Cuando Marilyn Monroe defendió a Ella Fitzgerald y plantó cara al racismo

Cuando Marilyn Monroe defendió a Ella Fitzgerald y plantó cara al racismo

Marilyn Monroe junto a su amiga, la cantante Ella Fitzgerald

Lorena Montón

Marilyn Monroe sigue siendo un icono del cine y de la cultura pop al que se suele hacer referencia en 'Saber y Ganar'. Hoy recordamos la historia en la que la actriz salió en defensa de su amiga, la cantante Ella Fitzgerald, y consiguió algo impensable: que actuase en el local donde le habían negado hacerlo por ser negra. Esta es la historia de cómo una amistad plantó cara al racismo.

Ella Fitzgerald, la dama del jazz

Nacida el 25 de abril de 1917 en el estado de Virginia, en Estados Unidos, Ella Jane Fitzgerald supo desde bien pequeña lo que era la pobreza. Su madre, lavandera, fue abandonada por su marido, William Fitzgerald, lo que las dejó en una situación muy precaria. El drama acompañó la adolescencia y primera juventud de Ella: su madre murió en un accidente de tráfico, su padrastro falleció al poco de un ataque al corazón, y la joven transitó por el ausentismo escolar, problemas con la policía y el ingreso en un reformatorio.

Desde bien temprana edad, supo que quería dedicarse al mundo del espectáculo. A los 17 años debutó en el Harlem Apollo de Nueva York como intérprete y sus primeros años en la música fueron bajo el perfil de cantautora. Poco a poco empezó a escalar artísticamente: primero en una banda y luego como solista, su voz y su talento hacían que el público quedase embelesado al oírla cantar. Su estilo pasó del pop y el swing al jazz con bebop, incluyendo la técnica del scat (improvisación vocal) que luego tanto la caracterizó.

La Dama del jazz, como se la apodó, ganó nada menos que 13 Grammys a lo largo de su carrera, además de muchos otros honores derivados de su labor artística. Ahora bien, su vida no fue un camino de rosas y tuvo que sortear, además de los problemas con los que puede encontrarse cualquier persona que quiere dedicarse a la industria de la música, con uno muy feroz: el del racismo.

Retrato en blanco y negro de una mujer sonriente, con el cabello peinado con ondas y pestañas postizas, mirando hacia arriba.

Vetada por su imagen

Uno de los sueños de Ella Fitzgerald era actuar en el Mocambo, un club de prestigio de Los Ángeles al que solían ir figuras como Lauren Bacall o Humphrey Bogart. La artista lo había intentado en diversas ocasiones, pero siempre había sido rechazada. ¿La razón? Su aspecto. Corría el año 1957 y la segregación racial continuaba vigente en el país. Había locales para blancos y locales para negros, y la mezcla era algo que no se podía tolerar.

La cantante, que había trazado una buena amistad con Marilyn Monroe, le comentó lo que sucedía, explicándole que, además, no encajaba en los cánones de belleza que el Mocambo precisaba: una mujer de su talla no tenía el glamour requerido para subirse a su escenario. Y aquí ocurrió lo que nadie esperaba: Marilyn dio la cara por Ella.

Cuando Marilyn Monroe defendió a Ella Fitzgerald y plantó cara al racismo

Fachada del Mocambo, un prestigioso club de música de Los Ángeles

Un plan que fue un éxito

Monroe llamó al dueño del Mocambo y le hizo una propuesta muy seductora: si Ella Fitzgerald se subía a las tablas del club, ella estaría allí como espectadora todas las noches en las que hubiese show. Contar con la presencia de Marilyn y con el efecto halo que podía provocar en la prensa era demasiado tentador como para decir que no. El Mocambo aceptó.

La noche del debut, la actriz de ‘Los caballeros las prefieren rubias’ acudió acompañada de Judy Garland y Frank Sinatra para delicia de todos los asistentes. Desde la primera fila, aplaudieron las interpretaciones de Fitzgerald, cuya voz y presencia escénicas eran capaces de poner los pelos de punta. Marilyn no dejó de asistir en las dos semanas de contrato que firmó la Dama del Jazz, atrayendo también a otras celebridades de Hollywood.

El plan fue un éxito, tal y como dijo la propia Ella Fitzgerald después: “Después de esto, nunca volví a actuar en un club de jazz pequeño”. El propietario del Mocambo le ofreció prolongar su contrato, dejando de lado sus prejuicios físicos y raciales hacia la artista. Una historia que prueba que la amistad y la valentía pueden ayudar a cambiar, si no el mundo, sí muchas formas de pensar.

Cuando Marilyn Monroe defendió a Ella Fitzgerald y plantó cara al racismo

Marilyn Monroe junto a su amiga, la cantante Ella Fitzgerald