ver si va a coger hongos.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Vamos, vamos, vamos, vamos!

¡Ah! ¡Vamos, Juanma!

¡Ah! ¡Enjabónate!

Eso es.

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

(GIME)

¡Uh!

¡Ah!

¡Ay!

¡Uf!

¡Ah!

¡Ah!

¡Oh!

¡Ay!

¿Lo veis, chicos?

Así se curan los miedos, de golpe.

¡Ah! ¡Ah!

¿A que ahora ya crees en las duchas? ¿Me das un abrazo, entrenador?

Tengo una duda.

¿Qué duda? ¿Cómo nos vamos a ir hasta Cuenca?

Vais a Méndez Álvaro, cogéis el autobús hasta Cuenca,

que os deja a 300 metros del polideportivo.

¿Vamos a ir en transporte público?

No, si te parece, vais en helicóptero.

No sé, hombre. ¿Y quién viene conmigo?

Los jugadores. Tú y los jugadores, ¿quién quieres que vaya?

¿Y quién va a cuidarlos?

No, los chicos se cuidan solos.

Lo único que puede pasar es que al sacarles de su ambiente,

se comporte alguno raro. ¿Que alguno se comporte raro?

Todos se comportan raro ya sin ir a ningún sitio.

En su ambiente no se comportan raro.

Mira, ahí está tu parada. Hale.

Hasta luego.

(Claxon)

Ya sabía yo que tenía que darte una buenísima noticia. Collantes.

¿Cómo que Collantes? Collantes, el nuevo fichaje.

Muy grande, para sustituir a Román.

Collantes.

(Sirena)

Estás hecho un pimpollo, ¿eh?

(TARTAMUDEA) Me he echado polvos de talco

en las dos axilas y en los pies.

¿Y el equipo? No llevarás todo el equipo en esa bolsa...

No, lo tengo aquí.

Juanma, ¿no he dicho la equipación roja?

¿No lo he dicho mil veces? La tengo aquí.

(TARTAMUDEA) Las dos por si acaso.

Vale, muy bien, perfecto.

¿Y qué llevas en la bolsa entonces? Polvos de talco, por si sudo más.

¿Y la muda para cuando te duches después del partido?

La tengo aquí. Anda, tápate, tápate.

(RÍE) Tápate.

Bueno, pues ya solo falta Collantes.

Espero que Julio le haya explicado bien cómo llegar.

El año pasado entrenó con nosotros.

Le llamamos mosca cojonera.

Ya me dijo Julio que era muy grande.

¿Grande? Si es muy pequeñaja. ¿Cómo que pequeñaja?

¡Collantes!

(Música electrónica)

(TODOS) ¡Collantes! ¡Collantes! ¡Collantes! ¡Collantes! ¡Collantes!

¡Collantes! ¡Collantes!

¡Collantes! ¡Collantes!

¡Collantes! ¡Collantes!

¡Collantes! ¡Collantes!

¡Collantes! ¡Collantes! ¡Collantes!

Manda huevos de quedar aquí, que vivo a tomar por saco.

Buenos días, Collantes.

¿Tú quién coño eres?

Bueno, yo soy Marco, tu entrenador, bienvenida al equipo.

A mí no me tutees. A mí me dices usted o señorita.

Ah, bueno, pues perdone usted.

¿Y esto qué es? Es mi tabla, ¿qué pasa?

Pues pasa que vamos a jugar al baloncesto, no a surfear.

Ya, pero me gusta llevarla

por si hay piscina con olas en el hotel.

-Yo traigo bolsas para el vómito,

que a veces me mareo en los autobuses.

-¡Ah!

¿Qué hotel? Si nos vamos a Cuenca y volvemos en el mismo día.

Joder, qué tío más negativo. ¿De dónde lo habéis sacado?

Ha venido él. -Eh, el autobús.

Una cosa, una cosa. ¿Qué día es hoy?

# Hoy es sábado.

# Qué bonitos son los sábados.

# Me gustan los sábados.

# Qué bonitos son los sábados.

# Me gustan los sábados.

# ¡Vivan los sábados! #

(Pitido)

Vamos, atacamos, Pedro.

¡Tira, Pedro!

(PÚBLICO) ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Cuidado con ese hombre!

¡Defensa en ayudas!

(Vítores)

¡Eso es, Pedro, arriba! ¡Muy bien, muy bien, Pedro!

Muy bien, eso es. ¡Muy bien, Pedro!

Pedro, Pedro...

-¡Bien! -¡Venga, vamos!

(Pitido)

(Aplausos)

¿Dónde está Collantes? No está.

No está.

-¡Con Pedro!

-¡Falta, falta!

¡Oye, marcaje individual!

¡Defensa en ayudas, chicos!

(Vítores)

(PÚBLICO) ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro!

-¡Vamos!

(Pitido)

Eh...

Vamos a ver, ¿qué pasa con el 7 de ellos?

¿Qué pasa con ese chico?

Ese chico no tiene nada, no tiene nada.

Las está metiendo todas.

Ese chico no...

(Aplausos)

-¡Sí, señor! -¡Otra! ¡Otra!

-¡Sí, señor! -¡Bien!

¡Por favor!

Collantes, ¿tú dónde coño te habías metido?

Fumando un pitillo.

Es que aquí dentro no..., no se puede.

No dejan.

¡Pasad el balón, chicos!

¡Marcadme a ese tío, por favor!

(Aplausos)

Yo lo puedo anular.

Pues sal y anúlalo.

¿Del todo o un poquito? Del todo.

Vuelvo enseguida.

(Música electrónica)

Pasadle a Pedro, chicos.

¡Fabián!

Ya sé por qué la llamáis la mosca.

¡Ah! ¡No, no!

Cojonera. La mosca cojonera.

¡Anulado!

# Hemos ganado.

# Qué bonito es ganar.

# Nos gustan los sábados.

# Hemos ganado. ¡Me gustan los sábados! #

(VOMITA)

# ¡Nos gusta ganar!

# ¡Nos gusta ganar!

# ¡Hemos ganado!

# ¡Hemos ganado!

# ¡Nos gusta ganar!

# ¡Nos gusta ganar! #

Collantes.

Yo ya tengo novio, te lo digo para que no te emociones.

Ah, qué suerte.

¿Y tú tienes novia o qué? No, yo no tengo.

Es normal.

¿Tan feo soy? Pues, hombre, Bertín Osborne no eres.

Ya, pues mira, no tengo novia porque estoy casado

y con una chica muy guapa, Sonia. Ah, ¿sí?

¿Y por qué no ha venido al partido? Qué casualidad, ¿no?

-Es que han regañado.

Hombre, Manuel, bienvenido al debate.

Muchas gracias.

-¿Y por qué habéis regañado?

Es que no hemos regañado, es que estamos...

-Peleados.

Estarán peleados.

A esta gente les pasa mucho.

Otro que se suma a la reunión. ¿Y tú qué sabes?

Lo sé porque si no, estarías contento de que hayamos ganado.

Es porque no han venido sus padres.

Adiós, Sergio. Hasta luego.

-No es porque no hayan querido, es porque estarán muertos.

No, no están muertos. -¿Y tu mujer por qué pasa de ti?

Es que no pasa de mí ni yo paso de ella.

¿Entonces? ¿Entonces qué?

Entonces, no es tan fácil.

Pues haz algo. Llévale unas galletas.

¿Cómo que unas galletas?

No vas a llevarle flores como si fueras un "pringao".

Además que las flores, ojo,

ojito con las flores, que las carga el diablo.

# Hemos ganado. Qué bonito es ganar.

# Hemos ganado. #

Déjale. -La madre que le parió.

¿Quieres?

-Ni le contestes. Vámonos de aquí, por favor.

# Me gustan los polvos.

# Me gustan los polvos.

# Qué ricos son los polvos.

# Me gustan los polvos.

# Qué ricos son los polvos. # Ven aquí.

# Qué buenos son los polvos.

# Qué ricos son los polvos.

# Qué ricos son los polvos.

# Qué ricos son los polvos. #

(ININTELIGIBLE)

¿Eh?

Que qué hay de comer, de cena.

(ININTELIGIBLE)

Pero ¿está por ahí vuestro monitor?

Sí, sí, está...

-El encargado. -El encargado.

-¿Se puede volver a su asiento ya, por favor?

No.

¡Que me haga el favor de volver!

-Ene, o, no.

(ININTELIGIBLE)

Parece un niño, mami.

¡Ni idea!

¡Paquito!

¡Ahí va!

¡Me cago en mi madre!

(Frenazo)

-¡Ostras!

-¿Qué ha pasado? ¡Ah!

¡Joder!

(VOMITA)

¿Estáis bien, chicos? De puta madre.

# Me gustan los sábados. #

Hijo. -Hasta aquí.

# Me gustan los sábados. #

A ver, tú, Bustamante,

o te callas de una puta vez o te bajas aquí mismo.

¡Oiga!

Cuidado con cómo habla al caballero. Está cantando porque está contento.

Ningún cartel prohíbe cantar. Es que no hay derecho.

Oye, que les pongan una furgoneta especial.

Porque es que no son normales, hombre. ¡Por Dios!

-Sí que somos normales.

Lo que pasa es que tenemos distintas capacidades.

Anda tú, "capacidades", cállate. A ver si vamos a tener aquí un lío.

Vamos a tranquilizarnos un poquito. Vamos a tranquilizarnos.

Disculpen, es que vienen de ganar un partido

y están alborotados, pero no quieren molestar.

Ah, ¿no? Pues le están tocando las pelotas al resto.

Y llevan droga, que le han ofrecido al niño.

Yo estoy limpio, entrenador.

O se sientan y se quedan calladitos

o se apean del autobús.

-Discúlpeme, señor, pero tengo una pregunta.

¿Usted está casado o no ha engañado todavía nadie a día de hoy?

Mira, bonita, no te doy una bofetada porque eres mongólica.

¡Ah!

¡A mí no me tutees!

¿Cómo iremos a los partidos? A tomar por culo los partidos.

¿Y el campeonato? A tomar por culo el campeonato.

Tomar... culo.

(Coque Malla "La señal")

# Tú deberías volver,

# deberías estar otra vez a mi lado. #

¿Sonia?

# Yo no debería haberte tratado tan mal.

# Sabes que pasan los días,

# pasan los años

# y sigo esperando. #

(JADEA)

# Yo no debería haberte dejado marchar. #

(JADEA)

(JADEA)

Con nuestra canción, no.

(JADEA)

Con nuestra canción, no.

¡Ah!

¡Ah!

(GRITA) ¡Ah!

¡Ah! ¡Perdón, cariño, lo siento!

Lo siento mucho, no te he visto.

Perdona. ¿Cómo que perdona?

¡Me has reventado la nariz! Me has asustado.

Ya te he dicho que lo siento.

Vengo a hacer las paces porque no me contestas

y me llevo una hostia.

¿Y esa nariz? ¿Cómo?

¿Has estado bebiendo?

Sonia, acabas de darme un golpe.

No, eso ya lo traías. ¿No decías que no me habías visto?

Te he visto un poquillo de refilón justo antes de darte.

O sea que me has dado un puñetazo aposta.

Y otro no te vendría mal,

que ahora voy a ser yo la que no contesta.

No hago bien las cosas, pero no es para ponerse así.

No, bien no las has hecho, como siempre.

Muchas gracias.

¿Qué tal te va con el equipo?

Muy bien.

Muy bien, ya hemos ganado un partido.

Qué guay. ¿Y cuándo jugáis el siguiente?

No vamos a jugar más. ¿Y eso?

Yo no puedo hacerme cargo

de un grupo de tíos de 30 años que se comportan como niños de 6.

Te da miedo ocuparte de ellos. ¿Qué miedo? No digas tonterías.

Mi condena es a entrenarlos, no a sacarlos a pasear,

que un día tenemos un disgusto.

Eres su entrenador, debes protegerlos y defenderlos.

Soy su entrenador, no su padre. Tú no quieres ser el papá de nadie.

Tú no tuviste y los demás tampoco. ¿Cómo?

Me voy, no sé muy bien qué he venido a hacer.

Sí que vais a jugar, Marco.

Pues ya me dirás cómo porque no pienso subirme con ellos

ni a un autobús ni a un tren. ¡Alquiláis una furgoneta!

El club no tiene dinero.

Yo sé quién tiene una y me la deja. No tengo carné.

¿Alguna excusa más? ¡No es ninguna excusa!

Conduce tú, que eres tan guay y te importa tanto mi equipo.

¡Mierda!

(Portazo)

Arrancas.

(Motor)

Ya está bien.

Es un motor divino, como la gloria.

Y embragas, con el pie bien pisado hasta abajo

y ahora vas buscando la marcha, muy suavecito, muy poquinino,

muy poquinino y ahí ya ha entrado.

Cuidado, que no rasque, que no rasque.

Y cuando el piñón, ya sueltas...

(Chirrido)

¡Vamos a ver, hombre!

¡Estaos ahí tranquilos, hombre, por favor!

¿Te lo explico otra vez? (AMBOS) No.

¿Seguro que te ha quedado claro? -Sí.

Antonio, confía.

# Me gustan las caravanas.

# Me gusta viajar. #

Qué suerte, cómo se lo van a pasar esos gamberros ahí dentro.

# ¡Me gusta viajar!

# ¡Me gustan las caravanas!

# ¡Qué bonitas son las caravanas!

# ¡Me gusta viajar!

# ¡Me gusta viajar! #

¿Has probado a pisar el embrague?

Collantes, que las mujeres nos tenemos que apoyar.

A mí no me tutees.

¿Y tú por qué no conduces? Que esta no tiene ni puta idea.

Eh... Porque no tengo carné.

¿Por qué no te lo sacas?

Tengo, pero me lo ha quitado una señora.

Qué "hijaputa".

¿Quieres que se lo diga Paquito a su tía, que es jueza?

Para que la meta en la cárcel a esa señora.

Sí, vale. No, no, no.

Déjalo, no le digas nada.

(Aplausos y vítores)

Fabián, he traído la merienda.

Así no me mareo.

(Música pop)

Mi gorrita.

# Esta vez solo quiero ganar. # ¡Muy bien!

¡Pásamela!

# Ganarle tiempo al tiempo.

(Vítores)

# Voy a salir a caminar.

# Me pongo en movimiento. #

¡Vamos, Sergio!

-¡A Marín, a Marín!

# Nos gustan las calles, nos gusta la ciudad. #

¿Ha entrado?

Bastante.

# Nos gusta el rocanrol.

# Nos gusta todo lo que venga

# porque este es el momento. #

¡Saca a mi chico o te monto el chocho!

# Este es el momento. #

(Ambiente estadio)

(Aplausos)

¡Dale, Sergio!

Vamos a hacerlo...

# Mira qué luz tan especial.

# Lejana y de colores.

# Dentro de poco amanecerá.

# Seremos campeones. #

¿Y tú qué? Mira para delante, anda.

# Nos gusta el silencio,

# nos gusta olvidar,

# nos gusta que te acerques.

# Nos gusta tu canción. # ¡Tiempo!

¡Muy bien, chavales, muy bien!

Estos tíos son muy buenos en ataque

así que vamos a seguir defendiendo fuerte, sin miedo al contacto...

Para nada. Hay que atacar. Lo están haciendo genial.

Genial.

El entrenador soy yo.

No tiene ni idea. Hay que atacar.

Robar el balón y atacar. Atacar.

¿A que os vais a la caravana? ¡Vale, vale, vale, vale!

¡Este!

¡Bien! ¡Eso es!

¡Sí!

¡Vamos!

-¡Bien!

(Vítores)

¡Vamos, entramos hasta el fondo! ¡Tira, tira!

¿Qué pasa?

"Elige una carta, la primera que se te ocurra".

El caballo de oros. El caballo de oros.

¿Eh?

¿Qué os ha parecido?

¡Qué bueno!

(Vítores)

Muy bien, muy bien.

Juanma, como sigas así, te vas a quedar como una pasa.

# Me gustan las duchas.

# Qué ricas son las duchas. #

# Este es el momento. #

(Vítores)

(RÍE)

Te tenía que ver aquí Carrascosa, en la caravana.

"Voy a explicaros la mecánica de tiro".

Eso es, el brazo en ángulo recto. La muñeca también.

Apoyamos la pelota en las yemas de los dedos.

¿Tú me quieres?

¿Que si yo te quiero? Sí.

Te quiero un huevo, Manuel.

# Este es el momento.

- # Este es el momento.

- # No hay otro momento.

- # Este es el momento.

- # Ahora es el momento.

- # Este es el momento.

- # Ya llegó el momento.

- # Este es el momento.

- # Este es el momento.

- # Este es el momento #.

A ver, chicos, venid aquí.

Esos tíos son muy malos.

Así que vamos a salir como sabemos y los vamos a machacar.

¿Estamos de acuerdo?

Yo no estoy de acuerdo. -No.

¿En qué no estamos de acuerdo? -En machacarles.

Si vamos a salir a ganar, no a humillar.

No.

¡Eso es!

¡Vamos, vamos!

(Ambiente cancha)

(Aplausos)

-¡Venga!

(Pitido)

¡Uh!

Con esta victoria, os colocáis terceros en la clasificación.

¿Qué supone para vosotros estar jugando el Campeonato Nacional?

Muy bien.

# Este es el momento.

- # Este es el momento.

# Este es el momento. #

¿Todavía estás con eso? Ponte a fregar, que pareces tonto.

# Este es el momento.

- # Este es el momento.

- # Este es el momento.

- # Este es el momento.

- # No hay otro momento. # ¡Eso es! ¡Muy bien!

(Vítores)

Si ganamos el partido, estamos en la final, ¿qué te parece?

Que nunca lo hubiera creído.

Nos defendemos fuerte, ¿eh?

¡Fuertes en defensa, chicos!

¡Vamos, Fabián!

¡Eso es!

¡Va, va, va, va, va!

¡Venga, vamos, vamos, dando el pase!

¡Venga, ahí, a Juanma!

¡Muy bien, muy bien!

(Aplausos)

¡Tira desde ahí, Fabián!

¡Tira, tira, tira!

¡Eso es, muy bien! ¡Menudo partidazo, chicos!

¡Muy bien, muy bien!

¡Esos brazos, arriba! ¡Venga!

¡Román!

Hola, entrenador.

Hola, Román. ¿Cómo estás? Hace tiempo que no sé nada de ti.

Me gusta. Lo está haciendo bien.

Es que es muy bueno.

Montes es muy bueno.

Está aprendiendo.

(TARTAMUDEA) O sea, la discapacidad la va a tener siempre,

pero nosotros le estamos enseñando a manejarla.

# Este es el momento.

- # Este es el momento. # ¡Bajamos a defender!

# No hay otro momento.

- # Este es el momento. #

(Vítores)

- # Ahora es el momento.

- # Este es el momento.

- # Ya llegó el momento. # (AMBAS) ¡Muy bien!

¡Somos la leche!

¡Toma!

# Este es el momento. # (TODOS) ¡Somos la caña!

¡Somos demasiado!

# Este es el momento.

# (EQUIPO) ¡Oe, oe!

# ¡Oe, oe, oe, oe, oe!

# ¡Oe! #

¡Román!

Vamos a jugarnos el título en el último partido.

Digo vamos porque me gustaría que jugases ese partido.

¿No quieres hacer el ridículo? No.

El ridículo ya lo hice la última vez que hablé contigo y lo siento.

¿Sabes qué? Yo te veo bajito, pero no para el baloncesto.

¿Y eso qué significa? ¿Que sí, que no?

Están como cabras.

Lo que están es felices.

Se sienten un equipo de verdad.

Y lo son.

Y gran parte del mérito es tuyo, Sonia.

Ya te digo.

¿Y tú y yo?

¿Tú y yo, qué?

Que podíamos volver a ser un equipo, tú y yo.

¿Tú y yo?

Sí.

¿Quieres?

Claro que sí, Marco.

Pero lo que a mí me gustaría es que fuéramos uno más.

Ya.

Quiero ser madre y no quiero esperar más.

Es que...

¿Me vas a poner excusas siempre?

Es que no es fácil.

Hay que pensarlo bien, Sonia.

Y tú sabes que después de los 40

y siendo tú además madre primeriza pues...

se multiplican las posibilidades. ¿De qué?

Pues...

De tener un hijo con síndrome de Down.

Con síndrome de Down o autismo o como cualquiera de estos chicos.

Sonia.

Sonia. Entrenador.

¿Qué pasa, Marín?

Bueno, a mí tampoco me gustaría tener un hijo como nosotros.

No, perdona, no quería decir eso.

Si puedo elegir, prefiero que estén bien, no soy tonto.

Lo que sí me gustaría es tener un padre como tú

y muchísimas gracias por todo.

No puede ser, Marco.

Pero si es la final.

¿Cómo no vamos a jugar la final?

Los finalistas son Los Enanos.

¿Y?

No nos vamos a reír de ellos.

Los Enanos son de Tenerife y se juega en su casa, en Canarias.

Pero eso es maravilloso, Julio.

¿No te das cuenta? Va a ser inolvidable para los chicos.

El club tiene que pagar los viajes.

El avión, los hoteles...

Está completamente fuera de nuestras posibilidades.

Vamos segundos y podemos ganar. Digo yo que alguna solución habrá.

¿Te das cuenta de que la mayoría no ha visto nunca el mar?

No te preocupes por los chicos.

Ya se lo he comentado y lo entienden.

(Música triste)

Venga, bonito.

Pero qué contento estás, Jesús.

No, estoy triste.

¿Cómo que estás triste? Pero si estás sonriendo.

Es que es por dentro.

Primera.

Abre.

Arriba.

Primera y cae.

Y primera.

Abre.

(Graznidos)

(Puerta abriéndose)

Hijo, me voy. No hagas tonterías y cuida bien de la casa, ¿eh?

Pero ¿y a dónde vas?

De ejercicios espirituales.

¿Y cuándo vuelves?

Pues no sé, en unos días, ya te avisaré.

Mamá.

¿Sí?

Diviértete mucho.

(Timbre)

Eh, Antonio, ¿qué tal?

"Regularcino", ando todavía con el disgusto.

Ya, claro. Oye, ¿está la jefa por ahí?

La jefa, por ahí detrás está. Por ahí.

¿Te puedo coger esto un segundo?

Cogedme lo que queráis ya, ¡quedaos con "to"!

¿Qué necesitas ahora, Marco?

Una actriz.

Ahora mismo.

¡Bombón!

Mira a ver si está tu jefe,

que tenemos que preguntarle unas cosillas.

Aquí se cumplen los horarios a rajatabla.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Sabe lo que hay aquí? No.

Vídeos, grabaciones y testimonios de trabajadores

que demuestran sus abusos

hacia la persona de Benito Recuenco Valdegómez.

Persona con una discapacidad intelectual

por la que obtiene

una bonificación fiscal nada despreciable.

Vamos a ver... No, no vamos a ver nada.

Le vamos a cerrar el chiringuito,

le vamos a poner una multa de 60 000 euros

y se chupará seis años en Alcalá-Meco.

Bueno, ¿y no hay alguna manera de...?

¿Perdón?

¿No nos estará usted proponiendo alguna cosa, verdad?

No, no. ¡Ah!

Pero seguro que hablando encontramos alguna solución, ¿no?

# Me gusta volar.

(TODOS) # Me gustan los aviones. Qué bonito es volar.

# Me gustan los aviones.

# Me gusta volar.

# Qué bonito es volar. # (TODOS) Me gustan los aviones. #

¡Vamos, chavales! # Qué bonito es volar. #

Nos ha pagado el viaje el jefe de este.

Es el nuevo patrocinador del equipo. -Qué buena gente hay en el mundo.

Dios bendiga a este señor. -Sí

y me ha dado 15 días de vacaciones.

-Demos gracias al Señor. -Desde luego.

A ese señor hay que darle las gracias, que se ha estirado.

Se ve el mar.

Todo el mar.

¿Por qué?

No sé..., pero es mucho más grande de lo que me imaginaba.

Me alegro de que hayas venido.

Es que desde que se ha hecho cargo del equipo tu mujer,

apetece todo volver a jugar.

Ya me ha dicho que quiere tener un hijo.

(Risas infantiles)

Pero ¿tú qué haces en el avión?

Con mis ojos.

Enfermera, dígale por favor al piloto que gire un poco a la izquierda,

no vaya a ser que nos demos

con el Ryanair Tenerife-Liverpool de las 5:45,

que va con retraso.

Pero ¿está usted bien? -No, si está bien.

Lo que pasa es que es alérgico a los accidentes aéreos.

Le hacen reacción.

(Silbido)

(Música tradicional canaria)

Muy bien, ya solo necesitaría una tarjea de crédito como garantía.

Así que nos quedamos en el hotel, ¿no? No me jodas.

Que me he traído los esquís. -¿Tenéis ping-pong?

Tenemos un gimnasio totalmente equipado.

¿Y cuerda? -Hay de todo.

-Guay. Estas son las llaves.

Tenemos habitaciones dobles, hay que compartir habitación.

Yo con Sonia. No, tú nada.

Lo siento.

-Lo dice en el buen sentido, está buenísima.

Lo siento. Tú con Jesús.

Yo con este no duermo en la misma cama.

Hay dos camas, Sergio.

Ah, pues me pido la litera de arriba,

que a veces me meo y prefiero la de arriba.

Yo comparto con Collantes. ¡Bien!

¡Mierda!

Hala, venga, seguidme. Vamos, chicos.

Voy un momento a ver el mar. Vale.

Luego nos vemos.

Hale, vais subiendo en dos grupos.

¿Adónde vais, adónde vais? ¡Que no cabéis todos!

Subid en dos grupos, por favor.

No sé si van a caber dos grupos, uno casi no cabe.

Primero un grupo y luego el otro.

Usted primero, entrenador.

No. No, no. Yo voy a subir por las escaleras. Sonia, ocúpate.

Si es en la planta 7.

Bueno, así hago ejercicio.

Ponte el chándal. (PAQUITO) No pone nada de chándal.

No pone. Mirad, chicos.

Yo es que le tengo pavor a los ascensores. Lo reconozco.

De pequeño me quedé encerrado en uno y es que no puedo ni acercarme.

A mí me pasaba con el agua y mira.

Venga, arriba.

¡Entrenador, una culebra!

¡Una culebra, entrenador! ¿Una culebra?

¡Una culebra! ¡Ven!

¡Venga! Voy.

¡Una culebrita! ¿Qué haces?

¡Eh, eh, eh! ¡Marco!

¡No, no, eh!

¡No! Dejadle salir. ¡Sonia!

¡Sonia! ¡Que le da algo! ¡Marco!

¡Dejadle salir!

Yo no he subido porque tengo claustrofobia...,

¡Marco! ...no te pienses que soy un cobarde.

¿No veis que no puede con todos?

¿No ves que sí? Si esto está preparado para grupos.

Pero si es sólo para cuatro personas. ¡Ah!

¡Mierda!

¿Veis lo que pasa? Que alguien le dé a la campana.

¿Dónde hay una campana? ¡Ahí, donde los botones!

¡No llego! ¡Que le dé alguien que llegue!

(Alarma)

Voy a pedir ayuda.

Voy a llamar al novio. Para despedirme.

¿Y si saltamos para que se ponga en marcha?

-Me has leído el pensamiento, macho. Así se arregló el de mi casa.

-¡Escuchadme una cosa! Tiene que ser todos a la vez.

¡Venga!

(TODOS) ¡Eh, eh, eh, eh, eh!

¡Eh, eh, eh, eh, eh! (GRITANDO) ¡Parad!

(Estruendo)

Qué raro.

¡Ah!

(Estruendo)

¡Por favor, por favor!

¡Por favor!

¿Estás bien? ¿Qué? Dime.

(Risas)

¿Qué tal ha ido todo, entrenador? No, no.

No, no, qué va, fenomenal, mamá.

Al llegar tuvimos un susto, pero no ha sido nada.

No, no, nada, nada, en serio.

Oye, que..., que me hace mucha ilusión que me llames.

¿Los chicos?

Bueno, los chicos se han ido a descansar temprano

porque mañana hay que estar a tope.

(Chillidos)

Espera un segundo.

(Chillidos)

(Música electrónica)

¡Uh!

¿Qué pasa, entrenador? ¡Venga! ¡Vamos!

¡Más fuerte!

¡Ah!

¡Ah!

¿Mamá?

(Gritos)

Eh... Sí, sí, estoy aquí, lo que pasa es que...

Bueno, ¿qué tal tus ejercicios espirituales?

Pues mira, están siendo muy provechosos, hijo.

Porque me paso el día,

excepto ese ratito que he dedicado para llamarte,

rezando y pidiendo por vosotros dos.

Pero ¿qué estás, en un convento o...?

Sí, bueno. Un sitio de esos muy retirado.

-Buenas noches, señor Marco.

Manuel.

¿Eh? ¿Qué?

¿Te puedo preguntar una cosa? Sí.

¿Por qué haces esto?

Porque el tiempo pasa más rápido.

¿Haciendo esto el tiempo pasa más rápido?

Sí, pero hay que esperar unos años.

Es campeón olímpico.

¿Cómo que campeón olímpico?

Ganó una medalla de oro en Sídney 2000.

¿En los Juegos Olímpicos?

Bueno, sí, en los nuestros, en los Juegos Paralímpicos.

Román era el capitán del equipo español.

¿En serio?

Sí, pero le quitaron la medalla.

Estuvo a punto de suicidarse.

¿Por qué?

Porque le afectó mucho. Que por qué le quitaron la medalla.

Pues porque los únicos que tenían discapacidad eran él y otro.

El resto no tenía discapacidad ninguna.

Había un ingeniero, un arquitecto, un periodista...

Que tampoco significa mucho

porque he visto a periodistas y juegan fatal.

¿Cómo hicieron eso? Es un fraude.

La Federación los llevó para eso,

para ganar y tratar de sacar más subvenciones.

Una vergüenza.

¿Y no se dio cuenta nadie?

Bueno, sí, después salió en la prensa

y les hicieron devolver las medallas a todos.

Incluso a Román.

Por eso no se fía de los entrenadores.

(Ambiente estadio)

(PÚBLICO) ¡Enanos! ¡Enanos!

¡Enanos! ¡Enanos!

¡Enanos!

No son tan enanos.

Son más bien... grandotes.

¡Bah!

Entrenador, no es un amistoso, ¿no?

¿Amistoso? No. Esta es la final del Campeonato Nacional, Marín

y la vamos a ganar porque somos unos campeones.

Pero tú, de todos modos, ponte el protector, anda.

(Pitido)

(Vítores)

¿Salgo ya, entrenador?

No, saldrás en lugar de Sergio.

¿Voy calentando?

No, no.

¡Eh!

¡Vamos, corre, Benito!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Román!

¡Sí!

¡Vamos, chicos, atrás, atrás!

¡Rápido!

¡Tapona!

(Pitido)

(Aplausos)

¡Vamos, Sergio!

¡Ay! ¡Oye!

(PITA)

¡Eh, eh, eh!

-Perdona, se me ha ido la olla.

Vas a salir tú. ¿Sin calentar?

Sin calentar. Venga, vamos.

¡Venga, Manuel!

¡Muy bien, venga, Manuel!

¡Pásamela, pásamela!

¡Venga, Juanma! ¡Tira!

¡Juanma!

¡Ah!

Hay que seleccionar mejor el tiro, ¿eh?

¡Defendemos en zona!

¡En zona!

¡Defendemos! ¡Vamos!

¡No!

¡No pasa nada, equipo!

¡Vamos, equipo!

¡No pasa nada, chicos!

¡Vamos, hay que defender, chicos!

(Pitido)

¡Venga, vamos!

¡Vamos!

(PÚBLICO) ¡Enanos!

¡Enanos!

¡Enanos!

¡Enanos!

-¡Lanza!

¡Lanza! ¡Lanza!

(Pitido)

(Vítores)

¡Atacamos, chicos!

¡Venga, chicos! ¡Muy bien, Manuel!

¡Muy bien! ¡Defendemos, chicos!

¡Defendemos! ¡Muy bien, Manuel!

¡Vamos!

-¡Vamos, vamos!

-¡Uh!

¡Muy bien! ¡Venga, vamos!

¡Vamos!

¡Venga, chicos, vamos, vamos!

¡Bien!

¡Tenemos el rebote!

¡Vamos, Román!

(Pitido)

¡Vamos, nos colocamos en defensa!

¡Ese rebote, vamos, vamos!

¡Ábrete, Román, ábrete!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Muy bien! ¡Venga, Manuel!

¡Bien!

¡Eso es!

¡Muy bien!

¡Sí!

(Pitido)

(Aplausos)

¡Manu, ábrete!

¡Collantes, juego para Román!

¡Venga, a Román, a Román!

¡Román!

¡Para Román!

-¡Román!

¡Vamos!

¡Vamos, vamos, vamos, chicos!

¡Bien!

¡Muy bien, venga!

(Pitido)

¡Vamos!

¡Muy bien, Sergio!

¡Bravo!

Pero ¡qué canasta, Dios mío!

(SIN AUDIO)

(Vítores)

(Aplausos)

(Pitido)

(Pitido)

-¡Oh! -¡Vamos!

¡Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos!

(Latidos de corazón)

¡Jugamos en equipo!

¡Eso es!

(Vítores)

¡Muy bien! ¡Muy bien!

¿Cuánto queda?

Un minuto, Manuel.

¡Chicos, robamos y atacamos!

¡Marín, bloqueo!

¡Que no pase, Marín, que no pase!

(TODOS) ¡Eh!

(PITA)

¡Árbitro!

Entrenador, se me ha torcido el dedo 90 grados.

No exageres, Marín.

¡Ah!

Vete a la enfermería, así no puedes jugar.

Es que quiero jugar.

Queda un minuto y perdemos de uno, el equipo me necesita.

Así no, no puedes jugar.

No puedes. Vete a la enfermería.

(Crujido)

Mucho mejor. De todas maneras, creo que iré a enfermería,

no vaya a ser que pierda la mano

y se me complique luego por todo el brazo.

Vete.

(Pitido)

¡Sí!

(Aplausos)

(Pitido)

(TODOS) ¡Eh!

¡Vamos! -¡Vamos!

¡Sí!

¡Vamos, vamos!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Aguantamos la posesión! ¡Jugamos en triple, vamos!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Chicos!

¡Nos defendemos!

¡Es nuestro!

(Vítores)

¡Atacamos!

¡Vamos!

¡10 segundos!

¡Tira, Benito, que empatamos!

¡Tira, Benito!

¡Tira!

¡Tira!

¡Hacia aquí!

¡Hacia aquí!

(Pitido)

¡Eh!

¡Yuju!

-Enhorabuena.

Muy bien, macho.

¡Ole!

¡Ole!

¡Eh, eh, eh!

(Risas)

(TODOS) ¡Eh, eh, eh, eh, eh!

-¡Uh!

¡Segundos!

¡Hemos quedado segundos!

¡Uh!

(PÚBLICO) ¡Amigos! ¡Amigos!

¡Amigos! ¡Amigos!

¡Amigos! ¡Amigos!

¡Amigos!

¡Amigos! ¡Amigos!

¡Amigos! ¡Amigos! (COLLANTES) ¡Yuju!

(PÚBLICO) ¡Amigos! ¡Amigos!

¡Amigos!

-¡Somos unos cracks, entrenador! Pero si hemos perdido, chicos.

Qué va, hemos quedado subcampeones.

Pues eso. Subcampeón es mejor que campeones.

Ah, ¿sí? ¿Tú crees?

-Hombre, pues claro.

¿Qué es mejor, un marino o un submarino?

-¡Te quiero mucho, entrenador!

(PÚBLICO) ¡Amigos! ¡Amigos!

¡Un abrazo, entrenador!

(RÍE)

(TODOS) # ¡Oe, oe, oe!

# ¡Subcampeones, subcampeones!

# ¡Oe, oe, oe!

# ¡Subcampeones, subcampeones!

# ¡Oe, oe, oe! #

Mamá.

(TODOS) # ¡Subcampeones!

# ¡Oe, oe, oe! #

¡Qué partidazo, hijo!

Gracias, pero siento que no hayamos ganado.

¿Ah? ¿Que habéis perdido? Bueno, eso a una madre le da igual.

Lo importante, hijo, es que tú estés bien.

Yo estoy bien, mamá.

Yo estoy muy bien.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien.

Lo has hecho muy bien...

y lo mejor es que lo has hecho por tu equipo.

Mi equipo eres tú, Sonia.

Me encantaría que lo hiciésemos crecer,

que trajésemos otro jugador al equipo.

O jugadora.

Con tus ojos.

No, con los de Román, no te jode.

¡Sergio!

¿Estás tonto, Sergio?

(Graznidos)

¡Eh!

¡Vente a bañar!

Ahora voy.

Muy bien esa Muralla China, Benito.

Bien.

¿Qué tal, Román?

Estoy bien.

Me alegro.

¡Ah!

Has jugado como un campeón.

Usted tampoco lo ha hecho tan mal.

Muchas gracias, hombre.

Ha confiado en nosotros.

Sois unos campeones, como para no confiar.

Bueno, subcampeones.

No, tú ya no.

Tú ya eres un campeón.

Y eso no te lo va a quitar nunca nadie. ¿Me oyes? Nunca.

Bueno, el próximo campeonato tendremos que ganarlo.

Lo ganaremos.

Me gusta.

¿El qué?

Que digas "lo ganaremos" en vez de decir "lo ganaréis".

Ya.

¿Nunca nos vas a abandonar?

Tú no me necesitas, Román. Tú sabes de baloncesto más que yo.

Tengo ventaja. Jugué muchos años en el Getafe.

¿En el Getafe?

No sabía que el Getafe tenía equipo de personas de discapacidad.

No, en el primer equipo. Paco Carrascosa era mi entrenador.

Íbamos a subir a la división de honor cuando tuve el accidente.

¿Tuviste un accidente?

De moto. Me llevó por delante un tío que conducía borracho.

A él... A él no le pasó nada,

pero yo me golpeé en la cabeza y estuve en coma.

Cuando desperté y vieron que tenía afectada la cabeza, me dejó mi novia.

Tuve que abandonar la universidad también, quería ser arquitecto.

Lo siento mucho, Román.

No, si estoy contento.

Estoy contento porque estamos juntos y estando juntos vamos a ganar.

Mi padre se marchó de casa cuando tenía nueve años.

Ya me lo dijo Sonia.

Nosotros nunca te vamos a abandonar, entrenador, nunca.

(Graznidos)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Quién llama tan temprano?

¿Eh?

Es muy pronto.

(Móvil)

Cógelo.

Seguro que es Julio, ya verás.

A lo mejor es importante.

Qué va a ser importante.

(Móvil)

¿Hola?

(CARRASPEA)

¡Paco!

¿Y cómo lo sabías?

Sí, sí, sí. Subcampeones, sí.

¿Cómo?

¿Qué pasa, Marco?

"Los dos sabíamos que este momento"

iba a llegar.

Bueno, si no hubiera surgido esto...

Hace un mes que firmaste el último parte.

Nos has dado mucho más de lo que te correspondía

y no sabes lo agradecido que te está el club.

¿Entonces? Al Estudiantes, ¿no? Vuelves a casa.

No, no, a la Selección Española.

¡Coño! Entrenador de la Selección Española.

No, no.

Han fichado a Carrascosa, mi antiguo jefe

y me ha pedido que sea su segundo.

Pero sí es un sueño para mí.

Quieren que me incorpore enseguida, Julio.

No sabes cuánto me alegro por ti.

Y sabes que aquí dejas una pandilla de buenos amigos para siempre.

Te los has ganado.

Sé que no va a ser fácil despedirte de ellos,

pero verás como lo entienden.

Bueno, preferiría que lo hicieras tú.

Bueno, pero tendrás que decirles adiós

y ellos querrán decírtelo a ti.

Pues diles que me es imposible,

que volveré a verles en cuanto tenga tiempo.

¿Te vas sin despedirte, entrenador?

(COLLANTES) No dice nada. -Callado. No dice nada.

A ver, yo tengo que seguir mi camino.

Tengo una gran oportunidad y me tengo que ganar el pan.

-Claro que sí, entrenador, solo queríamos darte las gracias.

-Has sido muy, muy buena persona.

-Y nos has enseñado mucho.

Yo también he aprendido.

Sí. -Y nos has leído el pensamiento.

Y se te ha quitado el miedo a los ascensores.

Y además, de golpe. -De golpe.

-Y mi novia está orgullosa de mí porque nos ha visto por Internet.

Y eso que es puta.

-Es puta, pero está orgullosa.

-Nos has convertido... en equipo.

Y nos has tratado como un padre, como un padre bueno.

Vosotros sí que me habéis tratado bien.

El mérito es vuestro, chicos.

-Bueno, no hemos tenido mucho tiempo para encarrilarte del todo,

pero estamos contentos.

Estás llorando, entrenador. -Está llorando.

No, hombre, qué voy a estar llorando.

-Será alérgico. A mí me pasa a veces.

-No es por eso, es que Manuel le está apretando tan fuerte

que se le saltan las lágrimas. -Casi te lo cargas.

No.

-Es que nos has tratado como a personas.

Es que es lo que sois. A mí no me tutees.

(Risas)

(TODOS) ¡Eh!

(TODOS) ¡Somos la leche, somos el cacao!

¡Somos la caña, somos demasiado!

¡Naranjas, limones, Amigos campeones!

(Trinos)

La película de la semana - Campeones - ver ahora

La novia

Las “Bodas de sangre” de Federico García Lorca se convierten en película gracias a la dirección de Paula Ortiz. En La noviaInma Cuesta, Álex García y Asier Etxeandía dan vida a los protagonistas de esta obra tan reconocida del poeta granadino.

Dos hombres, una mujer, un amor, un deseo más fuerte que la ley y que la naturaleza salvaje del mundo del mundo que les rodea. Si eres un fan de Lorca y todo un romántic@, no te la puedes perder.

No recomendado para menores de 16 años Versión española - La novia - ver ahora
Transcripción completa

¿Te parezco loca?

Loca por no haber gritado todo lo que mi pecho necesita.

Vienen.

Tengo que contenerme para no clavarte... ¡Dios!

(ESCUPE)

Déjala.

He venido para que me mate.

Porque yo me fui con el otro.

Me fui.

Tú también te hubieras ido.

Yo era una mujer quemada...,

llena de llagas por dentro y por fuera,

(LLORA) Y tu hijo...

Tu hijo era un poquito de agua...

del que yo esperaba hijos,

tierra...,

salud.

Pero el otro...

El otro era un río oscuro, lleno de ramas...,

que acercaba a mí el rumor de los juncos...

y su cantar entre dientes.

Yo no quería.

¡Óyelo bien!

Yo no quería.

Tu hijo era mi fe.

Pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar,

como la cabezada de un mulo,

y me hubiera arrastrado siempre.

Siempre.

Siempre.

(Música lenta)

(RÍEN)

De los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

mamita mía, que van al agua,

que van al agua...,

el de la mula torda,

el de la mula torda,

el de la mula torda, mamita mía,

me roba el alma,

me roba el alma.

Está lloviendo en el campo.

Está lloviendo en el campo.

Mamita mía, mi amor se moja,

mi amor se moja.

Quién fuera un arbolito,

quién fuera un arbolito,

mamita mía,

lleno de hojas, lleno de hojas.

Ay, que te...

(Tarareos)

(Relincho)

¡Arre!

...saben.

(TARAREA)

¿Que haces? Que te van a ver.

Oye...

Para. ¡No, para!

No, no, no. Para.

Quita, quita, quita.

Niña, mira,

han llegado los manteles.

Mira, ¿has visto qué lino?

Y los bordados.

Cómo se nota tu madre. ¡Mi madre!

Voy a buscarla antes de que se me haga tarde.

(Tarareos)

Del caballo grande...

que no quiso el agua.

(TARAREA)

Mira.

Hoy está como una dalia.

¿Y tú?

Llevo más de dos meses poniendo herraduras nuevas al caballo

y siempre se le caen.

Se las arranca con las piedras.

¿Y no será que lo usas mucho?

No.

Casi no lo utilizo.

Ayer me dijeron las vecinas

que te habían visto al límite de los llanos.

¿Eras tú? No.

Eh.

Estuve con los medidores del trigo.

Siempre entretienen.

Me hace falta un vestido.

Y al niño, una gorra.

-Pero ¿quién da esas carreras al caballo?

Está ahí abajo,

con los ojos desorbitados, como si viniera del fin del mundo.

Yo.

Yo se las doy.

Perdona;

tuyo es.

-¿Sabes que piden a mi prima?

¿Cuándo?

Hoy.

-Creo que la madre del novio no está muy satisfecha con la boda.

Y quizá tenga razón.

Ella es de cuidado.

Hija.

Padre.

¿Estás contenta?

(Llaman a la puerta)

-Han traído el vino.

-Ya voy.

-Felicidades, niña...,

por tu boda.

Gracias. ¿Qué te pasa, niña?

¿No eres feliz?

¿Quién es usted? Te traigo un regalo...

y un consejo.

¿Qué?

Con un cuchillo,

con un chuchillito que apenas cabe en la mano,

pero que penetra frío

por las carnes asombradas

y allí se para,

en el sitio donde tiembla, enmarañada,

la oscura raíz del grito.

¿Quién es usted?

¿Qué hace aquí?

No te cases

si no lo amas.

Fuera de esta casa.

(Música tétrica)

Nana, niño, nana,

del caballo...

grande

que no quiso...

el agua,

que no quiso el agua.

El agua era negra

dentro de las ramas.

Cuando llega...

al puente...,

se detiene...

y canta.

¿Quién dirá,

mi niño,

lo que tiene...

el agua,

con su larga cola

por su verde sala?

Eh, ah.

Eh,

ah.

Eh,

ah.

Eh, ah.

¿Cómo estás?

Bajé a la tienda y vine a verte.

¡Vivimos tan lejos!

Hace veinte años que no subo a lo alto de la calle.

Tú estás bien.

¿Tú crees?

Hace dos días, trajeron al hijo de mi vecina

con los dos brazos cortados por la máquina.

¿A Rafael?

Sí.

Y ahí lo tienes.

Muchas veces, pienso en tu hijo y en el mío;

están mejor donde están,

dormidos...,

descansando. ¡Calla!

Eso son invenciones, no consuelos.

Pasan los meses, y la desesperación me pica en los ojos

y hasta en las puntas del pelo.

Cuando yo llegué a ver a mi hijo,

me mojé las manos de sangre...

y me las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Tú no sabes lo que es eso.

Mujer... No callaría nunca.

A ti todavía te queda uno.

Piénsalo.

¿Qué hacen aquí en vez de venir conmigo a las viñas?

¿Y qué hace una vieja en las viñas? Vieja...

Vieja, requetevieja.

Tu padre sí que me llevaba.

¿Al fin compró aquella viña?

Tuvo suerte.

Ahora, se casará.

¿Tú conoces a la novia de mi hijo?

Buena muchacha.

Sí, pero...

Que la conozca a fondo no hay nadie.

Pero es buena.

Vive sola con su padre allí...,

tan lejos.

Acostumbrada a la soledad.

¿Y su madre?

Hermosa, pero nunca me gustó.

Pero cuántas cosas sabéis las gentes.

Tú me preguntaste.

¿La chica tuvo un novio?

Tendría ella quince años.

Él se casó hace dos años con una prima de ella.

¿Y quién fue el novio?

¿Qué Leonardo?

El de los Félix.

Los Félix.

Usted sabe que mi novia es buena.

Sí. ¿Entonces?

Si... No lo sé ni yo misma.

Yo sé que la muchacha es buena y trabajadora.

Pero siento, cuando la nombro,

como si me dieran una pedrada en la frente.

Me voy.

Que pronto llegará mi gente del campo.

No te opongas a la felicidad de tu hijo.

A nosotras nos toca callar.

Son tonterías. Yo se que usted querrá a mi novia.

La querré.

Es que...

me quedo sola.

Primero fue tu padre...,

que me olía a clavel,

y me duró tres años apenas.

Luego, tu hermano.

Solo me quedas tú.

Y siento que te vayas.

Ya, ya, ya, ya.

Que estás muy mayor para besos.

Y a ver si me alegras la vida con seis nietos,

o los que quieras tener.

Que tú padre no pudo hacérmelos a mí.

El primero para usted.

Pero que sea una niña.

Vamos, prepárese, que son horas de camino.

¡Va!

¿Mucho tiempo de viaje? Cuatro horas.

Es que habéis venido por el camino más largo.

Yo ya estoy vieja para andar por las terreras del río.

Se marea.

Adelante.

Buena cosecha de esparto.

En mi tiempo, ni esparto daba esta tierra.

Ha sido necesario castigarla, y hasta llorarla,

para que nos dé algo provechoso.

Pero ahora da; no te quejes.

Yo no he venido a pedirte nada.

Tú eres más rica que yo.

Las viñas valen un capital.

¿Una copita?

No.

Lo que siento es que las tierras estén separadas.

Si pudiéramos, con veinte pares de bueyes,

traer tus viñas aquí y ponerlas en la ladera...

¡Oh, qué alegría! ¿Para qué?

Cuando yo me muera, vendéis aquello y compráis aquí al lado.

¿Vender? ¡Bah!

Comprar,

comprarlo todo.

Hala, hijo, ve a buscarla.

Que tenemos temas que tratar.

Tú sabes a lo que vengo.

Sí. ¿Y qué?

Me parece bien.

Ellos lo han hablado.

Mi hijo tiene y puede.

Mi hija también.

Buenas.

Acércate.

¿Estás contenta?

Sí, sí lo estoy.

Naturalmente.

Mírame.

Se parece en todo a mi mujer.

¡Qué hermoso mirar!

¿Tú sabes lo que es casarse, criatura?

Un hombre, unos hijos...

y una pared de dos varas de ancho para todo lo demás.

Yo sabré cumplir.

Claro..., claro que sí.

Aquí tienes los regalos.

Gracias.

Ven.

(RÍEN)

Mi madre quería que te diese este regalo.

Son antiguos.

De azófar.

¿Te gustan?

Cuando me voy de tu lado, siento un despego grande,

así como un nudo en la garganta. Cuando seas mi marido,

ya no lo tendrás.

Estoy deseando ser tu mujer y quedarme a solas contigo,

y no oír más voz que la tuya.

Y no ver más que tus ojos.

Y que me abraces tan fuerte, tan fuerte...,

que, aunque me llamase mi madre,

no pudiera despegarme de ti.

Tengo los brazos fuertes.

Te voy a abrazar cuarenta años seguidos.

(Relincho)

Madeja,

madeja.

¿qué quieres hacer?

Jazmín de vestido,

cristal de papel.

Nacer...

a las cuatro,

morir a las diez.

Ser hilo...

de lana,

cadena a tus pies.

Y nudo que apriete

amargo... laurel.

Madeja,

madeja,

¿qué quieres decir?

Amante...

sin habla,

novio...

carmesí.

No se puede estar ahí dentro, del calor.

-En estas tierras, no refresca ni al amanecer.

Mi madre era de un sitio donde había muchos árboles.

De tierra rica. Así era ella de alegre.

Sí.

Pero se consumió aquí.

Como nos consumimos todas.

El sino.

El sino.

Echan fuego las paredes.

-Vas a estar preciosa.

Ay, dichosa tú, que vas a abrazar a un hombre,

que lo vas a besar, que vas a sentir su peso.

Calla.

Y lo mejor es cuando te despiertes

y lo sientas a tu lado, y que te roza los hombros con su aliento.

¿Te quieres callar? Ay.

¡Pero niña...!

Una boda, ¿qué es?

Una boda es eso y nada más.

Una boda es una cama,

un hombre...

y una mujer.

No pienses cosas agrias.

¿Tienes motivo?

¿Es que no te quieres casar?

Dilo.

Todavía te puedes arrepentir.

Son nublos.

Un mal aire en el centro.

¿Quién no lo tiene?

¿Tú quieres a tu novio?

Sí...,

claro que lo quiero.

(SUSPIRA)

-Amante...

sin habla...,

novio...

carmesí.

(LLORA)

(Campanas)

¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

(Aplausos)

-¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

-¡Vivan!

(Alboroto)

¿También están esos aquí?

-Mujer, son familia.

Hoy es día de perdones. Me aguanto,

pero no perdono. Vamos a dejarlo.

-Mujer, ¿qué culpa tiene Leonardo de nada?

Es verdad.

Pero oigo "Félix"

y es llenárseme la boca de cieno

y tengo que escupir por no matar...

Compórtate.

¿Qué ganas con eso?

Nada.

Pero tú me entiendes.

¿Me puede traer alguien a los muertos?

Y ellos, prisión.

¿Qué es prisión?

Allí, beben y fuman. Shhh.

Vale.

Tienes razón, hay que callar.

Que luego, la gente critica. -¡Qué alegría, hijos míos!

¡Qué alegría!

-Estás preciosa.

-Sí, preciosa.

Enhorabuena. -¿Verdad que sí?

Hay mucho que celebrar. Sí.

(Música tétrica)

Felicidades.

Gracias.

Vamos. No.

Adelántate.

-¡Guapa!

Enhorabuena.

¿A qué vienes?

A ver tu casamiento.

También yo vi el tuyo.

Amarrado por ti.

Mentira.

¿Y tu mujer?

Estas palabras no pueden seguir.

¿Es que tú y yo no podemos hablar?

Tiene razón,

yo no debería hablarte siquiera. -¡Eh!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Viva el novio!

(TODOS) ¡Viva!

(TODOS) ¡Viva!

¿Quién he sido yo para ti?

Dímelo.

Abre tu recuerdo.

Pero dos bueyes y una mala choza eran poco.

Casi nada.

Vete y espera a tu mujer en la puerta.

-¡Pero falta la novia!

¿Alguien la ha visto?

Después de mi casamiento,

he pensado noche y día de quién era la culpa.

Y cada vez que lo pienso, aparece una culpa nueva

que se come a la otra.

Pero siempre hay culpa.

Ahora es tarde.

Un hombre con su caballo sabe mucho...

y puede mucho,

para estrujar a una muchacha metida en un desierto.

Pero yo tengo orgullo.

Por eso me caso.

Y me encerraré con mi marido, al que voy a querer toda mi vida.

El orgullo no te va a servir de nada.

No te acerques.

Callar y quemarse es

el castigo más grande que nos podemos echar encima.

¿De qué me sirvió a mí el orgullo

y el no mirarte,

y el dejarte despierta noche tras noche?

De nada.

¿Has visto a mi marido?

-Espérate aquí, voy a buscarlo.

Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan.

Y no es verdad.

No es verdad.

Cuando las cosas llegan a los centros,

ya no hay quien las arranque.

No puedo oírte.

No puedo oír tu voz.

Es como si me bebiera una botella de anís

y me durmiera en una colcha de rosas.

Me arrastra...,

y sé que me ahogo...,

pero voy detrás.

Niña.

Y sé que estoy loca...

y que tengo el pecho podrido de aguantar.

Debes irte ahora mismo.

Esta es la última vez que voy a hablar con ella.

Yo me casé,

tú te has casado.

Ya está todo hecho.

Cambia esa cara.

Tú vete por el camino.

Iré a caballo.

¿Por qué me miras así?

Tienes una espina en cada ojo.

Vamos.

No sé lo que pasa.

Pero pienso...,

y no quiero pensar.

Una cosa sé.

Yo ya estoy despachada.

Pero tengo un hijo.

Y otro que viene.

Niña, niña.

Vamos, tu marido te espera.

¡Vamos! ¡Vamos!

(Música lenta)

(TODOS) ¡Vivan los novios!

-¡Vivan! -¡Viva la novia!

(TODOS) ¡Viva!

-¡Vivan los novios!

-¡Viva la novia! -¡Guapa!

-¡Viva la novia! -¡Novia guapa!

-¡Enhorabuena!

-¡Guapa!

(TODOS) ¡Que se besen! ¡Que se besen! ¡Que se besen!

(Vítores)

(TODOS) ¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!

¡Otra! ¡Otra!

(Vítores)

-¡Guapa! -¡Guapa!

¡A comer!

-¡Novios! ¡Guapos!

¡Vivan! ¡Vivan los novios!

(Tarareos)

A ver.

Corre.

-Toma.

-Gracias.

Anda. -Gracias.

Déjame.

-No quiero interrumpir.

Espere un momento.

Prima.

Enhorabuena.

Uy.

Qué bonito es.

Se parece a su padre.

Gracias por venir.

La navaja, la navaja.

Malditas sean todas y el bribón que las inventó.

Y las escopetas, y las pistolas, y el cuchillo más pequeño.

Bueno...

Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre hermoso,

con su flor en la boca..., Madre, calle usted.

que se va a las viñas, y ese hombre no vuelve.

¿Vamos a acabar?

(Tarareos)

¡A beber!

¡Eso me gusta!

Los hombres, hombres; y el trigo, trigo.

Al olivo, al olivo,

al olivo subí. Madre,

¿hace cuánto que no baila?

-Por coger una rama,

del olivo caí.

Del olivo caí,

¿quién me levantará?

Una gachí morena,

que la mano me da.

En ninguna boda se vio tanta gente.

Tu padre sembró mucho y ahora, recoges tú.

Una gachí morena, que es la que quiero yo.

(Aplausos y vítores)

-Muchas gracias.

-Tiene la Tarara

un vestido verde...

-¡Ole las cosas bonitas! lleno de volantes

y de cascabeles.

La... -¡Así se baila!

Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Tiene la Tarara

unos pantalones

que, de arriba a bajo,

todo son botones.

La Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

-¡Que guapa eres! -¡Morena!

-¡Guapa! -¡Ole!

Ay, Tarara loca,

mueve la cintura

para los muchachos

de las aceitunas.

La Tarara, sí; la Tarara, no.

-¿Qué te pasa mujer?

Son felices.

Hoy, todos son felices.

Nada,

que me quedo sola en mi casa.

Al menos, nos darán hijos,

y alguna hija.

Ahora, solo tienes que esperar.

Mi hija es ancha y tu hijo es fuerte.

La Tarara, niña, que la he visto yo.

¡Sed felices!

Por los que están...,

y por los que no.

-¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

Sed felices.

(Música lenta)

Te quiero.

Te quiero.

Abrázame, no me sueltes.

No te voy a soltar.

(Continúa la música)

-Tenía esa espina; por fin me la ha vendido.

Ahora tendremos todas nuestras tierras juntas.

¿De qué habla padre? De Leonardo.

¿Qué de Leonardo? ¡Tendrás la herencia completa!

Esa huertecilla que tenía metida entre mis tierras,

por fin me la ha vendido.

Dice que se quiere ir lejos, que ya no le queda nada aquí.

Se va con su mujer y niño a las montañas a vivir.

¿Qué te pasa?

No es nada, padre. ¡Mírate!

Si te viera tu madre, estaría tan feliz.

¿Usted cree?

¿Dónde vas?

¿Te acompaño? No.

Quédese con los demás.

(TOSE)

(Música dramática)

(OFF) "Esa luna...".

"Esa luna..."

"La luna deja...

un cuchillo...

abandonado

en el aire...

que, siendo acecho de plomo,

quiere ser

dolor de sangre".

Dejadme entrar.

Vengo helada, por paredes y cristales.

Abrid tejados y pechos,

donde pueda calentarme.

Tengo frío.

Tengo frío.

Tengo frío.

Mis cenizas de somnolientos metales

buscan la cresta del fuego

por los montes y las calles.

Pues esta noche, tendrán mis mejillas

roja sangre,

y los juncos agrupados

en los anchos pies del aire.

No haya sombra

ni emboscada,

que no puedan escaparse.

Que quiero entrar en un pecho,

donde pueda calentarme.

Un corazón para mí,

caliente,

que se derrame por los montes de mi pecho.

Dejadme entrar.

Dejadme.

-¡Hija!

Pero ¿qué haces aquí?

¿Qué haces aquí?

¿Qué te pasa, mi niña?

Tengo miedo, tengo miedo, padre.

Todos lo tenemos,

pero no se lo digas a tu marido.

Debes estar contenta.

¿Sabes cuánto ha costado la boda?

Sí, lo sé.

Pues venga, vamos adentro, que hay que aprovechar el tiempo.

Ya se están marchando los de los llanos de abajo.

Adelántese usted, padre.

No tardes. No.

(Palmas)

-¡Guapa!

-¡Ole!

Todo irá bien.

No más caras amargas.

No más.

No más carreras al caballo grande.

No más.

¿Te acuerdas del día de nuestra boda?

Yo salí de mi casa...

que me cabía todo el campo en la boca.

(Tarareos y música)

Dice la nuestra novia: ¿Cómo se llama la cabeza?

No se llama cabeza, sino campos espaciosos.

Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

Dice la nuestra novia:

"¿Cómo se llama el cabello?".

No se llama cabello, sino seda de labrar.

Ay, mi seda de labrar. Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llama la frente?".

No se llama frente, sino espada reluciente.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y goce al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llaman las cejas?".

No se llaman cejas, sino cintas del telar.

Ay, mis cintas del telar. Ay, mi espada reluciente.

Ay, mi seda de labrar. Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llaman los ojos?".

-Los ojos.

-No se llaman ojos, sino ricos miradores.

Ay, mis ricos miradores. Ay, mi cintas del telar.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llama la cara?".

-La cara.

-No se llama cara, sino rosa del rosal.

Ay, mi rosa del rosal. Ay, mi dátil dactilar.

Ay, mis ricos miradores. Ay, mi cinta del telar.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

(Música suave)

Shhh.

Ya pasó, ya pasó, ya pasó.

Ya pasó.

Tengo un golpe en las sienes.

Lo que quieras.

Pero no puedes estar así esta noche.

Una novia de estos montes debe ser fuerte.

Hijo, con ella hoy procura estar cariñoso

y, si la notas arisca,

hazle una caricia que le produzca un poco de daño,

un abrazo fuerte, un mordisco

y luego, un beso suave.

Que ella no pueda disgustarse,

pero que entienda que tú eres el macho, el amo,

Como no está tu padre, debo ser yo la que te explique estas cosas.

(EBRIO) Yo siempre haré lo que usted mande.

Voy a buscarla.

¿Dónde está mi novia guapa?

(Relincho)

Una boda preciosa. Pero me tengo ir.

-¡Otra copita! -No, no, no, una copa no.

Se han ido.

A caballo.

Abrazados como la exhalación.

Floja,

delicada, mujer de mal dormir.

-No.

Mi hija, no. ¡Sí, tu hija sí!

¡Planta de mala madre!

(LLORA)

Pero ya es mujer de mi hijo.

¿Quién tiene un caballo ahora mismo?

¿Quién tiene un caballo?

(GRITA) ¿Quién tiene un caballo?

Que le daré todo lo que tengo:

mis ojos...

y hasta mi lengua.

¡Anda detrás!

No, no, no vayas,

que esa gente mata pronto y bien.

Pero sí.

¡Corre!

Y yo, detrás.

Tú y tú, vamos.

Salid todos de aquí.

Vamos a ayudar a mi hijo.

¡Fuera de aquí!

Por todos los caminos.

Ha llegado la hora de la sangre otra vez.

Dos bandos.

(Llanto de bebé)

Tú, a tu casa.

Valiente y sola, en tu casa.

A envejecer

y a llorar.

Pero la puerta cerrada.

(Música dramática)

(GRITA)

Shhh. Calla.

Desde aquí, yo me iré sola.

Vete.

Quiero que te vuelvas. Calla, te digo.

Con los dientes...,

con las manos,

como puedas, quita de mi cuello honrado

el metal de esta cadena,

dejándome arrinconada allá en mi casa de tierra.

Y si no quieres matarme como a víbora pequeña,

pon en mis manos de novia el cañón de la escopeta.

Ay, qué lamento.

Qué fuego me sube por la cabeza.

Qué vidrios se me clavan en la lengua.

Calla, porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo.

Pero ha de ser a la fuerza.

¿A la fuerza?

¿Quién bajó primero las escaleras?

"Yo las bajé".

"¿Quién le puso al caballo bridas nuevas?".

Yo misma.

"Verdad".

"¿Y qué manos me calzaron las espuelas?".

"Estas manos,

estas manos que son tuyas,"

pero que al verte quisieran quebrar las ramas azules

y el murmullo de tus venas.

Te quiero.

Te quiero.

"Te quiero. Aparta".

Aparta.

Y si matarte pudiera,

"te pondría una mortaja con los filos de violetas".

"Ay, qué lamento".

"Qué fuego me sube por la cabeza".

"Qué vidrios se me clavan en la lengua".

"Porque yo quise olvidar,

y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía".

Es verdad.

¿No lo recuerdas?

"Y cuando te vi de lejos, me eché en los ojos arena".

"Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta".

"Con alfileres de plata, mi sangre se puso negra,

y el sueño...

me fue llenando las carnes de mala hierba".

Que yo no tengo la culpa,

que la culpa es de la tierra

"y de este olor"

que te sale de los pechos...

y de las trenzas.

"Qué sinrazón".

"No quiero contigo cama ni cena,"

no hay minuto del día que estar contigo no quiera,

porque me arrastras y voy,

"y me dices que me vuelva,

y te sigo por el aire como una brizna de hierba".

(No arranca)

(LLORA)

No podrán escaparse.

¿Tú los has visto pasar?

Saliendo de la colina.

¿No los oyes?

(Gemidos)

¿Estás segura?

¿Ves este brazo?

Pues no es mi brazo.

Es el brazo de mi hermano, y el de mi padre

y el de toda mi familia que está muerta.

Ve.

Voy.

Que siento los dientes de todos los míos clavados aquí

de una manera que hace que no me dejen respirar tranquilo.

(Llanto de bebé)

He dejado a un hombre duro y a toda su descendencia

en mitad de la boda y con la corona puesta.

Para ti será el castigo, y no quiero que lo sea.

Déjame sola.

Huye tú.

No hay nadie que te defienda.

Pájaros de la mañana por los árboles se quiebran.

La noche... ...se está muriendo

en el filo de la piedra.

Vamos al rincón oscuro,

donde yo siempre te quiera,

que no me importa la gente...

...ni el veneno que nos echa.

Y yo dormiré a tus pies

para guardar lo que sueñas.

Desnuda,

mirando al campo,

como si fuera una perra,

porque eso soy.

Que te miro, y tu hermosura me quema.

¿Adónde me llevas?

Adonde no puedan ir estos hombres que nos cercan.

Donde yo pueda mirarte.

Llévame de feria en feria...,

dolor de mujer honrada,

a que las gentes me vean.

También yo quiero dejarte, si pienso como se piensa.

Pero voy donde tú vas.

Tú también.

Da un paso.

Prueba.

En Viena, hay diez muchachas,

un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas.

Hay un fragmento de la mañana.

En el museo de la escarcha,

hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

con la boca cerrada.

En Viena, hay cuatro espejos

donde juegan tu boca y los ecos.

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

Hay mendigos por los tejados.

Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

que se muere en mis brazos.

¡No!

(Tarareos)

Ay, ay, ay, ay.

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

del "te quiero siempre".

Mi alma en fotos y azucenas,

y en las ondas oscuras de tu andar.

Ay, ay, ay, ay.

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

que muere en mis brazos.

(GRITA Y LLORA)

(GRITA)

(Gritos)

(Gritos)

(Tarareos)

Ella no tiene culpa,

ni yo.

¿Quién la tiene, pues?

Calla.

Calla.

Aquí estoy.

Aquí estoy, véngate de mí.

Mira que mi cuello es débil;

te costará menos trabajo que segar una dalia de tu huerto.

¿Qué me importa tu muerte?

¿Qué me importa a mí nada de nada?

Benditos sean los trigos,

porque debajo están los cuerpos de mis hijos.

Bendita sea la lluvia, porque moja la cara de mis muertos.

Benditos sean los trigos,

porque debajo están los cuerpos de mis hijos.

Bendita sea la lluvia, porque moja la cara de mis muertos.

Benditos sean los trigos, porque mis hijos están debajo.

Bendita sea la lluvia, porque... Ten piedad de ti.

¡Calla!

No quiero llantos.

Vuestras lágrimas

son lágrimas de los ojos nada más,

y las mías vendrán cuando yo esté sola.

Y saldrán de las plantas de mis pies,

de mis raíces.

Debería contestarme mi hijo.

Pero mi hijo...

es ya un brazado de flores secas.

(LLORA)

Vente a mi casa;

no te quedes sola.

Hemos de vivir días terribles.

No quiero ver a nadie.

La tierra y yo.

Mi llanto y yo.

He de estar serena.

Soy tan pobre.

¡Tan pobre!

Una mujer que ni siquiera tiene

un hijo que poderse llevar a los labios.

Déjame llorar contigo.

Llora...,

pero en la puerta.

(Música dramática)

(LLORA)

Y te sigo por el aire como una brizna de hierba.

(Continúa la música)

(Música créditos)

Versión española - La novia - ver ahora

El olivo

Este drama con toques de comedia está protagonizado por Anna Castillo, que se llevó el Goya a Mejor Actriz de Reparto. Javier Gutiérrez le acompaña en este viaje en busca del olivo de su abuelo.

Alma tiene 20 años y sobrevive trabajando en una granja de pollos en Canet, un pequeño pueblo en la provincia de Castellón. Su abuelo, que dejó para extraña sorpresa de todos de hablar hace años, es la persona que más le importa en este mundo. Ahora que el hombre ha decidido dejar de comer también, Alma se obsesiona con la idea de que lo único que puede hacer volver a su abuelo a su estado natural, vivaz y tierno, es recuperar el olivo milenario que la familia vendió contra su voluntad hace 12 años.

No recomendado para menores de 7 años Cine en TVE - El olivo - ver ahora
Transcripción completa

(Música suspense)

(Pájaros)

(Música)

Buenas.

Buenos días.

(Pájaros)

(Música)

¿Qué pasa? Voy.

(Música)

(Teléfono)

Sí.

Hola, buenos días, me llamo Marta y soy supervisora en su banco.

Sí, dígame.

Ha fallado usted en los últimos seis pagos

y tiene un saldo pendiente superior a 120 mil euros.

Según la penalización acordada en la cláusula 26 del contrato...

Espere, espere, señorita. ¿De qué contrato me está hablando?

Del contrato que usted firmó, señor.

Ya les he dicho miles de veces que yo no tengo dinero,

no tengo ahorros, no tengo nada. Es que no tengo nada.

Ya, verá, señor, pero estamos cansados

de oír siempre las mismas excusas.

Verá, nos hemos visto obligados

a meterle en una lista internacional negra, la lista, de defraudadores.

¿Qué? Que no soy la mafia.

Yo solo soy un conductor de camión, peor que eso, soy un esclavo.

Que he perdido mis camiones gracias a vosotros, sinvergüenzas.

He perdido a mi mujer, mi casa, mis hijos, lo he perdido todo.

¿Así que sabe una cosa? Que se puede meter la deuda por el culo.

(RÍEN)

¿Me ha oído?

Señor, nos preocupa la salud mental de nuestros clientes.

¿Cómo?

Le informo de que podemos ofrecerle servicio psicológico

un 30 % de descuento.

¿Qué cojones está diciendo de una ayuda psicológica?

¿Qué está diciendo de una ayuda psicológica?

Le noto tenso, señor, ¿me equivoco? ¿Se le está hinchando la vena?

¿Qué está diciendo usted? ¿Se está poniendo un poco nervioso?

¿Oye voces extrañas en su cabeza? ¿Como la de su sobrina, Alcachofa?

¿Qué pasa, cariño? ¡Hija de puta!

Alma, Alma, eres una hija de puta, que me lo había colado.

Baila.

(RÍE)

Me la ha colado, me la ha colado.

Alma.

No lo encontramos por ninguna parte.

Hemos llamado a todo el mundo, buscado en todas partes

y nadie lo ha visto.

(Música)

(Moto)

(Pájaros)

¿Lo oyes?

Yayo.

Yayo, escucha.

¿Ese que canta es un ruiseñor? No, no es un ruiseñor, es un verdún.

Esto a lo mejor lo plantaron, dicen, los romanos.

A lo mejor, yo no lo sé,

porque este árbol tiene al menos 2000 años.

¿Sabes lo que son 2000 años?

Yo no, pues, yo sé que son muchos años.

Toda la vida aquí con él y siempre viste igual.

Eso es por donde tiene que brotar el olivo.

Yo te lo enseñaré, luego lo harás tú.

(Música)

Cuerda.

¿Y quién diseñó?

Aprieta, aprieta.

Mi abuelo enseñó a mi padre, mi padre a mí y yo a ti.

Y así es la vida, unos a otros.

Espera.

Un árbol nuevo. Esperaremos a que llegue como este.

(Música)

Hala, yayo, un monstruo. ¿Hay un monstruo? ¿Dónde?

Este es un ojo, este es el otro ojo, la nariz

y está la boca superabierta.

Pero no tiene dientes.

Vendremos de vez en cuando a visitarlo, al monstruo.

Y le traeremos cosicas para que coma.

(Música)

No está aquí, yayo.

No está aquí. Venga, vámonos.

Vámonos.

Nos tiene exactamente donde nos quiere tener, detrás de él.

Donde nos ha tenido siempre, a su disposición.

Preocupados, persiguiéndole por ahí, no me jodas.

Lo único que quiere es llamar la atención.

Como tú con esos pelos, igual.

Luis. Deja a la chica.

Aquí todos con el corazón en un puño, hostia,

parece que quiere hacernos sufrir.

¿Qué? ¿No estás de acuerdo? ¿Tienes algo que decir?

Ya.

Silencio.

Ese castigo ya me lo conozco yo.

(Música reguetón)

Rafa. No la mires.

(Música reguetón)

¿A dónde vas?

(Pájaros)

¡Ah!

¡Imbécil, te he llamado seis veces!

Lo siento, no tengo batería, Nelson, lo siento.

Hay cambio de planes, tienes que llevar los pollos a Valencia.

¡Qué gilipollas! Hacerme venir para decírtelo.

No, perdona, perdóname.

¡Coño! Alma.

¡Déjale en paz, gilipollas! Loca de mierda, ¿qué haces?

¡Coño! ¡Te voy a partir la cara, gilipollas!

¡No tienes cojones! ¡Ven aquí, ven aquí!

Ni de coña, Rafa. Métete en el coche, joder.

¿Qué haces? ¡Hijo de puta!

¡Te vas a cagar, loca de mierda!

¿A dónde vas si estoy aquí, a dónde vas?

¡Puta enferma!

Cuando tú quieras, cuando tú quieras, campeón.

(Motor)

¡¿Pero tú estás loca?! Te podría hacer mucho daño.

Es que me importa una mierda.

Rafa.

¿No me vas a pedir que salga contigo esta noche?

¿Pero a ti qué coño te pasa? Pídemelo.

Pídemelo, Rafa.

(Motor)

¿Sabes lo que me dijo la enfermera, yayo?

Que lo último que se olvidan son las canciones.

¿Lo intentamos? ¿Probamos una canción?

(CANTA EN CATALÁN)

¿Cómo se ponen los labios? ¿Así? Así.

Hace cosquillas, ¿verdad?

Te tengo más miedo que a mí el disfraz.

(Pájaros)

¿Qué hacéis aquí? Fuera de mi tierra.

-Solo hemos venido a...

-¡Tú te callas! Ya sé a qué habéis venido.

¡Fuera de mi tierra y no vuelva por aquí,

no vuelva porque le meto dos tiros! ¡Fuera, fuera!

¡Tú también! ¡Fuera, fuera!

-30 000 euros, papá, cinco millones de pesetas.

Llevas toda la vida trabajando como un esclavo.

¿Qué tienes? Hay aceite adulterado tirado de precio por todos lados.

A nadie, a nadie le importa una mierda tu preciado aceite.

Tranquilo, Luis.

Es verdad, joder, a nadie le importa lo nuestro, hostia.

Algunos de tus amigos han vendido los árboles más viejos

y los han vendido como leña.

Desde que tenemos dientes, nos hemos dejado la piel en esos campos

y nunca nos has pagado un céntimo.

Nos lo debes.

¿Qué piensas?

Pienso en que no pienso venderlo.

Porque ese árbol no es nuestro.

Se ha heredado de mis abuelos, los abuelos,

los abuelos a los padres, los padres a los hijos y así.

Si yo vendo ese olivo y os doy el dinero a vosotros,

a la semana no tendréis ni olivo, ni dinero ni restaurante.

-Te suda los cojones. -Un momento.

Ese árbol no tiene precio, ese olivo es sagrado.

Y ese árbol es mi vida y vosotros queréis quitarme mi vida.

-Es solo un árbol, se ha acabado, y nosotros somos tus hijos.

-Será vuestro, no me lo llevaré.

-Te has quedado estancado en el pasado

y nos estás hundiendo a todos.

-Pero si ese árbol tampoco es nuestro,

es de la vida, es de la historia.

-No me hables de la historia de los cojones.

Tenemos familia y tenemos que sacarla adelante, papá.

(Sierra)

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo! ¡Yayo!

¡Para! ¡Para!

¡Baja de ahí! ¡Para la máquina, para!

¡Baja, Alma!

-¡Niña, bájate! Alma, baja de ahí.

(LLORA)

Venga, vamos, bájate.

(LLORA)

No llores, cariño, no llores.

(LLORA)

(Música)

(Pájaros)

Su pérdida de peso y su deterioro son muy preocupantes.

Si pudiéramos ingresarlo unos días en el hospital,

podríamos hacerle algunas pruebas, estimular su apetito

y quizás empezar a pensar en una residencia con atención continuada.

Si es lo mejor...

Yo intento pasar el máximo de tiempo aquí, pero...

Ya no es suficiente y para Luis es demasiado hacerlo todo él solo

y estar con papá.

Vamos a estar todos más tranquilos.

¡Lo vais a matar!

Si no come, se va a morir, tu abuelo ya no es tu abuelo.

El abuelo se ha ido, Alma.

¡No le pasa nada, nada!

¿Le vas a decir a un médico cómo tiene que hacer su trabajo?

¿Qué quieres decir, cariño?

Que está de duelo y ya está.

Hace mucho tiempo que murió la abuela.

¡El puto árbol! ¿Qué quieres? ¿Joder a esta familia o qué quieres?

Es que es como un hijo perdido, ¿a que sí?

Lo peor es que no sabes.

Pero, Yayo, ¿y si estuviera en un sitio bonito?

¿Eh?

Con agua, con gente que le cuida, pues sería un monstruo contento.

Si tú supieras que eso existe, ¿estarías más tranquilo?

Yayo, ¿te quieres morir?

¿Es eso? ¿Te quieres morir?

(Ruido)

Yayo.

Yayo, te he oído, te he escuchado, yayo.

¿Has cantado? Yayo, escucha.

(CANTA EN CATALÁN)

¿Lo has escuchado?

Creo que solo ha respirado hondo, cariño.

Que no, que te he escuchado.

Por favor, cántala, canta conmigo.

(CANTA EN CATALÁN)

Yayo, por favor, por favor.

Yayo.

Yo sé que estás ahí. Lo sé.

(Moto)

Un día entero nos llevó colocarlos a tu padre y a mí.

Dios.

¿Pero cómo tragamos tanta mierda?

Total, ¿para qué?

Yo perdí a Estrella. Él dejó a mamá.

No. No, las cosas no fueron así, Alma.

No, se largó ella, pero porque él no la cuidó en la vida.

No me extraña nada que se viniera abajo y se marchara.

Trabajábamos como burros. Todos hicimos cosas mal.

Y la cuidó, claro que la cuidó, pero a su manera.

Sí, ¿y al abuelo? ¿Cómo trató al abuelo?

¿Alguna vez te has preguntado cómo le trató el abuelo a él?

No, ¿te lo has preguntado? Pues era un viejo muy duro.

Siempre decíamos que le importaban más sus árboles que nosotros.

Contigo sería un abuelo maravilloso, Alma, pero con nosotros se equivocó.

Vale, que sí, que ya está.

¿Tú sabes lo humillante que tiene que ser para tu padre

volver a la casa familiar?

¿Al cuarto de cuando era niño?

Ponte en su lugar.

Hay que joderse, tú no te rindes nunca, ¿eh?

Una cosa que yo nunca he entendido, Alca.

En esa época, los bancos daban créditos a todo Dios, ¿no?

Eso dicen, que cualquiera podía tener un crédito.

Vale. Entonces, ¿vosotros por qué necesitabais 30 000 del árbol?

Bueno, fue lo que pidió el alcalde para...

Para construir tan cerca de la playa.

¡Qué asco! Sois todos iguales, ¡qué puto asco!

No, no, Alma, no somos todos iguales.

Lo hicimos por ti y por tus primos,

para poder tener un negocio familiar.

Nosotros no elegimos untar al alcalde, cojones,

las cosas se hacían así.

Siento mucho que no seamos todos unos putos santos.

A ver qué haces tú por tus hijos. Vale.

Emilio.

Qué será de él.

Todavía me acuerdo de sus chupitos.

¿Sabes de qué me acuerdo yo?

De sus dedos gordos con las uñas comidas.

De eso.

Me los metía por las bragas cuando trabajaba aquí de camarera.

Estuve todo el verano intentando contárselo a papá, todo el verano,

es que me daba tanta vergüenza que no...

Y una noche se lo conté, en la cocina.

¿Sabes qué me dijo tu hermano?

Nada, no me dijo nada.

Y se largó.

No sé, se quedaría...

Se quedaría petrificado el hombre y no sabría qué hacer.

Mira, vete a la mierda.

¡Vete a la puta mierda! ¡Tú y tu hermano!

¿Que no sabría qué hacer? ¿Que no sabría qué hacer?

Pues es que es muy fácil, proteges a tu hija, gilipollas.

(Moto)

Yo qué sé.

Algunos se fueron hasta China, Oriente Medio,

por toda Europa, hasta el Vaticano.

Miles de ellos.

Más de 100 fueron a parar a un banco en Madrid.

Ya, pero la ficha del contrato está aquí.

Si lo único que quiero saber es dónde está,

quién lo compró, se podría mirar en los registros.

¿Pero tú quién te crees que soy? ¿La Interpol?

Venga, lárgate, no te jode. Hoy no atendemos a Greenpeace.

¿Tú te acuerdas de mí?

Yo estaba en el árbol subida cuando lo arrancabais. ¿Te acuerdas?

Que me gritabas y solo tenía 8 años.

Venga, lárgate, ¡a la puta calle!

Tu familia se llevó 30 000 euros,

deberían darse con un canto en los dientes.

¿Sabes qué te digo?

Que empieces a buscar tu olivo por China. Lárgate.

Pues yo me acuerdo de todo y, sobre todo, de tu cara de cerdo.

Venga, lárgate.

-Te llamas Alma, ¿verdad?

Sí.

Yo estaba allí ese día, estaba en el coche.

Estaba con mi hermano. Sí, es mi hermano.

No se me olvida.

El olivo de tu abuelo era muy especial,

pero muchos mueren en los primeros 15 años

después de haber sido trasplantados, así que...

Puede que nunca lo encuentres. Pero quizás esto te ayude.

Es ese, ¿verdad?

Sí.

Gracias.

(Música)

Dusseldorf, Alemania.

Joder, es una compañía enorme.

Hala, míralo.

-Hostia, está en medio del lobby, en el sitio de honor.

Tía, es una estrella. ¿Y qué fecha tiene?

La página está actualizada, así que todavía tiene que estar allí.

Joder, que lo están utilizando como logo de la compañía.

-Tu abuelo va a estar superorgulloso, de verdad.

Le va a matar.

Joder, si está encerrado, ni siquiera le da el aire.

Hija, que no es un tigre y no tiene que salir a pasear.

Tía, es que está chulísimo y, encima,

en uno de los países más importantes del mundo.

Le va a partir el corazón.

(Timbre)

Ya está aquí Adri, me voy, ¿vale?

Bueno, luego nos vemos, chicas.

-Mira, con un poco de photoshop lo puedo poner donde quiera.

¿Qué tal? A ver. ¿En un jardín al aire libre?

Una pequeña mentirijilla para que no sufra

y él nunca lo sabrá.

Es que ese es el problema, que sí que lo sabe.

Pero, Alma, ¿cómo lo va a saber? Si tu abuelo ni siquiera habla.

Wiki, él lo sabe y yo no le voy a mentir.

Vale, muy bien. Entonces, ¿qué hacemos?

(Pájaros)

(Música suspense)

(SUSURRA) Yayo.

Ya sé dónde está.

No sé cómo, pero lo voy a traer.

Lo voy a traer de vuelta.

Te lo prometo.

Aguanta, Yayo.

Aguanta, por favor, que yo te lo traigo.

El señor Gorblcht era un señor alemán, jubilado, muy rico

que se fue a vivir a Valencia.

Y era muy creyente.

Y como el olivo en la Biblia es un árbol sagrado,

él tenía la ilusión de poder donar a su iglesia un árbol milenario.

De la época de Jesucristo. ¿Y qué olivo donó?

El de mi abuelo.

Entonces, el señor Gorblcht murió hace cuatro años,

y esto me lo manda el pastor de su parroquia,

que es la parroquia de San Lucas que está en Düsseldorf, Alemania.

Y me dice lo siguiente:

Silencio, que va a hablar de lo de Ramón.

"Me he reunido con los ancianos de mi iglesia.

Cuando aceptamos la donación del olivo del señor Gorblcht

lo hicimos con la mejor de nuestras intenciones,

pero ahora vemos que fue un error.

Muchos de los miembros jóvenes de nuestra comunidad

son conscientes de lo sagrada que es la naturaleza

y el medio ambiente, así que, tras muchos rezos,

hemos tomado una decisión:

estaremos encantados de que este árbol sagrado pueda traer paz

y armonía a su familia, y en especial

a un hombre mayor que se ha pasado la vida cuidando de él.

No hay lugar a dudas que debería retornar al lugar exacto

donde estaba plantado y creció..."

Que nos lo devuelven.

(Barullo)

Habla muy bien español, ¿no?

Ya... porque estuvo en las misiones de Guatemala 25 años.

¿Hablaste con él? Sí...

Y, ¿dónde dices que está el árbol?

El árbol está en Dusseldorf.

Está en los jardines de la iglesia, junto al río Rin.

No sé, ¿cómo... cómo lo has encontrado?

Me lo dijeron los del vivero.

Hay que joderse, y yo que creía que los alemanes

eran una pandilla de cabrones avariciosos que venían aquí

ya de viejos a curarse sus almorranas

en nuestra Seguridad Social. ¿Eh?

Bueno, pues nada, pido disculpas.

Así que, ahora ya lo único que necesitamos es un camión con grúa

y dos conductores voluntarios.

¿A Dusseldorf?

Pero eso es muy caro.

Está muy arriba, Alma. Debe haber un porrón de países por medio.

Hay 1659 kilómetros, tampoco es tanto.

Y dentro de nada hay un finde largo que podemos aprovechar.

¿Cómo que podemos?

Es que, si pudieras cogerle prestado el camión a tu jefe...

¿Pero qué dices?

Podemos ir y volver antes de que se entere, conducís a turnos

y no paramos. Coger un camión prestado

de un cuarto de millón de euros al psicópata que bombardeaste

a huevazos el otro día...

A ti Nelson te va a cortar los huevos.

Pues sí... Joder.

No.

Y, además, es el fin de semana del aniversario de mi boda. No.

Si estás divorciado.

Bueno, pero nos queremos, Conchita.

Si Estrella se entera de que me he ido a Dusseldorf

detrás de un árbol...

Alma que no, que no.

El diesel, el seguro, los peajes... Es muchísimo dinero.

Acabo de vender mi moto por 1000 euros.

Ya...

¿Qué has hecho? Pero si no es suficiente. ¿Y los permisos?

¿Qué permisos, Rafa?, que son fronteras abiertas,

no hace falta.

¡El abuelo se está muriendo!

Pero si no se acuerda ni de sus hijos,

¿cómo se va a acordar de un árbol? No me jodas, Alma.

Alca, el árbol, coño, el árbol.

Alma estás muy nerviosa, no seas tan pasional. Vamos a pensarlo,

que no es fácil. Estamos hablando de una carga especial

de más de 14 toneladas, coño.

Escúchame, si me tengo que ir a Dusseldorf andando

y arrastrar el olivo de vuelta lo haré.

iros a tomar por culo, gilipollas, que sois unos gilipollas.

¡Eh, eh, eh, Alma!

¡Qué no me toques! ¡Coño!

Vamos a hablarlo, Alma.

Está como una puta cabra.

Yo también vendí un olivo. No sé por qué tanto lío.

-Si la pruebas se te abrirá la gana.

Va, papá...

-¡Tío, si es que no paran de comer!

Es que tienen que crecer en 40 días.

Voy a potar.

Yo soy vegetariana, Alma...

Ya, pero te estoy pidiendo que les des de comer, no que te las comas.

Es que es muy fácil, Adeile:

los cuatro botones que te he dicho, y ya está.

mira, te lo he apuntado todo por si acaso, toma. Guárdalo.

¿Y si explotan?

Casi nunca pasa. Este está muerto.

Tira, tira para allá, no te me lo acerques.

Hay que sacarlo.

Qué asco. ¡Ah! ¡Ah! ¡Que me ha atacado!

¡Qué asco!

-Alma, he contactado con una página de españoles en el extranjero

y me ha contestado Sole,

es una española que vive en Dusseldorf.

Te va a llamar por Skype esta tarde, ¿vale?

Es que eres un genio, Wiki. Gracias. ¿Y la compañía energética?

Pues, he mandado un montón de emails al director general

y a cada jefe de departamento. Pero nada.

-Y yo he llamado 40 veces, pero se descojonan y cuelgan.

-Yo creo que no vas a poder ni acercarte al árbol.

Bueno...

Alma, ¿pero por qué no te quedas unos días más

y pensamos un poco más las cosas?

No puedo porque no puedo esperar... Mi abuelo no está bien.

Pero escúchame, ir sin un plan es idiota.

Vale, tía, pues, sigue pensando.

Wiki, tú tienes el cerebro y yo tengo el morro.

Y tú los pollos.

Que estás loca, y eres un peligro...

-Y deberían encerrarte.

Ya está, lo sé. Si para el no hay un millón de razones, si lo sé,

lo veo.

Pero tías es que, a veces te tienes que lanzar... de cabeza.

Y empiezas el viaje,

y la gente te ayuda por el camino.

¿Y por qué te van a ayudar?

Toma. No, no. No lo voy a coger.

Sí, sí, lo quieres.

-Es de parte de las dos, por si acaso.

No me va a pasar nada. Ya.

¿Vale? Nada.

(Claxon)

La madre que los parió.

Pero mírales, inocentes como corderitos

y ni idea de la trola que les has metido.

-Madre mía, es que se lo tienes que contar,

es que se van a rebotar un montón. No, no. No digáis nada.

Si se lo digo ahora se dan media vuelta y se largan.

Escucha, tú piensa algo y luego me llamas por Skype. No digáis nada.

Y ahora qué, ¿eh?

¿Ahora qué? Ya estabais tardando, "ahora qué"...

(RÍE) Hay que joderse...

(Música)

Ricardo, por favor, escúchame, se ha ido de puente a Madrid con su novia.

Este tío no vuelve seguro en tres días.

"Me he equivocado, Rafa, quiero que devuelvas el camión".

¿Pero qué dices? Pero si ya vamos de camino, tío. Oye, tranquilízate,

te estaré informando, te lo juro.

¿A Granada, dijiste?

A Granada... Pero si no va a pasar nada.

Mira, tengo un mal presentimiento con todo esto.

Ya verás, que tú tranquilo, fíate, de verdad. Fíate.

Venga, hasta luego, chao.

Es el chico de seguridad del garaje. Se ha acojonado.

Pero es un buen tipo, me quería echar un cable.

Oye, y el cura alemán este, ¿dónde vive? ¿Tienes su dirección?

¿Alguna pregunta tonta más?

No me jodas, Alma, que esto está muy lejos. ¿Eh?

A ver si luego se va a echar atrás.

¿Cómo se va a echar para atrás? Si es alemán, es cura, es protestante,

¿se te ocurre alguien más serio?

Bueno, bueno...

(CANTURREA) "¡Granada, tierra soñada por mí!".

(RÍE)

(RÍE) Granada, dice el gilipollas. Hay que joderse.

Hola, soy Sole. Esta es Katherine, que estudia derecho.

Esta es Marie... Hola.

Y esta es Sophie, que es community manager, y le gusta meterse en líos.

Bueno, ¿te han contestado algo los de la compañía energética?

No, mis amigas han estado llamando, pero no les han hecho ni caso.

Yo le escribí al director de la compañía y le ofrecí devolverle

todo el dinero del árbol, como si fuera un préstamo,

con intereses incluso, pero es que no me contestó.

¿Qué dice? Que estoy loca, ¿no?

Es que es un poquito excesivo, Alma...

¿De verdad piensas que podéis venir y llevaros el árbol así? ¿Sin más?

Pues, ese es el problema, que los que vienen conmigo sí lo creen.

¿Cómo que sí lo creen?

Que les he mentido, y les he dicho que el árbol está en una iglesia

y que nos lo van a devolver. No me jodas.

Mira, ya sé que es una locura, pero no podía sentarme

a ver cómo mi abuelo se muere de pena, ¿entiendes?

Es que no podía...

Wiki nos ha mandado fotos.

Siento mucho lo de tu abuelo.

Me podéis ayudar, ¿por favor?

(CORTA LA LLAMADA)

Yo no lo sabía, yo es que no la vi venir.

Yo tenía seis pedazo de camiones como este por valor de dos millones.

Me debían una fortuna. Un día era alguien y al día siguiente nadie.

Todo desapareció así, sin señal de aviso.

Tuviste que darte cuenta, Alca.

No... no, cariño, no.

Me mintieron.

¿Eh? Me mintieron...

Yo me mentí a mí mismo, le mentí a Estrella.

Las mentiras eran cada vez más grandes,

y cada vez había más y más mentiras.

Es que no podía parar de mentir. No podía.

Y un día, Estrella puso la cocina patas arriba.

"El país entero se está engañando a sí mismo".

(SUSPIRA) Eso fue lo que dijo,

y me dejó.

Así que decidí cambiar mi vida.

Se lo prometí.

Le juré por el crío que nunca más iba a volver a mentirle,

que siempre le diría la verdad.

Y ayer me presenté en su casa y le dije:

"mira, Estrella, me voy a perder nuestro aniversario

porque me subo a Dusseldorf".

Pues, muy bien hecho, Alca.

Pues sí, porque le dijiste la verdad.

Se echó a llorar.

Se pensó que me iban a pagar.

¿Se lo explicaste?

Se me quedaron pegados los labios, Rafa. Pegados.

Tú eres idiota, tío, si se va a enterar en dos días cuando vuelvas.

Si es que soy gilipollas.

Me doy asco a mí mismo.

Podía habérselo dicho. Podía haberle dicho:

"mira, Estrella, nada, que me subo ahí a por el árbol a Dusseldorf,

que vuelvo en dos días".

Me habría llamado imbécil, pero por lo menos lo habría entendido.

Pero justo en el momento volví a soltarle una mentira.

¡Una puta mentira!

¿Pero por qué no confiamos los unos en los otros, coño?

¿Eh? ¿Por qué no nos miramos a los ojos,

y ponemos las cartas sobre la mesa? ¿Por qué no somos honestos?

¿Por qué no resolvemos los problemas juntos? ¿Eh?

¿Tengo o no tengo razón, cari?

Alca...

(SUSURRA) Su puta madre...

¿Pero qué coño haces, tío?

Que allí vive un cabrón que me debe 90 000.

Contesta, cabrón... Contesta.

Contesta que sé que estás ahí.

¡Eh!

¡Eh! ¡Sal cabronazo, sal! ¡Sal, que sé que estás ahí dentro!

¡Pedazo de cerdo, sal! ¡Da la cara!

Alca, esto es una pérdida de tiempo.

No, no, no, seguro que el muy cabrón está...

está espiándonos con un telescopio desde un búnker, el hijo puta.

Joé, pues tiene un cochazo.

Dice que es de su cuñado, ¡ja! ¡Y la casa de su suegra!

¡Mentiroso, ladrón! ¡Sinvergüenza!

Y esto, ¿qué me decís de esto?

Se lo compró a la imbécil de su novia.

Porque le encantaba ir de compras a Nueva York.

Así es como se hacían antes las cosas. ¿Eh?

De puente, ¡a Nueva York!

Alcachofa, tío, venga tranquilízate. Vámonos.

Mi sudor, mi sudor durante 18 horas trabajando al día,

fue lo que pagó este... este mamotreto.

A mí todavía me debe 90 000. ¡90 000!

Se va a enterar el hijo de puta. Se va a enterar...

¿Dónde vas?

(Música)

Que digo, tontolava,

que a los alemanes lo que les encanta es todo lo yanqui.

¿Tú entiendes al idiota de tu tío?

Que vamos a vender esa estatua por muchísima pasta.

¿Pero qué dices?

¿No os habéis fijado en la de gnomos

que compran por aquí para los jardines?

Así que, tú y la Wiki que encuentre algún alemán rico,

que vamos a venderlo por internet, ¿me oyes?

Venga.

¿Y si nos desviamos a Disneyland París y pillamos un Mickey Mouse?

(Música)

(Música)

(Claxon)

(Móvil)

Cógelo, a ver quién es.

Tu hermano.

(SUSPIRA) Tu padre. Y siempre lo será, Alma.

Al principio cuando se lo conté no se lo podía creer.

¿Sabes qué me dijo?

Que eras muy valiente.

Mira, más de lo que puedo decir yo de él.

Solo intenta ayudar, Alma.

Es su manera de pedirte perdón,

tampoco creo que sea tan terrible eso, ¿no?

¿Eh?

Alma,

tranquila.

(Móvil)

No abres la boca, ¿eh?

Me gusta mucho eso.

Que no hagas preguntas todo el rato.

Es bonito ir en silencio.

Tú tampoco escuchas mucho.

Yo ya no me lo tomo a mal.

Tienes mucho jaleo ahí dentro.

Para, para, para, para.

Joder, Rafa, lo siento, es que no puedo.

Pero con desconocidos sí que puedes.

"Alma, esto está siendo una locura, hay uno del periódico local

que ha visto el Facebook de las alemanas, quiere hablar contigo.

¿Le puedo dar tu número? Y tu padre me está volviendo loca.

Ha venido a hablar conmigo...".

¿Qué voy a hacer, Wiki?

No lo sé. Es que es lo mismo que te dije yo justo antes de que te fueras.

¿Qué te han dicho los chicos?

Alma...

¡Joder! ¿No se lo has dicho?

¡Que Rafa se está jugando su trabajo! ¿Me oyes?

Trátales con un poquito de respeto y cuéntaselo ya, ¡coño!

Rafa está hablando con su jefe,

se ha peleado con la novia y está de vuelta.

Dice que quiere su camión.

Venga vamos, hay que tomar decisiones, Alma.

(MÓVIL) "Te voy a arrancar la cabeza, ¿me oyes?

¿Pero tú te das cuenta de lo que me has hecho?

Que me vas a buscar la ruina, chaval.

¡Pero contéstame, puto imbécil!".

Un insulto más, Nelson, y te cuelgo el teléfono.

"A ver, ¿dónde coño estás?".

¡Cállate! Y sé un poco más educado. Voy a Dusseldorf.

"¿Cómo has dicho? ¿Dusseldorf? O sea, ¿Dusseldorf en Alemania?

¡Me cago en todo!".

Todo esto es culpa mía, ¿vale? No de Ricardo. Le mentí.

Si le despides, no vuelves a ver tu camión, lo vendo a la mafia rusa.

No, no, Rafa, Rafa... "¿Será posible?

Mira, chaval, ¡cuando te pille te voy a cortar las pelotas!".

Te voy a decir una cosa, Nelson... No, no, Rafa...

Eres un matón, un gilipollas, y te puedes ir a tomar por el culo.

Joder, Rafa, que acabas de perder tu curro.

Me da igual.

Algo haré. A lo mejor me quedo en Dusseldorf. Yo que sé.

No, quiero que os volváis. Los dos, déjame hablar con él.

Le voy a decir que todo esto es una cagada, que ha sido culpa mía,

que os he mentido. Joder, y ya está. Déjame hablar con él,

es que no puedo más, si le pido perdón y le devuelves el camión

te perdonará, no puedo más. Déjame el teléfono, Rafa.

¡Dame el teléfono! No.

¡Que me des el puto teléfono! ¡Me cago en la puta!

¡Rafa, dame el puto teléfono! ¡Vale ya, joder!

Eh, eh...

Como siempre, te olvidas de un detalle.

Esto ya no sólo es cosa tuya, ¿sabes?

Nosotros también tenemos algo que decir en todo esto.

No seas gilipollas y dame el teléfono.

Que no, Alma.

Os espero en el camión.

Yo no pienso volver sin el árbol, Alma.

Es que no lo entendéis, pero esto es un desastre.

No después de todo esto.

Por favor, por favor. Alca, que no lo entiendes.

Venga, vámonos de aquí.

(HABLA EN FRANCÉS)

No, no, estamos bien.

¿Alguna vez has pensado que podrías petar...

y venirte abajo del todo?

Me pasó una vez,

a los 18,

cuando estaba entrenando con el Valencia.

Pensaba que iba a llegar lejos,

pero me hicieron una entrada sucia y a la mierda mi carrera.

Quería reventar la cabeza de ese tío. Quería machacarlo.

Me pasé dos años de mi vida, amargado.

Un día estaba con mi fisio, Agustín,

sabía decirme lo que me estaba pasando con solo tocarme.

Y un día, después de una sesión, me rompí.

Me puse a llorar como un niño pequeño.

Y él se me quedó mirando y me dijo:

"¿Tú quieres ponerte bien?

Pues, no colabores con tu propia desgracia".

Y de repente, lo entendí.

Mira, Alma,

puedes pasarte toda la vida metiendo el dedo en la vieja herida,

alimentar el dolor y no dejar que se cure,

pero hay veces que es mejor dejar las cosas ir.

Seguir adelante.

Alimentar lo que tienes, y no lo que ya no está.

¿Tú crees que yo colaboro con mi propia desgracia?

Todos lo hacemos. Unos más, otros menos.

(Música)

¿No has dormido nada?

(Continúa la música)

Alemania.

Si solo el nombre me hace sentir más bajito de lo que soy.

Ya sé que no soy muy listo,

pero es que aquí me siento el doble de tonto.

Lo altos que son.

Y cómo hablan inglés, ¿eh?

Debe ser algo que le ponen a las salchichas.

¿Tienes la dirección de la iglesia?

(Música)

¿Creéis que nos la pueden robar?

Que no...

Pues escucha, podría tener mucho éxito aquí en mitad del Rin.

Con los barcos pasando al lado, como en Nueva York.

Que sí, hombre, que sí. Pues, claro que sí.

¿Pero no íbamos a una iglesia?

Quiere que firmemos unos papeles primero en una oficina.

(Música)

Hostia...

Pero este es nuestro árbol...

¿Qué cojones hace aquí?

(HABLA EN ALEMÁN)

(Música emotiva)

(Continúa la música)

No...

¿Dónde está el cura? ¿No habíamos quedado aquí con él?

No.

¿Qué?

O sea...

O sea que no hay cura.

No hay cura, no hay iglesia, ni tipo santurrón que la palmó en Valencia,

ni los alemanes nos van a devolver el árbol.

¿Es eso?

¿Es eso?

A veces se te quedan pegados los labios.

Eso dijiste tú.

Pero en casa, coño. Se te quedan pegados los labios en casa, Rafa,

¡no en el puto Dusseldorf!

Pero por dios santo, ¿qué hacemos aquí?

¿Eh, Alma?

¿Qué hacemos aquí?

¿Qué hacemos?

¿Qué hacemos aquí?

¿Me queréis explicar qué hacemos aquí?

Vámonos, joder.

¿Pero no ves que está en shock, joder?

¡Yo sí que estoy en shock!

¿Que qué hacemos? Que nos vamos ya...

¡Yo hablo a hostias!

Sin tocar, por favor, sin tocar.

Tenemos, o no tenemos permiso para llevarnos el árbol, dímelo.

Alma, ¿me estás diciendo que hemos venido hasta aquí,

a más de 1500 kilómetros, con un camión de 40 toneladas

a por este monstruo de árbol sin permiso?

¡Oiga! ¡Eh!

¡Vale, vale!

¡Que ese árbol es de mi familia! ¡Este árbol es nuestro!

¡Eh! ¡Que me suelten, hostia!

Bueno, que ya voy yo solo... que ya voy yo solo.

Que me dejen, que ya está... pero ese árbol es nuestro.

¡Alma!

Alma, solo dime qué coño estamos haciendo aquí.

¡Déjala en paz!

¿Pero se puede saber qué cojones está pasando aquí, eh? Vamos a ver.

Porque tú no lo sabías, ¿no?

Tenía un presentimiento.

¿Un presentimiento, Rafa? No me jodas.

¿Qué pasa? Joder. Lo imaginé, pero no estaba seguro.

¿Desde cuándo?

Desde el principio.

O sea, que otra vez soy yo el único pringado, ¿no?

Conduciendo hasta aquí como un burro feliz,

mientras que vosotros dos os descojonabais del pobre imbécil.

¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué no dijiste nada tú?

¿Y por qué no me mandaste a la mierda?

¿Por qué no me mandaste a la mierda? Si yo me iba a venir a dedo, Rafa.

¿Por qué? ¡Joder!

¿Cómo eres tan tonto, tío? ¿Cómo eres tan tonto?

Que has perdido tu curro. y ¿para qué? Dime, ¿para qué?

¿Por qué? ¡Que me mires joder! ¿Por qué?

Escúchame, te odio, te odio, y a ti también.

¡Iros a tomar por culo! ¡Y volveros a casa ya con vuestro puto camión!

Pero ¿no visteis que intenté contároslo? ¿No lo visteis?

¡Joder, que yo lo intenté! Lo intenté en la cafetería.

Vaya par de gilipollas. ¡Gilipollas!

A ver si lo he entendido bien...

¿la culpa es nuestra?

Eso parece.

Te debe gustar mucho, ¿no?

Eso parece.

Me siento tan...

engañado, Alma, tan traicionado.

Estoy hasta los huevos de que el mundo entero

me trate como a un gilipollas.

Pero es que es lo que soy, un gilipollas.

Por confiar en ti.

Te he querido siempre con locura desde que eras así,

¿y tú no podías confiar en mí?

Mírame.

¡En mí!

¿Cuál era el plan?

Nunca en mi vida me he sentido tan...

tan insignificante.

Nunca.

Me vuelvo al camión.

Luego me voy a casa con o sin vosotros.

(Golpes de fondo)

Gilipollas que soy...

Qué gilipollez de estatua.

¡Gilipollez de vida!

¡Gilipollas!

¡Gilipollas!

¿Dónde está?

Dice que no se mueve hasta que no hable con el dueño del árbol.

¿Pero quién cojones se cree que es? ¿Mahatma Gandhi?

¿Lo dices en serio?

Pero qué familia esta... ¡Qué familia esta!

Bueno ya está, yo me voy. Se acabó.

Me voy a subir al camión, voy a poner el motor en marcha

y me voy a casa con o sin vosotros. ¿Entendido?

Justo lo que ha dicho, que tú y yo deberíamos irnos ahora para casa.

Pues ya está. Nos vamos.

Vamos.

La madre que la parió.

Vamos.

¡La madre que la parió!

(Música suave)

Lo siento.

Lo siento mucho.

(Música)

(Continúa la música)

Alma...

Papá.

Gracias por decírmelo.

Papá, ¿cómo está el abuelo?

No, no dejes de hablarle, papá, por favor, tú no dejes de hablarle.

Vale.

(Música)

(Griterío de fondo)

(CANTURREAN LEMAS EN ALEMÁN)

(COMIENZAN A TOCAR BATUCADA)

¡Alma!

¡Luis!

Luis, ¿me oyes?

¿Qué?

Vale.

(Griterío y batucada de fondo)

(Música emotiva)

(Grifo de fondo)

Pues menos mal que hemos traído el camión...

(Música)

(LLORA) Lo siento, yayo.

Lo siento.

He hecho todo lo que he podido, de verdad.

Mira, es de nuestro árbol, lo he encontrado.

Y lo vamos a replantar,

y esta vez sí que lo vamos a cuidar bien, te lo prometo.

Te quiero tanto, yayo.

Te voy a querer para siempre.

Vamos al olivar, papá.

Me siento muy avergonzado.

(AFECTADO) No tengo derecho... no tengo derecho...

(SUSPIRA)

¿Os imagináis cómo será la vida dentro de 2000 años?

A ver si esta vez lo hacemos un poquito mejor.

(Música)

(Música créditos)

Cine en TVE - El olivo - ver ahora

Mi gran noche

Mi gran noche es uno de los grandes proyectos de Álex de la Iglesia. Esta comedia negra está protagonizada por Pepón Nieto, Blanca Suárez, Raphael, Mario Casas y Hugo Silva, entre otros muchos más.

A José lo envía la ETT a un pabellón industrial de las afueras de Madrid para trabajar en la grabación de una gala especial de Nochevieja. Alphonso, la estrella musical, es capaz de todo para asegurarse que su actuación tendrá la máxima audiencia.

No recomendado para menores de 12 años Cine en TVE - Mi gran noche - ver ahora
Transcripción completa

Vamos allá. Cristina, Roberto, ¿listos?

Chicas, chicos, ¿prevenidos?

¡Soltamos "playback"!

(Música animada)

(CANTAN EN INGLÉS)

-Amparo, espabila un poco. -Que sí, joder, son muchas cosas.

Venga, va. Vamos, pincha. Uno, cinco, uno.

¡Uno!

Cinco. Cuatro. Tres.

-¿Qué cenamos hoy? -¿Pepperoni o chino?

Chino. La dos.

(Continúa la música)

Hala, chaval.

(Gritos)

-¿Qué pasa? Corta, corta. Se me ha ido la imagen de la grúa.

-Pero ¿qué haces? -¿Qué pasa?

(Gritos)

A ver, Paco, ¿me oyes?

-Pero ¿qué haces, desgraciado? -¿Se me oye ahí dentro?

-"¡Paco!". -Se te oye.

-¡Paco! -Que se te oye, cojones.

Te dije: "Baja lentamente".

Va, va. Vamos a primera.

Rosa, por favor te lo pido. Acabamos de aplastar a un figurante.

(GRUÑE)

-¿Cómo está? -¿Cómo va a estar?

-Una ambulancia, ¿no? -Habría que quitarle eso de encima.

-¿Me bajo? -Sí, bájate.

Que no lo toque nadie, no hay que moverlo.

-Como los motoristas. -Qué coño, moved.

(Gritos)

¿Respira?

-Señorita, no se puede fumar aquí. -Fumar no, pero aplastar peña sí.

-Manda cojones. -Ha sido un accidente.

-Si no quiere seguir, váyase. -Necesito dinero.

-"¿Qué coño pasa?".

¡Dejen paso, por favor! ¡Despejen!

-Dime que está vivo. -Solo le ha rozado.

-¿Rozado? -Lo ha dejado en dos dimensiones.

-¿Tenemos seguro? -Seguro contra incendios.

-¿Y quieres que le prendamos fuego? -Hombre, chispas han saltado.

-Gracias. -Soy abogado, se puede argumentar.

Quieres que te cojan para "Supervivientes".

-El maquinista es de los sindicatos. -Van a por nosotros.

-Hay que parar esto como sea. -Esto no lo para ni Dios.

Vamos a ver, chicos, aquí no ha pasado nada.

Vamos a continuar.

¡Esta tiene que ser nuestra gran noche!

(Música suspense)

Esa mesa, Clemente. Brillo, brillo.

-Señorita, el pollo. -Aquí.

¿Empezamos otra vez o qué?

Vamos allá. Cristina, Roberto, ¿listos?

¿Prevenidos? ¡Soltamos "playback"!

(Música animada)

-Pincha la uno. Tres. ¡Fantástico! Cuatro.

¡Me cago en su puta madre!

-¡Para, para! -Así no se puede.

Ahora os digo.

-Joder, colega. -Dime.

Paco, cariño, céntrate un poquito.

"Que no acabaremos en la vida".

-¿Qué pasa ahora? -"A tu izquierda, cielo".

Hay un hueco de puta madre en la mesa 21.

-Sí, ya lo veo. -Lléname eso, anda.

-Nadie quiere sentarse ahí. -¿Por qué?

-"Dicen que les da yuyu". -¿Que les da qué?

-"No quieren, tienen miedo". -Vamos a ver...

Si se vuelve a caer la grúa, nunca será en el mismo sitio.

Amparo, bonita, ¿estás de huelga?

Si no quiere currar, pírate, pero no me jodas aquí dentro.

"Hay alguien en la mesa que da mala suerte".

-¿Un gafe? -No lo digas.

-¿Por qué? -"Da mala suerte decirlo".

-¿La palabra? -"Yo no sé, háblales tú".

Yo no hablo con nadie, búscate la vida.

Oye, si vas a traer alguien de fuera, que no sea muy alto, lo tapa todo.

Y muy bajo parece que no hay nada.

Que no sea un palo, que ocupe bien el sitio.

Y que no sea muy guapo, que distrae.

-"¿Un tipo vulgar?". -Eso, vulgar, del montón.

(Música distendida)

(Móvil)

¿Dígame? ¿Te pillo bien?

"Sí, dime". ¿Cuándo vendrás a recoger a mamá?

Pero si estamos a 15 hoy, ¿no?

José, por favor, no empecemos, no tengo el horno para bollos.

Quedamos en que tú la recogías y cambiábamos por lo de Disneylandia.

¿Que te vas a Disneylandia?

José, te mandé un WhatsApp y me contestaste "OK".

Te puse "OK" a lo de la cena del sábado.

Pero hace una semana. Ya estamos con lo de siempre.

Me contestaste "OK" y una carita sonriente.

Yo no te puse carita sonriente porque no tengo en el móvil.

"Déjalo, paso de discutir".

Pero está aquí mamá desde las cinco con el crucifijo esperándote.

Así que mueve el culo.

No puedo ir, María, me ha salido una cosa.

¿Qué? ¿Una cosa? ¿Cuál? Un curro.

¿Un curro de qué? De los de la ETT.

Llevo tres meses esperando a que me llamen

y si no voy me ponen en una lista negra y no me llaman más.

Anda, que para una vez que te pido algo.

¿Una vez? El otro día te cuidé a los niños.

Cinco minutos, lo que tardé en volver del súper.

Sí, y del cine. Jugamos al Lego y se acabaron las fichas.

Eres un exagerado. María...

Te dejo la llave bajo el felpudo. Que no.

Y las pastillas por la mañana y por la noche. Adiós.

(Portazo)

Me ha colgado.

(Sirena y radio policial)

(Alboroto)

¡Alphonso! ¡Alphonso! ¡Alphonso!

-¿Ha llegado ya? -Sí, está en el camerino.

-Pero dice que no hay toallas. -Ni flores.

¿Estas qué hacen aquí? ¿No ven que es peligroso?

Vienen en bus de Holanda.

¿Cómo sabían que cantaba aquí esta noche?

-Su representante lo habrá filtrado. -El ruso.

-No parece ruso. -Exige que Alphonso sea el primero.

¿Después de las campanadas? Imposible, ya está comprometido.

¡Benítez, cabrón! ¡Vete a casa y no vuelvas!

¡Cabrón! ¡Benítez dimisión!

-Y a este demandadle. -¿Al herido?

-Antes de que nos denuncien a nosotros, le denunciamos nosotros.

Que se acojone.

Perdón, me han llamado para una sustitución.

¿Qué pasa aquí? No pasa nada.

Pase dentro y pregunte por el regidor.

¿Allí dentro?

-¡Benítez dimisión! -¡Cabronazo!

Eres un esquirol. No sabes lo que estás haciendo.

-No entres ahí, piénsatelo. -¡Te estás jugando la vida!

Madre mía, la que hay liada fuera.

Vamos, vamos.

(SE QUEJA)

¿Qué tengo que hacer? -Nada, estar sentado.

-Aplaudir, sonreír. -Ser feliz.

¿Y a qué hora se acaba esto? Mi madre está sola.

-A qué hora se acaba dice. -Qué mono.

-¿José Díaz Marino? Soy yo. Me han llamado de la ETT.

Ya lo sé, ven conmigo.

¿Esa chaqueta no es del mago?

No, hombre, este no es nadie. Quítasela y ponle la suya.

Ya voy, ya voy.

No mires a cámara, no hables con la gente,

no te bebas lo de los vasos, la comida es de plástico.

Cuando haga falta, aplaudes. Paras cuando yo diga.

No te quedes ahí solo como un idiota.

Y sonríe todo el rato, esto es una puta fiesta.

De acuerdo. Hola, ¿qué hay?

Hola. Qué bonito esto.

Sí, es superbonito.

Joder...

-Pero ¿qué haces? ¡Joder, otra vez! ¡Estate quieto, coño!

(LEE) "Pero bueno, qué maravilla, qué bien lo estamos pasando".

-¿Empieza así? -¿Cómo quieres que empiece?

-Yo esto no lo digo. -Masculino, viril.

Vete a la mierda.

¡Eh! ¿Cómo está mi chiquitín?

Solucionado, cantas el primero. Suenan las campanadas y salís vos.

¿Y Alphonso? Por favor, olvidate de Alphonso.

A las 12 la gente te quiere ver a vos que es cuando está el "share" a tope.

Después, a la una, saldrá el yayo para los abuelos.

Trata con más respeto a Alphonso, es un gran cantante y persona.

Sí, seguro. Pero vos vas antes. Acabo de cerrarlo con Benítez.

(SUSURRA) Los dientes... Ah, por cierto.

La foto de la loca esa del centro comercial.

¿Qué pasa? Solucionado, caput.

¿Las has comprado? No.

¿Entonces? Es mejor.

Contraté a un "hacker" para que le borrase su móvil

y su ordenador personal. ¿Eso se puede hacer?

Si trabajás en el CNI, sí.

Al final la cosa era tan simple como mandarle un "mail"

con un pedazo de virus que te borra hasta la sonrisa.

¿Ha costado mucho?

Un concierto en el Palacio de Deportes.

¿Tanto? Sí, tanto.

No puede volver a ocurrir, Adanne. No te preocupes, te lo juro.

¡Por favor! Te lo prometo.

Métetelo en la cabeza, ya no estamos en los 70

y no podés ir por ahí con la bragueta abierta.

Ahora todo el mundo te graba y en 10 minutos estás en YouTube

y te vieron la polla dos millones.

¿Dos millones? Con que la mitad compren el disco.

¿Todavía no lo entendés?

Vos sos un ídolo adolescente. ¡Sí!

Pelotudo, por eso te apoyan las empresas.

Y si te ven cogiendo en Internet... "Cogiendo" significa "follando".

Ni Coca-Cola, ni Pepsi, ni nada. ¡Dios!

¡Dios! ¡Sí!

¡Dios! ¡Dios!

(RÍEN)

(Móvil)

¿Qué haría yo sin ti? Espera, pará.

¿Aló? Sí, Benítez.

No, no, eso es innegociable.

Que no, ya lo habíamos hablado.

Pero ¿cómo? Querido, Benítez... ¿Cómo que después de los comerciales?

Me estás cagando, la gente ya está en el cotillón.

Benít... ¡Chiquitín!

Tranquilo, cielo. -Le ha tirado el café a la cara.

Yuri, no entre ahora, no quiere ver a nadie.

Yo no soy nadie, creo. Le quité las tijeras por si acaso.

-Pero me ha clavado un lápiz. -¿A ver?

Si no entro ahora será peor.

Trátale de usted. ¡Y no le mires a la cara!

Lo sé, llevo toda la vida trabajando para él.

Llegas tarde.

No sabe cuánto lo siento. Su medicación.

He bajado a Madrid, aquí en Coslada no la tenían.

Me has dejado solo otra vez. No volverá a ocurrir.

Y me distraje con un bus de fans que ha venido de Holanda.

Me dieron flores para usted.

¿Por qué hemos venido aquí esta noche?

¿Para promocionar su nuevo disco? No.

¿Para relanzar su imagen? ¿Perdona?

Quiero decir, ¿para actualizarla?

¿Qué problema hay con mi imagen? Ninguno, no hay.

No venimos a relanzar nada, venimos a por lo que es nuestro.

Sí, señor. Hay que salir tras las campanadas.

Habla con Benítez y cierra esto antes de que yo cante.

Está cerrado, está en el contrato. ¿Ah, sí? Léelo.

"El cantante...".

Su actuación será la primera, lo dice aquí.

Lee la letra pequeña.

"Siempre y cuando las circunstancias no impliquen una reestructuración

del 'timing' previsto".

¡Siempre hay una circunstancia que reestructura el "timing"!

Firmar esto es como no firmar nada. ¿En qué estabas pensando?

Sería salir el segundo, que tampoco está mal.

Adanne, el chico jovencito latino que canta eso de "Bombero"

está pegando muy fuerte ahora.

Claro. Está muy bien eso que dices.

(SE QUEJA)

¿Sientes el dolor? ¡Sí!

Así me siento yo cuando dices esas cosas.

Llevo 40 años en el mundo del espectáculo.

Canté para el emperador de Japón, me adoran en Rusia,

y tú lo sabes mejor que nadie.

Arréglalo, Yuri. Eres mi relaciones públicas,

mi jefe de prensa, mi abogado, mi asistente.

También soy su hijo, señor.

No deberías mezclar lo personal con lo profesional.

Siempre te lo he dicho. Perdona, papá.

Papá, papá... ¡Adoptado! Ya, bueno, pero...

Se te olvida, pero a mí no. Hacía un frío tremendo en Moscú.

Y yo no quería ir al orfanato. Estabas en los huesos.

Pero los de promoción insistieron tanto que...

Una cosa más, Yuri. ¿Sí, señor?

¿Qué es esto? Estaban en mi maleta.

Son amenazas de muerte. ¿Por qué no me has dicho nada?

No quería molestarle. ¿Molestarme?

No. Los que estamos en la cima estamos hechos a eso.

¿Viste lo que le pasó a John? ¿Qué John?

Lennon. Ah.

Un amigo. Tú eras muy joven.

¿Has avisado a la policía? Sí, está todo controlado.

Han examinado las cartas y no les dan credibilidad.

Piensan que solo quiere llamar la atención.

¿Y cómo lo saben?

Si fueran en serio no escribirían su nombre y dirección en los sobres.

Óscar García.

Pobre hombre.

(Música tensión)

La tensión en los platós de Mediafrost crece por momentos.

La mesa de negociación está en punto muerto y según los...

Y según los sindicatos, los despidos podrían estar en 500 empleados.

-¡Sinvergüenzas! ¡Cabrones!

Hoy, para mí, es un día especial.

Puede ser mi gran noche.

Pero qué maravilla, qué bien lo estamos pasando.

Nos lo estamos pasando genial, Roberto.

-¿Tengo que repetirlo? -Para enfatizar que esto es gracioso.

Ya.

Nos lo estamos pasando genial, Roberto.

Pero la noche acaba de empezar.

Y que lo digas, Cristina. Ahora llega un plato fuerte, fuerte.

Otra repetición.

El 80 % del público tiene más de 70 años. Hay que repetirles.

-Pero fuerte, fuerte. -"¿Qué es? Dime, no me tengas así".

-¿No lo sabes? Te voy a dar pistas. -No me lo pongas muy difícil.

Lleva más de 40 años en el mundo del espectáculo.

-¡José Luis Moreno! -No, mujer.

-Ha sido número uno en Rusia. -¡Gorbachov!

Ha cantado para el emperador de Japón.

-¡Frank Sinatra! -No, Cristina, Sinatra está muerto.

-¿Tengo que parecer subnormal? -¿Por qué?

¡Coño, porque yo no sé nada! ¡Me lo tiene que explicar todo él!

-Y siempre remata los chistes. -En la 15 Tienes un chiste.

¿El de la jirafa? No me jodas.

A mí me parece muy cachondo. Si no lo quiere, pónmelo.

¡Claro que sí! Dilo tú todo, no pasa nada.

Tú eres el tío de puta madre que hace las gracias

y yo la que enseña las tetas.

¿Quieres que enseñe yo las tetas? Si tanto te molestan,

¿para qué te metes esa siliconaza? Pareces un pavo.

-Son naturales. -Sí, como el yogur.

Vamos a tranquilizarnos y seguimos repasando.

Pero qué maravilla, qué bien lo estamos pasando.

Nos lo estamos pasando genial, Roberto.

¿Crees que soy imbécil?

¿Que no me doy cuenta de lo que haces?

-¿Qué pasa? -Quieres presentar "Supervivientes".

-Eso es lo que pasa. -¿Yo?

Tu representante habla con la cadena. Me estás poniendo a parir.

Llevas tres días mandando vídeos a los de arriba

con mis meteduras de pata. -Eso no es verdad.

¡Pero si me los han reenviado a mí! ¡Y yo aquí siguiéndote el rollo!

(RÍE)

¿Qué te pasa? ¿Te hace gracia?

-Yo no me río. -Sí, te estás riendo.

¿Nos estamos riendo todos? ¡Claro que sí!

¡A reírse a la puta calle! ¡Todo el mundo fuera!

¡Venga, venga! ¡Fuera!

(SE QUEJA)

-A ver, que os dormís. Necesito unas buenas risas.

Todo el mundo riéndose, cabrones.

Hijos de puta celebrando, eso es.

(Risas)

¡Vale, suficiente!

-¿Hay wifi? -Producción ha cambiado la clave.

-Prueba con "1234". -Nada, a ver si es "Producción1234".

(NIEGA) ¿Y "Nochevieja1234"?

El mío es de los antiguos, solo saca fotos.

¿A ver?

Es como el que me regaló mi padre cuando acabé la ESO.

(LEE) "¿Estás con mamá?". ¿Cómo?

Te acaba de llegar un mensaje de María.

Es mi hermana.

Tengo que recoger a mi madre, que está en su casa.

Pues han dicho que no nos vamos hasta que esto se acabe.

¿Lo dices en serio?

Tienen miedo de que si nos vamos los piquetes no nos dejen entrar.

Pues tengo que recoger a mi madre.

-¿Cuánto te paga? -¿Qué?

Por meterle los chistes buenos. ¿500? ¿1000 euros?

Vamos a hacer una cosa. (SUSPIRA)

Yo leo sus textos... y él los míos.

Cristina, esto no es así, te estás equivocando.

¿Quieres que hable con el productor? ¿Llamo a Benítez?

-Te lo estás tirando, ¿no? -Por favor, Roberto.

-Te he hecho una pregunta directa y sencilla:

¿Te tiras o no te tiras a Benítez?

-Estamos sacando las cosas de quicio. -Yo no, no me jodas.

Tranquilicémonos y sigamos.

Leído con ganas funciona. No sé por qué, pero funciona.

¿Dices que lo leo mal?

¿Que no sé leer el texto?

¿Me vas a enseñar a leer un texto a estas alturas?

¿Tú, que no tienes dónde caerte muerto? ¡Payaso!

Chicos, venid conmigo. Vamos calentando motores.

Os quiero ver a tope.

-Vamos. -¡No me toques!

-¡Gorda! -¡Maricón!

-¿Y esto? ¿La cicatriz?

Me caí de un columpio.

Mi hermana me empujó demasiado fuerte.

Yo también tengo una. Mira, aquí.

¿La notas? Sí...

Sí, claro que la noto.

Un cristal de una botella en Sanfermines.

Al lado de la yugular, te podría haber matado.

Pero eso no es nada.

Un pastor alemán en un viaje de fin de curso a Fuengirola.

Me encanta. ¿Fuengirola?

No, la cicatriz. Me gustan mucho las cicatrices.

¿En serio? ¿Y por qué?

Porque son sexys, como los tatuajes. No...

No, ¿no?

O sea, a ver, los tatuajes son falsos.

Son lo que a ti te gustaría ser, tú te los inventas.

Pero... las cicatrices son de verdad, tú no las eliges.

Son tu vida. No lo había pensado.

(RÍE)

Santa madre de Dios, ¿eso qué es, de tiburón?

De morena. Tenía un novio submarinista.

¿Quieres ver algo fuerte?

Sí, por favor.

-José, ¿qué haces? -¡José!

Apendicitis. 14 años. Por poco me muero.

Fue horrible.

A ver, campeón, ¿te subes los pantalones?

¿Sabes cuánto llevamos aquí? Lo siento.

¡Semana y media!

Repitiendo y repitiendo tomas por culpa de gente como tú,

que no se toma en serio su trabajo. Lo siento. Perdón.

Tampoco he enseñado tanto.

(EN VOZ BAJA) Me encanta tu cicatriz.

¿De verdad?

(CHISTA)

¿Lo has conseguido? (GRITAN DE ALEGRÍA)

¡Qué fuerte, tía!

-Con esto vamos a ganar una fortuna. -¿De qué vas, tía? Métetelo.

Te quedas preñada y luego le pides una fortuna.

-¿Y eso cómo se hace? -Te vas a una clínica

y dices que es el semen de un colega, que te lo da para ser madre soltera.

-¿Y no me pedirán papeles? -¿Qué te van a pedir?

Tú con que lleves el bote y les pagues, a ellos se la suda.

Joder, es como lo del Boris Becker.

-Eso es verdad. -Ahora esa puta está forrada.

Y el niño monísimo. (RÍE)

¿Y tú qué miras?

Disculpad, no he podido evitar escucharos.

-Pues tú calladito. -Calladito.

Creo que deberían reconsiderar una decisión como esa.

¿A ti quién te ha dado vela?

Ser madre es trascendental, sobre todo a vuestra edad.

Pero ¿qué dice este pavo?

-¿Y quién es el padre? -A ti te lo vamos a decir.

No será Alphonso, ¿verdad?

¿Qué Alfonso? ¿El del gimnasio? ¿Lo conoces?

No, Alphonso el cantante, con "PH".

(RÍEN)

No, para nada. Es uno que está bueno.

Perdón, Alphonso es genéticamente perfecto.

Lo que tú digas, es uno que es más joven.

-Tía, ¿te quieres callar? -Es Adanne, ¿verdad?

El de "Bombero".

No se te puede contar nada, enseguida lo sabrá todo el mundo.

-A ver, chicos, escuchadme. Necesito aplausos.

Se acabó el recreo, ¿de acuerdo?

Todo el mundo aplaudiendo. A trabajar, venga.

(Aplausos)

Antes, todo esto se hacía bien.

La gente cantaba, tú aplaudías y se grababa a la vez.

Ahora todo se hace por separado, cantantes y figuración.

Se tarda más y queda falso.

¿Ya le has contado que estuviste en la Nochevieja del 74?

Y otra vez...

Y en la del 75, la del 80, la del 85...

En la gran época.

Aquello sí que eran Nocheviejas, ¡y qué artistas!

Pajares, María José Cantudo... Qué buena estaba.

¿Y esa quién es?

Un personaje histórico de la Transición.

¿Sabes lo que era tener a Tom Jones aquí cantando "Delilah"?

Y nosotros aplaudiendo con ganas, no como ahora.

Y haciendo coros.

Y con bebida de verdad, coño, no con esta mierda.

Es que lo recuerdo y se me saltan las lágrimas.

A mí también si vuelves a repetirlo.

-Oye, ¿tú eres el Chino? -¿Cómo?

-El que vende botellas. -50 pavos.

-No te he dicho lo que quiero. -Todo a 50.

(Música tensión)

-¿Tienes Hendricks con pepino? -Tú eres gilipollas.

-Muchachos, ahora necesito risas. ¿De acuerdo?

Pero a carcajadas.

No, más risas.

Eso, risas. ¡Ja, ja, ja!

(Risas)

¡No puedo más! ¡Por favor!

Vale, suficiente.

(TOSE) Ahora necesito aplausos.

¡Vamos!

(Aplausos)

¡Eso es!

¿Y "Cotillón1234"?

Vale, suficiente, lo tenemos también.

-No, no es la wifi. -¿Entonces qué es?

No hay nadie ahí fuera.

Somos los únicos supervivientes de la Tierra.

Un virus ha matado a todo el mundo y está todo contaminado.

¿Os imagináis?

Encerrados aquí de por vida, y sin wifi.

Aplaudiendo hasta que nos sangren las manos.

(RÍE)

Joshua, eres el tío más subnormal que he conocido en mi vida.

Pero mira cómo te gusta.

Eh, no os adelantéis, eso viene ahora, por favor.

Guardad energía.

Ahora vamos a festejar el Año Nuevo. ¿De acuerdo?

Cuando se encienda eso de ahí, "Feliz 2016", todo el mundo abrazos,

todo el mundo besos, ahí sí, brindando con champán y a tope.

¿De acuerdo?

Vamos a darlo todo, chicos. Pendientes de mí, vamos.

¿Son novios? No, se han conocido aquí.

El primer día ni se hablaban.

(Música animada)

¡Vamos allá, cabrones!

(Aplausos y vítores)

Vale, vale, suficiente. Muy bien, chicos, muchas gracias.

Vale, ya está.

De acuerdo, suficiente.

¡Vale! ¡Vale!

Bien, guardad energía que todavía queda noche.

-¡Anoche follamos debajo de la mesa! -Pero no lo cuentes, Joshua.

¿Crees que no se notó? Tirasteis las copas.

¡Hasta el pavo se movía!

-Ha estado muy bien pero vamos a por otra.

-No hay otra cosa que hacer que aplaudir, reírse.

-Es normal, son muchas horas. -Estás muy cerca.

-Y se aburren. -Empiezas a hablar...

Una cosa lleva a otra y acabas follando.

-¡Vamos allá, cabrones!

(Música animada)

¡Alegría, bien! ¡Vamos, hijos de puta!

Vale, vale, vale.

Muy bien, gracias a todos.

¿Hay que repetir esto?

El tipo que estaba sentado aquí era un coñazo.

Una semana y media con la misma gente a tu lado

todo el rato.

Menos mal que has venido tú.

Gracias.

Al final tú y yo nos enrollamos.

¿Te imaginas?

Sería como... ¡uh!

(RÍE)

(Música animada)

Me gusta mucho como besas. Sí, ¿verdad?

Pues mira que yo no beso mucho. Yo tampoco, no te creas.

Yo creo que es este sitio.

Parece que aquí no importa lo que hagas.

Es todo tan absurdo. Sí.

Uno acaba haciendo lo que le da la gana.

Sí. (RÍEN)

Por ejemplo, tú y yo, nos conocemos en una discoteca,

y nunca nos hubiéramos enseñado las cicatrices.

Ya.

Estoy pensando en operarme a corazón abierto.

Una cicatriz desde aquí hasta aquí.

(Continúa la música)

(Aplausos)

-¿Qué hacéis? -¿Qué pasa?

-No se puede beber. -Esto sí, es güisqui de verdad.

-¿De dónde lo has sacado? -Del Chino.

Roba botellas de los camerinos y las vende.

-Saca una pasta. -Botellas y lo que pille.

El año pasado le sacó 2000 pavos a una chupa de Melendi.

-¿Y las bragas de Mónica Naranjo? -Esas se las quedó.

Las lleva puestas. (RÍEN)

(Música tensión)

¡Eh! ¿Crees que no sé lo que estás haciendo?

-¿Quién, yo? -Sí, tú.

-Anda, sácate eso de ahí. -¿El qué?

El tabaco. Nadie puede salir a fumar.

-No, yo voy al baño.

¡Hala, venga! ¡Todo el mundo a mear! Parecéis viejas, no vamos a acabar.

(Música tensión)

-Eh, ¿no será usted el mago? -No.

Dani, vas a flipar.

Dos de Coslada le han hecho una mamada al cantante ese, Adanne.

El de "Bombero".

Sí, ya. Y a mí, no te jode.

Coño, que te estoy hablando en serio.

Se han guardado el tema en un tarro y quieren preñarse para sacar pasta.

Acojonante. Escúchame...

Yo me hago con la historia y se la pasamos a Luca, tu colega.

¿Cuánto podemos pedirle?

No, no, no, eso es una puta mierda.

Imagínatelo en "Supervivientes" con la prueba de paternidad.

Semanas de programa rajando sin parar.

Que si la madre, que si es verdad, que si no...

Un culebrón, lo que les gusta a las chonis.

Joder...

Coño, mira.

Dani, se ha cortado. Nos podemos hacer de oro y lo sabes.

Y luego viene el bautizo del niño, la primera comunión...

Ahí, ahí. Al niño lo metemos a cantante.

Con ocho años, bolos por toda España.

(RÍE) Yo me parto el culo.

Solo de pensarlo se me pone dura.

Llama a Luca y que traiga la pasta.

(SUSURRA) -Es un escándalo. -Vale, mamón, luego te llamo.

Están buenos.

(Música tensión)

De puta madre.

(Música de ópera)

No, imposible, lo quito.

Adanne hace el "photocall" pero no se queda a la película.

Tiene la gala de los niños autistas y después lo de Loewe.

Ya sé que te lo prometí, pero no llegamos al partido.

La gente no se sabe los textos, no hacemos más que repetir.

Te paso con tu madre.

Cielo, ¿has cenado?

Cariño, no sé a qué hora acabaremos, tu padre no para de improvisar.

Sí, ya sabes cómo es cuando se pone gracioso.

-Luego no hay quien le siga. -Perdón, te he pisado.

Sí, mi amor.

No, métete en la cama, que no pasa nada.

¿Qué haces? ¿Estás loco?

No podía esperar más, quería hacerlo ahora.

¡Ya!

Pues ahora no puedes. Está en maquillaje, hay que esperar.

Eso es. Me escondo...

...y cuando aparezca le pego un tiro y que me detengan.

No es lo que hablamos, sigamos el plan.

¿Qué plan? ¿Cómo que qué plan?

Óscar, llevamos tres meses preparando esto.

Ahora te vas a ir a tu mesa y te vas a calmar.

¿Te has tomado las pastillas? Sí, me he acabado la caja, pero nada.

Lo único que me tiembla un ojo. ¿Se me nota?

No, estás estupendamente. Repite conmigo: "Estoy bien".

Estoy bien.

No estoy bien.

¿Cómo estás? Mejor.

Muy bien. ¿Cuál es el plan?

Matar a Alphonso.

¡Hey! ¿Cómo están mis chiquitines?

Me han dicho que venga. -No era hora.

-¿Por qué no vuelves luego? -Mañana.

Canto hoy, creo, princesa.

Adanne, ha sido un error. Por favor, si pudieras esperar.

Así que tú eres Adanne, el de "Bombero".

Tenía muchas ganas de conocerte.

Alphonso.

(Música tensión)

Muy bien, estás en el "backstage". Alphonso te da la espalda.

Alphonso siempre me ha dado la espalda.

Nunca ha contestado ni una carta. No.

Alphonso te da la espalda porque mira al público

y tú estás aquí detrás. Ah, vale, de acuerdo.

Bien. Comienza la canción. Suena "Mi gran noche".

¿Y por qué no suena "Escándalo"? Yo prefiero esa.

La canción da igual, lo importante es matar a Alphonso.

Vivo mi vida, soy como soy, no hay quien me pare por donde voy.

No empecemos, por favor. La canción no la elegimos nosotros.

Es la que se ha pactado, ¿de acuerdo?

¿Qué sabe nadie? ¿Qué dices?

Si ni yo mismo muchas veces sé qué quiero.

Pues yo te lo cuento.

Quieres acabar con Alphonso porque te ha hundido la vida,

porque le has escrito 635 canciones y no le ha gustado ninguna.

A veces oigo sin querer algún murmullo.

¿Han vuelto las voces?

Óscar, por favor, no hagas caso a las voces.

No, no hago caso.

Y yo me río y me pregunto, ¿qué sabe nadie?

¿Qué sabe nadie de nadie?

(LLORANDO) De nadie, de nadie, de nadie...

Antes de nada me gustaría decirle que admiro muchísimo su trabajo.

A mí también me gusta mucho lo tuyo.

Aunque no he oído ninguna de tus canciones.

Muchas gracias, señor Alphonso.

Pues este último disco le encantará, me he metido más en la producción.

Quería un sonido tipo Miami. ¿Sabe lo que le digo?

No tengo ni la menor idea.

Como Enrique Iglesias pero más sucio, con guitarritas.

¿Ha oído a Enrique Iglesias? No.

El hijo de Julio Iglesias. No conozco a ningún Julio Iglesias.

¿Ah, no? Hablemos de ti.

Me gusta tu energía. ¿Sí?

Tienes algo en la mirada. ¿Sí?

Sí, tienes algo, aquí en el ojo. Es una pestaña.

¿Ahora? Sí. Es una mota de polvo.

¿Ya? No, déjame a mí.

A ver.

(SE QUEJA) No te muevas, abre bien el ojo.

Mi madre adoraba sus canciones. (SE QUEJA)

Siempre estaba tarareando alguna. ¿Ha muerto? Lo siento.

No, está perfectamente. Como decías "tarareaba".

(SE QUEJA) ¿Hace mucho que no la ves?

Con la gira, conciertos y demás, es complicado.

Un bastoncillo.

No deberías descuidar a tu madre. Hoy está aquí, pero mañana...

Cuando acabe la grabación me pasaré a verla.

Yo a tu edad también ponía el éxito y el dinero

por delante de mi familia. Tampoco me he portado mal con ellos.

Claro que no, tú no hagas caso de lo que dicen.

(SE QUEJA) Rizapestañas.

¿Y qué dicen? Nada, tonterías.

Lo típico, que si les has dejado tirados...

Mucha envidia hay. (SE QUEJA)

Esto ya está. Voy a ponerte un poco de agua.

(GRITA) ¡Es colonia!

(SE QUEJA) No te muevas, que es peor.

Y lo de tu madre, por favor, no le des más vueltas.

Tienes que evitar los pensamientos negativos.

Sacarlos de la cabeza.

Sobre todo cuando sales al escenario.

Vale. Bueno, chicos, me voy.

Cuídate ese ojo. No te lo toques.

No... Déjalo estar.

Chao.

Gracias por sus conejos, señor Alphonso.

Me ha dicho que tengo algo en la mirada.

(Música animada)

Dormido en mi cama, oigo la campana.

Me bajo por la barra, todo está en calma.

La adrenalina, cojo mi manguera.

Salimos a la calle, la noche nos espera.

Las llamas crecen rojas, queman mis entrañas.

En un momento, chica, pierdo la cabeza.

De pronto, aquella chica grita en la ventana.

Para salvarla de las llamas dime si hay que ser...

Bombero, echar el agua en el fuego.

No importa lo que se quema, siempre llego yo el primero.

Como un buen bombero, me quemo la cara por ti.

Ahora estoy en urgencias, escocido y chamuscado.

Ya no duermo y desvarío, que las nalgas me he pelado.

Y tú pasas de todo, no me mandas ni un WhatsApp.

Agrégame, que soy tu amigo.

¿Que tú no sabes que yo te necesito

como el agua al fuego?

¿Que si tú me haces caso yo ya me derrito?

De pronto, aquella chica grita en la ventana...

Esto no es normal, ¿eh?

Es perfectamente normal, José.

-Tú eres un tío atractivo, maduro. -Un madurito interesante, diría yo.

¿La habéis visto a ella y me habéis visto a mí?

La magia de la Nochevieja.

Me estáis ocultando algo. Esto es una broma.

-¿Todavía no se ha dado cuenta? -Cállate.

¿Cuenta de qué? ¿Qué pasa? (TODOS) Nada.

¿Cómo que nada? ¿Está casada? ¿Tiene un novio culturista?

¿Es un tío? Si fuera eso...

José, esa tía está buenísima. ¿Y qué?

Resulta que le has hecho gracia, ¿qué hay de malo?

-¡Nada! -¡Disfruta!

¡Baila, José!

Echar el agua en el fuego.

No importa lo que se quema, siempre llego yo el primero.

Como un buen bombero...

Esto no te va a gustar mucho, Perotti.

-¿Qué es esto? No veo nada. -Ponlo, Amparo.

¿De quién es este vídeo y cuánto pidieron?

-Es nuestro, no te preocupes. -¿Hay cámaras en los camerinos?

-Tranquilo, relájate. -¿Cómo que tranquilo, papito?

-¿Qué mierda es esta? -Es por seguridad.

-Evita robos. -Botellas, ropa...

Hasta un sofá se llevaron. Pero no te traemos por eso, mira.

-Mira, ahí, ¿has visto? -¿Qué?

Pónselo otra vez.

Ha escupido algo en un bote.

¡La concha de su madre!

Bombero, echar el agua en el fuego.

No importa lo que se queme, siempre llego yo el primero.

Como un buen bombero, me quemo la cara por ti.

¿Cómo que estoy en peligro? ¿De qué? De muerte.

José, parece que nos estamos pasando, que exageramos.

"¡Hala, los locos!".

No, te hablamos completamente en serio.

Cuéntale lo que le pasó al que estaba ahí.

-¿A quién? -Al que estaba ahí sentado donde él.

-El de la grúa. -Le pide el teléfono...

Le aplastan la cabeza, al hospital. ¿Y qué tiene que ver?

-Nada, José. -Cuéntale lo que pasó en el baño.

O lo de maquillaje. Joder, llevamos aquí solo una semana

y ya le han pasado muchas cosas. -Dejadlo, si es que no...

Cuéntale lo de ayer en vestuario.

Se está probando el traje, entra Paco a coger los bajos.

-Se agacha, cuando ella le mira... -¡Solo mirar!

Directo, ¡fua! Se tragó una aguja.

-Así, como suena. -Y al hospital.

-José, yo soy amiga de Paloma, la conozco de toda la vida

y no quiero hablar mal de ella, pero siempre ha tenido eso.

¿Qué es eso? Un problema.

-No se puede decir la palabra. -No, no lo digáis.

¿Qué pasa? ¿Es gafe?

-¡No lo digas! -¡José!

Entra, un cámara la sigue con la mirada.

Ella le sonríe, él le devuelve la sonrisa.

Esto te lo cuento porque lo vi, no me lo invento.

¿Y? ¡Un ictus!

Le estalla una vena en la cabeza y...

Al hospital. Como suena, directo al hospital.

Me parece que estáis sacando las cosas de quicio.

-¿Tú me has visto mirarla a la cara? -Y mira que está buena.

Relaja, ¿vale?

¿A ti te parece normal que nada más llegar

te cuente toda su vida y a los 5 minutos te come la boca?

-Está desesperada. -No le entra nadie.

-Todo el mundo lo sabe. -Se ha corrido la voz.

Se ha corrido.

Ya.

Y solo una desesperada podía besarse conmigo, ¿verdad?

-José, no te lo lleves por ahí. -Estás mezclando.

-Por ahí no vayas.

Es verdad, y si te lo contamos es porque corres peligro.

¿Qué pasa? ¿La única que baila soy yo o qué?

Es que no nos gusta el electro-latino.

Somos más de merengue, de salsa. Qué tonto.

No, en serio, ¿qué pasa?

No pasa nada, cariño, de verdad.

Me quemo la cara por ti.

¡Bombero!

(Aplausos y vítores)

¡Gracias, España!

(Móvil)

¿Diga?

Buenas noches, le llamo de la policía.

¿Cómo?

¡Solo tres palabras! ¡Os amo!

(Aplausos y vítores)

Perdone, es que no le oigo muy bien, hay mucho jaleo aquí.

¿Es usted familiar de doña Dolores Mariño Sepúlveda?

Sí, es mi madre. ¿Le ha pasado algo?

No, su madre está bien, no se preocupe.

Pero la hemos tenido que detener, ha mordido a un compañero

cuando intentábamos sacarla de casa. -¿Y vosotros qué? Móviles no.

Un segundo, por favor, han detenido a mi madre.

Pero ¿por qué la estaban sacando del piso?

Porque está en llamas.

Su madre no sabe encender la cocina de gas

y la ha encendido con papeles. Pero tranquilo, están los bomberos.

(Explosión por teléfono)

¿Se hará usted responsable de ella? "Claro que sí".

Pero ahora estoy trabajando, no me puedo mover.

Si no se hace responsable va a dormir en el calabozo.

¿Cómo va a dormir mi madre en el calabozo? No, por Dios.

"Lo que yo le diga". Hago unas llamadas y les llamo.

Usted mismo.

Ahora les llamo.

(MARCA)

José.

María... ¿Qué?

Menos mal, pensé que estabas volando.

Llevamos dos horas de retraso por un aviso de bomba.

Esto es un infierno.

No te creas, te tengo que contar una cosa.

Estamos a punto de embarcar, no tengo tiempo. ¿Qué pasa?

¿Qué has dicho?

(Música tensión)

¿Ves? No funciona. Es peligroso. Mira cómo estás.

¿Te imaginas que le pasa a una señora del público o a mí?

A ese lado del espejo es difícil. Eso es lo que te pasa.

Que me odias. ¿Quién, yo?

¿Te crees que no lo sé?

Tú lo que quieres es estar a este lado del espejo, Alicia.

¿Quién es Alicia? No te hagas el tonto.

Sé que por las noches vas por ahí de karaokes

cantando mis canciones a mis espaldas.

Son las únicas que me sé. Quieres ser como Enrique Iglesias.

Trepar y trepar hasta acabar con tu padre.

Adoptivo. Precisamente de eso quería hablarte.

Hay algo que te he ocultado durante todos estos años.

Y no me mires así, que me molesta.

Sígueme en Twitter. Sí, sí.

Un poquito más para abajo, un poquito... Ahí.

Ahí está, cariño.

¿Cómo lo has visto? Cojonudo, Adanne, a la primera.

Muchas gracias, chiquitín.

Adanne, se acabó, no aguanto más. Yo me voy.

¿Tan mal lo he hecho? ¿Qué te dije?

Te pillaron, y esta vez en serio. Mira que te lo advertí.

Pero vos pasás de todo, sos la estrellita rebelde.

Yo estaba cantando, ¿qué ha pasado? La loca esa que te hizo una mamada

mientras yo te pedía por favor que te controlaras, tiene tu semen.

¿Entendés? Tu semen. Y lo guardó en un botecito.

¿Para qué? ¿Vos qué creés? ¿Para hacer un caldo?

Para chantajearnos, Adanne. Con hijos, con custodias, con jueces.

Bien a lo grande.

Y yo por el 10 % todo esto no lo aguanto.

Perotti se va.

¿Y qué hacemos? ¿Tenemos el niño?

(RÍE)

No, no vamos a tenerlo. Vamos a encontrar a esa zorra.

Y cuando la tenga entre mis manos pienso exprimirla

hasta sacarle la última gota de lo que nos robó.

Tienes los pechos más bonitos del planeta.

-¿Qué haces luego? -¡Adanne!

Perdóname, chiquitín. No me toques.

Princesas, príncipes, se os quiere. ¡Os quiero, gente!

(Música animada)

La noche es joven, anímate.

Recuerdo aquella noche como si fuera hoy.

La Nochevieja del 74, hace 40 años.

¿Cómo doy por cámara? Espectacular.

Le tira un poquito de aquí.

Estábamos los más grandes.

Estaba Esteso, Fórmula V, Tom Jones y yo, por supuesto.

Tom y yo nos conocíamos de antes, éramos amigos.

La canción no era nada del otro mundo

pero nos lo pasábamos tan bien juntos.

El decorado era mediocre, antiguo, de los de antes,

pero lleno de encanto.

Y las fans nos perseguían por los pasillos.

No había forma de quitárselas de encima.

(RÍE)

Digamos que por eso naciste tú.

¿Qué?

Tu madre era una bailarina del ballet Zoom.

Pero ¿yo no era adoptado? Eso fue cosa de la prensa.

Tu madre, en realidad, se llamaba Gwendolyne

y era de Badajoz.

La buscaré en YouTube. Está seguro.

Gwendolyne... Qué bonito.

¿Y toda la historia del niño ruso rescatado por el cantante español

en una de sus giras...? Era un poco mentira.

Un poquito mentira, ya. Sí.

Entonces, ¿por qué me llamo Yuri? Sonaba mejor cara a la prensa.

Ah. 40 años llamándome Yuri para disimular.

Eres un juguete roto, Yuri. Sí.

Asúmelo. Sí lo soy.

Cuando Gwendolyne estaba embarazada tenía antojos.

A unas les da por las fresas, a otras por el chocolate.

Tu madre era más bien de caballo o de LSD.

Yo le decía que era malo mezclar. Claro.

Pero no me hacía caso.

Un día llegué y no te encontré en la cuna.

Te buscamos por todas partes.

Te encontramos en el horno rodeado de cebollas.

Hubo que alejarte de ella.

Bien, algo hemos avanzado.

Mi madre era una colgada de los 70 y yo he aprendido ruso por que sí.

Noto cierta ira en ti, pequeño Yuri.

Bueno, Yuri o como quieras llamarte.

De momento seguiré con Yuri, ya me he acostumbrado.

Una pregunta. Dime.

¿Por qué me lo cuenta precisamente esta noche?

Porque tienes que saberlo antes de...

¿Antes de qué? De que sea demasiado tarde.

(Música tensión)

Que no me moleste nadie hasta la grabación.

(Pitido electrónico)

(Música de conga)

(CANTAN EN INGLÉS)

(Grito)

-No me rompas las pelotas, es una de esas, estará por ahí.

No lo sé, no me acuerdo. ¿Cómo que no te acordás, boludo?

(SE QUEJA) No lo sé, no me acuerdo de su cara.

Entró medio de espaldas en el camerino,

le comí la boca, se agachó y luego ya... Y ahí...

¡No, Dios mío!

(Continúa la música)

¿No decías que querías mudarte de casa

para que cada niño tuviera su cuarto?

Pues aprovecha, mujer.

No te pongas histérica, María, lo del incendio lo paga el seguro.

No, el problema es mamá.

(Continúa la música)

Yo estoy aquí encerrado en un plató y no se puede salir.

Porque han despedido a 500 y la gente está muy quemada.

No me lo estoy inventando, que es verdad.

(CANTAN EN INGLÉS)

Te mando el teléfono de la policía y hablas tú con ellos.

Yo no tendría que estar acá, ¿entendés?

Yo tengo estudios, soy economista.

Podría estar robándole la guita a unos pelotudos en una consultora

y no con un desubicado como vos.

¿De verdad no te acordás de nada? ¿De la ropa, si era rubia, morena?

Tenía un "piercing" en la lengua.

¿Un "piercing" en la lengua, hijo de remil putas?

(Continúa la música)

Pero vamos a ver, tía, si nos vamos ahora no nos pagan.

Yo no me voy a quedar aquí por 50 pavos de mierda.

(CHISTA) -50 pavos es una pasta.

A mi padre lo han echado del Carrefour.

La gente no compra en la pescadería, lo pillan todo envasado...

Por eso nos tenemos que ir. ¿Y si esto se pone malo?

¿Malo por qué?

Yo qué sé, que se corta, como la leche o algo.

Qué ascazo, tía.

¿Que te han dicho qué?

No, eso es imposible, aquí no la pueden traer.

Yo estoy trabajando. ¡María!

Encima se corta, no hay cobertura ni hay nada.

Perdona, Paloma, es que no paran de llamarme con lo de mi madre.

¿Cómo está? Bien.

Loca, con falta de riego y la cadera rota.

La que está mal es mi hermana, le ha dado un ataque de nervios.

¿Por qué? Porque se le ha quemado la casa.

Normal.

(Alboroto exterior)

-Joder. -¿Qué hacemos?

-¿Estás segura? -No te rayes. Salimos y ya.

¿Qué va a pasar?

(Alboroto)

Dios...

Ahora el avión no sale, una amenaza de bomba.

No puede ir a recoger a mi madre a la comisaría.

Por cierto, me estaba yo preguntando...

El novio ese submarinista que tenías...

¿Qué fue de él?

Hum...

El caso es que hace mucho que no sé nada de él.

Menos mal, pensaba que le había pasado algo terrible.

¿Por qué tendría que pasarle algo terrible?

Es que como estaba buceando contigo el día que te mordió el pescado ese,

la morena, pues pensaba que a lo mejor también...

No, a él no le pasó nada. Menos mal.

Si no llega a ser por la mayonesa...

¿Cómo?

(Música tensión)

Tía, tía, tía.

¿Qué hacéis aquí? ¡Venga! ¡Adentro!

(GRITAN)

Salmonelosis. Tres semanas en el hospital.

Y yo con él, cuidándole. ¿Te lo puedes creer?

Venga, va, tampoco es para tanto.

Que no, paso de celebrar la Nochevieja en octubre.

Yo me estoy agobiando que te cagas, me quiero ir de verdad.

¿Sabéis cómo se arregla esto? Con un gin-tonic con hielo y limón.

-¿Tienes? -Tengo de todo, preciosa.

-Pues yo un Red Bull con Coca-Cola. -¡Marchando para la niña!

Nos lo vamos a pasar fetén.

Me encanta que me preguntes por mi vida.

Eso es que te gusto, ¿verdad?

Claro, claro.

No sé, es como que tú me puedes ver por dentro.

Que puede ver mis... Tus cicatrices.

¡Sí!

(SUSPIRA)

Y ya sé que nos conocemos de hace nada.

Pero creo que me estoy enamorando de ti como una tonta.

(Música de conga)

-¡Quiero veros reír!

¡Venga, felices!

¡Os gusta, cabrones!

¡A ver! ¡Sonreíd! ¡Que la vida es bella, coño!

¡Felicidad! ¡Felicidad!

"¡Sonreíd un poco más! ¡A tope!".

¿Esto qué es, una película?

No, Benítez, está pasando ahora ahí afuera.

-Hay que cortar la grabación. -Ni de coña. Me corto las venas.

¿Sabes lo que puede pasar si esa gente entra?

-Está la policía. -No sabes lo que dices.

¿Y tú sí?

Qué fácil es decirles a los demás lo que tienen que hacer

sentada aquí, en tu camión, protegida del mundo,

con tus cigarritos, pero te gusta cobrar a fin de mes.

No estaré en la lista, ¿no?

¿Cómo?

No serás tan cabrón de tenerme aquí currando durante meses

para echarme a la puta calle. -Rosa, eso no depende de mí.

-Hay un comité de empresa que... -O sea, que sí, que me echas.

Vamos a ver, ¿tú no querías hacer cine?

Me cago en tu puta...

¿Qué pasa? ¡Eh!

(Alboroto)

¡La madre que nos parió!

¡Joder! ¡Rosa!

Vas a morir, cabrón. Ni amo ni patrón.

¡Benítez dimisión!

-¡Dile a la colgada que se esté quieta!

-¿Hablas conmigo? -Rosa, por favor.

Yo estoy aquí fumando tranquilamente, mira.

-¿Esto qué es? -Es la televisión, señora.

¿Mi hijo trabaja en la televisión?

Ya sabía yo que al final le reconocerían su talento.

-Me cago en la puta, como me baje... -¡Los efectos especiales! (RÍE)

-¡No toquéis el coche! -Me encanta la televisión.

-¿Qué dices? No te entiendo. -¡Sal del coche, cabrón!

Por favor, ¿baja la ventanilla, que me están hablando?

Negativo, señora. Es completamente improcedente.

¡No es procedente!

(MANDA BESOS) Mira qué alegría tienen.

-Coño, ¿y esto? -Controlado, la policía nos protege.

No son formas, coño, nos están tirando cohetes.

-¿Cómo vamos a trabajar así? -Que se vaya el cobarde.

Está acojonado. Vete a casa y díselo a tu hijo.

-Al niño no lo metas en esto. -Da igual, de aquí no se puede salir.

-¿Cómo? -Seguridad no deja salir.

Hasta que la cosa que calme.

-Si él no quiere hacerlo, lo hago yo. -Está bien, lo haré.

Antes muerto que ver cómo estropeas mis frases, mi amor.

(Llaman a la puerta)

Señor, ha habido un giro en los acontecimientos

del que debería estar informado. Estoy informado.

Es posible que no podamos actuar. Eso no ocurrirá. Llama a Benítez.

Llevo media hora intentándolo pero no me coge el teléfono.

No me gusta la palabra "no". ¿Puedo dejar las flores?

(Música tensión)

Lo siento, caballero, no se puede salir.

Soy el representante de Alphonso.

Muy bien. Seguridad puerta 15, ¿verdad?

Usted es Ricardo Rojas y usted Francisco Colmenar.

¿Quieren perder su trabajo ahora? Solo me tienen que impedir el paso.

Hago una llamada al director de la cadena

y se van los dos de cabeza al paro. ¿Estamos?

(Alboroto)

Ginecólogo rumano, ginecólogo rumano...

¿Habéis hablado con el ministro? Que manden a más gente o lo que sea,

pero que nos saquen de aquí. -Abre el plano, la jirafa.

¡Y no se ha ido la señal!

¿Quién ha configurado el "software" y el cableado?

¡Eh! (RÍEN)

¡Muy bien! ¡Perfecto! ¡Seguimos grabando!

Estos se van a enterar.

(Sirena)

A ver, todo el día para la jirafa. ¡Cuidado, cuidado!

(INAUDIBLE)

(Gritos)

Che, ¿qué están haciendo? Perdón.

¡Dale para arriba! ¡Dale!

Lo siento, no puedo.

¡Es Roberto!

Roberto, por favor, hazte una foto conmigo.

-Soy superfán suya. -Sí, no te preocupes.

¿Me haces una foto?

-Mejor tú, Paloma. -Tengo un poquito de prisa.

-Me encanta todo lo que haces. -Ya lo sé, no te preocupes.

Ya lo sé.

(Gritos)

¡Dios mío! ¡Dios mío!

Cariño, ¿qué ha pasado? ¿Estás bien?

Le ha dado una pelota de goma en la cara. No sé qué ha pasado.

¿Cómo ha llegado aquí? ¡Imposible!

¡Traed hielo! ¡Rápido! (MÓVIL)

Sí, dime. Ay, qué loca estás. Me apunto, me parece un planazo.

-Sácame el billete y ya arreglamos. -Roberto. Joder.

-Vale, ya está. -¿Qué...?

-¡Un médico en la sala, joder! Roberto, háblame.

¡Háblame! Oye, no me jodas.

Quiero que los identifiquen a todos. ¡Quiero los nombres!

¡Benítez! ¿Quién es usted? ¿Qué quiere?

Alphonso quiere hablar con usted. Ahora no tengo tiempo.

Le tengo en FaceTime.

"Benítez". Hola, Alphonso.

Tranquilo, la policía se hace cargo de la situación.

"Todo controlado".

Me alegra mucho que tengas todo bajo control.

Solo quería comentarte que me voy.

Hay un helicóptero que viene desde Madrid para buscarme.

"¿Cómo que un helicóptero? ¿Estás de broma?".

-"Charlie, Tango Delta Siete despegando de Cuatro Vientos".

No podemos irnos, tenemos un contrato, un compromiso.

(Cristales)

-"Calculamos 15 o 20 minutos". -"¿Cómo te vas? ¿Y el programa?".

Gracias, Manuel.

¿Y la canción de las campanadas? Vamos después, ¿verdad?

"Sí, claro". Han derribado la unidad móvil.

No pasa nada, la señal sigue estable. Es verdad, funciona estupendamente.

Alphonso.

"Tienes 20 minutos para grabar la canción".

No me puedes hacer esto, joder. Con 20 minutos tenemos de sobra.

¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estamos grabando?

-La unidad móvil no va. -¡Está perfectamente!

-Ponte con lo de Alphonso ya. -Habrá que avisar a Rosa.

Habla tú con ella. Estoy harto de lesbianas histéricas.

Y dile que si acaba esta noche la saco de la lista.

-¿Qué lista? -La de Schindler, no te jode.

-¿De qué hablas? -Tú díselo, lo entenderá.

No aguanto más, déjeme descansar un momento.

Siéntese.

Oiga, disculpe, ¿esta señora quién es?

Se la tenemos que entregar, que está trabajando aquí.

¿Cómo se llama su hijo?

(MEGAFONÍA) -"José Díaz Mariño, preséntese en puerta seis del plató".

¿Te acompaño, amor? No, quédate, ya voy yo solo.

"José Díaz Mariño, le espera su madre en la puerta seis del plató".

¡Mamá! ¡Hijo!

Estás aquí, qué alegría. Vaya lío tenéis aquí dentro.

Sí, mamá. Diga que sí, señora.

Sobre todo si algunos se traen a su familia al plató.

-¿Usted manda aquí? -Sí, debería.

Se nota, tiene cara de inteligente y de buena persona.

Falta me hace. Por favor, maquillad y vestid a esta señora.

Bueno, yo me retiro. Muchas gracias.

-Hasta luego, señora. -Sentadla en la mesa 21.

¿En la 21? Querrás estar con ella, imagino.

Sí, claro. Perdón, gracias.

¿Voy a salir yo en la tele? Sí, mamá.

¡Dios mío de mi vida! ¡No me lo puedo creer!

¿Yo en la tele?

Si lo sé me pongo el traje de la boda de tu hermana.

No se preocupe, va a parecer una auténtica marquesa.

Sí, puede dejar el crucifijo ahí.

No, esto va conmigo siempre. No lo suelta.

Lo arrancó de cuajo de la caja de mi padre.

Tanto amor... Me abracé a la caja, es como mi marido, la arranqué...

Me hace compañía.

Ahí hay una morena. -Un poquito para atrás.

-Qué de gente. No será tan difícil encontrar a alguien.

-Ahí hay tres golfas. -¿A ver esa?

Esa está buena.

¡Esa! -¡Pará ahí!

¡Esa es! Tenía un "piercing", te lo dije.

Esa es muy guarra. Qué ojazos, es preciosa.

Preciosa... No hagas ninguna locura.

Por favor.

(Música animada)

Discúlpame, princesa, ¿me podés sacar la lengua?

¿Perdona? ¿Tú eres?

-¡Eh, eh! -¿Qué haces? ¿Eres gilipollas?

(CHISTA)

-A ver, Houston... -Voy.

Tenemos un problema. Así no puedo trabajar.

No tengo gente para salir y ponerte eso como Dios manda.

Pero dices que todo funciona, ¿no?

¡Estoy boca arriba! Así que una se va a su casa

a disfrutar del paro tranquilamente. -Y yo, esto es una mierda.

Espera, Rosa, por favor te lo pido. Me he encontrado con Benítez.

Me ha dado un mensaje para ti, dice...

Dice que si acabas el programa, te saca de la lista.

-¿Te ha dicho eso? -Qué hijo de puta.

-Ya ves. -¿Cómo se puede ser tan cabronazo?

¿Se cree que soy un perro que le tiras un hueso y se va detrás?

-No, si es un asqueroso. -¿Sabes lo que le vas a decir?

-Dime. -Que de acuerdo.

Lo queremos por escrito, Amparo y yo fuera de la lista.

Voy a llamarle.

Muy bien.

(Móvil)

Pues ya lo ves, no me lo coge. En cuanto lo vea se lo digo.

Pero ahora, por favor, vamos con la canción de Alphonso.

-Por favor, ya. -OK.

-Pero necesito un ensayo técnico. -No hay tiempo.

Una cosa es que yo sea una perra y otra una chapucera.

Para hacerlo mal, no lo hago.

Búscate a alguien, un doble de Alphonso.

-"Alguien que se sepa la canción". -Voy. Joder.

(Música tensión)

No te muevas, te estoy apuntando con una pistola.

Coño, ¿quién eres?

-Yo soy aquel. -¿Aquel?

Sí, y lo sé todo. El semen, el rumano, el cambiazo.

-¿Quieres una parte? -No, lo quiero todo.

Se terminó el cachondeo, acabemos con esto de una vez.

Ahora mismo me vas a dar ese bote y devolveremos el semen a su dueño.

Vale, podemos negociar.

No hay nada que negociar, hay que respetar a los artistas.

La cultura es un bien universal, una canción puede salvarte la vida.

Lo que tú quieras.

Vamos a hacer un ensayo técnico.

Necesito un voluntario que se sepa las canciones de Alphonso.

-¡Yo! -¿Tú?

A ver, "Mi gran noche", dale.

Hoy para mí es un día especial.

Hoy saldré por la noche y podré vivir lo que el mundo da...

Contratado. Chicos, lo tenemos. Cámaras en posición, ¿me oís?

Vamos, por favor.

¿De fútbol? Nada, era muy patoso.

Pero el teatro...

El teatro le llamaba muchísimo. Mamá, por favor, ya está bien.

A los ocho años hizo "Cabaret". Mamá, por Dios.

Y si vierais lo que hizo con la silla... (RÍE)

Es mentira, no había ninguna silla.

¡Había sillas! Vale ya, mamá.

Estuviste muy gracioso. ¡No se valora!

No es para tanto, por este lado casi no se nota.

-¿Cómo vas a salir con esa cara? -Cállate que te conozco.

No digas tonterías. Si tú no sales, yo tampoco.

Una cosa es que nos guste picarnos para reírnos un rato

y otra es hacerte esta putada.

Aprovechar las campanadas, con el "share" a tope,

para salir yo sola... No.

-¿Para lo bueno y para lo malo? -Y en la salud y en la enfermedad.

Mira, que te curen, nos vamos a casa con el niño

y a disfrutar de la familia, que ya va siendo hora.

-¿En serio? -Cariño, ¿nos queremos o no?

Claro.

-Sí, dime. Un golpe muy duro.

-¿Quién es? -Luego te cuento.

Pues preocupadísima, imagínate, un sinvivir, un susto...

Pues el móvil no ha sonado.

-Ahí, disimulando...

Hay dos maneras de hacer esto, por las buenas o por las malas.

Por las buenas.

-¿Me das el bote o te lo saco yo? -Sí, ¿y tú qué me vas a dar cambio?

No ahostiarte ni denunciarte por extorsión.

-Está lleno de ventajas. -¿Tú no vas a decir nada?

Tendrás algo de culpa.

¿Yo? ¡Pues sí!

Estoy flipando con que dejes que este me haga esto.

Vamos a ver... ¿Qué?

No sé, me estáis chantajeando un poco.

El bote está ahí, o sea que es verdad.

Pero ¿qué bote?

Yo me he portado de puta madre contigo.

¡No, Adanne! Al final no hemos hecho nada.

-Además, la habéis cagado, ¿vale? Lo estoy grabando todo.

¿En serio? Así que vos sos la ideóloga.

El cerebro de la operación. ¡Dame eso!

-¡Dios mío! No puede ser... ¡Si es él!

-Sí, soy. -Sí, es.

Ahora mismo soy un poco más el Hombre Elefante pero sí, soy.

Criatura, ¿qué te han hecho? Con lo guapo que tú eres.

-Usted que me mira con buenos ojos. -Estamos todas enamoradísima de ti.

Me voy a poner rojo del otro lado.

¿Cómo no me habías dicho que trabajabas con él?

Es que trabajar, lo que se dice trabajar, tampoco.

-¿Tú quién eres? -Mi hijo.

Nadie.

Mi hijo. Vamos, mamá.

¿Por qué me quitas? Para que te maquillen mejor.

Pero ¿qué haces, tío? ¿Estás "zumbao" o qué?

¡Que es un puto Samsung Galaxy!

¡Mira! A tu Galaxy me lo meto bien en el orto.

A tu Galaxy me lo cojo...

"Coger" significa "follar", ¿entendés, hija de la reputa madre?

Mira, lo tengo. Muy bien, así sí. Vamos.

Lo siento.

(Música dramática)

Luca, ¿dónde estás?

-Yo estoy fuera. -"¿Me oyes?".

-¿Qué coño pasa? -Han pillado a esas dos tías.

Y un colgado me persigue con una pistola.

O mueves el culo o se jode el "business".

¿Estás loco? Hay policías por todas partes.

Primero, tranquilo, Luca. Ya salgo yo.

No puedo pasar. Mucho riesgo.

Que no te muevas, ya salgo yo con el bote.

-No tengo papeles. -Pero tú tienes la pasta, ¿no?

-¡Soriano! -Joder con la puta cobertura. ¡Luca!

Vamos a hacer un ensayo. Suelta "playback".

(Música animada)

Hoy, para mí, es un día especial.

Hoy saldré por la noche.

Podré vivir lo que el mundo nos da cuando el sol ya se esconde.

Podré cantar una dulce canción a la luz de la luna.

Y acariciar, besar a mi amor, como no lo hice nunca.

¡A la marca!

¿Qué pasará, qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche.

Y al despertar, ya mi vida sabrá a algo que no conoce.

Lailolá, lailolá, lailolá.

¿Qué coño son esas imágenes?

-¡Eso de ahí atrás! -¿Qué coño es eso?

La madre que me parió, qué coño pasa aquí.

-Sebas, ¿me explicáis qué es eso? -He soltado el vídeo que me han dado.

¿Un virus? ¿Un complot? ¿Qué pasa aquí?

-No lo sé, lo entiendo. -Mira, no me jodas...

El amor es mejor cuando todo está oscuro.

¿Eso qué es? ¿Las lobas de las SS? ¿Quién ha pinchado eso?

Irán a buscar otra puerta.

A ver, la grúa. ¡Síguele, no te pares!

Cámara dos, ciérrate. Ahora.

Lailolá, lailolá, lailolá.

-Mira esto, es la hostia. -Ahora no, coño.

Ha sobornado a un político para que aprueben el ERE.

"Nos vemos en Zúrich. Trae el dinero".

Con esto podemos meterlo en el trullo.

-A él y a todos sus colegas. -¿Y qué hacemos?

-Si lo publicamos vamos al paro. -Ya lo he publicado.

¿Qué?

Lo tiene El País, El Mundo, Europa Press y Colpisa.

-¡Qué haces, coño! -¿Qué?

-Podrías esperarte a ver qué opinaba. -No. Siempre hago lo que tú digas.

"Cámara uno, cámara dos, cenamos chino. Amparo, bonita...".

-Ahora se hace lo que yo diga. -Pero qué burra me pones.

Lailolá, lailolá, lailolá.

Será, será esta noche ideal, que ya nunca se olvida.

Poder reír, y cantar, y bailar disfrutando la vida.

Olvidaré la tristeza y el mal y las penas del mundo.

Y escucharé los violines cantar en la noche sin rumbo.

Cuidado con los cables, mamá.

¿Qué pasará, qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche.

Y al despertar, mi vida sabrá a algo que no conoce.

¿Qué pasará, qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche.

¿Qué pasará, qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche.

(Aplausos)

(Vítores)

¡Alphonso! ¡Alphonso! ¡Alphonso!

Genial.

¡Genial! Alphonso, yo soy...

Sé quién eres.

Tú eres Óscar García y has venido aquí para matarme.

¿Qué? Ven, tenemos mucho de que hablar.

(Música tensión)

Te juro por Dios que no sé nada de eso.

-¿Tengo cara de pelotudo? -No.

¿Te crees que por sonreír mucho y ser muy educado

no te puedo romper la cabeza a trompadas

hasta sacarte los sesos por las orejas?

¡Perotti! ¡Cuidado, no te pases!

(GRITAN)

¿Estás bien, mi amor? ¿Qué pasa, pelotudo?

¡Estás despedido! ¿Cómo?

Pues eso, ya no trabajas para mí.

Si esta chica tiene un hijo mío, bienvenido sea.

Pero no la vas a matar por eso. ¿Sos subnormal?

¡Las estoy asustando! ¿No te enterás que se trataba de eso?

De meterle miedo para... ¡Presta atención!

Para que nos devuelvan el bote. Pero ya está, lo arruinaste todo.

¡Soltá! ¿Qué te pensás?

¿Que estoy tan loco que le cortaría la cabeza por una mamada?

No hace falta que asustes a nadie. Lo tengo yo.

Flípalo, tía.

Si quieres hablar de negocios, habla conmigo.

-Vamos con la presentación de Alphonso. ¿De acuerdo? ¿No, Rosa?

Rosa, ¿estás escuchando? (ASIENTE)

Pues cinco y acción. ¡Vamos ahí, aplausos!

(Aplausos)

Pero bueno, qué maravilla, qué bien nos lo estamos pasando.

Pero ¿qué coño hace ese?

Nos lo estamos pasando genial, pero la noche acaba de empezar.

¿No iba solo ella?

-Y que lo digas, Cristina. Ahora llega un plato fuerte, fuerte.

¿Qué lleva en la cara?

Lo tuyo sí que es fuerte, hija de puta.

Estás hundiendo tu carrera, ¿lo sabes, verdad?

¿Qué es? Dímelo ya, no me tengas así.

¿No lo sabes? Misterio... Te voy a dar pistas.

No me lo pongas muy difícil, porque tengo una curiosidad...

-Lleva más de 40 años en el mundo del espectáculo.

Y a ti te queda un cuarto de hora.

-¡José Luis Moreno! -Ha sido número uno en Rusia.

¿Esto lo has escrito tú? Buenísimo, lo mejor que hemos hecho.

Ha cantado para el emperador de Japón.

Pero ¿qué me comentas? ¡Frank Sinatra!

No, Cristina. Frank Sinatra está muerto.

Como tú, hija de la gran puta.

(GRITAN)

¡Te voy a hundir, zorra! ¡Cabrona de mierda!

(Aplausos)

-¡Yo soy la estrella! -¡Putón!

-¿Qué coño estrella? -¡No te soporto!

¡Gilipollas, no te metas!

Vaya par de humoristas. Están fenomenal.

Y, además, son pareja en la vida real.

-Sí, ya se ve. -Señora, ¿y esa crucecita que lleva?

Es la Cruz de Caravaca.

La tenía en mi casa, pero como ya no tengo casa.

-Habla con ella, ¿no? -¿Con la cruz?

-Sí. -Tú eres tonto.

Este chico es tonto. No le habla, pero no la suelta.

Cada cual tiene sus cosas.

Tú tienes el ordenador, te pasas el día enganchado.

-Y hablas con él, porque te he visto. -Sí, con las chicas del PornoTube.

¿Tienes Facebook? Agrégame como amiga.

Sí... ¿Quién es esta chica?

-Me llamo Paloma. Un placer, señora. -Dame un beso.

No la toques. ¿Qué?

-¿Qué pasa? Es por el maquillaje.

Le han puesto una tonelada y con lo que les ha costado...

Estás sudando. ¿Estás bien? No, mamá, no estoy bien.

Estamos trabajando, mamá. Somos figuración.

Hacemos lo que nos dicen, no lo que queremos.

Cuando nos toca reír, nos reímos, cuando toca aplaudir, aplaudimos.

No se levanta uno a dar abrazos.

Sobre todo a mí, ¿no?

¿Creéis que no me doy cuenta de lo que está pasando?

¿De lo que andáis contando a mis espaldas?

Paloma, yo... ¡Y tú el peor de todos!

A Yanire se lo paso porque siempre ha tenido celos de mí.

Y estos dos payasos, como si no existieran.

Pero que tú te hayas podido creer una cosa así...

Paloma... ¡Paloma!

¡Tengo wifi!

¿Qué has hecho?

¿Cómo se te ha ocurrido llamar la atención?

Le gusta cómo canto. ¿Qué?

Dice que tengo estilo. Óscar, no vayamos por ahí.

Tú le odias, ¿recuerdas?

Todas esas tardes en el psiquiátrico dándole vueltas al tema.

Tú me visitabas. Siempre me traías sus discos.

Eso es, hazme caso a mí. Quieres matarle.

"Descubriré que el amor es mejor cuando todo está oscuro".

Ese es el momento. "Caminaré abrazado a mi amor

por las calles sin rumbo". Muy bien.

Pero él lo sabe. ¿Cómo? ¿Se lo has contado?

No le he contado nada, pero lo sabe todo desde el principio.

Sabe que queremos matarle, lo sabe todo.

Está en todas partes.

Es un Dios.

Pues como es tan listo, no vamos a ser nosotros

los que le llevemos la contraria. ¿De acuerdo?

Digan lo que digan, yo soy un artista.

La cultura es un bien universal.

No entiendo cómo hay tipos que van por ahí robando el semen.

¿Cómo? Hay gente robando semen.

Mira, Óscar, yo no sé a qué trauma corresponde esto del semen.

Pero ahora mismo no nos interesa. ¿De acuerdo?

Vamos a centrarnos en nuestro trauma, el de siempre.

Que es Alphonso.

Alphonso. Te ha mentido, siempre lo hace.

Le he preguntado por ti. ¿Quieres saber lo que me ha dicho?

Lo grabé, sabía que no me creerías.

"Mediocre, antiguo, de los de antes. Mediocre, antiguo, de los de antes".

Entonces... ¿Te lo vuelvo a poner?

Le di mi pistola.

No te preocupes, siempre hay un roto para un descosido.

(Música tensión)

Cambiamos la canción, cantamos "Escándalo".

¿No era "Mi gran noche"? Cambio de planes.

Ha cambiado de canción. Lo sabe, ¿qué hacemos ahora?

Da igual, la cosa es matarle.

Pero no dice: "Descubriré que el amor es mejor...".

Cuando diga: "Vivo mi vida, soy como soy", disparas.

¿Y por qué no cuando diga: "Es un escándalo"?

¡Porque lo dice muchas veces y te vas a liar!

Venga, va, tira que no llegamos. Cámara dos.

-Si no te importa, claro. -Marchando cámara dos, churri.

-¿Cámara uno? -Grabando.

-¿Cámara dos? -Grabando.

-¿Cámara tres? -Grabando.

Vamos allá.

(Música animada)

(Aplausos y vítores)

Escándalo, es un escándalo.

Escándalo, es un escándalo.

Escándalo, es un escándalo.

Escándalo, es un escándalo.

Siempre la misma rutina.

Nos vemos por las esquinas evitando el que dirán.

Eh.

¿Te importa esa chica?

Hay oportunidades que solo se presentan una vez en la vida.

Yo estoy aquí por algo.

Sí, para dejarme en ridículo delante de todo el mundo.

¿Cómo le hablas así a tu madre? Porque está loca, ¿no la ves?

¿Quieres dejar el dichoso crucifijo de una puñetera vez, mamá?

A veces es mejor estar un poco loca

que ser el figurante de tu propia vida.

Solo haces lo que te mandan, te crees todo lo que te cuentan.

Hijo, ¿tú la quieres?

Más que tú a este crucifijo, mamá.

Pues ve por ella. Yo ya estoy para que me ingresen.

A tu hermana no hay quien la aguante. Y tú estás sin trabajo.

No hay mala suerte que empeore esto.

Mi cuerpo no se acostumbra a este amor entre penumbras

que es más fuerte que un volcán.

Escondidos de la luna

no se puede continuar.

Por desgracia o por fortuna,

no te dejare de amar.

¡Paloma!

Escándalo, es un escándalo.

Escándalo, es un escándalo.

Paloma.

Escándalo, es un escándalo.

¡Paloma! Paloma, por favor. José, que están grabando.

Paloma, me da igual lo que me pase estando contigo.

Quiero estar contigo y punto, ¿vale?

Si me cae una grúa encima o me muerde un tiburón,

pues me aguanto y ya está.

Yo no doy mala suerte, te lo juro.

Per a lo largo de mi vida se han dado unas circunstancias

que desde fuera puedes pensar... Que me da igual, Paloma.

Soy el hombre más afortunado del mundo.

Quiero estar contigo pase lo que pase.

Ahora no hay quien me detenga.

Sube.

"No hay quien me detenga aunque no pare...".

¿Qué dices? Estoy repasando la letra.

"Este río desbordado no se puede controlar.

Si lo nuestro es un pecado, no dejaré de pecar.

Escándalo, es un escándalo. Vivo mi vida, soy como soy".

¡Disparo!

"Vivo mi vida, soy como soy", ¡disparo!

Si lo nuestro es un pecado,

no dejaré de pecar.

Escándalo, es un escándalo.

"Vivo mi vida, soy como soy", disparo.

"Vivo mi vida, soy como soy", disparo.

"Vivo mi vida, soy como soy", disparo.

Escándalo, es un escándalo.

-Escándalo, es un escándalo. -Vivo mi vida...

(Música tensión)

Dispara, dispara.

¡Dispara, dispara!

¡No puedo! ¡Me encanta esta canción!

¡Solo tenías que apretar el gatillo! ¡No, Yuri!

¡Joder, no!

¡No, Yuri!

No puedo. ¡Le quiero!

¿Lo quieres matar? ¡No!

¡Yo le amo con la fuerza de los mares!

¡Yo le amo con el ímpetu del viento!

Alphonso es una leyenda, es historia de España.

Y además es tu padre.

(GRITA)

¡Con más razón! Hay que empezar de cero.

(Música animada)

¡No!

¡Hijo!

¡No! ¡José!

(Gritos)

José...

(GRITA)

José, lo siento, todo esto es culpa mía.

Perdóname. ¿Cómo va a ser culpa tuya?

No, mujer, habrá sido una casualidad.

Es la cruz. ¿Eh?

La cruz de tu madre ha parado la bala.

Es increíble.

Es como si la energía de mi madre hubiera anulado la tuya.

¡Sí!

Pues mira que casi no lo traigo porque pesa una barbaridad.

Menos mal que estás loca, mamá. Es un milagro.

Milagro no, la bala lo atravesó. Es superficial.

No es grave, saldrá de esta. Pues sangra mogollón, don Alphonso.

¡Ay, Dios mío! ¡Eres Alphonso!

Encantado de conocerla, señora.

Esa sonrisa...

La sonrisa de siempre. ¡Y ese cutis!

Si ese cutis es de porcelana.

Me cuido y no soy mucho de tomar el sol.

Mamá, por favor, que me estoy muriendo.

No seas quejica.

Alphonso ha dicho que es una herida superficial.

Ya están aquí.

(Música tensión)

Cuidado. José, te acompaño al hospital.

Y me llevo a tu madre. No hace falta, Paloma.

(SE QUEJA)

Que sí, amor mío. No hace falta, Paloma, no vengas.

Por favor, que no hace falta. Que sí, no me cuesta nada.

(SE QUEJA) ¡José!

¡Ha sido ese! ¡Cogedle!

Que no se acerque, por Dios.

Dejadme aquí un ratito solo, por favor.

¡Es ese! ¡A por él! ¡Quitaros, joder!

Dejadme tranquilo.

¡La puta de tu hermana!

Hombre, Ricardo Rojas y Francisco Colmenar.

Qué alegría volver a verles. ¿Todo bien?

-¿Te vale esta toma? -¿Hum?

-Si no repetimos. -No, hombre, está bien.

Si no, lo arreglamos en montaje. Tú tranquilo.

En montaje ya lo...

-¿José Luis Benítez Quintana? -¿Y esto?

Es una citación para el juzgado de guardia a declarar.

-¿Cuándo? -Ahora mismo, si no le importa.

-Está usted imputado. -¿No debería estar mi abogado?

-Por supuesto, llámele. -No tengo móvil.

Ahora el juez le deja el suyo.

Vamos a ver, esto no es necesario.

No, pero nos encanta hacerlo.

(Música alegre)

¡Alphonso! ¡Alphonso! ¡Alphonso!

¿Esto qué es?

Mamá, cuidado con la espuma.

¡Feliz año!

(SE QUEJA)

Mi nueva chiquitina.

Dime.

¿En serio?

Vale, venga.

Me acaban de llamar de "Supervivientes".

-¿Y qué te han dicho? -Que nos quieren a los dos.

Qué mal rollo, colega, que es de día.

Joder, tío, ¿ahora ir a casa? Qué bajón, ¿no?

Como cuando sales del "after" y te da el solaco en la cara.

Yo siempre me vuelvo a meter. (RÍEN)

Pues yo conozco un sitio cerca que no cierra nunca.

¿De verdad te tienes que ir, Alphonso? Qué pena.

Tengo que atender mi gira por Sudamérica.

Pero estoy encantado de haberla conocido.

¿Os llevo al hospital? No. No, no, muchas gracias.

Pero hijo, primero has dicho que no a una ambulancia.

Y ahora que Alphonso se ofrece a llevarnos...

No soy yo muy de helicópteros. Yo se lo agradezco, de verdad.

No va a pasar nada. Id vosotros.

Ay, qué tonto. Voy andando y me da el fresquito.

Que no, hombre, que no. Venga, vamos. ¡Qué superdivertido!

(INAUDIBLE)

¡José! Pues voy...

-¡Adiós! -¡Qué bonito!

-¡Adiós! -¡Adiós!

(Música distendida)

-Aquí Tango Delta despegando.

-¿Qué me he clavado? ¿Puedo quitar esto?

-Señorita, deje eso, por favor.

Paloma, siéntate y ponte el cinturón.

-¿Qué es esto? Déjalo.

-¿Lo dejo donde estaba? Perdonadme. -Señorita, siéntese.

-Ya lo he dejado donde estaba.

(Explosión)

¿A qué le has dado, Paloma? Siéntate, mujer, te lo he dicho.

Y no le sonrías tanto, mamá.

Momentos de alegría.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Yo te agradezco tu amistad, tu compañía.

Por ser mi amigo en el dolor, mi confidente en el amor,

quiero decirte que sin ti no sé qué haría.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Cuántas locuras y aventuras compartimos.

Cuántos recuerdos imborrables nos quedaron.

De los amores y pasiones que vivimos.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Soy tan feliz cuando yo siento tus latidos.

Porque la vida tú me das y, cuando pido, mucho más.

Tú estás conmigo porque soy tú consentido.

Maravilloso corazón, maravilloso.

No dejes nunca de soñar, yo te lo pido.

Ni dejes nunca de sentir las emociones,

si es de emociones que los dos hemos vivido.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Eres la llama que se anida aquí en mi pecho.

Para que siempre exista amor, para llevarlo a donde voy,

te doy las gracias por lo bien que tú lo has hecho.

-Maravilloso corazón, maravilloso.

No dejes nunca de soñar, yo te lo pido.

Ni dejes nunca de sentir las emociones,

si es de emociones que los dos hemos vivido.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Eres la llama que se anida aquí en mi pecho.

Para que siempre exista amor, para llevarlo a donde voy,

te doy las gracias por lo bien que tú lo has hecho.

Maravilloso corazón, maravilloso.

No dejes nunca de soñar, yo te lo pido.

Ni dejes nunca de sentir las emociones,

si es de emociones que los dos hemos vivido.

Maravilloso corazón, maravilloso.

Eres la llama que se anida aquí en mi pecho.

Para que siempre exista amor, para llevarlo a donde voy...

Cine en TVE - Mi gran noche - ver ahora

Carmina o revienta

Paco León hace protagonista a su madre, Carmen Barrios, en su ópera prima como director: Carmina o revienta. Además, también cuenta con la participación de su hermana María León.

Carmina, una señora de cincuenta y ocho años, después de sufrir varios robos, inventa una manera de recuperar los ochenta jamones que le han robado, para que su familia pueda seguir adelante. Mientras espera el desenlace de su plan, reflexiona sobre la gordura, su marido, la vida y la muerte.

No recomendado para menores de 12 años Versión española - Carmina o revienta
Transcripción completa

(Puerta)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

A ver cómo sale todo.

(SE SORPRENDE) Esto

¿qué es?

Ay, madre mía, cómo me he puesto de sangre.

Me cago en mis muertos, el corte que me he hecho.

Esto me pasa a mí.

Oh, Dios mío.

(JADEA)

(SUSPIRA) Se me caen hasta los mocos.

A tomar por culo ya.

(SUSPIRA)

(SORBE)

(Balido)

(CHASQUEA LA LENGUA)

Está dormida.

Está dormido todo el mundo menos yo.

(SORBE)

(SUSPIRA) Vamos a fumarnos un cigarrito.

Que no me falten a mí. Hay más aquí.

Eso es.

Que no me falten.

Ahí.

Un cigarrito...

Otro cigarrito...

Y yo sin cuidarme.

Y todo para mí.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Me suenan hasta las tripas, coño.

Me suenan hasta las tripas.

Cualquier día, la Carmina...

pega un reventón...

(SORBE)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

Pega un reventón la Carmina, y al carajo.

(SUSPIRA) Ah, la Carmina.

Me llamo Carmina.

Tengo 58 años

y el primer cigarro me lo fumé con siete años.

(Música de guitarra)

Con siete años, porque "resulta de que" yo

me iba con mi abuelo, que fumaba muchísimo.

Se quedaba muy triste cuando se le vaciaba el tabaco.

Y siempre tenía la petaca tocándola a ver si estaba llena o vacía.

Y yo, que me daba cuenta, me iba con mi abuelo

a las paradas de los autobuses.

"'Abuelo, vámonos, que iremos a coger...'

Yo le cogía las colillas,

se las abría e iba rellenando la petaca".

Cuando ya la tenía a tope de gorda, de repleta,

decía: "abuelo, ya está contento?" Cogía yo uno y decía:

"Este para mí, ¿vale?"

Me decía "vale" y me lo fumaba yo con siete años.

Íbamos locos de contentos los dos.

Él con su petaca y yo con mi colilla.

(Música de guitarra)

"Tenemos un bar y hace un mes nos robaron.

Ya nos habían robado antes. Se llevaron cosas sin valor:

la caja registradora, la tragaperras,

cosas que no hacían mella.

Pero, esta vez, sí nos han hecho mella.

Nos han dejado con las patas colgando

y el culo arrastrando.

Se han llevado la partida de jamones que habíamos comprado.

Y sin forzar nada. No sé cómo han entrado,

pero se los han llevado.

Yo lo único que tenía en la mente

era a ver cómo montaría la comunión de mi Cristina".

Buenos días. -Hola, buenos días.

¿Que no me cubre el seguro?

Mira, Carmina, al no haber ninguna cerradura forzada,

o han entrado con llaves o a ver qué ha pasado.

¿Cómo? Si la llave "namás que" la tengo yo.

Entonces os habréis dejado una puerta abierta.

Es como si te dejas el coche abierto con las llaves puestas,

te lo roban y ahora me dices

que le diga al seguro que os pague el robo.

Es una negligencia tuya. Coño, una negligencia mía.

Antes, porque el recibo no estaba al día,

después, porque ahora es una negligencia mía.

Siempre me toca bailar con el más feo.

La que se jode siempre soy yo.

Me dices lo de los jamones. Yo vengo y no hay jamones.

No desconfío, pero yo he visto ya muchas cosas.

Yo también, me cago en la leche. Me quedo con las patas colgando.

(RESOPLA)

Esto no me lo esperaba, de verdad.

Es que me dejas desamparada por completo.

No sé ahora mismillo por dónde tiraré.

Como no me tire de los pelos del higo,

ya no sé lo que haré.

¿Para qué tengo yo un seguro?

"La mierda, para mí".

Si no es por una cosa, es por otra. A ver qué coño hago.

Qué coño hago ahora yo.

Sin jamones que vender, sin nada que vender,

"namás que" aceitunas.

Ni que los clientes fuesen estorninos.

¿Qué es lo que voy a vender?

¿Qué hago? ¿Me tiro, me entierro?

¿Con el Juanito Villa,

que en vez de ayudarme se acuesta?

La niña se ha quedado en paro ahora también.

Otra boquita más que alimentar y en paro.

Así que la niña, en lugar de ayudarme,

lo que hace es darme más por culo.

Me llamo María, tengo 22 años y no he estudiado nada.

No...

No estudié. No me dio por ahí.

Las discotecas, los muchachos...

Lo que piensa la juventud con 15 años.

Qué va a pensar una, qué va a querer.

¿Cojo un libro?

Yo "namás que" cigarritos...

Tengo una niña, de cuatro años, mi Marina.

Una madre joven y soltera.

Moderna, moderna.

He trabajado mucho tiempo en Cortefiel,

Sin estudios y sin nada,

con un papel que me pidieron del colegio.

Que era el graduado, vamos.

A mí me pasa una cosa igual que a mi madre,

que soy muy "echá pa'lante", que no...

Que aunque yo no sepa hacer las cosas,

no tengo yo miedo.

Después, sí que en mi casa me da miedo.

Cuando me acuesto y cierro los ojos,

me acuerdo y me da miedo. Pero...

En el momento, no. Pum, para adelante.

Eso es herencia.

Me presenté allí con Jesús Pasión, que era mi jefe.

Muy chica yo. Qué lástima de mí.

Qué lástima. Con un pantaloncito que iba yo...

Yo, por muy chica que yo fuera,

siempre quería ir de mayor. Me compraba la ropa más cara,

La ropa... Yo iba a Blanco y a mí me cogían la ropa de mayor.

Me cogían los pantalones por los lados, el tiro...

Para que me quedara bien, porque soy chiquitilla.

Siempre he tenido la cintura muy chica

y todo me quedaba grande.

Y si encima quería ir de mayor...

Iba con mis pantalones... Nunca olvidaré esa entrevista.

Y me cogieron.

De encargada de camisería.

Porque yo...

vendía mucho.

Y sobre todo, a los hombres. Vendía las camisas como chicles.

Y los trajes para la Feria, porque estaba en los Remedios.

Para la Feria: "María, quiero un traje

que me voy el lunes del 'pescaíto'".

Yo le engañaba: "te tengo uno guardado". Mentira.

Yo tenía trajes para todos.

Vendía muchísimo.

Me llevaba de comisión lo más grande.

Pero, hija, las envidias y las cosas.

Como yo "me creo" que nadie te hará nunca nada.

Me echaron de Cortefiel por culpa de una compañera envidiosa.

La "hijaputa".

Me fui. Quise trabajar en discotecas,

pero mi madre no me dejó. Ahora la ayudo.

Estamos ahora que llevamos una racha más mala...

Llevamos una racha más mala...

Mi padre... mi padre...

Y mi madre no se queja de nada, pero pobrecita mía.

Pasamos ahora una racha "maluscona",

porque nos han robado dos o tres veces en el bar.

Una detrás de la otra. Seguidas.

Que sí, tía, otra vez.

Otra vez.

Pero como no hay nada... ¿Con quién hablas?

Con la Susi, "má", ¿con quién sino?

Eso ha sido mi padre. Cerró ayer la venta

y se dejó la puerta abierta. Cómo iría.

Que tu padre ya no bebe. Está yendo a la terapia.

"Que mi padre no bebe".

No. No, no bebe.

Mi padre no bebe, mi padre baila "namás".

Marina, vente "p'acá", que no te coja un coche.

Vente, hija.

Ven con tu madre y tu abuela, ven.

Buenas. Hola, qué pasa.

¿Qué ha pasado con el seguro? Lo de siempre.

Nos toca el perder. No nos lo ha pagado.

Vaya por Dios. Hasta luego. Gracias, hijo.

Ay, mi niña chica.

Ya te contará cómo lo solucionamos, cómo resolvemos toda la papeleta.

Que se arregla todo, niña. Cállate ya.

A ver si puedo hablar contigo.

Ella está bien. Aquí, dándole besos a la niña.

Ella no tiene culpa de nada. Si vieras cómo tiene las manos...

Las tiene todas despellejadas enteras.

Parece que ha hecho una matanza.

(SUSPIRA) Bueno, sí. Eso lo tiene ella de rezar.

¿Te he contado los rituales de ella?

"Ve con el abuelo, chochete".

Ella tiene... Que hace mucho frío.

Tiene un altar montado.

Qué cachondeo. Con estas cosas no juegues.

No.

Yo le tengo una fe...

Lo que le he pedido, me lo ha concedido.

Pide, pide. Con la que tenemos encima...

No, si yo voy a pedir, voy a pedir.

A todos mis santos: Judas Tadeo, Santa Rita de Casia,

a San Cayetano, a San Espérito...

A... a Fray Leopoldo...

A todos esos les pide ella. A todos les pido.

Pues me lo concede, verás tú cómo se pagarán las cosas, acuérdate.

Ella dice que se lo conceden los santitos.

Sí, porque se lo pediré. Escúchame.

Cuelga, así puedo hablar contigo.

¡Cuelga ya, Susi, coño ya! Que quiere que te cuelgue.

Que tiene guasa también, niña. ¿Qué haces, "má"?

¿Qué hago? ¿Para qué me das?

Tú ahí con el cachondeo. Tiene las manitas...

Tienes las manitas tú muy largas.

Muy largas. Hija de puta, me has hecho daño.

Claro, y tú a mí.

Tiene más mala leche, Susi, la puta niña

que un gato panza arriba.

La puta niña. Que me ha dolido. ¿A qué ha venido esa colleja?

¿A qué ha venido eso? Cuelga ya el teléfono, anda ya.

Le da coraje que yo tenga amigas. (RÍE)

Te da coraje, ¿no?, que yo tenga amigas

y que yo hable con ellas. Vete a la mierda ya.

La cacho puta. Me tiene envidia, Susi.

(IRÓNICA) Una envidia... vamos.

¡Qué desgraciadita, hija mía!

"Vente tú para la venta".

Ven vestida de monja y rezamos en la puerta.

Estará preciosa. Para ponerle una alcayata toda aplastada.

(LAS DOS RÍEN)

(RÍE) Hija de puta.

Ahora la veré vestida de monja. Sí.

Uy, la puta. Venga, pues ve buscando el traje.

Cuelga ya, Susi.

Venga. Adiós.

Estás todo el día enganchada al teléfono.

Escucha, "tengo pensado" de ir a Abadía.

Le haré un pedido grande, pero más grande que nunca,

fíjate, para que no sospeche.

Y verás cómo, con las ganancias, eh...

¿Qué ganancias, "má"? Cuando se venda.

En Navidad se vende todo. Se le paga.

Y si no yo con mis rituales... Sí...

Los santos nunca me han defraudado.

Coño, acuérdate.

La papeleta nos la solucionan los santitos.

Quien sea. Fe es lo que hay que tener.

(RÍE) Sí, fe, fe. No te rías, cabrona.

Y tanto... No, lo arreglaréis la Susi y tú.

(RÍE) Como tú no me ayudes a mí...

Te vas a quedar tú como San Carajo, lo mismo por arriba que por abajo.

(LAS DOS RÍEN)

Hice el pedido, claro que lo hice. No lo voy a hacer...

Al hombre lo conocíamos nosotros desde hacía mucho

y sé que tiene muy buenos jamones.

Lo que pasa es que en ese momento no tenía yo

para pagarle ni uno ni medio.

(Balido)

¡Uh!

Ay, ay, la Marifé.

Que se ha despertado.

¿Tienes hambre?

(Balido)

Marifé, ¿tienes hambre?

(Balido)

Cómo me mira. A lo mejor tiene hambre.

"Yo soy una tía muy valiente, muy 'echá pa'lante'".

Pero, también, muchas veces,

cuando estoy sola, también soy muy cagona.

Me da mucho miedo también "de la muerte".

Pienso mucho en la muerte yo.

Yo voy poco al cementerio porque me cago viva, vamos.

Una vez al año, en los Difuntos,

para limpiarles los panteones a mis padres.

Para que ellos no sean menos que nadie

les pongo sus flores,

se lo pinto, se lo limpio...

Hay un panteón que está cerca de mis padres.

Es de un chiquito de tres años. Se llama Bebo.

Le tienen puestos los coches, los muñequillos del chiquillo...

Se lo tienen todo...

Le van cambiando de juguetes.

Y ese niño siempre, siempre,

me acerco yo a verlo.

Tiene una esquelita así en mármol.

Y pone:

"Bebo, fuiste engendrado

con todo el cariño y todo el amor del mundo".

"Tu madre no te olvida".

Y eso lo tengo, y me voy a mi casa

y me voy con esa imagen de ese chiquillo.

Cuando salgo del cementerio, siempre digo:

Dios mío,

"yo" no me gustaría que me enterrasen tendida.

A mí que me sentaran.

Me gustaría que me llevasen

abierta en un sillón, coño. ¿Por qué debo ir en una caja?

Como si fuera yo...

Que me sienten, sentada en un sillón,

en lo alto de un coche ranchero

y me pongan con mi cigarrito.

Así, que con el aire, así, le vaya dando el humito así.

Y todos detrás.

Que me miren y que les dé risa.

Que digan: "Mira la hija de puta cómo va.

Tiesa como un garrote, pero fumando".

A mí me gustaría eso.

Si es verdad que no se siente nada, me gustaría.

Y que ellos se hartaran de reír,

que me viesen en la cara ganas de reírse y cachondeo.

Para lo que me gasto en gasolina ya...

Anda, la niña.

"Hace una semana

venía yo con María, cargada de bolsas,

porque hicimos una compra grande para la comunión de mi Cristina.

Como yo soy la madrina...

Íbamos las dos con las bolsas y vamos para el aparcamiento.

'Uy, María... ¿Y el coche?'

'Uy, mamá, es verdad ¿Dónde lo has puesto?'.

'Me me parece que aquí'. '¿A ver si está en otro lado?'

Digo: 'No. El coche estaba aquí'.

'Eso es que nos lo han robado'.

'¡Ay, Dios mío!

No quiero pensar que se han llevado el coche del abuelo.

El coche es muy goloso y le están dando por él'.

'Mamá, ¿cómo lo van a robar? ¿Y si ha sido la grúa?'

'Qué coño se lo ha llevado la grúa'".

Buenas tardes. Buenas.

A la comisaría más cercana.

¿Cuál es? ¿La de Nervión?

Esa misma. Tire para allá, haga el favor.

Nos han quitado el... Vaya movida.

Vaya tela, vaya tela.

"Namás" nos pasa a nosotros.

(POR EL MÓVIL) ¿Susi?

¿Qué haces?

Vaya movida. No te lo vas a creer.

Nos han robado el coche a mi madre y a mí.

El de mi abuelo.

Se lo han llevado, claro.

"Illa", vaya movida. María, ¿ese no es el coche?

¿Cuál? Ese que va ahí delante. O yo veo...

Nos vamos para la comisaría.

Hostia, ese es el coche, "omá".

¿Ves la matrícula? Lo tenemos delante.

¿No ves la pegatina? Ay, me cago en la leche.

¿Ves la pegatina? Es nuestro coche. No pierda a ese coche.

No vamos a comisaría. ¿Cómo que no vamos a la comisaría?

Que no, que siga al coche. Lo tiene que seguir.

Habrán forzado la puerta o...

Son dos niñatos, parece. Dos tíos, dos yonquis...

Dos yonquis. Me voy a bajar aquí.

¿Pero cómo que vas a bajar? ¡Haz el favor!

¿"Ande" vas?

Quiero bajar, me cago en...

Mi madre está loca. Que me dejes.

A ver mamá, que llamemos a la policía.

A la policía, ¿para qué?

Sería mejor llamarla. Claro...

La policía, ¿para qué?

Si mientras viene...

¿Qué harás? ¿Para qué quieres seguirlo?

¡Que me dejes! ¡Que lo siga, coño!

Tranquilícese, señora.

Yo me tranquilizo, pero usted sígalo.

No sé dónde estamos. Estos van para Las 3000 Viviendas.

Allí no entro yo, ¿eh?

Tendrá que entrar, porque hay que ir detrás de él.

No lo pierdo de vista por nada. Vaya movida.

Ay, por Dios.

Mira, que están parando. Ay, que se han parado ahí.

Se están parando.

Se van a cagar. Como llegue allí, verás.

Que no.

Que sí. Que te calles. Tú te callas.

Pero... ¿"ande" vas, "má"? Que te calles.

Espera, Susi. Mi madre está como una cabra mocha.

¿Qué haces? ¡Mamá! ¿Qué haces, "má"?

¿"Ande" vas? Me cago en tus...

Esta mujer está como una cabra.

(GRITA) ¿Qué haces? (GRITA) Ya, ya.

(GRITA) ¡Mamá!

(GRITA) ¡Mamá!

Me cago en tus muertos.

(GRITAN)

¡Mamá!

Al carajo ya.

¡Cabrones! Que son unos cabrones.

Esta mujer está zumbada.

Hijos de puta, ¿zumbada? Esos se van a cagar.

¡Al carajo! Con vuestros muertos. Venga, para adelante.

¡Me cago en su puta madre! ¡María!

¡En tu puta madre! ¡María!

"Y el taxista tenía una cara... Era un poema su cara. (RÍE)

El tío tenía toda la cara... Estaba alucinado".

Me fui con el coche, le miré el puente,

se lo quité y digo: "María" "Mamá, que te dará calambre".

Digo: "¡Que no! Mira dónde hay un taller".

Me fui para el taller, le hablé al hombre,

el hombre muy amable, me dijo:

"no se preocupe que ahora se lo arreglo".

Y le digo: "María, escúchame, te doy el dinero y las llaves

y te llevas el coche para la venta, que tú sabes llevarlo".

(Risa)

¡Coño! Me cago en tus muertos.

Hija de puta.

(Risa)

Cállate, que despertarás al otro.

Que no andas nunca y te da hoy por cantar...

Hija de puta.

La bruja esta.

(SUSPIRA)

"Pos" bueno, fue llegar a mi casa, solo llegar, me puse a cocinar...

Y el teléfono que suena:

"Mamá, no te asustes, que no ha pasado nada".

"¿Cómo que no ha pasado nada?"

"He tenido un topetazo con el coche".

"¡Madre mía de mi vida! No me digas eso.

¿Qué ha pasado?"

"'Ven para acá, porque no tengo el carné'.

'No te muevas de allí y tranquila, que voy para allá'".

¿Te has hecho algo? No, yo no tengo nada.

Venían ellos en contramano.

¿Qué ha pasado? Nada, hemos tenido un golpecito.

¿Un golpecito?

Me habéis dejado el coche hecho polvo.

Con esta tartana, normal. ¿La tartana?

Coño, tú, como tienes un pedazo de coche,

vienes por mal sitio. En contramano.

El problema es que la niña no tiene carné.

No puede coger el coche. Venías en contramano.

Es que tú venías en contramano y la culpa ha sido tuya.

María, calla, calla. No, ya, calla, calla.

Te voy a decir una cosa.

¿No recuerdas que yo llevaba el coche y ella venía a mi lado?

¿Cómo?

Usted ha perdido la cabeza.

La cabeza, la perderás tú de la hostia que te daré.

El coche lo conducía yo y la niña venía al lado.

Es tu palabra contra la mía. Y testigos que tengo.

¿Qué pasa, Carmina? ¿Qué pasa, quillo?

No pasa nada, mi alma.

Aquí estos señores, que venían en contramano

y me han metido un topetazo en el coche.

Creo que lo vamos a arreglar.

Porque no es el topetazo que le has metido,

sino que es el dolor de cuello que tengo

del "ciembribillonazo" que me has metido,

porque me has dado fuerte con cojones.

Y no sé las consecuencias que esto puede tener.

Lo arreglaremos, ¿verdad?

Quinientos euros le saqué. Le podía haber sacado más.

Qué hambre tengo.

Con los nervios, me entra un hambre...

Ay, madre mía,

qué hambre me entra con los nervios.

Los nervios es que son muy malos.

Yo antes era muy delgada

y ahora, aunque estoy gorda, pero yo no me veo gorda.

A veces digo: ¿tendré lo contrario de la anorexia?

Yo me veo bien.

A veces, voy a unos probadores

que tienen dos espejos: uno por delante y uno por detrás.

Me miro cuando me desnudo y digo: "Me cago...

A los espejos les ponen aumento. Una no está tan gorda".

Si me miro por delante digo: "estoy..."

Y ahora le echo ojito a la parte de atrás y digo:

"me cago en tus muertos. Tengo unas espaldas que..."

Parezco Urtain, ¡coño! Tengo...

¿Cómo puede ser así una?"

Dios mío. Muchas veces me dan ganas de tirar los trapos al carajo,

irme a un tapicero y que me haga un traje como un sofá

de tres plazas, con cojines incorporados.

Me cago en la leche que yo mamé.

Cómo yo era antes... Dios mío.

Al final,

el Dyane 6, el que lo usa más es el Basilio.

"Hace sus siestecitas allí".

El Basilio...

Me llamo Basilio.

Tenía una perra que se llamaba Chispa y me la mató un coche.

A la Chispa la mató un coche. Un coche, me arrolló a la Chispa.

(Ladridos)

"El día que tenía que ir a por unos barriles..."

Después iremos a por los barriles. ¿Vendrás conmigo?

Sí. Vale, hijo.

"Me lo llevo

y digo: 'Basilio, no te muevas'. Es que me hace un caso..."

La Carmina, yo hago caso a la Carmina.

"Cuando vengo del cambio,

veo a la policía allí y él: 'mangante, mangante tú'".

Y cuando yo llegué, digo: "¿Lo queréis soltar?"

"'Señora, ¿este hombre viene con usted?'

'Claro. ¿No se lo ha dicho él?'.

Él dice: 'eh, eh, eh...'

'¿Cómo lleva a un hombre tan raro en su coche?'

"Por la misma razón por la que el alcalde

tiene a un "mongolo" como usted de policía.

¿Qué psicología tiene usted? ¿No ve que no está bien?"

"Digo: 'Pues soltadlo'. 'No. Nos lo llevamos'.

El pobre lloraba: 'Carmina, que me llevan'.

Asustado, pobrecito, con los ojos desencajados.

Y yo: 'me cago en sus mulas'.

Los policías se acogieron

a que no llevaba carné.

Cuando yo llegué digo: '¿Dónde está?'

y dicen: 'Espere un momento. ¿El carné lo trae usted?'

'Sí, sí' 'Pues ahora lo van a sacar'.

Y el pobre decía: 'Usted es bueno, bueno.

El otro, malo. Me ha pegado'.

Digo: '¿Que le habéis pegado?'"

Y veo al pobre chorreando sangre por aquí...

Digo: "Ustedes dicen que no, ¿no?

Ahora mismito, tal cual, me lo llevo al hospital

y lo van a ver".

Y cuando entró en el juicio

y le dijeron: "¿Basilio Martínez?"

Y se puso el pobrecillo de pie.

"¿Quién le...? ¿Usted reconoce quién le...?

¿Quién le ha pegado?"

Y el pobre se giró para el lado: "Ese, ese, ese, ese".

Se quedó señalándolo y, "namás" dijo eso,

dijo el señor, el juez...

Y le ganamos el juicio.

¿Si tú ahora mismo lo cogieses?

¿Qué le harías?

Pegarle fuerte en la boca como él me pegó.

Pues levántate.

¿Cómo lo harías tú? Demuéstramelo.

"Dale caña al guardia, ¡cabrón!"

'Hijoputa'. Ahí, quítale la pistola.

Toma, toma, toma... Chulo.

Fuerte, hijo.

Me cago en tus muertos.

Toma, toma,toma... Mira, Basilio, mira...

Ven para acá, que despertarás al otro. Toma.

Uy, mira... (RÍE)

(MARIFÉ BALA) Hija de puta, toma, toma.

Hay que ver... Las seis de la mañana

y yo aquí,

con todo el pedazo de coño, dándole de comer a la cabra.

Toma, anda.

(Música rock)

"Estaba yo en el bar dándole muchas vueltas a la cabeza

para ver cómo montaba la comunión de mi Cristina.

Pero completamente sola estaba yo.

Y 'me veo' entrar al cobrador del frac".

Buenos días. "Digo: 'Ay, madre mía de mi vida...

lo que me hacía falta'".

¿Qué pasa? Yo lo conozco a usted, ¿no?

Sí, pero yo vengo ahora no a tomar nada, sino a trabajar.

"Y venía a reclamarme una factura que decía que yo debía cuando,

del primer robo que 'se hubo' en el bar,

y era del tabaco".

Una deuda que tiene contraída

con el estanco del Cerro del Águila de 15.00 euros.

"Le digo: 'Sí'". Muy bien.

No pensará cobrarla ahora, ¿no? Yono tengo prisa.

¿Se piensa usted quedar ahí?

Usted verá.

(Revoloteo de mosca)

(Golpe)

Lo único que puedo hacer es, el mes que viene,

a ver si se lo puedo pagar.

Voy a hacer el intento a ver si se le paga.

Pásese el mes que viene, que está la cosa mejor.

Cuando antes se lo quite, antes descanso.

Así que eso es lo que...

Otra cosa no puedo hacer. Lo único que tengo son tres hijos.

Y para no tener, no tengo ni piojos, así que...

Lo único que le voy a pedir una cosa:

si coge aquí a mi marido, que se le ignore,

que a él no se le diga nada,

porque él padece de los nervios.

¿Eh?

Bueno, está bien.

(SE RELAME)

Bien, nada, vendré el mes que viene si no hay noticias antes.

¿Qué le debo? No, nada. A esto invita la casa.

Bueno, pues nada. Buenos días. Con Dios, buenos días.

Tenga usted cuidadito, no se vaya a caer.

(Ladridos)

¿Por qué? Porque le voy a empujar yo.

(Música animada)

Hola, buenos días, ¿Jamones Abadía?

Le llamo de la Venta Calixto.

Mira, es que había hecho un pedido.

Sí, esa es la dirección que hemos dado,

pero está equivocada.

No, a esta dirección... ¿Tienes lápiz y papel?

No, la dirección es la que te voy a dar ahora.

Me llamo Antonio.

Y soy el marido de Carmina.

Ella me dice "el tirantes".

Y nací dentro de una barra.

Y he estado trabajando desde entonces.

y ahí me parece que me voy a morir, o dentro o fuera de ella.

¡Ay, lo que yo quiero a mi Carmina!

Yo no me meto en nada.

Yo la dejo que ella haga y deshaga.

Para eso es de Triana pura,

y yo de la Macarena.

¿O qué? ¿O yo no valgo?

Ya han pasado los años, pero sigue siendo la misma.

Lo que pasa es que ahora parece que tiene un flotador.

Antes tenía una cinturita que parecía una sílfide.

Ahora estamos los dos ya...

Fíjate el bañador que tengo yo aquí, ¿sabes?

Con el flotador,

mis tirantes, que me los compra ella, ¿sabes?

Ahora me dedico a la vida contemplativa.

Ahora, a ver los toros por televisión,

el fútbol por televisión, el flamenco por televisión...

Y todo por televisión.

Mi cervecita sin alcohol, mis cigarritos Pall Mall.

Y agua.

Y vaya usted con Dios, hermano, eso es lo que hay.

Yo ya no bebo. Yo trago.

Me dijo el médico que ya no podía beber,

pero tragar, podía tragar, ¿no? ¿O no voy a tragar? Hombre...

Porque el flamenco a mí me hierve la sangre.

Nada más que me tomo una copa y estoy en el mostrador...

(TARAREA) Y ya...

El que no sienta eso pues no me comprende.

No me comprende ni a mí ni a todos

los que llevamos eso en la sangre.

Por eso yo me pierdo en esas "madrugás"

y me pierdo y me perdía y me perderé.

Porque una copita de vez en cuando no viene mal.

Aunque sea sin gas.

Las hay con gas y las hay sin gas.

Yo me conformo nada más con mirarlas,

(RÍE) yo viéndolas salir.

(RÍE A CARCAJADAS)

Yo viéndolas salir ya del grifo ya me da el sabor,

ya me da la estimulación y ya me da la gloria, hijo.

Y si es para mí, ¿para qué te quiero contar?

Ya le estoy pidiendo al camarero:

"Dame una brocha y una cuchilla que me voy a afeitar", ¿sabes?

¡"Ojú", qué arte, hijo!

Qué me gusta a mí una cervecita bien fresquita, hijo.

Una nada más, una...

Una después de otra, así una de vez en cuando, ¿sabes?

La primera me la trago de una vez.

¡Ay, cómo está!

Y haces así... (HACE COMO QUE BEBE)

y ya está, ya no bebemos más nada.

Yo le digo a mi Carmina que yo no bebo y yo no bebo.

"Y decía que no bebía,

y traía una borrachera que venía hasta 'meao'".

Ay.

En fin, ese día traía un dolor de cabeza

que cuando llegué a mi casa me tomé un Nolotil.

Y al tomarme el Nolotil, digo: "Ay, Dios mío,

qué se me ha olvidado a mí".

Que me dijo el ginecólogo

Que tenía un poco de infección y me tenía que tomar...

Me dijo por teléfono: "Tómate un antibiótico por la noche

y también te pones un sobre".

Y cogí un vaso de tubo y le eché dos deditos de agua.

Lo abrí, era chiquitito el sobre, lo eché y empezó...

(IMITA EL BURBUJEO)

Así, efervescente para arriba y digo: "Tiene que estar bueno".

Con olerlo esto me va a hacer hasta eructar.

Me lo tomo y me cago en sus muertos.

(RESOPLA) Eso estaba...

vamos, amargo, amargo, amargo.

(CON ASCO) Y una cosa tan desagradable y digo:

"Me cago en su puta madre, lo que me ha mandado ".

Digo: "Vamos, yo con toda la seguridad no me tomo más ni uno".

Ni uno aunque se me caiga el coño a cachos.

Vamos, que no me tomo más ni uno. ¡Qué cosa más asquerosa!

Y más repulsiva.

No sé ni cómo no vomité lo que me había tomado antes.

"Y con el mal cuerpo que tenía me fui con la María en el coche

y la niña venga (FARFULLA) con Susana...

Voy a llamarla para que vaya a por la niña.

Estoy de Susi hasta el mismísimo coño.

¿Qué más te da que esté con la Susana?

Estate quietecita con los toquecitos

y las espinillitas y su puta madre.

Tienes ahí una cosa, "má".

Bueno, deja la cosa ahí. Llevo tantas cosas ya...

Que tú sufres las cosas diferente a los demás siempre, ¿no?

Yo no, a mí no me duele nada.

A mí no me duele, nunca me preocupo,

nunca me pongo nerviosa, nunca me pongo nada de nada.

Qué fatiguilla de niña, mi alma. Yo a ti por culo.

Mucho te doy por culo. No me haces caso en "ná".

¡Déjame ya!

Con lo que ha costado. Déjame ya, cabrona, déjame ya.

Mira, no haberme tenido. (CON SORNA) ¿No haberme tenido?

Lo mismo que te he tenido, te mato, hija de la gran puta.

Con el cachondeo siempre igual. ¿Sabes lo que te digo?

¿Qué?

(Pedo)

Qué asco, mamá.

(TITUBEA) Qué es que eres cerda, vamos.

(SUSURRA) ¡Qué peste! Me parece que me he cagado.

Sí, hombre... ¿Qué dices, "omá"?

¿Qué dices? No será en serio lo que me estás diciendo, ¿no?

Que sí, ¿qué? Mmm, ¿qué?

¡Hostia, qué peste! ¡De verdad, qué asco!

Ya que me he cagado, me voy a cagar entera.

¿Qué haces, mamá? (LE DAN ARCADAS)

Haz el favor de abrirme la puerta. (RÍE)

¡Mamá! (RÍE A CARCAJADAS)

Uh, hija de puta, por ahí no se puede abrir.

No me lo puedo creer. Lo siento.

Mamá, ¿qué haces? (SE QUEJA) Lo siento.

¿No lo estarás diciendo en serio? Mira, mira, mira.

¡Hostias, qué asco! Gorda, ¡ábreme! (RÍE)

¡Mira, María, toca!

¡Ay, Dios mío de mi vida! ¡Mamá, por favor!

¿Cómo voy a salir así ahora mismo? Me cago en la madre que me parió.

Mamá, ¿cómo se abre esta puerta? ¡Qué gusto, Dios mío!

(RÍE A CARCAJADAS) ¡Qué asco, má!

¡Gorda! (RÍE A CARCAJADAS)

Ay, la puta niña. Qué lote de reír.

Pero "pechá" de reír que me he dado. Por lo menos pasamos la tarde buena.

Hay que ver... Como que yo todavía huelo a mierda.

Ay, sí, ¿verdad? Todavía.

Olía tela. Es que, qué olor traía.

(SE LAMENTA) La mierda de una no le huele,

pero es que esta apestaba. Apestaba, apestaba, apestaba.

¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!

Yo esto no se lo puedo contar a mis amigos de Madrid.

Precisamente, la semana que viene, viene una amiga mía de Madrid.

(ASIENTE) Sí.

Tú seguramente la conocerás: Mayra. ¿Mayra?

Sí, Mayra Gómez Kemp, la que sale en la tele.

Ay, mira. Sí, sí. Es muy amiga mía.

Y le he dicho yo que se venga a pasar unos diítas a mi casa

y viene la semana que viene.

Tú sabes que está la pobre así, un poquillo con el marido...

y se viene la semana que viene.

El verano pasado estuvo aquí 15 días.

El verano pasado, ¿cuándo? En agosto, cuando ustedes cerraron.

Por eso no te la presenté yo a ti. Qué casualidad, coño.

Pero vamos... Ha venido cuando yo no estaba.

A ella le encanta venir a mi casa. Porque a ella le encanta...

Lo que más le gusta en el mundo es mi gazpacho.

Y dormirse su pedazo de siesta.

Porque yo le bajo las persianas,

se queda la habitación oscurita,

le paso la fregona mojadita al suelo. (ASIENTE)

Y ella después de tomarse el gazpacho se tira ahí en la cama,

"espatarragá" en bragas.

A gustísimo.

Es que, vamos, no te puedes hacer una idea.

Es una persona igual que tú y que yo, ¿eh?

Bien sencilla, encantadora... Igual que Sofía.

¿Qué Sofía? La reina.

¿La reina? Sí.

La reina también es encantadora. ¿La de España?

Claro, cuando voy a Madrid,

como no la llame, se enfada conmigo.

Leche, estaba Felipe en Estados Unidos haciendo el COU

cuando fue la primera vez que ella me invitó a palacio.

¿A palacio has ido tú? Sí, sí, sí.

¿Y tú sabes dónde me quedo? En la habitación de Elena.

Oh... Sí, sí.

Ella, esa habitación, me la tiene adjudicada a mí.

Porque como ya Elena no está... Pues claro,

allí es donde me quedo yo, y a Elena no le importa.

Elena es una niña simpatiquísima y encantadora.

Y me quiere mucho.

Con el miedo que te da de los perros cómo...

Ah, pero cuando yo voy, recogen los perros.

No, no, por eso, porque saben

que yo le tengo verdadero pánico y ellas recogen los perros.

Además, tienen unos detalles conmigo...

Que yo no quiero, porque, hombre,

es que no me gusta que haga gasto.

Me regaló el año pasado un mantón de Manila precioso.

¿La reina? La reina.

De Villamanrique, bordado por los dos lados.

Anda, mira. Después, a ver si vienes a mi casa

y te lo enseño. Voy a ir, voy a ir.

Sí, sí, sí. Y si es Juan Carlos,

también la mar de competente, la mar de cariñoso.

Es, vamos...

Ahora, que también la pobre Sofía...

Porque Juan Carlos coge la moto

y tú sabes..

Igual que nosotras.

Que la pobre lo pasa...

Lo que pasa, claro, estas cosas, tú sabes,

no se pueden contar porque son intimidades que...

Se la fuma en pipa, ¿no? No te puedes hacer una idea.

No te haces una idea. Igual que los nuestros.

¿Igual? ¿Igual? Igual, la pobrecita.

No me habías contado tú nunca eso. Porque no me he dado yo cuenta.

Y, además, tú sabes que tampoco se pueden contar estas cosas mucho,

porque no se crea la gente que yo me las doy de algo.

Pero vamos... Yo tengo un retortijón de barriga...

¿Todavía? Me dan de vez en cuando.

Unos retortijones así... Me causa una sensación...

No sé si me entran otra vez ganas de cagar o gases.

No sé, es raro, raro. Vaya por Dios.

¿Y desde cuándo te estás sintiendo así?

Mira, fue a raíz de...

Como yo llamé al médico para cambiarme el diu,

me mandó el tratamiento.

Y, a raíz de eso, me tomé los antibióticos y el sobre.

El sobre estaba más malo que todos sus muertos.

¿Qué es lo que te ha mandado? Me ha mandado...

(TITUBEA) Lo que sea, pero que yo no me lo tomo más.

(RESOPLA) ¿Dónde estará?

Mira, esto es. A ver.

Toma.

Ay, Dios mío.

Carmina. ¿Eh?

Es que esto es un lavado vaginal.

Esto no se tiene que tomar.

Esto lo tienes que diluir en dos litros de agua

y lavarte.

Yo ya me lo he tomado.

¿Qué le pasa a usted? Que me he tomado un sobre para...

Mmm... De lavado vaginal. ¿Cómo?

Que me he tomado un sobre de lavado vaginal.

¿Se ha lavado o se lo ha tomado? Me lo he bebido.

Se lo ha bebido. Enterito, aunque parezca mentira.

Tiene cojones. Un segundito, señora.

Que lo suelo leer todo, ¿sabes? Pero, ese día me cogió a mí...

Rocío, ¿está ahí todavía el doctor Casado?

Dile que no se vaya.

-Ábrela un poquito más. ¿Te da un poquito de fatiga?

(GIME) ¿Qué más tomaste después?

Un Bacardi con cola.

Y después me tomé un Orfidal, porque me pongo muy nerviosa,

me tomé un Orfidal. Vaya tela, Carmina.

Te digo una cosa, la Coca Cola creo que le ha hecho hasta bien,

y el ron la ha puesto tranquilita...

Está estupenda, Carmina. Lo que se ha tomado es

como para lavar callos, pero está usted estupenda.

-Vale. Antibiótico, Nolotil... ¿Qué era lo otro?

Ah, ha ingerido lo del lavado vaginal, ¿no, Carmina?

(ASIENTE) Un Orfidal.

-Un Orfidal. (AMBOS) Y el Bacardi cola.

-Vamos, que está vacunada para ir a la India.

(SE RELAME)

¡Qué rico, coño!

(GIME)

Por Dios, ya son las seis y media.

Ya mismo suena el teléfono.

Oh, Dios mío.

Mira, mira la cara de ella.

¡Qué lista es, hija!

Mira cómo me mira.

Parece enteramente, la hija puta, que sabe lo que he hecho.

(Música rock)

"Esta mañana, mi marido ha abierto el bar con Basilio,

pero yo también a las ocho estaba en planta.

Esperé que se fuera porque yo tenía que irme para el otro lado.

Porque hoy era cuando venían los jamones".

(Música tranquila)

¿Vienen todos? Sí, vienen todos correctos.

¿Me echa una firmita aquí? Estupendo, sí.

La que firma siempre es la que pierde.

¡Cómo lo sabe!

-Señora, vaya trabajito que nos ha costado encontrar esto.

Para usted el azul. Sí, mi alma,

es que dijimos al principio: "Para la venta".

Y resulta que, como estábamos pintando,

hemos decidido aquí. Así que los podéis bajar.

¿Dónde se los ponemos? Aquí, aquí.

Muy bien. Pero dejadme dos paletitas fuera,

que las llevo a una comunión. Bien.

"Mientras tanto, estaba mi marido solo en el bar

y se le presentó el tío del frac".

Cuando pueda me atiende, caballero. Ahora mismo.

Oh, usted trae mucha prisa. Yo no tengo prisa.

Le dejo aquí la botellita, padre.

(CARRASPEA) ¿Qué es lo que desea?

Pues mire, vengo a cobrar 15.000 euros de una deuda

que tienen ustedes contraída con el estanco del Cerro del Águila.

¿Nada más? ¿Cómo que nada más?

Carmina. "Y me llama el otro y me dice:

'Carmina, escúchame, que aquí está el cobrador del frac,

que dice que se le debe'. Y digo: '¿Está ahí el hijo de puta?

Pues ponle una cervecita que voy yo para allá'".

Venga.

¿Yo qué te dije a ti? ¿Qué haces?

¿Yo qué coño te dije a ti? Señora, tranquilícese.

(TITUBEA) ¿Tranquilita? ¿Qué? ¿Me vas a pegar?

¿Cómo le voy a pegar? ¿Me vas a pegar, hijo de puta?

Valiente. Cuidado con la boquita, señora.

Un poquito de respeto. ¡Digo lo que me salga del coño!

Porque te dije que no vinieses y molestases a mi marido.

No sabía que estaba. ¿No sabías que estaba mi marido?

Me cago en diez y en mi puta madre. A ver.

¿Qué? ¿Qué? ¿Me vas a pegar tú a mí?

Que me voy para la barra y me pego así un chotazo,

me abro la cabeza, digo que has sido tú y te busco la ruina.

Señora, vamos a tranquilizarnos. ¿Señora?

Me cago en tus muertos, mira. (TODOS HABLAN A LA VEZ)

Pero... (SOLLOZA) Ay, qué hijo de puta.

¡Y tus muertos! ¡Mira lo que me has hecho!

¡So cabrón, mira qué me has hecho! ¡Hijo de puta!

Mira, mira lo que me ha hecho. A ver.

A ver qué tienes ahí. ¿Me ha hecho mucho?

¿Qué tienes? ¿Me ha hecho mucho?

No tienes nada, solo un rasguño. "Hijo de la gran puta,

la profesión que ha cogido el gachón.

(SUSPIRA) Y se fue y ya nos pusimos a preparar la comunión de...

De la niña de Juan Limón".

A ver si nos va a mojar los pies.

"Tenía unas ganitas de comunión...

Ninguna. Pero como la niña tenía tantísima ilusión,

me gasté lo que no tenía, pero se hizo".

(Música animada)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-¿Qué te ha pasado, Carmina? Que se me ha reventado

una litrona en la frente.

Bueno, tiramos dos platitos, uno para ti y otro para ti.

¿Y la María? ¿Tu hermana?

Tu hermana como siempre.

Estará buscando el vestido que ponerse,

los zarcillos que ponerse... Y habrá ido en busca de la Susi.

(HABLAN A LA VEZ)

-Todos serios, venga.

(TODOS) Pa-ta-ta.

(TODOS) Pa-ta-ta.

-Pa-ta-ta.

Este para Ana, que tiene una flor.

(Bullicio)

Ahí va mi madre, ¡"má"!

(AMBAS CANTAN)

Igual que el padre.

Oh...

(Música animada)

(TARAREA)

(CANTAN)

(Palmas)

(CANTAN FLAMENCO)

(RÍE)

(Bullicio lejano)

(CANTA FLAMENCO) "El sendero

de mi esperanza..."

(Palmas)

(CANTA) "Hay días que no lo encuentro".

(QUEJÍO)

"Ay, senderos de mi esperanza.

De carbón y de suspiros".

(QUEJÍO)

"La 'soleá'

que en mí se cansa".

(QUEJÍO) (PÚBLICO) Olé.

(CANTA) "Y loco yo me retiro".

(QUEJÍO)

(TODOS VITOREAN) -Olé, mi María.

(Música flamenca)

"Y este, que se olería algo, se puso como Tony Curtis.

Ya que consigo meterlo en el coche, con el trabajito que me costó,

se encuentra a la cabra, a esta".

¿Te vas a venir ya o no? (REFUNFUÑA) Ay que ver, hijo...

Marifé, hay que ver cómo es.

Escúchame. ¿Qué?

¿Te vienes o no te vienes? ¿Adónde?

¿Va a venir Tomás? ¿También con guasa?

Aquí no vienen ni los guías del botellín.

(BALBUCEA) ¿Sabes lo que te digo?

Escúchame, que te quedes ahí.

A tomar por culo, Antonio León. ¡Carmina!

¿León? (IMITA A UN LEÓN)

(GIME DÉBIL)

(CANTURREA) Hala, las papas fritas y los huevos fritos.

(LA CABRA BALA) Marifé,

te voy a dar un besito, pero no me vayas a morder, ¿eh?

Te voy a dar un besito, pero no me muerdas.

Marifé, ven para acá, Marifé.

(RÍE A CARCAJADAS) Ay, qué arte tienes.

Qué simpática eres, cojones. (LA CABRA BALA)

¡Ay, mi niña chica!

¿Agua? ¿Eso quieres tú para mí?

¿Eso quieres que yo beba?

Madre de ranos y sapos, donde tú lavas los trapos.

Dame vino, rompemuros.

Y el agua para los bueyes, que tienen los cuernos duros.

(CANTURREA BORRACHO)

¡Ay!

¿Tú sabes una cosa, Marifé?

La vida es tan bonita que parece de verdad, hijo.

Ay, la Luna.

La Luna, lunita cascabelera.

Qué bonito es, hijo.

(Ladridos)

(LLORIQUEA)

(TOSE)

(RÍE)

Ay, ¡qué arte más grande, hijo!

¡Qué arte más grande, hijo!

Marifé.

(SOLLOZA) Marifé, ¿tú me entiendes, verdad, mi alma?

(TRISTE) ¿Tú me entiendes, eh?

(RÍE)

(RÍE A CARCAJADAS) ¡Ay, qué arte!

¡Ay, qué arte! Papá, ¿y esa cabra?

Esa es la Marifé. Vámonos para arriba, Marifé.

Venga, que está mamá desesperada y la niña dormida.

¿Vamos a llevárnosla para arriba? ¿A la cabra?

Claro. Venga, pero nos vamos para arriba.

Claro, nos la llevamos y le damos un consomé de Jerez con Avecrem.

Así. Vamos para arriba con la cabra,

pero nos vamos, ¿eh, "pá"? Claro, hombre.

Venga. Vamos a...

A darle pucherazo. (CON SORNA) Venga, pucherazo.

De papas gordas. Nos vamos, papa.

Espérate, que te voy a decir una cosa.

(CANTA) "Triana tiene un candil

para iluminar desde el puente

al rio Guadalqui..."

Ahí. Vamos.

(CANTURREA)

Hala, las papas gordas y el chocolate espeso.

El del vicio, si no mea en la puerta, es en el quicio.

Y ese es este. (RONCA FUERTE)

Este no...

No tiene arreglo.

Yo lo que digo, el día que yo falte...

El día que yo falte...

Yo muchas veces lo pienso.

Si supiera que tengo una enfermedad que me voy a morir,

a este hijo de puta me lo llevo yo antes "pa'lante".

Este calvo no se lo puedo dejar a mis hijos.

Esto es para mí nada más, que lo entiendo yo.

Porque, después de todo, (INSPIRA FUERTE)

es un tonto polla, porque sin mí no hace nada.

(Ronquidos)

Yo muchas veces lo pienso y digo:

"¿Para quitarlo de en medio?"

Miro hasta las bolsas de basura que tengo.

Estas que compro de las negras, grandes.

Que digo: "Mira, esto sirve hasta para echarlo

a los contenedores lejanos del barrio".

Yo ya no sé si estaré loca o no, pero que lo pienso...

Que sí. Y tanto que sí que lo pienso.

¿No lo voy a pensar? Que...

Por el bien de todos: por el bien de él

y por el de mis hijos. Por el bien de todos.

Se quedaría dormido sobre las cuatro.

Y yo digo: "Dios mío, ¿se habrá quedado?"

Cuanto más quiero que se duerma, más tarda.

(SUSPIRA) Y venga pendiente y venga.

Pero ya lo escuché roncar.

(Ronquido)

Este ya está dormido. Ahora sí estaba dormido.

Cogí unos guantes y unas zapatillas de mi Alex

y me fui otra vez para el bar.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Sí.

Sí, estaba dormida.

Ay, ay, ¿no me digas?

Ay, Ani. (SOLLOZA) Ay, no me digas.

Pero ¿que están todas las persianas abiertas?

(SE LAMENTA) Ay, Dios mío.

Estos son los hijos de puta. Estaban pendientes de mí.

Estaban allí "aliquindoi" cuando me metieron los jamones.

Esos me tenían vigilada, vigilada, vigilada.

(LLORA)

Dios mío, qué ruina, por Dios.

(LLORA) Qué ruina, Ana. Otra vez, por Dios.

No, no es para menos, mi alma. No es para menos, hay que ver.

(SE LAMENTA) ¿Está la policía allí, niña?

¿Ha llegado ya? ¿Y Basilio también estaba?

(SORBE) Vale, vale.

Sí, voy tranquila, venga. Voy para allá, hija.

Gracias, adiós. Adiós, hija, adiós.

(Sirena)

("I Will Survive")

(TOSE)

(TIENE ARCADAS)

(SOLLOZA)

¿Cuántos jamones había? Los 80.

80 y las paletillas. Las paletas, las cañas de lomo,

Que eran 35. Sí.

¿Esto es un 4, verdad? ¿40? Sí, sí, sí.

¿Qué más había? Todo lo que hay ahí, todo.

Vale, esto está perfecto.

¿Y alguna otra cosa más así que eche en falta?

La radio, que es un radiocasete que teníamos nosotros ahí.

¿Viejo o moderno? No, es viejo.

¿Tiene factura? Eso, me parece a mí que no.

Pero el reloj de mi marido... ¿El reloj tiene factura?

Sí, de ese sí tengo yo en casa. Bueno, pues...

Lo tengo que buscar, pero vamos. Esto está bien.

¡Ay, no me diga! Creo que no habrá ningún problema.

Esto está todo arreglado. ¡Ay, Dios mío!

Esto está bastante bien. Menos mal, porque vamos,

estaba con las carnes abiertas. La factura del reloj

sí que me haría falta, pero, por lo demás, está todo.

Yo se lo llevo, yo se lo llevo. Ay, Dios mío de mi vida.

María, no te dije que nos ayudaba el Señor, ¿eh?

Para que veas los santos...

Versión española - Carmina o revienta

Anacleto, agente secreto

La comedia gana en nuestro ránking de películas más vistas con Anacleto, agente secreto, protagonizada por Quim Gutierrez e Imanol Arias. Además, es ideal para ver con los niños ahora que están de vacaciones.

Adolfo es un agente de seguridad de 30 años que no está pasando por su mejor época. Su novia de toda la vida le ha dejado porque lo considera un hombre sin ambición alguna y por si no fuese suficiente, tiene un problema más grande: ha descubierto que su padre es un agente secreto.

No recomendado para menores de 16 años Versión española - Anacleto, agente secreto - ver ahora
Transcripción completa

(Chicharras)

(Motor lejano)

(Graznido)

(Música intriga)

(Reventón)

Demasiado viejo para esto.

(Continúa la música)

Puto desierto...

¿Nombre en clave? Anacleto.

Aquí no se puede fumar.

Maldita ley antitabaco.

Hace tiempo que no viene nadie por aquí.

A veces, uno tiene que venir personalmente al culo del mundo

para limpiar la mierda.

¡Anacleto!

¡Llevo 10 años encerrado aquí por tu culpa!

Te voy a... te voy a... ¡Mierda!

¡No se me ocurre nada ahora! ¡Joder!

-¡A mí tampoco! -¡Yo tenía una buenísima!

-Parece que eres un hombre muy popular por aquí.

Mi club de fans.

Voy a echarles de menos cuando me jubile.

Yo sí, yo sí que me la he apuntado...

Sí... Pero ahora así, leída, pierde toda la fuerza.

(Chirrido)

(Música tensión)

Anacleto...

Vázquez...

¿Qué han pasado? ¿30 años?

Se te nota. Tú, sin embargo,

estás mucho mejor con ese pelazo.

Veo que has pensado mucho en mí.

Cuando uno tiene un único objetivo en esta vida,

tiene que dedicarle un tiempo. No te preocupes.

Vengo a trasladarte a otra prisión más pequeña

y más sucia. Tendrás los próximos 20 años

para decorar tu nueva celda con tus dibujitos.

(Música intriga)

¿Sabes lo que es una pena? Que vayan a cerrar el GP,

parece que ya no sois... necesarios.

Tantos años luchando contra criminales como yo

y, al final, acaban contigo los recortes.

Te veo muy irritable conmigo. Anacleto,

llevo 30 años en la cárcel por tu culpa.

Créeme, irritable no es la palabra.

Ahora podrás pasar más tiempo con tu hijo.

Porque tienes un hijo, ¿verdad?

(Música tensión)

Es increíble de lo que se entera uno en una celda de aislamiento.

¡No vuelvas a hablar...!

(Estruendo)

Ah, ah...

Venga, la radial, rápido. Se me ha olvidado.

¿Qué coño dices? Córtame las esposas.

Joder con la máscara de los huevos...

Es que con lo del bazuca se nos ha pasado ese tema.

El Carnicero y el Molécula...

Veo que te sigues rodeando de los mejores.

¿Cómo era esa frase que solías decir?

¿Anacleto nunca falla?

Bueno...

Ahora mismo no parece muy acertado, ¿verdad?

Tampoco se puede decir que tu plan haya salido redondo, que digamos.

Tú no sabes en qué consiste mi plan.

Voy a acabar contigo y con tu hijo. ¡No!

Esto solo acaba de empezar.

¡Oh!

(Música intriga)

Ya te vale, córtate un poco con el peta, ¿no?

Pero si no nos ve nadie... Coño, un respeto,

que soy tu jefe y te lo estás hincando

a cara de perro tú solo. Toma, jefe.

Vaya jefe...

(ESCUPE)

Ah...

Otra dura noche de curro. Ya ves...

Si le hubiera hecho caso a mi padre,

ahora estaría limpiando mierda de vaca en la masía.

Anda, ponte otro capítulo.

Ahí va.

(Música intriga)

¿Qué hacemos? No lo sé, el jefe eres tú.

Sí, pero no soy un dictador, te pido tu opinión.

Pues yo no me veo bajando ahí a partirme la cara

con esos bicharracos, ¿eh? ¿Llamamos a la Policía?

Uf... Cuando lleguen, esos televisores están en Ucrania.

Hay que hacer denuncia, papeleo... Mucho lío.

La empresa ya cuenta con esto, ¿no? En el precio se incluye algún robo.

¿Qué somos? ¿Vigilantes?

Pues vigilamos, pero no nos peleamos tampoco.

Bueno, pues vigilado está. ¿Ponemos una peli?

(Canción en inglés)

(Claxon)

¿Puedes bajar un poco la música, por favor?

Claro.

(Clic)

Duerme tranquilo.

Hemos tenido una noche dura hoy. Nos han medio robado...

Bueno... En el hospital, en cambio,

hemos tenido una noche muy tranquila.

Hemos estado todo el tiempo tocándonos las narices.

Total, como los viernes noche, la gente no hace el loco

ni tiene comas etílicos ni accidentes...

Claro... Y mira que podría llevar

una hora en la cama, pero no. No sé,

prefería venir a buscarte al culo del mundo.

Vale. A lo mejor, solo como idea, ¿eh?

Te podías sacar el carné de conducir de una vez.

Jo... Si ya lo sé, pero es que no tengo tiempo.

Como trabajo de noche...

(Frenazo)

¿Por qué paras el coche si no hemos llegado?

Tenemos que hablar.

(RESOPLA)

Adolfo, estoy cansada de discutir siempre lo mismo.

Pues nos callamos. Mira, hago así y ya estoy callado.

No, no, no... Ese es el problema. Que nunca dices nada

ni haces nada. Te pasas el día tirado en el sofá.

Sofá, película, manta... Parece que eso es lo único

que quieres en la vida. A ti también te gusta.

¿Y cuando vemos las temporadas de series?

Que nos ponemos ahí con unas mantas y unas pizzas.

Está... está bien.

Pero yo no quiero vivir en un sofá... y lo sabes.

Sí... Ya me he sacado mi billete

para la India. Hostia...

Ha salido otra plaza en Médicos del Mundo

y esta vez, lo siento, pero no voy a esperar a que tú te decidas.

Es que te iba a acompañar. ¿Sí?

Sí, pero no ha surgido el momento. ¿No?

No.

¡En seis años! No sé qué ha pasado.

Pero si no tienes ni el pasaporte.

(MURMURA) Yo tengo pasaporte.

Yo lo siento mucho.

Te quiero. Joder, y yo con...

No, espera.

Pero sé que tú nunca te vas a mover de aquí.

Y yo... necesito otras cosas.

Necesito aventuras y emociones.

(TITUBEA) Sé que contigo nunca las tendré.

¿Qué me estás diciendo con todo esto?

¿Que me estás dejando?

Está decidido, me voy en una semana.

Hasta entonces, estaré en casa de mi madre.

¿Y yo qué? ¡Que me dejas aquí!

En medio de la nada. No, perdona,

te acerco donde quieras.

Pero lo nuestro se acabó.

(Portazo)

(Derrape)

(Tono de llamada)

Papá, ¿me vas a contestar por una vez en tu puta vida?

(Teléfono)

(Música intriga)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Disparos)

(Música acción)

No.

No quiero alfombras, gracias.

Podemos pedir rescate a España. Ah, habláis español.

Os propongo un trato. A ver...

Me dejáis el "jeep", las armas

y todo el dinero que tenéis encima y os quedáis aquí,

en medio de este puto desierto, sin agua ni provisiones.

Aquí viene la parte buena. Me comprometo

a que, antes de abandonar el país, visitaré a vuestras mujeres.

Ojo, no me malinterpretéis, hablo de algo muy sutil.

Darles una cena romántica con champán, velas...

Ellas lo disfrutan y lo agradecen tanto

que terminarán poniendo a vuestros futuros hijos mi nombre,

Anacleto.

¿Qué os parece el trato? ¡Anacleto!

(GRITAN EN ÁRABE)

¡Ah!

(Música acción)

Anacleto nunca falla.

(TELÉFONO) "¿Nombre en clave?".

Anacleto.

(Teléfono)

"Jefe, es Anacleto". -Anacleto, ya era hora.

¿Por qué has tardado tanto?

La partida es sagrada. He tenido que hacer pareja

con Rentero, que es incapaz de apoyarme

cuando voy de farol a la grande. Parece mentira que sea un espía.

Jefe, conocían la ruta, nos estaban esperando.

No puede ser. ¿Y Vázquez? Han reventado el furgón

y ha escapado. Sabe que tengo un hijo, jefe.

"Hay que proteger a Adolfo". ¡Vamos, vamos!

¡Quiero un dispositivo especial! ¡Cerrad las fronteras!

¡Quiero una lista de los pasajeros de todos los vuelos

que vayan a despegar! -Jefe, hace años que no tenemos

presupuesto para agentes en la frontera.

Debería saberlo. -Ah...

"Necesito que me mande un helicóptero".

Claro, en un helicóptero, con jacuzzi incorporado.

¡No tenemos presupuesto para helicópteros! ¡Debería saberlo!

Tendrás que salir solo, ya sabes cómo están las cosas.

No me fastidie. Mande a alguien a vigilar a Adolfo.

Bueno, mandaré a un par de agentes.

Pero sus horas extras van a salir de tu finiquito.

(RÍE)

Demasiado viejo para esto.

(Música acción)

(Música animada)

Tío, hazme caso, es una zorra. Si no la necesitas.

Estamos bien aquí con los copazos, los colegas,

mujeres sexualmente abordables... Mira, cacahuetes gratis.

Soy alérgico, me como un cacahuete y se me para el corazón.

Me muero.

Pero me da igual. Pues a mí no.

¡Ya no hay cacahuetes! Mira a tu alrededor,

mira el mujerío, ¿también te dan alergia las mujeres?

Ninguna me gusta. Ninguna es como Katia.

Supéralo, tío, supéralo ya. No, Katia, que está ahí,

que acaba de pasar. ¿Eh?

Vámonos.

¡Esa zorra me va a oír!

¡Martín, no! ¡Ven aquí! ¡Martín!

(RÍE)

¿Y tú qué? ¿Que te vas? A la India, ¿no?

A salvar el mundo, como Gandhi. Y Adolfo ¿qué?

¿Eh? ¿Gandhi hubiera dejado a su novio tirado en la carretera?

¿A ti qué más te da cómo rompemos o dejamos de romper?

Pues me da... Porque resulta que el chaval

es mi amigo y mi subordinado. Y si hay cosas

que no se atreve a decírtelas, te las digo yo.

Fíjate, creo que el chaval es mayorcito

y no necesita que nadie le defienda y mucho menos tú.

¿Ves? Ahí lleva razón. ¿Nos vamos, Martín?

Mira, te escapas... porque están aquí tus amigas que si no...

Que si no, ¿qué?

¿Me ibas a pegar? A lo mejor sí.

Y luego, cuando te hiciese daño, ¿qué ibas a hacer?

¿Ibas a ir corriendo a mamá como has hecho siempre?

¡Si no me has ganado una pelea en tu vida!

Ah, ¿no? ¡No!

(Golpe)

¡Ah! ¡Imbécil!

Muy bien...

¡El pelo no! ¡Ah!

¡El pelo no!

(Música animada)

¿Qué mierda pasa aquí? Nada, no se preocupe,

es una pelea de hermanos. Ya sabe cómo son estas cosas.

No. Ah.

(GRITA)

¡Ah!

-¡Oh!

Ah... -En los huevos, ¿eh?

Siempre hace lo mismo. Va al pelo o a los huevos.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(RÍE)

Tía, tú estás muy loca, que nos podía haber matado.

(RÍE) No sabes cómo le necesitaba.

Vaya, que este se ha llevado la que me tocaba a mí, ¿no?

Os la estabais rifando entre mi hermano y tú.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(SE BESAN)

(Risas lejanas)

(Motor)

Con lo que hemos sido... y ahora aquí, haciendo de niñeras.

-Ya te digo.

¿Te acuerdas de aquella misión en la Antártida?

-Ah... ¿Y cuando nos dispararon con misiles de uranio?

(RÍE) ¿Y la que lio el doble del rey en aquella misión en Bulgaria?

¿Y la momia de Paconia? -¡La operación Heliotropo!

-Oh... ¿Y la misión Tormenta en la Luna?

-Ah... La verdad es que hemos sido grandes.

-Sí...

-Lo que pasa es que no tenemos ninguna foto.

-No, es verdad, pero no importa. Está todo aquí.

(Disparos)

(Grillos)

Eh, Adolfo...

¿Qué haces?

Pues no sé, ¿abrazarte?

(RÍE)

Que ya sé lo que ha pasado, que te lo has pensado mejor.

Este es el clásico polvo de reconciliación, ¿no?

Huy, no... No, Adolfo, no es...

Es el clásico polvo de despedida.

Si me voy en una semana.

¿Cómo? Perdóname si te he confundido.

La despedida en el coche fue tan sosa que...

he pensado que mejor así.

Pues me voy. ¿Dónde? Si esta también es tu casa.

(LLORA)

(Chirrido)

(Música intriga)

(Chasquido)

(Continúa la música)

¿Qué quieres? Quieres robar, ¿no?

Coge la tele. La grande, ¿la quieres? Toda para ti.

¿Quieres mis tarjetas? El número es muy fácil, 1234.

Toma, en el cajero de la esquina no te cobran comisión.

(Golpe)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Hostia, hostia...

(Crujidos)

(SE QUEJA)

(Cristales rotos)

Oiga, ¿está usted bien?

Vale, róbeme, pero no me pegue. ¡Ah, ah!

Hostia, lo que ha hecho.

Un momento, hablemos.

No. Vale.

(GRITA)

(Cristales rotos)

Bueno, lo dejamos aquí, ¿no?

¡Ja! No, no, no.

(Golpes)

(Ladridos)

(Música intriga)

Ah...

(FORCEJEAN)

(TOSE)

(Continúa la música)

(SE ATRAGANTA)

(Espray)

(Cristales rotos)

(Música tensión)

Katia, Katia...

¡Katia, coño, que creo que he matado a un chino!

(Grillos)

(ASIENTE)

Que a lo mejor habría que ir a la Policía.

A ver qué piensan o que ha sido sin querer, pero...

(Golpe)

(Pájaros)

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Adolfo...

¿Qué te has hecho la cara?

(TITUBEA) ¿Do... dónde?

Ah...

¡El chino!

Espera aquí.

(SUSPIRA)

Bueno, pues ya no está, pero aquí había un chino.

Entró por la puerta y empezó a pegarme.

Que yo pillé cacho. Allí, volé.

De repente, yo empecé a devolvérselas.

Aquí le tiré.

Pero muy bien. Que esto es por los videojuegos

porque nunca me he pegado. Adolfo, ¿por qué te has hecho eso?

¿Es para darme pena autolesionándote?

Katia, te juro que no he sido yo, que había un chino muerto aquí.

Que estaba todo esto lleno de sangre.

Que me agarró de aquí...

y le di con tu vibrador en la boca.

(TARTAMUDEA) ¿Cuánto hace que tienes esto?

No me cambies de tema. Vale.

¿Qué te has hecho la cara? Pero que te juro que...

Mira, mira, cómo me he hecho yo esto.

Cuando te dije lo de aventuras y emoción, ¿pensabas que era esto

a lo que me refería? ¡Te juro que es verdad!

Por favor, no hagas esto más raro y más difícil de lo que ya es.

No, Adolfo...

No vamos a volver.

(Chirrido)

(Tráfico)

(Música intriga)

¡Adolfo!

Papá, ¿qué haces aquí? He pensado que hace mucho tiempo

que no pasamos un día juntos, así que he decidido

llevarte a casa, prepararte tu comida favorita

y charlar de nuestras cosas.

¿En serio? ¿Tú qué crees?

Vengo de entregar un pedido en la charcutería,

pero ya que estoy aquí...

¿Y esas bolsas? Nada...

Me voy del piso temporalmente porque...

O sea, Katia y yo hemos pensado que ahora es lo mejor.

¿Te ha echado?

Bueno, nos hemos separado. Y te ha pegado.

Si es que no sé para qué te lo cuento.

¡Espera!

Ya te llevo yo. Pues vale.

Pero no te voy a contar nada. Porque no estoy hablador

y luego te burlas. Muy bien.

Déjame las bolsas, que tengo la parte de atrás

llena de embutido y me lo vas a machacar.

Hala, la dejas tú.

(Música tensión)

A la India, ni más ni menos. No se puede ser médico aquí, no.

Se tiene que ir a la otra punta del mundo.

Y se queja de que no tengo carné de conducir.

Soy soso, que quiere aventuras...

Ella tampoco es una fiesta que cuando propongo jugar a la Play,

me dice: "Estoy cansada del hospital".

¿Quién es la aburrida? ¿Por qué no te sacaste el carné?

¿Por qué no me llevaste a practicar como prometiste?

Eso fue cuando tenías 18 años, has tenido tiempo de sobra.

¿Por qué nunca me dices cosas positivas cuando estoy mal

y siempre metes caña? Dime...

"Hijo, es una zorra. Se va a arrepentir.

No se merece un tío como tú. Se va a quedar sola". ¡Dime eso!

Podría, pero no me gusta mentir.

O sea..., con mamá siempre eras así de agradable, ¿de verdad?

Con tu madre...

Eras un niño y ya no te acuerdas, pero tu madre sí que tenía

un talento natural para meter el dedo en la llaga.

Después de este momento emotivo y familiar, me voy a dormir.

(Música tensión)

(Chicharras)

(Continúa la música)

(Golpe)

¡Sapristi! Ay, ah...

¿Qué hay, Sapristi? ¿Eh?

Ven, ven aquí. Buen perro, Sapristi.

Adolfo...

¡Adolfo!

Estarás muerto de hambre.

Si quieres, preparamos algo para comer.

No te preocupes, hijo, ya me encargo yo de todo.

(Chirrido)

(Música nostálgica)

(VOZ INFANTIL) "El otro día, nevó un montón.

Y fue muy díver porque hice un muñeco de nieve en el huerto.

Cuando vino papá, dijo que parecía un mondongo

con boca y nariz.

Entonces, le he dicho ¡que lo que sí que era una mierda

eran sus fuets de los cojones! Y que se los podía meter

por el culo el muy hijo de puta. A papá no le gusta nada

que diga 'hijo de puta', pero yo seguí gritando:

'Hijo de puta, hijo de puta...'. Hasta que me ha encerrado

en mi cuarto el muy cabrón. ¡No voy a volver a hacer

un muñeco de nieve nunca!".

(Gallo)

(Teléfono)

¡Sí! "¿Todo OK?".

Todo limpio.

¿Sabemos algo del paradero de Vázquez?

"Déjamelo a mí, lo mejor es que os queréis vosotros

ahí tranquilos hasta que se calmen las cosas".

Bueno.

(Música tensión)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(GRUÑE)

(Música peligro)

(GRITAN)

(Música acción)

¡Ah!

¡Uh!

(Continúa la música)

(GRITA)

(Mugido)

(Disparos)

¡Ah!

Ah...

(Música tensión)

(Música videojuego)

(Ruido metálico)

¿Qué es ese ruido? ¿Qué estás haciendo?

Ah...

(JADEA) Nada, hijo, estaba cogiendo unos cacharros

y se me ha caído esta olla.

(RESOPLA) Qué raro eres, de verdad.

¡No, no! ¡No te preocupes! Ya lo recojo yo.

Pero si no tenía ninguna intención, venía a por las galletas.

(SE QUEJA)

(Música videojuego)

Hostia, papá... ¡Has vuelto a comprar galletas con nueces!

¡Casi me da un ataque de alergia!

(Motor)

No tengo mucho tiempo para explicaciones, ¿eh?

Pero ¿por qué estás haciendo eso? Pues no pensaba decírtelo,

pero... supongo que ya no importa.

Soy agente secreto.

¿Agente secreto?

¿De qué estás hablando? Pues la verdad.

La masía es una tapadera, llevo años trabajando para el GP.

¿El GP? ¿Qué es eso? ¿Qué quiere decir eso?

Pues no sé, el nombre de la agencia, qué más da.

Se lo inventó el Jefe. ¿El Jefe? ¿Y ese quién es?

Es un nombre en clave. Ah, es un nombre en clave.

¿Y el tuyo?

Anacleto.

Anacleto, agente secreto. ¡Venga ya! Te lo acabas de inventar.

No te acerques, no te acerques. Ya...

Vamos a ver, hijo... En serio, no tenemos mucho tiempo.

Pero dime la verdad, papá, ¿qué eres?

¿Qué eres? Un psicópata, ¿no?

(Música intriga)

¡Sabía que algo raro estaba pasando! Todo el día solo, papá.

Aquí encerrado, solo con el perro ese de mierda.

Pues he desarrollado... un odio irracional por la sociedad.

Te gusta matar, trituras a la gente. ¿Qué coño dices?

Joder, si es que lo pienso... ¡y das el perfil!

Qué perfil ni qué perfil. ¡No digas sandeces!

El perfil, papá. Un hombre solo, siempre ausente,

que habla raro... ¿Quién dice "sandeces" hoy en día?

Me parece que estás desvariando.

Mírame a los ojos y dime que los embutidos con los que llevas

toda la vida cebándome, no tenían carne humana.