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'Perfect Days' es una obra de arte y también la carta de amor de Wim Wenders a Tokio

'Perfect Days', la oda de Wim Wenders a Japón: De Yasujiro Ozu a los aseos de Tokio

Koji Yakusho y Arisa Nakano en 'Perfect Days'

En Japón existe una palabra para referirse a la forma en la que los rayos del sol se filtran entre las hojas de los árboles, proyectando luces y sombras: komorebi. Este concepto guarda el verdadero sentido de Perfect Days, la oda de Wim Wenders por la cotidianeidad, tanto que su significado aparece al final de la película, tras los créditos. Ese baile que provoca el viento al mecer las hojas "solo existe una vez, en ese preciso momento", como indica el filme. Komorebi fue el título original de Perfect Days, lo que habla de su importancia a lo largo de esta cinta nominada a los Oscar, que encapsula en dos horas una lección de optimismo.

Sigue a Hirayama, quien dedica sus días a limpiar los retretes de uno de los lugares más concurridos de Tokio, Shibuya. Frente al ajetreo de sus calles, las jornadas de Hirayama trascurren con sosiego. Se refugia en los libros, sus cintas de casete, la belleza que desprenden los árboles que lo rodean y una rutina que marca su vida sin nunca aburrirse. Las visitas de personas que evocan su pasado dejan entrever quién fue su protagonista, al que interpreta Koji Yakusho, premio al mejor actor en Cannes por este papel.

Entre el Japón de Yasujiro Ozu y los retretes de Leonard Cohen

Perfect Days nace de la fascinación de Wim Wenders hacia Japón, que empezó con el cine de Yasujiro Ozu. Amante de sus películas, cuando se cumplían 20 años de la muerte del director japonés le rindió homenaje en Tokio-Ga y de nuevo viajó al país nipón otros 40 años después, esta vez para rodar Perfect Days.

El origen de la película es cuanto menos curioso. El Tokyo Toilet Project invitó a Wim Wenders a la capital nipona para que observara los aseos públicos que habían diseñado reputados arquitectos en Shibuya. Querían que el cineasta alemán, interesado en la arquitectura, creara cuatro cortos documentales sobre aquellas creaciones, pero a él lo que le inspiró en su visita fue el ambiente que se respiraba en Tokio.

Cultura en Rtve.esClip de la película 'Perfect Days', de Wim Wenders

Clip de la película 'Perfect Days', de Wim WendersVer ahora

Sus habitantes salían de casa después de un largo confinamiento por la pandemia y a Wenders le gustó "la forma amable, civilizada y cuidadosa en la que se adueñaban de la ciudad", según contaba a NPR: "Me encantan estos baños, pero prefiero contar una historia. Podía imaginarme una historia sobre el encargado de estos baños que hable sobre el amor a las pequeñas cosas. Todo lo que me gusta de Japón podría, en cierto modo, formar parte de la película".

Al mismo tiempo, en la mente de Wim Wenders resonaba otra historia: la de Leonard Cohen, quien pasó años en un monasterio zen de California como monje. Entre las tareas que realizó en su primer año allí se encontraba la de limpiar retretes, una imagen que se quedó grabada en la mente de Wenders: "Mientras imaginaba, mientras escribía el guion, pensaba en Leonard Cohen".

Koji Yakusho, el alma de Perfect Days

El encargado de transmitir con la mirada esa curiosidad por las pequeñas cosas del día a día y no dejar de sorprenderse por ellas fue Koji Yakusho. El japonés había participado en películas como Memorias de una geisha o Babel, pero a Wim Wenders ya lo había conquistado años antes. Le había encantado en Shall We Dansu?, película que Hollywood convertiría en ¿Bailamos?, con Richard Gere en el rol que antes había ocupado Yakusho.

Tan convencido estaba de que Koji Yakusho era el ideal para interpretar al protagonista de Perfect Days que poco le importó que la comunicación entre ambos fuera de todo menos fluida. "Solo podíamos hablar por medio de un intérprete, pero entre Hirayama [el personaje de Yakusho], mi director de fotografía Franz [Lustig] y yo pronto encontramos un lenguaje corporal, mudo", decía el director en el Festival de Cannes.

Koji Yakusho en 'Perfect Days'

Koji Yakusho en 'Perfect Days'

Yakusho se entregó al personaje, como demostró en una entrevista con Deadline. Practicó la limpieza de aseos públicos y sugirió que su personaje cuidara en su casa a "los hijos de sus amigos, los árboles", que tuviera brotes, un hobby del propio actor. Como curiosidad, cabe decir que, aunque en la película nunca se explicita el pasado del protagonista, Wim Wenders sí dio una biografía a su actor para que supiera lo que le había pasado para llegar ahí: fue un exitoso empresario y tuvo problemas con el alcohol, llegó a confirmar en entrevistas.

Aquel trabajo dio a Koji Yakusho su mayor reconocimiento hasta la fecha. El jurado de Cannes le entregó el premio a mejor actor.

El significado de los sueños de Hirayama

Las sencillas acciones que el personaje de Hirayama realiza en su día a día se combinan con escenas oníricas que rompen con la estética casi documental que tiñe al filme. Los fragmentos de los sueños de su protagonista son obra de la fotógrafa Donata Wenders, mujer del cineasta. El creador de Paris, Texas delegó en ella acuciado por un calendario de rodaje ajustado: solo disponían de 16 días para grabar y no le daba tiempo a todo. Ella, que ya tenía experiencia inmortalizando escenas de sus otras películas, aceptó el encargo.

"Entre los dos acordamos el contenido de cada uno y luego ella y una jefa de localización que hablaba japonés se fueron a filmar, a veces con el resto del equipo y a veces por su cuenta", contaba el director en una entrevista con Caimán Cuadernos de cine. Estas piezas oníricas, de tono más experimental, se integran en la película como fragmentos que revelan la intimidad de su protagonista: "Son interpretaciones de lo que es este hombre, Hirayama, y lo que es importante para él".

Tokio Emoto, Koji Yakusho y Aoi Yamada en 'Perfect Days'

Tokio Emoto, Koji Yakusho y Aoi Yamada en 'Perfect Days'

La música que cambió su nombre

También la música juega un importante papel a la hora de mostrar al público el mundo interior de Hirayama. Su banda sonora solo incluye canciones que escucha el protagonista, lo que abre una ventana a esa vida que nos permanece oculta durante la cinta. Temas de las décadas de los 60 y los 70 como "Brown Eyed Girl", "(Sittin' On) The Dock of the Bay" o "Redondo Beach" dan pistas de un pasado que ya fue, así como de su presente, en especial el "Feeling Good" de Nina Simone que suena en el final de la cinta.

Lou Reed, sin embargo, es quien da nombre a la película japonesa. Titulada inicialmente Komorebi en honor a ese término con el que llaman los nipones a la luz del sol que se cuela entre las hojas de los árboles, optaron por rebautizarla como Perfect Days en pleno rodaje. Wenders y el coguionista Takuma Takasaki tomaron la decisión al escuchar "Perfect Day" en una escena, según revelaba el alemán a la revista Frieze. Suena también en el tráiler.

Koji Yakusho en 'Perfect Days'

Koji Yakusho en 'Perfect Days'

Perfect Days propone una experiencia universal que no necesita muchos diálogos para traspasar fronteras. La hizo un alemán, se rodó en Japón y llegó hasta el Dolby Theatre de Hollywood como nominada a mejor película internacional en los Oscar a representación nipona. Ahora este antídoto contra el cinismo aterriza en RTVE Play, donde podrás disfrutarla por tiempo limitado.