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Arte con Ramon Gener en días de cuarentena

  • El presentador de ‘This is art’ está inmerso, desde su casa, en la escritura de su libro
  • ‘El caminante sobre el mar de nubes’ de Caspar David Friedrich y el Concierto nº3 para piano y orquestra de Beethoven ejemplifican muy bien la situación actual
  • Ramon Gener recomienda recuperar los programas de ‘This is Opera’ y ‘200. Una noche en El Prado’

Por

¿Cómo está pasando Ramon Gener el confinamiento?

Ramon Gener, presentador del programa ‘This is art’, lleva confinado en casa desde el viernes 13 de marzo. ¿Qué está haciendo durante la cuarentena? Está aprovechando para avanzar en la escritura de su libro, que se publicará después de verano: “Me paso todo el día escribiendo sin parar”, explica. Como siga a ese ritmo, ¡lo tendrá listo antes de que la primavera acabe!

Aunque existen muchas obras de arte, música, libros que relaciona con la situación que estamos viviendo y le acompañan estos días, Gener quiere destacar dos.

'El caminante sobre el mar de nubes' de Caspar David Friedrich

'El caminante sobre el mar de nubes' de Caspar David Friedrich

En primer lugar, ‘El caminante sobre el mar de nubes’ de Caspar David Friedrich. Es seguramente uno de los cuadros más famosos del romanticismo alemán. Aparece un hombre que, después de subir una montaña, contempla un mar de nubes. ¿Qué emociones le despierta a Ramon Gener esta obra? Soledad, poder, tristeza o autoconfianza podrían ser algunas. ¿Y a ti? Lo que está claro es que transmite un mensaje claro: el ser humano se vuelve diminuto ante la inmensidad de la naturaleza, que nos sorprende y que no podemos controlar. ¿No te suena de algo esto?

Cada domingo a las 20h por La 2, This is art’ hace un recorrido a través del arte por una emoción concreta. En el último programa fue la culpa.

Para todos los públicos  This is art - Culpa - ver ahora
Transcripción completa

Me encanta la gente.

Me encanta toda esa maravillosa gente

que es capaz de expresarse a través del arte

para compartir lo más universal: las emociones.

Me encanta inspirarme, rebelarme, enamorarme

y llorar frente a un cuadro, frente a una escultura

o frente a una canción.

Me encanta el arte, porque, al contemplarlo,

todos, absolutamente todos, podemos emocionarnos

y convertirnos en algo único y distinto,

porque el arte sólo existe si hay alguien que lo admira;

porque, en realidad, la obra de arte eres tú.

(Golpes con cadencia)

(Música)

(Música)

(Música)

(El perro gimotea)

Hoy vamos a hablar sobre la culpa, ese sentimiento tan angustiante

que aparece cuando hemos cometido una falta

o cuando tenemos la sensación de haber hecho algo mal.

Hoy vamos a mostrar distintos modos de expiar la culpa.

Pero antes, deberíamos empezar

por intentar entender de dónde viene.

En la cultura judeocristiana,

este sentimiento surge con el pecado original,

cuando, según la Biblia,

Adán y Eva incumplen deliberadamente el mandato de Dios

y comen del fruto prohibido.

"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer

y que era agradable a los ojos

y codiciable para alcanzar la sabiduría,

de modo que empezó a tomar de su fruto y a comerlo.

Después dio también de éste a su marido,

el cual comió, así como ella.

Entonces, fueron abiertos los ojos de ambos

y conocieron que estaban desnudos.

Entonces, cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales".

Génesis, capítulo 3, versículos 6 y 7.

El fruto prohibido, que da origen al pecado original, es

una manzana roja; una manzana que,

a partir del preciso momento en el que Adán y Eva comen de ella,

todos adquirimos la conciencia de culpa.

Esta famosísima escena bíblica en el Jardín del Edén

ha sido inmortalizada a lo largo de los siglos

por un sinfín de pintores.

(Música)

(Música)

(Música)

Con el pecado original de Adán y Eva,

todos heredamos su culpa y nos convertimos en pecadores.

En la Edad Media,

la Iglesia usó el arte para potenciar ese sentimiento de culpa.

Las pinturas románicas que llenaban las iglesias

representaban cristos todopoderosos

que no nos quitaban el ojo de encima: los famosos pantocrátor.

Los “Maiestas Domini” o "Cristo en Majestad" eran

como los "Big Brother",

como cámaras de seguridad del Arte Románico.

Uno de los más importantes del mundo es este.

Apenas quedan restos del original, de 1123,

cuando se inauguró, cuando se consagró esta iglesia.

Pero quiero, por favor, que miréis esto.

¡Guau! ¿Qué os parece?

¡Es increíble, ¿verdad?

¡Es tan bonito! ¡Es tan espectacular!

Tantas cosas por ver... Los 12 apóstoles, Caín y Abel,

los ángeles con sus alas llenas de ojos...

Pero quiero que os fijéis, sobre todo, en dos cosas:

en los grandes ojos de Jesucristo.

Tiene los ojos muy grandes; está observándonos.

Está levantando su mano derecha, bendiciéndonos;

pero, al mismo tiempo, advirtiéndonos;

por eso dice: "Ego sum lux mundi",

"Yo soy la luz del mundo".

Y, al mismo tiempo, justo encima de él:

Las trompetas del Apocalipsis: La culpabilidad total.

El momento en que toda la humanidad será testigo de nuestra culpa.

(Música)

(Música)

(Música de jazz)

(Continúa la música de jazz)

(Continúa la música de jazz)

Con este sentimiento de culpa que hemos recibido,

aparece en todos nosotros la voz de la conciencia,

esa voz que puede ser más escrupulosa,

cuando nos hace sentir culpables por cualquier cosa

o más laxa, cuando todo le parece bien.

Ese Pepito Grillo que Carlo Collodi creó

para el personaje inmortal de Pinocchio,

ese diablillo travieso que nos tienta a quebrantar la Ley,

frente a ese ángel interior que nos anima

a seguir el buen camino.

Esa voz que, de algún modo, nos dice

que todos somos culpables de alguna cosa.

Y es que ya sabéis lo que dicen, ¿verdad?

"Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra".

¿Pero es posible silenciar esta voz que nos atormenta

y liberarnos de la culpa?

Sin duda, hay maneras de hacerlo.

Por ejemplo, según la religión cristiana,

si queremos lograrlo, tendremos que pasar por el confesionario.

(Música sacra)

Los creyentes cristianos que hayan quebrantado la ley divina

deben confesarse, buscar el perdón de Dios

y, finalmente, cumplir una penitencia.

Por eso hemos venido hasta aquí, la Iglesia de los hermanos Asam,

en Munich.

Una iglesia confesional estrecha y angosta

que deslumbra por su belleza

y que atesora los confesionarios rococós

más maravillosos de la Historia del Arte.

Con tan solo poner el pie en esta iglesia,

ya se nota el peso de la culpa.

(Campanas tañendo)

(Música sacra)

(Música alegre de piano)

Más allá de la confesión,

hay, naturalmente, otras maneras de acallar la voz de la conciencia.

Durante la primera mitad del siglo XX,

empezaron a soplar aires de cambio en Centroeuropa.

Aires que traerían nuevas visiones

y un auténtico abanico de nuevas culpas

y deseos inconscientes.

Sigmund Freud fue el primero

en analizar esas voces contradictorias de la conciencia,

a través del psicoanálisis,

un revolucionario método con el que, según él,

podíamos explorar el origen de esas voces

y, por lo tanto, también acallarlas.

Pero, atención,

porque las teorías de Freud no sólo revolucionan

los métodos psicológicos de su época,

sino que también impregnan el mundo del arte.

Durante la primera mitad del siglo XX,

explosionan las vanguardias artísticas.

En 1924, se inicia el Surrealismo

con la publicación del Primer Manifiesto,

de André Breton,

donde se hace un homenaje explícito a Sigmund Freud.

El surrealismo es ese movimiento que se postula

como el abanderado del subconsciente.

Los artistas surrealistas inventan nuevas técnicas,

para que aflore el subconsciente,

ese lugar donde se esconde nuestra culpa

y donde se esconden nuestros deseos más reprimidos.

Por ejemplo,

el artista surrealista Max Ernst inventó la técnica del Frottage,

una técnica que consiste en coger un lápiz

y frotarlo sobre una hoja que está puesta sobre una superficie.

Más o menos así, mirad...

(Música cadenciosa de piano)

El resultado es una impresión

de la forma y la textura de esta mesa.

Sí, ya lo veis, esto del "Frottage" es

como aquello que hacen los niños pequeños con las monedas.

Pero, más allá del Frottage,

los surrealistas inventaron muchas otras técnicas,

como el "Fummage", la Calcomanía, el Automatismo

o el Cadáver Exquisito.

Así que, ¿qué os parece si hacemos

una terapia de psicoanálisis muy artística?

¿Qué os parece si analizamos la culpa con algunas obras de arte

y ponemos en práctica una de estas técnicas surrealistas?

(Música animada de guitarra)

(Música animada de guitarra)

Me gustaría saber si hay algo, en especial,

de lo que tú te sientas culpable.

Bueno... sí. ¿Tengo que explicártelo?

Hombre, me gustaría que me lo explicaras, claro.

-Bueno, siempre hay un poco de culpabilidad, ¿no?

Por el tiempo, el paso del tiempo,

y no acabar de hacer lo que quería hacer, ¿no?

-Bueno, la culpa de sentirte culpable.

Tengo esta sensación de culpabilidad conmigo misma.

De no dejarme... pues, a lo mejor, disfrutar, o ser feliz

y pensar que siempre tengo algo por lo que luchar, ¿no?

-Bueno, no sé. Yo soy una persona bastante reservada

y, si me siento culpable, de guardármelo todo para mí.

-Yo siempre... siento que me como la culpa de los demás.

Te comes la culpa de los demás. Sí.

¿Cómo es eso?

Es como que yo me siento culpable de todo lo que ocurre a mi alrededor,

aunque yo no sea la causante de eso.

Parece muy rebuscado, ¿no? Sí, mucho.

Loli, dime. Mira, la sensación de que, a lo mejor,

podía haber hecho más por alguna otra persona

y no lo hice en su momento. Y eso es algo que...

¿Que tienes ahí? Que tengo ahí, todavía.

Bueno, ya que me dices esto, te voy a enseñar un cuadro.

Primero, te lo enseño.

El cuadro se llama Retrato de mi hermano.

Ahá. El hermano mayor de Dalí murió

y se llamaba Salvador. Ahá.

Después nació él y le pusieron el nombre de su hermano muerto.

¡Vaya!

Así que Dalí se sintió siempre culpable de ese hermano mayor,

que él tenía muerto. Ahá.Y pensaba

que la única manera que él tenía de deshacerse de su culpa era,

de algún modo, como separándose de su hermano.

De ahí sus excentricidades, su manera de ser tan extrema.

Encuentro alguna similitud, sí. ¿Sí?

Sí. Hubo una persona que falleció y yo estaba a su lado,

pero yo creo que podría haber hecho algo más por él.

Te quiero enseñar una lámina.

Esta, que es de René Magritte. ¿Qué ves?

Supongo que la culpa, al tener los dos pájaros,

pues entra y sale, dejando esta pequeña puerta abierta.

Ahá. ¿Que es la puerta que tú no dejas abierta?

Sí, exacto. Podríamos decirlo así.

Te sientes culpable por haber dejado a tu madre en Marruecos.

Sí, porque ella no quiere, pero yo quería, ¿sabes?

Ella me dice que "no, no vayas a España"

y yo digo que sí.

Me siento culpable porque no he escuchado su palabra

y ahora la echo de menos.

Te voy a enseñar un cuadro, Mohamed. Vale.

Es un cuadro de un pintor que se llama Max Ernst.

Sí.

Representa "la Pietà".

Es una imagen iconográfica en el mundo del arte.

Él está en los brazos de su padre porque se siente culpable,

porque él no ha sido el hijo que su padre deseaba.

Él es pintor, tiene una vida bohemia...

Y su padre es una persona estricta, es una persona rigurosa

y no quería que su hijo pintara, así que él se siente culpable

y se pone en los brazos de su padre para pedirle perdón.

¿Qué te parece?

Me parece que eso está bien. Ojalá si yo lo hago, también, ¿sabes?

Ojalá tuviera a mis padres y me toman la mano y me tocan.

El día que lo hagas, ¿me prometes una cosa?

Te lo juro. Te lo prometo

¿El día que lo hagas me prometes que pensarás en ese cuadro?

Por mi madre que lo pienso.

Porque la primera vez que... ¿sabes? Que me han hablado de eso, ¿sabes?

Y llevaba cinco años y nadie me hablaba de mis padres.

La primera vez que me hablan de mis padres eres tú.

(Música. Un joven canta en inglés)

Ya lo habéis visto:

Todos nos sentimos culpables por una cosa u otra.

Les he propuesto a nuestros voluntarios

que expresen lo que sienten pintando

y que lo hagan mediante una técnica,

que se llama ‘El cadáver exquisito’.

La inventaron los surrealistas y consiste

en crear una obra colectiva a partir de un texto o de un dibujo.

Cada autor tiene que escribir o dibujar algo en un papel,

dejarlo semioculto

y pasarlo al siguiente participante para que continúe.

(Continúa la música con jóvenes cantando en inglés)

El objetivo de los surrealistas era

estimular la escritura y la pintura automáticas, la espontaneidad

y el mundo inconsciente del artista,

siguiendo las ideas de la psicología freudiana.

(Continúa la música con jóvenes cantando en inglés)

Y, la verdad, debo decir que creo que el método funciona,

porque me parece que nos ha quedado una culpa inconsciente...

de los más expresiva.

(Percusión opresiva)

En algunas ocasiones,

la voz de nuestro demonio interior va demasiado lejos,

tan lejos, que nos puede llevar frente a la justicia y la Ley.

Cuando cometemos un delito, más allá de la religión y el psicoanálisis,

no sólo las voces de la conciencia te atormentan,

sino que la sociedad también te señala con el dedo,

la justicia te declara culpable y te impone una pena.

La más común es la privación de libertad,

encerrarte entre cuatro rejas durante un tiempo

para evitar que tu demonio interior campe a sus anchas.

Superado el tiempo de condena, logras expiar tu culpa,

la sociedad te perdona

y, con un poco de suerte, tú también.

(Música suave de viento)

Andrei, ¿por qué estás aquí?

Porque he cometido un delito. Un robo. Bueno, varios robos

¿Por qué? Porque necesitaba dinero.

¿Tú cómo describirías la culpa? ¿Qué es la culpa para ti?

Es un error que se puede... pues, cómo se dice, rehabilitar, ¿no?

Y yo, pues, en pintarlo, me rehabilito, como se dice.

Te rehabilitas pintando. Exactamente.

O sea, redimes tu culpa pintando.

Intento borrar algo de allí para poder ser hombre,

para poder seguir adelante e integrarme en la sociedad, ¿no?

Pintas, sobre todo, pájaros.

¿Qué significa que haya tantos pájaros?

La inocencia que yo tenía en aquellos tiempos,

la “inmigrancia”

y el hecho de tener todo y de no tener nada, ¿sabes?

Igual que aquí, en la cárcel tenemos todo.

Tenemos gimnasio, tenemos escuela, tenemos todo.

Tenemos trabajo, pero no tenemos la libertad,

que es más precioso que todo en este mundo.

Bueno, yo te quiero hacer un encargo,

que es que pintes un cuadro para nosotros.

Que intentes, en un cuadro,

más allá de los pájaros que dibujas sobre la tela, sobre la cerámica...

Sobre la madera. Sobre la madera, también.

Que puedas dibujarnos lo que para ti sería la culpa.

Lo que te inspire eso. De acuerdo.

¿Te parece? ¡Sí!

(Música suave de viento)

Hoy nuestro programa es de color rojo,

el rojo de la manzana que provocó el pecado original.

Pero, ¿os habéis parado a pensar qué es el rojo? ¿De dónde sale?

O, mejor aún, ¿cómo se hace?

Podemos decir que el rojo es el primer color,

el más fácil de conseguir, desde la antigüedad.

Existen muchos materiales en la naturaleza

de los que se puede obtener el color rojo:

el óxido de hierro, el ocre, la arcilla, la tierra roja...

Materiales que están al alcance de cualquiera

y que siempre lo han estado.

La sangre, por ejemplo, es

uno de los materiales más fáciles de conseguir.

Así es como obtenían el color rojo en la prehistoria.

Las cuevas rupestres están llenas de dibujos,

de pinturas hechas con la sangre de los animales que cazaban.

Los insectos también eran un material muy usado.

Las cochinillas, por ejemplo, como estas que tenemos aquí.

Esto son cuerpos secos de cochinillas hembra.

Sólo funciona con las hembras,

porque el pigmento rojo se encuentra en sus huevos.

Para obtener el pigmento,

lo que hay que hacer es triturar las cochinillas

y, una vez se han convertido en polvo,

se tienen que mezclar con algún tipo de aglutinante,

como el látex, por ejemplo.

(Música de rock)

Ahí está. Bien.

Algunos artistas del Renacimiento, como Tiziano o como Tintoretto,

adoraban este rojo.

Bien, otro material muy usado a lo largo de la historia es

el bermellón, que viene del cinabrio;

es este mineral de aquí.

¡Cuidado con tocar el cinabrio, porque es muy tóxico!

Bien, cuanto más fino se muela el cinabrio,

mirad, yo ya lo he molido aquí,

más ardiente, más, cómo decirlo, más brillante será el rojo.

Ya veréis.

(Continúa la música de rock)

Rembrandt, por ejemplo, o Van Gogh, utilizaron mucho este tipo de rojo

en sus pinturas.

Bien, ya lo veis, el rojo, a lo largo de la historia,

se ha obtenido a partir de todo tipo de materiales orgánicos,

ya sean minerales o ya sean animales.

Pero, ¿cómo son los rojos que utilizamos hoy en día?

O la mayoría de los rojos que utilizamos hoy en día.

Son sintéticos.

(Música de rap en inglés)

(Ramón interpreta al piano una suave melodía)

Nuestra voz de la conciencia sigue su pulso interior,

pero ahora llegamos a la que, para mí, es la mejor manera

de deshacer esa lucha,

algo que Andrei ya nos ha avanzado hace un momento.

Más allá de la religión, del psicoanálisis y de la cárcel,

hay otro modo de aplacar nuestra voz de la consciencia:

el arte.

(Ramón continúa interpretando una suave melodía)

Johannes Brahms dedicó esta pieza de música

a Clara Schumann, la mujer de la que se enamoró desde muy joven.

Desde el momento en que la vio, quedó prendado de ella.

El problema era que Clara, más allá de que fuera

una extraordinaria pianista y compositora,

Clara era la mujer de su mentor: Robert Schumann.

Schumann ayudó muchísimo a Brahms.

Le animó a componer música,

le proclamó el nuevo Beethoven de la música germánica,

e incluso, le acogió en su casa.

Naturalmente,

Brahms estaba muy agradecido por toda la ayuda de Robert,

pero, a pesar de eso, no pudo evitar enamorarse de Clara;

un amor que le hizo sentirse culpable

durante el resto de sus días.

Él la amó con locura, pero, por respeto a su mentor, Robert,

y por respeto también a Clara, decidió alejarse de ellos

y decidió hacer una cosa que a mi me parece maravillosa:

Decidió expiar su culpa a través de la música.

Ya sabéis que Brahms escribió muchísima música extraordinaria,

pero, tal vez,

su música más inspirada sea la que compuso

pensando en el amor culpable que sentía por Clara.

Al igual que Brahms hiciera con la música,

Picasso usó la pintura para expiar su culpa

tras el suicidio de su amigo, Carles Casagemas.

Después de compartir estudio en Barcelona,

ambos artistas viajaron juntos a París.

Allí descubrieron las vanguardias,

se perdieron por los antros de Montmartre

y Casagemas se enamoró locamente de Germaine.

Pero ella no le correspondía

y él estaba tan desesperado que, un día,

después de una tremenda discusión con Picasso, cogió una pistola,

se dirigió al restaurante donde estaba Germaine

y se pegó un tiro en la sien.

Los motivos de este suceso nunca han quedado del todo claros,

pero existe la teoría de que Casagemas se habría enterado

de que Picasso había tenido una relación con Germaine.

El episodio afectó profundamente al joven Picasso.

Se sentía culpable.

Sus cuadros se tiñeron de un azul triste

y así empezó su maravillosa Época Azul.

La obra maestra de esa época es precisamente esta: La vida,

un cuadro alegórico,

que muchos han interpretado como un tributo a Casagemas.

Pero el pintor malagueño no fue

el único que utilizó el arte para mitigar sus remordimientos.

Caravaggio también lo hizo.

El gran maestro del claroscuro fue un pintor extraordinario,

pero también fue un auténtico pendenciero.

Se peleaba por cualquier cosa,

frecuentaba los barrios más violentos

e, incluso, llegó a matar a un hombre.

Se convirtió en un fugitivo de la justicia,

obligado a huir de Roma para no cumplir su condena:

la pena de muerte.

La vida de Caravaggio fue la de todo un delincuente

y tengo la teoría de que, al final de sus días,

la culpa le movió para pintar una de sus obras más extraordinarias.

Pero vamos por pasos.

Este es Caravaggio,

en un retrato que pintó Ottavio Leoni, en 1621.

Es el único retrato que se conserva del pintor.

Esta era su apariencia a la edad de 50 años.

No hay más retratos del pintor,

pero, en cambio, aparece en muchos otros cuadros,

porque a Caravaggio le gustaba pintarse a sí mismo en sus telas.

Lo hizo muchísimas veces, ya veréis:

Se retrató como Baco en este cuadro, Baco enfermo,

se retrató como Goliat en este otro, David y Goliat,

como Holofernes en Judith decapitando a Holofernes

o como San Juan Bautista en Salomé con la cabeza del Bautista

este.

Sí, ya veis que tenía una especie de obsesión con las cabezas cortadas.

Pero el cuadro que más me interesa, el que quiero enseñaros, es este.

Atención: David con la cabeza de Golliat,

una maravilla del claroscuro que se conserva en la Galería Borghese.

Cuando lo pintó,

Caravaggio se encontraba al final de su vida,

llevaba años siendo un fugitivo, huyendo de un lugar para otro.

Había matado a un hombre en Roma y no podía volver.

Y pintó esta escena para rogar el perdón,

para pedir su absolución, para purgar su culpa.

Le envió este cuadro al cardenal Borghese,

sobrino del Papa,

en un intento de conseguir la absolución papal

y poder, así, volver a Roma.

Por eso se pintó como Goliat, decapitado, humillado y acabado.

Pero hay también una teoría que asegura

que se pintó a sí mismo, de joven, como David.

Es un tema que se ha estudiado sin llegar a ninguna conclusión,

pero a mi me gusta pensar que esta teoría es cierta,

que Caravaggio también se pintó como David.

Si lo pensáis, tiene mucho sentido:

Su yo joven, inocente, sin rastro de culpa en su rostro,

sujeta la cabeza decapitada de su yo viejo,

corrupto y hecho un despojo.

Fijaos en su espada.

En ella se puede leer "Humilitas occidit superbiam"

La humildad mató al orgullo.

Es un "mea culpa" en toda regla:

Caravaggio se ha vuelto alguien humilde,

que pide perdón por su crimen.

(trinos de pájaros)

La lectura es uno de los mayores placeres imaginables.

Por eso, ahora, os propongo que paremos,

que nos pongamos cómodos

y que disfrutemos de dos

de las grandes obras de la literatura universal.

Dos textos magníficos que, también, están relacionados con la culpa.

El primero es Boris Godunov,

del escritor ruso Aleksander Pushkin.

Boris, el protagonista, asesina al Zar,

para ocupar su lugar,

pero el peso de la culpa es tan grande,

el remordimiento es tan apremiante,

que su única expiación posible es la muerte.

(Voz de hombre en Off)

"Ni el poder, ni la vida ya me alegran;

presiento el castigo del cielo y la desgracia. [...]

Deseo huir y no hay a dónde...

¡Horror, horror! ¡Oh, sí!

¡Desgraciado aquel que no tiene limpia la conciencia!"

La misma angustia que sentía Boris la encontramos en Macbeth,

del genial William Shakespeare.

Él también muere atormentado

por un terrible sentimiento de culpa.

(Voz de hombre en Off)

¿Hará el piélago entero de Neptuno limpia mi mano de esta sangre?

No, más bien mi mano,

la mar innumerable empurpurecerá, trocando el verde en rojo.

Macbeth,

uno de los grandes personajes dramáticos de la Historia,

llegó a la ópera de la mano de Giuseppe Verdi.

Para este personaje compuso

una de las arias más maravillosas del repertorio operístico.

Vamos a escucharla;

y vamos a hacerlo como no lo hemos hecho nunca antes:

interpretando el aria completa.

Tres minutos y medio.

Escuchadla entera, por favor, porque merece muchísimo la pena

disfrutar de la voz de uno de los mejores barítonos del mundo.

(Música de ópera)

(Suena de fondo Glory, glory, Halleluya)

Hoy hemos visto cómo Dalí, Magritte, Max Ernst, Picasso, Caravaggio,

Boris Godunov o Macbeth intentaron librarse de sus voces interiores.

Yo llevo todo el programa escuchando mis voces de la conciencia.

Esas voces que todos tenemos,

las de nuestro angelito o de nuestro pequeño diablillo.

Esas voces que, ya bien sean laxas, relajadas, distendidas,

o bien, quisquillosas o aprensivas,

nos acompañan allá donde vayamos.

Si no las escucháramos ¿quién sabe?

Tal vez andaríamos por la vida

sin importarnos las consecuencias de nuestros actos.

Y eso, claro está, no puede ser.

Pero, la culpa, ya lo sabéis, a veces, puede ser muy pesada

y por eso, de vez en cuando, es importante saber acallarla.

No hay que tener miedo de hacerlo, porque, con el arte,

siempre tendremos un lugar donde agarrarnos.

This is art - Culpa - ver ahora

En segundo lugar, otra de las obras que le acompaña estas semanas de confinamiento es el Concierto nº3 para piano y orquestra de Beethoven. “Tengo muy claro la emoción que me despierta: alegría”, afirma. Al escucharla siente alegría por saber que Beethoven consiguió escribir una música tan maravillosa en un momento tan delicado de su vida por culpa de la sordera que padecía. De esta manera, da un mensaje muy importante: pese a las adversidades, debemos intentar sacar lo positivo y aprovechar el tiempo del que disponemos para hacer aquello que nos gusta.

Aunque estas semanas Ramon Gener está echando de menos tocar su piano, que está en un taller de reparació, no se aburre con el arte, la música y la escritura ya que tenemos mucha cultura a nuestro alcance. El tenor recomienda visitar la web del Museo del Prado que ha puesto en marcha la iniciativa ‘Juego para familias’, también podéis hacer un recorrido virtual por las diferentes colecciones o recuperar el programa ‘200. Una noche en El Prado’, que hizo RTVE en motivo del bicentenario del museo.

200. Una noche en El Prado - Museo del gusto Real - ver ahora
Transcripción completa

(Sonido ambiente)

(Timbre)

(Timbre)

(Música)

(Música)

Bienvenidos al Museo del Prado.

Un lugar excepcional que cumple 200 años de historia.

En estos 200 años, el Prado se ha convertido en uno de los museos

más importantes del mundo con una inmensa colección de obras maestras.

Bien. Estamos aquí para celebrar este bicentenario

como la ocasión merece.

Con una serie de cuatro programas en los que vamos a descubrir

todas las maravillas de la colección del museo y todos sus rincones.

Vamos a visitar sus salas, sus galerías, por supuesto,

pero también sus talleres de restauración y sus almacenes.

Lo vamos a ver todo. Pero, por si eso no fuera suficiente,

lo vamos a ver todo de un modo muy especial... De noche.

Vamos a tener la inmensa fortuna de tener el museo solo para nosotros,

cuando no hay nadie.

Vamos a tener el inmenso privilegio de disfrutar

de los 200 años de historia de esta increíble institución

y de su maravillosa colección de una manera muy especial,

muy distinta, muy emocionante, creedme,

porque estar ahí dentro, de noche, sin nadie,

es muy emocionante.

Vamos a tener el inmenso privilegio de disfrutar del Museo del Prado

de un modo muy exclusivo.

(Música)

"El Prado es un museo único en el mundo

por la gran cantidad de obras maestras que atesora, desde luego,

pero también por otros motivos.

Unos motivos que lo convierten en un museo especial

y que lo hacen distinto del resto de grandes museos de arte de Europa.

Durante estos cuatro programas os vamos a ir contando estos motivos

y estas particularidades".

(Música)

"El Museo del Prado nace de las colecciones reales,

de los cuadros que la monarquía encargaba o compraba.

Lo que nació para deleite de unos pocos

se ha convertido siglos después

en patrimonio de toda la sociedad española.

En su origen encontramos su primera particularidad.

El Prado es un álbum de familia, mejor dicho,

un álbum de las distintas familias reales españolas.

Los Austrias, los Borbones.

Hoy vamos a explorar este álbum real con todos sus retratos

de reyes y reinas, pero...

¿Queréis saber quién fue el que colocó las primeras imágenes

en este enorme álbum familiar?".

Carlos V, del Sacro Imperio Romano Germánico y primero de España

fue quien inició la colección real del Museo del Prado,

y lo hizo así, sin ser consciente de ello

porque no era un rey coleccionista y porque no le interesaba

reunir obras valiosas.

A Carlos V simplemente le gustaba Tiziano.

El principal artistas veneciano del Renacimiento.

La colección nació así,

a raíz del gusto personal de un rey por un pintor.

Pero vaya dúo.

Carlos V, señor de media Europa y América apodado el César

y Tiziano, el máximo retratista de su generación.

Hay una obra que marca la cúspide de esta colaboración

entre el pintor y el monarca, aquí la tenéis.

Carlos V en la batalla de Mühlberg.

Este es, seguramente, el retrato ecuestre más famoso de la historia.

Un auténtico hit de Tiziano.

El reinado de Carlos V iría siempre ligado a esta imagen

de emperador victorioso.

El cuadro conmemora la victoria de las tropas del emperador

frente a los protestantes en la batalla de Mühlberg,

la ciudad alemana a orillas del Elba.

En estos casos, como sabéis, era habitual usar alegorías

y exageraciones heroicas,

pero Tiziano huyó de todo dramatismo.

Se ciñó exactamente a la descripción

que los testigos dejaron escritas en las crónicas.

El rey montaba un caballo español castaño.

Llevaba su armadura Helmschmid,

que, a día de hoy, se conserva en la Real Armería de Madrid.

De su cuello cuelga el Toisón de Oro,

símbolo de la monarquía española,

y sobre el pecho, ya lo veis, la banda carmesí

de los generales en el campo de batalla.

Sujeta una lanza en una clara referencia a San Jorge,

caballero cristiano, pero, pese a todo,

el retrato quiere o pretende ser contenido, sin grandes gestos.

En fin, que Carlos V escogiera a Tiziano marcó la colección

que seguiría, sin él saberlo si había decidido

por el color frente a la forma, por la pincelada apasionada

frente a la línea precisa.

Y a partir de aquí, los monarcas y pintores que le siguieron

se vieron influenciados por esta decisión.

Aunque eso ya lo iremos viendo.

Cortamos, buena. Súper.

(Música)

¿Pero quién se ha olvidado de silenciar el móvil?

Perdón, he sido yo, perdón, lo siento.

Por los pelos no nos fastidia la toma.

Pensaba que lo tenía bloqueado.

Y te ha pinchado una música de esas momias que te gustan,

¿qué es eso? No lo había oído nunca.

No, yo tampoco. Pero es guay, ¿eh?

Sí...

Uy, no sé, ahora se ha parado.

Oye...

Ahora está sonando por la megafonía del museo, ¿no?

Habría que avisar que la apaguen.

¿Que apaguen qué? Si no suena nada...

La música, la que me estaba sonando por el móvil,

ahora suena por el museo. ¿No la oyes?

¿Qué dices? Si no se oye nada...

A ver, recogemos y vamos a la siguiente localización, ¿ok?

Ya, ya, ya.

Pero... dame cinco minutos, voy a avisar que la apaguen,

no sea que se nos meta en una secuencia y nos fastidie.

Vale, Ramón, pero vuelve enseguida. Okey.

Bueno, cinco minutos y seguimos con los retratos de cuadrúpedos.

(Música de fondo)

"Qué raro. La música que suena por la megafonía del museo

es la misma que me estaba sonando en el móvil.

No puede ser una coincidencia, pero... ¿de dónde viene esa música?

A ver, me parece que suena por ahí".

¡Hola!

¿Hay alguien?

Oye, perdonad, es que...

A ver, estamos grabando un programa de televisión

y habría que quitar la música.

¿Podéis apagar la música, por favor?

Estamos grabando un programa de televisión.

Así sea, caballero.

¿Hola? ¿Hay alguien?

Majestad sería un tratamiento aceptable.

Ah, vale, vale...

Que sí, muy graciosos, la bromita, sí.

Que si estoy muy estresado, que si estoy todo el día pensando

en cuadros y en música, pero que no me voy a tragar

que me está hablando un retrato de Fernando VII.

Nadie lo iba a creer.

No todo el mundo puede escuchar nuestras voces.

Considéralo un privilegio.

(SUSURRA) Me parece que estoy alucinando.

A lo mejor sí estoy un poco estresado.

Pero era necesario advertirte.

Entre nosotros hay voces falsas que intentarán hechizarte

como las sirenas lo intentaron con Odiseo.

Como esa música que andas siguiendo. Sí, la música.

¿Usted sabe de dónde sale?

Eso no importa.

Solo ignórala y cumple tu misión de hacer un programa de televisión,

tal y como tenías pensado.

El museo es mi obra más perdurable y prestigiosa

y así debes contarlo al mundo. Sí, sí, ya lo sé.

El museo se inauguró bajo su reinado, pero...

(SUSURRA) Joder, estoy hablando con un cuadro.

A ver, bueno, da igual.

Lo de la música. ¿Usted sabe de dónde sale la música?

Es extraño. Me parece que los otros no pueden escucharla.

Que solo yo la puedo escuchar.

No sé, como si intentara decirme alguna cosa.

No voy a permitir que comprometas el buen nombre de mi museo,

lo pagué entero de mi bolsillo.

Pero qué dice, comprometerlo, si hemos venido aquí

para explicar lo maravilloso que es.

Pues entonces olvídate de esa música

y no te atrevas a desobedecerme o te arrepentirás.

Puedo arruinar tu programa, plebeyo.

(Móvil)

Perdón, es que...

Me están llamando al móvil. Tengo que contestar.

Es mi jefa de producción. ¿Sí?

Ramón, Ramón, ¿dónde estás?

Vente enseguida, que tenemos que seguir.

Ya, ya voy... Ya voy...

(Música)

"El álbum familiar del Museo del Prado

que hoy exploramos está lleno de magníficos retratos ecuestres.

El caballo en el arte se relaciona con el poder

y el retrato ecuestre se ha utilizado

en todas las culturas como símbolo de este poder.

A menudo, la postura del caballo

determinaba el significado del cuadro.

En general,

las reinas siempre montaban caballos al paso, tranquilos.

No luchaban por dominar al caballo,

se dejaban llevar y las monturas eran más bien tronos para ellas.

Algunos reyes también se retrataban con caballos con poco movimiento,

detonando serenidad y control.

Pero si hubo una postura que trajo a los reyes de cabeza

fue la del caballo en corveta, con las patas delanteras alzadas.

Era un retrato de gran dinamismo que mandaba un mensaje

de autoridad y firmeza.

En este caso, el caballo es una metáfora del pueblo.

El rey es quien debe domar y controlar a sus siervos

con mano de hierro, pero con serenidad.

El retrato ecuestre fue un magnífico elemento de propagar,

pero poder lucirse sobre la pintura pedía sacrificios.

María Luisa de Parma, por ejemplo, detalla en una carta

cómo se ha pasado dos horas y media encaramada a una tarima

de seis escalones de alto para que Goya pinte su retrato ecuestre".

(Música heroica)

"Como os estamos explicando,

el Museo del Prado es un álbum familiar,

como el que guardan vuestras abuelas en casa, vaya,

solo que el álbum del Museo del Prado,

en lugar de fotografías, tiene retratos.

Me propongo enseñároslo paso a paso.

El problema es que este álbum es enorme.

Por eso voy a tener que darme un poquitín de prisa,

y aún así, creo que me va a llevar un buen rato".

Volvemos a Carlos V, nuestro emperador todo poderoso,

hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca.

Él es el contigo empezó todo de esta colección.

Se casó con su prima hermana Isabel de Portugal.

Sí, así que diréis, ¿se casó con su prima hermana?

Pues sí, se casó con su prima hermana.

Iros acostumbrando, porque este tipo de cosas

van a ser más normal de lo que parece.

¿Vamos a buscarla a ella? Venga, vamos.

Aquí está, Isabel de Portugal.

No fue solo una reina con suerte,

sino que también ejerció de gobernadora.

Y fue la madre del futuro rey Felipe II.

Aquí tenemos a Felipe II, gran amante del arte.

Con él, la colección real se amplió muchísimo.

Con su primera esposa, María Manuela de Portugal,

tuvo a su primogénito, Carlos de Austria.

El príncipe Carlos nació con deformidades físicas,

y sufría también problemas psicológicos.

Seguramente, por la consanguinidad de sus padres, que eran primos,

pero mirad, el pintor Sánchez Coello lo disimula muy bien.

Su madre murió durante el parto, y su padre Felipe II

aprovechó para fortalecer las alianzas políticas

casándose con María de Inglaterra.

En la época, los reyes no se casaban por amor,

se casaban para tener hijos varones que perpetuaran la dinastía

o se casaban para establecer alianzas políticas.

Dijéramos que el matrimonio estaba al servicio de la monarquía.

Aquí la tenéis, María Tudor, María de Inglaterra.

No me digáis que este retrato no es impresionante.

"Felipe II se casó cuatro veces.

A la cuarta consiguió al heredero que tanto deseaba.

Vamos a verle.

Aquí está, Felipe III, el rey Piadoso.

Se casó con Margarita de Austria y juntos tuvieron al próximo rey,

Felipe IV, el Rey Planeta.

Aquí lo tenéis, el Rey Planeta, Felipe IV.

Fue un gran coleccionista de arte que aportó muchas obras

a la colección real.

Tuvo un reinado largo y movidito

y su vida personal también fue bastante intensa.

Se casó dos veces, la segunda, con Margarita de Austria

que es aquella de allí.

Felipe IV tuvo 15 hijos de sus dos matrimonios,

aunque muchos murieron en la infancia

y las malas lenguas dicen que tuvo otros 30 hijos más

fuera del matrimonio.

Su hija Margarita se ha convertido

en la infanta más famosa del mundo entero

gracias a "Las meninas" de Velázquez.

Luego volveremos a "Las meninas", cómo no,

pero ahora bajemos al almacén para seguir con lo nuestro".

El último hijo de Felipe IV fue Carlos II, el Hechizado.

Un rey con muchísimos problemas de salud,

entre ellos, la infertilidad.

Con él acabó la dinastía de los Habsburgo.

Hizo falta toda una guerra para encontrar un nuevo rey

que acabaría siendo Felipe V,

y con él empezó la dinastía de los Borbones.

Felipe V.

Ya lo veis, una nueva corte, un nuevo rey y un nuevo estilo.

Mucho más del gusto francés.

Un rey que tuvo grandes problemas psicológicos.

Demencia, melancolía, incluso depresión.

Tuvo dos esposas y 11 hijos, que no os los voy a contar todos

porque acabaría muerto,

pero sí nos vamos a detener un momento en su segunda esposa,

Isabel de Farnesio.

Isabel, una mujer con carácter,

que se defendió bien de las intrigas de palacio,

era una gran amante de las artes y se preocupó mucho

de la colección real, la pintura y la escultura.

El hijo heredero de Isabel de Farnesio fue Carlos III

que tuvo 13 hijos, pero a nosotros nos interesa solo el séptimo.

Vamos a verlo.

Carlos IV fue un rey muy importante para la colección real,

su esposa María Luisa de Parma, que también era su prima carnal,

está en ese retrato de familia que está...

justo ahí.

Aquí tenemos a toda la familia de Carlos IV,

su esposa es la que está a su lado, María Luisa de Parma,

que no tuvo una vida fácil.

Se decía que estaba maldita

porque muchos de sus hijos fueron enfermizos y se murieron.

De hecho, tuvo 23 embarazos, 10 finalizaron en aborto.

En cualquier caso, consiguió dar un heredero a la corona

que es ese que está un poco más a la izquierda, exacto, ahí.

Fernando VII.

Aquí está en plan "teenager".

Isabel II, hija de Fernando VII.

Se convirtió en reina con tan solo tres años

y tuvo un reinado muy convulso.

Tras ser destronada,

la colección real del museo dejó de ser propiedad de la monarquía

y se traspasaron los derechos al Estado para que fuera propiedad

de todos los españoles.

Después de ella vendrían Alfonso XII, Alfonso XIII,

Juan Carlos I y Felipe VI.

Cortamos, ha sido buena.

-Toma. Gracias, gracias.

Madre mía, vaya lío de reyes y reinas, ¿no?

¿Tú crees que la gente se va a enterar de algo?

Oye, la gente es muy lista, ¿no?

Es verdad, es un lío, pero...

Oye... ¿Y la música? ¿Qué?

¿La oyes? No, ¿qué tengo que oír?

La música, la música que está sonando todo el rato en el museo.

A ver si se nos va a meter en una toma y la vamos a fastidiar.

Pero si no está sonando ninguna música.

¿No?

A ver, ¿alguien escucha algo, una música?

-No...

¿Vosotros no oís nada? No, todo bien.

¿Tú tampoco? No, nada de nada.

Vale, vale.

"Bueno, o sea, que nadie oye la música.

Es como si solo estuviera en mi cabeza.

Qué raro...

¿Qué hago?

Fernando VII me ha dicho que me olvide de ella...

Pero cómo me voy a olvidar.

Tengo que averiguar de dónde sale.

¿Y si viene de algún cuadro?

'La incredulidad de santo Tomás', 'La aparición de san Pedro',

de Zurbarán... No...

De estos cuadros no viene la música.

¡Uy! 'Los borrachos', de Velázquez...

No, no. De aquí tampoco.

Hombre... El 'Fusilamiento de Torrijos'...

Mira por dónde.

Fernando VII mandó fusilarlo.

En fin... No, no. La música tampoco viene de aquí.

¡Uy! ¿Pero... esto?

¿Qué hace este sombrero aquí en el suelo?

Mira que este sombrero me suena, ¿eh?

Yo diría que este sombrero es del cuadro.

Diría que esto va... aquí.

¡Uy!".

Muchas gracias. Muy amable. ¿Eh?

Eh... ¿Perdón? ¿Hay alguien?

No serás tan necio de creer los embustes de Fernando VII.

¿General... Torrijos? ¿Es usted?

Guárdate bien de él. Es el Rey Felón.

Cualquier cosa que te diga será para llevarte a engaño.

A ver, un momento...

¿Usted cómo sabe que el cuadro de Fernando VII me ha hablado?

¿Cómo es que usted también me habla, oiga?

¿Y lo de la música?

Si quieres averiguar lo de la música, atiende.

Escucha mi voz y no la de Fernando VII.

Él me tendió una trampa y mandó fusilarme,

junto a mis compañeros, en la playa de Málaga.

Solo pedí morir mirando a la muerte cara a cara,

pero mis verdugos me vendaron los ojos.

Menuda canallada... Debió ser tratado con honor.

Yo puedo ayudarte a descubrir quién te está llamando con esa música

si tú me ayudas a mí.

¿Cómo puedo ayudarle, general? Devuélveme a esa playa

para poner morir con honor. -¿Pero qué me estás diciendo?

¿Que quieres sacarlo a la calle? ¿Tú te has vuelto loco o qué?

A la calle...

Lo que quiero es sacarlo a la playa.

¿Cómo que a la playa? Que estamos en Madrid.

Vaya, vaya... Aquí no hay playa. Ya sé que no hay playa en Madrid.

Quiero sacarlo a la playa de Málaga, donde lo fusilaron.

¿Me dices que quieres llevar a la playa de Málaga un cuadro de 6x4?

Ni hablar.

(RÍE) Eso es salirse, y mucho, de guion y de presupuesto.

No tienen ningún sentido. Ya...

Ya, ya, pero hay que sacarlo. Hay que sacarlo.

¿Pero por qué? Dame una razón.

Hay que sacarlo. Es que... Bueno, me lo ha...

(TITUBEA) Mira, es que si te lo cuento,

no te lo vas a creer. Me temo que no.

Ya...

Mira, ven conmigo.

Mira, ven, ven... Pero...

¿Qué? Que no vamos a sacar el cuadro.

Bueno, no vamos a sacar el cuadro. Ya veremos...

Tú, de momento, ven aquí conmigo.

Relájate. Espérame... Espérame nada, diez segundos.

Mira...

Yo lo que quiero es que...

Ven aquí. Siéntate, siéntate.

Siéntate, relájate un momento. Espera...

Dame los papeles... Si no, no te relajas.

Yo lo que quiero es que...

Tú mira el cuadro, ¿vale? Mira el cuadro...

Te relajas, lo miras y...

No sé, a ver si te inspiras

y, después, pues ya...

hablamos de llevar el cuadro a Málaga.

¿Vale?

(RÍE) ¿Pero... te vas?

Sí. Bueno, te dejo ahí...

(CHISTA) Concéntrate en el cuadro. Te dejo ahí con el cuadro, ¿vale?

Vale.

"A ver si Sara se inspira y me deja sacar el cuadro a la playa...

Que sí, que ya sé que no estaba previsto

y que hoy toca hablar del museo como un álbum familiar de los reyes,

pero... pero es que tengo que descubrir

de dónde sale esa música.

Si consigo llevar a Torrijos a la playa de Málaga,

puede que él me dé alguna pista que me ayude a averiguarlo".

(Olas)

(VOZ LEJANA) "¡Disparad!".

(Disparos)

(Olas)

(Tambores)

"¡Disparad!".

(Estruendo)

(Tambores)

(Olas)

(Disparos)

(Desplome de cuerpos)

(Música)

Aquí estoy de nuevo,

en el lugar donde todo terminó.

Aquí llegué desde mi exilio en Inglaterra

tras luchar en la Guerra de la Independencia

contra los franceses.

Mi ilusión y la de mis compañeros era regresar a España

y liberar al país del absolutismo de Fernando VII.

Llegamos a estas playas pensando que íbamos a liderar

una revolución contra el Rey Felón, pero fuimos víctimas de una trampa

urdida por los espías del rey.

Nos apresaron en cuando pusimos un pie en la playa

y nos fusilaron sin juicio previo.

Sin duda, este es el lugar, la playa donde nos fusilaron,

pero... cuesta reconocerla.

Ha cambiado tanto en todos estos años...

Qué poco tiene que ver esta playa con aquella

y con la imagen que ofrecía aquella triste mañana.

(Canción en inglés)

"Bueno, ya que estamos aquí, en el mismo escenario

en el que ocurrió todo, ¿qué os parece si averiguamos

qué es lo que sabe la gente sobre Torrijos

y sobre lo que ocurrió en esta playa?".

(Continúa la canción)

¿Qué te parece el cuadro?

Hombre, a simple vista impresiona.

-Muy bonito, pero... me trae malos recuerdos.

-Un poco fuerte, ¿no? Ajá.

El cuadro... creo que representa uno de los momentos más transcendentales

de la historia de España. -Pues me parece que, quizá,

sea algo tipo religioso porque hay como unos monjes...

tapándoles los ojos también a los que los van a fusilar.

-En el instituto di lo que es el tema de Historia del Arte...

Y sé que es "Fusilamiento de Torrijos".

¿Y quién era Torrijos? Ahí me pillas.

(RÍE)

Sé que aquí, en Málaga, es bastante conocido.

-Don José María de Torrijos y Uriarte,

madrileño y héroe de la Guerra de la Independencia.

En esos momentos, representaba la última esperanza

de la España liberal que, perseguida y en desventaja,

se enfrentaba contra este poder.

¿Y qué te transmite cuando has estado ahora mirando el cuadro?

¿Qué te transmite el cuadro? ¿Qué te dice?

Pues, por una parte, no sé... Como, quizá, algo injusto...

porque veo a los protagonistas del cuadro agarrados de la mano,

como que quiero empatizar con ellos quizá.

-Lo que conlleva un fusilamiento es pena.

Porque, realmente, Torrijos ahora no sé exactamente, ¿no?

Creo que lo mataron por sus ideales y por su forma de pensar.

-Él intentaba hacer que se cumpliera la voluntad que había expresado

este país con la Constitución de 1812

y todos los anhelos y esperanzas que el pueblo había,

a lo largo de la Guerra de la Independencia y tal,

había intentado pensar que Fernando VII sería un rey...

un rey del pueblo y para el pueblo, pero no fue ni del pueblo

ni para el pueblo; sino que fue para él solo.

(Música)

"Hemos cumplido el deseo de Torrijos,

devolverle a la playa donde fue fusilado.

No creo que haya un lugar mejor para leer la carta

que le escribió su esposa justo antes de morir,

una carta cargada de emoción".

(LEE) "11 de diciembre de 1831, último de mi existencia.

Amadísima Luisa mía, voy a morir.

Pero voy a morir como mueren los valientes.

De la vida a la muerte hay solo un paso

y ese voy a darlo sereno en el cuerpo y el espíritu.

He pedio mandar yo mismo el fuego a la escolta.

Ten la satisfacción de que, hasta mi último aliento,

te he amado con todo mi corazón.

Y que nos volveremos a juntar en la mansión de los justos,

a donde pronto espera ir y donde, sin duda, te volverá a ver

tu siempre, hasta la muerte...".

José María de Torrijos.

Quien te está llamando con esa música que escuchas...

necesita tu ayuda. Le ayudaré gustoso, pero ¿quién es?

No soy yo quien sabe eso, pero sé quién tiene que saberlo.

Habla con el Sordo, habla con Goya.

(Continúa la música)

"Tras este paréntesis, recuperamos el hilo del programa.

Volvemos al álbum familiar del Museo del Prado

y a uno de los pintores que más contribuyó a ampliarlo

con su genial pincel,

Francisco de Goya.

Goya pasó toda su vida haciendo equilibrios en la cuerda floja.

Fue pintor de cámara de Carlos IV, de José Bonaparte,

tras la invasión napoleónica, y también de Fernando VII

al acabar la guerra. En todo ese tiempo,

no abandonó nunca la corte. Pintando... ahora unos,

ahora otros".

(Música)

"En las paredes del museo,

lucen sus magníficos retratos de reyes y reinas.

Pintó también a Fernando VII,

un rey absolutista que estaba a las antípodas

de sus ideales liberales. Seguramente, fue con él

con quien más equilibrios le tocó hacer.

Pero Goya no se limitó a su trabajo en la corte,

también retrató el mundo que había más allá de los palacios.

Cuadros en los que dio rienda suelta a su genio, que llevaba dentro,

retratando la parte más oscura de la época que le tocó vivir".

(Continúa la música)

(Música intriga)

(Teléfono)

Ramón, no te olvides de ponerlo en silencio cuando acabes, ¿vale?

No, no... Enseguida, sí. Gracias. Además, no sé ni quién es.

¿Sí?

¿Dígame?

¿Hola? "Has desobedecido mis órdenes.

Has llevado a Torrijos a Málaga sin mi consentimiento".

Hombre, majestad, qué alegría volver a escucharle.

"Deja de perseguir esa música o haré que te arrepientas".

(SUSURRA) Oiga, perdone... Mire, esto es un móvil del siglo XXI

y usted es un rey del siglo XIX. ¿No ve que es

una incoherencia histórica? Además, oiga, yo estoy trabajando.

¿Me puede dejar un ratito en paz? "No te acerques al Sor...".

-¡Ramón! ¿Empezamos? Sí, empezamos.

Perdón. Ya estoy.

"Uno, gusto, dieciséis, uno, primera".

(Claqueta)

"Las meninas", de Velázquez.

Es nuevo. No sé...

Esto tiene que funcionar... Hay batería...

"El rey acaba de amenazarme por teléfono y pasa esto.

Explota un foco". Voy a buscar un recambio.

"¿Será casualidad o es que me estoy volviendo loco?

No sé... En fin, ahora vamos a tener que esperar media hora

para cambiar el foco y poder seguir".

(Música)

"Pero un contratiempo no nos detendrá.

Seguimos con nuestro álbum familiar y vamos con el retrato de familia

más famoso del museo, 'Las meninas'.

Sin duda, es la obra que atrae todas la miradas del museo,

pero... ¿qué sabe la gente sobre 'Las meninas'?".

¿Qué os parecen "Las meninas"? Un cuadro muy bonito, ¿verdad?

-Sí. Muy representativo de... Goya.

-¡De Goya!

-Vamos a cortarlo. Estoy muy nerviosa.

-No era lo que me esperaba igual, pensé que era más chiquito,

más pequeño. ¿Por qué?

No sé, de ver en Internet fotos... -Creo que, desde que somos niños,

los españoles conocemos este cuadro porque lo hemos visto

reproducido en mil sitios, casi es una imagen pop.

-Velázquez es un auténtico sueño en Japón,

pero venir hasta aquí y verlo en directo es un sueño para mí.

Volvemos a empezar. Sí, por favor.

-Impresiona, impresiona mucho la luz, por ejemplo...

La sensación de que te miran a ti, ¿no?

-Es mi cuadro favorito. Ocurren tantas cosas en él,

como la luz y la oscuridad.

Y, sobre todo, los trucos que Velázquez usa

para darle vida al cuadro.

-Lo que me gusta es el misterio que hay en el cuadro.

El hecho de que el pintor se haya autorretratado,

el hecho de que confundamos al observador con el rey y la reina.

¿Qué me podéis decir sobre "Las meninas"?

"Las meninas" es un cuadro de Velázquez.

¿Sabes qué está pasando en el cuadro?

Creo que sí.

¿Y has visto que hay un espejo al fondo?

¿Un espejo? Un espejo al fondo.

No, no me he dado cuenta.

¿No? Tengo que volvery mirarlo.

Míralo. Date la vuelta y míralo.

También que sale como si él se estuviera mirando en un espejo

y, por eso, se refleja justo detrás. O sea, ¿qué es lo que se refleja?

Se refleja... a él.

Como si estuviera mirándose, por así decirlo, ¿no?

Creo que los padres están en el espejo.

Los padres de los niños están en el espejo.

Los niños están mirando a los reyes, sus padres,

mientras Velázquez les pinta.

Así que él pintó cómo los padres miraban a sus hijos

mientras les retrataban. Los niños están mirando a los padres.

-Velázquez, en vez de estar pintando a la infanta Margarita,

estaba pintando a sus padres, el rey Felipe IV y su esposa,

y que aparecen en el fondo en el espejo.

-Bueno, es un cuadro muy misterioso del que, en realidad,

sabemos... muy poco, ¿no? Nos cuesta mucho interpretar

qué es lo que quiso decir Velázquez en esta pintura.

"Las meninas", de Velázquez.

Un cuadro que, aunque hayan pasado más de 300 años, nunca se agota.

Todavía siguen quedando cosas por aprender,

así que... ¿qué os parece si... vamos allá?

¡Venga!

Lo primero que habría que decir es que Velázquez sabía

que estaba haciendo una obra maestra.

Para él, este cuadro no era un cuadro y nada más.

El pintor tenía 57 años cuando lo pintó

y "Las meninas" fue su penúltimo cuadro antes de morir.

Y lo concibió como una declaración de principios,

como una apología de la pintura, pero ya llegaremos a eso.

Cuando te plantas por primera vez delante de "Las meninas",

lo primero que ves es que... está pasando algo.

Velázquez pinta un instante de vida concreto.

El momento exacto en que la infanta Margarita,

rodeada de su pequeña corte, ha entrado en la estancia

donde Velázquez está pintando a los reyes.

¿Queréis saber... quién es quién en el cuadro?

¿Sí? Venga...

Vamos a hacer una presentación oficial de los personajes.

La protagonista del cuadro es la infanta Margarita,

Margarita Teresa de Austria, primera hija de Felipe IV

y Mariana de Austria. Sus padres eran tío y sobrina

y ella también acabó casándose con su tío Leopoldo I,

hermano de su madre. Un lío, vaya.

Pero ella, aquí, no es más que una niña feliz de seis años.

A la derecha de la infanta se encuentra una de sus meninas,

doña María Agustina Sarmiento que, ya lo veis,

de rodillas le ofrece un poco de agua.

Las meninas eran las doncellas de las infantas

sirviéndoles en todo lo que necesitaban.

A la izquierda de la infanta se encuentra su segunda menina,

doña Isabel de Velasco, que se está volviendo,

así como hacia el frente, haciendo un reverencia...

Se supone que a los reyes. Al lado de la menina,

hay dos enanos, María Bárbola, de origen alemán,

y Nicolasito Pertusato, que parece un niño y se comporta como tal.

Ya lo veis, está completamente ajeno a lo que sucede en la acción

y molesta con el pie al gran mastín que está como... adormecido aquí,

en primer término. Detrás de las meninas,

hay dos personajes más. Doña Marcela de Ulloa,

dama de compañía vestida con hábito, habla con su compañero...

Ya lo veis, no le presta ninguna atención.

Él es el único personaje que no se ha identificado

con nombre y apellidos, pero sí sabemos que se trata

de un guardadamas, es decir, la persona que se adelantaba

para abrir la puerta a las infantas o a los reyes.

Seguimos.

¿Quién es el misterioso personaje de la puerta?

Pues se trata de José Nieto, aposentador que se está girando

para ver lo que ocurre mientras retira una cortina

para marcharse.

A la izquierda del conjunto, Diego Velázquez.

El pintor se pinta a sí mismo pintando un gran cuadro

que vemos por detrás y, al fondo, reflejados en un espejo,

los reyes, Felipe IV y Mariana de Austria.

Velázquez pinta doce personajes, pero yo creo que hay uno más...,

nosotros.

Fijaos, menos la menina y el enano, que está distraído,

todos los personajes están mirando al frente.

En la acción que ellos viven están mirando a los reyes;

pero, en el cuadro, nos miran a nosotros.

Velázquez consigue convertirnos en personajes de su cuadro,

consigue hacernos sentir parte de él.

La sensación de realidad no la consigue tan solo

con las miradas de los personajes, la magnífica técnica

también ayuda. Por ejemplo, la llamada "perspectiva lineal",

es decir, la concepción del espacio. Parece casi como si...

pudieras dar un paso y entrar andando en el cuadro.

Velázquez coloca el punto de fuga en la puerta abierta,

una fuga sin fin; pero hay un segundo punto de fuga,

el espejo.

Al ser un reflejo, nos crea otra sensación de espacio.

Velázquez deja también un gran espacio vacío

encima de los personajes; pero..., en lugar de descompensar el cuadro,

ese inmenso espacio... Dijéramos entre comillas,

"inmenso espacio vacío", ayuda a darle sensación de profundidad.

Y a todo eso,

hay que sumarle lo genial de la perspectiva aérea, es decir,

de cómo los personajes que están más lejos

se muestran más borrosos, más desenfocados,

como si fueran solo manchas de color.

¿Pero qué nos está diciendo Velázquez con esta obra?

La primera interpretación es que el cuadro

es una defensa de la monarquía,

el centro del cuadro lo ocupa la infanta,

la protagonista, ella es la esperanza de la supervivencia

de la dinastía de los Austria. La segunda interpretación

tiene que ver con los cuadros que Velázquez

retrata al fondo en semipenumbra.

Se trata de dos copias de cuadros de Rubens y Jordaens,

que representan 2 temas mitológicos,

"Palas Atenea y Aracne" y "Apolo, vencedor de Pan",

dos fábulas que hablan de la victoria del arte.

Aplicadas a este caso, la victoria de la pintura,

la victoria del artista sobre el artesano,

esa era una de las obsesiones de Velázquez,

reivindicarse como pintor, como artista.

Por eso, se autorretrata pintando, con su paleta de color,

con la mirada como perdida, pensando,

porque Velázquez quiere dejar claro

que la pintura es una cosa mental y no solo un oficio manual.

Velázquez se reivindica a sí mismo, y al arte de la pintura.

Y parece que su llamada de atención fue escuchada,

¿porque veis esa cruz roja que lleva en el pecho?

Es la cruz de la Orden de Santiago,

el reconocimiento que Velázquez buscó durante toda su vida,

pero no fue Velázquez quien la pintó,

porque se la concedieron más adelante,

alguien la añadió tras la muerte del pintor.

Dicen, dicen, que fue el propio rey quien lo hizo

como gesto de amistad.

Y cortamos, buena. ¿Sí, buena?

A ver, aquí tienes las correcciones para la próxima secuencia, ¿vale?

La de Farinelli. Vale, vale, gracias.

Sara, Sara, ¿tenemos alguna cosa de comer?

¿Qué quieres? No sé, algo que me de

un poco de energía. Vale, va.

Que esto de "Las Meninas" me ha dejado hecho polvo. Gracias.

(Música tensión)

"Último aviso, no te acerques al Sordo.

Vaya, Fernando VII sigue con sus amenazas,

y ahora me sale con esto del Sordo.

Bueno, pues si tanto le preocupa, será porque Torrijos tenía razón,

tengo que ir a ver a Goya, tengo que ir a hablar con él

para que me diga de dónde sale la música".

¿Te vale un plátano? ¿Qué?

Un plátano. Ah, sí, vale, gracias.

De nada. Gracias.

(Continúa la música)

(SUSURRA) Don Paco...

Don Paco...

¡Don Paco!

¡Don Paco! ¿Qué?

Me envía nuestro amigo, el general Torrijos.

¡Por el amor del cielo, nada de nombres!

Él tiene ojos y oídos en todas partes.

¿Se refiere a...?

¿Al rey felón?

(CHISTA) ¿Quieres que me deje mudo además de sordo?

(SUSURRA) Torri... Quiero decir, nuestro amigo, me envía

porque dice que usted puede ayudarme.

Yo lo que necesito es que usted me ayude con una cosa.

Mire, hay una música que yo escucho todo el rato en el museo,

solo yo parezco escucharla, nadie más la escucha,

pero yo no dejo de escucharla.

Me gustaría saber de dónde sale esa música.

¿Una música? No sé de qué me hablas.

Donde tú escuchas músicas, yo veo formas, luces y sombras,

pero veo que alguien te está pidiendo ayuda,

y veo quién es. ¿Y quién es?

No puedo decirte su nombre.

Pero si usted no me dice quién es,

¿cómo voy a poder ayudar a esa persona?

Se trata de una reina atrapada en su retrato.

Una reina, perfecto. ¿Cómo doy con ella?

¿Qué dices? Que cómo doy con ella.

No seas pelele, pues encontrando su retrato.

Maestro, hay muchos retratos de reinas de España en este museo.

¿Cómo voy a saber cuál es?

No es tan difícil, piensa. Te daré una pista,

muchas reinas, durante generaciones, han posado con la misma joya.

"La peregrina".

Bueno, por lo menos hay algo que sabes, majo.

Aún así, hay muchos retratos de reinas de España con "La peregrina".

Yo no digo eso, yo digo que....

(Crujidos)

Sombras de huesos, los esbirros de Fernando VII.

Maestro... La reina que buscas

no lleva "La peregrina", pero yo no te he dicho nada,

¿de acuerdo? Y ahora, vete, vete. Vete antes de que me descubran.

(Música tensión, huesos)

(Música de aventura)

"'La peregrina' es una perla extraordinaria

por su forma y su gran tamaño.

Y también es una perla rodeada de mitos.

Según parece, fue encontrada en Panamá en el siglo XVI,

y entregada a Felipe II. Hay quien asegura que María Tudor

la luce en su famoso retrato de Antonio Moro,

pero no está nada claro.

El álbum de fotos de la familia real tiene muchos retratos

de reinas y reyes luciendo "La peregrina".

José Bonaparte se la llevó a Francia,

y después pasó de mano en mano hasta que en 1969,

Richard Burton se la regaló a Elizabeth Taylor por San Valentín.

La actriz la extravió en varias ocasiones,

incluso una vez la encontró en la boca de uno de sus caniches.

Liz Taylor, claro está, no pertenece a nuestro álbum familiar,

pero a su manera, también es una reina. ¿No os parece?

Seguimos con nuestro álbum de fotos

y con uno de los mejores retratos familiares de El Prado,

en el que destaca una de las reinas más poderosas

de la historia de España, que, como veis,

también luce 'La peregrina'".

Isabel de Farnesio es una de las reinas que dejó una huella

más profunda en la corte española.

Fijaos, aquí la vemos junto a Felipe V con toda su familia.

¿Que os parece el retrato? La monarquía española

había cambiado de linaje, de los Austria a los Borbones,

y yo creo que se nota. En este retrato de Van Loo

respira opulencia y lujo, llegaban nuevos aires de Francia,

y llegaron con mucha pompa.

Mirad a la reina. ¿Qué tiene al lado?

La corona, y apoya su brazo en ella, o sea, que es la reina quien manda,

y el rey, en cambio, está, ya lo veis, está como distraído,

con la mirada perdida, y es que el primer Borbón español

sufría una rarísima apatía que le hacía desatender

los asuntos de Estado.

Padecía algún tipo de perturbación mental

que le sumía en una depresión repleta de manías delirantes.

Un día sorprendió a todos sus guardias

afirmando que estaba muerto,

y preguntando por qué no le habían enterrado ya.

Tan convencido estaba de que se había muerto,

que empezó a dormir en un ataúd.

Con todo este panorama, y viendo que los médicos

no eran capaces de mejorar el estado de salud de su marido,

la reina Isabel de Farnesio, que era una mujer cultivada,

amante de las artes, que tocaba el clavicémbalo,

que bailaba, y que estaba al día de la música

que se escuchaba en Europa, intentó algo distinto.

Hizo llamar al más grande cantante de la época,

hizo traer desde Londres a Farinelli, el castrado,

para que con su canto intentara recuperar la salud mental

de Felipe V.

El auténtico nombre de Farinelli era Carlo Broschi.

Fue castrado cuando era un niño, y al crecer,

se convirtió en el cantante más aclamado del momento.

Triunfaba allí donde iba, le reclamaban de todas partes,

de Italia, de Francia, de Inglaterra, pero en 1737

Farinelli llegó a la corte española. En principio vino

para una temporada breve, simplemente para atender

la llamada de la reina, pero acabó viviendo más de 20 años en España

y convirtiéndose en consejero privado de la corona,

y en pieza fundamental para el desarrollo cultural de Madrid.

Durante los primeros nueve años, es decir, mientras Felipe V vivió,

el Castrado aparecía en la alcoba del rey

para cantar y aliviar sus males con su voz.

El canto de Farinelli se convirtió en costumbre

para el rey todas las noches.

Bien, todas, menos los sábados,

cuando el monarca se quedaba en vela largas horas

preparándose para recibir el sacramento de la comunión

del día siguiente.

Bien, la cuestión es: ¿Cómo era la voz de Farinelli,

cómo era esa voz que conseguía calmar y dormir al rey,

cómo era la voz de los castrados?

No sabemos exactamente, porque afortunadamente,

los castrados ya no existen así que no podemos saber cómo sonaban,

pero hoy en día existe otro tipo de voz,

una voz que de algún modo, sustituye a aquella

que un día fue la voz de los castrados,

y que es y se llama la voz de contratenor.

¿Es así, Gabriel? Efectivamente.

¿Cómo es esa voz de contratenor?

Es una voz que utiliza la técnica del falsete.

En el caso del contratenor, a diferencia de los castrati,

no había ningún tipo de operación quirúrgica,

ningún tipo de cambio biológico ni hormonal.

Estamos a salvo de eso. Efectivamente.

Solamente utilizamos los contratenores una técnica,

que es la técnica de cerrar la glotis,

cerrar un músculo que hay en la garganta,

y hace que nuestra voz suene una octava por encima

de nuestra voz natural. Es como... (CANTA) ¡Ah!

Así es, así es. Bien, eh...

Farinelli cantaba todas las noches, menos la del sábado, al rey,

le solía cantar casi siempre la misma aria,

que era "Quell'usignolo che innamorato",

que es un aria de Giacomelli, de una ópera que se llama "Merope",

pero en otras ocasiones le cantaba otras cosas.

Le gustaba mucho Hasse, este compositor alemán

que está un poco olvidado, y le cantaba algunas arias de Hasse.

"Pallido il sole". "Pallido il sole",

que es un aria preciosa, pero hoy me gustaría intentar cantar

otra de estas arias que Farinelli le cantaba,

que es un aria que se llama "Per questo dolce amplesso",

que es un aria preciosa. Magnífica.

A ver si de algún modo conseguimos aquí,

delante de Felipe V y toda su familia,

hacer como hacía Farinelli en su día, y cantarle

para ver si se duerme, si se relaja,

no solo él, sino de algún modo, todo el museo.

Vamos a ello. Venga, vamos allá.

(Música)

("Per questo dolce amplesso", Hasse)

(Música tensión)

esa música misteriosa.

Después de la ayuda de Torrijos y gracias a la pista del Sordo,

de Goya, creo que ya sé quién me está llamando.

Tiene que ser la segunda esposa de Fernando VII,

y si no me equivoco, su retrato se encuentra en esta sala".

(Continúa la música)

"Exacto, ahí está, María Isabel de Bragança,

y no luce "La peregrina". De aquí viene la música,

la reina me está llamando, ¿pero por qué?

Creo que está intentando contactar conmigo, ¿verdad?

¿Es usted la que me está llamando con esa música?

(Música tensión)

(Crujidos, huesos)

¿Qué sucede? ¿Qué es ese ruido?

(Música tensión)

"Hay algo que brilla entre los planos del cuadro,

¿pero qué demonios es eso?".

(Continúa la música)

"Una especie de papel, un pergamino antiguo.

Alguien se acerca, será mejor que me esconda".

(Crujidos, huesos)

"Los esqueletos, los esbirros de Fernando VII".

(Crujidos, huesos)

"¡Uf! Menos mal, ya pasaron.

En fin, volvamos a la reina.

¿Por qué ella no me habla como el resto de los cuadros?

¿Qué es este pergamino que ha salido del cuadro?

(Música suspense)

"¿Qué es esto? ¡Es un mapa! ¡Es un mapa mágico del museo!

Está claro, por algún motivo, la reina no puede hablar,

algo la mantiene atrapada y me está pidiendo ayuda.

Por eso me da este mapa, para comunicarse conmigo,

para indicarme cómo llevar a cabo mi misión en el museo:

Liberar a la reina".

(Música tensión)

Usted tiene la llave, ¿no?

Esa llave y cualquier llave que se precise.

Todas están a mi cargo.

Ostras, qué susto me has dado, Sara.

¿Y eso? Ramón, Ramón...

Estás muy raro, cada día más, ¿vale?

Y no toques nada más, que nos van a echar del museo por tu culpa.

(Música)

-Corremos peligro, se acercan los esqueletos.

¡Escóndete! Pero venga, rápido. Siéntate en la silla.

(Pasos)

(SUSURRA) Ya están aquí, no te muevas. No respires.

Estate quieto, así. Ya se van.

¡Qué peligro!

-¿Y ahora qué? ¿Qué demonios pasa?

¿Qué es esta lluvia de papeles?

¡Qué, majestad! Usted no se cansa nunca, ¿eh?

200. Una noche en El Prado - Museo del gusto Real - ver ahora

Y si te gusta la música clásica, Gener te propone visitar la web del Gran Teatre del Liceu de Barcelona o del Teatro Real de Madrid que ha publicado algunas de sus óperas para que las podáis disfrutar gratuitamente. Lo que también es gratis son todos los capítulos de ‘This is Opera’ que están en #AlaCarta.

This is Opera - Rigoletto - ver ahora
Transcripción completa

Tengo una pasión, una pasión que siempre me acompaña

y con la que he aprendido a escuchar, a llorar, a sentir,

a reír, a amar, a vivir, la ópera.

Una pasión sin límites que me llena día a día;

una pasión en la que siempre he encontrado una respuesta,

una pasión que me lo ha dado todo y que necesito y quiero compartir

con todos vosotros, porque la ópera es la vida,

y compartida... siempre es mucho mejor.

Así que, para todos los que alguna vez os habéis sentido despreciados,

para los que tenéis 40 años, para los que sois padres,

o para todos los que algún día lo seréis,

esta es... vuestra ópera.

Nos embarcamos hacia Menorca, una isla pequeña y preciosa

con una larga tradición operística. Allí nos espera el gran barítono,

Juan Pons, uno de los grandes Rigoletto de todos los tiempos,

y también el psicólogo Walter Riso,

que nos ayudará a entender mejor a este personaje.

Rigoletto es uno de los grandes éxitos de Verdi,

una ópera que lo tiene todo: una historia llena de misterio,

un personaje complejo y maravilloso, e incluso un gran hit

que todo el mundo conoce, la "Donna e mobile".

Para empezar quiero presentaros a Rigoletto,

el protagonista de nuestra ópera de hoy, y lo haré a través

de Francisco de Goya y este magnífico cuadro,

"Dos viejos comiendo sopa".

Intentaré explicarme, y para ello quiero que veamos

otras pinturas de Goya. Por ejemplo esta, el "Aquellarre",

otra de sus famosísimas pinturas negras; o atención

a esta otra: "La romería de san Isidro".

Quiero que os fijéis muy atentamente en las figuras humanas,

en los seres humanos que aparecen en este cuadro.

Mirad, aparecen como vulnerables, como deformados,

como atormentados, y es que así es como Goya

veía a la figura humana, al ser humano,

por eso lo pintaba de este modo, deformado por fuera,

mutilado por fuera, pero también mutilado por dentro.

Os estaréis preguntando qué tiene que ver todo esto con "Rigoletto".

Pues la verdad es que tiene mucho que ver,

porque para entender Rigoletto lo primero que tenemos que entender

es al ser humano. Si vemos este otro cuadro de Goya,

famosísimo, "Saturno devorando a un hijo",

y nos fijamos en la figura principal, la figura de Saturno,

vemos que está como jorobado, como lleno de protuberancias,

también como atormentado.

Y eso es exactamente Rigoletto.

Por fuera es verdad, es un hombre jorobado, pero por dentro,

y eso es lo más importante, es un hombre totalmente...

atormentado.

Mirad lo que dice Rigoletto;

qué rabia ser deforme,

qué rabia ser bufón.

Rigoletto es como una de las figuras de Goya.

Fijaos en la expresión de su cara.

Refleja el mismo sufrimiento que los personajes de las pinturas.

Y por si fuera poco, a Rigoletto está a punto de caerle encima

una terrible maldición, maldición que marcará su destino,

una maldición que se parece a muchas otras

que todos conocéis.

Quién no recuerda la maldición del Titanic.

Su hundimiento en 1912 fue profetizado muchos años antes

por el escritor Morgan Robertson y por el periodista,

William Thomas Stead. Curiosamente, Stead,

falleció ahogado en el Titanic. Los Kennedy también son famosos

por una supuesta maldición que envuelve a la familia.

Cinco miembros del clan murieron en extrañas circunstancias,

entre ellos, el presidente más popular de la historia

de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy.

Otra maldición famosa: la maldición de Tutankamon.

En 1923, un equipo de arqueólogos liderados por el inglés,

Howard Carter, abrió su tumba. A partir de ese momento,

las desgracias se apoderaron de la expedición inglesa;

la mayoría de sus miembros sufrieron extrañas enfermedades,

y en muchos casos la muerte. Y finalmente,

la maldición de Aaron Ramsey, jugador de fútbol del Arsenal.

Supuestamente, cada vez que marca un gol alguien famoso muere.

Todo empezó en el 2011, cuando Ramsey marcó un gol

ante el Manchester United, y horas después se confirmó la muerte

de Osama Bin Laden. A partir de ahí, otros famosos han muerto

tras un gol de Ramsey: Steve Jobs, Muammar Gaddafi,

la cantante Whitney Houston, el pianista Bebo Valdés,

el dictador argentido Jorge Rafael Videla,

y finalmente, los actores americanos Paul Walker y Robin Williams.

"Rigoletto" también es la historia de una maldición,

la que acaba de pronunciar este personaje: Monterone.

Estamos al principio de la ópera. Rigoletto y el duque de Mantua

están en una fiesta libertina cuando aparece... el viejo Monterone

Está muy enfadado porque el duque ha seducido a su hija.

Los cortesanos se mofan de él; Rigoletto, el bufón, también.

Es entonces cuando Monterone maldice al duque,

y maldice también a Rigoletto por reírse del dolor...

de un padre.

Una maldición que cae como una losa sobre Rigoletto,

que se la toma muy en serio; no va a poder quitársela de la cabeza

nunca más; y Verdi, asimila una nota concreta a esta maldición,

el Do, la nota más elemental, la nota más básica.

De Verdi y "Rigoletto", Juan Pons lo sabe absolutamente todo.

Me ha citado en un lugar maravilloso,...

el Teatro Municipal de Mahón, el teatro de ópera

más antiguo de España; una verdadera joya arquitectónica.

¿Cómo es que a los barítonos os gusta tanto cantar "Rigoletto"?

Para el barítono es la... es la ópera...

máxima que puede llegar; porque se ha hecho popular,

es una de las óperas más populares. ¿Te has fijado que ya

en el inicio de la ópera, solo en el preludio,

suena ya esto?

Que es el anuncio de... la maldición Sí.

Y esta maldición... siempre suena...

en Do. Cuando Monterone entra en el palacio del duque

para decir quiero hablar y les va a maldecir,

y hace... también entra en Do ¿no?

¿Podemos hacer esta parte?

Canta en italiano

Y él corresponde: Monterooooo

ne.

Y es... absolutamente emocionante... Viéndote cantar

incluso yo me emociono porque...

Monterone viene absolutamente rabioso,

le han ultrajado a la hija y viene a maldecir a los dos;

y Rigoletto, que lo vemos también, responde y vuelve a responder...

Un poco a lo bufón. Sí, un poco a lo bufón,

pero empieza también cantando en Do. Está creando un clima...

muy intenso...

un escudo muy muy obsesionado. Obsesionado,

obsesión con esta nota que aunque el espectador no lo sepa,

va como calando calando y calando, y se va metiendo en la cabeza.

Al principio, Verdi tenía en mente...

ponerle "La maledizione" como titular de la ópera.

Que la ópera en lugar de llamarse "Rigoletto" se llamara

"La maledizione"· Exactamente.

O sea, como la maldición el hilo conductor de todo lo que obsesiona.

Ya sabemos cómo suena la maldición,

ahora es el momento de descubrir cómo afectará

a la vida de Rigoletto.

Al principio de la ópera viene el personaje de Monterone,

que es también un padre, y maldice a Rigoletto,

pero también maldice al duque. Sí.

A los dos; pero en cambio la maldición

solo afecta a Rigoletto, o parece que solo afecta a Rigoletto.

No, afecta solo a Rigoletto... Pero por qué.

La maldición "funciona" no mágicamente,

funciona si tú te la crees ¿de acuerdo?

Si tú no te la crees no te funciona. Entonces vamos a suponer que me digas

¡Maldito, Walter...

...nunca serás feliz! Yo salgo de aquí muerto de la risa,

yo voy a decir: quién es este pelotudo que me dice esto.

A mí no me llega, me volví un banco de niebla.

Siguió de largo, no hubo un yo que lo captó. Pero Rigoletto...

se lo cree; entonces, el solo hecho de que tú creas

que la maldición es cierta,

vas a empezar a actuar... de acuerdo a esa creencia.

Eso se llama profecía auto realizada.

Profecía auto realizada. Sí. Vamos a suponer que tú me digas,

tú eres torpe,

eres torpe, y te maldigo porque serás torpe toda tu vida.

Entonces yo me lo creo; entonces hago la profecía:

soy torpe. Maldita sea, soy torpe.

Entonces se me cae todo. Ya estás sugestionado.

Claro, y confirmo mi propia profecía. ¿Es eso de...

este tío es un gafe? De pesimista crónico.

El que cree que todo le va a salir mal.

Que todo le va a salir mal y le sale. Pero a veces se mejor decir

acepto lo peor que pueda pasar. Es decir,...

¿puedo decir una mala palabra? Sí, puedes decir lo que quieras.

El importaculismo, que es una filosofía de vida.

Me importa un rábano, se dice ¿sí? El importaculismo es...

acepto lo peor que pueda pasar; fluyo con el universo,

pero cuando tú te pones tanto,

cuando tú quieres controlarlo todo... ahí metes la pata...

Entonces vamos a Epicteto, a los griegos, mira qué fácil

es lo que dice: "Cuando algo depende de ti...

lucha, hazte matar...

Para conseguirlo. Para conseguirlo.

...Si algo no depende de ti aprende a perder".

Aprender a perder; es que ya no está bajo mi control. Me suelto.

Como dice Walter Riso, Rigoletto se cree la maldición de Monterone

y por eso le afecta. Seguramente pensamos:

¡pobre Rigoletto, pobre idiota ignorante! Pero...

¿cuántos de nosotros no estamos llenos de supersticiones

y pensamos que la mala suerte nos alcanzará

si por ejemplo derramamos la sal, si rompemos un espejo,

si un gato negro se nos cruza por el camino,

si pasamos por debajo de una escalera,

si dejamos unas tijeras abiertas o si el novio ve a la novia

antes de la ceremonia? En el mundo del teatro

las supersticiones también están al orden del día. Por ejemplo,

se dice que vestirse de amarillo trae mala suerte, y...

¿sabíais que el gran Luciano Pavarotti,

para espantar el mal fario recogía y se guardaba en los bolsillos

los clavos torcidos que encontraba en el escenario?

Pero la maldición no es el único problema de Rigoletto.

El pobre bufón no puede ser feliz porque aquello que realmente quiere

está fuera de su alcance.

Su destino está muy alejado de su deseo, pero ¿cuál es

el deseo de Rigoletto? Se trata de un deseo muy simple,

él solo quiere ser una persona normal,

una persona normal con sus anhelos, y sus aspiraciones,

una persona que pueda ejercer de padre como cualquier otra,

de una manera normal, sin tener que esconder a su hija,

pero... no puede, así que quien acabará pagando las consecuencias

es precisamente Gilda, su hija.

La desgracia de Rigoletto es que su hija, Gilda,

está perdidamente enamorada del duque de Mantua, su patrón.

En esta escena, Gilda le cuenta a su padre

que se ha acostado con el duque; Rigoletto odia a su señor.

La simple idea de que se haya acostado con su hija

le revuelve el estómago.

Pero ella, ella también sufre, porque lo último que quiere

es decepcionar a su padre.

Rigoletto quiere muchísimo a su hija;

la quiere tanto... que yo pienso que la llega a agobiar un poco.

¿Se puede decir así? Sí, se puede decir así.

"Podés" ver esto en dos planos.

Rigoletto por un lado,...

siendo él jorobado, deforme...

Siendo un tipo rechazado, él se realiza a través de su hija,

que es su mejor producción, de lo que él se siente orgulloso.

Es el punto flaco de Rigoletto,

es el punto débil de Rigoletto. El punto débil de los seres humanos

siempre es la persona que amamos más; y por el otro lado es

un padre sobreprotector, y la felicidad del papá

es que ella no corra riesgos. Entonces, por esto que dices...

este amor tan protector... es contraproducente;

el amor puede ser malo. Claro que el amor puede ser malo.

El amor... patológico,

el amor enfermizo, el de no puedo vivir sin ti,

tú lo eres todo para mí, el amor dependiente por ejemplo,

es un problema, como yo digo de salud pública,

porque el 15 % de la población mundial

sufre por un amor dependiente. Hay algo que estamos haciendo mal.

El amor obsesivo siempre es patológico,

sea de un padre a un hijo o sea de pareja.

¿Y puede ser también que este amor patológico de Rigoletto

hacia su hija... haga que la hija de algún modo se sienta

como culpable hacia el amor que el padre tiene sobre ella?

Cuando uno tiene un padre sobreprotector,

una de las cosas que más... molestan al hijo

es decepcionar al padre. Que es lo que Gilda no quiere.

Es lo que Gilda no quiere. Cada uno le hace daño al otro

sin darse cuenta. De tanto que se aman.

De tanto que se aman.

"Rigoletto" es una ópera basada en un magnífico texto teatral

de Víctor Hugo, "El rey se divierte".

Verdi utilizó la misma historia y los mismos personajes

que había creado el escritor francés.

Los dos artistas fueron contemporáneos,

y curiosamente, si repasamos sus vidas,

vemos que tienen muchas cosas en común.

Este hombre es Giuseppe Verdi, este otro aquí, a vuestra izquierda,

es Víctor Hugo.

Giuseppe Verdi perdió en un cortísimo espacio de tiempo

a sus dos hijos y a su mujer. Mientras que por otra parte,

Víctor Hugo dejó a su mujer porque ella no podía tener hijos,

y su mayor obsesión era precisamente, ser padre.

Giuseppe Verdi se casó por segunda vez

con la famosísima soprano Giuseppina Strepponi,

y Víctor Hugo también tuvo una relación

con una mujer del espectáculo. Los dos tuvieron que luchar

delante de la sociedad para mantener estas relaciones

en secreto. Pero ¿sabíais que Víctor Hugo

estaba realmente enfadado con Verdi por culpa de "Rigoletto"?,

pero realmente enfadado, y todo por un tema de dinero,

por unos royalties que Víctor Hugo entendió que nunca cobraría,

a pesar que "Rigoletto" era exactamente la misma historia

que "Le Rou s'amuse", su obra de teatro,

solo que cambiaron el título y el nombre de los personajes.

Todos los barítonos tienen que estarle muy agradecidos a Verdi

por haber creado a ese bufón jorobado y desgraciado.

Uno de los papeles más potentes del repertorio;

estamos escuchando a Juan Pons interpretando la magnífica aria

"Cortigiani, vil razza dannata",

un maravilloso alegato de un padre desesperado

que clama por el honor de su hija.

Te hemos escuchado cantando este... "Cortigiani, vil razza dannata".

Es muy importante para Verdi siempre que aparecen los padres.

¿Por qué tan importante para Verdi siempre los padres?

Todos sabemos...

las desgracias de Verdi

con la familia ¿no? Perdió a sus dos hijas y a su esposa

muy joven. Yo creo que Verdi no tenía ni alegría ¿no?

Por eso cuando aparece el padre con un hijo

siempre es un momento absolutamente como estelar de la ópera,

un momento muy... Conmovedor.

Sí ¿no? Cuando canta aquí...

aquí, en "Rigoletto". ¿Podemos hacer esto?

¡Bua... es como...!...

súper emocionante ¿no?

Es realmente emocionante esta tonalidad que usa...

todos los papás de Verdi cuando aparecen; por ejemplo,

papá Germont, de "La Traviata". Cuando canta su famosísimo

"Di provenza il mar in suol".

Una auténtica maravilla. Hay otro padre que es Amonasro,

que también has cantado en el último roll que cantaste,

que también es otro padre que llora, y que también llora...

en esta tonalidad, y que es absolutamente precioso

y que te pediría también por favor que lo pudiéramos cantar,

que es... Aida viene diciendo...

Cantan en italiano

Aparece Aida...

Maravilloso.

La patria, los hijos, el mundo de Verdi ¿no?

Tras más de 40 años de una trayectoria llena de éxitos,

Juan Pons se ha jubilado para volver a casa,

a su amada Menorca; sin duda, una de las islas

más bonitas del mundo.

El hombre que salió de estas calles para abrirse a las grandes

capitales mundiales, y que consiguió que el público más exigente

se rindiera a sus pies, ahora lleva una vida pausada y familiar

en Menorca, su isla.

En la carrera de Juan Pons, como él mismo nos ha revelado,

hubo un momento decisivo, cuando el cantante se acercaba

a los 40 años. Entonces le empezaron a llegar

los papeles más importantes de su vida profesional;

un hecho que confirma algo que siempre he pensado,

que los 40 años son una edad crucial,

un momento que marca un antes y un después,

un punto de inflexión en el que pararse, mirar atrás,

y decidir cómo va a ser el resto de tu vida.

Yo, a los 40 años, decidí que ya no soportaba más

el estrés de mi trabajo, de la ciudad,

y me fui al pueblo de mis padres a cuidar una granja.

A mis 40, decidí cambiar de vida.

Decidí venir a Barcelona, y me puse a trabajar

como directora de teatro, y traductora.

Yo a los 40, decidí dedicar menos tiempo a la familia;

aunque la familia es genial y es todo súper bonito,

yo también soy importante.

Mi decisión a los 40 fue...

orientar mi vida hacia la relajación, hacia la meditación,

y estoy realmente mucho más feliz.

Cuando cumplí los 40 años,

decidí terminar con todas mis obligaciones.

Me compré un velero y me hice a la mar. Sentir la brisa,

observar los atardeceres, y simplemente vivir.

Yo a los 40 decidí vivir la vida más intensamente;

no enfadarme nunca más, ser un poquito menos gruñona,

y eso me da el doble de felicidad.

A los 40 creé el proyecto Leduc,

porque siempre había deseado hacerlo y ganarme la vida con él,

y también porque quería mejorar un poco el mundo.

Pues yo a los 40, decidí dejar un trabajo estable que tenía,

en el que llevaba 14 años, porque me aburría muchísimo,

y también dejé a mi pareja, que todavía me aburría más.

Verdi compone "Rigoletto" cuando se acerca a los 40 años.

Es el momento en el que el gran compositor

crea sus tres grandes óperas, su conocida "Trilogía Popular".

Seguramente, a Verdi le pasó como a tanta otra gente

que a los 40 llega a un punto de equilibrio personal,

cuando aún se es joven y con energía suficiente

para emprender cosas nuevas, pero... a la vez

con la experiencia necesaria para conocerse bien...

a uno mismo.

Y llegamos a uno de los momentos más fascinantes de "Rigoletto",

que es el cuarteto del tercer acto.

Una música que, cómo decirlo, yo diría que se trata

simplemente de una música... perfecta.

Incluso los detractores de Verdi en el siglo XIX estaban de acuerdo

que este cuarteto era un "gioiello" musical, como se dice en italiano,

una joya musical. Verdi, con este cuarteto,

retrata de manera fascinante a cada uno de los personajes

que aparecen en él, que son cuatro. Primero el duque de Mantua;

segundo, Magdalena, la prostituta, que el duque

está intentando seducir; después Gilda, la hija de Rigoletto,

y finalmente, el propio Rigoletto.

Vamos a hacer una cosa para intentar entender este cuarteto

de la mejor manera posible. Primero voy a tocar

cada uno de estos personajes y después los vemos en imágenes.

Así lo entenderemos todo muchísimo mejor. Venga.

Empezamos por el primero, que es el duque, que canta así.

Es una música fascinante, una música elegante, una música noble

porque el duque es un noble; está intentado seducir a Magdalena,

que es una prostituta, pero atención,

mirad lo que dice la música.

Y aquí,...

con este mordiente, Verdi nos está diciendo...

que el duque en realidad es un crápula, y después sigue aquí...

¿lo veis?

Estos picados de la orquesta también nos están diciendo atención,

que las intenciones del duque en realidad no son...

seducir a Magdalena, sino simplemente aprovecharse.

Vamos a verlo.

Cantan en italiano

¿Visto? Vamos ahora a por el segundo y el tercer personaje

que aparecen en el cuarteto. El segundo es Magdalena,

la prostituta, que está intentando ser seducida,

entre comillas, por el duque. Y el tercer personaje, Gilda.

Vamos a ver primero Magdalena. Cómo suena una prostituta

según Verdi. Mirad.

¿Veis?

No es un canto elegante, todo lo contrario.

En cambio Gilda, ¿cómo suena Gilda? Gilda se siente

traicionada por el duque. Ella le ama,

y está viendo cómo el duque está intentando seducir a otra mujer

¿Cómo canta entonces Gilda? Pues canta con una frase

llena de dolor, descendente, desde arriba,

casi cromáticamente yendo hacia abajo. Mirad.

Qué diferencia entre Magdalena y Gilda.

Vamos a verlo.

Cantan en italiano

Finalmente, el último personaje que aparece en el cuarteto es...

Rigoletto, el padre, que le dice a su hija:

¿por qué estás llorando?, ¿por qué has confiado en el duque?,

ya te dije que era una mala persona; ahora de nada sirve llorar.

Entonces ¿cómo canta Rigoletto delante de su hija?

Canta con gran autoridad. Mirad, entra Rigoletto...

Es decir, Rigoletto canta con gran autoridad. Vean.

Cantan en italiano

Con "Rigoletto", Verdi consiguió crear

uno de los grandes hits de la historia de la ópera,

la "Donna e mobile". Una canción que todo el mundo conoce

y con la que me gustaría hacer un experimento.

Hola a todos, muy buenos días. Estamos aquí para intentar averiguar

qué es un hit. ¿Alguien tiene alguna idea de qué es un hit?

¿Sí, no? ¿Superventas?

¿Superventas? Sí, es un superventas, pero qué más.

Un éxito. Sí. Pero ¿por qué sería un éxito?

Porque se convierte en popular. ¿Por qué se convierte en popular?

Porque no lo puedes olvidar. ¿Porque no lo puedes olvidar?

¡Pero por qué no lo puedes olvidar? Porque llega a mucha gente.

Porque llega a mucha gente. No. Sí, todo esto está perfecto,

pero hay un momento en que se produce un clic,

un algo especial. Los autores de hits

saben perfectamente que su música será un hit; ¿por qué?

Porque cuando tú la escuchas por primera vez,

antes de haberla escuchado nunca,

es como si siempre la hubieras tenido en la cabeza.

Es como si de algún modo dices: ¡ostras, esta música me suena!

Nunca la has escuchado, pero es como si ya

la tuvieras dentro. Eso es un hit, y eso es exactamente

la "Donna e mobile", que es la canción,

porque no es un aria, la canción del último acto del duque

en el "Rigoletto". Canta la "Donna e mobile",

y cuando la escuchamos decimos: ¡hala, qué música!,

que por si hay alguien muy despistado aquí o en casa,

recuerdo que es esto.

Es tan tan tan pegadiza,

es tan súper hit, que incluso Verdi,

el día del estreno, al tenor que tenía que cantar

esta esta famosísima "Donna e mobile",

el que tenía que hacer el duque de Mantua,

no le dio la partitura, el tenor no conocía

que tenía que cantar esto hasta el día antes. ¿Por qué?

Porque Verdi sabía que tenía un súper hit entre las manos,

y pensó: si le doy la "Donna e mobile"

y la empieza a cantar durante los ensayos qué pasará.

Todos:Perderá. Perderá, perderá la frescura,

¿por qué? Porque todo el mundo en el teatro durante los ensayos

se quedará con la melodía, saldrán de los ensayos...

Lalalalala......y cuando llegue el día del estreno

habrá perdido toda su frescura. Así que la tenía guardada,

y el día antes del estreno se la dio para que la aprendiera.

Absolutamente increíble ¿no? Lo que vamos a hacer hoy es...

cantarla. ¿Algún problema? No ¿verdad?

Estamos con ganas de cantar la "Donna e mobile".

Vamos a intentarlo, empezamos y a ver qué pasa;

y vamos a acabar aquí arriba, ya os lo digo ahora. Venga.

¡Bueno, bueno, bien!

¡Va, directos! Es uno y dos.

Uno... y empezamos aquí ¿vale?

Stop, stop, stop. La Donna e mobile...

hasta aquí íbamos muy bien pero de golpe ha sido... ¿sempre una qué?

¿Siempre una mobile?

No, sempre una... atención. ¡Atención, que hay chuleta!

He traído una chuleta.

Habla en italiano

¿Vale? Eso es lo que vamos a hacer.

¿Alguien me aguanta,... por favor? Gracias.

Aquí tenéis la chuleta, y ahora vamos a volver a hacer,...

entendiendo que aquí... Sempre una mobile...

¿Ok? Y... vamos allá.

¡Vamos!

¡Aire!

¿Nadie baja! ¿Nadie baja!

¿Nadie baja!

¡Y ahora...!

¡Bravo!

Ya ha quedado claro porqué la "Donna e mobile"

es un gran hit, porqué gusta tanto.

Todo el mundo la ha cantado alguna vez pero,

¿la gente sabe lo que dice la letra?

Diría que no se lo imaginan, y me temo que no les va a gustar nada,

sobre todo a las mujeres. Vamos a preguntárselo.

La "Donna e mobile". La "Donna e mobile", exacto.

Me gusta. ¿Pero sabe lo que dice la letra?

¿Se ha planteado alguna vez...? La "Donna e mobile".

¿Qué crees que dice la letra? ¿Habla de mujeres bonitas?

¿Mujeres bonitas? Bien. Imagino que habla de pizza.

¿De qué? De pizza.

¿De pizza? De una barbería.

Dice: la mujer es voluble, como una pluma al viento;

cambia de opinión y pensamiento; siempre amable y hermosa...

Su llanto y su risa son falsos. ¡No, hombre!

Fatal.

Machista total.

Cierto, cierto.

Machista.

Hay veces que sí, hay veces que no. O sea ¿qué hay veces que sí?

Claro. -La verdad es que no me gustaría

que me lo canten a mí. ¡Qué capullo!

De burla hacia la mujer. Claro.

Este hombre se burla de la mujer. -Pero pero... dice algo de verdad.

¿Algo de verdad dice? Es de la nueva generación.

-Es la verdad... ¿Es la verdad? ¿Sí, crees así?

¿Tú también lo crees? Absolutamente.

-Sí.

Pero si es que va completamente contra las mujeres.

Así es como son las mujeres. Simplemente, no has conocido

a la mujer adecuada.

Canta en italiano

Llegamos al final de la historia.

Rigoletto, intentando liberarse de la maldición,

ha contratado a un asesino para que mate al duque.

Aquí vemos cómo recibe el cadáver dentro de un saco.

Rigoletto se siente vencedor.

Ora y guarda un hondo, dice.

Mirar, soy un bufón,

pero tengo el cuerpo del duque a mis pies.

Cree que se ha liberado, pero no sabe

que la maldición... le sigue acechando.

Creyendo poner fin a todo su sufrimiento,

se decide a echar el cuerpo que hay dentro del saco...

al río.

Pero de golpe, a lo lejos, oye una voz.

La Donna e mobile

Es la voz del duque.

Rigoletto, extrañado, abre el saco,

y comprueba que el cadáver que ha recibido no es el del duque

sino el de su propia hija,

y la maldición le golpea con toda su fuerza,

porque así termina la ópera, con un grito desesperado.

¡Ah, la maldición!

Rigoletto al final abre el saco, y en ese saco,

en lugar de estar el duque está su hija,

pierde a su hija. Sí.

Siempre he pensado que Verdi, de algún modo...

Verdi es un hombre que lo que él quería era ser padre;

perdió a sus dos hijos cuando eran muy muy pequeños.

¿Puede ser que Verdi se sintiera atraído por esta historia

fundamentalmente por este hecho? ¿El hecho de un padre...

que pierde a su hija? Es muy difícil para mí

decir lo que voy a decir, pero me voy a arriesgar, a mojar.

No me cabe duda, es que no me cabe duda.

Es que... la pérdida de un hijo no es cualquier pérdida;

dos pérdidas de dos hijos... lleva a pensar

que cuando... ¿él con quién se identifica?,

¿Verdi con quién se identifica? Con Rigoletto, que es el padre.

Claro, pero es el héroe,... es el héroe, porque es el tipo...

que sobrevive a la muerte del hijo. No se suicida, Rigoletto sigue.

Tiene que seguir viviendo después de la muerte de un hijo.

Exacto, lo que él hace, lo que Verdi hace.

Entonces, eso está subyacente, eso está en el subtexto,

porque siempre tenemos que entender, y más en la ópera,

que es tan dramática, tan histriónica, tan extraordinaria,

cómo... cómo hay un subtexto que va más allá,

porque a mí me tiene que dejar pensando; porque... hay un problema;

también puede ser un alivio para Verdi,

porque Rigoletto se siente culpable de la muerte de la hija;

ojo con eso, se siente culpable. Es como si Verdi dijera:

menos mal, este es el héroe de mi novela,

y menos mal que no soy ese héroe.

Con un padre con su hija muerta entre sus brazos,

un hombre incapaz de romper su maldición,

de jorobado, desgraciado... Así es como Verdi

termina su "Rigoletto"; el símbolo del sufrimiento de los oprimidos,

porque Rigoletto, exactamente igual que las figuras humanas de Goya,

es un hombre deformado por fuera pero desgarrado por dentro

simplemente, porque no es capaz de ver cumplido su sueño:

llevar... una vida normal.

Con ""Rigoletto y su "Trilogía Popular",

Verdi llega a sus 40; la mitad de una vida,

la mitad del camino; esa edad en la que somos demasiado mayores

para ser jóvenes y demasiado jóvenes para ser mayores.

Esa edad en la que muchos pensábamos que ha llegado el momento

de cambiar, el momento de evolucionar, exactamente igual...

que hizo Verdi... con "Rigoletto".

Subtitulación realizada por Yolanda Fernández Gaitán.

This is Opera - Rigoletto - ver ahora

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