'Los archivos secretos del NO-DO': Una invasión hippie, un entierro, una promesa fallida y un Franco desconocido
- Hippies llegados a Ibiza en busca de libertad Y unas prospecciones petrolíferas abocadas al fracaso: las imágenes que el régimen no quiso mostrar
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Durante el franquismo, el NO-DO (Noticiarios y Documentales) se proyectaba en las salas de cine de nuestro país de forma obligatoria antes del inicio de cada película, con la finalidad principal de ser el instrumento de comunicación y propaganda del régimen franquista. Desde su estreno, el 4 de enero de 1943, hasta su última emisión, en mayo de 1981, se proyectaron alrededor de 4.000 noticiarios en los cines de España. Sin embargo, en los archivos de la Filmoteca Española se conservan miles de latas con imágenes del NO-DO que el franquismo quiso ocultar y que nunca llegaron a ver la luz. ¿Por qué? ¿Qué motivos habría para esconder estas imágenes?
El viaje para revelar más archivos secretos continúa y en esta tercera entrega se abren estas cintas que el régimen franquista decidió no emitir: “Hippies en Ibiza” (1971), “Pueblo de Navarra” (1964), “Entierro Carmen Amaya” (1963), “Franco para Samuel Bronston” (1970), “Perforaciones petrolíferas” (1957), “Carrera de amazonas” (1973) y “Los príncipes de España en el Museo de Cera de Madrid” (1973).
La primera invasión de hippies extranjeros en Ibiza
El NO-DO apenas dedicó espacio al movimiento hippie y, cuando lo hizo, se centró principalmente en noticias del extranjero, tratadas con un tono a medio camino entre la ironía y el desprecio. Por eso resulta precisamente revelador este archivo inédito de agosto de 1971, protagonizado por un grupo de jóvenes hippies que llega a Ibiza atraído por su paisaje, su ambiente y la libertad que ofrecía. Hay que tener en cuenta que la isla, a finales de los años 60 y principios de los 70, era un paraíso natural situado, en cierto modo, en los márgenes de la dictadura. “Me parece muy interesante el hecho de que se convierta a Ibiza en el símbolo europeo de la contracultura hippie y que esos movimientos de libertad se planteen en una isla que está en un país que está bajo una dictadura; es una paradoja absoluta”, explica la periodista Rosa María Calaf.
La estética colorida, el pacifismo, la vida en comunidad y la búsqueda de libertad de los hippies contrasta con las imágenes de las payesas ibicencas vestidas de negro, reflejo de una Ibiza todavía rural y tradicional. Es evidente que son unas imágenes sorprendentes para el NO-DO y, muy probablemente, fue por este motivo que no llegaron a emitirse. Las imágenes fueron grabadas pocos días después de unos disturbios protagonizados por hippies en Sant Eulària des Riu (Ibiza) y, además, mostrar en aquella época ese territorio como un refugio de libertad y contracultura podía resultar demasiado incómodo para el régimen.
El entierro multitudinario de Carmen Amaya
Las grandes figuras del flamenco solían tener mucho espacio en el NO-DO. Carmen Amaya fue uno de los grandes iconos del flamenco y una de las artistas españolas con mayor proyección internacional. Nacida en el Somorrostro de Barcelona en una familia muy humilde, llegó a convertirse en una estrella internacional: triunfó en Estados Unidos desde 1941, donde llegó a cobrar 2.000 dólares a la semana, y en los años 50 recorrió el mundo como embajadora de la cultura española. Su éxito también fue aprovechado por el franquismo, que utilizó el flamenco como una de las señas de identidad del país. Sin embargo, en las estanterías de la Filmoteca Española hemos encontrado un archivo inédito de la bailaora, concretamente, las imágenes de su entierro de 1963 celebrado en la población catalana de Begur.
El archivo secreto muestra una ceremonia multitudinaria y profundamente emotiva, con todo un pueblo acompañando el féretro hasta el cementerio y con la presencia de la Guardia Civil. “Vemos en las imágenes como hay un entierro muy doliente, muy sentido y muy propio del arte flamenco; hay mucha pasión y mucha exaltación de ese dolor”, explica la profesora titular de la UBU Fátima Gil. Frente al flamenco folclórico y amable que el régimen quería proyectar, el entierro mostraba un dolor desbordado, lágrimas y una ceremonia gitana cargada de emoción. A pesar de que esta lata no viera la luz, el NO-DO sí informó de la muerte de Carmen Amaya, pero optó por unas imágenes de archivo mucho más asépticas y acordes con la imagen que se quería transmitir.
Un rodaje misterioso en el despacho de Franco
En 1970, en plena crisis internacional por el proceso de Burgos, se rodaron unas imágenes inéditas de Franco en su despacho de El Pardo que ofrecen una idea muy distinta a la que el NO-DO acostumbraba a proyectar del dictador. Rodeado de libros, documentos, carpetas y papeles, Franco aparece como un anciano trabajando en un despacho desordenado y poco solemne, lejos de la imagen de autoridad y control que la propaganda franquista quería transmitir. “No te da una imagen de dignidad de un dictador, casi parece un archivero y no precisamente el padre de la patria”, asegura el catedrático de historia social de la UNED Miguel Martorell.
Las imágenes forman parte de la lata titulada “Franco para Samuel Bronston”, vinculada al productor estadounidense Samuel Bronston, quien se encontraba en España para rodar el proyecto documental España, puerta abierta, concebido para mostrar al exterior las bondades del régimen. En el despacho aparecen imágenes reveladoras: un recuerdo de la misión Apolo 11 enviado por Richard Nixon y un montaje con varias portadas de la revista Time protagonizadas por Franco, elementos que apuntan a esa estrategia del franquismo de propaganda exterior. Sin embargo, el documental apenas llegó a exhibirse en una embajada de Washington y esta grabación nunca fue emitida por el NO-DO.
Unas instalaciones petrolíferas de dudosa utilidad
El NO-DO se acercó hasta Benatae, en la Sierra de Segura (Jaén), para cubrir unas prometedoras prospecciones petrolíferas en una de las zonas más pobres de España. El régimen había impulsado el Plan Jaén con la intención de reactivar una provincia muy castigada por la posguerra, pero el proyecto no logró frenar la pobreza. En este contexto, el petróleo apareció como una nueva esperanza. Detrás de las perforaciones estaban los científicos Alfonso Rey Pastor y Juan Bonelli, que aseguraban haber desarrollado un revolucionario aparato capaz de detectar petróleo con gran precisión. “Estas prospecciones tenían un origen en parte científico, pero sobre todo estaban guiadas por una especie de fe en las capacidades nacionales”, explica el catedrático de historia de la UGR Miguel Ángel del Arco.
Pero aquella promesa terminó convirtiéndose en un fiasco. Una comisión de expertos determinó que el supuesto detector no funcionaba y la propia Dirección General de Minas y Combustibles se desmarcó de la operación. “Ellos mismos reconocían que no sabían cómo funcionaba su aparato y al final resultaba que directamente no funcionaba”, explica el autor de Los ingenieros de Franco Lino Camprubí. El proyecto quedó en evidencia justo cuando el NO-DO había acudido a grabarlo y, ante el ridículo que podía suponer haber invertido dinero y haber movilizado a técnicos, sacerdotes y vecinos para nada, las imágenes nunca llegaron a emitirse. Los responsables salieron prácticamente indemnes y el episodio quedó oculto.
Otros descartes del NO-DO
Más cintas con imágenes de un pueblo de Navarra en venta (“Pueblo de Navarra” de 1964), la primera carrera de amazonas en España (“Carrera de amazonas” de 1973) y las figuras de cera de la familia de los entonces príncipes de España (“Los príncipes de España en el Museo de Cera de Madrid” de 1973) quedaron almacenadas en la Filmoteca Española y nunca vieron la luz. ¿Por qué? Puedes descubrirlo en el tercer capítulo de Los archivos secretos del NO-DO, ya en RTVE Play.