Vidas contadasSilvia Plath17/03/2014
Su estirpe tenía el alma guerrera con tendencias al ascetismo y el misticismo. Nada, pues, de extraño que este oficial ruso de origen húngaro haya quedado en la historia con el sobrenombre de El barón sanguinario. Brutal señor de la guerra, dominó los territorios al este del lago Baikal. Reinó sobre un país de monjes, de demonios perversos y tribus errantes descendientes de Gengis Kan.