Hablamos con Blanca Gutiérrez y Asun Casasola, madres de víctimas de violencia de género
Blanca Gutiérrez, madre de Carla, asesinada por su expareja hace tres años, ha reivindicado la necesidad de poner rostro y nombre a las víctimas de la violencia machista: "No era un número, era una persona". Ha explicado que su hija había sido una mujer con “unas ganas de vivir” enormes y ha lamentado que, tras el impacto inicial de cada crimen, las víctimas hayan ido cayendo en el olvido. Ante el juicio que comenzará el 2 de octubre, ha asegurado: "Carla no tiene voz, pero yo voy a hablar por ella".
Asun Casasola, madre de Nagore Laffage, asesinada en Pamplona en 2008, ha coincidido en la importancia de recordar a las mujeres asesinadas y evitar que sus casos se normalicen. Ha explicado que lleva 18 años luchando para que la muerte de su hija "no sea una muerte inútil", y ha defendido que las familias deben permanecer unidas: "Tenemos que estar todas unidas y todas apoyándonos". Blanca, por su parte, ha contado que Asun se ha convertido en su "faro" porque sólo quien ha pasado por un duelo así puede explicar "con pelos y señales" lo que viene después.
Ambas han reclamado más apoyo social para las familias y más educación para prevenir la violencia machista, especialmente entre los jóvenes. Blanca ha advertido de que comportamientos como el control, el acoso o el seguimiento "no son normales" y ha animado a pedir ayuda y denunciar. Asun ha insistido en que hay que enseñar a las nuevas generaciones que "aquí nadie está libre" y ha destacado que, aunque la sociedad ha avanzado, todavía hay que seguir trabajando: "No vamos para atrás y vamos un poquito, poco a poco, para adelante".