La huella latina del 11S, 25 años después: las voces de los supervivientes en 'Hora América'
- Dos supervivientes hispanos de los atentados han compartido su testimonio
- El programa también ha dado voz a los obreros latinos que trabajaron en las tareas de desescombros y enfermaron por su exposición a materiales tóxicos
- Ha abordado, además, el mapa que dejó el 11S con Guantánamo como epicentro de la política estadounidense

Un bombero, sobre los escombros de las Torres Gemelas, en Nueva YorkZUMA vía Europa PressEuropa Press
Hora América ha emitido este viernes un programa especial con motivo del aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense. Un cuarto de siglo después de los atentados, las historias de la costarricense Karla Pericón y el puertorriqueño William Rodríguez han sonado en el programa decano sobre Iberoamérica de Radio Exterior. Dos supervivientes que ponen rostro a una comunidad latina golpeada por el 11S y no siempre suficientemente presente en la memoria de la tragedia.
Veinticinco años después, el ruido, el polvo y las imágenes de aquella mañana siguen acompañando a quienes lograron escapar de las Torres Gemelas. Entre ellos hay miles de latinoamericanos que trabajaban, vivían o habían emigrado a Nueva York buscando una vida mejor. Este 11 de septiembre, Hora América, de Radio Exterior de España, reconstruye la huella latinoamericana del 11S dando la palabra a quienes estuvieron allí.
Casi 3.000 personas murieron en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Entre las víctimas había al menos 250 latinos, procedentes, entre otros países, de México, Colombia, Argentina o Venezuela. A ellos se sumaron miles de trabajadores de origen latino que participaron posteriormente en las tareas de limpieza y reconstrucción de la Zona Cero.
Karla Pericón: escapar del piso 11
Karla Pericón tenía solo 22 años. La joven costarricense había emigrado a Estados Unidos y aquel 11 de septiembre trabajaba en el piso 11 de la Torre Norte del World Trade Center. Había llegado temprano. Estaba en una reunión cuando, a las 8.46 de la mañana, el impacto del primer avión hizo temblar el edificio.
Pericón consiguió bajar y salir de la torre. Ya en la calle vio el segundo avión estrellarse contra la Torre Sur y, poco después, quedó atrapada en la gigantesca nube de polvo provocada por el derrumbe. Aquellas escenas no desaparecieron cuando terminó la emergencia. El 11S continuó durante años en forma de pesadillas, miedo y terapia psicológica.
Un cuarto de siglo después, su relato permite aproximarse al atentado lejos de las grandes imágenes televisivas: desde la experiencia íntima de una joven inmigrante que tuvo que abrirse paso entre el caos para sobrevivir.
William Rodríguez, la llave que abrió una salida
La historia de William Rodríguez transcurre también en la Torre Norte, pero desde sus entrañas. Puertorriqueño y trabajador del equipo de limpieza del World Trade Center, llevaba años recorriendo sus 110 plantas y conocía el edificio como pocos.
Aquella mañana se encontraba en el sótano cuando se produjo el ataque. Rodríguez poseía una de las escasas llaves maestras capaces de abrir las puertas cortafuegos de la torre. En lugar de limitarse a buscar una salida, acompañó a los equipos de emergencia y ayudó a abrir puertas y evacuar a personas atrapadas. Salió con vida cuando el edificio estaba a punto de desaparecer.
Pero su supervivencia estuvo acompañada por una pesada pregunta. Muchos de sus compañeros y amigos murieron. Rodríguez ha hablado durante años del síndrome del superviviente y de la necesidad de convertir el recuerdo del 11S en memoria de las personas, no únicamente de los edificios y del atentado. Su testimonio incorpora además una reivindicación incómoda: la de quienes quedaron en los márgenes del relato oficial.
Las otras víctimas latinas: los obreros de la Zona Cero
Las historias de Pericón y Rodríguez muestran también otra dimensión del 11S. Nueva York era ya en 2001 una ciudad profundamente latina. Inmigrantes de México, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Ecuador, Argentina, Venezuela o Centroamérica trabajaban en oficinas, restaurantes, servicios de limpieza, mantenimiento y seguridad del World Trade Center y de su entorno.
Por eso, Hora América desplaza la mirada hacia una comunidad imprescindible para entender Nueva York, pero cuya experiencia ha ocupado con frecuencia un espacio secundario en la construcción de la memoria del atentado.
No se trata únicamente de quienes murieron o consiguieron escapar. Tras el derrumbe, miles de trabajadores participaron en las labores de rescate, desescombro y reconstrucción de la Zona Cero. El programa recuerda también a esos trabajadores y amplía la mirada hacia las consecuencias políticas del 11S fuera de Estados Unidos.
Fotografía distribuida por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, fechada el 11 de enero de 2002, de detenidos en Guantánamo.EPA/Petty Officer 1st class Shane T. UK AND IRELAND OUT/HANDOUT
Una onda expansiva que llegó a América Latina
El especial de Hora América no termina en Nueva York. Veinticinco años después, reconstruye también la onda expansiva que los atentados tuvieron al sur del continente.
El programa viaja hasta Guantánamo, convertida después del 11S en centro de detención para sospechosos de terrorismo, y recupera el testimonio del uruguayo Christian Mirza, que participó años después en la acogida en Uruguay de seis antiguos detenidos. La emisión completa así un recorrido que une las experiencias personales de los supervivientes con algunas de las consecuencias internacionales más duraderas de los atentados.
Porque el 11S cambió Estados Unidos, pero su impacto desbordó rápidamente sus fronteras. Y, 25 años después, escuchar las voces de Karla Pericón, William Rodríguez y de quienes vivieron aquella jornada desde la comunidad latina ayuda a completar una historia que no puede explicarse únicamente desde las imágenes de las Torres Gemelas.