"El hombre es siempre un narrador de historias, vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que le sucede y trata de vivir su vida como si la contara. Pero hay que escoger: o vivir o contar" Eso escribe Jean Paul Sartre en su libro La náusea. Al vivir el presente, pensaba, los acontecimientos se suceden de forma caótica e impredecible, al contarla, hacemos trampa con el tiempo, empezamos por el final y conociendo el desenlace cambiamos el valor y el significado de lo ocurrido. Contamos historias de una generación a otra, de abuelas, a madres a nietas. Un legado oral para los descendientes, una forma de perdurar. Las historias nos enriquecen, nos transforman, nos evocan lugares, nos ayudan a empatizar con el otro. El cerebro es la mejor máquina de contar historias, pero además las historias sobre el cerebro nos permiten entender mejor quiénes somos. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar historias de la neurociencia, para a partir de cuentos contarnos quiénes somos.
¿Qué tiene que ver la bomba atómica de 1945 con la forma en que fechamos la actividad de nuestras neuronas? ¿Puede una neurona en un plato de laboratorio aprender a jugar al pong? ¿Cómo surge la voz interior? ¿Cómo influyen los ritmos circadianos en las metástasis? A todas estas preguntas y muchas más trata de responder el prestigioso divulgador José Ramón Alonso, investigador del Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas al concepto de "injerencia", y en nuestro túnel del tiempo recuperamos la voz de la escritora Elena Garro.