Cuando tu jefe te atormenta...

  • La vuelta al trabajo se puede hacer aún más complicada cuando tu jefe es un manipulador o no sabe dirigir
  • En Tras la tormenta de RNE, Cristina Hermoso de Mendoza nos presenta los diferentes perfiles que existen
Si tenemos un jefe autoritario, la clave es ser asertivo.

Si tenemos un jefe autoritario, la clave es ser asertivo.ISTOCK

RTVE.es

Toca volver al trabajo y, con él, reencontrarte con tu jefe. Algo que, para muchos, es una pesadilla.

El nuevo episodio de Tras la tormenta pone el foco en esas relaciones laborales que nos pueden llegar a amargar la vuelta a la rutina. La psiquiatra Anabel González analiza algunos de los perfiles de jefes más complicados y qué podemos hacer para afrontar sus comportamientos.

Tras la tormentaTras la tormenta | La tormenta de tener un mal jef

Angustia de domingo, estómago encogido cuando escribe, noches en vela… Pautas profundas y prácticas según su perfil sea autoritario, manipulador o incompetente.

Tras la tormenta | La tormenta de tener un mal jefrne audio

El jefe autoritario

Uno de los perfiles más comunes es el jefe autoritario. En este caso, es conveniente ser asertivo. Responder con la misma autoridad puede empeorar la situación.

"Si tu te pones al mismo nivel, entras en una especie de escalada en la que puedes tener una carta de despedido, una amonestación o un problema", indica la psiquiatra.

Eso sí, esto no quiere decir que haya que aceptar según qué actitudes.

La asertividad nos puede ayudar a afrontar una situación complicada. La clave está en cómo respondemos a las críticas. Ante una crítica, podemos reconocer lo bueno y la parte mejorable y pedir que el jefe concrete qué espera. "Es una manera de poner un límite, pero sin perder los papeles", asegura.

Cuídate con Radio 5Cuídate con Radio 5 - Trabajo y salud mental -

Cuídate con Radio 5 - Trabajo y salud mental -rne audio

"No estás desafiando su autoridad, pero estás buscando una forma concreta de que defina lo que quiere. A lo mejor lo único que quiere es protestar. No le estás dando exactamente lo que te está pidiendo. Es un poco como coger la energía del otro, pero no para devolvérsela sino para llevarla a otro sitio", indica González.

El jefe manipulador

También existe la figura del jefe manipulador, que tiene el perfil de una persona que utiliza el control como manera de relacionarse.

Y, ¿qué podemos hacer en estos casos? "Una estrategia es intentar escribir y mandar más correos", dice González. La comunicación escrita es importante, especialmente cuando es necesario dejar constancia de determinadas situaciones.

Todo por hacerTodo por hacer - Vuelta a la rutina: consejos prácticos para activar mente y cuerpo - 01/09/25

Todo por hacer - Vuelta a la rutina: consejos prácticos para activar mente y cuerpo - 01/09/25rne audio

El jefe incompetente

Otro tipo de jefe es el incompetente. Es decir, aquella persona que ocupa un cargo para el que quizá no está preparado. Esa inseguridad le puede llevar a reaccionar de manera exagerada y también a tomar decisiones que no sean correctas.

En este tipo de casos, proponer soluciones específicas puede ser más útil que señalar directamente los errores. Se pueden proponer diversas alternativas. Esto permite colaborar sin desafiar la jerarquía establecida.

"Tú que estás en el puesto de abajo, que sabes cómo se hacen las cosas, le puedes dar ideas. A un jefe tienes que darle por lo menos dos, porque entonces va a sentir que puede elegir y que decide él, pero tiene que ser ideas concretas. A lo mejor hasta siente alivio de que alguien le dé rutas, pero le deja el margen de decisión, entonces no se rompe la jerarquía", apunta González.

Telediario 1La clave de la vuelta a la rutina: centrarnos en lo positivo

Se acaban las vacaciones y toca volver al trabajo, pero no siempre es fácil. Los psicólogos explican por qué es importante encontrar la parte positiva.

La clave de la vuelta a la rutina: centrarnos en lo positivoVer ahora

El jefe exigente o perfeccionista

La exigencia excesiva también puede ser un problema. Los trabajadores más responsables pueden terminar acumulando tareas porque son los que siempre responden.

"Hacerlo bien por nosotros y no porque el jefe nos pida más o nos pida menos, pero hacerlo bien hasta donde nos parece, ¿no? Y en determinados momentos, si notamos que el nivel de exigencia está por encima de lo razonable".

Eso sí, no todos los jefes son 'malos'. "Tú también tienes que tener un poco de autocrítica. Entonces, si yo estoy tardando tres días en hacer algo que un compañero tarda medio día y mi jefe pierde ya la paciencia porque no sabe cómo decirme que espabile. A lo mejor la solución no es que mi jefe se haga un curso de mindfullness, sino que yo aprenda a hacerlo más pronto", explica.

No siempre está en manos del trabajador cambiar a su jefe. Lo que puede cambiar es nuestra manera de responder. Poner límtes o buscar apoyo entre los compañeros puede ayudarnos.