La voz de Lorca
- A pesar de ser el más rico de España, el Archivo Sonoro de Radio Nacional no posee ninguna grabación de la voz de Lorca
- Mientras no se encuentre ninguna grabación, la voz de Lorca será la de cualquier persona que lea su obra

Federico García Lorca participando en una emisión de radio, en ArgentinaTVE
Nadie duda de que el Archivo Sonoro de Radio Nacional es el más importante de España, tanto por el volumen de sus fondos como por la riqueza de los mismos. Pero hay voces por las que se nos pregunta recurrentemente y, tristemente, hemos que responder: "no, no la tenemos". Es el caso de la voz Federico García Lorca.
Se trata de una de las más buscadas por investigadores españoles y extranjeros; se han revisado centenares de horas de grabación de archivos de varios países en su busca, sin éxito hasta el momento. La esperanza saltó en Argentina en 2002: la prensa informó de que se habían encontrado dos grabaciones con su voz procedentes de dos emisoras de radio. Finalmente, la Fundación Federico García Lorca no pudo certificar la autenticidad de los registros sonoros: a pesar de que muchas circunstancias dieran verosimilitud al hallazgo (Federico estuvo en Buenos Aires algunos meses en 1933 y 1934 y participó en varias emisiones de radio, de las que se conservan, incluso, fotografías), la tarea no era sencilla por el mal estado de las grabaciones y, sobre todo, porque quedaban pocas personas vivas entonces que pudieran todavía reconocer la voz del poeta. En 2026, seguramente ninguna.
Federico García Lorca participando en una emisión de radio en ArgentinaEFE
Federico García Lorca fue asesinado en Granada, en la carretera de Víznar a Alfacar, posiblemente la madrugada del día 18 de agosto de 1936 (otras fuentes sitúan su muerte el día anterior, a las pocas horas de ser detenido el día 16) por afectos a la "causa nacional". Tres años y medio después, todavía el Juez Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas de Granada tramita expediente contra el inculpado "Federico García Lorca, escritor, soltero, vecino de Granada" (ver BOE del 28 de febrero de 1940, página 1053).
Una de las grabaciones más antiguas que constan en nuestro Archivo de obras de García Lorca es la adaptación radiofónica de Los títeres de cachiporra: tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia realizada por Radio Juventud de Vizcaya y dirigida por Constantino Jiménez con las voces del Cuadro de Actores de la emisora.
En la ficha catalográfica que se conserva no constan ni la fecha de grabación ni la de emisión, pero sí que se radió en el espacio Escenario radiofónico, por lo que podemos fechar la grabación en torno a 1960.
Hablamos de unos años en los que el franquismo trataba de blanquear y modernizar su imagen para seguir rompiendo su aislamiento internacional. Se produjeron hitos como la visita del presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower en diciembre de 1959. Pocos meses antes, el 1 de abril, se había inaugurado el Valle de los Caídos, al que se había decidido trasladar víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil. El viraje del discurso oficial hacía el perdón y la reconciliación era evidente.
Escenario radiofónico era bastante atrevido con sus propuestas: los oyentes pudieron disfrutar de obras de autores como Pirandello, Jean Paul Sartre, J. B. Priestley o Albert Camus. También de la adaptación radiofónica realizada por Elías Amézaga de la obra de Bertolt Brecht El que dice sí, el que dice no, posiblemente la primera obra del autor (justo estos días se cumplen 70 años de su muerte) escuchada en la radio española.
Otra "transgresión", propia del momento y del programa, pudo ser la emisión de una obra de Lorca. Eso sí, precedida de un preámbulo que no tiene desperdicio en el que se tilda a Lorca poeta "mítico" —aunque como sinónimo de "deformado"—, se pone en valor su amistad con José Antonio Primo de Rivera y se reprocha la apropiación de su figura por parte de los "enemigos de España".
Pero volvamos a la Tragicomedia: Federico la escribió en 1922 y el estreno estaba previsto para el otoño de 1936. Se puso en escena en Madrid de forma póstuma en 1937, meses después del asesinato del poeta. El texto que se usó en la radio fue el recuperado y publicado por Juan Guerrero Zamora en 1948 en Raíz, la revista que fundó siendo aún estudiante universitario. Para quienes no lo sepan o recuerden, Guerrero Zamora es otro de los grandes profesionales con los que ha contado el teatro en Radio Nacional: desde 1952 y durante casi una década, dirigió la producción dramática de la emisora. Después, pasó a Televisión Española, donde realizó, entre otros programas, el mítico Estudio 1.
Aún no conocemos cómo hablaba Lorca, qué timbre tenía su voz, cómo sonaba su acento granadino y tal vez nunca lo hagamos. Tal vez no importe: mientras no tengamos su voz, la voz de Lorca será, como lo ha sido hasta ahora, la de cada actriz o actor, la de cada lectora o lector, en definitiva, la de cada uno de nosotros cuando leamos su obra. Los que intentaron acallarla para siempre no lo lograron ni lo lograrán mientras una única persona siga prestándole su voz a Lorca.
Joyas del archivo sonoro