'Despedidas', el adiós literario de Julian Barnes
- Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, presenta el que será su último libro
- Despedidas aúna ficción, memorias y ensayo, con una reflexión sobre el paso del tiempo y los recuerdos
Una retirada a tiempo es una victoria, dice la frase popular. Los lectores de Julian Barnes quizá no se resignan al adiós literario que el autor hace en Despedidas (Anagrama), pero la decisión parece irrevocable. El escritor comparte esta resolución en una entrevista que concede en exclusiva a Página Dos en su reciente visita a España. El autor británico, nacido en Leicester en 1946, cree que este es un momento perfecto para un cierre; en plena lucidez, con fuerzas y con la satisfacción de haber dejado obras como El loro de Flaubert (1984), Hablando del asunto (1991), El sentido de un final (2011) o El ruido del tiempo (2016).
Barnes fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, en la que el jurado destacó su condición de «extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un optimismo melancólico y un pesimismo alegre. Barnes ofrece una visión lúcida, cálida y compasiva del género humano, y emplea la memoria como configuradora de identidad sin renunciar a la imaginación, con el amor como principio esencial». Además de la buena acogida de la crítica, Barnes siempre ha contado con la estima del público, que aprecia su agudeza, sensibilidad, ironía y una hibridación de géneros que hace siempre amenas unas novelas que transitan entre la ficción y el ensayo.
Mentira y verdad de los recuerdos
El escritor ha cumplido ochenta años, y lo celebra con Despedidas, una bella exploración en torno a la memoria y el pasado, los caminos impredecibles a los que conducen las decisiones, la búsqueda de la felicidad a cualquier edad y, cómo no, el amor, la amistad y la escritura. Y se hace preguntas: ¿qué contiene más verdad: los recuerdos, las anécdotas mil veces contadas, la imagen que de nosotros mismos nos devuelven los demás? ¿Cómo componer, hacia el final de la vida, un relato fiable de quienes somos? Barnes reflexiona sobre todo ello con el trasfondo de la vejez y la necesidad de aprender a despedirse.
Mi vida sin los libros habría sido bastante mediocre
Pero la posteridad no parece preocuparle demasiado. «Yo ahí ya no tendré ningún poder de decisión. He escrito los libros y los lectores decidirán. No pienso en mi legado, para nada», cuenta Barnes a Óscar López en su entrevista con Página Dos. «Mi vida sin los libros habría sido bastante mediocre. Cuando publiqué por primera vez con 34 años, que es algo tardío, ya me había pasado toda la vida leyendo. Sí, mi vida hubiera sido paupérrima sin libros».
En el corazón de Despedidas, como en una matrioshka, hay otra historia dentro. Sus protagonistas son dos personas a las que Barnes prometió que jamás escribiría sobre ellas. El joven escritor conoció a Jean y a Stephen (esos son sus nombres ficticios) cuando los tres estudiaban en Oxford. Los presentó, se enamoraron, se separaron y siguieron cada cual su camino, lejos el uno de otro y también de la vida de Barnes, que no les perdonó que truncaran aquella amistad. Cuarenta años después se reencontraron, de nuevo mediante la intervención del escritor, y hubo nuevas sorpresas. Con la maestría que lo caracteriza, Barnes da forma a un texto de apariencia desenfadada que contiene, siendo como es una despedida, una profunda meditación sobre el sentido de la existencia.
Página Dos