El día que Sammy Sensei iba a impartir su última clase amaneció luminoso y azul en Tezze sul Brenta, un pequeño pueblo italiano de la región del Veneto. Así comienza el prestigioso científico Carlos López Otín su último libro La eternidad y un día más publicado por Paidós. Una oda a la educación, al maestro como guía, un relato que nace de su relación de profunda amistad con su paciente, alumno y finalmente también maestro Sammy Basso. Sammy aterrizó en el planeta de los genes con una mutación que le convertía en ser especial, tan solo había 200 niños en el mundo diagnosticados con el síndrome de Hutchinson-Gilford, una mutación surgida del azar molecular y de la propia imperfección biológica que provocaba el envejecimiento acelerado de sus células. Era un niño pero parecía un anciano. El suyo era un futuro sin futuro, sin embargo llegó a convertirse en un referente internacional de la investigación y la divulgación sobre enfermedades minoritarias. Pero su gran lección fue otra, su capacidad para construir una vida con sentido. Hoy encendemos el fuego de la cueva para iluminar a los que enseñan y educan y a los que escuchan y aprenden.
Con Jaime García Cantero reflexionamos sobre la inteligencia artificial generativa en el mundo del cine y las intenciones de Elon Musk con su particular versión del clásico La Odisea, y en el túnel del tiempo nos reencontramos, una vez más, con la científica Margarita Salas cuando se cumplen siete años de su muerte.
La música de la cueva la ponen hoy Rosalía y Carminho con "Memoria" y Oques Grasses con su "Sort de tu".