Llevas dos cafés de más

Antes del café de especialidad, estaba tu abuela: ¿qué es el torrefacto?

Vista cenital de una servilleta blanca con texto manuscrito azul, una mancha circular de café y el borde de una taza rosa sobre una mesa de madera.Escuchar ahora
Del puchero a la especialidad

Antes de que el café tuviera aroma de frutos rojos, viniese de una plantación eco y sus notas de sabor tuvieran una explicación más larga que una sobremesa española, había un café mucho más nuestro: el de nuestras abuelas. Oscuro, intenso, servido sin demasiadas preguntas. Un café que sabía a café, o quizá es que nadie se paraba a discutirlo porque llevábamos tanto tiempo bebiéndolo así que habíamos confundido la costumbre con el sabor, ya que más allá de la nostalgia, aquello no sabía muy bueno (aunque para gustos...).

El segundo episodio del podcast Llevas dos cafés de más, ya disponible en RNE Audio, empieza precisamente ahí: en esa taza familiar que también guarda un pedazo de nuestra historia. En 'Del puchero a la especialidad', Sergio de la Rosa conversa con expertos para viajar al pasado, descubrir cómo se introdujo el café en España y entender una palabra que hemos visto cientos de veces en los paquetes del supermercado: torrefacto.

Llevas dos cafés de másCapítulo 2: Del puchero a la especialidad

Vista cenital de una servilleta blanca con texto manuscrito azul, una mancha circular de café y el borde de una taza rosa sobre una mesa de madera.rne audio

La palabra suena a algo contundente

Y, aunque nos resulte cotidiana, no siempre sabemos qué significa. El torrefacto se obtiene añadiendo azúcar durante el tueste: el calor hace que forme una capa sobre el grano. Su historia está ligada a la conservación del café y, en España, a la figura del inventor José Gómez Tejedor, cuyo nombre aparece en este recorrido por los orígenes de una t��cnica que dejó una profunda huella en nuestras despensas.

Porque hubo un tiempo en el que conservar el producto era una preocupación mucho más urgente que identificar sus matices. Antes de preguntarnos si una taza recordaba al chocolate o a las flores, había que conseguir que el café aguantara. Lo que hoy puede parecernos una rareza respondía entonces a unas necesidades concretas. También los sabores tienen contexto, aunque pocas veces lo incluyamos en la lista de la compra.

Con los años, el torrefacto ha acumulado críticas y perdido prestigio, especialmente entre quienes defienden otras formas de tostar y disfrutar del café. Aquella solución para conservarlo plantea hoy nuevas preguntas: ¿qué aporta a la taza?, ¿qué transforma?, ¿por qué seguimos asociando determinados sabores con un café «de verdad»? A veces, el paladar tiene bastante más memoria de la que creemos.

Taza de cristal transparente con café negro caliente y una densa capa de crema, rodeada de granos de café tostados sobre un fondo negro con vapor ascendente.

Un cruce entre historia y costumbre

El segundo episodio no deja de ser una invitación a mirar de otra manera un gesto diario. El café también cuenta cómo vivíamos, qué teníamos a mano y qué aprendimos a apreciar. En una taza caben la cocina de una abuela, el desayuno antes de salir a trabajar y todas esas sobremesas en las que siempre había tiempo para preparar otro. El segundo episodio de Llevas dos cafés de más ya está disponible en RNE Audio. Prepárate una taza, dale al play y acompaña a Sergio de la Rosa en este viaje al pasado. Y si quieres empezar por el principio, aquí tienes el primer episodio:

Llevas dos cafés de másCapítulo 1: Primer café del día

Servilleta de papel sobre una mesa de madera con el texto escrito a mano "Primer CAFÉ del día." y "Llevas 2 CAFÉS de más", junto a una mancha de café.rne audio