Hace 45 años el mundo se detenía para asistir a la boda de Carlos de Inglaterra y Diana Spencer, un acontecimiento seguido por más de 750 millones de espectadores
Hace 45 años el mundo se detenía para asistir a la boda de Carlos de Inglaterra y Diana Spencer, un acontecimiento seguido por más de 750 millones de espectadores y convertido desde entonces en un icono de la historia de la televisión. El vestido, la cola de más de siete metros y el beso en el balcón de Buckingham alimentaron la imagen de un cuento de hadas que parecía perfecto, pero que escondía una realidad muy distinta.
Con el paso del tiempo, aquel matrimonio se convirtió en una de las historias más tristes de la realeza británica. Diana acabó siendo mucho más que una princesa: transformó la imagen de la monarquía, hizo de la moda una herramienta de comunicación y conquistó el cariño de millones de personas. Cuarenta y cinco años después, Carlos reina junto a Camila, Guillermo se prepara para sucederle y Harry sigue alejado de la familia real. Pero, para buena parte del mundo, Diana continúa siendo la inolvidable reina de corazones.