"Lo mejor para la tristeza es aprender algo. Es lo único que nunca falla". Eso es lo que nos recuerda el mago Merlín en la novela Camelot de Terence White: "Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa, puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas, puedes echar de menos a tu único amor, puedes ver el mundo a tu alrededor devastado por locos perversos o saber que tu honor es pisoteado en las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces, solo hay una cosa posible, aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y qué es lo que le hace girar. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alentar, que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca lamentará, de lo que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender".
Hoy enciende el fuego de la cueva Miguel Peiró, doctor en física de partículas y cosmología, con el que abrimos las páginas de su ensayo Sombra y asombro para iluminar la actitud científica, para recuperar esa mirada que todos tenemos dentro, para que impulsados por la curiosidad avancemos en el conocimiento desde la aceptación de lo que no sabemos, desde la aceptación de la incertidumbre. Alumbramos el fuego, alumbramos la ciencia, sin deslumbrarnos, porque esa es otra forma de ceguera.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a los Silicon Valley boys y sus nuevas relaciones de poder, y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con la escritora y pedagoga Josefina Aldecoa.