OPERACIÓN ÁFRICA

Las manos del doctor Cavadas dan futuro a los masái: “Estoy aquí pagando mi deuda de honor con la humanidad"

  • Los hombres masái recuperan su vida y su papel en la tribu tras ser operados por el doctor Cavadas
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Wanaume, hombreVer ahora
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Patricia Alcubilla

El doctor Cavadas lleva 23 años viajando a África para operar de forma gratuita a pacientes con malformaciones congénitas, traumatismos o secuelas de accidentes que, aunque sin que revistan a priori mucha gravedad, si no son tratados con cirugía especializada, les condenaría a vivir con una discapacidad permanente o, incluso, a la muerte. En este tiempo, ha hecho más de 11.000 intervenciones de todo tipo, incluyendo 700 reimplantes complejos. Desde 2013 viaja anualmente a Kirurumo, en Tanzania, donde ha atendido a más de 2.000 pacientes y ha operado a más de 300 en los últimos tres años. Todo con una convicción: utilizar la medicina como herramienta de solidaridad.

En Tanzania hay más de 450.000 masáis. Se trata de un pueblo indígena seminómada de Kenia y Tanzania que tiene en el ganado su centro de vida. La riqueza y el estatus se miden por el número de vacas y cabras. Además, es extremadamente patriarcal y todo gira entorno a la figura masculina. Son ellos los encargados de caminar grandes distancias acompañando al ganado y, también, de proteger a su familia. Por eso, la vida y el futuro de los masáis varones dependen casi exclusivamente de su cuerpo. Ser fuerte es ser útil y ser útil es pertenecer a la comunidad. Cualquier lesión, por leve que sea, puede provocar su aislamiento.

Nyerere recupera su vida gracias al doctor Cavadas en 'Operación África'

El joven Nyerere confía en el doctor Cavadas su futuro

El segundo capítulo de Operación África nos adentra en el funcionamiento y organización de la clínica de Kirurumo y también en el día a día de la comunidad masái de Tanzania, presentándonos a Nyerere, un joven de 17 con la enfermedad de Ollier, que provoca tumores en los huesos y deforma sus extremidades. Esto limita su participación en la comunidad y su familia había perdido la esperanza de que pudiera tener un futuro. Su visita al Doctor Cavadas le permitirá tener una vida normal. “¿Qué vas a hacer cuando estés bien?”, pregunta a Nyerere su madre. “Podré hacerlo todo”, contesta.

La de Nyerere es una operación relativamente sencilla, una osteotomía de rodilla, basada en cortar y realinear la tibia, y una extirpación de los encondromas dolorosos o aquellos que deforman su cuerpo y le impiden caminar. ¿La complejidad de la operación de Nyerere? El escaso instrumental quirúrgico con el que cuenta el equipo, que obliga a emplear la imaginación y a tirar de experiencia para cambiar el uso a herramientas convencionales. “Se trabaja con instrumental parecido al que se puede usar en cualquier carpintería”, explica el doctor Cavadas.

En la operación, el doctor Cavadas cuenta con el apoyo de Yohana Lucas, un estudiante de medicina nacido en Tanzania, al que la Fundación Cavadas está pagando los estudios y al que tutoriza directamente el doctor para que tome su relevo en el hospital de Kirurumo. También participa Elysa, director de la clínica y responsable de seleccionar los pacientes a los que atenderá Cavadas y priorizar las intervenciones.

Apenas 24 horas después de la operación, Nyerere tendrá que abandonar la clínica para empezar una nueva vida. Eso sí, bajo la supervisión de Cavadas, que regresa unos meses para comprobar su evolución y agendarse una segunda operación “rutinaria” para quitar algún otro tumor molesto. En apenas unos meses, el joven ha podido retomar sus tareas e incluso corre detrás del ganado, lo que le ha convertido en uno más dentro de su familia y de su aldea.

Lazaro visita al doctor Cavadas en 'Operación África'

Lazaro recupera su vida después de ser operado en Valencia

Hace cuatro años, el que estuvo en la camilla con el doctor Cavadas fue Lazaro, un destacado miembro de la comunidad masái de Tanzania que sufrió un grave accidente tras un encontronazo con un elefante. Se rompió el cuello del fémur y necesitó una microcirugía, imposible de hacer en Kirurumo, por lo que viajó con él a Valencia para realizar la operación.

Lazaro visita al doctor Cavadas y lo hace acompañado de su familia, que no para de agradecer lo que hicieron con su padre. “El doctor salvó la vida de mi padre”, dice uno de los hijos de Lazaro. Fueron precisamente sus hijos los que se enteraron de que el doctor Cavadas llegaba a Kirurumo. Lo hicieron en el colegio al que acuden, pues son de los pocos masáis escolarizados. Apenas el 20% lo está y más del 60% abandonará antes de concluir el ciclo primario. Pero Lazaro confía en el valor de la educación, como en el de la medicina, para ofrecer oportunidades. En su caso, gracias a su operación, ha podido continuar llevando al ganado y cuidando de su familia. Ha recuperado su vida.