El destino, escribió William Shakespeare, es el que baraja las cartas pero nosotros somos los que jugamos la partida. Las cartas que nos tocan son la genética que heredamos y no podemos cambiar, pero cómo jugamos la partida, nuestros hábitos y lo que ocurre en nuestro entorno durante la partida, el ambiente, deja huellas sobre nuestro ADN que condiciona la expresión de nuestros genes. La biología y nuestra vida cotidiana se influyen continuamente. La genética y la epigenética definen lo que somos y moldean nuestra salud. El sueño, la alimentación, el deporte, el estrés, pero también los microorganismos con los que convivimos o los tóxicos y sustancias químicas que nos rodean tienen implicaciones directas en nuestro bienestar, en esa escritura de lo que somos y de lo que seremos. Como en la película de Clint Eastwood la vida tiene buenos, feos y malos que impactan en nuestra salud, el objetivo es lograr una armonía entre los actores que sea compatible con una vida sana y saludable, un equilibrio homeostático que nos permita envejecer mejor. Hoy enciende el fuego de la cueva María Berdasco, doctora en Biología Molecular y directora del grupo de Terapias Epigenéticas en el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras en Barcelona. Un referente en el estudio de cómo la epigenética influye en nuestra salud. Hoy nos presenta su último libro, Reescribirnos. Cómo el cuerpo aprende, olvida y empieza de nuevo.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas a los agentes de Inteligencia Artificial, qué pueden hacer por nosotros y qué retos plantean. Y en nuestro túnel del tiempo recuperamos la voz del gran sapiens Eduardo Galeano.