90º aniversario del asesinato de Federico García Lorca.
Nadie duda de que el Archivo Sonoro de Radio Nacional es el más importante de España, tanto por el volumen de sus fondos como por la riqueza de los mismos. Pero hay voces por las que se nos pregunta recurrentemente y, tristemente, tenemos que responder: "no, no la tenemos". Es el caso de la voz de Federico García Lorca.
Es una de las más buscadas por investigadores españoles y extranjeros; se han revisado centenares de archivos de todo el mundo en su busca, sin éxito hasta el momento. La esperanza saltó en Argentina en 2002: la prensa informó de que se habían encontrado dos grabaciones con su voz procedentes de dos emisoras de radio. Finalmente, la Fundación Federico García Lorca no pudo certificar la autenticidad de los registros sonoros: a pesar de que muchas circunstancias dieran verosimilitud al hallazgo (Federico estuvo en Buenos Aires algunos meses en 1933 y 1934 y allí realizó varias entrevistas en la radio), la tarea no era sencilla por el mal estado de las grabaciones y, sobre todo, porque quedaban pocas personas vivas entonces que pudieran todavía reconocer la voz del poeta. En 2026, ya ninguna.
Una de las grabaciones más antiguas que constan en nuestro Archivo de la obra de Lorca es la adaptación radiofónica de Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia realizada por Radio Juventud de Vizcaya y dirigida por Constantino Jiménez con las voces del Cuadro de Actores de la emisora. La obra fue escrita por Federico en 1922; su estreno estaba previsto para el otoño de 1936, pero el asesinato del poeta hizo que se estrenase de forma póstuma en 1937.
En la ficha catalográfica no consta ni la fecha de grabación ni la de emisión, pero sí que se radió en el espacio Escenario radiofónico, por lo que podemos fechar la grabación en torno a 1960.
Escenario radiofónico era bastante atrevido con sus propuestas, programando obras de Pirandello, Jean Paul Sartre, J. B. Priestley, Albert Camus o Bertolt Brecht. El franquismo, por su parte, trataba esos años de blanquear su imagen virando su discurso hacía la reconciliación y el perdón entre españoles.
Una "transgresión", propia del momento y del programa, pudo ser la emisión de una obra de Lorca. Eso sí, precedida de un preámbulo que no tiene desperdicio en el que se tilda a Lorca poeta "mítico" —aunque como sinónimo de "deformado"—, se pone en valor su amistad con José Antonio Primo de Rivera y se reprocha la apropiación de su figura por parte de los "enemigos de España".