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El mejor cine español

Películas gratis y online ¡El mejor catálogo!

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Somos Cine - Sexo fácil, películas tristes

RTVE sigue ofreciendo el mejor cine a cero euros. Seguimos quedándonos en casa para luchar contra el coronavirus así que, aprovecha y disfruta de las películas gratis y online de TVE en el nuevo portal de Somos Cine. Seleccionamos para ti, en esta ocasión, el mejor cine español.

Sexo fácil, películas tristes

Marina y Víctor lo tienen todo para vivir una hermosa historia de amor: son jóvenes, solteros, guapos y se atraen profundamente. El único problema es que los dos son personajes de ficción salidos de la mente de Pablo, que entrará en crisis mientras escribe la comedia romántica que los dos protagonizan.

Protagonizada por Quim Gutiérrez, Marta Etura y Ernesto Alterio, un ejercicio de autenticidad autorreferencial dirigido por el argentino Alejo Flah.

Somos Cine - Sexo fácil, películas tristes

La vida inesperada

Protagonizada por Javier Cámara y Raúl Sánchez Arévalo, cuenta la historia de dos primos que se encuentran en Nueva York en momentos vitales muy diferentes. Uno ha fracasado en su sueño de ser actor y malvive trabajando en lo que puede. Al otro, la vida le ha tratado fenomenal. Una comedia que invita a reflexionar sobre que nada es lo que parece:

No recomendado para menores de 7 años Somos cine - La vida inesperada - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Megafonía del metro)

(Gritos)

-El cosaco en su brioso corcel

va a la estepa siempre al trote,

que del mundo es un azote, zote, zote, zote, zote

porque nunca va a cuartel.

Y si fiero es en la guerra al vencer,

al volver es más terrible.

Porque trae un hambre horrible y de genio está imposible

y su encanto es el deber.

-El deber. -El deber.

-El deber. -El deber, el deber.

(LOS TRES) Y no pagar.

Cosacos de Kazán, que sobre caballo van

sin temor y sin desmayo.

Cosacos de Kazán,

que en la tierra son un rayo y en la paz un huracán.

¿Dónde irán?

Al asalto del caballo

¿Dónde irán?

¿Cómo y cuándo volverán?

Volverán, que no les parta un rayo;

volverán, mediado el mes de mayo;

volverán con más plumas que un gallo

los cosacos de Kazán.

¡Este debe ser mi primo, que viene! -¿Quién?

-Su primo.

¿Es tu primo? Sí, que ya está aquí.

-¿Y cuánto tiempo se queda? Un mes.

Mi madre, que me ha metido en este embolao.

Si no veo a mi primo desde hace...

-Pero si tú no tienes sitio. Ya. Y no puedo tenerlo en el sofá.

Voy a dormir un mes con mi primo. -Ven a mi casa.

Y aguantarte un mes a ti. -Dirás yo a ti.

Venga. Que no, que no, llevo años engañando a mi madre.

Se me ocurrió decirle que vivo

en un piso de dos habitaciones con ascensor.

Y la mujer tiene esa idea en la cabeza.

-¿Y para qué viene tanto tiempo? Yo qué sé, para joderme la vida.

-¿Tu primo qué es, artista como nosotros?

No, no, qué va, para nada.

Es normal... es inversor o algo así.

(Llaman a la puerta) Un poquito gilipollas. Ahí está.

Hola, buenas, ¿qué tal? ¡Guau!

¡Primo, contaba las horas para verte!

¿Cómo estás, Juanito? Juan, Juan.

Juan. ¿Pero de qué vas, Juanito? Pues de cosaco, como estos.

-Estaba impaciente tu primo, loquito por verte.

La familia que tira mucho. -¿Es tu primer viaje?

No, ya vine con los compañeros de trabajo a un curso.

Lo del Metropolitan y el MoMA ya lo tengo hecho.

Como yo digo ahora: a disfrutar.

-¡A escena! -¡Gracias, vamos!

-Soy Sandra. Hola, ¿qué tal?

Encantado. Oye, si ves a la sastra, que venga.

-¡Muy mono tu primo! Tendremos que sacarlo alguna noche.

Eh, tranquila. Si es de mi familia, sólo te lo puedes montar conmigo.

(Música de orquesta)

(Aplausos y murmullos)

Oye, una fotito antes de cambiaros, por favor.

Primo, una fotito antes de cambiaros.

-A ver... -¡Patata!

¡Ahí, ahí, ahí! -¡Os lo vais a pasar bomba!

Pero, primo, ¿qué te ha pasado en la cabeza?

¿En la cabeza? ¿Y el pelo?

¡Ay!

(LLORANDO) ¡Ay, el pe...!

Este es el listo de la familia.

Qué calvo te has quedado. ¿A qué huele esto?

A choto. Pues el sudor no es mío.

Es del que hace de ruso los fines de semana.

¡Ver aquí en Nueva York y de actor a mi primo, no m lo creo, tío!

¿Alguien me necesitaba? ¿Y esta cosita tan mona?

Eh, ¿eres la de vestuario?

Bueno, soy la sustituta.

Yo el sustituto del ruso. ¿Podrías llevar esto a lavandería?

El ruso de verdad es un pedazo de cerdo.

Déjalo ahí y diré que lo laven.

A ver si has dicho un mes y te vas a quedar.

Pero si la mitad de las cosas son para ti.

¿No sales?

No. ¿Y te llamas?

Jody. Pero todos me llaman Jojo.

¡Jojo! Te pega mucho.

¿Y te vas a quedar mucho por aquí, Jojo?

Hasta que Laura, la sastra, salga del hospital.

Esperemos entonces que siga en el hospital, ¿no?

Al principio Nueva York te parecerá sucio.

Pero no me lo digas, que ya me lo sé.

También lo mal que comen los americanos.

Aguántate las ganas, por favor. ¡Venga, vamos!

Verás que los neoyorquinos se ponen de los nervios si los tocan.

Querrás elaborar diversas teorías: que si están reprimidos,

que si Dios, si las armas, que si el dinero.

Me lo querrás contar como si fueras el primer español que teoriza.

Pero yo llevo aquí ya diez años. ¡Diez años, primo, qué fuerte!

Pues sí. Diez años escuchando a turistas españoles

que me quieren contar cómo son los americanos.

Cada día los entiendo menos.

Por eso no te preocupes, que soy poco teórico.

Y no me defiendas la alimentación mediterránea con las hamburguesas.

Y no le digas a mi madre cómo es esta escalera.

A todos los españoles les parece supercutre.

Estoy como mareado. Aquí tienen unos portales

muy cutres pero luego el piso

es cojonudo.

No es el caso.

Cola Cao, galletas Príncipe,

foie-gras La Piara, berberechos Cuca,

dos huesos al vacío,

cinco paquetes de jamón,

crema Nivea, quesitos El Caserío,

chorizo Palacios y arroz SOS.

¡Pero que yo no paso hambre!

Te podían haber deportado.

No hay nada como el Cola Cao de mi madre.

Primo, ¿tu duermes siempre con pijama?

No, no, no. Como es la primera noche

y no tengo confianza, me daba no sé qué.

Bueno, que tampoco vamos a coger mucha confianza, ¿no?

¿Porque tú maricón no eras? No, yo tengo novia.

¡Anda que no hay maricones así! Ya, pero yo no.

Oye, ¿y tu novia qué?

¿Qué de qué? ¿Está bien, regular...?

Es guapa, es lo que dice todo el mundo.

¿Y tú qué dices? Pues lo mismo.

Tú lo que diga todo el mundo. Hombre, pues...

¿Pues qué?

Es que no sé de qué va esta conversación.

¿Tú a qué has venido aquí, primo? A verte.

¿No te ha mandado mi madre a espiarme?

Ah, no, no, no, a mí las vidas ajenas no me importan.

Lo que haga cada uno... no, yo he venido a...

¿A qué? A respirar un poco.

¿A respirar? ¿Y eso qué quiere decir exactamente?

Bueno, en principio, me caso este verano.

¿En principio? Aún no tengo la fecha.

¿Pero, en principio, te casas? Entonces...

Un día me dio por pensar... ¿Por pensar?

Pensé... ¿En qué?

¿Y si todo hubiera sido demasiado perfecto, en mi vida?

¿Y la sensación que tienes cuando todo te salió bien?

¿Sabes cómo te digo?

¿Cuando todo te ha salido bien?

Mira, a las cinco de la mañana te vas a despertar

y te van a dar ganas de mear y de comer.

¡Aguántate, que no tengo jet lag!

Primo.

¡Te quiero!

(Ruido de tráfico)

No, no, pero bien.

Sí. Me he levantado

y le he hecho el desayuno al primo.

Y he recogido un poco la cocina...

Tenía todos los cacharros, todo manga por hombro.

Pero bien, bien. No, no, el pisito muy bien.

Tiene lo justo para que no nos molestemos. Bien.

(Pedo)

Mamá... que sí, mamá, sí te llamo, pero deja que me pase algo.

¡Es que me lo dices ochenta veces!

Que sí.

(Cisterna)

(SUSPIRA)

Oye, el primo te manda besos.

De tu parte se los doy.

¡Qué pesada, ochenta veces me lo has dicho!

Sí, mamá, venga, luego hablamos. Venga, hasta luego.

Buenos días, primo.

¡Qué bueno está el jamón de mi madre!

Que yo iba a salir un rato.

Ah, primo, ahí tengo información pa los españoles que se quedan.

Información sobre el metro, restaurantes buenos, baratos...

Horarios de Empire State, museos...

No te preocupes, el turismo ya lo tengo hecho.

Ya te digo que lo que quiero de este viaje es disfrutar.

Pero como un neoyorquino más: con mis llaves, mi apartamento.

Como si fuera de aquí, vamos. ¡Igual que cuando vine la otra vez!

Los de mi curro no se meten en un sitio así...

¿Ah, no? No.

¿Ni gratis? Ni gratis.

Si vas a estar libre hasta la tarde, me quedo.

¿Hasta la tarde? ¿Tú ves eso?

Estos son los trabajos que me esperan.

¿Pero lo tuyo no era sólo la interpretación?

Pero tú crees que con eso me puedo pagar esto.

¿Esto? Esto...

Esto son 2000 dólares, criatura. ¡Joder!

Pero me voy a enamorar para compartir gastos.

Es lo que hace aquí todo el mundo, enamorarse.

¿Sí, hombre? Coño, lo mismo que harás tú, ¿no?

Relativamente. Yo me voy a casar y voy a compartir una casa...

Tú a lo tuyo, primo, no quiero molestar.

Esa es buena filosofía. Y si quieres que te arregle algo...

No, no, no, dejas las cosas como están, eh. Tú, a disfrutar.

Luego nos vemos. ¡Hala!

¡A disfrutar!

(Bullicio de los puestos)

(Martillo hidráulico)

(Sirena)

¡Hola, mami!

-Hola. ¡Huy, qué cara tenemos hoy!

-Una hora llevo delante de la pantalla paralizada.

A ver, mamá, tú haz tus cosas. Cuando oigas el timbre, te sientas.

-No, que si andorroteo por ahí no lo oigo. Que lo sepas,

me levanto de comer y vengo aquí.

Y el día que no llamas, me puedo pasar 2 horas mirando la pantalla.

Mami, qué presión. -¿Qué hora es allí?

Las nueve, seis horas menos.

-¡Qué disgusto me da que vivamos en horas distintas!

¡Es que lo llevo peor que la distancia!

Ya. -¿Y qué tiempo hace?

No está mal. -Oye, ¿y tu primo?

Bien, por ahí anda, paseando.

-¡Ay, cómo está mi cuñada con ese hijo!

¡Loquita la tiene!

Que si tiene un trabajo buenísimo, que si la novia es un primor...

¡Un regalo para una madre!

Lástima que todo lo que tiene de listo, lo tenga de tonto.

No, no lo entiendo. -Que es un muchacho muy parado.

Su madre dice: "Huy, es que es muy prudente".

Yo la respeto porque es mi cuñada del alma.

Pero ya de chiquillo le decía yo a su madre:

"Oye, ¿este chiquillo no será un poco...?".

Y ella: "Huy, Paula, qué cosas tienes".

Pues prudente no, ¡corto!

Que me pasa lo contrario que a ti:

lo que tienes de tonto, lo tienes de listo.

Ay, mami. -¡Y ella presume de su hijo!

Y lo que yo digo, más difícil será buscarse la vida

en Nueva York que en Alicante.

¡Me tiene harta! ¡Hasta el día menos pensado...!

Bueno, mami, que llego tarde al trabajo.

-Vete, hijo, que el trabajo es sagrado.

¿Ahora estás haciendo de indio? No, mami, de ruso.

-Ay, de ruso. Como es en América,

tengo en la cabeza que haces de indio.

¿Pero por las mañanas haces de ruso?

No, de ruso por las tardes. Ahora voy a dar clases.

-¡Ay... cuánta gente te reclama!

Pero a mí me gustaría, hijo, que...

Que estuvieras recogido en un solo sitio, eh.

De ruso, pues de ruso; de indio, pues de indio.

Pero poder decirle yo a la gente dónde trabajas.

Cuídate, guapa. -Hala, hala, hala.

Oye, que el primo te invite, que el hotel le sale gratis.

Que hay que tener mucho cuidado con los simples.

Besos, mami.

¿Os acordáis de este? Queso de Burgos.

(ALUMNOS) Queso de Burgos.

¡Cómo huele! Cabrales. (ALUMNOS) Cabrales.

¿Y este? Idiazábal.

(ALUMNOS) Idiazábal. ¡Es maravilloso!

No, ¡estoy impresionado!

¿Y este, cómo se llama? Holly.

¿Teta... tetita?

Casi. Tetilla.

Tetilla.

¿Qué suelen decir los catadores de vino?

Que le vino nunca se prueba con queso.

Porque, con queso, cualquier vino parece bueno.

Pero nosotros sabemos que este es un gran vino.

Ribera del Duero.

(ALUMNOS) Ribera del Duero.

-A mí me encanta. El vino en plástico es horrible.

¿Creéis que sabe igual en vaso de plástico?

Como español, sufro mucho, mucho.

Pero, bueno, vayamos al grano.

La tapa. Nos están engañando.

No comas esto, no bebas aquello.

El queso fortalece los huesos.

El vino quema grasas y es bueno para el corazón.

¡El vino adelgaza!

¿Cuántas copas te tomarías al día, Carol?

-¿Tres? ¡O cinco!

Pero siempre con su tapa.

¿Sabéis qué tomaba mi madre mientras me amamantaba?

Su platito de queso y su vasito de vino.

-Eso lo explica todo. ¡Y aquí estoy!

Y ahora os hago una pregunta: ¿es mi madre una alcohólica?

No, mi madre es una santa.

(Risas)

¿Soy yo un alcohólico?

(Risas)

-Juan, perdona, tus clases sobre la importancia

de la tapa son encantadoras.

Gracias.

-Pero estamos aquí para aprender cocina española.

Creo que todo esto es perder un poco el tiempo.

Bueno, es la base.

Primero hay que hablar de la base.

-Sí, pero nos encantaría hacer una tortilla de patata.

O un gazpacho... ¡o paella!

-¡Paella! -Algo.

-Me parece buena idea. -¿Tiene marisco?

-Creo que sí. -Yo no como marisco.

¡Eh!

¡Míralo, así me gusta, que hace turismo con traje y corbata!

Sí, es que voy... ¿Tú sabes hacer paella?

¿Yo? Sí, tú, el de Alicante.

Sí, como todo el mundo, ¿no?

Mira por donde, me vas a servir para algo.

Un día te hago una. Bueno, me voy.

Espera, ¿tomamos un café y te cuento?

Es que no veo el momento de patear la ciudad.

Cuando el verano violento ponga el llano carmesí

y la escarcha deje en mí alfileres de lucero,

te digo porque te quiero que me moriré por ti.

-Yo ansío verte llegar una tarde por Granada,

con toda la luz salada por la nostalgia del mar,

amarillo limonar,

jazminero desangrado

por las piedras enredado impedirán tu camino.

Y nardos en remolino pondrán loco mi tejado.

¿Volverás? Sí, volveré.

-¿Qué paloma iluminada me anunciará tu llegada?

El palomo de mi fe.

-Mira que yo bordaré sábanas para los dos.

Por los diamantes de Dios y el clavel de su costado,

juro que vendré a tu lado.

-¡Adiós, primo!

Prima.

Adiós.

(Cricrí de grillos)

¿Sigues aquí?

Me está gustando mucho.

¿Ah, sí? ¿Conoces la obra?

Bueno, la he leído.

No sólo llevo trajes a la lavandería, ¿sabes?

Ya supongo.

Esto es para ti.

En sombreros. (ASIENTE)

¿Te gusta? Yo me pongo lo que tú me digas.

¿Qué?

¿Qué? Deberías tomar en serio mi trabajo.

Estudio tu personaje para el vestuario.

¿También has leído "Tres sombreros de copa"?

No, estoy aquí sólo por dinero.

(Aplausos)

Si no te pagan por tu trabajo, al final pierdes la pasión

Yo no la pienso perder.

Eh...

¿Quieres venir a tomar algo después de la función?

Gracias pero no puedo, me queda trabajo aquí.

¿Y otro día?

A lo mejor. ¿No sales nunca de aquí?

¿Eres el fantasma de la ópera? Casi.

Preparo una paella en mi casa la próxima semana.

¿Quieres venir?

Un chaval, primo, parecías. ¡Vaya actor se ha perdido el cine!

Bueno, no todo está perdido. No, todavía puede sonar la flauta.

¡Qué historia la de doña Rosita!

Por eso no me gusta ir al teatro, porque me identifico enseguida.

¿Vosotros quién creéis que tiene la culpa?

-¿La culpa de qué? Esa chica

que espera toda la vida a ese novio que se va a América...

¿De qué estás hablando? De doña Rosita.

O sea, ¿la culpa es de ella

por estar dispuesta a esperarle toda la vida

o de él por no decirle que no va a volver?

¿Y tú, tú qué crees? La culpa está repartida, ¿no?

-Ah, ¿no crees que él sea un cobarde y un hijo de puta?

Hombre... un poco cobarde sí, pero...

También hay personas que no quieren darse cuenta de la verdad.

¿De qué estamos hablando? De doña Rosita la soltera.

Ah.

(Teléfono móvil) ¡Hola!

Te iba a llamar justo ahora. -Qué complicado, ¿no?

¿Viene de familia? ¿Qué, con quién has salido?

(RÍE) ¿Con quién? ¿Quién es ese?

¡Acaba de pasar un ratón!

¡Bah! ¿No se lo dices al camarero?

¿Quieres que se lo diga? Pues se lo digo. Perdona.

Mi primo, que ha visto un ratón. ¡Ahí!

-Se lo diré al encargado. Gracias. ¿Está todo bien?

Sí, gracias.

Oye, ¡eh!

Explícame qué es eso del turismo con corbata, anda.

Me acaban de ofrecer un puesto aquí de asesor financiero.

Con lo mal que están las cosas en España... por eso he venido.

Y por verte a ti, claro.

Ya he hecho mi primera entrevista. ¿Y?

Bien.

Esto no se lo he contado a nadie, ¿sabes?

¿Ni a tu madre ni a tu novia?

Quería ponerme a prueba.

Pero tú te vas a casar. En principio sí.

¿Y si te cogen? Pues ya se verá.

Ya.

Eh, me voy a poner copas a un sitio.

¿También eres camarero?

Sí, es un sitio especial, gente del espectáculo...

¡Eh!

¡Hola! ¡Qué sorpresa!

Me iba para casa.

Quería decirte que me gustan mucho tus clases.

Gracias, Holly. Vente a tomar una copa.

Me encantaría pero estoy agotada.

Ah, mi primo. Un gran cocinero. Hola.

Os va a enseñar cómo preparar una excelente paella.

Del mercado al plato, muy auténtica.

Oye, ¿puedo ir yo también a comprar los ingredientes para la paella?

Me encantaría conocer todo el proceso.

Sí, sin problema. Ningún problema, ¿verdad?

Yo, encantado.

¡Pues genial!

Adiós. Chao.

¡Adiós!

(CANTA EN INGLÉS)

Esto está de puta madre, primo.

Llegarás hecho polvo, después del teatro y las clases de cocina.

Voy a emborracharte para que me cuentes algún secreto.

¿Yo? Sí, tú, el de Alicante.

Yo no tengo secretos, primo. Todos tenemos secretos.

No.

¿Te gustaría, por ejemplo, follar esta noche?

¡Anda...! ¿Te gusta la chica de mi clase?

¿La de la paella?

A mí se me ha insinuado alguna vez.

Me ocurre a menudo, ¿sabes?

Te ven ahí, de profesor, un actor...

Te idealizan. Claro.

Pero... aquí no está bien visto tirarse a una alumna.

Yo follaría todas las noches, primo.

Los de campo es que somos muy calientes.

Pues mira, ya sabes.

(Aplausos)

Pa eso me hago yo una buena paja.

Oye, ¿y la novia que tuviste americana, la que fue al pueblo?

Todo viene...

Pero mi madre le puso pegas.

Y me da rabia, pero yo le veía las mismas pegas.

No quiero tener hijos aquí, primo.

Tienes hijos aquí y no son tuyos, son de sus madres.

Son americanos pero no son tuyos.

Las mujeres son muy caras aquí, primo.

Para tirarte a una en la primera noche, hay que invitarla a cenar.

¿Eso es igualdad? No, hombre, no. Mira,

las mujeres aquí son la hostia, ¡están como putas cabras!

Quieren que las invites, que las folles contra la pared...

Que seas sensible, que te cases, contratos prematrimoniales,

que la dejes embarazada, que tengas dinero.

¿Y qué haces? Pues...

El día que estoy muy salido le pagó una cena a una tía.

Pero, claro, no está seguro al 100% que te la vayas a follar.

Tienes que pagar y trabajártelo. ¡Qué difícil, madre mía!

¿Y tú qué? ¿Follas fuera del matrimonio?

Yo todavía no estoy casado.

No... oye, ¿y con Sandra hay rollo, no?

Sí y no...

Somos tan amigos ya que...

Cuando llevo una temporada sin comerme un rosco, la llamo...

La quiero mucho. Pero es como...

Follar de mantenimiento, ¿sabes?

Para mantener la maquinaria engrasada.

Yo... algún rollete he tenido. ¡Vaya!

Siempre con miedo, porque Alicante es muy pequeño.

Pero Nueva York es grande, primo.

Nueva York es grande.

Bueno, ¿qué? ¡Eh, primo!

Bueno... ¡venga, a ver!

Venga, que habrá que descansar, vamos. Ponte, ponte el abrigo

Póntelo, hombre, póntelo.

Ahí.

¿Quién eres?

¿Quién eres? ¿Quién, yo?

Eres tú. ¡Quién iba a ser si no!

No se ve nada.

Ayer puse unas cortinas.

Pero... ¿es de día o es de noche?

¿Pero qué es esto? ¿Pero qué cortinas has puesto?

Las del hotel. ¿Pero qué hora es?

Yo qué sé. ¡Las diez y cuarto!

¡Que me van a echar! ¿Serás capullo? ¡Me cago en la leche!

¡Mira que te lo dije, que no tocaras nada y tú, ahí...!

En Alicante las ponen en los hoteles.

¡En Alicante, pa turistas que se levantan a las 12!

¡Tú eres un turista, pero esta es mi casa!

¡Y necesito ese trabajo!

¡Lo siento, Claudio, lo siento!

-Quieren copas de cristal.

Dicen que las clases son caras, que les prometiste una paella.

Que les devuelvas el dinero de hoy.

Te recuerdo que fuiste vos quien me metió en este lío.

¡Son hijas de puta, Claudio, esta neoyorquinas sólo se quejan!

-Sí, son unas hijas de puta pero hoy tienen razón.

No quería decírtelo...

Han ingresado a mi madre. -¿En el hospital?

Tuvo un desmayo y... Esperemos que recupere toda la movilidad.

-Lo siento. Lo sé, lo sé.

-¿Vas a irte a España? No, no, no, no...

Tenemos que esperar. Están mis hermanas con ella,

hay que esperar... luchar y demostrar a estas hijas de puta...

¡Todos tenemos fallos! -Yo les hablo ahora.

Gracias, Claudio, eres un amigo.

Yo traigo mañana las copas, eh.

Y la paella la montamos en mi terraza, me ayuda mi primo.

Mi primo lo hace gratis. -No te preocupes de eso.

Y ahora andate a tu casa.

Anda, anda.

-¿Pero, bueno...? ¡No me lo puedo creer!

-¡Se va, se va!

-Tía... ¡no mola!

(Timbre de llamada de "Skype")

¿Esta tía por qué no contesta?

Pues claro que te echo de menos, ¿cómo no te voy a echar de menos?

Mucho te quiero, mi amor. Pero es que estas cosas

le tienen que surgir a uno espontáneamente, si te las piden...

Pues nada en especial, ya te digo. Paseo, acompaño a mi primo...

Hoy le he arreglado la cisterna.

Pero me paso la mayor parte del tiempo solo.

Claro.

Vale. Entonces hablamos mañana, ¿vale? Venga, yo también, mucho.

Besito, besito.

Perdona. ¿He interrumpido algo?

No, mi madre, que quiere saber si como bien, si duermo, ya sabes.

Ya. ¿Nos vamos?

¿Por qué habré dicho que la han ingresado?

(Timbre de llamada de "Skype")

Mami, ¿dónde estabas? -En el váter, hijo mío.

Que he oído el teléfono y he pensado:

a ver si Juanito ha tenido un accidente.

Hombre, tampoco hay que ponerse en lo peor. ¿Pero tú cómo estás?

-Bueno, con una descomposición que no me da tiempo ni a llegar.

¿Qué hora es allí? Eh... las doce.

-Ay... las doce, ¡qué pena más grande!

Si me muero, te enterarás seis horas más tarde.

¿Pero cómo te vas a morir, mujer? -Dice el doctor que tengo

heces en melena. Ah.

-Y llama la madre de tu primo y me dice:

"¡Qué pena, tú tan malita y tu hijo tan lejos!".

Le digo: "Pero es que mi hijo una buena colocación". Y ella:

"Menos mal que mi hijo tiene...". ¡Mándala a la mierda!

-Y le digo: "Pero si yo hablo con mi hijo todos los días".

Y ella: "Pero no es lo mismo".

¡Tía mamarracha, que no sabe ni navegar por Internet!

¿Qué?

-Pues nada, que en el fondo tiene razón.

Yo qué sé de tu vida. Porque no quieres venir.

-¡Embustero! ¡Nunca has querido que vaya!

Mami, es que... no tengo ascensor.

-Hijo mío, pues sin ascensor, ya nos apañaremos.

Si yo con tener una cocina...

Pero dice tu hermana que ahora te descalzan en el aeropuerto.

¿Y cómo le enseño los pies a la policía, con esta artrosis?

Nadie se fija. -Bueno, iré

con un justificante del médico, que yo los pies no los enseño.

Y eso si no me confunden con una terrorista suicida.

¿Pero quién te va a confundir con una terrorista?

-Hijo, tú siempre haciéndome de menos, como tu padre.

Ay... nene, que me voy, que tengo una urgencia.

Causa de fuerza mayor.

Mami...

Soy un imbécil.

Bueno, quería ser bailarina y... Era buena.

Pero crecí y me volví demasiado grande.

¿Tú? No, qué va.

(RIENDO) Sí, sí lo soy, sí.

Demasiado alta. Ah.

Así que estudié alemán en la universidad.

Ah, ¿sabes alemán? Un poquito.

Siempre me he sentido fuera de lugar,

como si hubiera sido griega o española.

¿A ti te pasa eso? ¿A mí? No.

En mi familia, volvemos siempre al mismo pueblo.

¿Y te gustaría quedarte aquí?

Nueva York es duro pero... ¿Dónde vive tu familia?

En el campo, al norte del estado.

Es bonito, pero quiero buscarme la vida aquí.

¿Cuánto tiempo llevas de cocinero? ¿Yo? No...

Yo soy asesor financiero.

Pero tu primo nos ha dicho que...

En Alicante todos los hombres saben hacer paella.

Casi nacemos sabiendo, no es nada del otro mundo.

Mi sueño es montar un restaurante de cocina internacional

Cada día dedicado a un país: comida española lunes,

italiana martes, miércoles rusa,

jueves... ya veré. Inglesa.

¿Quieres que me arruine? (RÍE)

Se lo he contado a poca gente. Siempre hay quien te roba la idea.

Quiero llamarlo La Vuelta al Mundo en Siete Días.

¿Qué te parece? Genial, me encanta el nombre.

Voy a necesitar socios, dinero. Pero mi instinto me dice

que lo conseguiré. ¿A ti te pasa eso?

No, yo no creo en mi instinto.

Pero admiro mucho a la gente como tú.

Mira. ¿No es genial?

(Risas de Jorge y Holly)

¿Te gusta? Es gracioso.

Me refiero a mi primo, ¿te gusta?

Es simpático, pero no es mi tipo.

¿Estás segura? Absolutamente.

¿Y cuál es tu tipo? No lo sé.

Los americanos no. Están obsesionados

con el trabajo, con el dinero...

Prefiero otro tipo de hombre. ¿Mediterráneo tal vez?

A lo mejor.

¿Yo? ¿Te gusto yo?

Oye, vas un poco rápido.

Perdona, no suelo ir tan rápido pero es que no tengo mucho tiempo.

Muy bien. Bueno, tengo que irme.

(Ruido del tráfico)

Traed las cosas y prestadme atención que estoy debe salir bien.

Tienes que hacer como que sigues mis instrucciones.

Porque se supone que yo soy el que sé.

De cara a los alumnos. -Para nosotros, ni puta idea.

Eso. Tú no te hagas la graciosa que te vas.

Los pimientos y tomates déjalos. Los que he encontrado.

¡Eh!

-Dime, ¿cómo va tu madre?

Lo malo ya pasó. Ahora a vivir. -A vivir.

Esto, como ya sabéis, es jamón de Guijuelo.

-Jamón de Guijuelo.

Y cecina de León.

-Ah, cecina de León. -¿Era de León?

-Sí, de León. Muy bien.

Primero las tapas.

Hay que beber, pero siempre con su tapa.

Hola. Hola.

Pensé que no vendrías. No podía perderme esto.

Bien. ¿Qué tienes ahí?

-Salud. -Salud.

¡Vaya, al final te has animado!

Sí, pero no conozco a nadie.

No te preocupes. Tú a mi lado todo el rato, ¿vale?

-Perdona, ¿no bebes nada?

-Sola nunca. -Pues vamos a arreglar eso.

-Gracias. -Aquí tienes.

Ahora echamos la carne. Pollo.

Conejo, pollo y conejo.

-Perdona, ¿qué ha dicho? ¿Qué es eso?

-Me parece que ha dicho...

¿Cómo se te ocurre comprar conejo? Muy mal.

¿Qué hago, lo guardo y lo hacemos esta noche?

No.

Esto es cordero de corral.

-¿Cordero de corral? -Ah, vale.

¡Tachán!

Venga, vamos a servirlo.

(MURMURAN)

-¿Podríamos hacer un brindis, no? -Claro.

-Por nuestro profesor, ¡por Juan!

Gracias. Eh...

Y... ¡Y por mi primo!

Gracias. No hay

un Quijote sin un Sancho Panza ni un chef sin pinche.

¡Salud! (TODOS) ¡Salud!

-Esta es la luz de Buenos Aires, la misma luz.

¿Ya no vas a volver?

-¿A Buenos Aires? Sí.

-¿Pero qué pinto yo allá ahora?

Si viviera mi señora, todavía pero...

Ahora tendría que volver solo. Además mis hijos son americanos.

Pero vos sí, vos podías volverte a tu país,

vos tenés a toda tu familia en España.

¿Volver a España? ¿Ahora? -Claro.

No sabes lo que dices.

Bueno, eso es lo que diría mi padre, si viviera:

que volviera a la tienda. A una tienda buena como la tuya.

Él era un genio vendiendo. Sí.

Quería que yo continuara con el negocio...

Nunca se creyó que yo pudiera ganarme la vida como actor.

A lo mejor tenía razón. (RÍE)

-Rinconcito arrabalero

bajo el toldo de estrellas,

sobre el patio que quiero.

Todo, todo se estremece

cuando ella viene a verte.

Y la vieja madreselva

está en flor para quererte,

como una nube que pasa mis ensueños se van,

se van, no vuelven ya.

Gracias, gracias.

Bueno, me voy... ¡No hay nada más patético

que un argentino viejo,

borracho, nostálgico y dispuesto a cantar tangos!

Mañana a tu hora... hasta luego. Adiós.

-Me voy. ¿Quién se viene conmigo?

-¡Chao! -¡Adiós!

-Adiós, Juan. Eh.

-Gracias. Hasta luego.

-¡El conejo estaba buenísimo! Eh...

-Muchísimas gracias, Juan, lo he pasado estupendamente.

Bueno...

Dame.

Bueno, pues...

Creo que me voy.

Voy contigo. Vale.

¿Bajamos a casa de mi primo?

¿Y si baja, qué hacemos? No, no va a bajar todavía.

¿Quieres uno? No, no fumo.

Pero no me importa que fumes.

Mis padres solían hacerlo antes de irse en la cama.

¿El cigarrito para dormir? El porro para dormir.

Ah. Ahora me fumaría yo uno.

En España me fumaba uno de vez en cuando.

Pero cuando llegué aquí, estaba aterrorizado por la policía.

Es curioso, por un lado,

me sentía libre; pero, por otro...

Tenía mucho miedo. Es raro ser extranjero.

¿Por qué raro?

No sé, supongo que todo es más difícil.

¿Por qué?

Porque no tienes nada. Sólo tu juventud...

Y eso se pasa y luego... ¿qué?

Todo lo que podría aferrarme está en otra parte.

Tienes suerte. Al menos tienes algo en alguna parte,

yo no tengo nada en ningún sitio.

Habrás nacido en alguna parte.

En Orlando, la ciudad de Mickey Mouse.

¿Ahí nace gente de verdad? Como yo, por ejemplo.

¡Pero cómo no había caído, eres Minnie Mouse!

Te voy a contar una cosa pero no te rías.

Ya sabes que todo es falso en Disneylandia:

los palacios, los monumentos...

Bueno, pues un verano fui a Sevilla en viaje de fin de curso

y nos llevaron al centro.

Y cuando vi la catedral pensé:

"¡Vaya, aquí sí que saben hacer las cosas bien!".

Ni se me pasó por la cabeza que todo aquello podía ser auténtico.

Aquí estoy con Minnie Mouse que dice que no fuma porros.

Pues no, la verdad. Mis padres son viejos hippies.

Y hubieran querido que fuera más abierta.

¡Y no soy la hija que esperaban!

Creen que soy demasiado convencional.

¿Tú? ¿En serio?

¡Me hubiera encantado que el armario de mi madre

hubiera estado lleno de zapatos de tacón para ponérmelos

y andar a trompicones por la casa!

Yo tampoco soy lo que mi padre esperaba.

Y aunque dicen que soy como él, yo no estoy muy seguro.

Dime la verdad, ¿crees que tengo estilo?

Vamos a ver.

¿Un cierto estilo francés? (ASIENTE)

¿Te gusta mi vestido? (RÍE)

¡Muchísimo! ¡Lo he hecho yo!

Esto del teatro es temporal. A mí me gustaría ser como Chanel

o Balenciaga.

Me han ofrecido irme a Boston con otra compañía.

Ah. Pero si la sastra sigue enferma,

me darán el trabajo aquí. ¿Te marchas?

Sí.

¿Vas a pedirme que pase la noche contigo?

¿Pero bueno... quién lo hubiera dicho de Minnie?

No tengo casa, duermo en el teatro, no lo sabe nadie.

¿Sola, en ese sitio tan tétrico? Sí. Oigo ruidos por las noches.

Bésame.

¿Por qué no me lo has pedido?

¿Puedo besarte?

Oye, si quieres, bajamos a mi casa.

Sí, no tengo dónde ir.

¿Pero sólo... quieres un sitio donde dormir?

No, no... bueno, no... pero primero tengo que decirte algo.

¿Tienes novio? No, todo lo contrario.

¿Y qué es todo lo contrario?

Hace años que no me acuesto con nadie.

¿Por qué? ¡No lo sé!

Todo el mundo me presiona con eso, ¿pero es tan extraño

querer esperar a alguien que te guste de verdad?

No, no, no, no. En realidad yo soy un poco así.

Esto no se lo puedo contar a cualquiera.

Hay un montón de tíos inmaduros por el mundo.

¡Qué me vas a contar!

¿Tú crees que la gente lo hace tanto?

No, qué va. Mi madre insiste tanto

que he tenido que decirle: "Estoy con un actor mayor".

¿Soy yo el actor mayor? Claro, ¿te gusta?

(IRÓNICO) Sí, me encanta.

¿Y tu primo?

Se ha ido con esa chica. Oh.

Estoy nervioso. ¿Por qué?

Un tío como yo, mayor, experimentado...

Ven aquí. (RÍE)

(Jadeos)

¡Es que es acojonante esto! ¿Qué pasa?

(Jadeos)

(RÍE)

Mira que los hecho. No, no...

¿Estás cachondo? Sí. Bueno... estaba.

¡El corazón me late por todo el cuerpo!

Pues a ver qué hacemos.

No me puedo ir ahora.

¡Vamos a hacerlo aquí! No, no, no...

Minnie se merece algo especial.

Esto puede esperar. Dormiremos en el sofá.

(SUSURRANDO) Quédate conmigo, ¿vale?

(Claxon)

(SUSURRANDO) Juanito, Juanito.

Juanito... perdóname, que no te oí entrar.

Ya.

Habrás pensado que tengo morro. No, ¿cómo voy a pensar yo eso?

¿Quieres que despierte a Holly y nos venimos aquí?

No, el mal ya está hecho.

Bueno, pues me quedo aquí contigo. ¿Eh?

¡Que está en el baño! Ya, pero ahora me siento mal.

¿Me quitas mi cama y ahora el sofá?

¿Quieres irte a la cama? ¡Venga, que te largues ya, chaval!

¿Qué haces? No me voy a acostar. Me sabe mal.

¡Es alucinante!

(Cisterna)

(Murmullo)

¿Eh?

¡Puf!

Ay...

¡Se han ido!

He cogido frío, estoy... como con fiebre.

Oye, Juanito... Eh.

Que lo de anoche fue un rollo. Tú verás.

Sólo quiero que tu típico rollo no me perjudique.

(Timbre de llamada de "Skype") Me voy a hacer el desayuno.

¡Eh, hola! ¿Estás mejor?

-Pues ahora con los medicamentos estoy estreñida.

Ay... -¿Qué hora es ahí?

Las nueve en Nueva York, las tres en La Rioja.

-Pues dice tu tía que el primo está muy a gusto ahí contigo.

Y yo pensaba: seguro que Juanito está pagándolo todo.

Mami, que el primo está aquí.

¡Hola, tía! ¿Cómo estás? -Hola.

Encantada de que le hagas compañía a Juanito, que está solico.

Aquí estoy haciéndole el desayuno; ayer le arreglé unas cosas.

Yo, para lo que haga falta. -¡Qué suerte tiene tu madre!

Bueno, ya está. Mami, que te llamo para que me des unas recetas.

-¿Pero ahora quieres cocinar, hijo? ¡Da clases a unas americanas!

-¡Ay, madre mía, si tú no sabes ni freír un huevo!

¿Y das clases vestido de indio? No, de indio no, de ruso.

-Pues le veo mucho mérito a cocinar vestido de ruso. Yo no podría.

Te llamo mañana con más calma. -Se nota que quieres colgar.

Mira, mi madre cree que me gano la vida como actor.

Y, de momento, no quiero que tenga más información.

¿Vale? Yo no le cuento a la tuya que ayer

me quitaste la cama para tirarte a una tía.

Ah, no sabía que era una cosa tan secreta.

No, no es tan secreta.

Pero ella piensa que mi vida es de una manera.

Y quiero que siga pensándolo.

(Ruido de cañerías)

Luego te arreglo el grifo.

¡Eh! ¡Hola!

Mañana me voy a Boston.

Oh... ¿Vamos a tu casa luego?

Mi primo está enfreno.

Pues quédate a pasar la noche aquí conmigo.

A... ¿Aquí? No quiero irme sin...

Un buen recuerdo tuyo, ¿entiendes?

(Bullicio de la calle)

-¿Vamos a tomarnos un trago, vienes?

No es que tengo al primo malo en casa.

-Nene, que nos tienes abandonados.

-Me voy que no llego al restaurante.

¡Taxi!

-Siempre con el primo, siempre con el primo.

Parecen novios, ¿en?

Ven.

¡Ya puedes abrir los ojos!

¡Tachán!

Y tus padres creen que eres convencional.

Es el peor vino que probado jamás. (RÍE)

Me encantó verte el otro día cocinar en la azotea.

Cuando veo a un hombre trabajar con su manos, sudando...

Cambiando una rueda... cortando leña.

¿Te enamoraste de mí mientras hacía una paella?

Me gustabas ya desde hace bastante tiempo.

Oh... Me enamoré del ruso sudado.

(RÍEN)

¿Tu madre cocinaba para ti todos los domingos?

Mi madre vivía para darme de comer.

Por eso ahora está tan triste.

Mi madre siempre traía comida preparada.

La comida china me recuerda a Orlando.

Lógico.

(RÍE)

Pide siempre lo que más desees.

¿A qué estás esperando?

Hazle el amor de una vez.

No dice eso.

¿Cómo se hace el amor en un escenario?

Yo soy solo un actor, necesito que alguien me dirija.

¡Ah!

Espera.

No quiero ir muy rápido.

Quiero que... me digas cosas.

Dime que... te gusto.

Eres preciosa. (SUSPIRA)

Me gustas.

Y me das un poquito de miedo.

¿Miedo?

¿Por qué?

Porque eres tan...

No quiero hacerte daño.

Te aseguro que sé cuidarme mejor que tú.

¡Aaah, aah, ooh, aaah!

¿Qué te pasa? Tengo frío...

Aquí por las noches siempre hace frío.

¡Aah, aah, aah! Oh, perdona.

Ya... ya... ¡Oh, sí, sí!

Ya está, ¿mejor así? Así, creo que sí.

(JADEA) ¡Ya, ya, ya...!

¿Ya? ¿Ya? ¿Te canso, hablo demasiado?

No, no, no, no, no... ¡Sí!

¡Sí! ¡Así, así...! ¡Oh!

¿Te gusta? ¿Te gusta? ¡Me gusta!

Bastante. ¡Bastante!

¡Bastante...! ¡Oh!

¡Bastante...! ¡Oooooh!

¡Ooh! ¡Oooooh!

¡Ooh! ¡Oh!

¡Oooh!

¿Ya está?

¡Oooh!

Perdóname.

¡Oh! Llevamos aquí dos horas.

Yo soy un ser humano.

No pasa nada.

Lo siento.

Hace años que no me pasa esto.

No, en serio, estoy bien.

¿Lo hacemos otra vez?

Eh... Esto necesita recuperarse.

No soy una máquina. Oh, vale, pues hablamos.

(SONRÍE)

¿Te has acostado con muchas mujeres? Pero, ¿qué clase de pregunta es esa?

Si quieres te cuento con cuántos tíos me lo he hecho yo.

¡No!

Gracias.

(RÍE)

Ahora que ya hemos roto el hielo podemos hacerlo en plan salvaje.

¡Sí, en plan salvaje! (RÍE)

(Ruidos extraños) ¿Qué ha sido eso?

Siempre hay ruidos por la noche.

A lo mejor hay más gente que duerme aquí.

(Ruido de cristales) ¡Oh!

(Muelles de la cama)

Pero cómo me he dejado liar por una mujer tan loca.

No te preocupes, ya verás como ahora paran.

Yo me voy.

¿Cómo has podido quedarte aquí? Es gratis.

(Ruido de cristales) ¡Oh!

(Una botella rueda por el suelo)

(Chillidos de ratas) (GRITA) ¡Aaah!

¡Aaaah!

(Chillidos de ratas) (GRITA) ¡Aaah!

¡Aaaah!

Si no llego a estar yo te cagas encima.

Y que lo digas.

Me marcho en un par de horas.

Ver triste a Minnie es demasiado triste.

Cerraré los ojos en el tren y pensaré en esta noche.

Menos mal que...

Las cosas mejoras con el recuerdo.

¿Por qué siempre te haces el gracioso?

Te estás riendo de mí con esa broma.

Me estoy riendo de mí.

¿Pensarás en mí?

Claro.

Te quiero.

Eh, eh, para el carro...

Aquí enseguida

decís te quiero, pero eso son palabras mayores, ¿sabes?

Mira, Jojo...

Me gustas... ¿Pero?

Eh... ¿Sandra es tu novia?

No. Pero te acuestas con ella.

No quiero que te tomes esto tan en serio.

Estás a punto de irte de gira con una compañía de actores.

(RÍE) ¿Acabas de acostarte conmigo

y ya me estás diciendo que me acueste con otros?

Lo que ha pasado no te compromete nada.

Lo entiendo.

Eh, no te enfades.

No, de verdad, lo entiendo. ¿Sí?

No nos conocemos lo suficiente como para echarnos de menos.

(Bullicio de la estación)

Juanito...

Juanito...

¡Juanito!

¿Qué?

He soñado que me dejabas solo como a un perro.

¿Cómo te voy a dejar yo a ti solo?

Si eres sangre de mi sangre.

Mira a ver si me estoy muriendo.

Pues repatriadito y el cuerpo a España, por eso no te preocupes.

Venga... ahí.

¡Hala! Eh... Eh...

¿Qué?

¿Ha llamado ella?

¿Cuándo me dices ella a quién te refieres?

Es que han llamado varias.

Tu madre, tu novia... No, no... Ella.

Que sí, llamó.

Dios me ha castigado por echar un polvo acojonante.

Pero qué tonterías dices.

Duérmete, que te tienes que poner bueno para la próxima entrevista.

-¿Por dónde íbamos? Te estaba tocando aquí un poco

y me hacías algo por aquí por el pantalón, ¿no?

Ooh...

-No tienes ganas, ¿verdad? No, no es eso, es...

-Que no tienes ganas.

¿Cuánto tiempo llevamos haciéndolo?

Joder... Hace...

No me acuerdo.

¿Cuánto hace? -Podíamos habernos casado,

haber tenido hijos, haber hecho algo provechoso con nuestra vida,

pero no. (RÍE)

Yo no te he gustado lo suficiente.

No soy ese tipo de tía loca que a ti te engancha.

Eh, no seas tramposa, que yo tampoco te gustaba ti

como padre de tus hijo, ¿eh?

Si hubieras insistido... Si soy un manso.

-¿Tú un manso? Sí.

(RÍE) ¿Qué?

¿Qué? (RÍE)

(RÍEN)

¿Qué pasa? -No, nada.

(RÍE) No... Que yo... que...

Que siempre he pensado que follamos como de mantenimiento.

¿Cómo?

-Sí... Y cuando yo no estoy con nadie pues tú sirves como para...

Mantenerte la maquinaria engrasada, ¿no?

Pero tú eres un zorrilla.

-Bueno. (RÍEN)

¿Qué era, un superintendente de sexo?

-Pero con cariño, claro.

Me gusta este trabajo.

Que buena pareja hubiéramos hecho...

Si hubiéramos tenido un poquito más de cabeza.

-¿Hechas de menos a la sastra?

No creo que la sastra y yo lleguemos a nada.

-Pero te la has tirado.

No me gusta hablar de ella en esos términos.

-Eso sí que es nuevo.

¿El qué?

-¿Y por qué estoy celosa si yo a ti no te quiero?

Ven a aquí, ven a aquí...

-Déjalo, Juan, déjalo.

Los dos sabemos que esta sería la última vez.

Y eso sí que sería triste.

(Tono de llamada)

Hola, cariño.

Sí, sí, hoy es el primer día que salgo a la calle desde hace ya...

Sí, he tenido mala suerte, pero bueno...

Todavía me quedan unos días para disfrutar.

Espera un momentito, cariño, espera.

(Música india)

Hi...

A West Broadway con Grand Street, por favor.

Ya no...

¿Qué?

No, no, sí que te oigo.

Claro que sería diferente si estuvieras aquí, mi amor.

¿Qué?

He pillado un taxista indio que tiene la música a tope.

(Música india) Adiós.

Gracias.

Y steak tartar y tienen el menú y...

En seguida vuelvo.

Hola.

Hola.

Hola. ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?

Mejor, un poco mejor.

Te llamé. Lo sé.

Me lo dijo mi primo.

Quería ir a verte, pero... me dio corte.

Vas muy guapo.

¿Te has puesto traje para verme?

No, no, qué va. Es que acabo de tener una entrevista.

¿De trabajo? Sí.

¿Aquí? Aquí, sí... Aquí.

No lo sabía.

Es que no se lo he dicho a nadie.

Bueno... ¿Y qué tal ha ido?

Pues... Muy bien, sí.

¿Quieres tomar algo? No tengo hambre.

¿Te vas a perder la mejor hamburguesa de Manhattan?

¿Dirías que mi cuerpo es el de una mujer que ha tenido hijos?

No... Bueno, no sé.

¿Tienes hijos?

Una hija.

Tienes seis años. ¿Y dónde está?

Con mis padres... en el campo.

Nunca ha vivido conmigo.

Si la trajera aquí no podría trabajar todo el día.

¿Te parezco una mala madre?

No, ¿quién soy yo para juzgarte?

Creo que nunca llegará a vivir conmigo.

¿Por qué no? La vida es larga. La vida es corta.

¿Vas a quedarte en Nueva York?

Supongo, no es algo que deseara realmente, pero... sí.

Qué suerte tengo.

Yo sí que deseo

muchas cosas.

¿Cómo qué? Como tener mi restaurante...

Seguro que lo conseguirás.

Y un... hombre con quien compartirlo todo.

¿Tienes novia en España?

Más o menos.

No sabe que

he venido por un trabajo.

¿La quieres?

Claro.

Si tuvieras... que elegir pasar

una última noche con una de las dos, ¿con quién elegirías?

¿Con ella o conmigo?

Contigo.

Ahora.

(Vibraciones del teléfono móvil)

(JADEAN)

Buenos días.

Buenas. Me marcho.

Te puedes quedar, ¿eh?

Mierda, no he llamado a mi primo.

Esto es Nueva York.

Nadie llama a nadie para avisar que acaba en otra cama.

¿Tú acabas en otras camas muchas veces?

Es una forma de hablar.

Adiós.

Ciao.

(La puerta se cierra)

(GORGORITEA)

(GORGORITEA MÁS AGUDO)

Me gusta. -Tienes que decidirte.

Sólo nos dejan cantar una, hay gente que quiere bailar.

Es que ya no tienen sensibilidad, escucha la otra.

Pero pon atención, que te conozco, y luego votas por una o por otra.

Y un lindo pajarito

cierta noche

herido refugiose en mi

(Alguien entra) ventana

y yo le recogí compadecida. Eh, ¿tú eres tonto, chaval?

¿Qué pasa? Pensé que te había muerto.

Es que me quedé en casa de Holly.

¡¡Aaah!! ¿Qué haces? Me has hecho daño.

¿Que te he hecho daño? ¿Tú eres gilipollas o qué?

Pobrecito pajarito...

¡Las gafas! ¡Coño, las gafas! ¡Las gafas!

(Se oye el forcejeo)

(CANTA) ¡Tonto, me has roto las gafas!

¡Gilipollas! ¡Ahora qué!

-Y los primos ahí juega que te juega como cuando eran chicos.

(RESOPLA)

Me duele todo el cuerpo.

¡Esta tarde tengo función! Te jodes, has empezado tú.

Mira, primo... Eh...

Te voy a ser sincero, creo que para que mejore

nuestra relación... hay que echar la mierda fuera.

¿Qué mierda? La mierda, la mierda.

Yo siempre te he tenido manía, primo.

Cuando mi madre me decía en Navidades: "que viene el primo".

Es que para mí era una pesadilla, no te podía ni soportar.

¿Qué dices? Eras más guapo,

eras un puto empollón, siempre te salías con la tuya.

Todos te mimaban y para colmo cuando hacías

una putada no dejabas huella. El niño perfecto, un hijo de puta.

Los niños no son hijos de puta.

Que los niños no son hijos de puta... Venga, hombre.

¿Qué tiene que ver eso ahora?

Pues que siempre seremos lo que fuimos, primo.

Me sigues pareciendo un puto empollón que ha venido

a mi casa a humillarme. Pero que...

A restregarme tu vida por la cara. ¡Pero, por favor!

Si viniste a Nueva York con tus amigos y ni me llamaste.

¿Tanta vergüenza te daba? Todo lo contrario.

No te llamé porque tenía miedo de que te parecieran gilipollas.

(RESOPLA)

Siempre te he admirado mucho, Juan, desde pequeño.

Si todo eso que dices es verdad me lo podías haber dicho antes.

Porque entonces no sé qué hago aquí.

(Bullicio de la calle)

Entonces, ¿te han aceptado?

Yo creo que en dos meses puedo dominar bien el inglés.

Si llevara el tiempo que llevas tú aquí y hablaría como un nativo.

Y me proponen venirme en junio.

¿Has pensado vivir conmigo?

Provisionalmente. ¿Qué?

(SUSPIRA)

(RÍE)

(RÍE)

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍE)

¿Cuánto te pagan?

-¡Oh!

¿Por qué me ocultaste esto?

Te casas, Dionisio.

Sí. -No eras siquiera un malabarista.

No.

-Te casas, Dionisio.

Me voy a mi habitación. No.

-¿Por qué?

Porque esta habitación es más bonita.

Desde el balcón se ve el puerto.

-Te casas, Dionisio.

Sí, me caso, pero poco.

-¿Por qué no me lo dijiste.

No sé.

Tenía el presentimiento de que casarse era ridículo, no quería.

Me he casado porque me he pasado la vida en un pueblo pequeño y triste.

Pensaba que para estar alegre había que casarse con la primera chica

que al mirarnos te palpitara el pecho de ternura.

Yo adoraba a mi novia.

Ahora veo que en mi novia no está la alegría que buscaba.

No sabía que había mujeres como tú.

Yo no sabía nada de nada.

Yo me casaba porque todo el mundo se casaba a los 27 años.

Pero ya no me caso.

Me casaré contigo y haré malabares con tres sombreros de copa.

-Hacer malabares con sombreros de copa es difícil, se caen al suelo.

Aprenderé a bailar, como bailas tú.

-Bailar es peor. Duelen mucho las piernas y se gana muy poco.

Aprenderé a hacer algo extraordinario para ir contigo.

Siempre has dicho que soy un muchacho maravilloso.

-Y lo eres, tanto que dentro de un rato te vas a casar.

(Suena un móvil) Y yo no lo sabía.

Aún hay tiempo.

Dejemos esto y vivamos en Londres. -¿Sabes inglés?

(Risas)

Un poco de respeto, estamos trabajando.

-Te casas Dionisio... -¿Respeto? ¡Vete a la mierda!

¿Perdona? -¿No te dijeron quién soy?

-¡No jodas! ¡Vete pa'la mierda!

¡Hijo de la gran puta! ¡Qué coño estás diciendo!

-¡Qué te jodan, cabrón! ¡Qué te jodan a ti!

-¡Qué te jodan, pendejo! ¡Un poco de respeto!

¡Imbécil! ¡Gilipollas!

Creo que esto no te compensa, primo.

80 dólares por perder toda la tarde, pagarte el transporte, la cena...

Ganas más quedándote en casa. Qué no todo es el dinero.

No lo entiendes, hay más cosas. ¿El qué?

El teatro en sí, coño.

La experiencia del teatro. ¿Qué experiencia es esta?

¿Un teatro lleno de macarras?

-A lo mejor no es el momento. No te preocupes.

Si tiene una idea le gusta desarrollarla.

Tú eres un actor grande, primo, tú necesitas un público como yo.

Me implico en la obra, siento que todas hablan sobre mí.

Pero eso en un buen teatro, con un buen decorado.

Con tu buen sueldo, con un buen público, pero así, no, Juan.

Así no te compensa.

-A ti lo que te pasa es que eres un sentimental, primo.

Hola. -Hola.

Buenos días. ¿Puedo ayudarla?

-Quería llevarme un poco de queso.

¿Cómo lo quiere? Este de aquí está muy bueno.

-Este es... Muy rico.

Tipo italiano.

¿Sabroso? -Sí.

Muy bueno. Se lo pongo.

¿Le gusta? Es intenso.

-¡Oh, es muy rico!

Sí, me lo llevo.

Gracias.

Gracias.

Hasta luego.

-Adiós.

(Pitido del contestador) "Hola, Juan.

Soy Jojo, hola.

No debería llamarte pero... ya no podía esperar más.

He seguido tu consejo y he salido con uno

de los actores de la compañía.

No es tan buen actor como tú, pero es... muy mono...

Es joven...

Pero bueno, no tengo mucho tiempo para divertirme.

Cuando no estoy trabajando preparo mi nueva colección.

Bueno...

Espero que te acuerdes un poquito de mí.

No te preocupes, no voy a decir 'te quiero'.

Bueno, adiós".

(Pitido del contestador)

-Voy a preparar unos sándwiches, si no tenés nada mejor que hacer....

¿Te gusta?

Umm...

No sabía que también sabías cocinar.

-Juan, ¿cómo va la vida?

¿La vida?

¿En qué sentido? -La vida.

La vida va... -Ja... ¿Y el teatro?

El teatro siempre...

Es más difícil. -Juan.

-¿Por qué no sabes cocinar?

¿Yo? Yo, yo... sí.

-No, vos no sabés.

Si tienes algún problema conmigo dímelo claramente.

-No... no tengo ningún problema con vos.

Me importa una mierda que no sepas cocinar.

Ah. -Vos lo que sabés hacer bien

es vender, Juan. No tiene ningún misterio.

-Pues hacés muy bien lo que hacía tu viejo.

No me digas eso, por favor. Nunca he querido pasarme

la vida clavado a un mostrador. -¿Ya lo detestabas desde niño?

No... Cuando eres niño pues hay...

Una poesía en las cosas, ¿no?

Mi padre era como un dios detrás del mostrador.

Encandilando a las mujeres con sus bromas.

Y... yo estaba a su lado haciendo los deberes.

Rodeado de olores antiguos... -¿Lindo, eh?

Los recuerdos son tramposos, Claudio, más cuando uno está lejos.

-Mirá, voy a hablarte claro.

Necesito un socio. Mis hijos quieren que venda esto y que me retire.

¿A dónde voy a ir yo?

¿A Florida? ¿Qué hago yo en Florida?

Mi vida es este pedazo de calle. Ah.

-No, no sería gratis, tendrías que comprar tu parte,

pero podrías hacerlo en varios plazos.

Aquí se gana dinero, además yo no quiero ver aquí a cualquiera.

Ya, ya, pero yo no soy el socio que tú buscas.

-Ah, te sobran las ofertas de trabajo por lo que veo.

No, no, no es esto... -¿O es que estás pensando en volver?

Oh...

Ya ves, volver a España.

Tendría que vivir de mi madre.

-¿Por qué no te convencés de que tenés talento para esto?

¿Me estás diciendo que deje el teatro y venga a aquí

a ser un tendero? -Sí.

¿Me estás diciendo que después de detestar la vida de mi padre

y salir huyendo

me ofreces la oportunidad de acabar siendo lo que él fue,

pero al otro lado del océano?

Vaya, vaya bromas. -Yo era librero en Buenos Aires

y cambié los libros por los quesos.

Ya, pero tú eras un exiliado.

Yo vine a aquí con un sueño.

Mira como he acabado como un puto inmigrante mejicano.

-Y yo como un puto inmigrante judío-argentino.

Yo soy un buen actor, Claudio.

Casi... preferiría ser una mierda. -Yo era un buen librero.

Tuve que cambiar "El Quijote" por el queso manchego.

A Borges por el dulce de leche.

No... No es tan grave.

Pero tenés que admitir

que hay ciertos sueños que ya no se van a cumplir.

Es muy cruel eso que dices.

-Te hablo con un padre.

La vida tiene a veces giros inesperados

y hay que esta atentos y aprovecharlos.

Me gustaría estar así siempre.

Pues... yo tengo que irme. No te vayas.

¿Vas a pagarme tú el sueldo de hoy?

Pagaría lo que fuese por hacerlo otra vez.

¿Cuánto? Lo que sea.

Me quedan 10 minutos.

Suficiente. (SE SONRÍEN)

Me traen a Sally este fin de semana.

¿Sally? Mi hija.

Ah.

Podíamos quedar a comer, los tres, en algún sitio.

No creo que eso sea una buena idea.

Sí, todos los tíos salís huyendo.

Tú fuiste la primera en salir huyendo.

(Aplausos del público)

("Es un muchacho excelente")

(TODOS CANTAN)

(TODOS) ¡Y siempre lo será!

(APLAUDEN Y VITOREAN)

¿Quién ha puesto estas velas? Yo.

Lo sabía. Ven.

¿Tú eres tonto, chaval?

Llevo años ocultando mi edad en este puto teatro y vas tú...

¡Anda! (TODOS RÍEN)

-Mi ídolo. Llegó siendo un niño y ahora es un actor multifacético.

¡Qué cumplas muchos más y que se rompan muchas piernas!

-¡Sopla las velas, anda!

(Aplauso y vítores)

-Ha flipado con la tarta. -Ha sido precioso.

-Bueno, se emocionó de verdad.

Oye, brother, ¿tú me puedes...?

Eh... el primero...

Para mi inseparable amiguita.

-Pues vete acostumbrándote a echarme de menos.

¿Cómo?

-Me voy, Juanillo.

Me voy de esta puta ciudad que me gusta tanto.

Vamos, no me lo creo. -Pues créetelo.

He hecho aquí todo lo que tenía que hacer.

Estoy harta de vivir sin un duro, siempre al límite.

Hay un loco que se ha enamorado de mí

y me ha propuesto ir a vivir a Wisconsin. (RÍE)

Es un genio de la Física, va a trabajar en la universidad

y vamos a vivir en el campo.

¿Tú en el campo?

No me jodas. -Voy a ser fiel,

voy a tener hijos, les voy a dar leche a demanda

y me voy a poner gorda como una vaca.

-Hola. -Eh.

-¿Qué tal? -Hola.

¿Me dejas por ese? -Es más listo que tú,

más rico... Eso era fácil.

Y... Y folla mejor que yo.

¿Por qué siento celos si no te quiero?

-Sandra... -Hola.

Eh...

-Gracias, Juan.

A tu salud.

Hola. Eh, hola.

¿Cómo está Sally? Muy bien.

¿Lo habéis pasado bien el fin de semana?

Sí, gracias.

(Aplausos)

(EL PIANISTA COMIENZA A TOCAR)

No, no, otra vez no, por favor.

(Risas) Eh...

Voy a cantar un canción.

(Aplausos)

Ah...

Se la quiero dedicar a mi primo que está aquí.

Ha venido a visitarme desde España

y llevamos un mes acostándonos juntos.

(TODOS RÍEN)

Sí... Al principio pensé:

"No voy a ser capaz de aguantarlo".

Pero ahora que se va me pregunto:

Primo, sé que no vas a volver

dile a mi madre que a pesar de todo disfruto de la vida.

Dale.

(CANTA EN INGLÉS)

¿No vas a volver, verdad?

No lo sé, Holly, tengo que irme...

Pensar con calma... Dímelo.

Lo sabías desde el principio.

(CANTA EN INGLÉS)

(JUAN SIGUE CANTANDO EN INGLÉS)

(Aplausos y vítores)

Me has dejado como un imbécil delante de mis amigos.

No es para tanto.

Te dedico una canción y te vas... No seas infantil.

Tú que eres tan sensible te podías haber dado cuenta de las cosas.

¿Y Holly, se ha ido?

¿Te has enamorado?

¿En serio? Yo qué sé.

¿Y qué haces que no sales detrás de ella?

Tienes la posibilidad de volver con un buen trabajo.

No sé ni por qué me presenté.

Eres un caprichoso. Querías demostrarte a ti mismo

que podías venir aquí, conseguir un trabajo cojonudo,

follarte a la guapa y dejar a tu primo como un imbécil.

Qué va, Juan, es más simple.

Me surge la oportunidad de vivir otra vida y no me atrevo.

¿Prefieres volver a casa y casarte con una chica

que no te hace feliz en la cama? Soy yo el que no la hace feliz.

Es una tía maravillosa, podría esta con cualquiera.

Pero se empeña en mí.

Déjala.

No seas capullo, la vas hacer una infeliz.

Es que ella quiere ser infeliz conmigo.

Y yo con ella.

No es tan fácil, Juan, hay que tener mucho valor

para estar aquí como estás tú.

Estar enamorado para mí no es suficiente.

¿Te parezco un miserable por no querer correr esos riesgos?

No... Fíjate en mí.

Yo corro riesgos, sí.

Aún no soy capaz de ir con la verdad por delante.

(Bullicio de la calle)

(Timbre de llamada de "Skype")

-¡Ay, qué sorpresa! Ya no te esperaba.

¿Qué pasa? -¿Qué me va a pasar?

Que no puedo estar contenta.

Claro que sí. -Ah, pues eso.

Mami...

Yo hacía tiempo que... Que quería

decirte algo. -Hijo, qué poca curiosidad

tienes por las cosas que me pasan. Si te acabo de preguntar.

-Es que ha llamado tu tía.

Pues resulta que el banco de tu primo está muy mal.

Vamos que lo tienen que rescatar los alemanes.

Imagínate la mujer lo preocupada que está por el trabajo del hijo.

Pero eso no tiene gracia, ¿no?

-No, si lo gracioso es... lo que yo le he dicho.

Le dicho: "Pues a ver si al final se va a tener que ir fuera.

La gente con preparación se está yendo.

Mira mi Juan".

(RÍE) Eso le he dicho.

"Mira mi Juan". Oye...

A ver...

Que...

Estaba pensando

en monta aquí algo.

Un negocio.

-Ah, ¿así de tipo teatro? No, no, no.

Más pequeño... Eh...

Un negocio de comida.

Cosa fina, para preparar también almuerzos.

-Pero disfrazado de algo... No... Necesariamente.

-Bueno, pues lo que tú digas, hijo.

Si tú siempre lo has sacado todo para delante.

Igual yo te puedo ayudar en algo.

Madre, no sé. -Hijo.

Yo me... Yo me apaño. -Si lo digo por el gusto

que tengo yo de ayudarte.

Tu padre y yo teníamos un dinero ahorrado para cada uno.

Tus hermanas me lo pidieron cuando se casaron, pero tú...

Voy a por el té, que lo tengo aquí puesto.

-Capaz serás de pedirle el dinero a un extraño en vez de pedírselo

a tu madre y hacerme pasar esa vergüenza.

¡Juan!

Mira que la manía de dejarme aquí hablando sola.

Juan, que tú eres mi príncipe.

¡Mi príncipe!

Ya voy, madre. -Y todo lo que tengo es para ti.

¡Sal de ese rincón!

¡Orgulloso!

Hijo, no sea soberbio que eso está muy feo.

Y ven a decirle a tu madre lo que te hace falta.

Hola, tía.

-Hola. Mira la foto que tenía Juan aquí.

Se la he enmarcado.

-Ay, si la tenía él, "bandido".

Que bonico está.

Te admiro, primo. Anda, calla, pesado.

(RÍE)

¡Qué actorazo se ha perdido el cien, coño!

Te digo una cosa, Juan, este es un buen negocio.

Me parece estar viendo a tu padre. ¡Venga, tira!

¡Vamos!

Primo.

Si tuviera dos vidas me gustaría vivir la tuya.

Vámonos.

Hola. Hola.

No me lo puedo creer.

Es Minnie Mouse.

Pero tú no estabas en... Boston.

Estás muy guapa. Gracias.

¿Te gusta el vestido? Sí.

Pareces un mantel. Es que es un mantel,

lo robé de un restaurante italiano.

¿Por qué no haces cosas normales? Es de mi última colección,

sólo telas robadas. No.

Es broma.

La sastra ha muerto.

Ah, ¿sí? ¡Sí! Sí.

Era una viejecita muy simpática. Es triste, pero supongo

que la vida sigue. El espectáculo debe continuar.

¿Y el chico mono con el estabas saliendo?

No... llegamos muy lejos. Era joven y un poco frívolo.

Te advierto que eso no se pasa con la edad.

¿No me preguntas si me acosté con él?

No.

Mira, yo sé lo que siento por ti y...

Si tú no sientes lo mismo, me lo dices y no volveré a molestarte.

¿Qué tal?

Muy bien.

¿Saben lo que van a pedir?

Somos cine - La vida inesperada

¿Quién mató a Bambi?

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - ¿Quién mató a Bambi? - Ver ahora
Transcripción completa

Quieta, que está ahí tu madre. Está con la fiesta, no se entera.

Que no toques eso.

¡Paula, mi amor, ven a ayudarme, cariño!

Perdone, señor.

Esto es un poco engorroso para mí, pero...

¿le importaría salir de la piscina?

¿Cómo?

Verá, el señor me ha dicho que le diga que...

Que no quiere que esté en su piscina.

Deja de inventar. ¿Cómo va a hacer eso mi padre?

Yo aviso. Un día voy a explotar.

Y se va a enterar de quién soy yo. Te recuerdo que es mi padre.

Tienes toda la razón, es tu padre. Y un hijo de puta también.

(Teléfono)

Buenas tardes, le atiende Rubén Esteban,

¿en qué puedo ayudarle?

¿Qué ha pasado?

Juanfran, se ha colgado esto. Mañana te lo...

Vale, se lo chequeo, no se retire, por favor.

No se retire, por favor.

¿David Simón?

¿Sí? El señor Larrea quiere verle.

¿Quién? El señor Óscar Larrea.

¿Quién?

(Música)

¿Desea alguna cosa más?

-No, gracias, puede irse a casa.

-Hasta mañana.

-¿Qué tal el trabajo?

Bien, muy bien.

Me gusta mucho trabajar aquí.

Una empresa fabulosa.

Yo también lo creo.

¿Sabe cómo la puse en pie?

¿Trabajando duro?

Casándome con la dueña de todo.

Por eso a mí no me engañan.

¿Le suena la foto?

Ah, sí.

La hice yo. Muy divertida.

A mí me la mandó mi hija.

Y ahora resulta que los dos tenemos el mismo fondo de pantalla.

Esta mañana he tenido una terrible equivocación

que me ha llevado a ver las fotos de unos elefantes...

que me hubiera gustado no verlas.

No sé qué imágenes ha visto.

Bueno, sí lo sé.

Pero no debería precipitarse.

Señor Larrea.

Señor Larrea.

¿Señor Larrea?

Señor Larrea.

¡Oiga!

¿Hola?

¿Queda alguien?

(TELÉFONO) "Ha llamado al servicio de emergencias 112...".

(Golpe)

¿Oiga?

¿Oiga?

Se me ha desmayado Larrea en su despacho.

No me digas. ¿Por qué no llamas a una ambulancia?

Ya he llamado, pero no contesta nadie, venga.

¿Has probado con el 112?

¿Qué coño ha pasado aquí?

¿Por qué le has quitado la ropa? Yo no le quitado la ropa.

Entonces, ¿trabaja en calzoncillos o qué?

Tú estás loco, tío.

Yo no le he tocado, ¿eh? Te lo juro.

Estaba hablando de un tema suyo, se calentó y se cayó al suelo.

Es diabético, tío. No lo sé.

¿Será el azúcar?

Tendrá insulina o algo, ¿no?

La tendrá, pero... ¿dónde la tiene?

Porque aquí no la tiene.

Pero ¿quién le habrá quitado toda la ropa?

(Música)

No entiendo lo que está pasando. No lo entiendo.

Yo siempre me he comportado de una manera leal.

-¿Leal con quién? ¿Con el dueño de todo esto?

No lo necesita.

¿Sabe lo que pienso yo?

Que entre compañeros tenemos que apoyarnos.

Y tú no apoyaste a tus compañeros. -Yo de números no entiendo.

Supuse que era lo único que se podía hacer.

-Claro. Y te quedabas todo, ¿no?

-Yo soy un buen trabajador.

En esta empresa nunca hubo queja de mí, señor.

-Tu función es cambiar bombillas y la mía es la que es.

No es mucho el esfuerzo que se te pide.

-Pero ¡me quieren cobrar el mono de trabajo!

-Este traje es mi mono de trabajo.

Y a mí nadie me lo paga.

-No me diga, pero esto...

Esto no es un traje, es un mono.

Una vergüenza de mono gris.

-Si tu mono te parece una vergüenza,

es lo que te has ganado en todo este tiempo.

Después de 20 años, me tranquilizaría que llevaras un traje como el mío.

Eso significaría que has trabajado más de veinte.

No, no, papá, te dije que hoy no fueras a trabajar.

¿Por qué nunca me haces caso cuando te hablo?

"20 años entrando en ese despacho.

20 años, que se dice pronto, hijo".

¿Total, para qué?

Me trata como si fuera un adoquín tirado en la calle.

Y no van a parar.

No van a parar hasta que explote.

"Para eso han contratado a ese profesional de la humillación".

Sí, eso además tiene un nombre, papá, se llama mobbing.

Te están haciendo un mobbing como una casa.

Te están dando la patada en el culo.

"Que ves de lo que te ha servido ser tan servil".

Llevan años pisándote la cabeza. Tragando, tragando, tragando

y ahora tienes a todo el mundo en contra.

¿Por qué no hiciste nada cuando echaron a Calleja

y cuando echaron al otro?

"No puedo más hijo, no puedo más".

Perdóname, papá, que no te quería hablar así.

Escúchame, todo se va a arreglar. Tú confía en mí.

Ahora me tengo que ir. Luego te llamo.

Gigi.

¿Gigi?

Otra vez no jodas, ¿eh?

(VOMITA)

Venga, por favor, que nos tenemos que ir ya.

¡Salgo en un momento!

-Con permiso.

¿Señor Larrea?

¿Señor Larrea?

¿Qué es eso?

¿Para qué queremos eso?

Pues yo qué sé pa...

Algo tendremos que llevar. ¿Una pistola?

¿Qué pasa? Que es una pistola.

Nunca hablamos de una pistola.

¿Y encima traes una bolsa de la pizzería?

Vale, ya está.

¿Por qué no lo anunciamos en la web?

Está guardada en la bolsa. No la voy a usar.

¿Te vale así?

No estoy seguro.

Me voy a ir. Gigi.

Gigi, Gigi. Gigi, vuelve aquí, hombre.

Esto no tiene sentido. No es esto lo que tenemos que hacer.

No es una forma de arreglar las cosas.

Ahora que ya hemos empezado no se puede parar.

¿Por qué has tenido que traer eso? ¿El qué? ¿La cosa esa?

Eso se va a quedar en la bolsa. No la voy a usar ya te lo he dicho.

Venga, el último empujón, hombre.

¿Te crees que yo no tengo miedo? Yo estoy cagado.

Es normal tener miedo.

Métete en el coche, hazme el favor.

Métete en el coche, tigre.

Es muy fácil y muy rápido.

Vete poniendo esto.

Yo estoy como tú, Gigi.

Si no tuviéramos miedo, estaríamos locos.

¿Es él?

Señor Larrea.

¿Señor Larrea?

¿Qué coño haces?

¿Qué quieres? ¿Que se despierte y nos vea?

¿Dónde vas?

Ya sabemos que no se muere, ¿no? Pero no podemos dejarle aquí.

¿Ah, no? No, no, no.

Todos en esta oficina saben cómo me odia

y he sido el último en verle. ¿Qué van a pensar?

¿Qué quieres hacer?

Vamos a llevarlo a un hospital.

Pero ¿cómo vamos a llevar a Laperra en pelotas a un hospital?

Lo vestimos con mi ropa. Que no, que no.

Perdóname un segundo.

¿Así me pagas todo lo que hago por ti?

Te separas y te ofrezco casa, te quedas sin trabajo

y te ofrezco mi oficina. Te recuerdo que estás aquí por mí.

Bueno, estás aquí porque te has clavado a la hija

de este hijo de puta.

Cuidado que estás hablando de mi novia, por favor.

Te la estás clavando. Ayúdame.

Todo el mundo habrá salido ya.

Yo no me voy a llevar a este tío a ningún sitio.

No quiero tener nada que ver.

Perdona, pero has arrastrado a un tío inconsciente hasta aquí.

Algo tienes que ver.

Precisamente como está inconsciente no lo sabe.

Pero ¿lo hiciste o no lo hiciste? Pues eso es lo que importa.

Y ahora no me toques los huevos y ayúdame.

¿Qué haces?

Puede haber cámaras en el parking.

¿Y entonces nosotros?

(Música)

Al maletero. ¿Qué?

¿Lo llevamos en el techo? No, tío, pero al maletero no.

Cuando estemos, fuera lo sacamos.

¿Por qué nos miran?

A lo mejor nos miran porque les estamos mirando.

Pero vaya cara tienen, ¿no?

No nos habrán visto, ¿no?

Deja de mirar.

¿Qué hacen?

No sé, no les estoy mirando.

Pues mira, coño.

¿No has dicho que deje de mirar? Pues ahora te digo de mirar.

Tira que está verde, tira que está verde.

Oye, ¿no había un ambulatorio por aquí?

Le ponemos tu ropa y le dejamos en la puerta.

En la... No, en la puerta no. Ya lo meterán cuando lo encuentren.

¿Qué hace? Que me adelanta por la derecha.

No me vayas a liar ahora.

¿Que me lío yo? Pero ¡si ha sido él! David, por favor.

¿Qué pasa, nene? ¿Es tuya la calle o qué?

¿Por qué hacéis siempre lo que os sale de los cojones los taxistas?

¿Por qué? ¿Quieres mirar para adelante?

¡Por la derecha no se puede! ¡No se puede!

¿Te molesta que te adelante, guapito de cara?

¿Guapito?

Un poquito guapito eres.

¡¿Qué me has dicho?!

Que me voy a reventar a tu madre. ¡¿Qué?!

Hijo puta el bizco.

¡Dímelo otra vez!

¡Que me voy a reventar a tu puta madre!

¡Te voy a poner el ojo recto de una hostia, bizco de mierda!

¿Puedes conducir con dos manos? Señor, ¿se puede ir?

Tío.

(Golpes)

Se está despertando.

Yo me voy, me voy.

¿Qué pasa, guapito, te pica? Pues ráscate.

Que no abre el maletero, que no se abre.

¿Cómo se te ocurre llamarle bizco?

Porque era bizco y me ha tocado los cojones.

Ya, pero no se le dice bizco a un bizco.

¡No se abre el maletero! ¡No se abre! ¿Qué hacemos?

A lo mejor Laperra ya no está ni viva.

Bueno, si la ha palmado, no es nuestra culpa, ha sido el bizco.

Claro, tenemos un muerto en mi coche,

pero nosotros decimos que ha sido el bizco.

¡Vaya mierda de argumento! ¿"Nosotros"?

¿Quieres dejar de hablar como si fuésemos uno?

¡Yo no tengo nada que decirle a nadie!

Aquí el único cabrón que tiene un problema eres tú.

Tú me has metido en esto. Bien, lo has pillado.

Y ¿eso qué significa? ¿Qué?

Que tú también estás dentro.

Levanta eso para que meta la mano.

¿Cómo hacen esto que se abre como así?

¡¿Cómo coño hacen esto los ladrones que no se abre?!

(Música)

Llegó ya su hora.

¿Qué pasa? Hoy es la fiesta de Gabi.

¿Quién es Gabi? Su mujer.

Paula me ha invitado.

Ah, muy bien.

No sé lo que me quieres decir. Que quieres ir al cumpleaños o qué.

A ver, puede ser un problema. No sabes cómo es esa mujer.

Pero ¿qué le pasa a todo el mundo? ¿Cuál es el problema?

Ya está hecho, ¿no lo ves? ¿Qué quieres, que lo devolvamos?

Perdón, señor, ha sido sin querer. ¿Qué haces? ¿Qué haces?

Y ahora le pides perdón. No le pidas perdón.

Perdón, perdón.

¿Quieres dejar de pedir perdón a todo el mundo?

No se mueva tanto que es peor.

Esperaremos a que lo echen de menos. Pero no mucho, ¿no?

Hasta las 8, Gigi, como habíamos quedado.

Tampoco hace falta tanto. ¿Por qué no vamos avanzando?

Llamamos, decimos que lo tenemos y ya.

Esperaremos a que se preocupen, así aceptarán las condiciones.

¿Cómo lo sabes? ¿Lo has visto en Google?

-Oye, perdonad.

¿Os importaría dejaros de hostias y ayudarme con este?

Gigi, ¿qué has hecho con el precinto?

¿No está ahí? No.

Lo habré dejado en el coche. Voy a mirar.

No, no empieces a entrar y salir

que no quiero que se vea mucho movimiento.

¿No es esto la cinta?

Gigi, ¿qué pasa?

¿Qué pasa? Había mucha tensión. No me parece un fallo tan grande.

Es que tampoco es una cosa que sea tan difícil.

¿Por qué no dejas de hablar

como si secuestraras a un millonario cada semana?

Hablas todo el rato como si fueras el jefe de todo esto.

Y no lo eres, ¿vale? Gigi.

¿Se puede saber qué te pasa? No me pasa nada.

¿Quieres dejar de decir mi nombre, por favor?

-Bueno, ya.

Ya, ¿no?

Esto...

Esteban, por favor,

¿te importaría ayudarme con esta persona?

¿Qué haces?

Esto es demasiado grande.

Esto es un secuestro.

Pero ¿a qué coño viene eso ahora? Claro que es un secuestro.

Sí, pero no hemos secuestrado a cualquiera.

Me siento como una boa tragándose un ciervo.

Ya está.

Se acabó.

¿Querías saber para qué es esto?

Yo también lo quería saber.

Mira tú que lo vamos a saber los dos.

Pero ¿qué haces?

Te lo digo claramente, Gigi.

No nos vamos a echar atrás.

No, claro que no.

¿Qué te crees que soy gilipollas?

Que tú te vuelves a Italia,

me dejas a mí con la roncha de la pizzería

y a ti que te busquen. No, no, no, ¿eh?

Que te pego un tiro, a mí me da igual todo ya.

Oye, oye, que no nos vamos a echar para atrás, ¿vale?

¿Quieres bajar eso? A ver si me vas a dar de verdad.

Estás muy nervioso.

Ni estoy nervioso ni estoy relajado ni estoy nada.

Estoy con la ruina hasta aquí, Gigi.

Tanto nervio no es bueno, Edu.

¿Quieres dejar de decir mi nombre tú ahora?

Oye, ¿por qué no nos tranquilizamos todos un poco?

Tú, guarda la pistola en la bolsa.

Esto se va a quedar conmigo.

Que sepamos todos a lo que nos atenemos.

¿Qué coño haces? ¿Qué coño haces?

Se me ha ido, era para asustarlo. Ha sido un accidente.

-Pero ¿tú estás loco? ¿Cómo se te ocurre dispararle?

¡Estás loco! Que no le he disparado.

Que se me ha ido el tiro. Lo que se te ha ido es la cabeza.

Mi nombre, mi nombre, no digáis mi nombre...

Señor, no se asuste, no creo que va a ser así todo el rato.

Ha sido un accidente tonto. Perdónenos.

No le pidas más perdón, le estamos secuestrando.

No le estamos invitando a comer un antipasto, coño.

Mira, Edu.

¡Deja de decir mi nombre de una puta vez!

Gracias.

He conseguido hablar con un abogado amigo de mi madre.

Estaba ocupado, pero nos va a mandar a alguien de confianza.

Mira, que tengo un compromiso que no puedo atender.

Se trata del hijo de una conocida mía que al parecer está detenido.

-Pues me coges entrando en Hacienda.

Pero te busco a alguien, no te preocupes.

-Oye, ¿cómo tienes la tarde?

Es que tenemos al hijo de una capulla que está en comisaría.

-Pues, uf, me coges justo entrando en Hacienda.

Pero déjame pensar a quién podemos llamar.

-Tenemos que pensar muy bien lo que tenemos que decir:

a quién más implicar, posibles atenuantes...

Ir cambiando las declaraciones nos resta credibilidad.

-Perdona.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Me pillas entrando en Hacienda, pero dime, dime.

Un segundito que apunto.

¿Te importa?

Dime, ¿dónde les han llevado?

Ah, estupendo, estoy aquí mismo.

Buenas tardes. Buenas.

¿Tú eres?

Rubén.

¿Y tú eres? David Simón.

Eso.

A ver, chicos, parece que todo está en orden.

Se ha comprobado que el coche es tuyo e imagino que os soltarán pronto.

Os aviso, hoy van lentos.

Me tenían que haber soltado a las 5 y aquí sigo.

Una cosilla.

Negarse a declarar es una buena estrategia,

yo siempre la aconsejo.

Pero solo si se ha hecho algo, si no, no tiene sentido.

¿Para qué estabais forzando vuestro propio coche?

Un momento.

Entonces ¿no han abierto el maletero?

¿Maletero?

¿Hay algo que yo deba saber sobre el maletero?

Respira.

¿Nos podemos ir de aquí de una puta vez?

Voy a recoger el parte de ingreso del vehículo, tardo un segundo.

¿A ti te parece que el Adelardo este es de fiar?

Si me lo han recomendado, será por algo, ¿no?

Vete a saber si no acabamos necesitando un abogado de verdad.

Es que yo no sé si este señor es abogado, ¿eh?

Nos ha sacado de ahí dentro, ¿no?

Ni se te ocurra llamarla. ¿Qué quieres que haga?

Hace una hora que la tengo esperando.

Ahora hay que deshacerse de Laperra, digo yo.

Lo dejamos tirado por ahí.

A ver, este señor es mi suegro. No se tira.

Si queréis mi opinión, yo descartaría la calle.

Y un hospital...

¿Devolverlo a su casa? A su casa no se puede ir.

Hay una fiesta. Lo dejamos ahí y un borracho más.

Si uno está en un hoyo, lo mejor es dejar de escarbar.

Los hospitales son una fuente de problemas.

Su casa.

Su casa es la mejor opción.

Lo empapamos en alcohol y al jardín.

¿Puedo fumar? No, aquí no, por favor.

Bueno, no pasa nada.

¿Qué hacemos?

Vale, pero lo vestimos. Pero ¿qué más te da?

Sí me da, no quiero pasearlo por ahí desnudo.

Vamos a casa y lo vestimos.

Llama.

En cuanto se ponga la señora, me la pasas.

(Teléfono)

¿Sí?

-Eh... Sí, hola. ¿Me pasas con la señora?

"¿De parte de quién?".

Pásame a la señora ahora.

Por favor.

-No, pero es que tengo que decirle de parte de quién.

-De parte de su marido.

"Un momentito".

Salgo así.

Entonces yo me giro y un, dos, tres, ahí empieza la música.

-¿Y esto por dónde sale? -No se preocupe por eso.

Cuando las luces se enciendan, yo estaré ahí.

-¡Señora! -Salen las luces y yo me giro así.

Casual. -¡Señora!

-¿Qué pasa, Tere? -El teléfono.

-¿Qué? -El teléfono.

-¿No ves que esto ocupada? -Pero es que es su marido.

-Dile que ahora le llamo. ¿Queda claro?

-¿Oiga?

Que ahora le llama.

-Ha colgado.

¿Cómo que te ha colgado? La criada, que me ha colgado.

Le llamo otra vez y dile que le vamos a matar al marido.

Pero díselo así directamente.

No te enrolles.

"¿Hola?". -Sí, eh, mira.

O me pasas a la señora o el señor va a dejar de existir, ¿entiendes?

"Un momentito".

-¡Señora!

-Pero ¿qué quieres, Tere? -Que le llaman por teléfono.

-Pero ¿no te he dicho ya que estoy muy ocupada?

-Sí, pero es que dicen que se trata de su marido,

que si existe, que si no existe, yo qué coño sé.

-¡Me ha vuelto a colgar!

Márcame el número.

¿Hola?

Mira, hija de la gran puta, tenemos al señor Larrea.

Así que, o me pasas con la señora,

o te juro puerca marrana que me lo cargo

y luego te mato a ti y a toda tu familia, ¿entendido?

¿Qué dice? A tomar por culo.

Mati, llama a tu amiga y dile que vamos a ir a la fiesta.

¿Qué?

¿Tú crees que puedes conseguir que nos recojan?

¿Para qué? Llámala y le pides que nos recoja.

Gigi, tráete a Larrea a la cocina.

A ver si ahora no me hacen caso.

Ponlo por ahí.

Señor Larrea.

Quería decirle que...

esto no tendría que haber sido así.

Vale que nosotros hemos hecho algunas cosas mal,

pero es que tiene usted una familia muy estúpida.

Que me encantaría decirle que todo ha salido muy bien,

que nos hemos entendido, que se va usted para casa, pero...

necesito un dedo suyo. ¿Qué?

¿Te has vuelto loco?

¡Pero Edu!

No digas más mi nombre, por Dios. Sujétalo.

Ayúdame, coño.

(GRITA)

Es que tiene usted una familia muy estúpida.

Sácalo de aquí, sácalo de aquí.

Llévatelo.

¿Tú crees que esto le va a entrar? Yo qué sé.

¿Qué es eso? ¿Esto?

Uno de los fundamentos del derecho.

(IMITA) "Yo no he sido, yo no he sido".

Muy simpático. ¿Y lo otro?

¡Ah, esto!

Esto es speed.

M adulterado.

Y dexedrina.

Iba a traer más variedad,

pero en comisaria me han dado un sablazo.

Hay que decidir cómo vamos a colocar a tu suegro.

¿Qué dice? ¿Qué dice? Óyeme.

Cuando este señor se despierte,

va a contar un extraño viaje en el maletero de un coche.

Así que tú decides.

O le creen a él o te creen a ti.

¿Cómo no le vas a dar nada si está inconsciente?

A mí es que el M me pone amoroso. ¿No os pasa?

¡Coño!

¡Los cojones!

¿Qué es esa cosa? La cotorra del vecino.

No se puede dejar una ventana abierta en esta casa.

Eso no es una cotorra, es un pájaro inseparable.

¿Un qué? Esos pájaros traen muy mala suerte.

Hay que sacarlo de aquí inmediatamente.

Quietos, no os mováis.

Ya está, cariño, ya está. Ya ha pasado todo, ea, ya está.

¿Dónde vive el dueño? Yo te llevo.

Tú, Davilito, echa sal en la esquina

si no quieres que se quede la mala suerte.

Ahora voy.

(RADIO) "Optimismo.

Tú que me estás oyendo, hoy es tu día.

Te levantas y te dices: '¿Qué puede salir mal?'.

La vida te va a exigir la mejor de tus sonrisas.

Dítelo a ti mismo.

Hoy será un día especial".

"¿Qué puede salir mal?".

"Una canción para los días especiales".

¿Cómo se llama? Creo que le dicen Bambi.

No, el dueño. Sí, el dueño, Bambi.

Yo no le conozco, solo llevo aquí dos meses.

Me acabo de separar, ¿sabes? Vaya, lo siento.

¿Necesitas asesoramiento legal?

Mudo, ¿está el imbécil?

¿Me quieres contar qué está pasando?

Habías quedado en recogerme, ¿recuerdas?

Paula, mi amor, perdóname.

Te juro que te tenía todo el rato metida en la cabeza.

Te quería llamar, pero te dejaste el teléfono.

¿Qué hace mi teléfono aquí? Llevo toda la mañana buscándolo.

Claro, te lo dejaste y por eso no te pude avisar.

Quería pedirte que fueras a la fiesta un poco antes

y yo voy luego, ¿cómo lo ves eso? David.

Es una fiesta sorpresa, tenemos que estar ahí

antes de que empiece. Pero puede empezar sin mí, ¿no?

No pasa nada, nadie lo va a notar. ¿A qué viene eso ahora?

Tú no lo ves, pero tu padre me odia.

Ya estamos otra vez con eso.

Eres tú, ¡eres tú el que lo odia a él!

Es él el que me hace la vida imposible a mí.

Me humilla a distancia para que no te des cuenta.

No inventes excusas.

Si no querías venir, por lo menos podrías haber avisado.

Otra vez.

Te hubiera avisado, pero te has dejado el móvil.

¡Que no me vuelvas a repetir lo mismo!

Te lo voy a repetir las veces que haga falta.

Porque tengo muchas cosas que contar de ese teléfono de los cojones.

Así que te ruego que no me hagas hablar,

porque estoy que me tocas y doy chispazos.

(Puerta)

Hasta luego, Mudo. Dile a tu amigo que es un capullo.

Hasta luego, Paula, yo se lo digo.

Parece que no hay nadie.

¿Bambi?

¿Quién es?

Hola, buenas tardes, ¿sería tan amable de abrirnos?

¡Encierra a ese bicho de mierda, capullo!

¿Es que no sabes cuánto mal y cuánta miseria

traen al mundo estos pájaros infernales?

¡¿Eh?!

-Ese pájaro infernal lleva toda la vida conmigo y lo quiero un huevo.

¿Os molesta mucho?

No.

Mudo, ¿tú has cogido las llaves del coche?

Yo no.

Me cago en la niña pija.

Lo sabía, esto es el pájaro.

¡Cállese y no me hable del pájaro!

Tranquilo, no pasa nada.

Va a la fiesta, ¿no? Ya está, no hay problema.

(RADIO) "Optimismo es todo lo que necesitas".

¡Edu!

¿Qué pasa?

Ah, pues sí.

¿Y tú?

¿Un delantal?

Gigi, ojito, por favor.

Eh, señor, ¿quiere comer algo?

Le prepararé una pizza, ¿qué le parece?

Vale, le sentará bien comer un poco.

Voy a poner un poco de música.

A mí la música me relaja.

¿Le gusta?

(GIME)

También tenemos helados artesanales, estilo Carpigiani.

Lo hacemos nosotros. Muy rico, le van a gustar.

Señor.

Espero que se haya dado cuenta de que no soy como mis compañeros.

Bueno, voy a hacer la pizza.

(TODOS) ¡Felicidades!

-Ay, por favor. Pero ¿cómo me hacéis esto?

Ay, por favor, no me lo esperaba para nada.

Qué vergüenza.

Ay, que no. Patri, que no.

¿Qué tal, David? Hombre, señor Álvarez.

Buscando a Paula.

¿Y Adelardo dónde está?

No sé. Tira, tira.

Bicarbonato.

¿Esa señora quién es?

¿Huele a jazmín?

Pau.

Ay, Paula, no te puedes imaginar la sorpresa.

De verdad. Precioso.

Mira quién ha venido.

Ay, ¿Mati?

Pero, pequeña, cuánto tiempo. -Ey, ¿qué pasa?

-Oye, ¿qué tal están tus padres?

Que la crisis no perdona a nadie. Mamá... Ya vale.

¿Te acuerdas de Patri?

Aquí tiene.

Pizza napolitana.

Mi favorita.

¿Sabe? Hoy he empezado el día así, como estamos usted y yo.

Sentado en una mesa.

Pero en casa del padre de Edu.

Pobre hombres, desgraciado.

Una víctima más de ese hijo tan estúpido que tiene.

El negociante más pésimo que haya visto en mi vida.

Porque nada de esto estaría pasando

si yo no me hubiera dejado convencer y montar esta pizzería.

El sitio más caro de la ciudad.

Un local que vale una millonada. "Para ganar dinero de verdad", dice.

Y yo le digo: "¿Estás seguro?". ¡Claro! Él siempre está seguro.

Me dice que si he visto alguna pizzería en toda la avenida.

Y digo: "¡Coño! ¿Cómo no se le ha ocurrido a nadie?".

Y muy bien, ¿eh? Muy bien.

Vamos, no hay mesa ni los lunes.

Y le digo: "¿Por qué nos va tan mal entonces?".

¿Le gusta el picante?

El mes pasado, hablando con el tío de la marisquería ahí abajo,

me cuenta lo de la regla del 400 %. ¿Qué coño es eso?

La regla de oro, la que todo el mundo conoce.

Y que en esta parte de la ciudad los alquileres son tan caros,

que hay que vender las cosas al 400 % porque si no, las cuentas no cuadran.

¿Sabe por qué no hay una puta pizzería en toda la avenida?

Porque habría que vender la pizza a precio de bogavante

y aun así, perdería dinero.

Y este, todo el día hablando de su padre.

Me río yo, su padre.

Que si después de tanto trabajar no tiene nada.

No, porque tener, tiene. Bueno, tenía.

Tenía un pisito que va a perder,

porque el muy estúpido de su hijo lo convenció para que hipotecara

todo para esta mierda de negocio.

Pero ¿sabe qué le digo?

Que se lo merece.

Sí.

Porque, usted, por ejemplo.

Usted tiene no sé cuántas casas, no sé cuántos coches,

no sé cuántos aviones, pero también tiene mil empleados.

Que son mil familias a las que da de comer todos los días.

Pero su padre, ¿qué?

Su padre es un parásito.

Un piojo.

Un pobre idiota, imbécil, gilipollas,

un mierda que tenía un piso con un cuartucho de baño así.

Y que encima lo va a perder por el muy estúpido de su hijo.

(SOLLOZA) -¿Qué le pasa, señor?

¿Se encuentra mal?

¿Señor?

Vale, le ofrezco un pacto.

Yo solo quiero librarme de este lío y ese pie tiene muy mala pinta.

¿Quiere que arreglemos algo, eh?

No llore, señor, por favor, que me da sentimiento.

Voy a quitarle la capucha, ¿eh?

Voy a quitarle la capucha y hablamos, ¿qué le parece?

Y no sé, solo por lanzar ideas,

pero ¿podría usted esperar un par de días para denunciar?

Así me puedo pirar para Italia.

De todas formas, si usted tiene una propuesta,

yo estoy abierto, no me cierro.

Yo solo quiero que esto se aclare.

Sí era, el japonés. No, es chino, mamá.

(Móvil)

¿Sí?

-Mati, la hemos cagado.

"¿Qué?".

Tienes que venir.

"Pero ¿qué ha pasado?".

Tienes que venir ahora, pero que no venga Edu.

"¿Por qué no?".

Ven rápido, pero confía en mí, que no venga Edu, ¿vale?

Eh, Paula.

Te tengo que pedir un favor, tía.

Que me ha llamado una vecina,

que ha saltado la alarma en la pizzería.

¿Han robado? No, no, creo, pasa a veces.

Pero ¿te puedo pedir el coche?

¿Cuánto tardas? Nada, vuelvo ya.

Ir y volver.

Vale, llévate el de David.

Está ahí fuera, ¿vale?

Toma. Gracias.

Están ahí.

Buenas noches.

Paula.

Vaya piña me has dado antes, ¿eh?

Mi amor, necesito las llaves de mi coche.

¿No vas a felicitar a mi madre?

Señora.

Uy...

Muchas felicidades. Muchas gracias.

Está usted...

Le queda muy bien la...

Rubén. Hola, encantada.

Paula, necesito las llaves de mi coche.

Eh, sí, enseguida me las devuelven. ¿Que te las devuelve quién?

Le he dejado el coche a Mati, tenía una urgencia.

¿Qué urgencia? ¿Por qué pones esa cara?

Tenía que ir a la pizzería. ¿Qué pizzería?

David, mi amor, no pasa nada.

Sabe conducir. Claro. ¿Dónde está esa pizzería?

En la avenida. ¿En qué parte exactamente?

Es la única pizzería que hay.

¿Qué te pasa? Nada.

¿Paula?

¿Laura?

¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo! No te había conocido.

(Móvil)

¿Sí?

"Mati, ¿qué coño haces? ¿Dónde estás?"

Mati.

¡Mati!

"Estoy de camino a la pizzería". ¿A la pizzería?

"Sí, es que me ha llamado Gigi, que había un problema y no sé.

Mira, te he estado buscando, no daba contigo".

¿Qué problema? "No lo sé.

No lo sé, no me lo ha dicho".

Hostias...

Escúchame, yo voy para allá.

Vosotros, por Dios, no hagáis nada hasta que yo llegue.

O sea, no hagáis nada.

"Bueno, espera, Edu. ¿Cómo ha ido eso?".

Bien, bien, muy bien.

Ahí les he dejado el dedo en un sitio que lo van a encontrar.

¿Por qué le ha dejado el coche? No lo entiendo.

Yo qué sé, tío. Si no piensa, no piensa.

¡Eh, mira! Un taxi.

(A LA VEZ) Buenas noches.

Perdona, pero ya estamos nosotros. Yo me he subido primero.

Así que lo siento mucho, os cogéis otro taxi.

¿Cómo que has subido primero?

Mira, tengo un poco de prisa, así que, por favor.

¿Tienes un poco de prisa? Bien. Nosotros tenemos mucha prisa.

Así que, por favor, tú. David, da igual, buscamos otro.

Hombre, yo no quiero meterme,

pero, para mí el que se tiene que bajar es este caballero.

Pues si no te quieres meter, no te metas.

¿Perdona?

Mira, bizco de mierda, pon el puto taxímetro

y me llevas hasta donde yo te diga, ¿vale?

¿Qué haces?

¿Qué haces?

¡Ay, ay, ay! Sal, sal, sal.

Bizco no, ¿eh?

¡Bizco no!

¡Bizco no!

Tranquilo, tranquilo, escucha.

¡Llevaos a vuestro amigo de aquí ya! No me toques, no me toques.

¡Llévate a tu amigo! Me lo llevo, pero no es mi amigo.

¡Bizco no!

¿Estás bien?

¿Estás bien?

¿Ese es tu coche?

¿Este? Sí.

No me toque, no me toque. Ahora paramos, tranquilidad.

¿Qué cojones pasa hoy que nos pasa todo?

¡Ni una más! ¡Ni una más hoy!

¿Qué haces, David?

¿Qué haces?

¡No, no, no, no, David, David, por favor!

Cago en tu puta madre.

Estás loco.

¡Hostia!

Me cago en mi madre.

(Música)

Viene, viene, viene.

Que viene. ¿Qué quieres que haga?

¿Por dónde viene? ¡Por detrás! ¿Por dónde va a venir?

¿Cómo se te ocurre? ¡No lo sé! ¡No lo sé!

Oiga, señor.

¿Cómo se llama usted?

¿Está usted bien? ¡Oiga!

¡Bizco!

Oye, está fatal, ¿eh?

¡Ay, ay, ay, ay!

David... David, cabrón.

¡Cabrón!

Pero, tío, ¿tú estás loco?

¿No sabes que el césped es sagrado?

(Gemidos)

¿Está usted bien? Mareadillo.

Pero bien, ¿no?

Mareadillo.

Pues quédese quieto ahí. Quédese quieto un minuto.

¡Perdón, perdón, perdón!

Tere, ¿me puedes decir qué es esto? -Un invitado la ha destrozado.

-¿Que un invitado qué?

-¿Qué hago, me la llevo? -Vamos a ver, Tere.

¿A ti te entra en la cabeza que vayamos a celebrar

una fiesta de cumpleaños sin tarta? -Está fea, pero una tarta es.

(TODOS) ¡Que sople, que sople, que sople, que sople!

Oye, Gabi, buenísima la tarta, buenísima.

-Hola.

Mi nombre es Adelardo. -Encantada.

-Quería decirle...

Quería decirle que veo en usted algo

que no lo he visto antes en ninguna mujer.

Ni en ningún hombre. -¿Cómo?

Ni en ningún perro. -Por favor.

Soy una mujer casada. -Ah, no se preocupe por eso.

Soy abogado.

-Luisa, ¿qué tal?

Sí, dime.

-¿Cómo podéis ser tan estúpidos?

Con el pasamontañas no se veía, el coche hizo "bip"...

-Vale, vale.

Esto es lo que vamos a hacer.

Lo cogemos, lo sacamos de aquí y lo dejamos donde sea

y le decimos a Edu que se te ha escapado.

-¿Que se me ha escapado? ¿A mí?

-No, es verdad.

Es mejor decirle que la habéis cagado,

que le ha metido un tiro a su propio padre,

le ha cortado el dedo y que tú... -Vale, vale.

-Vete a buscar una bolsa grande.

-¿Cómo de grande?

-¡Grande, Gigi, grande!

-¿Dónde lo metemos?

-Ahí, en la basura.

Joder, no se abre.

-¿Cómo que no abre? -Que no abre.

-Déjame a mí.

No abre.

-Voy a buscar algo para abrirlo.

¿Esa es Laperra?

¿Por qué cojones le han sacado del coche?

¿Qué pasa?

¿Qué haces? ¿Qué haces?

Que lo vas a matar.

¡Deja eso y ayúdame!

Agarra los pies.

¿Ese no es el novio de Paula?

-¿Qué acaba de pasar?

¿Cómo hacemos?

Lo primero es encontrar a Adelardo. ¿Otra vez?

¿Qué crees que va a estar haciendo?

(RÍE A CARCAJADAS)

-Hola, ¿esto funciona?

(CANTA EN INGLÉS)

¿No querías saber dónde estaba?

¿Vamos?

¡David!

Paula, mi amor, perdóname.

¿Qué te crees?

Estoy harta.

No sé qué juegos te traes, pero...

no quiero verte nunca más en mi vida.

Pichona, ¿qué te pasa?

Nada.

Estoy un poco mareada.

Ven.

No te separes de mí, por favor.

No me separo de ti. Estoy ahí contigo.

No me separo, estoy ahí.

(TODOS) ¡Bravo!

-¿Se encuentra bien?

-No sé qué me pasa, me noto... rara.

-Puede que sienta euforia, vértigo,

sudores fríos, bienestar...

Impulsos suicidas o todo a la vez.

No se preocupe, no es grave.

Es solo que le he echado un poco de peyote a la tarta.

¿Le apetece un baño?

Le sentará bien.

-Dios mío.

Dios mío.

Dios mío, ¿cuánto va a durar esto?

-La experiencia dura alrededor de 12 horas.

-¿12 horas?

Vaya.

Creo que me he pasado un poco con la dosis.

Mudo, ¿estás ahí? (SUSURRA) Sí, aquí estoy.

Pues venga, pásamelo. Ahí va.

¿Lo tienes?

Sí lo tengo, sí, sí lo tengo.

¿David?

¿Qué es eso?

(Puerta)

Gigi.

Gigi.

¿Qué tal, Edu?

Supongo que Mati te lo habrá dicho. Se me escapó Larrea.

Lo siento mucho.

Metiste a mi padre en el maletero.

Fuimos los dos, Edu. Nos equivocamos los dos.

Fuiste tú y tu miedo.

Lo dejo, Edu, me voy, abandono. No quiero seguir más con esto.

Es que no es mi rollo, no me siento...

No es lo mío.

Edu, Edu, Edu...

Tranquilo, tranquilo.

Como no encontremos a mi padre, te rebano la mano entera.

Mati, vete para tu casa. ¿Qué?

Aquí ya no haces nada, esto se ha acabado.

¡Gigi!

Vamos a hacerle una visita al novio de Paula ese.

Oye, ¿tú no querrás una Thermomix?

Si se la regalas a tu ex a lo mejor os arregláis.

¿Quién te ha dicho que yo me quiero arreglar?

Aunque dámela, se la regalo a mi madre.

Ya estamos.

Voy abriendo.

(Puerta)

¿Este qué hace aquí?

¿Qué hace este aquí? ¿Eh?

¿Esto de qué va?

¿Esto de qué va?

¿Dónde está mi padre?

Pero ¿quién es tu padre?

¿Dónde está mi padre?

No sabemos quién es tu padre.

Vamos a hacer una cosa.

Por cada gilipollez que diga uno, el otro va a cobrar, pero bien.

Perdona, yo creo que te has confundido, nosotros...

¿Qué quieres?

¿Que te acabo de decir?

Payaso.

¿Que te acabo de decir?

(SOLLOZA)

¿Qué habéis hecho con mi padre, coño?

¿Cómo se llama tu padre?

Tú eres idiota.

Tú eres tonto.

Tú te crees que soy gilipollas, ¿no?

¿Te crees que soy gilipollas?

¡Joder, David! ¿No ves que me está pegando?

Yo puedo estar haciendo esto todo el santo día.

Nosotros te ayudamos. Explícanos qué quieres.

Te ayudamos, no hay problema. Que no lo has entendido.

No lo has entendido.

A ver cómo te lo explico.

A lo mejor yo he sido un poco...

Un poco ambiguo, ¿no?

¿Así te queda claro?

¿Así te queda claro?

¡¿Te callas tú también, por favor, te callas?!

Decidme qué habéis hecho con mi padre ya.

Hacemos una cosa.

Dinos quién es tu padre y nosotros lo encontramos.

O sea...

(GRITA)

¡Me cago en tu puta madre, David! ¿Te callas la puta boca?

Que me digáis qué habéis hecho con mi padre, ¡coño!

Eso es un pájaro inseparable.

Esos pájaros traen muy mala suerte.

Pues, hala, se acabó ya la mala suerte.

¿Qué has hecho, cabrón?

Hijo de puta.

¿Nos vas a matar?

Tú no quieres hacer eso.

Se te ve en la cara que no quieres.

Vamos a hacer una cosa.

Vamos a sentarnos y vamos a pensar lo que hacemos.

Mira, no tenemos mucho tiempo hasta que empiecen a llegar vecinos.

Y luego, luego ya sabes lo que va a pasar.

Edu, Edu... ¿Tú qué crees que haría tu amigo?

Se iría.

Se iría.

Yo te recomiendo que salgas por la azotea.

Así no te ve nadie.

Suerte.

Yo lo sabía, yo lo sabía, yo lo dije y lo dije.

Pero a mí, como no se me oye, no se me oye.

A mí no, no se me oye.

Ves un marrón ahí y no te lo llevas contigo.

Lo dejas, te vas para otro lado. No te lo llevas como una mochila.

¡Tres marrones tenemos ahora!

Un marrón, dos marrones y tres marrones.

¿Qué hacemos ahora? ¿Qué hacemos con esta mierda?

(MUÑECO) "Yo no he sido, yo no he sido, yo no he sido".

¿Nunca has soñado con ser un héroe?

(GIME)

Eso quería escuchar.

¿Qué haces?

¿Qué haces? ¡David!

¿Me quieres decir qué haces?

Llama a la policía.

¿Cómo? Llama a la policía.

"Un hombre ha resultado muerto y otro herido en una reyerta

en un piso en el que se encontraba secuestrado Óscar Larrea,

presidente de la compañía OHL.

Al parecer, la intervención de un vecino

que se enfrentó a los secuestradores y que acabó brutalmente golpeado

provocó la huida de unos de los raptores

y la liberación del conocido empresario.

Aunque aún se desconocen todos los detalles del suceso,

según los primeros datos que maneja la policía...".

¿Has visto la que hay liada aquí abajo?

"Por causas aún por aclarar, se produjo una pelea...".

Habrá que irse, ¿no?

Qué más da, nos van a echar igual.

Qué pena, me estaba empezando a gustar este trabajo.

Ahora que las cosas iban bien.

Por lo menos, no estamos en la cárcel.

"Nos deja una imagen tan gratificante,

la imagen de un héroe".

¿Qué estará haciendo este cabrón?

(RÍE)

(Música)

Buenos días, señor.

En la cocina tiene café hecho. -¿La señora?

-La señora debe de estar en el despacho

haciendo yo no sé qué asunto legal.

-¡Hija de...!

Ahora vengo a por ti.

(Música créditos)

Somos cine - ¿Quién mató a Bambi?

La divertida comedia que reunió a Úrsula Corberó, Quim Guitérrez, Clara Lago y el futbolista Andrés Iniesta, entre otras caras conocidas. Secuestros exprés, ejecutivos en apuros y dos amigos que se encuentran en un lío. ¡Para los fans del humor absurdo y los giros inesperados!

La llamada

No recomendado para menores de 12 años Cine en TVE - La llamada - ver ahora
Transcripción completa

(Para la música)

(Canto de grillos)

(Zumbido)

(Zumbido)

Chist...

(Puerta abriéndose)

(HOMBRE, CANTA EN INGLÉS DE FONDO)

("I Will Always Love You")

(Para la música)

(Canto de grillos)

¡Chist, chist! ¡Ah!

Ay...

¿Qué haces?

¡Ay, Sus! ¡Qué susto, coño!

¿Qué hora es? ¿Eh?

No sé.

¿Qué pasa?

¡Sus! (SUSURRANDO) ¡Que son y media!

¿Las 10:30 ya?

No, tía. Que son las 11:30.

(CHICA) ¿Qué hacéis?

¡Una polla! Te lo juro.

¡Que no!

¡Que no! ¡Que no! ¡Que no! María, ¿y la alarma?

(CHICA) Pero ¿qué pasa?

¡María! ¡María!

¿No has puesto la alarma? No.

¿Vas en serio? ¡Yo qué sé!

Estaba muerta con la puta yincana de los cojones.

(CHICA) ¿Os queréis callar?

¡Tía, mi móvil! ¡Que no encuentro el móvil! ¡Llámame!

¡Te llamo! (CHICA) Por favor. ¿Me explicas,

que parece esto la granja de mi abuela?

¡Calla o te arrastro! A hablar al puto bosque.

¡Vale!

¡Ya está! ¡De puta madre!

Seis llamadas del Joseba.

¡Chist!

¡Joseba!

¡Joseba!

La puta.

¡María, no están!

¿Qué miras? ¿Qué pasa?

¿Estás bien? Estoy flipando. Venga, vamos.

¡Que no llegamos!

¡Joder, chaval! ¡Qué vestidazo!

Es el del Bershka. ¡Me encanta!

¿Y el vodka? Bajo la almohada.

(CHICA) Joder, siempre igual. ¿Os queréis callar?

¡Tranquila, que ya me voy!

(CHICA) Jopé...

¡Joseba! (CHICA) ¡Ay, por favor!

Por una vez que sueño que estoy lejos de aquí

y ya me estáis jodiendo. ¡Calla, puta!

De verdad, qué ansiedad de gente. Me quiero ir a mi puta casa.

¡Joseba! Que si ha empezado ya.

¡Por favor! ¿Puedes salir, que no te oigo?

¿Qué?

No. Escúchame tú. ¡Te reviento!

(SUSURRANDO) Sus, calla. Calla. ¡Joseba! ¿Te mando un WhatsApp?

Tía, ¿qué hacemos? ¿Qué hacemos?

Un taxi. Ya está. Lo pago yo.

¿Un "tasis"? ¿De verdad?

¿En medio del puto campo?

¿Dónde lo pido? ¡Es absurdo! Busca "teletaxis Segovia".

Que no tengo megas desde el cinco. ¿Cómo te lo cuento?

Yo tampoco, Sus. ¡Yo qué sé!

Tengo un número que me dio mi madre. Voy a llamar.

(Puerta abriéndose)

¿Qué hacéis?

Marta, fuera, por favor. Ay, mira.

Voy a mear, que para eso están los baños.

Y no para otras cositas. Hola.

Hola, buenas noches. ¿Qué tal?

Que... quiero pedir un taxi.

Que dónde. Que dónde.

Campamento La Brújula.

Me pregunta la calle. ¿Qué digo? ¿El bosque?

¿Conoce La Brújula?

En el Alto de León. Está en el Alto de León.

No, no.

En El Espinar.

Hay un campito de encinas alrededor del campamento.

Lo que se me ocurre le digo. Dile que es un campamento

de monjas, que no es Nueva York.

Esto es un campamento de monjas

que es muy famoso, muy conocido. Con un loguito amarillo.

¡Sí, sí! ¿Sí?

¡Sí! ¡Gracias, Marta!

¡Ay, de verdad! El tercer mundo...

¿Le puedo pedir que sea rápido?

Es que vamos a un concierto.

De verdad que es importantísimo.

¡De Henry Méndez!

¡No! Electrolatino, como Juan Magán.

Vale, genial.

Pues ¿ya está? ¿Nada más? Muchísimas gracias.

¡Que un besito! Eh...

¡Que le como la cara, señor!

¡Ah!

A ver, a ver...

¿Tú has pillado M? No. ¿Tú?

Sí, aguanta.

Oye... No le digas al Joseba que tengo porque me gorronea, ¿vale?

(PRESENTADOR) "¡Buenas noches, Segovia!".

(Ovación)

"¿Tenéis ganas de fiesta?".

¡Oh! He pillado una piedra.

# Loco pensando en que llegue el fin de semana

# para ver a esa chiquilla, la que cautivó mi alma.

# Boquita dulce, mi niña loca.

# Besar tu boca es todo lo que me provoca.

# Sabes que te amo desde lo más profundo de mi corazón.

# Y que si tú no estuvieras, no podría expresar lo que siento.

# Simplemente necesito que me escuches

# porque todas mis palabras van dedicadas a ti. #

(AMBAS) ¡Un, dos, tres, sí!

# Mi niña bella, cosita loca.

# Llegó el momento de besar tu boca.

# Tan iluminada con esa dulzura.

# Robarte un beso

# es una locura.

# El decir "Te quiero" es muy poca cosa.

# Te regalo el alma,

# mi niña preciosa.

# Eres tú mi reina

# y por eso grito a los cuatro vientos:

# "Yo te necesito".

# Si pudiera regalarte la luna,

# yo la bajaría.

# Y adornarla con estrellas solo para ti, mi vida.

# Porque tú eres como el mar,

# bien repleta de corales.

# Y que de mi corazón, niña, tú tienes la llave.

# Sabes que me vuelves loco y soy solo para ti.

# Y te juro yo, mi reina, sin ti no puedo vivir. #

¡Brinda!

¡Te quiero!

(Música electrolatina)

¡Eh!

¡Qué guapo! ¿Te ha gustado?

¡Me ha encantado!

¡Hola, eh! ¿Qué tal?

¿Bien? ¡Genial!

¡Hola, guapo! ¡Guapa!

¡Oye! ¿Qué?

¿Habéis pillado?

¿En serio, tronco? No. Eres muy pesado.

¿Ah, sí? ¿Soy muy pesado? Sí.

Pues tenía una sorpresa.

A ver, ¿aquí o en el baño? No, aquí.

Pero no te cantees, ¿eh?

Vale, te cuento: he conocido

al productor de Henry.

¿Y qué? Que le he hablado de vosotras.

¡Dame un beso!

¡Joseba! Venga, va. Por favor, arranca. ¿Qué?

¡Quiere conoceros!

¿Vas en serio? ¡Sí!

¿Vas en serio? ¡María!

¿Qué? El productor de Henry...

¡quiere conocernos, tía! ¿Cómo?

¡Que nos quiere conocer! Tía, ¡uh!

Venga. ¡Vale, ven! ¡Te quiero!

(CHICAS) ¡Venga, va! ¡Venga!

(Ambiente fiesta)

(Música dramática)

(Griterío)

Tía, ¡es que no sabes!

Solo hay que meterla. -Chicas, si ya estáis, al autobús.

Un poquito de crema para no quemaros.

Me voy, tía. Me voy ya. -Vale, ahora voy.

Un poquito, que es de 50. -¡No!

(Sigue la música)

Qué mal.

¡Suelte el bolso!

No lo suelto mi bolso yo.

Venga. Fila de una, niñas. ¡Sin empujar!

¡Hay bocata para todas! ¿Vale?

Venga, Mariluz. Venga, ayúdame.

¡Mi ayudanta! ¡Arriba!

(JESUSA) Fátima Núñez.

A ver, Almudena Martínez Pijo, Celia Martínez Pijo

y Yolanda Martínez Pijo. Aquí estáis las tres.

Buenos días, hermana. Buenos días.

Soy la madre Bernarda, la nueva coordinadora.

¡Ah! Yo soy sor Jesusa. Dos besitos.

¿Cómo vamos? Pues faltan dos.

Ya me lo imaginaba, ya.

Bueno.

¡Milagros! Ven aquí. Ven aquí.

Sí, voy. ¡Chusa! ¡Mariluz!

¿Qué hago? ¿Las espero?

(MUJER, MEGAFONÍA) "Atención, por favor".

"Estamos buscando a sor Paquita".

"Se tiene que poner la insulina. No la encontramos por ningún sitio".

"Estamos desesperadas".

"Sor Paquita, por favor...".

(Puerta abriéndose)

(SILBA)

(SILBA)

¡Vamos! ¡Arriba!

¡Buenos días!

¡Vamos, rapidito! Venga, que es para hoy, no para mañana. ¡Vamos!

Buenos días.

Qué bien, ¿eh?

¡Qué guapísimas estáis! ¡Qué camisones más originales!

Habéis batido un récord.

Mi primer día y ya me tenéis harta.

Dales un aplauso, Milagros, lo merecen.

¡Dales un aplauso!

Eso es.

¡Esto es para vosotras! Vale, ya está.

¿Usted quién es?

Soy la madre Bernarda de los Arcos.

He venido aquí

a sustituir a la pobre madre Magdalena,

que, después del incidente en la yincana, no va a volver.

¡Anda!

¡Que se parten!

¡Qué graciosas!

Yo también me parto. Perdón.

Si también me parto.

Mirad cómo me parto.

No, si ya me han contado.

Ya me han contado que vosotras venís aquí

de cachondeo,

que esto no os interesa y que os creéis muy guáis.

Pero conmigo aquí, no.

¡Aquí la guay soy yo!

(Llaman a la puerta)

Buenos días, madre.

Hola. Hermana Maricielo.

Bueno, sor Chelo, la que lleva el autobús.

Y sor Loli y sor Gladis. -Hola.

Buenos días.

Buenos días. ¿Qué pasa?

Tengo el autobús ahí, al sol.

Hay efecto invernadero, las niñas se me asan

y se me están amotinando, madre. Así que opción A:

nos vamos ya. Pero ya de ya.

Opción B: desalojo.

Lo que usted mande.

¿Sabe qué pasa, sor Chelo? Dígame.

Que lo que nos retiene aquí son dos graciosillas que, al parecer,

no se integran en el grupo. ¿Las conoce?

Sí. ¡Uy! ¡Las conocemos muchísimo!

¡Anda! Sí, efectivamente son ellas. Sí.

Hola. Hola.

La han liado muchísimo, sí.

¿Sabe qué vamos a hacer?

Que mientras disfrutáis de unas maravillosas jornadas

de piragüismo y reflexión en Palazuelos,

estas dos jovencitas se quedan

el fin de semana castigadas. ¿Qué?

Encerradas aquí.

No, ni de coña. Sí.

Con Milagros de vigilante y haciendo lo que yo os diga.

¡De puta madre! ¡Ahí le has dado!

Lo siento, Milagros, hija, te has quedado sin piragüismo.

Bueno, no pasa nada, madre. Si tampoco me entusiasma.

Si no le gusta, no. No pasa nada. Es un fastidio.

Es un fastidio. Eso sí.

Íbamos a pasarlo muy bien por el agua. Y muy bien.

Bueno, sor Chelo, nada.

Disfrutad vosotras, que podéis,

que yo me quedo con las niñas.

(CHELO) Vale. Dos besitos, venga.

Dos besitos. Vale.

Sacad muchas fotos. Vigílamelas, Milagros.

No se preocupe, madre,

esto va a quedar impoluto. ¿Esa tía quién es?

Susana Romero. ¿Quién coño es?

¡Susana Romero!

Tú, ¿qué?

¿Qué pasa?

No se acuerda. ¿Que qué pasa? Las 7 de la mañana como eran...

Borracha venía tu amiga.

¡Oh! Con un cachondeo y una peste...

Que te presentas para pedirnos dinero para un taxi.

¿Perdón? ¿Perdón?

No sé...

Se acabó, de verdad.

A recoger todo esto antes de que vuelva Bernarda.

¡María, a recoger todo esto ya! ¡Tú, a barrer,

y tú, a hacer las camas! Pero yo, barrer, ¿por qué?

Porque lo estoy diciendo yo ahora mismo.

Así que venga, se acabó ya.

(Música dramática)

(Claxon)

(Conversaciones indistintas)

(Para la música)

Voy a estar una semana enfadada. Que lo sepáis las dos.

No, no te rías, que es verdad. ¡No me río!

Es que lo de ayer mereció la pena.

¡De verdad! Lo de ayer...

¿Quieres saber por qué? No.

¡Oye!

No tengo cuerpo ahora. ¡Pregúntame!

Venga, que te lo cuento.

¡Pregúntame! Qué pesada eres, Susana. ¿Por qué?

Porque, mira,

ayer conocí a un tío que es productor.

Ah...

¡A un productor!

¿Y el productor qué producía? ¡Producía música,

amiga!

Oye...

Hermana.

Hermana. Perdón.

¡Hermana Milagros!

¡Os doy esto y me agarráis hasta aquí!

Le conté que María y yo tenemos un grupo y estaba interesadísimo.

Porque dice que los grupos de chicas ahora es lo que se lleva.

Pero ¿tenéis un grupo? ¿María y tú?

¿Un grupito? ¿No te lo he dicho?

No. Suma Latina.

Es "Su" de Susana, "Ma" de María, Suma,

que eso me lo inventé yo.

Suma Latina.

Y tenemos un single que se llama "Lo hacemos y ya vemos".

(RÍE)

Pero ¿tú cantas?

¿Ahora sabes cantar tú?

¡Claro, cantamos las dos!

Óyeme, ¿y... qué estilo

de música hacéis?

Electrolatino.

Eso es merengue fusión, imagino. ¿No?

No.

Electrolatino es...

¿Tú sabes lo que hace Juan Magán?

No.

¿No sabes quién es Juan Magán?

Ahora mismo, no...

¿Daddy Yankee?

No... Milagros, ¿Kiko Rivera?

Me tiene que sonar, pero no... ¿Henry?

Ah... Este es Henry.

No,

no lo conozco.

Henry Méndez. Bueno, da igual.

Hacemos lo mismo que ellos,

igual, pero más cañero todavía. ¿Sabes? Como muy cañerito.

Vale. Ya me lo pondrás, ¿no? Vale.

Susana.

¿Qué?

¿Te cuento un secreto?

Sí.

Es que yo también tuve un grupito de música, ¿sabes?

¿Tú cantas? No.

Bueno, canté. O sea, cantaba...

Hace muchos años estoy hablando. No te vayas a imaginar, pero...

Pero, bueno, no es

como el señor ese. Nosotras hacíamos versiones de...

Bueno, un poco de la época, ¿no? La música de la época.

Mecano.

¿Mecano?

¿Tú qué edad te piensas que tengo yo?

No sé. No sé.

Tipo Presuntos.

¿Qué es Presuntos?

Presuntos implicados.

No sé quién es.

Sí, hombre.

¿Soledad Jiménez?

No.

Los de "Cómo hemos cambiado".

¡Ah! ¿La canción? Claro.

La canción.

¡Ah, coño! ¡Sí!

¡Cántamela! No.

¡Oye! ¡Cántamela! ¡Que te estoy diciendo que no,

Susana! ¿Por qué?

Yo es que hace muchos años que no canto.

En todo caso, me tendrías que cantar tú, ¿no?

¡Canta!... Uy, ¡perdóname!

¿Te he hecho daño? Pero ¡oye!

Sabes que sigo enfadada, ¿eh? Ya.

Hombre.

¿Te puedo hacer una pregunta?

Sí. Pregúntame lo que tú quieras, reina.

¿Tú cuántos años tienes?

No se pregunta eso,

Susana. Anda, venga...

Yo tengo ya... 28.

¿Veintiocho?

Largos. Rozo 30, la verdad. ¿En serio?

Parece que tengo más, ¿no? ¡No! ¡Menos!

¡Muchas gracias!

¿Qué haces? Bebo mucho agua a lo mejor.

Eso sí. Pero no hago tratamientos de sérum.

María, ¿estás escuchando?

Todavía dice que aparento 24 años. ¡Tú estás exagerando!

¡Lo he dicho en serio! Ya, en serio...

Estoy muerta, ¿eh?

¡Uf!

Bueno, y... ¿Y qué? Venga, contadme.

¿Os lo pasasteis bien? Joder, fue lo más.

Bueno, yo normal, la verdad.

Hija mía, estás más rancia...

No me llames rancia.

Pues vale. ¿Sabes qué me pasa?

No entiendo por qué me castigan porque tú llegues tarde, borracha

y la hayas liado. ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo?

¿No saliste anoche, María?

No, claro que salió.

Pero es que la nueva moda es que la tía va por libre

y se vuelve no sé cómo, dejándome tirada.

¡Que me dejaste tirada, tronca! ¿Qué pasa?

¿Hay que hacer lo que tú quieras? ¿Eh? No, dime.

¡Haz lo que te dé la gana siempre!

¡Yo he venido aquí para estar contigo!

Y una cosa, guapa: como no soy una rancia, nos han invitado

esta noche a la fiesta del productor.

Y como no soy una rancia,

igual tenemos una oportunidad. Ponte un puntito en la boca.

Más fiestas, no. Os lo pido.

Te juro que ya no sé si eres una ingenua o una puta.

¿Qué has dicho? La verdad, Susana.

¿Quieres que te recuerde por qué nos inventamos el grupo? ¿Eh?

Porque no teníamos nada en esta mierda de pueblo.

Y, de repente, ¿qué te crees?

¿Que vamos a ser Andy y Lucas?

Ni somos unas niñas ni Joseba sabe hacer canciones,

ni tú ni yo sabemos cantar.

Mira, yo seré una ingenua, una puta o lo que a ti te dé la gana,

pero ¡es que yo siempre he sido igual! ¡Siempre!

¡La que está cambiando eres tú! Vale.

¡Cuando te dé la gana, me hablas!

¿Me acabas de dar una patada? Sí,

¿quieres más, gilipollas? ¿Esto qué es?

¿Qué haces? ¿Estás loca? ¡Ya está!

¡María Casado! ¿Eh?

¿Y tú qué? ¡Hay que ver

qué valiente conducta la tuya, Romero!

No, ¿eh?, María. ¡No!

Eso no, ¿eh? ¡A mí no me gusta que las amiguitas se enfaden!

Una amiga... Una amiga vale más que un tesoro.

No se te vaya a olvidar eso en la vida.

Joder, Milagros, pero ¿a que cambiar no está mal?

Bueno, cambiar...

Depende, ¿no?

Bueno, que yo diga, hay veces

que es mejor quedarse como está una. ¡Desde luego, vaya!

Pero ¿por qué?

Porque lo nuevo, a veces,

puede ser peor.

Ya, pero también podrá ser mejor. ¿O no?

Yo...

Yo me voy a llevar esto a la cocina. Lo voy a guardar.

¡Ay, Milagros!

¿Qué?

Una pregunta.

¿Tú sabes cómo se llamaba la negra esa que cantaba?

La hermana Carmela, que vino de Uganda. ¿Te acuerdas que canta...?

No, una que se murió.

¿Se murió Carmela? Yo no... ¿Qué? ¡No, Milagros!

Una... ¡Ay!... Una cantante

que está muerta... ¡Anda!

Pero tú estás diciendo una artista.

Sí.

Ay, bueno, vale...

Una artista, una negra que se...

Bueno, tú dices una...

Una que se murió recientemente relativamente...,

Sí. ¡Esa! ...que era negra.

Se dice "de color", ¿eh, María?

Que hizo cine también.

Sí, sé quién tú dices. Da igual.

Que no es que me suene. A esta la conozco.

Milagros, de verdad. Aguántamelo...

¡Milagros,

que da igual! ¡Joer!

Lo voy a pensar y te lo voy a decir, ¿vale?

Gracias.

# No...

# me he parado a pensar...

# que tal vez esto es solo la llamada.

# Estoy tan intrigada y sola.

# Yo, que he sido la mejor...

# bailando reguetón a todas horas,

# ay, ¿qué demonios hago ahora?

# Si esto es fe,

# tómame.

# Tómame o sal corriendo.

# Que me da...

# mucho miedo.

# Y no sé cómo hacer.

# Si me has venido

# a buscar,

# haz solo una señal o, por lo menos...,

# espera a que me ponga mona.

# Sé que hay algo en mi interior

# que me da subidón, y esta locura...

# me hace querer ser solo tuya.

# Sé, sé bien que estoy cambiando.

# Algo

# me está pasando y no me atrevo.

# Pero no quiero verte lejos.

# Si esto es fe,

# tómame.

# Tómame

# o sal corriendo.

# Estás perdiendo el tiempo si te crees...

# que sé lo que hay que hacer.

# Pero ¿qué estoy diciendo?

# ¿Con quién estoy hablando?

# No quiero nada de esto.

# Estoy alucinando sola.

# Lo siento tan adentro...

# ¿Qué diablos voy a hacer ahora?

# Sal de aquí.

# No quiero seguir.

# Voy a despertar.

# Y te vas a...

# ir. #

(CORO, TARAREA)

¿Quién eres?

Yo soy la luz del mundo.

El que me siga a mí no andará en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida.

El que beba del agua que yo le dé

no tendrá sed jamás.

Yo soy pan de vida.

El que venga a mí

no tendrá hambre

porque mi carne es verdadera comida

y mi sangre, verdadera bebida.

No temas, María...,

porque has hallado gracia ante mí.

(Para la música)

Y...

viviremos firmes en la fe.

En tus manos no hay

por qué temer. Espérate. Espérate.

En Jesús cantamos. Cuidadín aquí.

Siempre en él

viviremos firmes en la fe.

Fatal, Milagros, hija.

Bueno, regulín, regulán. No, fatal.

Venga, que no es difícil.

Venga. Viviremos firmes.

Y al centro todo seguidito, así.

Seguidito, seguidito. Madre. Madre.

¿Qué?

Perdón que la interrumpa un momento.

No pasa nada. Que...

¿Qué?

No sé por qué hacemos esto. Milagros,

¿por qué se os escapan las niñas?

¿Por qué? ¿Por qué?

Bueno... Hombre, las niñas tienen una edad...

¡Porque se aburren! Se aburren.

¿Por qué me han elegido para venir?

Pues... porque es usted moderna.

¡Ya está!

Porque soy moderna,

por el numerito que monté al Papa en el Camp Nou.

¡Eso fue sonadísimo! ¡La música, Milagros!

¿Qué te decía siempre en Alcudia?

En Alcudia, que... ¡Siempre!

Que... la música...

hace milagros, Milagros. Eso era. ¡Eso es!

Pues a esas niñas las voy a enderezar cantándole al Señor.

¡Así va a ser! ¡Venga! ¡A lo nuestro! ¡Estirada!

# (MUJER) Firmes en la fe... # ¡Venga!

Derecha, izquierda,

al centro, todo seguidito.

¡Derecha!

Aquí es... Perdón.

Pero... es que lo del Papa fue en el año 84.

¿Y? Bueno, que, a lo mejor,

a las niñas de hoy en día les gustan otra serie de cosas, ¿no?

Madre, ¿usted sabe cuál es la canción del verano?

Pues no lo sé, Milagros, hija.

No lo sé.

"Juan Mangrain". ¿Lo conoce usted?

¿"Juan Mangaraín"? Hija, no tengo el gusto.

Pues ya somos dos.

Eso es lo que le estoy

viniendo a decir, ¿no?

Que qué les vamos a enseñar a esas niñas. Si mírenos...

¡Anda! ¿Qué? No,

no digo de...

Pues que las niñas se hacen mayores. ¿No lo ve, madre?

Si, cuando yo tenía la edad de esas niñas,

es que yo ya era novicia.

Entonces yo no sé lo que es tener esa edad y...

a lo mejor tampoco sé

cómo...

Mire, madre. Para que usted lo vea bien.

Yo sé...

que María Casado no está bien.

Y he intentado hablar con ella.

Le digo: "María, vamos a hablar".

Le tiendo la mano, a ver si ella... Pero yo no...

Me siento un poco inútil, a lo mejor, y ya está.

¿Y tú estás bien, Milagros?

Sí.

¿Seguro?

A lo mejor un poco triste.

Pero eso se pasa, madre.

No tiene importancia eso.

¿Y qué decíamos en Alcudia

cuando estábamos tristes?

¿Qué hay que decir cuando estamos tristes?

# ¡Estoy alegre! #

(TARAREA)

# ¿Por qué estás alegre?

# ¡Estoy alegre! #

Es que, Bernarda, Bernarda...

# Dime por qué.

# ¡Estoy alegre!

# ¿Por qué estás alegre?

# Eso quiero yo...

# ¡saber! #

(Música rock)

# Estoy alegre. ¿Por qué estás alegre?

# Estoy alegre. Dime por qué.

# Estoy alegre.

# ¿Por qué estás alegre?

# Eso quiero yo saber.

# Voy a contarte... Puedes contarme.

# (AMBAS) La razón de estar alegre así.

# Aleluya porque... Cristo un día me llamó.

# A mí también me enamoró.

# Y por eso alegre estoy. ¡Yija! #

¡Venga, madre! ¡Dele lo bueno!

¡Yo! ¡Vamos, Milagros!

# Qué alegres los creyentes.

# Qué alegres los creyentes.

# Alegres los creyentes que alaban al Señor. #

¡Paso libre!

# Qué alegres los creyentes. Qué alegres los creyentes.

# Qué alegres los creyentes que alaban al Señor.

# ¡Vamos!

# Ya no hay tristeza,

# ya no hay dolor

# para los creyentes que alaban al Señor.

# Ya no hay tristeza,

# ya no hay dolor para los creyentes

# que alaban al Señor.

# A veces miro al cielo, lo veo todo gris.

# Las nubes me ensombrecen.

# Jesús me ciega con su luz.

# "No llores, no estás en la cruz".

# Amén. ¡Oh, sí!

# Amén. ¡Oh, sí!

# Ya no hay tristeza, ya no hay dolor

# para los creyentes

# que alaban al Señor.

# ¡Yeah!... #

(Para la música)

¡Ay, Milagros!

¡Uy, madre! Ay, Milagros.

Me ha...

¡Que casi me dejo el bazo, oye!

¡Ay! Ayúdame, hija. ¡Ay, madre!

¡Qué atrevida y qué atrevida! ¿Eh?

(RÍE)

¡Es que usted ya está muy mayor para estas cositas!

Ya llegarás, ya.

(SUSPIRAN)

Has visto que la música hace milagros, ¿eh?

Pues puede ser eso, ¿eh, madre? ¡Puede serlo!

A ver cómo seguimos ahora con el "Firmes en la fe".

Hola.

Pero ¡niña!

¡Estás deshecha en menudos pedazos! ¡Estoy hecha una puta mierda!

Dame un ibuprofeno. Bueno,

coge un yogurcito para que no te caiga mal en el estómago.

¿Qué haces? Lentejas.

Joder, tengo un resacón...

¿Tú tienes un resacón? ¡Suerte que te castigaron!

Yo pensé que te iban a expulsar.

No me acuerdo por el puto M que me diste,

era buenísimo. Ah, bueno.

Eso sí. Eso es primera calidad.

Lo que pasa es que no saben consumir.

¡Joder! Hay que tomarse una,

esperar un poquitico el efecto.

Haces tu viaje intergaláctico, regresas, te tomas otro poquitico,

haces tu viaje y regresas. Ya.

Por cierto, no me lo has pagado.

¡Joder con la camella!

¡Ven!

Luego te doy

lo que falta.

Te lo voy a anotar, ¿eh? Vale.

Y, por fin, ¿adónde fueron anoche?

A la Fashion, que había un concierto.

A esa Fashion ya no hay quién vaya. Hay una cantidad de niñatos...

¿Tú dónde vas?

¿Tú sabes que en el antiguo Pecado Mortal

ahora están dando

clases de salsa?

Tengo unas ganas de anotarme... ¡Apúntate con tu novio!

¿Qué novio, hija? ¡Si estoy sola!

¿No tenías un novio?

Sí, pero ya pasó a mejor vida. Ese ahora vive en Alicante.

¿Por qué no te apuntas conmigo?

¡Yo qué sé!

Dame un cigarrito, ¿no?

Pero te lo voy a apuntar. Apúntalo todo.

Bueno, ¿por qué no compras?

Estoy agotada, de verdad.

No sé si tengo que cortarlo,

si tengo que poner un poco más de "swing".

¿Tú qué haces aquí?

Lentejas, con Janice. Pues ¡las dejas!

¡Venga, a limpiar!

¡Y dúchate, que hueles!

¿Y tú quién eres?

Yo soy Janice, madre. La cocinera.

Ah, encantada. ¿Te gusta la música?

¡Uy, me encanta!

Ayúdame, que Milagros no me ayuda nada.

¡Madre! Perdón. Madre, que... ¿Usted sabe que las niñas

tienen un grupito de música? Suma Latina.

¡María!

Ay... Perdona el susto.

Yo ya sé que a vosotras os gustan

otras músicas, otros cantantes... "Juan Marigrán", ¿no?

Bueno, no es lo mío. Es que he traído al campamento

una canción que me gustaría enseñarte especialmente a ti.

Ya, Bernarda, pero... Es cortita, ¿eh?

Es un "flashmob" con 10 monjas y 30 niñas. ¡Verás qué rápido es!

(Música religiosa)

# Viviremos firmes

# en la fe.

# En tus manos

# no hay por qué temer.

# En Jesús

# cantamos.

# Siempre en él

# viviremos

# firmes en la fe. #

¡Y ahora se repite!

# (RADIO) Viviremos

# firmes en la fe. ¡Jesús!

# En tus manos no hay por qué temer.

# Aleluya.

# En Jesús cantamos.

# Siempre en él viviremos

# firmes en la fe. #

¡Ya está!

(Para la música)

¿Qué te ha parecido? ¿Eh?

Ay... ¿Que te has emocionado?

¡Si es que lo sabía!

No me preguntes por qué, pero yo sabía que esta canción

la tenía que traer. Va a ser un éxito.

Bernarda... Dime, hija.

Dime.

¡Que veo a Dios!

¿Tú? Sí.

Chist, ven aquí.

Ven aquí.

¡Dame un abrazo! ¡Venga!

¡Ay!...

¡Si es que lo sabía!

¿Lo sabía? Sí.

En cuanto te he visto la carita. ¿Sabía que veo a Dios?

Que estabas confundida y que ibas a encontrar el camino.

"Firmes en la fe" no falla. Bernarda, no. ¡Que veo a Dios!

¡Que le veo! ¡De verdad! Pues claro.

Pero ¿cómo que claro?

Porque Dios...

Dios está aquí.

Aquí.

¿Está aquí? Cierto como el aire que respiras.

¿Y usted le puede ver? Bueno, en cada esquina.

Pero ¿está aquí ahora mismo? Chist. Está aquí.

Y aquí.

Y allí. Contigo, conmigo, aquí,

ahora y siempre. ¡Que no!

Bernarda, ¿se está enterando de algo?

María Casado, soy monja. Los temas de Dios los manejo.

Vale. A ver cómo se lo explico. Pues despacito,

tranquilita.

Mire, Madre. Yo estoy en la cama.

Y cuatro angelitos te acompañan.

No.

Yo estoy en la cama y se me está apareciendo un señor.

Pero un señor de verdad.

Un señor que va vestido de negro y...

Y me canta canciones.

Claro...

Claro.

Va vestidito de negro y te canta canciones.

Ya.

Te estás riendo de mí.

¡No! ¿Tú te estás riendo de mí?

Me estáis grabando.

Hacemos un YouTube, lo colgamos y nos cachondeamos.

¡Que no! ¡Le juro que lo digo en serio!

Una cosa es que no te guste la canción,

que te haya parecido antigua.

Alguna vez me ha pasado. ¡Pocas! Igual hay que darle una vuelta.

Pero tú no vas a venir aquí a reírte ni de mí ni de Dios,

nuestro Señor, que nos está mirando.

¡Así que te invito a salir! ¡Venga, a fregar los baños!

(Música dramática)

(LLORA)

(Música pop)

(Para la música)

(CARRASPEA)

("Todas las flores")

# Todas las flores

# que salen a embrujar los amores

# y despiertan mis ilusiones

# dicen que vendrás.

# Y voy a esperarte

# con el alma llena de empeños

# y el sabor que tienen los sueños

# que pude alcanzar.

# Si este es el camino

# que tracé contigo,

# no mires atrás,

# que hay que continuar.

# Tantas veces me he perdido.

# Dentro de tus ojos, me he vuelto a encontrar.

# Tantas veces me he caído.

# Con tu mano yo me vuelvo a levantar. #

(Sigue la música)

# Tú apareces

# como la luna nueva que crece.

# Aquello que dormido parece

# hoy vuelve a despertar.

# Voy a escribirte

# una canción

# de brazos abiertos,

# de corazones esperanzados,

# para poder cantar.

# Si esta es nuestra suerte,

# me alegro de verte.

# Volvamos a empezar

# la historia

# una vez más.

# Tantas veces me he perdido.

# Dentro de tus ojos, me he vuelto a encontrar.

# Tantas veces me he caído.

# Con tu mano yo me vuelvo a levantar.

# Tantas veces me he perdido.

# Dentro de tus ojos, me he vuelto a encontrar.

# Tantas veces me he caído.

# Con tu mano yo me vuelvo a levantar.

# Con tu mano yo me vuelvo

# a levantar.

# Con tu mano yo me vuelvo a levantar.

# Con tu mano yo me vuelvo a levantar.

# (AMBAS) Con tu mano yo me vuelvo

# a levantar... #

(Para la música)

¡Susana Romero!

¡Perdón! ¡Me iba ya!

¿Qué estás haciendo aquí? Responde.

Estaba buscando a María. ¿Y va a estar aquí?

No sabía que estabas, de verdad. Susana...

¡Acabo de llegar! ¡Te lo juro!

No, es que... me he asustado, ¿eh?

Es que no esperaba a nadie. Ya.

Es que venía a buscar una cosa, y no te he sentido llegar y...

Voy a irme,

que tengo un montón de cosas que hacer todavía. Perdón.

¡Milagros!

¿Qué?

Que...

perdóname por lo de esta mañana.

Vale.

Que no.

Otra cosa.

Que...

te quiero pedir perdón

en serio, porque me...

¡Joder! Yo sé eso, que la lío parda muchísimo,

y te he metido en un compromiso muy gordo con la monja nueva,

pero me...

¡Que me siento mal!

Yo es que a veces también me pongo un poco estricta con vosotras,

Susana. Y no lo puedo evitar,

y quería pedirte perdón, de mi parte.

Voy...

Es que me da la alergia del polvo,

y tengo cosas que hacer, ¿vale? ¡Hasta luego!

(Música dramática)

Mire,

Bernarda, se lo crea o no,

se me aparece un señor.

Un señor vestido de negro.

Y llega y me canta unas canciones que se me meten por dentro.

Hoy me ha hablado y me ha dicho que es la luz del mundo.

Y desde que se me aparece, es que...

Es que no soy la misma.

Es que es como cuando

te enamoras locamente de un chico.

Que le ves y te da miedo, y...

te da vergüenza encontrártelo, y no sabes qué hacer.

Pero, en el fondo, lo único que quieres es estar con él.

Y, de repente, no te interesa nada más.

Nada.

No se lo crea, madre, pero a mí se me está apareciendo un señor,

y yo estoy convencida de que es Dios.

Convencida. Lo sé, lo siento dentro.

Y creía que se lo contaba

a la persona adecuada, pero es que no la conozco de nada.

¿Y qué te canta?

Pues ¡canciones de la negra esa que se murió!

¿"Winnie Histon"?

¿La negra que se murió? ¿Qué?

¿"Winnie Histon"? ¡Que sí!

¿Qué? ¡Sí! ¡Sí, es eso!

¿Dices que te canta por "Winnie Histon"?

¡Sí! ¿Qué pasa?

¿Qué pasa, madre? ¡Que me encanta "Winnie Histon"!

¡Que me sé su repertorio! ¡Que es mi fan número 1!

Ay, madre. Yo no entiendo ni una palabra.

Pero si no hay nada que entender, hija.

¡Esa es la voz de Dios!

¿Sí? ¿Y qué tengo que hacer?

¡Rezar! Rezar, hija. Ya, pero...

Yo, lo de rezar, madre...

¿Que no sabes rezar?

Anda, ven conmigo.

¡Estás con la mejor!

Mira.

La ermita del campamento.

¿No has venido nunca?

(Música disco)

(Sin audio, sigue la música)

Para rezar, lo más importante son las tres íes.

Que son: inspección.

Inspección. Inflexión, de rodillas.

De rodillas. Inflexión.

E interacción. Interacción.

(Sin audio, sigue la música)

¡Otra vez!

Inspección.

Baja los hombros. Muy bien. Sí.

Inflexión. Ponte bien.

Interacción. Saca pecho.

(Sin audio, sigue la música)

La 177.

¡Esa sí que me mola! Esa sí.

Es que me choco.

¡Ay, Janice! Qué día, ¿eh?

No tendrías un ibuprofeno por ahí, ¿verdad?

No, mi niña.

El último se lo di a Susana.

Lo único que me queda es keta y un poco de speed,

pero eso es otra cosa. Solo me lo quita el ibuprofeno.

Es curioso.

Janice, ¿te cuento un secreto?

Las niñas se van a escapar esta noche.

¡Ay, madre! ¿Hoy de nuevo?

Yo las dejo salir porque no es de fiesta. Es de trabajo.

Ah, sí. No, que ya sabes que yo no...

Les ha salido una reunión con un productor musical...

¡importantísimo!

A nivel nacional, ¿eh?

¡Coño! ¡Pero eso es buenísimo! ¡Sí!

Pero no nos alegremos de antemano porque el mundo de la música

es como es, Janice. Es un mundo...

Date cuenta que son muchas horas y mucho esfuerzo,

muchas envidias, rencillas y... Me imagino.

No, te lo digo yo, que...

Por experiencia, vamos. Porque yo...

Hombre, a otro nivel,

pero lo conozco, ¿no? ¿Sí?

No. ¿Tú?

Cuéntame. Yo he estado dentro, Janice.

No, Milagros.

¿Cuándo?

Hace muchos años, ya.

Cuéntame.

A un nivel más local, a lo mejor, pero...

en la industria, al final, ¿no?

¡Hija!

¡Ay! Pero yo no sé.

Las niñas, ¿no? Que les vaya bien, y que lleguen y demuestren...

Pues son muy buenas.

¿Sabes qué te digo? Voy a ir a pedir por ellas.

Voy a poner una velita.

Milagros... ¿Qué?

Pide también por mí.

¿Por qué? ¿Qué te ha pasado?

Nada, pero me hace falta un hombre.

¿Y tu novio?

Muchacha, si ese se fue a Alicante.

No lo sabía...

¿Tú qué quieres, un hombre?

Quiero un hombre.

¿Cómo lo quieres?

Pues...

me gustaría uno que baile conmigo todas las noches bien apretado.

Yo te lo pido.

Buenas noches, Janice. Hasta mañana.

(Música pop)

Mierda.

(Puerta abriéndose)

(Para la música)

¿Qué haces?

Nada, pis.

¿Dónde has estado?

Por aquí, nada. ¿Y tú?

Pues por aquí también.

Vas a la fiesta ahora, ¿no?

No, no voy a ir.

¿No vas a ir? ¿Por qué?

Pues porque ya no somos unas niñas, estamos haciendo el tonto

y, como yo no quiero ser Andy y Lucas,

no voy, ¿vale? Sus...

De verdad, Susana, yo no quiero

que pierdas esa oportunidad por mi culpa.

Tía, ¿desde cuándo esta oportunidad es solo mía?

¡Es que no lo entiendo! ¿Desde cuándo?

(Golpes en la puerta)

Tía, ¿tú quieres ir?

Porque si quieres ir, vamos.

Pero esto...

Esto es de las dos, ¿no?

¿O...?

María, ¿quieres ir?

¡Buenas noches!

¿Dónde vas con la maleta? Me voy.

Susana, ¿dónde vas?

¡Susana! ¡Susana!

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

Que si te vas a fugar, que me lo digas.

Que no, me voy a dormir a otra cabaña.

¿Qué pasa? ¿Y la fiesta con el productor ese?

¿No vas a ir? No.

¿Tú tampoco vas a ir?

¿No estaremos disolviendo el grupo?

Pregúntale, a ver qué te cuenta.

¡Estáis rarísimas las dos!

Ey, ey, ey, ey...

¿Qué? ¿A ti qué te pasa?

A mí, nada. ¿A ti?

¿A mí qué me va a pasar? Nada.

Que a lo mejor te pasa algo y querías hablar.

No. Bueno, chao.

¡Ven, ven, ven! ¿Qué?

No te vayas a la cama...

sin esto, cariño.

Buenas noches. Buenas noches.

Atranca la puerta.

(SUSURRANDO) ¡Chist! ¡Ven aquí! ¡Ven aquí!

¿Qué hace aquí, agazapada? ¿Que qué hago, Milagros?

Pues ¡levantar este campamento!

Pero a media noche, ¿por qué? ¿Qué está pasando?

Mañana te lo cuento, pero ya te voy adelantando.

¡Bombazo!

¡Vaya día, Milagros! ¡Vaya día!

Ya le digo. ¡Vaya día, madre!

Vete a dormir, que te va a pillar despierta.

¿Que me va a pillar quién?

¡Los Reyes Magos! No te digo... Anda, vete.

Venga, Milagritos. No entiendo nada, madre.

¡Ya entenderás! ¡Ya entenderás! (RÍE)

(RÍE) ¡Susana!

Hola. Hola.

Ay...

¿Se puede? Ya estás dentro.

Perdón. ¿Qué pasa?

Que...

Que tenéis que ir a la fiesta del productor, Susana.

Es una oportunidad en la carrera discográfica, ¿cómo no vais a ir?

Escúchame una cosa. No, escúchame tú.

Os cambiáis. Voy a llamar a... Milagros. ¿Me escuchas?

¡No entiendes

que ya no soy una niña!

Pero si yo no... Estoy creciendo

¡y te juro que me lo noto!

Que no me apetece estar todo el día borracha perdida, de M...

Es que no. No. ¿Y qué? ¿Que es viernes

y estoy aquí, en pijamita? Pero ¡por favor! Mírame, madurando.

Bueno, yo es solo que creo que...

Que si no vais, os vais a arrepentir mucho tiempo.

Muchísimo No.

¿Te has echado Autan? No.

Pues te voy a echar, que hay una plaga de mosquitos tigres...

Me da un asco... Ya lo sé, hija,

pero es que te van a acribillar.

¡Ay, Dios mío!

Yo llevo un día hoy... (TOSE)

¿Te ha entrado en la boquita?

Qué bonito "tatú", ¿no?

¿Qué significa? Aprender.

¡Qué bonito! Hay que aprender en la vida muchas cosas.

Todos los días,

una cosa nueva.

Estás rarísima

tú también. Sí.

Vale. Vale.

Bueno, yo voy a dormir ya...,

y mañana será otro día si Dios quiere.

(Puerta abriéndose)

(Música romántica)

(Para la música)

Tú, ¿qué?

Inflexión,

interacción.

Proclama mi alma la grandeza del Señor

y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde hoy, me felicitarán todas la generaciones

porque el Señor ha hecho obras grandes en mí.

Perdona...

Eh... ¡Proclama mi alma la grandeza

del Señor!... Sí, proclama.

(RÍE)

(RÍE)

(Canto de grillos)

¡María!

¿María?

¡María!

¡Susana!

¡Bernarda! ¡Ayuda, Bernarda! ¡Ya voy!

¡La niña, no! ¡Tranquila! ¡Tranquila!

Ya llego, venga.

¡Bernarda, la niña!

¿Qué pasa? ¡No respira!

¿Está bien? ¡No la agobies!

¿Estás bien? ¡Tranquilas!

¡No me la agobiéis!

¡Un momento! ¿Estás bien? ¡Qué susto, joder!

¡Qué susto me has dado tú!

¡Te has asustado! No... No reaccionaba ella.

¿Estás bien? ¡Está bien!

¡Que a ella le gusta dormir en el suelo como a los perroflautas!

¿Qué tal lo nuestro, María? ¿Qué vuestro?

¿Qué pasa? ¿Lo vuestro? ¡No reaccionaba!

Tranquila, ya está. María, y ella...

Miré el pulso y no lo encontraba. ¡Milagros!

¡Que la niña ha estado

con Dios!

¡Que tenemos una privilegiada! ¡Eso pasa!

¡María!

María, hija, no debes sentir vergüenza.

¿Qué te ha dicho el Señor?

¡Madre! ¿Cómo?

¿De qué señor hablamos? Un momento.

Un momento. Madre, yo le había dicho

que le pasaba algo.

Pero ¿cómo iba a saber yo eso? ¡Cállate ya,

Milagros! ¡Callaos un momento!

¡Por favor os lo pido también! Habla, hija.

Habla.

¡Habla ya, niña! Perdóname.

¡Que sí! ¡Que sí!

¡Que se me aparece Dios!

Gracias, madre, por la discreción, ¿eh?

Pero, María...,

¿Dios, nuestro Señor?

¿Pues quién va a ser si no? ¿Y?

Y nada. Y se me ha vuelto a aparecer.

Y me he concentrado, se lo juro.

Me he puesto de rodillas.

¡Muy bien! ¡Muy bien! ¿Y?

¡Y se ha reído en mi cara!

¿Cómo que se ha reído?

Sí, y se ha pirado. Tal cual.

A veces, requiere de tiempo de oración

para llegar a él. ¡Que no!

Además, todo el rato siento que está esperando algo de mí.

¡Y es que yo no sé qué hacer! ¿Sabe?

¡Es que soy idiota!

¿De verdad creía que Dios estaba enamorado de mí?

¿Cómo, cómo? De verdad.

¡Es que soy tonta y ya está! Tienes que seguir intentándolo.

¡María! Susana Romero.

¿Me deja hablar con mi amiga?

María... Es más grande que lo de Fátima

y que lo de Lourdes. ¡Quiero estar sola!

Vale. Vale, hija.

¡Que la dejéis!

¡Que voy a llamar al Vaticano!

¿Os podéis callar ya?

Espera.

(SILBA)

A ver, Susana Romero...

María... Sal ahora mismo.

Escúchame. ¡Sal de la cabaña!

Esta cabaña es mía, señora. ¡Sal de la congregación

ahora mismo!

¡Señora!

¡Flipo! ¡De "señora", nada!

¡Sor Bernarda, terrorista!

Milagros.

María.

Sal, déjala. Bueno, voy.

¡Bueno!

Venga.

Madre... ¿Qué?

Habría que hablar con el Vaticano. Pues ¡llama!

¿Yo? ¿Me da autoridad? ¡Llama, venga!

¡Corriendo voy! ¡Ve buscando el prefijo!

María, ya estamos solas, hija.

María.

Hola. ¿"Vatican"?

Sí, mire.

Yo llamo en nombre de la madre Bernarda de los Arcos

y necesito, urgentemente, hablar con el Papa. ¿Papa?

¡Escúcheme un momento!

(TARTAMUDEA)

Míreme. Dios...,

presente, ahora mismo, aquí. En España.

Oiga.

¿Oiga? ¿Señora?

(Leiva "La llamada")

# Cuando no encontramos la velocidad

# y las piernas se clavan,

# cuando no dices nada...,

# entonces empiezo a escuchar.

# Cuando no has tenido la oportunidad

# y las gafas se empañan... #

¿Por qué no fuiste? ¡Porque no me dio la gana!

# Cuando vamos de cara..., # ¡Que paso de ti!

# entonces echamos a andar. #

Me cago en la puta. ¡Que te jodan! ¡Que te den por culo!

# Sueño con estar por encima de todo,

# por debajo de tu falda,

# con la noche llena de luz

# y tu voz pausada.

# Y tu voz pausada.

# Hoy he sentido la llamada

# con toda la fuerza,

# las luces apagadas

# y las piernas abiertas.

# Cuando nos pasamos la electricidad

# de tu dedo a mi espalda,

# cuando estás devorada,

# no hay miedo a la oscuridad.

# Cuando no temamos a lo que vendrá

# y bajemos la espada,

# cuando tiemblas por nada,

# entonces echamos a andar.

# Sueño con estar por encima de todo,

# por debajo de tu falda,

# con la noche llena de luz

# y tu voz pausada.

# Y tu voz pausada.

# Hoy he sentido la llamada

# con toda la fuerza,

# las luces

# apagadas

# y las piernas abiertas.

(HOMBRE) ¡Milagros!

¡Hola, Milagritos!

¡Hombre, Carlos! Ya has llegado tú.

¡Madre! Esto está desolado.

Es que se han ido todas a Palazuelos.

¿Y tú qué haces aquí?

Yo, que me he quedado.

¿Y por qué te has quedado aquí?

Cosas mías.

Lo que tocaba.

Ya está, Margarita. Vámonos para adelante.

# La tirolina que yo te monto... #

Pero ¿vas a montar la tirolina ya?

Sí. Me ha llamado sor Paquita, que está lesionada.

Sí, otra vez. ¿De qué está lesionada?

En las piraguas. ¿Cómo?

Que volcó, a cuatro kilómetros la encontraron.

Me ha dicho que la monte, que mañana viene a inaugurarla.

¡Qué vicio tiene Paquita con la tirolina!

Es que estas cosas enganchan, ¿verdad?

Pero ¿qué te ha dicho? ¿Mañana ya?

Sí, mañana mismo. ¡Voy justo, pero llego!

Y tú, ¿qué? ¿Eh?

Aquí solita, ¿no? Como una reina.

Te habrás quedado tranquilísima. Sí, muy tranquilita.

Muchísimo relax.

Claro. Pues te digo una cosa.

Se acabó el relax, que ha llegado el Carlos y mira,

te voy a poner el campamento patas arriba.

¡Ay, Dios mío! Te voy a colgar

una tirolina, Milagros, que vaya, mira, de aquí...

hasta que pase el río. Uy, el río...

Que pase todo el río,

que pase la caseta, que pase

la arboleda aquella hasta allí.

Que salgan las niñas... ¡flechadas!

(Llaman a la puerta)

¿Se puede?

Te traía un "pisquilabis", María.

Mira lo que te he traído. No quiero. Gracias.

¿Cómo has estado en la noche?

Mal.

¿No ha venido...?

No.

María,

a mí se me parte el alma de verte así.

Te lo digo de verdad.

Es que, además, no merece la pena, cariño.

No lo merece.

¿Por qué dices eso?

¿Tú crees que va a volver?

Bueno, ¿cómo lo voy a saber yo si va a volver? No...

Ya. Lo que quiero decir es que...

le he estado dando vueltas

y creo que es mejor que no venga ahora, que no venga.

Pero ¿por qué dices tú eso?

María, porque yo te veo.

Mira, ¿sabes lo que pasa?

Cuando una es joven como tú eres,

pasa que las cosas de la vida en general

se viven de una manera muy intensa. ¿Sabes, María?

Pero... No, escúchame un momento.

A veces, lo único que quiere una es quitarse las dudas así, ya,

y decir: "¡Quitadlas, quitadlas!".

Pero, María, luego, con el tiempo, cuando una echa la vista atrás,

dice: "A lo mejor me he equivocado yo, ¿no?".

Oye, Milagros, pero es que no es eso.

De verdad.

Es que él me había elegido a mí.

Y yo quería estar con él y ya está.

Pues ¿sabes qué? Que aunque tú creas que sí, te digo yo

que tú todavía no sabes lo que quieres en tu vida.

¡Que sí! No, de verdad.

Yo sé lo que quiero, Milagros.

De verdad, lo sé.

Vale, pero ¿tú sabes...

lo que él quiere de ti, María?

No.

¿Tú sabes todo lo que viene después de esto, María?

No es fácil. Eso te lo digo yo.

Ya.

Yo lo único que yo quería decirte, María,

es que creo que es mejor que dejes las cosas como están. Para.

Para, para, para.

Y piensa bien con la cabeza.

Que luego, después... ¿Cómo,

cómo, cómo? (RÍE)

Eh...

Tu amiga, Susana, se aparece siempre.

¿Qué le estabas diciendo? ¿Qué le decías? ¿De qué?

¿Yo? Sí.

Que... Bueno...

Le estaba diciendo a tu amiga lo que yo he considerado

que podría ser lo mejor para ella, Susana.

Pero ¿tú cómo vas a saber eso?

¿Cómo?

¿Tú sabes

con quién estás hablando? Que es que nosotras no pensamos,

ni paramos,

ni reflexionamos,

ni dejamos de intentarlo. ¡Ay, Dios mío! (RÍE)

Milagros, ¿alguna vez has estado enamorada?

¿Susana?

No, te lo pregunto en serio.

¿Que te enamoras tanto que no puedes parar de pensar en él?

¡Susana Romero! ¡Susana! No, ¿verdad?

¿No te ha pasado? A mí, sí.

Y resulta que yo no puedo parar de pensar en ti.

¡Ah!

Y si a mí alguien me dijera que estoy confundida

y que tengo que parar y pensar con la puta cabeza,

¡le mando a tomar por culo!

¿Vale? Sí, contra todo pronóstico,

yo, Susana Romero, soy bollera, me he enamorado de una monja

y mi amiga se ha enamorado de Dios. Pues cada una con lo suyo.

¡María!

Pero es que... yo no voy a dejar que nadie desilusione a mi amiga

o me desilusione a mí. ¿Estamos? Vale. ¿Te acuerdas

de cómo se llama nuestro "single"?

"Lo hacemos y ya vemos". Es que no se llama

"Yo no lo voy a hacer por si acaso, no vaya a ser"

o "Lo hago solo un poquito".

¡Que no! ¡Que no! ¡Que no! Nosotras lo hacemos...,

lo intentamos y si sale mal...,

a otra cosa. Pero lo has intentado.

¿No? No.

¿Sabes qué haría yo ahora?

Te daría un beso, pero no lo voy a hacer.

¡Qué coño! Sí lo voy a hacer.

Susana...

¿Qué pasa, Milagros?

¿Crees que ha sido un arrebato, que lo podría haber pensado mejor?

¿O qué? María...

Lo siento, pero es que yo no soy así.

Es que yo soy valiente.

Siempre he sido valiente.

Y nosotras somos Suma Latina.

Estoy muy contenta de haber venido este año al campamento.

¡Y yo! Y ahora, por favor, vete.

Uf...

Joder. ¡Ah!...

Tía, ¡qué fuerte! Ya.

¡Dios mío!

¡Sus, qué fuerte! Ya, ya, ya. Más fuerte lo tuyo,

que te mola Dios, coño. ¡Oye!

(RÍEN)

Vaya dos.

Pero ¿me vas a contar ya qué pasa?

Venga, por favor. Cuéntame.

Dime algo. ¿Qué es? ¿Qué pasa? ¿Que venía Dios y ya no viene?

¿Es eso?

Sí. Vale, ya está.

¿Por qué? ¿Qué has hecho?

Nada, le he rezado y ya está.

Bueno, pues muy bien. ¿No?

Es Dios. Sí. Yo qué sé.

¿Y qué le has rezado?

¿Te lo leo?

¡Claro!

Mira, le he dicho: "Proclama mi alma

la grandeza del Señor, se alegre mi espíritu en Dios, mi Salvador,

porque ha mirado la humillación de su esclava".

¡Qué fuerte!

(RÍEN)

¡Es horrible!

¡Es un poco fuerte! No lo sé, tía. Yo no lo sé, de verdad.

Perdón, pero ¿esto a ti quién te lo ha enseñado?

Pues, tía, Bernarda.

Me dijo que me pusiera de rodillas y le rezara esto. Y lo he hecho...

O sea, le tenías que ver.

Pero descojonado.

Ya.

Tía, pero, a ver,

él viene...,

tú le rezas, ¿y él se ríe en tu cara?

Sí, tía.

¡Es que no lo entiendo! Quiero decir...

Él, cuando viene, ¿qué te dice? ¿Qué hace? ¿Cómo es?

Él me canta canciones.

¿Te canta? Sí.

Pero ¿misas y aleluyas? ¡No!

¡Qué va, tía! Canciones de Whitney Houston.

Te lo juro. ¿Vas en serio?

¿Me estás diciendo que viene Dios...

a cantarte Whitney Houston y que tú vas y le rezas?

María, ¿tú te acuerdas cuando tuvimos todo el dramón

con Tiago porque pasaba de ti?

¿Te acuerdas? Que lo pasaste fatal igual. Vale.

¿Tú qué hiciste para que se volviera a fijar en ti?

¡María! ¿Qué?

¿Le rezaste? No.

¡No! ¡No!

¿Te pusiste de rodillas?

Eso, luego, sí.

Tía, por favor...

No lo hizo. ¿Qué hiciste?

No lo sé. Venga, ¿qué hicimos?

¿Qué hicimos?

¿Qué hicimos?

No. ¿Eso?

Ave María Purísima. Sin pecado

concebida.

¿Cómo está la niña?

Está mejor de lo que yo esperaba,

madre.

¿Ha venido el Señor?

Está montando la tirolina ya.

¡El Señor!

Si ha venido a ver a María.

Ah, no.

No ha venido todavía,

madre.

Padre nuestro, que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre...

(SUSURRANDO) ¡Bernarda! ¿Qué?

Que me voy.

A mí esto...

no me ha salido muy bien

y yo quiero ver si me gusta hacer otras cosas en la vida.

Pero ¿qué estás diciendo, Milagros?

Hija, ¿qué está pasando en este campamento?

Madre, no...

Es que no es el campamento, madre.

Es que...

ahora me ha besado y... ¿Quién?

¿El señor?

No, el Señor no... El de la tirolina, digo.

¿El Carlos?

Ese. Vamos,

no sé... Me besa el Carlos ahora, y vaya...

Pues entonces ¿quién?

(SUSURRANDO) ¿Quién? Susana Romero.

¿Susana Romero?

Susana Romero. Pero ¿qué dices?

Susana Romero... ¡Sí, ya! ¡La terrorista!

Susana Romero, ¿aquí? ¿Aquí?

No ha llegado a hacerme nada con la len...

¡Ay, calla! ¡Calla!

Llevo tres días aquí

y no gano para impresiones.

Vamos, vamos. Vamos, vamos.

Que Susana Romero te ha besado. Que a la otra se le ríe

el Señor en toda la cara.

Que tú te vas. Que mañana me llegan las de Palazuelos.

Veinticinco niñas

para mí sola.

Madre, ¿sabe lo que le digo?

Que por las niñas no se preocupe lo más mínimo.

Lo va a ver usted nada más que las conozca.

Que mis niñas...

Que mis niñas son muy buenas, madre.

Te van a echar mucho de menos.

Bueno...

Y yo.

Y yo.

¿Milagros? ¡Ay, Milagros!

¡Ya está aquí! ¿Quién? ¿El Señor?

Sí, el señor. ¡Vamos! ¿Dónde está?

¿Qué?

¡Ay, ay, ay! ¿Dónde?

¿Dónde? ¡Ahí! ¡Míralo, ahí!

(Bachata en la radio)

Pero ¿ese quién es?

Ese es el Carlos, el de la tirolina, madre.

¡No me fastidies, Janice! ¿Por qué?

Es mi hombre, que ya llegó.

Además, le encanta el baile.

¡Y se anotó conmigo a salsa! -¡Janice!

Vamos, mujer, que estoy nervioso.

Que quiero calentar. -¡Ya voy! Bueno...

¡Venga!

Milagros, gracias.

A mí, ¿por qué?

Tú pediste en tus oraciones un hombre para mí.

Y ahí está. Anda,

¡pasadlo bien!

Sí, lo voy a pasar bien. ¡Hasta mañana!

Buenas noches, madre.

¡Buenas noches! Buenas noches.

Mañana, todas a la tirolina.

¡No! ¿Cómo? ¡Me lo has prometido!

No, pero me he arrepentido.

Mírala. Mira. (CARLOS) La media vuelta,

la media luna.

Janice y Carlos...

¡Vaya pareja!

Es que la música hace milagros, madre.

Eso es.

La música hace milagros, Milagros.

(Motor acelerando)

Milagros...

¡Ay, Milagros! ¡Que acabo de caer! ¿Qué?

¡Ay, Milagros! ¡La música!

(Música disco)

Bueno... Eh, ¿qué hacemos?

¿Empezamos ya o esperamos a que venga o qué?

Pues esperamos a que venga, ¿no?

¿Sí? Sí.

Vale.

Pero ¿adónde estamos mirando?

Ahí. ¡Ah!

¿Y se suele pasar sobre esta hora o depende del día o qué?

Sí, sobre esta hora, más o menos. Vale, ya está.

Y si no viene, ¿qué?

María... ¿Qué?

¡Que va a venir! Vale.

Va a venir. ¿Confías?

Confío. Confío. ¡No hay opción! Va a venir.

¡Ay, que me mato!...

Tía, pero, cuando venga, ¿yo le voy a poder ver

o te voy a ver a ti sola en plan loca?

¿O hay una luz? ¡Susana! ¡Ya!

¡Me estás poniendo más nerviosa! Vale. Lo siento. ¿Qué hacemos?

Lo hacemos. Lo hacemos. Pon la música.

Voy.

María Casado, hija mía, perdóname,

no he sido la mejor consejera.

Que a mí me encanta "Winnie Histon", que...

Pero ¿de qué vais disfrazadas?

¿De Harry Potter?

Mire, Bernarda. Siéntese ahí y deséeme suerte, por favor.

¿Ahí? Sí.

¡Romero! ¡Susana Romero!

(Para la música)

¡Qué guapa estás, Milagros!

Gracias.

Igualmente.

¡Venga, Sus!

¡Venga, ya! ¡Venga!

Vamos.

Señoras y señores...

(AMBAS) Con todos ustedes...,

¡Suma Latina!

(Música electrolatina)

# (AMBAS) Mueve la cadera,

# empieza la carrera.

# Hoy nada va a salir mal. # Lo que le había dicho antes.

# Mira cómo muevo

# el viento con mi pelo.

# Hemos venido a bailar.

# Ay, papi,

# oh, que me vuelvo

# loca...

# con solo rozarte la boca.

# Ah... #

¡Sus, no viene! ¡Confía!

# Lo hacemos, ya vemos.

# Y luego podrás decir que solo es un juego.

# Me muero por darlo todo. #

¡No viene! ¡Espérale!

# Cuatro esquinitas

# tiene mi cama.

# Cuatro chulazos que me la guardan.

# Cierro los ojos,

# grito

# tu nombre

# si bailas tan rico toda la noche. #

¡Hostia! ¡Ah!

¡Quietas! Ah...

María. No, no, no, tú.

Vale. Me cago en la puta. ¡Qué fuerte!

# Me entrego

# al ritmo de la noche.

# Si quieres,

# me subo a tu coche.

# Lo hacemos, ya vemos.

# Y luego podrás decir que solo es

# un juego.

# Me muero por darlo todo. #

¡A tomar por culo! ¡Venga!

¡Joder, tía! ¡Te quiero! Te quiero. Gracias.

¡Uh!

¡Susana y María!

¿No lo estáis viendo? ¡Susana!

¡Parad! Pero ¡parad! ¡Susana!

(Para la música)

¡El numerito que estáis montando!

¡Ah!

Está muy serio. ¡Vale, vale!

(CANTA EN INGLÉS)

¿Qué?

(Para la música)

¡María! ¡Chist!

¡María! ¡Canta! ¡Chist!

¡Coño! ¡Que ha hecho así! ¡Canta!

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTAN DIOS Y MARÍA)

¡María!

(Música pop marchosa)

(CANTA EN INGLÉS)

(Para la música)

(Música pop marchosa)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

¡Uh!

María.

Venga, corre.

¡María!

Te quiero, ¿vale?

Te quiero, te quiero, te quiero...

(Para la música)

María...

(Leiva "La llamada")

(CORO, TARAREA)

# Hoy he sentido la llamada

Somos Cine - La llamada

Los Javis convirtieron en película su exitoso musical y se convirtió en su estreno en un taquillazo. Macarena García y Anna Castillo dan vida, como en la obra de teatro, a María y Susana. Dos jóvenes que descubren a Dios en un campamento dirijido por unas monjas. No te confíes... Dios no es como te lo habías imaginado. 

Tarde para la ira

No recomendado para menores de 16 años Somos cine - Tarde para la ira - ver ahora
Transcripción completa

(Tráfico)

Venga, vamos, vamos, vamos.

Vamos.

¡Arranca, arranca!

Vamos, vamos, vamos...

(Sirena)

¡La Policía! ¡La Policía! Dale caña.

Hostia, hostia... ¡Vamos!

(Motor)

Dios...

(Motor ahogado)

Eh, eh...

Vamos, cago en Dios.

(Continúan las sirenas)

(Derrape)

(Estruendo)

(Sirenas lejanas)

(SE ESFUERZA)

(Música intriga)

(Murmullo)

(VOZ LEJANA) ¿Sabes lo que te digo?

(TV) "Bastante menos que se pueda registrar domingo a estas horas.

Debido a que mañana es fiesta en la capital,

muchos madrileños podrían disfrutar del puente de la Constitución...".

¡Muy buenas! ¿Qué le pongo? Ya se lo pongo yo,

tú llama al de la cerveza, anda. ¿Pero no les habías llamado ya?

"...a la altura de Parla...".

Dime... Un café con leche, por favor.

"Varios kilómetros de retención en la A-6

y también en la carretera de Extremadura, en Móstoles,

por una pequeña colisión". ¿Pasa algo?

No.

"Tendremos que estar muy pendientes hasta el martes

que es cuando finaliza esta operación salida

por este puente de la Constitución".

(Puerta)

(Cafetera)

(TRAGA)

Buenas... ¿Qué hay, Charo?

Ahí te dejo una bandeja, que hoy hay albóndigas.

No, gracias, ya he picado algo por ahí.

¿Todo bien? Sí, todo bien.

(Teclas)

Mira, dos de pintas grandes y uno de chicas, tres.

Más dos de pares, cinco. Dos de las mías,

siete de invita a juego... Estamos a falta de uno.

Te juro que como vuelvas a meter a chicas,

me levanto y me voy, tronco. ¡Qué puta manía!

Toda la vida igual. -Lo que llevo.

¿Qué hago? -Que te calles.

¿Me puedo llevar esto? Ponme uno cortito, chiqui.

A grandes y a chicas. Sin verlas.

Has tomado tres. Lo que haga falta...

Si van a pagar estos. Venga, ¿qué?

¿Te quedan torreznos? No.

¡Torreznos ahora! ¿José?

Nada, gracias.

Venga, háblate de pares. Sí.

Sí. No.

No. Paso.

Todas también, a tomar por el culo.

(Claxon)

Quiero. Qué hijo de puta...

(RÍE) ¡Ahí te he visto!

¿Ahora quién es calvo? ¿Ahora quién es calvo?

¿Qué quieres que haga, tronco? Si es la Polla Records...

Venga. El que vale, vale... El que no, a arreglar grifos,

que es lo que sabes hacer. ¡Va de mano, coño!

-Toda la puta tarde pillándose gallegas ahora. Hasta los cojo...

Josete...

Anda, que menuda manteca les hemos dado, ¿eh?

Buenas... Aquí te dejo al Lucky Luke.

Pero bueno... Pero qué cosa más guapa.

Hija mía, que le ha dado por vestirse de vaquero

y no hay manera de quitárselo. Cuéntale a tu padre

lo que me has pedido. ¿Qué pasa, José?

Hola, Pili. ¿Qué es lo que quiere mi niña?

Una minifalda como la de Shakira. Una minifalda...

Una correa te voy a comprar para atarte.

(Risa infantil)

(VOZ LEJANA) ¿Te llegó esta carta?

¿Te pongo algo más, José? No, gracias, Juanjo.

Todos los juguetes por el suelo, no.

Pásame el bolso, anda, que hoy tengo curre.

Voy.

Te queda muy bien ese corte de pelo.

Gracias.

Toma.

Juanjo, los niños se quedan dentro, ¿eh?

Échales un ojo. Hala, vamos.

Hasta luego. Hasta luego, guapo.

¿Se la ve a tu hermana tristona? ¿Eh?

Lo que tiene es un carácter, chico, que cualquiera la aguanta,

pero bueno... Josete, ¿qué te iba a decir?

El tema este que hablamos ayer de la declaración y eso...

No te preocupes. El lunes ya lo tienes hecho.

(RESOPLA) Muchas gracias, Josete. Al final te pongo un piso, ¿eh?

No sabes el peso que nos quitas, tengo la cabeza, chico...

¿Se ha complicado la cosa? ¿Qué cosa?

Lo de tu cuñado. Si no es para la semana que viene,

será para la siguiente. Y, si no, pues yo qué sé, chico.

Qué le vamos a hacer. Nosotros no podemos hacer nada.

Ya. Pero es que mi hermana se pone

supernerviosa y está que no hay quien la aguante.

Al final, este va a salir de Málaga y se va a meter en malagón.

(Música suspense)

Pero qué fea que estás, ¿no?

(RÍEN)

(JADEAN)

(Pitidos)

(Tono mensaje)

(Tono mensaje)

Buenas. Hola.

Se pasó tu tía esta tarde.

Te dejó una bolsa ahí, con una botella y unas cosas.

Que dice que no te encuentra nunca en el móvil

y que si te querías pasar esta noche a cenar con ellos.

Perdona que me meta, José, hijo,

pero ya hay confianza, ¿no?

Deberías salir más, conocer gente,

pasártelo bien, estar con la familia.

Gracias, Charo.

(Bullicio, música)

Pero, bueno, José, yo pensaba que ya no venías.

Digo, la hora que es, este ya no viene.

He traído una botella. Si no hacía falta que trajeras nada.

Josete, maricón, no llegas a venir y te retiro la palabra.

Mira, Juanjo, le he comprado esto. Es un detalle.

Mira, que no te como la boca porque estoy casado,

pero tú para lo que quieras aquí está el chache.

¿Quieres una copita, quieres mujeres? ¿Qué quieres?

Qué pesado se pone cuando bebe, hijo. Mira, ahora te presento

a la hermana de la Pili, que se acaba de separar.

Está gorda como un tanque la hija puta,

pero es de un cariñoso. ¿Tú eres tonto o qué te pasa?

Te voy a tirar una copita por lo alto a ver si se te quita la tontería.

Me gusta a mí cuando te enfadas. Que te pones muy tonto. Quita. Ay...

(Música)

(RÍE) Qué calor hace, chico.

La pulsera me queda grande.

Ya te quedará bien cuando seas mayor.

El año pasado Rubén Gómez, de 4 B, me regaló una pulsera de su ex,

que se la devolvió cuando lo dejaron.

¿Tú tienes novios ya? Tenía.

(SUSURRA) Pero no se lo digas a mi padre, que si no se enfada.

¿Y tú tienes novia? No.

(Continúa música)

Pero mira cómo ronea delante del novio

para que la vea.

Pero mira cómo ronea delante del novio

para que la vea.

Ay, mamá, mamá.

Yo he visto a ese niño,

que me ha vuelto loca, me vuelve loca, me vuelve loca.

Ocho años hicimos en octubre ya.

Cuando lo de mi cuñado,

mi hermana quería salir del barrio y nos vinimos para acá.

Y aquí la conocí.

Yo creo que fue el destino porque enseguida la preñé.

¿Qué te parece?

Yo a la Pili la llevo aquí, en la palma de la mano.

Esa mujer ha hecho por mí lo que no está en los escritos.

Yo a veces que lo pienso y digo:

"Coño, ¿me estaré perdiendo cosas de estar con los colegas por aquí,

para allí, liándola parda? ¿Sabes lo que te quiero decir?

Pero yo luego llego a casa de currar como un cabrón

y me está esperando mi niña y eso es lo más grande que hay.

Eso no lo cambiaba yo por nada.

¿Los colegas? Están ahí, ¿no? Son lo que son.

Pero la familia, la familia es sangre, Josete.

Eso es así.

Si es que eres muy grande, coño, muy grande eres tú.

Bueno, buenas noches a todos.

Muchas gracias por venir a la comunión de nuestra hija.

Qué ilusión para unos padres

que nuestra hija haga la primera comunión, ¿no?

Estaba guapísima no, lo siguiente.

Da igual el vestido, lo que haya costado, me da igual.

Os quiero a todos, pero sobre todo a ti, cariño.

¿Vale? ¡Venga!

(CANTA) "Ta, ta, ta.

Con mi familia, la quiero yo,

y al que no la quiera le dé un dolor.

Y a mi familia la quiero yo,

y al que no la quiera le dé un dolor".

¿Qué pasa, José? ¿Cómo te lo estás pasando?

¿Está bonita la comunión o no está bonita?

Sí. Está bonita, ¿eh?

Mira Anita cómo está. Cómo le sienta el color, ¿verdad?

Está guapa, ¿eh? Oye, ¿y tu cuñado?

Me dijo Juanjo que iba a salir en una semana.

Cuñado... ¿Tú qué quieres, amargarme a mí la comunión o qué?

¿Qué pasa? ¿No te llevas bien con él?

No, yo no me llevo ni me dejo de llevar.

Yo ni siquiera lo conozco, fíjate lo que te digo.

Todos dicen que es buena gente, que es buena gente...

Ocho años lleva en la cárcel. Muy buena gente no será, ¿no?

Digo yo, ¿no? Digo yo.

Yo es que quiero mucho a la Anita, José. La quiero mucho.

Y ahora porque está dentro y luego porque va a salir,

esa mujer no levanta cabeza.

Y a ti también te veo yo un poquito tenso.

No me mires así, José, no me mires así,

que no tenemos 15 años. Y ojos que no ven...

Vamos, que yo soy una tumba.

Ven para acá.

Hazme caso.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete. Mueve tu cuerpo.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete.

Baila, baila, baila, con este ritmo, nena.

Muévete, muévete, muévete. Mueve tu cuerpo.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete.

Cuando tú lo bailas se alinean los planetas.

Me miras, me sonríes, me pongo como un cometa.

Si sigue así la cosa, me voy a volver loco.

Se me hace algo en la boca, se me calienta el coco.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete. Mueve ese cuerpo.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete.

Baila, baila, baila.

Muévete, muévete, muévete. Mueve tu cuerpo.

(Música)

Quiero

estar bajo la luz de tu mirada.

Mañana, tarde y noche y madrugada.

Eternamente a solas tú y yo.

¿Qué pasa? ¿Te pones celoso?

Pero mira, quiero...

Bueno. Qué bajito, ¿no?

Ay.

Ay, que vaya este romance junto al viento.

Y sepan mi locura y mi tormento.

Mejor.

Y todo y todo lo que siento yo por ti.

Pero, mira, quiero

beberme tu cariño apasionado

y luego cuando ya dentro de mí, ya dentro de mí,

que de verdad no, no, no me quede nada.

Qué pena, vida mía, que yo me tenga que morir.

¿De dónde has salido tú?

¿Y viviendo aquí, qué haces tanto por mi barrio?

Me gusta.

¿El qué te gusta? El barrio.

Anda ya.

Pero si vives en una zona de puta madre,

tienes una casa que vamos...

El salón ya es más grande que mi casa entera.

¿Cómo te va a gustar aquello?

A mí me gusta. A ti te gusta...

Eres un poco rarito tú, ¿eh?

¿Y qué más te gusta a ti?

¿A qué te dedicas?

Pues yo tengo dos pisos en herencia que alquilo,

un garaje, un local, que también alquilo.

Está la casa del pueblo, pero esa no la vendo ni para atrás.

Si al final va a tener razón la Pili, eres un partidazo tú.

Nada, dicho, que si te sobra, ya sabes.

(RÍE)

Y la casa esa del pueblo, ¿qué es, de tus padres?

Era. ¿Y es bonita?

Típica casa de pueblo. Yo nunca voy.

Y... ¿si me voy allí contigo y te arreglo la casa?

Nos vamos los dos a vivir allí

y te cuido.

Y me despiertas por la mañana con el desayuno.

Y nos tiramos todo el día así.

Sin hacer nada más.

Bueno, sí, algún día me sacas por ahí a cenar.

O si quieres te llevo yo la cena a la cama.

¿Qué?

¿Y tu novio?

¿Y la tuya?

Yo no tengo.

¿Cuánto tiempo llevas con él?

Desde los 16.

Y llevas mucho tiempo sola, ¿no?

(Cisterna)

¿Qué hora es? Lo siento.

No quería agobiarte. Perdona.

Llevo ocho años sola, desde que entró en la cárcel.

Me quedé embarazada en un vis a vis.

Lo sé.

Me lo contó Juanjo. ¿Y qué te dijo?

Que él fue el único al que pillaron en un atraco a una joyería.

Y que murió alguien.

Y que él dijo que él no conocía a los que lo hicieron,

que a él le habían contratado

para estar fuera esperando con el coche.

Curro no es malo, lo que pasa que...

siempre se ha juntado con quien no debía.

¿Tú les conocías?

Si los conociera, no hubiera cargado con esto.

¿Porque lo hizo él? ¿Nunca se lo has preguntado?

Él nunca habla de sus cosas y yo me he acostumbrado a no saber.

¿Temía que le pasara algo?

Él aguanta lo que le echen.

¿Temía que te pasara algo a ti?

Solo me tiene a mí.

Lo único que quiere es que yo esté bien.

(SUSPIRA)

¿Le amenazaron?

¿De verdad... te apetece seguir hablando de mi novio?

Es que a mí no me apetece nada.

(Música suspense)

(SUSPIRA)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¿Quieres ir con tu primo a jugar? Sí.

Ven, ven con mamá.

(Conversaciones)

(Cisterna)

Me ha dicho Quique, el de Silvia,

que igual sale algo en el taller para echar unas horas.

Mañana voy a verle.

Come. Y deja de mirar la tele. ¿Qué quieres, que la apague?

Venga. Quiero ver los dibujos.

(JADEA)

¿Te gusta? Sí.

¿Qué te pasa? Nada.

¿Cómo que nada? Pues no me pasa nada.

A mí no me digas que nada, no me jodas. ¿Qué coño te pasa?

Bueno, tranquilízate, que está el niño dormido, ¿eh?

Tranquilo...

Curro.

Curro.

No me trates como si fuera gilipollas,

te lo pido por favor.

¿Qué te pasa?

¿Tú me quieres? ¿Qué?

Que si me quieres.

Claro que te quiero, y te quiero mucho.

Entonces, ¿por qué lloras?

Porque se me hace raro.

¿El qué? Pues que estés aquí, en la casa.

Me he acostumbrado a estar sola.

Cago en Dios. Curro.

Curro, por favor, tranquilízate.

¡Me cago en Dios! ¡Curro!

(GRITA) ¡Me cago en Dios!

¡Que no grites! ¡Grito si me sale de los huevos!

¡Se te sale de los huevos no, que estás en mi casa!

En tu casa... ¿Qué?

¿Qué, eh?

Y a mí no me toques, ¿eh? ¡Dios!

(FARFULLA) Por Dios, con todo lo que he hecho yo por ti.

Con todo lo que he hecho yo para estar centrado,

para estar bien, para que no se me fuera la cabeza

con todo lo que he hecho. Con todo lo que he hecho por ti.

(SUSPIRA)

Tú, a ver los pares.

Sí. Sí.

Sí.

Paso. Venga, ¿qué hago, compañero?

Toca ver.

Envidín. Envido más.

Cinco más. Lo envido.

Eh, eh, eh.

Dame una alegría, compañero.

Pues como no te la chupe por debajo de la mesa.

Ya. ¿Y qué hago? Pues con las tuyas, machote.

¿Con las mías? Claro.

Pues órdago. ¿Órdago?

Oye, tú, tranquilito, que yo llevo aquí un pepino.

A ver, dime qué le llevas con la boca.

Pepino dice... Te lo voy a tener que ver.

Que no, que no, espérate. ¿Qué llevas?

Venga, para arriba. Medias de reyes.

A tomar por culo con el farol.

Yo no voy de farol.

(RÍE) ¡A tomar por culo, cabrones! A palmarla a Parla, listos.

¿A Parla? (RÍEN)

¿Tú eres gilipollas o qué te pasa? Curro, coño.

¿Eres gilipollas tú? Payaso. ¿Este tío es gilipollas?

¿Te crees muy chulo? Eh, eh.

Igual te meto dos hostias que te quito la tontería.

Oye, tío. Que te quito la tontería.

Me cago en mi puta vida. ¡Que no me toques, joder!

Que no se ríe de mí... Curro.

Tú cállate la puta boca y métete para adentro.

Vale, Curro, tranquilo. ¡Que no me toquéis, hostias!

¡Ya, joder! Tío...

¿Estás tonto o qué te pasa?

(Música suspense)

(Tono mensaje)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Música suspense)

(Vibrador teléfono)

No soy Ana. Quiero hablar contigo.

¿Podemos vernos?

(Máquina de respiración)

¿Qué coño está pasando aquí?

¿Por qué tienes tú el teléfono de Ana?

Ese de ahí es mi padre.

Y la que mataron era mi novia.

¿Quiénes fueron?

Dime quiénes son.

Yo no sé nada. Sí lo sabes.

Y me lo vas a decir

porque no quieres que le pase nada a tu familia.

¿Me estás amenazando?

A mí no me amenaces, hijo de puta.

Dios...

Tu puta madre...

¿Dónde está Ana? Dímelo. ¿Dónde está?

(Voces)

(Música suspense)

"Ahora te llamo, que no te escucho nada.

Venga. Sí. Un beso, chao".

Yo ya no tengo nada que perder.

Y voy a hacer lo que sea para que me lo digas.

Solo quiero saber quiénes son.

En la guardia de anoche vino un señor con la cabeza abierta

porque se le habían abalanzado unos chicos

para robarle 20 E que llevaba.

¿Duele? No.

De todas formas, no se fíe.

Las lesiones de muñeca se pueden complicar

si no se cuidan, así que cuanto menos la mueva, mejor.

Esto es por si quiere presentar una denuncia.

Esta se las puede tomar cada ocho horas si le duele mucho.

Y pásese por aquí en dos días si ve que no le baja la inflamación.

Gracias.

¿El baño? Sí, la primera a la izquierda.

Soy Curro. ¿Sabes algo de Ana?

Sí, estoy bien.

No, escúchame. Si aparece por ahí o sabes cualquier cosa

o alguien te habla de ella, lo que sea, me llamas, por favor.

¿Lo tienes claro? Me llamas.

Debo colgar. Adiós.

Quiero hablar con Ana. Quiero saber que están bien.

Están bien.

Hasta luego. Adiós.

Tú y Ana encontrarlos y preocúpate de que no me pase nada antes.

Si le pasa algo a mi mujer o a mi hijo,

te juro por Dios que te mato.

(Sirenas)

¿Puedes conducir?

(Música)

Hace mucho que no sé nada de ellos, eran de mi antiguo barrio.

Necesitaba pasta, me propusieron esto

y yo solo tenía que conducir.

El primer año uno de ellos vino a verme a la cárcel 3-4 veces.

Por lo visto, seguía viviendo en el barrio con su madre,

pero luego no he vuelto a saber nada de él.

¿Cómo se llama? Santi.

Pero le llaman Juni.

¿Y los otros? Julito y Rober.

Al Julito yo le conocía de jugar al fútbol de pequeños.

El Rober era un tío más mayor,

había estado en la cárcel un par de veces creo.

En teoría, era el que se supone que tenía más experiencia.

(Música suspense)

Hablar no sale a cuenta.

No quiero problemas. Ni con esa gente ni con nadie.

(Música suspense)

No vas a tener más problemas. Llévame hasta ellos y ya.

(Música suspense)

Perdona, ¿sois de por aquí?

No, estamos estudiando una carrera del plan Erasmus.

¿Conoces a Santi, a uno que le llaman Juni?

Ni puta idea.

¿Gimnasio?

¿Gimnasio de boxeo? Hay uno ahí detrás.

-Buscaros la vida por ahí.

Perdone, ¿es usted del barrio?

Estamos buscando a Santi, a uno que le llaman el Juni.

¿Santi cómo? Un tío de Sevilla.

¿El Triana?

No sé cómo le llaman ahora, es un amigo del barrio.

Así, menudito, con ojos saltones, con el habla...

Andaluz. ¡Jacin!

¡Eh!

¡Jacin! Tú. ¿El Triana cómo se llama?

-¿Quién? -¿Se llama Santi?

-¿Quién? -El Triana.

-Qué Triana ni qué triano.

-No me vaciles, que te cruzo la cara de una hostia.

-¿Tú y cuántos como tú? Peseta, culo gordo.

-¡Me cagüen tu puta madre! ¡Máquina! ¿El Triana cómo se llama?

-¿El Triana? Santi.

-¿Está por aquí? -No le he visto, estará por ahí.

-Eh, ¿tienes fuego? -Mira el figura, por ahí viene.

Triana. Unos colegas te buscan.

(CON VOZ CASCADA) -Cagüen mi puta madre. Currito.

¡Me cagüen la leche! Currito, por favor.

Qué alegría, niño.

¿Qué pasa, churrita? ¿Cómo estás? Muy bien, hombre.

Oye, ¿cuándo te han soltado? Hace unos días.

Estás más gordito, ¿no? (RÍE)

Oye, ¿cómo me has encontrado? He ido a ver a tu madre.

Ah, coño. ¿Cómo está? Vieja.

(RÍE) Qué arte tienes, hijo de puta.

Mira, este es José. Colega. Santi.

¿Qué pasa, hombre?

¿Qué es colega de allí, de...?

Del talego, digo.

¿Tú eres mudo o qué pasa?

¿Eres mudo?

¿Este es mudo?

¿Este es mudo? Sí.

¿Pero tú sabes hablar mudo o qué?

Es mudo, no es sordo. Hostia, puta.

Lo siento, tío, lo siento.

Una cervecita, ¿no? Acompañarme, voy al almacén.

No mires tanto, Jacinto, no mires tanto,

que luego te pones malito.

A ese se le ha puesto la cara peor que a ti.

-¿Qué pasa, Triana? -¿Qué pasa, tío?

-A Mariano no le gusta que bajes con gente.

-No es gente, gilipollas, son colegas míos.

Dicen que huele a caca, porque hay un váter atascado o no sé qué.

Yo no huelo nada, porque tengo el olfato perdido.

Son de confianza, son coleguitas. -¿Me has comprado los caramelos?

¿No había de fresa? -No el fresón que a ti te gusta.

Tened cuidado que hay un escalón que tiene mucho peligro.

Que el Enano se cayó el otro día y por poco se mata.

Bueno, pues esto es lo que hay, como si estuvierais en vuestra casa.

El ordenador lo único no tocármelo, que estoy controlando ahí un tema.

La hermana de la Juani,

que le hemos puesto un videochat de estos para los pajilleros

y hay que estar encima porque se tanga mogollón.

Una cervecita por aquí, una cervecita.

Y a sentarse por aquí.

Bueno, por el Currito, por su libertad.

Qué alegría verte, Currito. ¿Cómo estás?

Bien, bien. Bueno.

Oye, qué te iba a decir.

Sabes que estoy grabando en La Maraca, en La Maraca estoy grabando,

haciendo un poco de esto, un poquito de lo otro.

Lo tiene puesto hasta en la página web,

que lo puedes mirar si quieres.

La que nos hemos pegado tú y yo en La Maraca.

Bueno, en La Maraca y lo que no es La Maraca.

(RÍE)

Este tío y yo nos hemos puesto del revés, del revés.

Aquí donde lo ves, tiene un amigo para lo que él quiera.

¿Entiendes? Porque este hombre ha hecho por mí

lo que no está en los escritos.

Este aquí tiene un amigo para lo que él quiera.

Tú esto lo sabes. ¿Tú esto lo sabes o no lo sabes?

Sí, hombre, sí. Sí, hombre, sí, no.

Sí, hombre, sí, no, Curro,

que tú aquí tienes un amigo para lo que tú quieras.

Que yo contigo voy a muerte. Coño ya.

No fui a verte más al talego más que aquella vez

porque he estado muy liado.

He estado muy liado, he estado dando muchos tumbos también,

pero que yo me he acordado muchísimo de ti

y lo que tú quieras lo tienes. Lo que tú quieras.

Oye, un bigotito no tendréis por ahí para invitar o para celebrar.

No.

Qué bien te veo, niño, qué alegría, joder.

Oye, ¿la familia cómo está? Bien, bien, todo bien.

Ya me enteré que tuviste un niño estando en el talego.

Sí. Está ya más grande que yo, o sea que...

Eso tampoco es tan difícil. (RÍE)

Oye, escucha una cosa. Dime, dime.

¿Sabes algo de Julito y estos? Eso es lo que tú querías saber, ¿no?

Que tú lo que querías saber es del Julito.

El Julito se fue a vivir al campo, al pueblo este del padre en Segovia.

¿Cómo se llamaba? Eh...

Los Lebreros, Le...

Lebreles. Lebreles, ahí está.

Se fue, lleva ya bastante tiempo.

Le dio la venada y se fue.

¿Y el Rober?

¿Rober? (ASIENTE)

¿No te enteraste?

El Rober se mató. ¿No te enteraste? ¿No te enteraste?

Rober se pegó una piña con el coche y se mató.

Hace un año y pico.

Pero te digo una cosa, que le den por culo, un hijo de la gran puta

desde que nació hasta que se reventó.

Vamos, ¿qué te voy a contar a ti que tú no sepas?

Coño, mira, sabía yo que había un restito por aquí.

Vosotros no queréis, ¿no? Vosotros sois más de purito.

No importa, ya me lo meto yo.

El Rober se veía que iba a acabar malamente.

Estaba cada vez peor. Tú no sabes la que montó una vez.

Le estaba guardando yo a un colega cuatro kilos de blanca

en casa de mi madre.

El tío se entera y me llega ahí mendigando.

"Quillo, dame algunos gramitos para venderlos.

Vamos a medias". Le digo: "No, no puede ser".

A los tres días voy por la calle y me entran tres secretas

como el brazo como tu cabeza haciéndome...

Tenía los huevos aquí.

Se van los tíos. Digo: "Espera, espera. Rober".

Llamo al Rober, quedo con él, como si no pasara nada.

Disimulando, le cuento un chiste y cuando el tío se está riendo,

con la risa de rata que tenía, le hago dimba.

Cabezazo en la napia. Rota. Sangrando como una puerca.

Le agarro los huevos, pero apretando.

Él: "Que no he hecho nada".

Yo: "Eres una cerda y te voy a marcar como una cerda".

(Música suspense)

(GRITA)

No, no, no. No.

(SE QUEJA)

(AHOGÁNDOSE) ¡Ah!

(Música lejana)

(Objetos rodando)

No hay agua.

(Risa lejana)

Sécate. Las sudaderas.

(Puerta)

(Música animada)

¿Y Santi? Está hablando con su novia.

(RÍE) Con su novia, dice. -Con su novia... ¿Qué novia?

¡Si no tiene novia! (RÍEN)

A ver si va a estar ahí, cascándosela con tu hermana en el ordenador.

(RÍE) Así le tendrías ya de cuñado.

¡Cómo lo ibais a pasar en Nochebuena en tu casa!

(RÍE) -Anda, ábreme la puerta.

(Puerta)

Buenas, Mariano. -Anda, tira para allá.

¿Y estos dos quiénes son? -Son amigos del Triana.

-¿Quién coño les ha dejado bajar? -Ya les he dicho que no podían bajar.

Santi. ¡Ni Santi ni pollas, aquí mando yo!

¿La sudadera de dónde la has sacado? Nos la ha dado Santi.

Aquí no se da nada, que valen una pasta.

¿Dónde coño está el Santi? Abajo.

¿Abajo? ¡Mira, dile que suba echando hostias,

que me tenéis hasta la punta de la polla!

-¡Mariano, el de la sudadera!

-¿Dónde te crees que vas? Tú quieto ahí.

Son 20 pavos por sudadera. ¿Hablo en chino o qué?

-¡Me cago en...! -¡A ver, a ver...!

¡Tira para allí, anda!

Te lo digo por última vez,

20 E la sudadera o te la vas quitando.

Nos las ha dado, te digo. Que suba y me lo cuente.

Toma, 50.

¡Idos a tomar por culo de aquí! ¡No volváis en vuestra puta vida!

(ARRANCA)

(Chicharras)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(FARFULLA)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¡Dios!

¿Cómo me haces esto?

¿Cómo me haces esto? ¿El qué?

Lo que he hecho es cosa mía. ¿Cosa tuya?

Me cago en mi puta vida. ¿Cosa tuya?

¿Cosa tuya?

Te podía haber dejado ahí dentro y no lo he hecho.

Yo me hago cargo.

Quiero ver a mi mujer.

Yo ya he hecho lo que tenía que hacer.

Yo no.

(Pasos)

(TOSE)

(VOMITA)

(Chicharras)

Pili, soy yo.

Desde una cabina, que no encuentro el móvil.

No sé si me lo ha cogido el niño o qué coño.

(DUDA) Pues te llevo llamando toda la mañana.

No, a este, a tu casa, que tu móvil no me lo sé.

Vale, sí, luego me lo dices y me lo apunto.

Bien, mejor, más tranquila.

¿Has visto a Curro? ¿Has hablado con él?

¿Qué le has dicho?

No. No sé qué hacer.

Me va a estallar la cabeza, de verdad.

Pues no sé, unos días. Aquí se está muy bien.

(ASIENTE)

No, José no está.

Se fue a Madrid, tenía que hacer unas cosas.

Oye, no le digas nada a mi hermano, ¿vale?

(SUSURRA) Vale.

Gracias, ¿eh?

Y yo a ti.

Adiós. ¿Eh?

(RÍE) Qué tonta eres.

(RÍE) Venga, hasta luego.

¿Vamos?

(Pájaros)

(Música suspense)

(Vibración móvil)

Era Juanjo. Te lo he silenciado.

(Acelerones)

La tercera no entra bien. Tienes que embragar.

Métela suave.

(ENTRE DIENTES) Ahora el taller... ¿Qué?

¿Me vas a enseñar a conducir tú ahora?

¿Vas a arreglar tú el embrague si se jode?

(Chirrido)

Pero ¿qué haces? Se me ha ido.

Pues que no se te vaya.

Tranquilito. Y enciende las luces.

Para aquí. ¿Eh?

Que pares aquí.

(Truenos)

(Pájaros)

Buenas noches.

Buenas noches. Queríamos una habitación.

¿Cada uno? No, una.

Para los dos.

Doble solo tengo con cama de matrimonio.

Está bien.

DNI, por favor.

¿Vale con uno?

La 105.

Al fondo a la derecha está la escalera.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Tráfico)

(RESOPLA)

(Agua corriente)

(Para el agua)

(Tráfico)

Teníamos cerrada la fecha de la boda para tres meses después de aquello.

Cuando llegué al hospital, todavía estaba viva.

La tenían ahí, tumbadita en la cama,

con calmantes para que no...

Y ni se movía.

Yo no la reconocía de lo hinchada que estaba.

Tenía la cara desfigurada por los golpes.

Pero los ojos abiertos.

Y me miraba...

Yo le cogía la mano y ella me miraba... fijamente.

El médico me dijo que no me preocupara,

que estaba inconsciente,

pero cuando nos quedamos solos...

(SOLLOZA)

Se puso a llorar.

Me miraba y lloraba.

Luego allí, tranquilita, poco a poco se fue apagando, pero...

Yo esa imagen...

no me la quito de la cabeza.

(SOLLOZA)

No me la puedo quitar de la cabeza.

(SOLLOZA)

Necesito salir.

Muy bien.

(Conversaciones lejanas)

Juanjo, soy yo. ¿Juanjo?

Perdone, ¿tendría un cargador de móvil?

¿Es de pitorrillo fino?

No, de ese no tengo.

¿Y no me dejaría el suyo para hacer una llamada?

Es muy importante. Se la pago, si quiere. Por favor.

Rapidito. Claro, gracias.

(Tráfico)

Sara.

Sarita, soy el tío, dile a papá que se ponga.

Oye.

Nada, que se me ha acabado la batería, escucha.

No, no pasa nada con Ana,

que hemos discutido y se ha puesto nerviosa.

Tú estate pendiente, por si te vuelve a llamar.

Por si aparece, ¿vale?

Oye, una cosa,

¿tú de qué conoces a José, el colega tuyo del bar?

No, por nada.

Que no, coño, que no estoy pensando en nada.

Tú estate atento por si te llamo.

Venga. Adiós.

(Conversaciones superpuestas)

Emma, maja, ¿nos das dos purillos?

(Música suspense)

Gracias, guapa.

Buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches. -Buenas noches.

Un café solo con un chorrito de coñac.

(Continúa la música)

(Conversaciones superpuestas)

(Tráfico)

(Puerta corredera)

Cóbrame la habitación.

Buenos días. Sí, perdón, buenos días.

La llave, por favor. Voy sacando el coche.

(Moscas)

(Pájaros)

¿Te encuentras mejor?

¿Qué pasa, ahora te preocupas por mí?

Solo quiero que esto se acabe.

Te entiendo.

No quiero ni pensar lo que has tenido que sufrir

todo este tiempo.

Si me hubiera pasado a mí...

¿Tú eres extremeño? ¿Cómo?

Que tienes un acento como por ahí, de Extremadura o de por ahí.

No.

(PONE LA RADIO)

Las puñaladas, también las caricias.

Los celos, la furia callada, mi mejor sonrisa.

¿Te puedo hacer una pregunta?

Por ella mis aspiraciones y mi fantasía.

¿Te has acostado con ella? Por ella mis desolaciones...

¿Tú te crees que eso es una pregunta?

Suspiros, corazón... Ya.

Pasión, poema y plegaria

y todo lo que no se puede decir con palabras.

Por ella fue el amor y el odio, la paz y el tormento,

por ella la ilusión y el gozo de vivir...

Hostia.

(RÍE)

Buenas, perdone. Buenos días.

Buscamos a Julio, se vino aquí a vivir de Madrid

hace como tres años. No lo sé, majo.

Pregunta en la plaza, que están a punto de salir de misa.

Vale, gracias. De nada, hombre.

Julio se llama. Anda que no hay aquí Julios.

¿Y qué más? ¿De apellido? Hay muchos aquí, hijo mío.

No sé, de Madrid es. ¡Bueno, de Madrid!

-Puede ser de "Filipintú", pero, vamos, te quiero decir

que si no nos dices más... ¿Cómo es, alto, rubio,

moreno, castaño...? -Que hay muchos, Maribel.

Está Julio el de tía Luisa, Julio el de la Juani,

tu primo Julio... -También.

-El de Marina, la de Aniano. -Ah, sí.

-También otro... -Julio el de Tagones.

-10 o 12. -¿No sabes el apellido?

-Pues no te puedo decir más.

(CANTAN) "En el cuerpo y en la sangre del Señor".

-El Señor esté con vosotros. (A LA VEZ) Y con tu espíritu.

-La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre vosotros. (A LA VEZ) Amén.

-Podéis ir en paz. (A LA VEZ) Demos gracias a Dios.

-Felices fiestas a todos. (A LA VEZ) Gracias.

(Conversaciones superpuestas)

(Banda de música, jaleo)

(Música tensión)

(TV) "¿...son de la cámara o no?". -"No, no, no".

-"¿No?". (RÍEN)

-¿Qué haces aquí?

Nada, pasaba por aquí y...

quería saludarte.

Bueno, él es José.

(Banda de música)

Hola.

-Es Curro, un amigo de... del barrio.

-¡Ah! Qué casualidad, ¿no?

Sí. Bueno, pasábamos mi compañero y yo por aquí...

Bueno, él es José.

Encantado. Carmen.

-Mi mujer.

(Banda de música)

(Moscas)

¿Qué sois? ¿De un equipo?

¿Cómo? No, por las chaquetas digo.

No, es de... publicidad de un gimnasio de un amigo.

De boxeo.

(ASIENTE)

¿Por eso tienes la...?

¿De boxear? No.

(CARRASPEA) Me atracaron.

Pero vamos, no es nada. Ya estoy bien.

¿Y sigues viviendo allí?

¿En el barrio? No.

He estado fuera.

(ASIENTE) ¿Dónde?

Viajando... Mucho.

(ASIENTE) Pero ¿fuera de España?

(ASIENTE) También.

(ASIENTE) ¿Y por dónde has estado?

Portugal, Francia... ¡Ah! ¿En Francia?

¿Dónde?

¿En Francia? En París. Sobre todo. ¿En París?

(ASIENTE) Yo es que viví dos años en París.

Con mis tíos.

(ASIENTE)

¿Y por dónde te quedabas?

(RESOPLA)

Estábamos en Le Marais.

Cerca del Pompidou.

¡Ah! ¿Tú también...? Sí, vivimos juntos un tiempo ahí.

A mí me encanta viajar.

Pero a este no hay quién le saque de aquí.

(RÍE) Le da miedo el avión.

(RÍE) Le da miedo.

(RÍE) Perdón.

(RÍE) Perdón.

Tenemos que ir algún día.

Es bonito París, ¿a que sí?

Sí, muy bonito. (ASIENTE)

Estuvimos con Santi.

Nos contó lo de Rober.

¿Un amigo vuestro?

-Un conocido del barrio.

Se mató en un accidente con el coche.

(Moscas)

Pero ¿tú también eres del barrio?

No, yo le conocí después.

(ASIENTE)

¿Vais a comer más o voy trayendo ya la carne?

Gracias.

-¿Qué está pasando, Curro?

-"Cariño, ven a ayudarme con esto".

-Luego hablamos, mejor.

(Banda de música lejana)

¿Y qué tal tu familia?

Bien, todo muy bien.

Tuve un crío.

Sí, ya me contaron.

-Nosotros también vamos a ser papás.

¿Estás embarazada?

(RÍE) Sí. No se me nota todavía, pero bueno.

Estoy de 15 semanas, así que ya se puede contar.

Enhorabuena. Gracias.

Sí, enhorabuena.

Todavía no se sabe, pero bueno, yo creo que va a ser niño.

-Sí, no viene en el mejor momento, pero...

¿Por?

Porque no estamos muy bien de dinero ahora.

¿Tú no estás trabajando?

Ahora no.

Tenemos un terreno aquí al lado que era de su padre,

donde hay marranos, ovejas...

Voy sacando de ahí lo que puedo, pero no...

Vamos, que es un cacho tierra.

-Di que no, que lo tiene muy apañado.

-Si queréis, os lo enseño ahora.

Tengo que ir a echar de comer a los cerdos.

(Pájaros)

¿Qué quieres? ¿Uhm?

¿A qué has venido?

A verte.

No te preocupes, lo sabe todo.

¿Qué quieres? ¿Dinero?

No.

Vamos de viaje, ya te lo he dicho. Hemos parado para verte.

Para aquí, Curro.

Para aquí.

(Chicharras)

Mira, Curro,

yo te agradezco mucho todo.

Y lo siento.

Pero yo no quiero líos, de verdad.

Yo ya no tengo nada que ver con el que era antes.

Lo sé.

Estoy muy bien ahora.

Ya tienes mi teléfono.

Si necesitas algo, me llamas.

Pero yo no quiero líos.

Por favor.

(Chicharras)

(ARRANCA)

(PARA)

¿Qué haces?

(CARGA)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(NERVIOSO) Por favor, por favor.

Voy a ser padre. Por favor, te lo pido por favor.

(JADEA)

(LLORA)

Por favor.

Dijeron que era entrar y salir, que no haríamos daño a nadie.

Sonó la alarma y... (JADEA) ¿Por qué los matasteis?

Yo no hice nada, por Dios,

que yo estaba acojonado, te lo juro por Dios.

¡Les dije que nos fuéramos! ¡Te lo juro, y no me escuchaban!

Los matasteis a palos, hijos de puta.

Yo no hice nada, que estaba acojonado,

te lo juro por Dios. ¡Los matasteis a palos!

¡Les dije que nos fuéramos, te lo juro!

(JADEA) Empezó a sonar la alarma,

y Santi se subió al mostrador y se puso a gritar,

y Juanjo se puso como loco.

¿Qué Juanjo?

¿Rober?

Rober no.

¿Qué Juanjo?

(JADEA)

(Gruñidos)

(Disparo)

(Balidos)

¡Ah!

¡No!

¡Ah!

¡Ah!

(JADEA)

(Balidos)

¡Ah!

(Balidos)

(Moscas)

(CARGA)

(Gruñidos, moscas)

(Balidos)

(Gruñidos)

(Gruñidos, moscas)

(JADEA)

(Disparo)

(Gruñidos)

(Música lejana)

Métete en el maletero.

Al maletero.

¿Y Ana?

(Pájaros)

(Música suave)

(SUSPIRA)

(TV) "O es que no me conoces".

-"No me parece ni medio normal.

Qué pesado eres con la camarita".

(SUSPIRA)

(TV) "Venga, déjame ya, venga.

¡Para ya, hombre, ya está bien!".

(Música tensión)

(Música tensión)

(JADEA)

(Continúa la música)

(JADEA)

(Continúa la música)

(JADEA)

(Continúa la música)

(Para la música)

(Grifo)

(JADEA) Pili, soy yo. ¿Está ahí mi hermano?

(JADEA)

¿Podéis venir a buscarnos?

¿Dónde está?

(JADEA)

No, ya le llamo yo.

(JADEA)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

¿Dónde te metes? Que te he estado llamando...

¿Cómo?

¿Le has dicho a Pili?

¿Has hablado con Curro?

¿Dónde estás?

(Puerta coche)

(Disparo)

(Música suave)

(Cremallera)

(Continúa la música)

(SOLLOZA)

(LLORA)

(SOLLOZA)

(Continúa la música)

(Puerta maletero)

(JADEA)

(JADEA)

(Música)

(Para la música)

(Puerta coche, motor)

(Música)

Quiero...

Somos cine - Tarde para la ira

Este thriller con tintes macarras y estilo cañí arrasó entre los críticos cuando se estrenó. Una historia de venganza medida y preparada a conciencia. Perturbadora y cruel. Se llevó cuatro Goyas: Mejor Película, Mejor Dirección Novel para Raúl Arévalo, Mejor Actor, Manolo Solo y Mejor Guión.

Loreak

No recomendado para menores de 7 años Somos cine - Loreak (Flores) - Ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

Bueno...

Todo está más o menos bien.

Pero, tal como esperábamos y según los análisis...

parece que ya has entrado en la menopausia.

Pero... ¿tan joven?

Bueno, no es lo más normal, pero a veces suele ocurrir.

Ah.

Empezarás a experimentar algunos cambios.

Es probable que ganes peso, que te sientas triste...

Pero iremos controlando todo eso.

(CANTURREA)

(Timbre)

Hola. ¿Ane Goñi?

¿Y esto? Para usted.

-Hola. Hola.

Muchas gracias, ¿eh?

¿Gracias por qué? Por las flores.

¿Quién te las ha enviado?

¿No las enviaste tú?

¿Yo? ¿Para qué? ¿Cómo que para qué?

(Televisión de fondo)

¿No tiene remitente? No.

¿Ni una nota? (NIEGA)

"No se me ha ocurrido que pudieran ser de otro".

¿La sala estaba llena?

Hasta la bandera.

Me sorprende que aún guste la zarzuela.

Pues es un buen plan para ir en grupo.

En dos semanas hay otra función.

¿Por qué no vais a verla?

¿Con quién voy a ir? ¿Con Ander? Claro, ¿por qué no?

Sí, igual voy.

(TELEVISIÓN) "Se cree que estos huesos que han aparecido

pertenecen a víctimas de la Guerra Civil.

Tras la reciente aprobación de la Ley de la Memoria Histórica

se ha reabierto el debate entre los que reclaman justicia

y los que defienden que es tiempo de cerrar viejas heridas.

Ambas posturas son válidas".

(Música misteriosa)

(CIERRA PUERTA) Hola.

¿Otra vez?

No entiendo qué pasa.

"¿Hoy tampoco tenía una nota?". "Igual que las semanas anteriores".

"Se habrán confundido".

"¿Confundido? ¿Tres veces seguidas?".

¿Anteayer?

Podría ser.

Recuerdo que vino un hombre.

Qué memoria la mía, se me olvida todo.

Vino un hombre y creo que se llevó un ramo de flores rojas.

Pero ¿qué aspecto tenía?

-No sé, yo diría que era normal. -¿Y qué es normal?

Pues normal, no tenía nada que llamara la atención.

¿Los clientes no presentan algún tipo de identificación?

No, no tienen por qué presentarla.

Pues eso me parece una irresponsabilidad.

No entiendo, ¿una irresponsabilidad?

Pues claro, no sabéis a quién vendéis las flores

ni qué va a hacer después con ellas. Ander, déjalo.

¿Cómo que qué va a hacer? Estamos hablando de flores.

Muchas gracias. Vamos.

-Hasta luego. -Adiós.

Hola.

¿Qué estás haciendo?

No encuentro la cadena.

¿Qué cadena?

Eh... una cadenita muy fina con una medalla.

Mierda, era el regalo de compromiso.

La habrás olvidado en casa, seguro.

¿Qué? No, no. Sé que en el autobús la llevaba.

Te veo distinta.

Sí, he ido a la peluquería.

Estás muy guapa. Gracias.

(Agua corriendo)

He perdido la cadena de compromiso que me regalaste.

Oye, esto me parece demasiado.

Tenemos que denunciarlo.

¿Y qué crees que harán?

¿Van a detener a alguien por regalar unas flores?

¿Qué vas a hacer con ellas? ¿Dejarlas ahí en medio?

¿Y dónde quieres que las ponga?

No pensarás que voy a estar todo el día viendo esas flores, ¿no?

¡Para! Pero ¿qué haces?

Oye, no entiendo por qué te pones así.

No significan nada.

Pues no lo parece.

Ander.

(Pitidos intermitentes)

(Pitidos acelerados)

Aquí es difícil encontrar una cadena.

Hay mucho metal.

(Pasos)

(Timbre)

Hola, ¿Ane Goñi?

Sí, soy yo. Son para usted.

¿Hay alguna nota? ¿Una nota? Un momento.

A veces hay alguna por aquí, pero...

Buenas tardes. Hola.

No, no hay nada. Está bien, gracias.

De nada. Espere, bajo con usted.

Adiós. Adiós.

Hola. Hola.

¿Hoy no han llegado? ¿Qué?

Las flores, ¿no han llegado?

No, no ha llegado nada.

(SUSPIRA)

Como llegan todos los jueves. Ya.

¿Te encuentras bien? Sí, solo son sofocos.

El médico dice que es normal.

Oye, Ane...

Lo siento.

Es que últimamente he estado un poco nervioso con las flores.

No pasa nada.

(Fútbol en televisión)

(Música dramática)

Buenos días. Hola.

-Menudo ramo de flores.

(Puerta)

Hola. ¿Sí?

¿No está Chema?

Eh... no, ha salido, pero volverá enseguida.

¿Puedo esperar aquí?

Sí, sí, claro. Si quieres sentarte.

El otro día os vi con ese trasto, el detector de metales.

Ah, sí.

¿Encontrasteis lo que buscabais? Qué va.

Hay mucho metal en las obras.

¡Lourdes!

¿Puedes poner la radio un momento?

Están con las imitaciones.

(Voces radio)

(APAGA RADIO)

(Descorche)

¿Un poco de vino? Sí, un poco.

Y agua, si no me mareo.

Mikel, ve a dar las buenas noches. Anda, ven.

¿Solo uno?

Mikel.

¿Qué se dice? Buenas noches.

Buenas noches.

Pero así no, dale un beso a la abuela.

Venga.

¿Qué tal Miren y Bill? ¿Llegaron bien a Londres?

Sí, muy bien.

Miren estaba contenta.

El bebé se portó muy bien durante el viaje.

Estaba encantada.

Vi que se arreglaban muy bien con el niño.

¿Tú crees? Yo vi a Miren bastante agobiada.

Es ley de vida, la verdad, suele ser así.

¿Y vosotros no queréis tener hijos?

(RÍE)

Dime, ¿por qué no quieres?

Mamá, es una decisión de los dos, no de ella.

Sí, claro. Pero si una mujer decide tener un hijo

la opinión del hombre no importa, al final acabará teniéndolo.

No siempre.

Entonces, ¿no vais a hacerme abuela? Mamá, no insistas.

Además, ya tenemos a Mikel. Sí, pero...

¿Pero qué?

No, nada.

Y si no hay ninguna novedad, ¿por qué me habéis invitado?

¿No podemos invitarte sin más? A ver, hacedme sitio.

Eso es.

Últimamente no nos vemos mucho. Pues no será por mí.

Uf, yo no puedo más.

Me ha salido muy buena, ya verás. No, yo no quiero más.

Dame el plato, pruébala. No, Lourdes, he comido mucho.

Mamá, solo has comido ensalada.

Lourdes ha hecho mucha comida. Sí, y os lo agradezco.

Pero con un yogur y una fruta tengo bastante.

Los cogeré yo.

Tiene buena pinta.

(Televisión de fondo)

¿Y el embutido?

Me lo comí anoche.

Era el almuerzo de Mikel.

No lo sabía.

Da igual, le pondré un poco de chocolate.

¿Te acuerdas de que quedamos el domingo?

Sí.

¿Vendrá Mikel?

No, le toca con su padre.

(Ruido nevera)

Esto ya no va bien.

Habrá que llamar al técnico.

(Pitidos detector)

(Pitidos)

Pasa, pasa. Ahí está.

(SUSPIRA)

Perdona, está muy desordenado.

Tranquila, señora. Estoy acostumbrado.

(Destornillador eléctrico)

Mi madre lo ha limpiado.

Qué bien, ¿no? ¿Bien? Lo ha removido todo.

Pues la verdad es que así está mejor.

Me da igual, nosotros decidimos cuándo limpiamos y cuándo no.

No ella. Bueno, Lourdes...

Lo ha hecho con la mejor intención.

Joder, lo ha tocado todo.

Esto va aquí.

Y la tostadora abajo.

Y esto arriba.

Joder, tú no digas nada, ¿eh?

Tú calladito, nunca dices nada.

Siempre callado. ¿No vas a hablar, eh?

Perdona, no me hagas caso.

Pero ¿qué creéis vosotros?

¿Que quiero husmear en vuestras cosas?

No es eso, mamá.

Solo quería ayudaros.

Y me tratáis como a una entrometida.

Pero seguid viviendo como los cerdos.

¿No vienes?

Te espero aquí.

Algún día podrías venir a ver a tu padre.

No empieces, mamá. Ya sabes lo que opino de eso.

Los muertos están muertos, y punto.

Sí, sobre todo cuando nos olvidamos de ellos.

"Do you like it?".

-"Yes?". -Lleva azúcar glas por encima.

"Glass" es cristal.

-"Do you want a coffee?". -No, no gracias.

-¿Y tú, Beñat? -No, no.

-Y almendras tostadas. Las tuestan en el mismo obrador.

-"In the 'even'", en el horno. -Ah, horno. "Oven".

-Ah, "oven". "I'm sorry".

(RÍEN)

-Y en euskera es "labean". -"Labean", "labean".

-"Cheers". -Pacharán.

(Trueno)

"¿Sí?". "Mamá, soy Beñat".

"Me ha llamado Lourdes y voy a ir a buscarla".

"Llegaré más tarde". "Está bien".

"¿Qué? ¿Sigues enfadada?".

"No lo estoy". "Pues lo parece".

"No estoy enfadada, estoy dolida".

"Mamá, yo también tengo motivos para estar dolido".

"Bien, hasta luego". "Pero no cuelgues".

(Música dramática)

(Sirena)

Antes de nada, gracias por llamarnos.

Y gracias también por haber decidido cumplir con la voluntad de Beñat.

Ahora os explicaré cómo funciona el procedimiento.

Como sabéis, lo llevaremos a la facultad de Medicina de Leioa.

Sí, pero... ¿Cuánto tiempo estará allí?

Normalmente suelen ser unos cuatro o cinco años,

pero tengo una pregunta relacionada con ese tema.

Pasado ese tiempo, ¿querréis recuperar el cuerpo?

-¿Lourdes?

-No es necesario que me respondáis ahora.

Ya nos lo comunicaréis.

Por lo demás, solo quería aclararos

que todos los gastos corren a cargo de la universidad.

Salvo que solicitéis algún servicio extra,

en cuyo caso la universidad contactaría con vosotros

para informaros de los suplementos que correrían a cargo de...

(Pitidos electrónicos)

(Máquina apagándose)

(Pitidos electrónicos)

(Golpes metálicos)

(Golpes metálicos)

No me lo puedo creer.

Vi su coche desde el autobús.

Toda la vida jugándose el pellejo ahí arriba...

y se muere en un accidente de coche.

Hace poco estuve hablando con él.

"Creo que iré al funeral".

"Yo apenas le conocía, pero si vas tú... ¿Cuándo es?".

"Mañana a las siete". ¿Mañana?

No, no puedo. A las seis y media tengo que estar en casa.

(Ruido ascensor)

(SUSPIRA)

(Timbre)

Hola, Inaxi. ¿Qué tal? Muy bien.

Eh... ¿alguien te ha dejado flores para mí?

¿Algún mensajero o...?

No, aquí no ha venido nadie. Ya...

A lo mejor estabas fuera. No, hoy no he salido de casa.

Ah... Bueno, gracias, ¿eh?

Adiós. Adiós.

Come algo, Tere, lo necesitas.

No, no tengo hambre.

¿Y Lourdes por qué no ha venido?

Esteban, tú has hablado con ella, ¿verdad?

La he llamado varias veces pero no contesta.

Seguro que no tendrá ánimos para hablar con nadie.

Para nadie es fácil.

Mamá.

Un funeral...

faltando el cuerpo.

No sé por qué firmé esos papeles.

¿Qué hace el cuerpo de Beñat en una universidad?

Mamá, lo has hecho bien. Era su voluntad.

¿De Beñat?

(Niño llora)

¿Crees que no influyó alguien en esa decisión?

¿Por qué estás siempre en contra de Lourdes?

Yo no la he mencionado. Mamá, por favor.

¿No puedes hacer un esfuerzo para entenderte con Lourdes?

Al menos hazlo por Beñat.

(Niño llora)

(Vibración móvil)

(Claxon)

(TELÉFONO) "Lourdes, soy Tere. Me gustaría hablar contigo.

Cuando puedas llámame, por favor".

(Música dramática)

(TELÉFONO) "Lourdes, no sé si has recibido mis mensajes.

Te he estado llamando, ¿te encuentras bien?

Es cierto que nuestra relación no ha sido muy cordial hasta ahora,

pero creo que a Beñat le gustaría mucho

que nos lleváramos bien. Llámame, por favor.

Adiós".

(Llaman a la puerta)

Adelante.

-Hola. -Buenas tardes.

Traía estas cosas, eran de Beñat.

-Ah, sí. Pasa, pasa.

-Pensaba bajarlas hace tiempo, pero...

-Ya. -Oye, ¿puedo quedármelos?

-Yo creo que sí, mientras nadie los reclame.

¡Vaya!

Ane, ¿esta no es tu cadena?

¿Dónde la has encontrado? -Estaba en la cabina de la grúa.

-Hace algunas semanas nos volvimos locos buscándola.

Incluso traje mi detector de metales, fíjate.

-¿Tienes una máquina de esas?

-Sí, voy con ella a la playa los fines de semana.

-La tengo ahí mismo. -Ah, muy bonita.

-¿Y encuentras algo interesante? -Bueno, no creas que hay mucho.

-La gente ya no tira nada al suelo. -¿Qué suelen ser, monedas?

-Sí, algunas monedas, algún anillo, cosas así.

Dicen que alguien encontró un reloj carísimo

pero yo no he tenido esa suerte, la verdad.

"Se están marchitando". "¿Qué?".

"Las flores se están marchitando, tienes que ponerles una aspirina".

"¿Ah, sí?".

Y si les cortas un trozo, mucho mejor.

¿Por qué?

"Cuando le cortas un trozo es como si le hicieras una herida

y absorbe el agua.

Con el tiempo, la herida cicatriza y ya no puede absorber más".

¿Ves como aquí está más oscuro? Ajá.

Ya no absorbe más agua.

Debes cortar por aquí.

Entonces, hay que mantener la herida abierta.

"Si quieres que dure más sí".

-Hola.

¿No te encuentras bien?

Es solo un poco de fiebre.

Mamá, me tengo que ir. Está bien.

¿Podrás apañártelas tú sola? Claro, no te preocupes.

El domingo vendremos a comer, ¿vale?

Sí, vete tranquila.

Descansa mucho. Sí.

Mañana te llamo. Está bien, adiós.

Adiós.

(Pasos)

(Puerta)

¡Lourdes!

Estoy buscando otra casa.

Para la semana que viene seguramente dejaré la vuestra.

Pero... ¿por qué?

Puedes quedarte ahí. No, no hace falta.

La casa es vuestra.

Ya encontraré otro sitio, tranquila.

Lourdes...

Ya sé que entre nosotras ha habido malentendidos.

Pero creo que a Beñat le gustaría que estuviésemos más unidas.

No me lo puedo quitar de la cabeza.

Me llamó desde el coche...

y yo le colgué.

Ni siquiera le di la oportunidad de despedirse.

(SUSPIRA)

Lourdes...

Creo que nos haría bien a las dos...

No sigas con eso, por favor, yo no puedo estar contigo.

Déjame en paz, por favor.

Vete.

(LLORA)

Hola. Hola.

Perdona, ¿tú eres la viuda de Beñat?

Trabajo en la misma obra donde trabajaba tu marido.

Siento mucho lo ocurrido.

Gracias.

Tal vez no sea el mejor momento para comentarlo...

pero en la oficina aún hay algunas cosas de Beñat.

Puedes pasarte cuando quieras o te las podemos enviar a casa.

No las necesito, haced con ellas lo que os parezca.

¿Qué?

Que no las necesito. Ah, ya...

Bueno, como tú quieras.

¿El ticket? ¿Qué?

¿Quieres el ticket?

No, no, gracias. Adiós.

Adiós.

(Música dramática)

¿Así te parece bien? Sí, muy bien.

Hola, ¿qué tal?

Sí, llego muy tarde.

Hoy llego a las nueve y media.

Bueno, he dormido como un tronco.

Estaba muy cansada.

Claro, es que estamos solos.

No sé.

No, yo creo que podríamos ir. ¿Sí?

Bueno, ¿entonces qué? ¿Quedamos para el sábado?

Lo que faltaba.

¿Has visto lo que han hecho los de la cuadrilla?

¿Qué han hecho? Poner flores de plástico.

¿Y qué? ¿Y qué?

Pues que así no tienen que cambiarlas.

Eso es como no ponérselas.

Al principio:

"Siempre en nuestro corazón, la cuadrilla no te olvida".

Y después... Mamá, es normal.

Cada uno tiene su vida.

Sí, yo también tengo la mía, eso no quiere decir nada.

Las personas no mueren mientras... Sí, ya lo sé.

Mientras no las olvidamos.

Pues eso.

¡Mikel! No te alejes, ¿eh?

No sé por qué hemos venido.

Mikel se lo pasa bien.

Sí, al menos que lo disfrute alguien.

Ahí tengo una buena foto.

¡Mikel!

¡Mikel! ¡No quiero que te alejes!

¡Te vas a perder!

(INAUDIBLE)

-¿Sabéis con quién hemos estado? -¿Con quién?

Con Lourdes y Mikel.

¿Ah, sí?

-En la inauguración del nuevo tramo de la autopista.

-¿Y?

-¿Qué te han dicho? -Nada especial.

Recuerdos y que a ver cuándo nos vemos.

Ya.

Y que no es ella... Vale.

la que pone las flores en la carretera.

¿Cómo que no?

-No ha pasado por allí desde el accidente. No es ella.

Si no es ella, ¿quién las pone?

-Toma. -Gracias.

Estaban con un hombre.

No me lo ha querido presentar, pero los he visto de lejos.

(Música dramática)

(TELÉFONO) "Disculpe, ¿sigue ahí?". Sí, dígame.

"No tenemos constancia de otro accidente en ese lugar.

Ni antes ni después".

En la familia nadie sabe nada.

¿La policía no investiga estas cosas?

"Pues no, no hay ningún motivo.

Pero si recibiéramos información se la comunicaríamos.

En principio, no podemos investigar este tipo de cosas".

Lo entiendo, pero no sabemos nada de esa persona.

Podría ser alguien con muy mala intención.

"Pero... ¿con mala intención? ¿Por dejar unas flores?".

Ya, bueno, está bien. Gracias, adiós.

(SUSPIRA)

Por favor, empezad por retirar la sábana.

El cuerpo que tenéis ante vosotros será el que utilicéis

en las prácticas de este curso y del siguiente.

Tendréis que acostumbraros.

"Sé que a algunos os resultará muy desagradable y violento

trabajar con un cadáver.

Pero sois alumnos de Medicina

y es mejor que acostumbréis a estas situaciones cuanto antes".

Estos cuerpos ya no tienen vida.

Para vosotros son solo un instrumento de trabajo.

"Eso no significa que podáis hacer cualquier cosa con ellos.

Tendréis que tratarlos con total respeto.

No aceptaré ningún tipo de juego ni de broma.

¿Queda claro?".

(Música dramática)

(INAUDIBLE)

(INAUDIBLE)

Ah, ha llamado tu madre.

¿Sí?

La llamaré más tarde.

Sí, sí.

(Puerta)

Sí, ya sé que no solíais veros mucho pero como cada año hacíais esa cena.

Bueno, de todas formas si te acuerdas de algo

llámame a este número de teléfono, ¿no te importa?

Sí, yo también me alegro de hablar contigo.

Sí, igualmente. Hasta otra, adiós.

Jesús.

La semana que viene me tomaré un día libre.

¿Y nuestro viaje? Joder...

Podemos salir un día más tarde o volver un día antes.

A ver, ¿para qué necesitas un día libre?

Pues sabiendo qué día pone las flores

puedo ir allí y hablar... Joder, Lourdes, ¿qué pretendes?

Lo necesito.

Necesito aclararlo.

(Claxon)

(Claxon camión)

(Música dramática)

Es ahí, a la derecha.

(Intermitente)

Será solo un segundo.

"¿Quién eres? Necesito hablar contigo.

Llámame, por favor, a este número".

(Claxon camión)

(Música dramática)

Perdona, ¿tú eres Tere? Sí.

Hola, soy Ane.

Anda, siéntate.

Gracias. ¿Quieres tomar algo?

Un café con leche, por favor. Gracias.

No sabía si llamarte.

Esto es un poco raro para mí.

Pero ¿quién eres tú? ¿Yo?

(INAUDIBLE)

¿Una compañera de trabajo? Sí.

¿Y tú crees que...? Hum...

Pero...

¿Y cómo es?

Muy agradable.

Ya hemos quedado dos veces.

¿Quedar para qué?

Lo pasamos muy bien.

Me pregunta muchas cosas sobre Beñat.

Sobre su niñez.

Le gusta saber esas cosas, cómo era de pequeño.

Hablamos mucho.

Pobre Lourdes.

Jaione, por favor.

Lourdes se ha apartado de nosotros y de Beñat.

Pues tal vez esa sea la razón.

"Tendrías que ver cómo van las dos".

No sé, a lo mejor es una prima.

No, qué va. Yo la conocería.

Además, una prima no iría a ponerle flores cada semana.

Tienes que querer mucho a alguien para hacer eso.

Yo nunca le he dejado flores.

¿Será que no le quería tanto?

Joder, Lourdes, ¿qué quieres que te diga?

Siempre con Beñat en la cabeza.

Si quieres saber algo, pregúntaselo directamente a esa mujer y punto.

Acaba con esto de una vez.

Dios mío, ya no me acordaba de este vídeo.

Es de la boda de Axun.

Estábamos muy elegantes. ¿Axun era tu hermana?

Pues sí, ¿la conocías?

Me has hablado de ella. Ah.

Fíjate qué elegantes estábamos, todos con sombrero.

A mi hermana siempre le ha gustado mucho aparentar.

(RÍE) Mira ese pequeñín.

¿Quién es, Beñat? Claro.

Qué guapo. Qué guapo.

¿Qué edad tenía?

Año y medio, más o menos.

Míralo bailando, ¿ves cómo se mueve?

Luego, de mayor, también bailaba. ¿De verdad?

Sí. Nunca lo hubiera dicho.

Le costó mucho, era muy tímido.

Pero yo lo empujaba y al final se animó.

Y era muy bueno.

Siempre lo ponían en primera fila.

Sí, ese día lo pasamos...

(Timbre)

Vaya.

No sé quién podrá ser a estas horas.

(Puerta)

Ah, Jaione.

Mamá, te has dejado la llave puesta, no podía abrir desde fuera.

No me he dado cuenta.

Te he traído unas chuletas para el domingo.

Las dejaré en el frigorífico y así...

Hola. Hola.

Ella es... Soy Ane.

Ella es Jaione, mi hija.

Encantada. Igualmente.

Estábamos viendo un vídeo de Beñat.

Ah, muy bien.

Ane le lleva flores a Beñat todas las semanas.

Sí, me lo dijiste. Sí.

La próxima vez puedes venir con nosotras.

¿Qué te parece, Jaione?

Claro, claro. Por supuesto.

Se me está haciendo tarde, me tengo que ir.

Qué pena, estábamos muy a gusto.

Adiós. Yo te llamaré para quedar, ¿vale?

No te olvides de la chaqueta, está ahí.

¿Cómo has venido, en autobús? Sí.

Ha empezado a llover, coge el paraguas.

Tienes un buen trecho. Hasta pronto. Adiós.

Hola. Hola.

¿Qué tal? Muy bien.

He estado dando una vuelta. Sí, te he visto de lejos.

¿Me has visto? Ajá.

¿Quién era la mujer que iba contigo? Nadie.

¿Cómo que nadie? Tendrá un nombre, digo yo.

Era Tere, una conocida.

¿Por qué te sonrojas? No me he sonrojado.

¿Cómo que no, Ane? Mírame. Deja que me cambie.

Te has puesto roja. Bueno, vale, lo que tú digas.

¿Por qué te pones así? ¿Vas a dejar que me cambie?

Ane, me preocupas.

Pasa algo, solo he dicho... (GRUÑE)

Está claro que contigo no se puede hablar.

Siempre con miedo de comentar las cosas.

(Televisión de fondo)

(APAGA TELEVISIÓN)

¿Cómo que no se puede hablar conmigo? ¿Eh?

¿Quién se pasa el día delante del televisor

sin hacerme caso? Esa sí que es buena.

Mira, vamos a dejarlo, será lo mejor.

Sí, vamos a dejarlo, es lo más fácil.

Dime, ¿quién dejó de hablar a quién? ¿Eh?

¿Acaso fui yo?

(ENCIENDE TELEVISIÓN)

La tele por lo menos me habla.

(Televisión de fondo)

Nunca compartes lo que sientes, y eso no puede ser.

(Música dramática)

Hola. Hola.

¿Vas a San Sebastián? Sí, sí, sube.

Será solo un momento. No te preocupes.

¿Un accidente?

Sí.

Yo también perdí a mi marido en un accidente de coche.

Ah.

¿Fue hace mucho?

Hace un par de años.

Lo siento.

¿Era un familiar?

No.

¿Un amigo?

Bueno, no...

¿No lo era?

A decir verdad, no lo conocía demasiado.

Trabajábamos juntos.

¿Un compañero? Sí.

Tenías que apreciarlo mucho para dejarle flores.

Él me enviaba ramos de flores.

Vaya.

No sabía que me las mandaba él, pero...

Bueno, es una larga historia.

Entonces, ¿no estás segura de que fuera él?

¿El que me enviaba las flores? Sí.

Sí.

¿Él te lo dijo? No, no, qué va.

Pero cuando murió ya no recibí más.

Pero eso podría ser una casualidad, ¿no crees?

Es que no fue solo eso, hubo más.

Cuando murió, entre sus cosas encontraron una cadena

que yo había perdido.

(Música dramática)

Perdona que insista...

pero sigo pensando en lo que me has contado.

Y no sé...

Si mientras estaba vivo nunca te dio ninguna señal...

siempre te quedará alguna duda.

¿Duda? No.

¿No?

Pero las casualidades ocurren todos los días.

Tal vez estés dejando flores a la persona equivocada.

No, ¿por qué iba a guardar él mi cadena?

A lo mejor no sabía que era tuya.

Tenía una medalla con mi nombre. Pero tal vez la encontró, la guardó,

y luego se olvidó de devolvértela, no sé...

Esas cosas suelen pasar.

No, tenía que ser él. Mi cadena estaba...

Oh, por favor. Eso no quiere decir nada.

Bueno, tal vez sí...

Pero tal vez no. ¿No crees?

Voy a bajarme aquí. no, te llevo hasta casa, tranquila.

Oye, para el coche.

¿Qué? Que pares el coche.

Bueno, tranquilízate, por favor.

No, quiero bajarme aquí. Para el coche.

Vamos a tranquilizarnos. Para el coche, por favor.

¡Oye! ¿Qué estás haciendo? Para el coche.

¡Cierra la puerta!

(Golpe)

¿Qué ha sido eso?

(Música dramática)

¿Está muerta?

¡Eh!

¡Eh!

(Timbre)

Tere.

(Timbre)

Tere, abre, sé que estás ahí.

¡Tere!

¡Tere!

Pero ¿quién te crees que eres? Tere, escucha...

¿"Escucha"? No quiero escuchar nada de ti.

Espera. ¿Qué te ha contado esa mujer?

¿Qué mujer? La que deja las flores.

Pues lo suyo con Beñat, ya sabes.

Pero eso es mentira.

He hablado con ella y lo que dice no tiene sentido.

Lo que a mí me ha contado me vale.

¡Pero si está loca!

Te está engañando, solo eran compañeros de trabajo.

Bueno, si tú crees que es así, ¿por qué le das tanta importancia?

¿Eso es todo?

Debes estar encantada.

¿Qué insinúas con eso? Por favor, Tere...

Sabes muy bien de qué estoy hablando.

Nunca me has soportado.

¿A qué viene todo esto?

En tres años no has aparecido por aquí.

¿Y ahora vienes a decirme lo que debo creer?

Os estáis inventando a otra persona.

Beñat no era así.

Él no sentía nada por esa chica, yo lo conocía muy bien.

Bueno...

Tú cree lo que quieras.

Nosotras haremos lo mismo.

¿Mamá? ¿Hum?

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

¿Sí, diga? (TELÉFONO) "¿Lourdes Gárate?".

Sí, soy yo. "Llamo de la facultad de Medicina".

Sí, ¿de dónde? "De la facultad de Medicina".

"Era para decirle que ya tenemos listas

las cenizas de Beñat Sanz Vergara".

Ah, bien, sí.

Gracias.

(Música dramática)

(Timbre)

Hola, Lourdes. Hola, Jaione.

Ha pasado mucho tiempo.

Sí, mucho tiempo.

Debería haber llamado antes de venir, pero...

No, no pasa nada.

Bueno, ¿y qué tal te va? Bien.

¿Y a vosotros?

Vamos tirando.

¿Quieres ver a mi madre? Sí, ¿está aquí?

Pasa, pasa.

Está aquí, en el comedor.

¡Mamá! Ven, mira, tienes una visita.

Mira quién ha venido a verte.

Mamá. Tienes visita.

Ven, mamá. Mira.

Ven.

Uy, hola.

¿Te acuerdas de ella?

Cómo no me voy a acordar.

¿Qué tal?

Bien, bien... Pero siéntate. Vamos, pasa.

Pasa, pasa.

Vamos a sentarnos aquí, ¿te parece?

Ven, siéntate aquí.

Aquí. ¿Quieres tomar algo, Lourdes?

Sí, toma algo.

Un vaso de agua. Agua.

Bien.

¿Y cómo está tu familia?

Está bien... muy bien.

Tere... ¿Sí?

Yo... he venido para hablar de Beñat.

Ah...

¿Y qué tal está?

¿Quién, Beñat?

Beñat murió en un accidente de tráfico.

¿De verdad?

Pobrecito.

Mamá, ¿quién es Beñat?

¿Quién es Beñat?

No me preguntes tonterías. Tu hijo.

Bueno, bueno, bueno...

Vale, vale, deja que hable Lourdes.

Yo... he venido a traer esto.

Oh.

Es preciosa.

(LLORA)

¿Qué ocurre?

Anda, no llores.

Pero ¿qué pasa, hija?

Vamos, tranquila. No pasa nada.

Tranquila, ¿eh? Vamos, no llores.

Todo se va a arreglar, ¿vale?

Oye...

No llores más.

¿De acuerdo?

Todo se va a arreglar, ya verás.

Ay, hija...

Es mejor que te las lleves.

Ya has visto cómo está mi madre.

Algunas veces lo revuelve todo y quién sabe lo que podría hacer.

Lo siento, no sabía nada.

No tenías por qué saberlo.

(Timbre)

(Ruido vajilla)

(Pasos)

Gracias.

Me resulta muy raro quedarme con esto.

Y he pensado que... no sé, que quizás...

a ti sí te gustaría tenerlas.

¿A mí?

¿Y Tere?

¿No las quiere conservar?

Tere ha perdido la cabeza.

¿En serio?

Ni siquiera se acuerda de su hijo.

Oh, no lo sabía.

Pero yo no puedo quedármelas.

Me conociste en una época difícil.

Anduve muy perdida durante años.

Si te causé algún problema, lo siento mucho.

Ahora mismo no estoy segura de que fuera tu marido

quien me enviaba las flores.

Pero... Desde hace tiempo no le llevo ramos.

Es una época que prefiero olvidar.

Pero dime...

¿Por qué no las quieres guardar tú?

(Coche arranca y se marcha)

(Música créditos)

Somos cine - Loreak (Flores)

Cómo es posible que unas flores puedan cambiar la vida de alguien para siempre ¿Qué pensarías si un desconocido te empieza a mandar flores a diario? ¿Qué te removería por dentro? ¿Qué medidas tomarías? ¿Cómo se lo tomaría la gente que te rodea? No te pierdas este drama inquietante que se llevó el Goya a la Mejor Película en el 2014. Si lo prefieres, puedes disfrutar Loreak en versión original, rodada en euskera.

Relatos Salvajes

Buenísima. Esta cinta argentina es de esas películas en la que sigues pensando días y días después de verla. Hecha a base de microrrelatos de verdad, no te va a dejar indiferente. Disfruta ya de esta comedia negra protagonizada por Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia.

El ciudadano Ilustre

No recomendado para menores de 12 años Versión española - El ciudadano ilustre - ver ahora
Transcripción completa

(Voz en inglés)

(Aplausos)

Hablaré en castellano.

Dos sensaciones encontradas me invaden al recibir

el Premio Nobel de Literatura.

Por un lado me siento halagado.

Muy halagado.

Pero por otro lado,

y esta es la amarga sensación que prevalece en mí,

tengo la convicción

de que este tipo de reconocimiento unánime

tiene que ver directa e inequívocamente

con el ocaso de un artista.

Este galardón revela

que mi obra coincide con los gustos y las necesidades

de jurados,

especialistas,

académicos

y reyes.

Evidentemente,

yo soy el artista más cómodo para ustedes.

Y esa comodidad

tiene muy poco que ver con el espíritu

que debe tener todo hecho artístico.

El artista debe interpelar,

debe sacudir.

Por eso mi pesar

por mi canonización terminal como artista.

La más persistente de las pasiones, sin embargo,

el mero orgullo,

me impulsa hipócritamente

a agradecerles por haber dictaminado el fin

de mi aventura creativa.

Pero, por favor,

no quiero que con esto interpreten

que los estoy responsabilizando a ustedes.

Nada más lejos.

Aquí hay un único responsable,

y ese soy yo.

Muchas gracias.

(Pocos aplausos)

(OFF) "Entrega de la Orden del Águila Azteca en México.

Otorgamiento de la Orden del Mérito

de la República Italiana.

Firma de la Carta por la Paz junto a otro artistas en Israel.

Entrega de la medalla de honor

de la Academia de Letras en Berlín.

Asignación de la Excelentísima Orden del Imperio Británico.

Apertura de la Biblioteca Daniel Mantovani en Barcelona.

Firma de ejemplares en el XI Encuentro

de escritores de Viena. Cancelado.

Lanzamiento del premio de novela Daniel Mantovani en México.

Reunión con el primer ministro italiano.

Gala de víctimas civiles en Irak

en el Palacio Real de Estocolmo. Cancelado.

Otorgamiento de la Orden del Mérito de Italia. Cancelado.

Entrevista para Diario de Argentina. Cancelado.

Cóctel en su honor en la embajada de Holanda. Cancelado.

Venta de libros en Estambul. Cancelado.

Inauguración de auditorio con su nombre en España. Cancelado.

Distinción de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Cancelado.

Cena para víctimas de terrorismo en España. Cancelado.

Disertación en la Feria del Libro de Guadalajara. Cancelado.

Gala en Johannesburgo con el presidente. Cancelado.

Distinción por la Universidad de Yale. Cancelado.

Entrega de la Orden de las artes y las letras en Lisboa. Cancelado.

Medalla de la Academia de Letras Brasileña. Cancelado".

Perdón, Nuria, me retrasé.

Un té para mí, Aida, por favor.

Se lanza la obra completa en mandarín en Pekín.

Charla y firma de ejemplares.

No.

¿Zagreb? ¿Lectura en el orfanato de St. Stephen?

No. ¿Qué más?

Ahmed Elcott, el director pakistaní.

Ganó todos los premios.

Los derechos de "El rostro perdido" para una película.

¿Qué le digo? Que no.

¿No hay nada para contar en Pakistán?

Que se ponga a escribir. Esa historia ya está contada.

¿Qué más?

Esto es lo de la Universidad de Osaka. Debería asistir.

Ah. La tercera vez que lo cancela.

Ellos reacomodan todo por su agenda.

Lo vemos después.

Está pendiente la nota a los de la BBC.

No, por ahora no.

Ah, llegó esto de Argentina.

De su pueblo, de Salas.

¿Salas? ¿Estás segura? Quieren que dé unas charlas.

Darle una distinción. No, charlas.

No, y en Argentina menos.

Mandan esto de la Academia de Letras de Varsovia.

¿Para cuándo es? ¿Qué cosa?

Lo de Argentina. ¿Para cuándo es? A ver...

Déjame ver.

La invitación...

para la semana que viene. Ah, la semana que viene.

Del 11 al 15 de abril. 4 días.

Quieren nombrarlo Ciudadano Ilustre de Salas,

que dé unas charlas.

Todo en el marco del aniversario del pueblo.

Salas.

A ver. ¿Me permites?

Hace muchísimo que no va, ¿no?

¿Hace mucho que no va?

Sí, casi 40 años.

Me fui a los 20 y no volví más.

Creo que hice una única cosa en toda mi vida,

escapar de ese lugar.

Mis personajes nunca pudieron salir y yo nunca pude volver.

¿Y piensa ir?

No.

De ningún modo.

Sigamos.

Recibí un montón de mails y llamadas de su editor.

¿Vicente? ¿Qué dice?

Eh... Lo de siempre,

da rodeos, pero lo que quiere saber, de manera elegante,

es si usted está escribiendo.

Dígale que sí, que siempre estoy escribiendo.

Cartas, conferencias, prólogos, recomendaciones, necrológicas.

Que si quiere le junto todo eso y se lo mando.

Dígale que cuando yo tenga algo

él va a ser el primero en enterarse.

¿Sí? Yo le digo.

Ah, llamó varias veces su contable.

Quiere reunirse con usted antes de fin de mes.

Tiene cerrado lo de EE. UU., de Canadá. Falta cerrar España.

(VOZ LEJANA) Tiene problemas con los operadores alemanes...

(Música triste)

(Teléfono)

(Teléfono)

Richard Anvil. Anvil Books, Nueva York.

No, no.

¿Terminamos acá? OK.

(Música triste)

Hola, Nuria.

Perdón. No, no, no. Nada, nada.

¿Podrá venir ahora?

No, no, No pasó nada.

Ahora mismo, sí.

Bueno, lo antes que pueda.

Bien.

Gracias.

Voy a ir.

Voy a ir.

¿Adónde va a ir?

A Salas.

¿Piensa ir a lo de Argentina? (ASIENTE)

Es la semana que viene. Sí.

¿Sí? Tenemos todos los compromisos absolutamente confirmados.

Ábrame la agenda en esos días.

¿Seguro que va a ir? Sí, seguro.

¿Seguro?

Sí. Sí.

Bien, bien, cancelo todo, compro los billetes y vamos.

Voy a ir solo.

¿No sería mejor que le acompañe yo como siempre?

Por si necesita alguna cosa. Esta vez prefiero ir solo.

¿No será mejor que le acompañe yo? Solo.

Y no se tiene que enterar nadie,

ni acá ni en la Argentina.

Nada de periodistas.

¿Seguro?

Solo.

Asunto cerrado.

(Avión en vuelo)

(MEGAFONÍA) "Señores pasajeros,

les habla nuevamente el comandante Caporosi".

"Quería informarles que compartimos vuelo

con el escritor Daniel Mantovani, premio Nobel de Literatura".

"Señor Mantovani, en nombre de la compañía y la tripulación,

es un honor haberlo transportado". "Muchas gracias".

(Aplausos)

(Megafonía inaudible)

Por acá.

Suba delante, por favor, que no lo tengo habilitado.

No, le voy a pedir que no fume en el auto, por favor.

Bueno.

(Música triste)

Son unas siete horas hasta Salas, ¿no?

No, son seis, por un atajo que conozco.

(RÍE)

(Estruendo)

Reventamos.

¿Y va a cambiar la rueda?

No, hace tiempo que ando sin auxilio, che.

¿Y cómo sale sin auxilio?

¿Puede llamar a alguien? ¿Tiene un móvil?

No, no uso. ¿Usted tiene?

No, tampoco uso.

¿Estamos cerca?

No, 100 kilómetros, estimo.

¿Y qué se le ocurre que podemos hacer?

Nada.

Cuando vean que no llegamos, van a salir a buscarnos.

Claro.

Si nos buscan en este camino secreto que no conoce nadie.

Joder.

Tome.

A lo mejor con papel prende.

¿Ese libro lo escribió usted?

Sí, sí, pero úselo.

Tengo varios, son para regalar.

Ahí está.

Qué imagen cursi, por favor.

Quemando mis propios libros para sobrevivir.

¿Cómo dice? No, nada, nada, nada.

Cuéntese un cuento, Daniel.

¿Que le cuente un cuento?

(RÍE)

Uno de los suyos.

Dos hermanos gemelos vivían en el mismo pueblo.

Como estaban enfrentados desde hacía años

y no querían ser confundidos,

uno de ellos llevaba siempre barba y el otro no.

El de barba vivía muy modestamente.

En cambio, el otro era rico.

Y vivía en un hermoso chalet que quedaba justo enfrente

de una enorme fundición que era de su propiedad.

Cada tanto recibía la sospechosa visita

de lujosos autos negros que venían de la capital.

Ambos hermanos...

visitaban con frecuencia el único cabaret que había en el pueblo.

Es así que durante el último año

lo único que los unía

era la obsesión por una misma mujer,

una prostituta pelirroja que había venido del Paraguay.

Y compartir esta relación era un tormento para ambos.

El rico...

convenció a la paraguaya para que se casara con él

y se fueron a vivir juntos.

El otro entonces quedó sumergido

en un dolor inmenso.

Fue así que una noche, imprevistamente,

se presentó en la casa de la feliz pareja con la excusa

de zanjar las diferencias que tenía con su hermano.

Salieron a caminar y a charlar por el predio,

pero, sorpresivamente, el de barba

tomó un hierro que encontró por ahí

y le asestó un golpe terrible, seco,

en la cabeza a su hermano,

que cayó muerto al instante al piso.

Después de eso acarreó el cuerpo y lo incineró

en uno de los hornos que tenía la fundición.

Finalmente,

se afeitó con mucho esmero

y se vistió con la ropa de su hermano.

A la media hora

estaba abriendo la puerta de la casa

donde la paraguaya lo esperaba para cenar.

La pelirroja no notó ninguna diferencia.

O vaya uno a saber,

se hizo la distraída por conveniencia.

Lo cierto

es que dicen que...

pasó los mejores meses de su vida,

los más felices, junto a esta mujer.

Hasta que... un día

llegaron los hombres que venían de la ciudad en sus autos negros

y confundiéndolo con su hermano,

¡bum!,

lo liquidaron.

Al parecer para ajustar algunas cuentas pendientes

que tenían con él,

y que él, por supuesto, desconocía por completo.

Y al igual que el de su hermano, su cuerpo...

no fue encontrado...

jamás.

Fin. ¿Terminó?

La pelirroja se quedó con todo.

Eran los gemelos Remoneda, ¿no?

Es un cuento.

Y el cabaret era El Volcán.

Señor.

Señor, despiértese, por favor.

Vámonos, che, no aguanto más.

Ya vuelvo.

(Claxon lejano)

¡Eh, acá!

¡Vamos!

-No, iban a pie por el camino de los patos,

cerca del campo de los Ostrowski.

Quédate tranquilo, Cacho, que está bien.

Sí, ya le digo.

Chao, Cacho.

-Mi intendente le pide disculpas y le da la bienvenida a Salas.

Dice que en un ratito pasa a visitarlo por el hotel.

No, no, mejor paso yo después por la municipalidad.

Perfecto. -¡Chao, Daniel!

Muchas gracias. Muchas gracias a usted.

(Puerta cerrándose)

(Canto de pájaros)

(Música suave de piano)

Hola.

(Ladridos)

Bueno, hasta acá llegamos. (RÍE)

Gracias por la compañía. A usted, Daniel.

Hasta luego. Hasta luego.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Pasos acercándose)

Ahí viene.

¡Daniel!

Che, te pido mil disculpas por lo que te hizo el chófer.

Ya está, ya pasó.

También nosotros, mandar a Ramón, pobrecito...

Está bien. Fue todo una experiencia.

Ah, pero, muchas gracias.

Qué honor y qué lindo.

Por la tarde, tu primera clase pública.

Luego, entrevista en la tele.

A la noche, gran cena y baile en la Sociedad Rural.

Jueves, por la mañana sos jurado del concurso de pintura

acá, en la municipalidad.

Después, la segunda clase. Ya me perdí, ¿eh?

No importa, nosotros te vamos avisando.

Ah, de la lista que mandó tu secretaria,

no pude conseguir el colchón de látex

porque acá no había por ningún lado.

Lo mandé a pedir a Santa Rosa, todavía no llegó.

A ver, ¿qué es lo que te pidió?

"El colchón del hotel debe ser de espuma de látex,

nunca de poliuretano o de resortes".

¿Y qué más te puso?

"La dieta del señor Mantovani incluirá pescado frescos

al vapor o grillados, verduras de estación crudas,

nada de fritos ni conservas...". Perfecto, eso ya está.

"Se evitará todo tipo de encuentros

y/o ceremonias religiosas, cualquiera sea el credo.

Respecto a las reuniones sociales, el señor Mantovani

prefiere saludar con la mano, evitando besos y abrazos.

No le gustan la fotos, ni firmar ejemplares

y eviten preguntas relacionadas a su vida privada".

Todos avisados, perfecto.

(Sirenas y claxon)

Llegaron los muchachos.

¿Qué muchachos?

Los bomberos,

lo llevan a la Sociedad de Fomento para tu primera clase.

No, no, no.

No soy un jugador de fútbol, mejor vayamos caminando.

Daniel,

los bomberos prepararon algo muy lindo para anoche, ¿viste?,

con la reina de la belleza, que esto y lo otro,

y como no lo pudieron hacer, insistieron para hacerlo ahora.

(Llaman a la puerta)

Llegaron los bomberos.

(Cláxones y sirena)

(Ladridos)

(Cláxones y sirena)

(Cláxones)

Cuánta gente.

Bueno, vamos.

Empiecen, no más.

(Música de piano)

(LOCUCIÓN) "El mundo entero conoce a este hombre,

pero muy pocos saben cómo se inició todo

un 5 de febrero de 1954".

"En la República Argentina,

en un pequeño pueblo a 734 kilómetros de Buenos Aires,

llamado Salas,

nació un niño de nombre Daniel llamado a trascender".

"Siendo un muchacho, Titi, como lo llamaban sus amigos,

se arriesgó a todo o nada y partió con lo puesto

al viejo mundo para cumplir su sueño,

convertirse en escritor".

"Libro a libro fue abriéndose paso para, finalmente,

convertirse en un destacado literato

de renombre internacional".

"Pero aún faltaba más,

el punto "cúlmine",

el Premio Nobel de Literatura".

"Así, nuestro querido Daniel pasó a integrar

el parnaso de los grandes maestros de la literatura mundial

de todos los tiempos".

"Sus obras dieron a conocer

la cultura y los personajes de nuestro pueblo

en todos los puntos del globo".

"Pero estos laudos sobresalientes

no hicieron mella en su personalidad,

que sigue manteniendo los valores de humildad y respeto

inculcados en su niñez en nuestro querido pueblo".

"Su madre, la querida doña Clara,

que partiera de este mundo hace ya 40 años,

y su padre, el recordado don Víctor,

que la siguiera al más allá casi una década después,

donde quieran que estén, sin dudas,

estarán orgullosos aplaudiendo de pie a su único y querido hijo".

"Nuestro hijo".

"El hijo de Salas".

(Aplausos)

-¡Grande, Daniel! -¡Grande!

Sin llorar, Daniel, sin llorar, con alegría.

Yo tuve un sueño,

una idea loca que quise hacer realidad.

Todos me decían que estaba loco,

que era imposible que una figura así no me llevaría el apunte y tal,

pero les quiero demostrar que con tesón,

con esfuerzo, con imaginación,

a veces los sueños se convierten en realidad.

Y entonces, nosotros, gente común, gente de trabajo,

lo hemos logrado.

Yo digo:

"Qué orgullo para todos los argentinos", ¿no?

Diego, el papa,

la reina de Holanda, Messi,

y ahora vos, Daniel, querido.

(Aplausos)

Es un honor para mí hacer entrega

de la máxima distinción que otorga la comunidad salense,

la Medalla de Ciudadano Ilustre

de la mano de nuestra Reina de la Belleza.

(Aplausos)

Y ahora sí,

con ustedes... el Premio Nobel de Literatura

y flamante Ciudadano Ilustre de Salas,

Daniel Mantovani.

Ah, bueno. (RÍE)

Queridos amigos,

eh... ¿Lucía? ¿Sos Lucía?

Sí, sí. (RÍE)

Es mi maestra de sexto grado, Lucía De Agostini.

Ahora charlamos.

Hola a todos y gracias.

Y...

sí, soy el que hizo famoso a Salas,

lo admito, soy el culpable.

(Risas)

Ahora, en serio,

es muy fuerte para mí recorrer

nuevamente mi pueblo, nuestro pueblo,

vivirlo,

porque si bien llevo casi cuatro décadas viviendo en Europa,

yo sigo siendo de Salas,

aunque no lo quiera.

Es por eso que este premio es diferente y único

y, en cierto sentido,

quizás es mucho más importante que el Premio Nobel

porque el Nobel

se lo negaron a escritores geniales como Borges,

y, entre nosotros,

los de la Academia sueca querían que, al recibirlo,

yo me pusiera un traje de etiqueta bastante ridículo...

(Risas)

...y que le rindiera pleitesía

a un rey y a una reina en pleno siglo XXI.

Por supuesto que me negué,

no tengo el menor respeto por las monarquías.

Aunque esta vez voy a hacer una excepción

con la maravillosa reina de belleza que nos acompaña.

(Aplausos)

Me siento muy honrado de ser Ciudadano Ilustre de Salas

y espero llevar...

con dignidad este galardón.

Salud a todos y muchas gracias.

(Aplausos)

No, no, fotos, no. Eh, dejalo, dejalo.

Ah, ¿fotos, sí?

Entonces, fotos, sí.

Atentos todos, a la cuenta de tres decimos: "Whisky".

Uno, dos, tres.

(TODOS) ¡Whisky!

Una más, por favor.

Más juntitos.

Listo.

-¡Bien! ¡Bravo!

Podría esgrimir argumentos profundísimos,

sin embargo, solo puedo escribir cuando tengo algo para decir.

Justamente por eso que no escribo desde hace casi cinco años.

¿Alguien quiere hacer una pregunta?

¿Sí?

¿Es verdad que la infelicidad es el mejor estado

para la creación artística?

No, no creo que el sufrimiento garantice la producción

de grandes creaciones artísticas, no.

No sé, Rimbaud o Van Gogh tuvieron vidas tortuosas

y dejaron una gran obra artística,

pero podría citarte grandísimos artistas

que tuvieron vidas apacibles, pacíficas.

Sin ir más lejos, Jorge Luis Borges.

¿Alguien más?

Yo leí un reportaje donde usted dijo lo contrario.

Dijo algo así como que los países con mayor bienestar

tienen una producción artística menos interesante.

No, no creo haber dicho eso para nada,

es el mito del artista torturado y yo no creo en eso.

Gracias de todos modos, ¿eh?

Gracias porque es una muy buena pregunta.

Bueno, si les parece, terminamos por hoy.

Muchas gracias por venir, los espero mañana

y espero que lo hayan pasado tan bien como yo.

Gracias.

Muchas gracias. Muchas gracias, don Requina.

Es un escultor del pueblo fantástico, tiene...

-Daniel. -Ovidio, la trajiste.

Ah, Deportivo Salas. Muchas gracias.

Epa, epa ahí.

Ah, mira, mira, mira.

Hola. Uno, dos, tres.

Su atención, por favor, al señor Daniel Mantovani.

Tenga mucho cuidado,

no se deje secuestrar por esos políticos

que lo único que quieren es la foto.

¡Son unos chantas!

¿Quién es? Dame, te llevo las cosas al hotel.

Titi. ¡Antonio!

Titi, qué lindo. No lo puedo creer.

Titi.

Hace miles de años que no me dicen Titi. ¿cómo estás?

Bien, acá en el campo, trabajando, yendo y viniendo.

Y vos, mirá cómo estás, qué bien que estás, estás igual.

No, qué voy a estar igual. Te lo juro.

¿Te casaste? ¿Tenés hijos?

No, casarme, casarme, no. Tuve algunos amores.

Hijos tampoco, ¿y vos?

Yo me casé con Irene.

¿Con Irene?

¿Viste vos lo que son las cosas? Mirá, vos.

Vos te fuiste y yo me quedé con tu novia.

Veinticinco años hace que estamos casados.

Uh.

Te gané. Con Irene, mirá qué bien.

¿Y está acá Irene ahora?

No, no, Irene está en el campo,

armó en el campo, en el medio de la nada,

un taller para chicos pobres y va y viene, y trabaja de eso.

Sí. Ah, mirá.

¿Por qué no venís esta noche a comer a casa?

No puedo, tengo una cena en la Sociedad Rural,

pero mañana puedo. Ah, dale, dale, dale.

Te voy a hacer un asado "premium", ¿eh? Ahí está.

Susana, todo tuyo, cáchele.

Va a ser un gusto. Chao, Titi.

Le quito unos minutitos.

Dígame. Le cuento...

(Ladridos)

Daniel, buen día. Toca TV Cooperativa.

Pero... Buenas tardes, disculpe.

¿TV Cooperativa no quedaba cerca, antes de Sarmiento?

Sí. Ah, entonces voy caminando.

Sé perfectamente dónde es. Vaya. No más, gracias.

OK.

(AMBAS) Buenas tardes. Adiós.

(Música suave)

Hola.

¿Nombre y profesión?

¿Perdón?

¿Nombre y profesión? Daniel Mantovani.

Escritor.

(INAUDIBLE)

Yo hice la locución del video que pasaron hoy.

Ah, quedó buenísimo, gracias.

Daniel, una pregunta simple, pero creo interesante,

¿por qué sos escritor?

Bueno, no es simple.

Es una pregunta de muy difícil respuesta.

Yo creo que...

un escritor, un artista en general,

es alguien que no acepta el mundo tal como es,

alguien a quien la realidad

no le alcanza o no lo satisface

y necesita crear, inventar,

cosas nuevas para incorporar al mundo.

Una persona común, digamos, normal,

no necesita eso, es feliz en el mundo tal como es,

no sé qué es mejor.

Y además, soy escritor porque no me quedaba otra,

en todo lo demás he fracasado.

Eh, Daniel,

¿por qué en 40 años nunca te dieron ganas de volver,

al menos un "finde"?

Yo quería volver, pero...

como una mirada sin cuerpo,

volver como quien ve una película,

quedar reducido a un par de ojos, a un par de oídos,

más allá del dolor, digamos,

ver el pueblo como quien entra a un cine.

Pero bueno, más allá de todas esas elucubraciones,

lo importante es que estoy aquí. Ajá.

¿Qué toma el Premio Nobel de Literatura,

Daniel Mantovani, cuando tiene sed?

¡Toma... Jugosa Miguel, de Ricardo y Felipe Vicentini!

Naranja, pomelo y durazno.

Si tiene sabor hasta la última gota,

es Jugosa Miguel,

el jugo que no puede faltar en la mesa familiar.

Bueno, Daniel, tengo que despedirte.

Muchísimas gracias por tu visita.

Realmente un honor, un lujazo para nuestro programa

el haberte tenido, gracias.

Muy bien.

Bien, continuamos.

Estamos en línea con el coordinador

de los chicos de tercer año del colegio Don Bosco,

quienes han viajado a Bahía Blanca...

¿Señor, un jugo? No, muchas gracias.

Maestro, ¿sabe quién soy?

Renato Privitelo, el hijo de Aurelio Privitelo.

Encantado, mucho gusto. Mucho gusto.

Papá era Tomasito, el chico de la bici,

que se lo pasaba repartiendo los pedidos.

¿Quién? En su novela,

"El gigante de arena",

hay un chico que va en bici repartiendo.

Aparece en varios capítulos, ese chico era mi viejo.

Me alegro, de todos modos, me acuerdo del personaje, pero...

Papá trabajaba con don Gregorio, que lo tenía de aquí para allá.

Quiero decirle que soy su admirador

y estoy muy orgulloso de que papá haya estado en una de sus obras.

Muchas gracias. Papá ya no está entre nosotros,

pero estoy seguro que sería un privilegio para él.

De alguna manera, usted lo ha hecho inmortal.

Bueno. Se lo agradezco. ¿Me firma?

Pero sí, claro, por supuesto.

Permítame.

Muchas, muchas gracias.

¿Le molestaría darme un abrazo?

No, hombre, claro.

Muy bien. En realidad, Daniel...

Me tengo que ir.

Estaba acá para invitarlo a almorzar a mi casa.

Mamá hace unos raviolis de sesos que son únicos.

Y le queremos hacer un homenaje, para nosotros es un lujo.

Imagínese. Debería ser el viernes,

que es el día que tengo franco en el trabajo.

¿Le paso le paso la dirección? Es Casteli. Casteli, 111.

Acá, está pegado a la comisaría, del otro lado hay un baldío.

Le entrego el papelito, quédeselo usted.

Lo espero el viernes a las 12:30-13:00, ¿eh?

En realidad va a ser difícil, yo le diría imposible,

porque dependo de un itinerario que me han armado acá

y que está apretadísimo.

Le agradezco mucho de todos modos. Renato, fue un gusto conocerte.

Me tengo que ir.

(MEGAFONÍA) "Encendemos nuestro fuego

para la V Fiesta Nacional del Asado,

los 4 días de fiesta alrededor del fogón

más caliente de América...".

Llamó Nuria de Barcelona,

de una radio y un diario de Buenos Aires

que preguntaron por usted.

Pero tranquilo, hice lo que usted me pidió,

les dije que no sabía de quién hablaban.

Perfecto. Ah.

Recién llegaron unos regalos y se los llevé a su habitación.

Muchas gracias.

Bueno, gracias.

(Música suave)

(Ladridos fuera)

"Estamos 'adelgamatendo' con yerba ¡Adelga Mate!,

única yerba adelgazante del país.

¡Adelga Mate!

Adelgace tomando mate con yerba... ¡Adelga Mate!".

(Televisión de fondo, publicidad)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Decile que ya bajo.

¿Irene?

Tenemos una hija,

vivimos en una casa muy linda.

Qué bueno.

No te digo que Salas se haya convertido

en un pueblo interesante. No, para nada,

pero con Antonio construimos una vida agradable y...

¡Huy!

Agradable.

Qué adjetivo horrible que dijiste.

¿Y por qué no viniste a mis clases?

No te interesa escucharme ni un poquito, ¿no?

¿Para qué voy a ir a tu show?

Además, a esa hora no puedo,

doy clases en una escuelita en Colonia Rawson.

Es acá a 30 kilómetros... No me trates como a un gringo.

Conozco Colonia Rawson mejor que vos.

Mi vieja y mis tías eran de ahí.

Fui miles de veces cuando era chico.

Doy Geografía.

Les leo cuentos también y...

Soy consejera, psicóloga, cocinera...

Son chicos que viven aislados.

Sí. Son hijos de peones, necesitan...

estímulo. Claro.

Sí, servicio.

¿Qué? Digo que hacés servicio, que...

está muy bueno, que ayudás a la gente.

No seas cínico, te conozco.

¿Estás con auto? Sí.

Me gustaría ir a la laguna.

(Motor intentando arrancar)

Es original la laguna sin agua, ¿eh?

Tiene su atractivo.

(Motor intentando arrancar)

Hola, sí. ¿Para pedirte un auxilio mecánico?

No sé, no arranca.

Sí, nunca pude escribir nada de mi vida en Europa.

Nada me resultó inspirador.

La fuente de mis relatos se quedó acá, en el pueblo,

mi infancia, mi adolescencia, mi juventud...,

la gente, este paisaje...,

vos.

Me vas a hacer llorar.

No vienen más estos tipos, ¿eh? Ajá.

(SUSPIRA)

(Coche acercándose)

Ay. Cacho.

¿Qué Cacho? El intendente.

A ver, Irene. Probá.

(Motor arrancando)

¡Ah, bueno! (RÍE)

Grande.

Disculpe, Daniel, quería hacerle entrega de esta carpeta.

Eh... son cuentos míos cortos. Si usted los podría leer,

o lee alguno, la verdad, sería un honor para mí.

Así que sos escritor.

Va a ser un gusto leer a un coterráneo.

Bueno, mil gracias y disculpe.

No hay por qué disculparse. ¿Cómo es tu nombre?

Ramiro. Ramiro.

No, gracias a vos por confiarme tu material.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

(Llaman a la puerta)

"La democracia y la felicidad

producen una literatura mediocre y sin vuelo.

La gran literatura

aparece en comunidades injustas y violentas

donde el ocio existencial se llena de creación.

Firmado, Daniel Mantovani.

Berlín, mayo de 1991".

Me rindo.

A ver, ¿qué te pasa, nena?

Me parece que estás un poco confundida.

No hace falta que te explique que puedo ser tu padre, ¿no?

No, me siento fatal, fatal.

Un dolor de cabeza. No sé.

Tengo que descansar, ¿viste?

Sí. No, si yo entiendo, entiendo.

Pero es imposible,

la verdad es que no, no voy a poder ir.

Ay, mirá qué lástima, qué lindo.

Sí, bueno, me lo pierdo, ¿qué voy a hacer?

Lo que te pido, por favor, es que...

me disculpes ante todos allí.

¿Eh?

Gracias, Cacho.

Gracias. Y disculpame vos también, pero voy a tener que descansar.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Hola?

¿Las 9:00 ya?

Gracias. Muchas gracias.

Nena.

Nena.

Disculpame, te vas a tener que ir.

¡Viva la patria, Daniel!

Bueno, gente, ¿apuramos un poco?

(MUJER) Este, ¿no?

Méndez, el siguiente.

Ah...

¿Daniel? No.

¿Méndez?

No.

Rechazado, entonces.

(RÍE)

¿Este no? (RÍE)

No.

Pero es el cuadro de la esposa del contador.

Empate. Define Méndez.

Afuera. El siguiente.

(AMBOS) Rechazado. -Pero es el papa.

Y...

Bueno, Méndez.

Oh...

Sí, la técnica es muy pobre. Sí.

Bueno, si todos estamos de acuerdo, este está rechazado.

El siguiente... Ah, no, ya este es el último.

A ver, esperá, esperá, esperá. Volvé a darlo vuelta.

¿Se dan cuenta?

Lo que pasa es que acá hay gente que pinta con lo que tiene a mano.

Pobrecitos, yo les digo que se consigan telas,

bastidores, pero...

Pero justamente, el autor de esta obra,

lo quiera o no lo quiera,

está poniendo el dedo en la llaga.

Porque con el cartel que hay del otro lado,

logra que una obra con un motivo intrascendente

y mal resuelta,

adquiera un sentido distinto.

Involuntariamente está proponiendo un punto de vista crítico.

Discúlpeme, Daniel, pero yo conozco al muchacho,

conozco mucho a sus padres,

y la obra que él hizo es el paisaje de adelante,

lo otro no.

Ya, pero...

¿qué importa lo que el artista haya querido hacer?

Esta obra habría que colgarla,

no contra una pared, sino en la mitad del salón,

para que la gente pueda apreciar a ambos lados.

Para mí es el primer premio indiscutidamente.

Un soplo de aire fresco.

Es verdad.

De acuerdo totalmente con Mantovani.

Primer premio.

Bueno, yo ahora me voy a preparar las actas.

Voy a tardar un tiempito.

Eh... Ya vengo.

Gente con pocas inquietudes, nadie hace nada...

Pero eso no es privativo de Salas, gente así hay en todas partes.

En Nueva York, en Ámsterdam, en Berlín...

(Puerta abriéndose)

Doctor Florencio Romero, presidente de la AAPS.

¿AAPS? ¿Qué es eso?

La Asociación de Artistas Plásticos de Salas, ¿eh?

Ah, qué bien. Los felicito. Bueno, gracias.

Puede ser que, según usted,

mi cuadro no sea lo suficientemente bueno.

Lo encuentro entre los rechazados

y, tal vez, no sé, hubo una confusión o algo.

Perdón, a ver si entiendo bien. Está participando del concurso

y al mismo tiempo,

¿quiere opinar sobre lo que nosotros elegimos?

No, perdón por osar emitir opinión

porque obviamente no estoy a su altura

como para decir absolutamente nada.

Esto es lo que yo me imaginé,

porque sus gustos pictóricos, evidentemente,

están completamente subordinados a los usos y costumbres de afuera.

Y eso es lo que está tratando de imponer acá,

junto con su literatura, que está...

plagada de resentimiento

y de rencor contra su propio pueblo,

contra sus orígenes.

Usted es un mediocre, ¿eh?

Disculpe, pero le voy a pedir que se retire

antes de que se me empiece a acabar la paciencia.

Ya está, basta.

Ya está. Sí, sí, ¿cómo no? Ya me voy.

Vamos a ver quién tiene la última palabra.

¿Eh?

¿Qué...?

(Vehículo acercándose)

(Motor acelerando)

(Motor acelerando)

(Motor acelerando)

(Motor acelerando)

Va.

¡Va!

No te puedo dejar solo. ¿Dónde vas?

Al hotel. Vamos, te llevo.

Esto son los matones de Romero, pero saben que conmigo no se jode.

Ah, Romero, ya tuve el gusto.

¿Y de dónde apareciste vos?

(RÍE)

Titi, me avisás si te llegan a molestar estos tipos, ¿está?

Gracias. Nos vemos. ¿La viste a Irene?

Ayer, sí, nos vimos.

Charlamos un rato, nos pusimos al día.

Muy bien.

¿Y cómo la viste? Bien, bien.

¿Cómo la viste?

La vi muy bien, Irene es una mujer muy valiosa.

Ajá.

Me costó mucho, ¿sabías?

Me costó mucho, mucho, mucho.

Hacía tres años que te habías ido y...

y ella seguía enganchada.

Me acuerdo un día, estábamos casados ya,

llego a casa y la vi llorando.

Mal.

Estaba leyendo tu libro. Lo escondió, yo me di cuenta.

Ella leyó todos tus libros.

Se iba a Buenos Aires a buscarlos, se los hacía traer.

Te siguió como pudo...

toda la vida.

¿Por qué te digo esto?

Porque sos mi hermano, mi amigo,

y quiero que sepas que todo esto que te conté

ya está superado,

ya está pasado, pisado, allá atrás, enterrado.

Seguro. ¿Me entendés lo que digo?

Perfectamente. ¿Me seguís?

Somos muy felices, Titi. Y así se los ve.

Te espero hoy, no llegues tarde, ¿eh?

El Grano, 45.

Nos vemos.

Gracias. Eh, disculpe, Daniel.

Esta silla, de la que le hablo, además funciona a batería,

lo que le permitiría valerse por sí mismo.

¿Sabe qué significa para un chico en la situación de Julián?

Vayamos al grano, por favor.

Sí, necesitamos 9800 dólares para poder comprar esa silla.

Es importada.

Se imagina que para nosotros es una cifra inaccesible

directamente, ¿no?

Yo desocupado, mi mujer maestra.

Hemos peregrinado atrás de esa silla,

recorrimos todos los organismos

que usted se puede imaginar y más también.

Pero nada, nada, señor.

Por eso me atreví, bueno, por eso nos atrevimos a venir.

Lo que para nosotros es inalcanzable,

tal vez para usted sea poco. Y ese poco para Julián es todo.

Serían 9800 dólares, señor.

Le cuento ahora un poquito de Julián, ¿me permite?

Hincha del San Lorenzo, como el padre, obvio,

cariñoso, sensible, una voluntad de hierro, ¿eh?,

le gusta mucho estar afuera, le gustan los días de sol,

pero lo que más le gusta es escuchar música en la compu.

Horas. ¿Cómo se llama? Decile al señor la chica esa

que te gusta tanto que está de moda.

¿Cómo se llama? Decile al señor. -Taylor Swift.

Esa, Taylor Swift. Siempre de buen humor.

Así como lo ve ahora, siempre. A pesar de todo, es un ejemplo.

Pura voluntad, puro corazón, ¿eh? Un luchador.

Aunque le parezca mentira,

es él el que nos sostiene a nosotros.

Yo le dejo mi tarjeta, señor Daniel,

acá tiene todos mis datos. Y desde ya, muchísimas gracias.

Ahí está.

Mire, lamento lo que está padeciendo su hijo,

pero yo no los puedo ayudar.

Yo... no se trata de si es mucho o es poco dinero,

pero yo no soy una ONG.

Para ayudarlo están los organismos del Estado.

Y no es que su caso me resulte indiferente.

Yo soy una persona muy comprometida,

pero mi compromiso como escritor pasa por otro lado.

Y le vuelvo a aclarar,

si necesitaran un dólar o 100 000, sería lo mismo.

Supongamos que yo acepto.

Es una suposición, no lo voy a hacer.

Y le doy los 10 000 dólares.

Es verdad lo que usted dice, a mí no me costaría nada.

Pero sería una actitud perversa y contraria a mis principios.

¿Qué pasa con el resto de las personas

que tienen la misma necesidad que su hijo?

Sería sumamente injusto. Lo siento, pero no.

Pero, señor, ayudar a uno ya es algo.

Aunque sea, está ayudando a uno.

Ya sé, está claro que hay mucha gente que necesita.

Sí, en todo el mundo.

¿Pero no es mejor que haya un millón de personas que necesitan

y no un millón uno?

Somos todos de Salas, señor, a usted no le cuesta nada.

Ayudarlo sería como si yo fuera una deidad,

un salvador,

que decide de manera, no sé, milagrosa

sobre los que, providencialmente, se cruzan en su camino.

El problema es que yo no soy una persona religiosa,

ni quiero tener esa posición frente a nadie.

Mi respuesta... es no.

Y además,

me parece extorsivo el modo en que lo plantea.

Buenas tardes.

Disculpe.

La creación artística es independiente

de la ética o de la moral.

Los grandes pintores del Renacimiento,

como Rafael o Miguel Ángel,

crearon obras geniales al servicio de la propaganda de la iglesia.

O buena parte de la magnífica obra cinematográfica

de Leni Riefenstahl

fue realizada como publicidad del nazismo.

Sí, ejemplos así hay cientos. Buenas tardes.

Ah, bueno.

Hola a todos.

Soy el doctor Florencio Romero.

Seguramente todos me conocen y saben muy bien quién soy.

Me van a permitir una muy breve interrupción.

Ahí les van a repartir a todos fotocopias con fragmentos

de un libro de este sujeto... No se puede creer.

...que se llama "El gigante de arena".

Ahí ustedes van a poder comprobar

cómo se encarga de ensuciar a nuestra comunidad,

tratándonos de brutos y pervertidos.

Pero no solo ahí, en toda la obra de este personaje, de este sujeto,

no hace otra cosa más que tratarnos como la peor basura.

Sí, no te hagás, no te hagás. Vos sos la peor basura.

Porque tratás de endilgarnos a nosotros

de todas las peores conductas humanas.

Estimado custodio de las buenas costumbres,

si no te interesa escucharme, cosa que me honra enormemente,

te invito a retirarte de la sala,

porque aquí hay gente que sí me quiere escuchar.

Te pido respeto, no conmigo sino con ellos.

No te hagás el demagogo.

No jugués a eso, acá la gente no sabe quién sos.

No saben lo que escribís, no jugués con la ingenuidad de la gente.

Por algo no volvió nunca a su pueblo.

Toda la obra de este millonario

está montada sobre la calumnia a su propia comunidad,

si eso no es ser una rata, la verdad es que yo no sé qué es.

Vos sos un sirviente de lujo de los europeos.

Sos un bufón de los europeos.

No tenés conciencia de tu pertenencia.

Sos un desclasado. Mirá...

Sí, por algo Dante Alighieri

ubica a los traidores en el último círculo del infierno,

porque considera que la traición es el peor de los pecados.

Y la razón es muy simple.

Para traicionar, primero hay que conquistar

la confianza y el afecto de la víctima.

¡Este tipo es un Judas!

¡Bravo! Sí, sí, sí.

Bravo, bravo, bravo.

Si me quieren acompañar y si no yo leo en voz alta.

Cuento "El paso a nivel", página 120.

"Aparte de los caballos criollos, el ingeniero,

el gigante de la circunvalación, como le decían los criollos,

tenía otra afición.

En un galpón de su estancia esclavizaba a pobres y analfabetos

para que los sirvieran.

Familias enteras hacinadas bajo su yugo por...".

No hace falta, me parece, que les aclare a quién se refiere.

Al ingeniero Gagliardi, Tulio Gagliardi,

un querido vecino de Salas.

El Lungo Gagliardi.

Medía dos metros de alto, dueño de los galpones

a la salida de la ruta.

Lamentablemente, como sabemos,

no está vivo para defenderse de las injurias de este personaje.

Si estuviera acá, estoy seguro que lo ubicaría

como un hombre como corresponde. Ah, bueno.

No es solo eso, hay mucho más. ¡Vos sos una rata!

¡Porque huiste como una rata cuando las papas quemaban!

¿Sí? ¡Sí, señor!

Y venís a hacerte ahora, ¿qué venís a dar cátedra?

Encontraste la fórmula perfecta.

Denigrás a tu pueblo y lo cobrás y lo facturás en euros allá.

¡Vos sos un lameculos de los europeos!

¡Que los premios te los den ellos, porque trabajás para ellos!

¡Muy bien, muy bien, muy bien!

¡Muy buena la performance!

Muy convincente e incluso mejor que la que hiciste a la mañana.

Muy buen "acting", te felicito.

Y te agradezco la idea,

a lo mejor la incluyo en una próxima novela.

Aunque no creo que me sea útil,

porque es demasiado idiota y payasesca.

Ahora sí, se retiran de la sala porque acá hay gente

que quiere escucharme a mí y no a ustedes.

Tranquilos, tranquilos, ya terminé.

Ya nos vamos, ¿qué pasó? Te asustaste, ¿eh?

No te vamos a hacer nada.

¿Qué se puede esperar de un tipo que no tuvo la dignidad

de volver a su pueblo para enterrar a su propio padre?

¿O miento?

Va.

Una vez más, la realidad supera a la ficción.

Vamos a suponer que es verdad lo que dicen,

¿eh?,

que es cierto que yo soy ese monstruo que ellos describen.

¿Eso me invalidaría como artista?

Yo escribo literatura,

escribo novelas, escribo ficciones,

no escribo panfletos sobre comportamiento ético.

Y muchas de las conductas deleznables

de algunos de mis personajes,

lamentablemente forman parte del mundo en el que vivimos.

Y que mis personajes hagan lo que hacen,

no quiere decir que yo apruebe o desapruebe esas acciones.

¿Aprueban los asesinatos los autores de novelas policiales?

Sí.

¿Pero por qué no escribe sobre cosas lindas?

Me rindo.

Me rindo.

Su pregunta pone en entredicho

toda una vida dedicada a la literatura.

(Ladridos)

(Música triste de piano)

El hotel parece de una película rumana.

Ah, además me subieron a un camión de bomberos

para saludar a la gente.

Sí.

Junto con la reina de belleza. Ya le voy a contar.

Nuria, la llamo por lo siguiente.

Quiero comprar una silla de ruedas a un chico que la necesita.

Es una silla especial que no hay acá.

La voy a poner en contacto con el padre y usted, no sé,

le manda la silla o el dinero.

No sé. Lo que sea más práctico.

¿Le doy el teléfono?

Tenés un hogar hermoso. ¿Hermoso?

Qué adjetivo horrible elegiste.

¡Eh!

Beso.

Mirá lo que es esto.

Cabecitas de cordero. Es su comida preferida.

Una vez superada la impresión, doy fe que son riquísimas.

Una para cada uno.

A mí lo que me llama la atención es que seas tan ingenuo...

o tan ególatra. No sé.

No haber pensado que, a lo mejor, alguno acá, en Salas,

se podía ofender con lo que escribís, ¿no?

Más allá que Romero es el tipo más asqueroso de Salas.

Eso ya lo sabemos.

¿Qué pasa?

¡Oh! ¿Vas a comer algo así en Europa?

Impresionante.

Pero que conste que el asado argentino,

o sea, el asado como invento argentino, no existe.

¿No existe? Hace 2000 años

los chinos ya comían carne a la brasa.

Si se llega a enterar un gaucho de estos,

se hace un harakiri. ¿Cómo se dice?

Eso japonés. Uno se corta la verga con un facón.

Y las vacas tampoco son argentinas, las trajo Colón.

Argentinos son los avestruces, las perdices...

Increíble. La misma retórica de hace mil años, vos, ¿eh?

Vos también estás igual.

Bueno. Bueno. Bueno, ¿qué?

No. Chinchín.

Ah. Primero, el chinchín.

Ustedes saben que yo no soy sentimental, ¿eh?

Me cago en todas esas boludeces, en la solemnidad y todo eso,

pero quiero brindar por vos, Daniel.

Quiero brindar por vos, que...

mirá de dónde saliste.

de dónde saliste y a lo que llegaste.

Te rompiste el orto para llegar a lo que llegaste.

Me siento muy orgulloso de vos, Daniel. Muy orgulloso.

Una persona digna,

honorable.

Bien, Daniel.

Irene. ¿Qué decir de Irene?

La mujer con la que espero pasar el resto de mi vida,

con la que hice una familia

basada en el respeto.

Con la que comparto...

todas las noches la cama.

¿Qué más?

Chinchín.

Soy un boludo.

Beso a papi.

Belleza.

Vamos a comer.

Impresionante.

Y todavía falta la cabecita de cordero.

¿Qué hacés, Daniel, lavando?

Dejá, que después lavo yo. No. Dejame ayudar.

Dejalo, que le gusta.

¿Y entonces? Bueno.

Yo abro la puerta y la veo.

Una chica hermosa. Era casi una nena.

Pero con una actitud muy de puta, ¿viste? Muy decidida.

Se metió de "prepo" en la habitación.

Una "groupie" profesional.

Desinhibida, guarra, dispuesta a todo.

La pendeja estaba decidida...

¡Llegaron los chicos!

¡Hola!

Hola. Es Julita. Nuestra hija.

Sí. Ya nos conocemos. Fui a su clase.

Es "refán" de tu obra. Se leyó todo, ¿eh?

Beso. Beso.

Y él es Roque, el novio.

¿Por qué no vas a preparar unos whiskicitos para todos?

Vamos.

Vamos.

Whisky, Roque.

¿Y te la cogiste a la piba? No.

¡Boludo! No, no.

Vienen los gringos de afuera a cazar chanchos salvajes,

los llevamos con Roque, Roque tiene una camioneta 4x4,

con reflectores, con toda la parafernalia.

Le proveemos a los gringos todo, las armas,

las municiones, la comida..., todo,

y empieza la cacería de chanchos salvajes.

Los chanchos salvajes por ahí vienen y por ahí no vienen.

Roque le larga,

le largamos esos chanchos domésticos que comen de la mano.

Y entonces, los gringos tiran

y pifian porque son burros, ¿me entendés?

Entonces, Roque, desde arriba de la caja de la camioneta,

con su rifle mira telescópica,

le tira sincronizadamente cuando tiran los gringos.

¿Me entendés? Así.

Así. Así tira.

Y, entonces, cuando ellos pifian, este le da.

Y ellos creen que ellos le dan, ¿me entendés?

Es todo satisfacción garantizada. Cierre.

Y comieron perdices.

Y ahí termina.

Hacele el chancho. (RÍE)

Ay, papá. Una, una, una.

Hacele el chancho salvaje. No, Antonio. ¡Antonio!

Hacéselo. Basta, papá.

Bueno, está bien. No quiere.

¿Cuándo te vas?

Pasado mañana.

¿Querés cazar chanchos salvajes con nosotros mañana a la noche?

Total, aunque seas gringo, no te vamos a cobrar. (RÍE)

Y mirá. Ahí tenés historias de gente rústica y de campo

para tus lectores europeos. Está bien.

¿Eh? Está bien. Vamos.

¡Bien! ¿Escuchaste? Va.

Prepará todo que mañana a la noche...

vamos a ir a cazar chanchos salvajes con el amigo. ¿Está?

Bueno, y ahora, nos vamos a ir a tomar un traguito

a otro lado, un poquito más para...

¿Eh? No, no. Yo estoy muy cansado.

De verdad. No duermo casi desde que salí de Barcelona.

Vamos, amigo.

(Música disco en el interior)

¡Hola!

¿Cómo vas? Dale un besito a mi amigo.

Dale un besito a mi amigo. Hola.

Ahí está. Muy bien.

A estas pibas me las debo haber cogido...

veinte, treinta veces a cada una.

(INCOMPRENSIBLE)

Yo soy de la teoría que...

uno puede tener una aventura con una mina,

con una piba que no es la mujer de uno,

y puede tener un desliz.

¿Eh?

Pero sabe que vuelve a la casa de uno,

donde está la mujer de uno,

la que le pertenece,

la de la familia, la del respeto.

(INCOMPRENSIBLE)

La mujer de uno también puede tener alguna aventura

con algún... paracaidista.

¿Qué pasa?

(Música disco)

(Fin de música)

(Aplausos de unos pocos)

(VOMITA)

¡Eh, Roque! ¡Eh!

Roque, ahora que no están las brujas,

hacele a Daniel, hacele el chancho.

Escuchá, escuchá.

(GRUÑE COMO UN CERDO)

Hacéselo de nuevo.

Pero con ganas, boludo.

(GRUÑE)

Es un hijo de puta. Es un chancho. Sí.

Ay, disculpad, muchachos, pero yo me voy a ir, estoy muerto.

Hace tres días que no duermo, de verdad.

Llevalo. Me quedo un rato charlando con la psicóloga.

No, dejalo a Roque, que acaba de llegar.

Yo me voy solo, camino, cualquier cosa, me tomo un taxi.

Boludo. Boludo. No hay taxi acá.

Y el hotel queda muy lejos.

Llevalo, Roque.

Roque.

¿Qué miras, vasco? ¿Qué es esa risita de pelotudo?

¿Qué estás mirando? ¿Algún problema?

¿Qué hacés acá dentro? ¿Cómo hiciste para entrar?

Hola. Andate ya mismo, por favor.

Vos sabías la relación que yo tengo con tus padres.

Pará con todo esto.

Vale. No me rechaces. Quiero que te vayas.

Están tus padres y tu novio también.

No es más mi novio. Cortamos. Es un bruto y un imbécil.

No me interesa.

Vestite y andate.

Me quiero ir de este lugar. No me quiero quedar acá

y tener la vida de mierda de mi vieja.

Te vestís y te vas.

¿No me vas a hablar?

¿Hola?

Hola.

Puto.

(Llaman a la puerta)

¡Terminala!

(Llaman a la puerta)

Andate. Basta.

(Llaman a la puerta)

¡Basta!

Antonio.

¿Querés que hablemos, Antonio?

¿Antonio?

(TODOS) # ¡Oh! Juremos con gloria a morir.

# ¡Oh! Juremos con gloria a morir. #

(MICRO MUY ALTO) Muy bien. Ahora sí.

Vamos a ver qué tenemos por acá.

¿Unas palabras de nuestro Ciudadano Ilustre?

¿Se oye bien?

Eh... Me siento muy honrado por este gesto

que perpetúa mi figura.

O al menos algo ligeramente parecido a ella.

Debo reconocer que es un retrato muy personal.

Un amigo mío escritor,

Premio Nobel también, me dijo una vez:

"Ser Premio Nobel te convierte en una estatua".

Por lo visto, no era solo una metáfora. Muchas gracias.

Muy bien. Muy bien.

Estuvieron muy bien, muy bien. Los felicito.

En tu última clase, la de hoy, no vas a tener problemas.

Te lo aseguro, te lo garantizo, andá tranquilo.

Sí. De todos modos iba a ir. Tranquilo.

En todos los pueblos hay gente resentida, Daniel.

No se van con tus éxitos, tus logros,

que el Premio Nobel, que esto, lo otro..., no se lo bancan.

Además también es una forma de pegarme a mí.

Interno del pueblo, un tiro por elevación... Los conozco.

Daniel, eh...

una última cosita con respecto al concurso. Mirá.

Creo que vos tenés razón en todo. No tengo ninguna duda, pero...

te pido que incluyas algunos de los cuadros que dejaron afuera

de la selección que hicieron.

Me dijeron que rechazaron a todos los pintores del pueblo.

No lo tomes a mal, pero...

qué sé yo, yo de arte no entiendo nada.

Pero vos te vas mañana de Salas y no volvés más.

Yo me tengo que quedar acá, ¿entendés?

"¿Por qué me dejaron afuera?

Que esto, que lo otro...". ¿Entendés?

Es una ahuchada que yo te pido.

Es agregar unos cuadritos.

Así, en la inauguración, podemos tener la fiesta en paz.

Hagan lo que quieran, si es una cuestión de Estado.

¡Daniel!

Te esperamos hoy a las 7, ¿eh?

¡Esta vez no nos falles!

¡Daniel!

¡Daniel!

Cómo nos cagó, ¿eh? No vino al final.

Esta noche, ¿cómo la ve?

¿Cómo era tu nombre?

Renato. Renato.

Sí. Mirá.

Yo ni fui ni voy a ir a tu casa,

porque no te conozco, no sé quién sos. ¿Está claro?

Y vos tampoco me conocés a mí.

No tenés ni la más mínima idea de quién soy ni de cómo pienso.

Los personajes de mis libros

son justamente eso, personajes de ficción.

No tienen existencia real. Si vos te ilusionaste

creyendo que tu papá era uno de esos personajes, lo lamento.

Pero... Vos y yo no tenemos nada en común.

No... Salvo haber nacido acá,

o sea, nada. Yo no los cagué, como vos decís.

No tengo la obligación de ir a tu casa

por el solo hecho de que me hayas invitado.

No soy un objeto del cual vos podés disponer.

¿Está claro? Vos tenés que invitar a alguien

a quien realmente le interese tu invitación.

Pero... No funciona como vos creés.

Escuchame. Te estoy hablando. Sí, sí.

No funciona como vos creés.

Tiene que ser de ida y vuelta, recíproco. ¿Entendés?

Sí. Yo normalmente no me tomaría

este trabajo, no te daría tantas explicaciones.

Pero hoy, no sé por qué,

tengo ganas de decir lo que pienso de verdad,

como si nos conociéramos realmente.

Pero se trata de mi padre, por favor.

Buenos días.

No entiendo qué carajo estás haciendo.

No sabía que te habías convertido en un viejo decadente.

No sabía quién era. Te imaginás que de haber sabido...

¿Interrumpo algo?

¿Qué te pasó en la cara a vos? ¿A quién?

Ah, no. El vasco habló una boludeces y...

lo mandé en ambulancia.

¿Y dónde dormiste anoche?

Estuve con el Titi toda la noche.

Estuvimos hablando de...

de la vida, de la vida.

Ya está. Bueno, andá pa' casa. Dale.

Dale. Andá pa' casa.

Vamos.

¿Te llevo a algún lado? ¿Vas para un lado?

No, voy a la Sociedad de Fomento, tengo mi última clase hoy.

Vamos, te llevo. (CARRASPEA)

No, no, no, no.

No.

(Coche alejándose)

Prefiero ir caminando, así me aireo un poco.

No te olvidés que después cazamos chanchitos, ¿eh?

Ya. ¿Eh?

(Motor arrancando)

Hoy soy... una figura ilustre,

aunque muchos no sepan muy bien por qué,

una clase de prócer

a la que se saca del ropero y se le "aplumerea"

para que asista a algún acontecimiento cultural

y diga alguna frase de ocasión

para después volver a guardarla en el ropero, ¿no?

Un destino definitivamente pueblerino

para alguien que hace más de 30 años

intentó escapar justamente... de eso.

Pero, de todos modos, para prócer me falta algo fundamental:

Mi propia muerte.

Y por último,

un aplauso para ustedes

por seguir viniendo.

(Aplausos)

Para ustedes.

Daniel, ¿le llevamos?

No, no, gracias.

Disculpe, buenas tardes. Estaba mirando nada más.

Esta fue la casa de mis padres, mi casa.

Yo pasé toda mi infancia aquí.

¡Está cerrao'! Este era el "garage".

(Música triste)

(DESDE LA CALLE) ¡Vende patria! -¡Hijo de puta!

(Explosión)

(Ladridos y alarma)

Suerte.

(Conversaciones cruzadas)

Bueno, amigos,

es un gusto para mí inaugurar este concurso de pintura.

Y un honor, además, de que el presidente del jurado

sea nada más y nada menos que Daniel Mantovani,

artista salense que ha conquistado el mundo

y que desde hace dos días es Ciudadano Ilustre

de nuestro querido pueblo.

Ha sido jurado, además, Emilse, nuestra secretaria de Cultura,

y Méndez, que no está aquí por razones personales.

Él ya no trabaja con nosotros.

Estoy convencido...

de que la cultura es central

en el desarrollo de toda sociedad.

Y que desde el Estado tenemos la obligación de promoverla.

Les quiero agradecer a ustedes

que nos ayuden a defender nuestra cultura.

La mejor política cultural...

La mejor política cultural es no tener ninguna,

defender a nuestra cultura.

Siempre se considera a la cultura como algo débil, frágil,

como algo raquítico que necesita ser custodiado,

protegido, promovido y subvencionado.

La cultura es indestructible.

Es capaz de sobrevivir a las peores hecatombes.

Hubo una tribu salvaje en África

en cuyo lenguaje no existía la palabra libertad.

¿Saben por qué?

Porque eran libres.

Creo que la palabra cultura

sale siempre de la boca de la gente más ignorante,

más estúpida y más peligrosa.

Yo, personalmente, no la uso nunca.

Señores,

estas no son las obras que habíamos premiado.

Ni siquiera son las obras que habíamos seleccionado.

(Voces de protesta)

Y tampoco habíamos elegido, ni mucho menos premiado,

la obra del doctor aquí presente.

¡Callate, apátrida!

¡Sorete! ¡Invertido! -¡No! ¡Pará!

-¡Cagón ¡Cagón! Ven acá, cagón.

¡Burro!

-¡Cagón! -¡Pará! ¡Pará!

-¡Te voy a agarrar! ¡Vení afuera!

¡Mantovani! ¡Ciudadano Ilustre!

¡La puta que te parió!

-¡Por favor! -¡Vení acá!

(Cristales rotos)

¡Demuestra si sos hombre! ¡La concha de tu hermana!

¡Ciudadano ilustre! ¡Te voy a dar!

(Golpe)

¡Vení a la calle si sos hombre!

¡Traidor de mierda!

¡La puta que te parió!

¡No me toqués! ¡Salí a la calle, te espero fuera!

¡Ciudadano ilustre, te voy a dar!

(Portazo)

(Murmullos)

Ya me voy, pero quiero decir algo más.

Confieso que no me cae tan mal tener detractores que me repudien

con tanta vehemencia.

Y a pesar...

de la tremenda brutalidad de estas acciones,

siento una íntima satisfacción

ante una expresión del pueblo en contra de lo instituido,

o sea, yo mismo.

Pero vayamos al punto.

Como curtido observador de la comedia humana

siento como una obligación

tratar de hacer de este mundo un lugar menos horrible.

Sé que es una batalla perdida,

pero eso no significa que abandone la lucha.

Ustedes sigan así,

sigan igual, que aquí nunca cambie nada.

Sigan siendo una sociedad hipócrita

y estúpidamente orgullosa

de su ignorancia y de su brutalidad.

Lamento haberles causado tantos trastornos.

Sigan con su apacible vida,

sigan haciendo de Salas...

este paraíso entrañable.

Nada más.

(Murmullos)

No, Daniel, salga por la puerta de atrás.

Venga. Venga. Venga.

Ni se te ocurra irte de cacería con Antonio, ¿eh?

Te tenés que ir ya de Salas.

¿Qué te pasó?

Daniel, haceme caso por primera vez en tu vida.

Vamos al hotel a buscar la valija.

Te tengo que sacar ya mismo de acá.

(Motor ahogado)

No anda. (SUSPIRA)

Voy a buscar la camioneta.

Prepará tus cosas y te paso a buscar por ahí.

Okey.

Daniel, llegó el colchón de látex. Ahora lo reemplazo.

Y le trajeron esto de la Escuela 39.

Llegó un periodista de Buenos Aires preguntando por usted.

Está en el hotel.

Llamaron de Presidencia de la Nación.

Quieren saber si es cierto que usted está alojado acá.

¿No se iba mañana?

Cambio de planes.

Ramiro, me parecieron muy buenos tus cuentos.

El que más me gustó es el de la pareja que espera

en el hospital. Me parece el más logrado.

Es un estilo terso, fluido, sin estridencias,

sin recursos tramposos.

Una prosa... simple, clara.

¿Demasiado simple? No.

Lo simple y claro puede ser subversivo y perturbador.

Pensá en Kafka.

No hay frases más simples y transparentes que las de Kafka.

Y al mismo tiempo, nadie más perturbador.

Hacerlo simple es un acto de generosidad artística.

¿Te parece que lo publiquemos en una antología que preparamos?

Eh...

Sí, claro. Muchas gracias. Nunca pensé...

Me lo quedo entonces, así se lo acerco al editor.

Y te lo cambio por uno mío.

"Para Ramiro, unidos por Salas y la literatura. Daniel Mantovani".

Muchas gracias, maestro. Gracias a vos por todo.

Te escribo en cuanto llegue a Barcelona.

Y si alguna vez andas por allá, sos mi invitado.

No, no. Esto no. Tómalo como un adelanto

por el cuento que te van a publicar.

Mucha valija para ir de cacería, ¿no?

Vamos, amiguito.

Vamos.

Ah, Titi, Irene no pudo venir, ¿sabés?

Pero te manda saludos.

(Música intrigante)

(RECUERDA) "Bueno, buenas tardes a todos.

Yo tuve un sueño, una idea loca que quise hacer realidad".

(Conversaciones cruzadas)

-"Pero ¿por qué no escribe sobre cosas lindas?".

-"Conquistar la confianza y el afecto de la víctima,

este tipo es un Judas".

-"Viva la Patria, Daniel". "Me casé con Irene,

te fuiste y me quedé con tu novia".

"Tenés historias de gente rústica y de campo

para tus lectores europeos".

-"Somos todos de Salas, señor".

-"Muy orgulloso de que papá haya estado en una de sus obras.

De alguna manera, lo ha hecho inmortal".

"No quiero la vida de mierda de mi vieja".

-"Necesitamos 9800 dólares".

"Se imagina que para nosotros es una cifra inaccesible".

-"Toda la obra de este millonario

está montada sobre la calumnia a su propia comunidad".

"Te tenés que ir ya de Salas". "Vamos, amiguito".

Roque, alcanzale las cosas. Escúchame, Antonio.

Callate, no digas nada. Está todo clarísimo.

Agarrá tus cosas y andate del pueblo, ¿estamos?

Chao, rata. Chao.

¡Corré, carajo!

Bien cerquita de los pies

a ver si te cagas bien en las patas,

hijo de una gran puta.

¡Corré!

(Disparo)

(RÍE)

(Disparo)

(Disparo)

(Disparo)

¿Qué hiciste, boludo?

(Música de intriga)

(OFF) "La muerte".

"Todo se aplana y se ordena".

"Mi nombre en el cristal de la eternidad".

Fin.

(Vehículo arrancando)

(Murmullos)

(Música triste)

(Aplausos)

Hola a todos, buenas tardes.

Soy Vicente Arestizábal, editor de Daniel Mantovani.

Gracias por venir a la conferencia de su nueva novela,

"El ciudadano ilustre".

Daniel va a hacer una breve lectura y después contestará sus preguntas.

"'El ciudadano ilustre'. Capítulo 1: La invitación.

Irse no es dejar de estar.

Durante años, cuando acá llegaba el invierno,

yo sentía el verano de mi pueblo en el cuerpo.

Ya no es así.

Esta historia empieza con una carta.

Una carta de papel. Proviene de mi pueblo,

Salas.

Creo que hice una única cosa en toda mi vida:

escapar de ese lugar.

Mis personajes nunca pudieron salir...

y yo nunca pude volver".

Dos últimas preguntas.

Allá.

-Sí, Álex Busart, de Canal+.

Primero quiero felicitarlo por la novela.

Y ahora va la pregunta: Si bien "El ciudadano ilustre"

transcurre en Salas como sus obras anteriores,

la novedad más saliente, en este caso,

es que usted es el protagonista.

¿No considera demasiado egocéntrica esta decisión?

Todos los escritores somos egocéntricos,

autorreferenciales, narcisistas y vanidosos.

Creo que eso constituye una herramienta

absolutamente imprescindible para la escritura.

El lápiz, el papel y la vanidad.

Sin eso no se puede escribir nada.

Última pregunta, por favor. -Carlos Ramírez, de La Vanguardia.

¿Cuánto hay en su novela de verdadera creación

y cuánto de realidad?

¿Importa eso, mi amigo?

¿Eh?

La realidad no existe.

No hay hechos, hay interpretaciones.

La verdad, o lo que llamamos la verdad,

es una interpretación que ha prevalecido sobre otras.

No me contesta a lo que le pregunto,

usted elude la pregunta. Para usted, con respecto

a lo de las interpretaciones.

Esta cicatriz, ¿qué es?

(Murmullos)

¿La ve? ¿Qué es?

¿Una antigua cirugía?

¿La marca por la caída de una bicicleta?

¿O una herida de bala?

Tarea para el hogar.

Muchas gracias.

(Aplausos)

Y ahora sí, las fotos.

(Música triunfal)

(Música suave de piano)

Somos cine - El ciudadano ilustre

Otra película argentina que se llevó el Goya a Mejor Película Latinoamericana. Daniel Mantovani, Premio Nobel de Literatura argentino, vive en Barcelona desde hace décadas. Sus novelas retratan la vida de su pequeño pueblo natal, Salas, del que partió para no volver, cuando tenía 20 años. Un día llega una carta de Salas invitándole a recibir la distinción de Ciudadano Ilustre.

El clan

No recomendado para menores de 16 años Versión española - El clan - ver ahora
Transcripción completa

Señor presidente

de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de personas,

doctor Ernesto Sabato.

Señoras, señores,

yo creo que lo que ustedes han hecho,

que ha entrado en la historia de nuestro país,

constituye un aporte fundamental

para que de aquí en adelante

los argentinos sepamos cabalmente,

por lo menos,

cuál es el camino que jamás deberemos transitar en el futuro

para que nunca más el odio,

para que nunca más la violencia,

perturbe, conmueva y degrade a la sociedad argentina.

Vamos.

(Televisión)

Lo dejé afuera.

Álex.

Levanta las manos.

Separa las piernas.

¡Te conviene colaborar con nosotros, carajo!

¡Vamos, derribadlas, vamos!

Dale, movete, carajo.

¡Dale, caminá!

Desde el salón Sur de casa de Gobierno,

se dirige al pueblo de la república

el excelentísimo señor presidente de la nación,

el teniente general don Leopoldo Fortunato Galtieri.

El combate de Puerto Argentino ha finalizado.

Nuestros soldados lucharon con esfuerzo supremo

por la dignidad de la nación.

"Los que cayeron están vivos para siempre

en el corazón y la historia grande de los argentinos.

No tenemos solo el bronce de las antiguas glorias.

Tenemos nuestros héroes,

hombres de carne y hueso del presente.

Nombres que serán esculpidos por nosotros

y las generaciones venideras.

Los pueblos solidarios de América Latina..."

Ustedes fueron testigos privilegiados

de las circunstancias más duras del combate.

En este acto expreso mi agradecimiento

por su actitud valerosa y heroica en el cumplimiento del deber.

¡Viva!

Parece que la semana que viene tenemos todo disponible y limpio.

-Muchas gracias. -Gracias a usted, comodoro.

¿Cómo está Epifanía, comisario? Muy bien.

¿Los chicos? Muy bien, gracias.

Comodoro, ¿cómo está usted?

¿Cómo anda de tiempo últimamente?

Por favor, eso no se pregunta.

Perfecto.

Le espero mañana.

Nos comunicamos en los próximos días para ultimar los detalles de todo.

Muy bien. Con permiso, Puccio. Gordon.

Empuje, empuje.

¡Álex, Álex!

¡A la izquierda!

¡Dale, dale!

¡Bravo, Álex!

Muy bien, tigre. Muchas gracias.

Buen partido.

Álex, partidazo total.

Alejandro. Hola.

Ya van para arriba los Pumas. Encantado.

Álex, qué partidazo. Gracias.

Qué bueno. Álex.

Álex, están los dirigentes que te dijeron.

(HABLAN EN INGLÉS)

Álex, buena, eh.

¿Dónde está mi güisqui?

Ricardo Manuquianes.

Ricky.

Sandra y Sonia, unas amigas.

Buenas, ¿qué tal?

(Gritos)

Las chicas no toman nada.

Y me parece que acá ya no da para más.

Pero si quieren, podemos ir a mi casa.

Encontrarte acá, ¿qué onda?

Nada, me quedé sin nafta.

Tengo el auto acá, ¿me tirás?

Por supuesto, amigo, vamos. Vale.

Es bueno saber que no solamente a mí me pasa estas cosas.

Hace dos semanas,

después de que te fuiste de la fiesta con las mellizas,

llegaron a casa unas escandinavas...

Por acá a la izquierda. Sí.

Eran danesas, suecas...

me la estoy llevando al barco de papá,

que ahora me lo presta porque estoy trabajando con él.

Y hasta ahí todo bien, todo fenómeno.

¿Por acá? Sí, acá a la izquierda.

Y las minas entregadas, locas con navegar,

me quedé sin nafta.

¡Quietos ahí! ¡Levantad las manos!

¡Levantad las manos!

Baje el arma.

Sí, viejo, sí.

Caminá.

Caminá y cállate, vamos.

Acá, la cabeza.

Entrá, carajo.

Nosotros no hicimos nada.

-Bajá la cabeza. -Soltame.

Bajá la cabeza, métete.

¿Estás bien?

Álex.

Sí, estoy bien, papá.

Mira, estos eran algunos niños de quinto.

Mami, mañana me levanto más temprano.

Me agregaron dos clases en el instituto.

Es que te has equivocado

en el denominador común de estas fracciones.

¿Cuál es el denominador común?

12. Y eso se pone aquí.

Es así, ¿cómo que no lo sabes?

¿Y a dónde sería?

Nueva Zelanda.

¿En serio?

Si vas para allá, vas a ver a Maguila.

Sí, buenísimo.

pregúntale cómo hizo para olvidarse tan fácil de todos nosotros.

Y del esfuerzo que hicimos para que él pudiera viajar.

Pa, fue un comentario nada más.

Lo mío también fue un comentario.

¿Por qué te molesta?

Yo no estoy reclamando absolutamente nada.

Al contrario, me preocupo.

Capaz que el pobrecito tuvo un ataque de amnesia

y no fue con mala intención que nos dejó acá,

solos con todo esto.

Bueno, él quiso ser jugador y seguir su propio camino.

¿Su propio camino? ¿Dónde lo leíste eso?

¿Qué se piensan que su hermano es?

¿Un héroe?

¿Un número uno?

No se confundan.

Es un desagradecido

y apenas tuvo la oportunidad,

nos dio la espalda a todos.

Porque a ustedes también los abandonó, eh.

No solo a mí.

¡Álex!

¡Álex!

Menos mal que te pedí que llegues temprano.

¿Cuánto más ibas a tardas?

Acá estoy. Álex, necesito que me ayudes.

Tomá.

De verdad te estoy diciendo.

Mami, ¿le puedes decir a la princesa que me ayude?

Ella tiene que hacer los deberes.

Ahí voy, ma.

Lo que ustedes embalaron fue maravilloso.

cómo la gente no valora lo que es nuestro.

Para demostrar que somos los mejores,

tuvimos que viajar a Sudáfrica y ganarles a los Springboks.

Increíble.

Ustedes sí que lo dejaron en lo más alto.

No tiene mucha sangre por ahí, ¿no?

Inolvidable.

Tenías que poner un póster acá.

Sí, acá.

Esos son los verdaderos héroes.

La selva de la paz.

Saludame a la familia.

Gracias, Álex.

Tengo el deber de informarle que el joven Ricardo Manoquiana

por el Frente de Liberación Nacional.

Ustedes, como grupo familiar del secuestrado,

tienen la obligación de abstenerse de dar aviso a la policía

si quieren volver a verlo con vida.

"Sí, escúcheme, pero ¿él está bien?"

Les advierto que sus teléfonos han sido intervenidos.

La logística de nuestra agrupación

nos permite mantener al rehén

por tiempo indefinido en nuestro poder.

¿Duele?

Todo el día me dolió.

Los alumnos me tienen agotada, te juro.

Y ahora vienen los exámenes.

Mira el nudo que tenés acá.

Sí.

Tenés unas manos especiales, qué suerte que tengo.

Gracias.

¿Está bien así?

Y si no, va a morir de hambre este hombre.

¿Mejor?

Los pies, Álex.

Ayuda a tu madre, que está muy cansada.

Está preparando mamá.

Ma, ¿qué hay para comer?

Arroz con pollo.

Ya termina, pa.

Adriana.

¡Adriana!

¿Qué? En un rato está la comida.

Bueno.

(Golpes)

Tranquilo, es la comida.

Les reitero la suma a entregar.

500 000 dólares en billetes de 100.

Única opción.

"Sí, no va a haber problema."

El pago del rescate tiene que ser únicamente en dólares

y el lugar a convenir

les va a ser informado en la próxima comunicación.

Presión.

(Silbato)

¡Vamos! ¡Dale! ¡Dale!

(DICTA) "Mamá, acá me tratan muy bien.

Si siguen las instrucciones,

todo va a salir satisfactoriamente."

¡Dale! ¡Vamos!

"La plata va y viene.

Dale, dale.

Dale, oso, dale, oso.

Vamos a escribir algo con un poco más de sentimiento,

Ricardo.

"Papá, te quiero mucho.

Perdón por las veces que no te dije te quiero."

Dale, Álex.

(LLORA)

Bien, loco, bien, muchacho.

¿Qué te pasa?

¿Cómo nada? Si estás chocando.

¿Cuál es tu fuerte?

Bueno, pisá para adentro y corré para afuera.

Sí. Y no respires por la boca, dale.

-Se fue de viaje. -Te estoy diciendo que no.

Hace más de una semana que nadie sabe nada de él.

Yo paso por la casa y la familia no me quiere atender.

-¿Probaste a llamarlo? -Lo llamé mil veces.

Me hablan rápido y me cortan el teléfono.

-Qué raro. -No es raro. No es raro.

A Ricky lo secuestraron.

-Pero ¿en qué andaste? -No, en nada.

A la familia ya le pasó antes.

Me vas a decir que a Ricky también lo secuestraron, no,

mucha casualidad.

(LLORA)

(Televisión)

Buen día, Arquímedes.

¿Cómo le va?

(Música)

Mateo.

Hola. Hola.

¿Qué son esas caras?

Apareció Ricardo.

¿Y?

Lo mataron.

¿Cómo que lo mataron?

Apareció muerto en un descampado con tres tiros en la cabeza.

La familia pagó el rescate, pero lo mataron igual.

No, no puede ser.

Sí.

¿Estás seguro que era Ricardo?

Sí...

El hermano tuvo que ir a la morgue a reconocer el cuerpo.

Tranquilo, eh.

Nosotros vamos al velatorio.

Ma, ¿me echarías un poco más de carne, por favor?

Está buenísima, ma.

Se las ve comer con ganas, sí.

¿Te gusta?

Muy rico.

¿No tenés hambre?

Gracias.

Está riquísima.

Gracias, hijo.

Terminá de levantar la mesa.

Sí, voy. Álex, toma.

Andá a levantar la mesa. Sí, ahí voy.

Las cosas se complicaron y no tuvimos otra opción, Álex.

Porque el pibe nunca se tragó tu interpretación en el auto.

Y enloqueció.

Le hablamos, le pedimos que se calme.

Le dijimos que lo mejor era que se calle la boca,

lo íbamos a buscar para hacerlo callar,

Nos amenazó.

Dijo que le iba a contar a los amigos poderosos del padre

y nos iba a destruir a todos.

A vos,

a mí,

a las chicas...

Y yo nunca voy a poner en riesgo nuestra familia, Álex.

No tuvimos más remedio.

Laborda le tuvo que disparar.

Pronto va a haber nuevas perspectivas de trabajo.

Dame un voto de confianza, hijo,

que espero que Dios no me permita defraudarte.

Dime dónde están las armas.

No lo sé, no lo sé.

Dale.

Despejado, señor.

Trae al médico.

Ordóñez, vení.

¿Interfiere en su actividad deportiva toda esta emoción?

Lo que tiene estar acá, digo, con los entrenamientos...

-Sí...

Felicitación. Muchas gracias.

Álex, una pregunta...

Dale, dale.

Sácala desde allá.

Hacemos un brindis por Álex.

Un brindis por Álex.

(Música)

Mirá a la cámara con una sonrisa grande.

Una foto de Álex con el padre, por favor.

Bien, bien, miren a la cámara.

"Este problema del fondo monetario

forma parte del cuadro político del país,

en que dada la situación institucional

realmente el país no puede salir adelante

en virtud de la propia debilidad del sistema institucional

y su falta de competitividad.

Hay un dato de estos días que es mucho más preocupante

que el acuerdo con el fondo.

Parecería que es la fuga de divisas,

de los 2000 millones de dólares de 1980..."

Hace tiempo que estoy saliendo

con la actual suegra de Florencio Outlet.

Enseguida entré en la intimidad de la familia,

me aprecian y me tienen muchísima confianza.

Yo me ofrecí a intermediar por él

ante unos contactos en fabricaciones militares

y si mi intervención era exitosa

y se daba lugar algún contrato,

él me iba a pagar una comisión.

Lo relacioné, avanzaron las negociaciones,

pero al final no me reconoció con nada.

Al tiempo,

me hizo lo mismo con otra mediación, ahora con la petroquímica,

general Mosconi.

Bien me dejaron de lado.

Esas negociaciones se hicieron gracias a mí.

¿Me entiende?

Estos son los hijos de puta que hunden al país.

Por eso viven así.

Ahora van directo a Punta del Este

y se quedan tres semanas de vacaciones.

O quizá más.

Cada vez que don Florencio sale en el barco con su familia,

me dejan la casa a mi cuidado.

¿El hijo siempre va con ellos?

Sí, siempre salen juntos.

Es una familia muy unida.

¿Cuánto hace que tiene el barco?

Hará...

cinco años.

¿Cuándo podemos ver la casa por dentro?

No estando ellos, se puede ver cuando usted quiera.

Y deslora 271 centímetros y 60 de manga.

Muy buena.

Sí, hace dos años, estoy aprendiendo.

Estoy en 70 kilos, ¿crees que me aguanta bien?

Sí, sí, hasta 93, seguramente.

Ah, bueno, bien. 205 litros más o menos.

Bien, bien, buenísimo.

Para río, así que creo que va a andar bien para mí, ¿no?

Sí, sí. ¿Qué material tiene?

¿Qué material es la tabla? Epoxi.

Parecida a la de Nacho, ¿no?

Sí.

¿Quieren verla tranquilos?

Me avisan cualquier cosa. Dale, muchísimas gracias.

¿En qué te puedo ayudar?

Estoy buscando un traje para windsor.

Pensaba un...

4-3.

4-3...

Sí.

Pero no me parece que un 4-3...

Para vos, no.

Tenéis cara de friolenta.

Y con el viento que corre,

me parece que como mínimo tenés que usar un 5-4.

Nunca paso frío.

Este es para vos.

Hagamos una cosa: próbalo.

te hago un 20 por ciento de descuento en efectivo.

Es por allá.

Tenés que probar las nuevas tablas que entraron la semana pasada.

No sabés lo que son, vuelan.

Yo ya tengo la mía.

Mirá.

Una de eslalon.

¿Hace mucho navegás?

Sí, un montón.

¿Me ayudás?

Sí.

Voy.

Te queda perfecto.

(Radio)

Se facturó casi el doble de lo que había calculado.

Yo vi una publicidad en la revista "San Isidro, tu lugar",

Qué bueno, ma. ¿Vos, pa, la viste? No.

Viene gente de todos lados.

vamos a tener que abrir una sucursal pronto.

Mirá qué bien.

Vamos a acostarte.

Anda, a descansar, mi amor, buenas noches.

Hasta mañana, papi. Hasta mañana.

-Chao. -Chao, enana.

Escuchame, estamos evaluando un nuevo trabajo,

Florencio Outlet.

Yo conozco al hijo.

Eduardo. ¿Lo ves seguido?

No.

Cada tanto pasa por el club.

¿Qué más sabés?

Que es un fanático del rugby.

Que sigue al Pumas.

Alejandro, te pregunté qué más sabés.

Lo que sabe todo el mundo, pa.

Que están forrados.

Es de vital importancia

que estés atento ante posibles nuevos encuentros.

Bueno, este es el salón.

"Quiero que averigües todo.

Con quién tratan y por qué.

Por ahora no, yo te voy a avisar."

Y ese es el piano que toca don Florencio.

Es un tipo tranquilo que no quiere quilombos.

Todo va a ser fácil con él.

Pero no.

Nuestro huésped va a ser este.

¿Qué?

Pero...

el plan era otro.

¿Plan? ¿Qué plan?

Yo no definí ningún plan todavía.

Pero el viejo es el que está nadando en plata

A mí Eduardo me quiere como un tío.

Es muy cercana la relación que tengo con él.

Se va a complicar todo y me van a descubrir.

Cuanto más cercana es su relación con el pibe,

mejor para nosotros.

Y esto es lo que va a hacer.

Se va a encontrar con la familia

y le va a decir que lo raptaron la noche anterior

y que lo utilizaron como señuelo frente a su hijo.

Les va a decir que actuó así obligado por un comando terrorista.

¿Algo más, pa? Anda, hijo.

(Gritos)

Hijo de puta...

Estate tranquila.

Ahí está el loco.

¡Álex! ¿Cómo andás?

Qué bueno que vinieran.

Mónica, Gonzalo.

Les preparé la mejor mesa.

Pasá.

¿Canal el Prode?

Frío.

Poner un negocio de ropa.

Helado.

No hay nada que me aburra más que ir a comprar ropa.

Dale, esmerate un poco.

¿Animar fiestas infantiles?

Tibio...

Pará, ya sé.

Poner un jardín de infantes.

Caliente.

Bueno, ese es el negocio que me va a ayudar

a cumplir mi sueño.

Mi sueño será ir a vivir a Suecia.

¿A Suecia?

"Guau".

Tan lejos.

A Kalmar.

La ciudad de donde vienen mis abuelos.

Enfrente de Olaf.

Ah, ya estuviste allá.

No, nunca.

Pero mi vieja me cuenta que es ideal para veranear,

que es más tranquilo

y mucho más previsible que acá.

Kalmar.

Me gusta el nombre.

¿Brindamos?

¿Por qué?

Nuestra organización no está dispuesta

a organizar una prueba de vida.

Va a haber una carta escrita por su familiar

adjunta a las instrucciones donde se detallan los pormenores

para su liberación.

¿Te gusta?

Bien, ahora va a escribir una carta dirigida a sus familiares

para informarles que se encuentra bien.

¿Está listo?

Dale, dale.

Ay, ay...

Escriba:

"Papá,

tranquilizate, que me tratan muy bien".

"Tranquilizá a Roli, decile que la quiero mucho.

Ahora todo depende vos".

Bien, bien.

No entiendo, pa.

Hijo, ¿estás bien?

No cenaste.

¿Pasa algo?

Fíjate cuánto te tiene que entrar en 42.

Yo tengo que salir. Dentro de un ratito vengo.

Ma, me voy a acostar.

¿No me miras la pila de inglés?

Adri, tengo mil cosas para corregir.

Dámelo, ahora me fijo.

-Gracias. -Buenas noches.

Chao, Guille.

(Radio)

Para el pago del rescate,

deberán seguir minuciosamente las instrucciones dadas.

Les reitero la suma entregada.

Un millón de dólares en billetes de 100.

Les recomiendo no hacer infracciones de tránsito

y no miren por los espejos retrovisores.

Si no cumplen con estas órdenes,

tanto la vida de ustedes como la de Eduardo

corren peligro.

Ahí están. Ahí están.

(LLORA)

Van a estar hasta mañana acá.

Una vida se van a quedar.

(SOLLOZAN)

Andá alcanzándome.

Perfecto.

Sentate, por favor.

Yo ahora te quiero agradecer.

Me da mucha seguridad tenerte cerca en estos momentos, hijo.

Lo hiciste muy bien.

Te felicito.

Esto es para vos.

Ojo, que es mucho dinero.

Gracias.

¿Tenés una bolsa para que lo ponga?

Somos de la policía.

Quédese tranquila.

No pasa nada, ya está, ya terminó.

Somos de la policía, ya está, ya pasó todo.

¿Usted sabía que había alguien ahí?

¡No sé de qué me habla!

¿Cuánto hace que estaba ahí?

¡Baje el arma de ahí, no lo sé!

Ya falta poco.

Un poquito más, un poquito más.

¿Cuánto hace que esa mujer estaba ahí?

¿Cuánto hace que esa mujer estaba ahí?

Tranquila, señora, toma.

El comodoro ya está en camino.

Ya se ha notificado.

Iniciamos una etapa

que sin duda será difícil

porque tenemos todos

la enorme responsabilidad

de asegurar hoy y para los tiempos

la democracia y el respeto por la dignidad del hombre

en la tierra argentina.

Buen día. Buenas.

Necesito ver al comodoro.

Ya me lo dijo por teléfono, yo ya le expliqué.

Por eso vine, no me alcanza su respuesta.

Escúcheme, Puccio.

El horno no está para bollos.

¿No le parece evidente?

No me entiende cuando hablo, ¿no?

Quiero ver al comodoro.

Las cosas están bastante espesas.

Sería bueno que usted se guarde un poco.

Este Gobierno está haciendo tantas pelotudeces

que nadie sabe qué va a pasar.

Hazme caso: guárdese.

¿Que yo me guarde?

Por aquí. No, el camino ya lo sé.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Dale! ¡Dale!

¡Eso! ¡Vamos!

¿Viste las noticias?

No, ¿qué pasó?

Agarraron a la banda de Anibal Gordon.

Un hijo de mil puta que se quedó sin laboro.

Y empezó a chupar gente por cuenta propia.

Parece que el pato rizó un pibe de San Isidro

en la parte de la banda.

¿Podéis creerlo? Pendejo hijo de mil puta.

Estoy seguro que son los que mataron a Ricky.

Adelante, por favor.

Muchas gracias.

Buen día.

Puede pasar.

Gordon, me quedé helado cuando me enteré.

¿Cómo estás?

Son momentos, Arquímedes.

Hay que entenderlo como ciclos.

Yo caí por boludo.

Porque dejé vivo al inútil aquel.

Luego contenía documentación contra un milico,

buena información.

De primera mano.

Y la mujer estaba amenazando con llevarle a la prensa,

a la justicia, no sé qué mierda más.

Y me llamó el comodoro

y me dio la orden de que lo largue.

Y yo como un boludo, lo largué.

Quedate tranquilo.

Viste cómo es esto.

Como lo de Bonafidea en el 73.

¿Cuánto estuvimos?

¿Cuánto les llevó limpiar las cosas?

¿Tres meses?

Sí, más o menos.

Ahora van a cambiar la escala de los jefes por un tiempo.

Pero después se calma todo.

¿Cuánto pensás que puede durar un gobierno radical?

Por favor.

Esto se cae máximo dos años, compañero.

Pero yo no sé cómo seguir ahora.

Aprovechá el momento de euforia general,

el desprestigio de los militares para tratar otro tipo de huéspedes.

Gente que tenga algo que ocultar.

Por ejemplo, negocios relacionados con el proceso.

Tenés que estar más atento.

Ser muy prolijo.

Exponerte menos.

Podés dar servicio de hotelería para terceros.

Siempre fuiste muy bueno en eso.

Los de gamusa me gustan.

Caballero.

El par que me pidió.

Disculpe.

¿Los tiene en 43 y medio?

Sí, sí. Ya se lo alcanzo.

Gracias.

Arquímedes Puccio, ¿cómo le va?

Emilio, ¿cómo está usted?

Muy bien.

Emilio, mi hijo Alejandro.

Encantado. El gusto es mío.

Te conozco de las revistas, soy fanático del rugby.

¿De compras? No, de paso.

Los negocios me tienen de acá para allá.

No se puede quejar, Emilio.

Bueno, la cosa no anda nada mal.

Dividiendo mi tiempo entre Buenos Aires y Uruguay.

Abrimos varios locales allá.

Ahora tengo, no sabe lo que es.

Bueno, elijan lo que quieran.

No, de ninguna manera. Gracias, pero no.

Arquímedes, por favor.

No. Gracias, pero de verdad no. Me ofende.

Alejandro, decile a tu papá.

Él ya sabe lo que piensa el padre.

Alejandro está diciendo que sí.

Tranquilo.

Vas a estar bien.

Lo importante es que no te gane la presión.

Que vos la controles y no al revés.

Es una gira, pensalo así.

Es un partido nada más.

No es cuestión de vida o muerte.

¿Y vos?

¿Yo qué? ¿Qué vas a hacer?

¿Qué voy a hacer con qué?

¿De dónde sale tanto mimo, che?

Eh.

No voy a volver, Álex.

¿Eh?

No aguanto más.

Tengo miedo.

¿A dónde no vas a volver?

A casa.

¿Cuánto tiempo más pensás que va a pasar

sin que nos agarren?

Es una locura lo que hace papá.

¿Cómo que no vas a volver?

¿Y vos? ¿Qué vas a hacer?

No podés quedarte en casa.

Andate, haceme caso.

Dale, que si no, nos llevamos a Álex, eh.

No te quedes, por favor.

Dale, Guille, no seas llorón, vamos.

Andate, Álex.

Chao, Álex.

Salud.

¿Qué te pasa?

Nada.

Tienes una cara...

Estoy un poco cansado.

¿Querés que comamos acá o en otro lado?

Terminemos esto y vamos a otro lado.

Vale.

¿Seguro no te pasa nada?

Sí, amor.

Esto tenemos para dos o tres semanas más mínimo.

Estamos poniendo unas paredes de concreto de 30 centímetros

con un buen albañil para que haga un buen trabajo.

Preguntas. Entonces, ¿cuándo lo hacemos?

Lo ideal sería el jueves.

El resto de los días Alejandro tiene entrenamiento.

Huevos frescos. Gracias.

Acordate que hoy tengo reunión docente.

Así que dejo preparada la comida.

Hasta luego. Hasta luego.

Bueno, presten atención.

Nosotros vamos a estar detenidos

con Alejandro acá cercano a la vereda.

En el momento que se acerca Nabón,

lo vamos a interceptar

y le decimos que se nos quedó el auto.

Y si, por favor, nos puede acercar hasta un taller.

Una vez dentro del auto de Nabón,

iniciamos el recorrido, hablamos, le damos charla.

En un momento determinado cerca de la esquina,

le pido que, por favor, frene

porque me acordé que me olvidé las llaves en el auto.

En ese instante,

ustedes se bajan del Chevy, van al asiento del conductor,

lo sacan y se lo llevan.

Después con Alejandro, volvemos al Ford y nos vamos.

Y nos encontramos acá en casa.

¿Alguna duda? No.

Alejandro, participaste nada.

¿Alguna pregunta?

No.

¿Alguna duda? No.

(Televisión)

¿Qué pasa?

Mañana no voy a ir.

No puedo, papá.

¿Qué me venís con eso ahora?

Te estoy haciendo partícipe de todo, ¿y vos estás dudando?

Justo cuando estoy iniciando una nueva etapa en mi carrera

y cuento con amplio dominio de la escena,

¿vos me vas a abandonar?

Es que me voy a casar, papá.

Perdiste la razón vos.

¿Cómo que te vas a casar?

¿Y así lo contás?

¿No te parece apresurado? No.

Dale tiempo a tu padre para que lo procese,

Es que no puedo hablarle, mamá. Tenés que entenderlo.

Una noticia así justo ahora.

No tiene en quién confiar.

Si vos no lo ayudás, es difícil para él.

Álex, hijo.

¿Por qué no viajás

y tratás de convencer a Maguila para que vuelva?

Eso lo va a calmar.

Y nos va a alivianar a todos.

Qué bueno encontrarlo acá, Nabón.

Últimamente nos vemos seguido.

Es verdad. ¿Todo bien?

Mal, se me rompió el auto.

¿Me podría alcanzar a una escuadra que tenga mecánico?

Sí. Estoy con mi contador, ¿puede subir?

Sí, suban, suban. Muchísimas gracias.

Que los alcanzo.

Gracias, eh.

El señor Laborda y el señor Nabón. Un gusto.

¿Qué tal, cómo le va? Amigo mío de toda la vida.

¿Qué le pasó al auto?

No sé. Empezó a corcovear y se me quedó.

Pienso que son las bujías, estaban un poco impactadas.

No, yo la había cambiado hace unos días,

pero no sé por qué...

Ay, Dios, qué torpe.

Me olvidé las llaves.

que me hago una corrida para ir a buscarlas.

No, doy la vuelta acá. No, le pido por favor.

Voy yo. Frene, frene, voy yo.

No, por favor, se lo estoy pidiendo yo.

Pero ya está. Pero que, por favor...

Di la vuelta y vamos en auto.

Frene, que voy yo.

¿Este qué hace? Está loco.

Tranquilo, que no pasa nada.

Por favor, no me haga nada. Tengo plata en mi portafolio.

No queremos la plata que tiene el portafolio.

Quédese tranquilo. No se ponga loco, Nabón.

Es peor, quédese tranquilo.

¡Auxilio!

¡Hijo de puta!

¡La puta que te parió!

Tranquilo, Nabón, por favor.

No pida nada, no pida nada.

Quédese acá, quédese tranquilo.

(Tiro)

¿Qué hiciste?

Sal del auto.

¿Para qué volviste al auto?

pero vos te tenés que quedar en el auto.

Pero ¿cómo se te va a zafar así, pelotudo?

A mí no me digas pelotudo, la concha de tu madre.

Más despacio, que estás llamando la atención.

Se van hasta el auto.

Y vos deshacete del arma.

Está bien, yo me encargo.

Pará, papá...

Tú me vas a escuchar. Para, papá, por favor.

Te dejaste el operativo sobre la hora

y las cosas no fueron como yo dije que debían ser.

Por tu culpa, Nabón fue asesinado.

Nunca antes había fallado en un secuestro.

Parecíamos unos principiantes.

Quedamos expuestos a la vista de todos.

¡De todos!

Y ahora estamos en grave peligro.

¿Así es como te querías deshacer de tu padre?

¿Así? ¿Así?

Hola, amor.

Te extrañé un montón.

¡Maguila! ¡Maguila!

Está regordo.

Vengan las tres.

Mira, este es para...

No, este.

Esto es para la ardilla.

Esto para usted... Maguila.

Mónica. Hola, bienvenido.

Mucho gusto.

¿Creías que no iba a venir?

Bienvenido, hijo.

¿Qué haces, pa?

¿Te gusta, Maguila?