A medio camino entre lo rural y lo urbano, Brad Paisley se ha destapado con un nuevo disco lleno de sobresaltos conceptuales pero generoso en propuestas, tanto como puede ser el prometido próximo regalo de la Randy Rogers Band que ha logrado contar con un Willie Nelson próximo a ser octogenario y empeñado en sorprendernos con cada nueva entrega. Sorpresas más que agradables nos las proporciona dos dúos de hermanos tejanos como The Statesboro Revue y Sons Of fathers, de melodías vocales inmaculadas. Nuevas tonalidades como la de Marie Miller, fundida a las de veteranas como Sheryl Crow y Natalie Maines que en sus nuevas aventuras contraponen sus caminos. Mientras la primera se acerca a la escena de Nashville, la última parece alejarse a marchas forzadas, olvidando sus buenos tiempos junto a las hermanas Erwin, que se conforman con ser Court Yard Hounds. Escarbando por los tesoros de los viejos catálogos recuperamos canciones que parecían olvidadas del legendario Gene Clark y los sonidos de las guitarras de los Byrds, además de saber de la supervivencia de Poco, una banda de la que nunca nos cansaremos.