Carles Tamayo destapa el negocio oculto tras la privacidad digital: "No somos conscientes de lo que implica aceptar las cookies"
- El tercer episodio de Se nos ha ido de las manos abordará el lucrativo negocio de la información digital y cómo nuestra privacidad se convierte en dinero
- El reportero adelanta las claves de su nueva investigación en un capítulo final que estará disponible muy pronto en el catálogo de RTVE Play


El periodista Carles Tamayo ha visitado EN PLAY para presentar el inminente desenlace de 'Se nos ha ido de las manos', su serie documental producida en colaboración con RTVE Play. Tras abordar en entregas anteriores problemáticas sociales como el mercado inmobiliario, o el apagón del 28 de abril, el reportero cierra la temporada poniendo el foco en el lucrativo y opaco negocio de la información digital.
"El tercer capítulo va sobre el mercado de los datos. Se llama 'Se nos ha ido de las manos' porque aborda temas que como sociedad hemos normalizado pero que, en cuanto te paras a reflexionarlos, no tienen ningún sentido", ha explicado el catalán en El Recreo, detallando que el proyecto nació de un experimento intergeneracional con un equipo de trabajo cuyas edades oscilan entre los 24 y los 54 años.
El peligro real tras el botón de "aceptar cookies"
El punto de partida de esta última entrega fue algo tan cotidiano como el acoso del spam telefónico. "Empecé a preguntar a cada uno que me llamaba que de dónde salían mis datos, hasta que una chica joven me confesó la empresa que le había vendido la base de datos", ha revelado Tamayo sobre el inicio de un rastreo internacional que traslada las cámaras hasta Berlín.
Se trata de los databrokers: empresas que se dedican a comprar y vender datos personales a las que "sin ser muy conscientes, les hemos dado ese permiso". El objetivo de este reportaje de investigación, confiesa posteriormente a Inés Hernand en La Retaguardia, es "entender en qué consiste ese negocio".
El periodista ha alertado firmemente sobre la ligereza con la que se gestiona la privacidad en la red: "¿Tú has pensado qué implica dar a aceptar 'cookies'? Da pereza y no lo leemos, pero en aplicaciones de citas se especifica claramente que cedes toda la información, tus fotos y tus chats, y que los pueden usar para lo que les dé la gana, incluso para publicidad".
Orgulloso del despliegue de producción, Tamayo ha concluido con un aviso para los espectadores de la plataforma bajo demanda de la corporación: "Se nota que hay presupuesto, en los primeros cinco minutos vamos a Berlín y volvemos. Proteged vuestros datos porque vais a flipar".
El mercado de datos, tras la vivienda y la desinformación
Antes de llegar a esta tercera y última entrega de Se nos ha ido de las manos, el cineasta y periodista catalán ha abordado la crisis de la vivienda en nuestro país. Un tema que, como todos los que aborda también en su canal de Youtube, parte de la premisa de abordar "temas que son legales pero que no tienen sentido".
En el concreto caso de la vivienda, parte de "una situación muy loca, donde si tienes un piso y lo pones en alquiler, puedes forrarte y comprar otro piso y ponerlo en alquiler", siguiendo así un ciclo sin fin. Una historia que surge de su propia experiencia tras tratar de poner un piso de alquiler por el que está pagando unos 400 euros de hipoteca y una familia estaría muy agradecida de poder alquilarlo por 1.500 euros, tal y como —confiesa— le dijo literalmente el comercial de una inmobiliaria.
A su juicio, es incomprensible que gente de su propia generación, jóvenes que "con 31 años pero con trabajos de larga duración, que no son precarios, en el sector tecnológico o sanitario", tengan que seguir viviendo con sus padres o compartiendo piso.
Una trayectoria donde el mayor premio es el impacto social
A gran escala, Tamayo se dio a conocer gracias a sus infiltraciones en sectas como la del Palmar de Troya. Ahora, tras su aterrizaje en la televisión pública con Se nos ha ido de las manos, el catalán hace balance de su trayectoria destacando que su objetivo a lo largo de estos años ha ido el de "dedicarse a informar, divulgar y entretener", y si este trabajo puede servir a algo más a nivel social, "mucho mejor".
El culmen es si esa denuncia social llega a lo judicial, un reconocimiento para demostrar que su "reportaje ha sido un trabajo que ha ido a algo más".