Mediterráneo
- En Lugo llevan sólo doce años transformando su ciudad entera en una villa romana
- En Ibiza, Nadia consigue todo lo que necesite el turista más adinerado
- A Bartolo no le gusta que sus toros y vaquillas caigan al mar
Reporteros: Rubén Briones, Silvia Sánchez, Teresa Perales.
No todos pueden presumir de tener una fiesta centenaria, pero hay lugares que lo intentan todo para ser conocidos en el mundo. En Lugo llevan sólo doce años transformando su ciudad entera en una villa romana, recreando aquella invasión mediterránea del siglo III, pero ya son unas fiestas inevitables para quien aspire a vivir una auténtica bacanal. En Denia les basta con perpetuar esos festejos que celebran desde hace más de un siglo intentando que los toros caigan a la mar. El destino final, la Ibiza más exclusiva con escala en Formentera.
Alberto es durante unos días centurión romano. Participa junto a buena parte de sus 90.000 vecinos en carreras de cuadrigas, lucha contra esclavos en el circo y se codea con todo tipo de gladiadores. Durante el “Arde Lucus”, Lugo vive en torno a su muralla romana y se transforma en un campamento de los tiempos de la invasión. Una fiesta que nació para dar brillo a la magnífica muralla Patrimonio de la Humanidad, y que proporciona más de un millón de euros a la ciudad gracias a los trescientos mil turistas que la visitan.
Nadia consigue todo lo que necesite el turista más adinerado. Hoy le proporciona un Ferrari a un príncipe que acaba de llegar a Ibiza, y que pagará 17.000 euros por disfrutar del coche durante diez días. La mansión no baja de los 5.000 diarios. Vistos los precios que maneja, no es extraño que reciba propinas de 10.000. El turismo internacional más adinerado elige la isla de Ibiza como destino incondicional. También buena parte de los futbolistas más reconocibles. Junto a ellos alterna Carlos, un pescadero que prefiere unos pocos días aquí a un mes en un destino menos exclusivo. Le da pudor decir lo que gastará: no quiere que lo escuche su madre.
Bartolo conoce a cada una de sus trescientas cabezas por su nombre, y no le gusta que sus toros y vaquillas caigan al mar, aunque sabe que ese es el espíritu de la fiesta. Es uno de los ganaderos que llevan reses a Denia para celebrar su “Bous a la mar”. En estos días, la principal atracción está en un coso semicircular cuyo límite es el Mediterráneo. Los vecinos harán lo posible porque el toro caiga desde el muelle, aunque lo más común es que el baño se lo den ellos. Estas reses se las saben todas.
“Mediterráneo”, el miércoles a las 22,30 en Comando Actualidad, Comando al sol.