Desde los primeros asentamientos neolíticos hasta las metrópolis globales del siglo XXI la ciudad ha funcionado como un laboratorio privilegiado donde la humanidad ha ensayado formas de cooperación, conflicto y poder. Un producto colectivo de enorme complejidad capaz de transformar radicalmente su entorno y con él las formas de vida de quienes la habitan. A lo largo de la historia la ciudad ha actuado como motor de innovación económica, mecanismo de integración política, espacio para la imaginación social y repositorio de memoria colectiva.
Una ciudad justa no es aquella que maximiza la eficiencia económica sino la que amplía las posibilidades reales de sus habitantes para llevar una vida valiosa. Ante la gentrificación, la turistificación masiva y la asfixiante crisis de la vivienda es necesario recordar que la ciudad es un bien común complejo: un espacio donde la interdependencia humana se hace visible y donde la acción colectiva es imprescindible para orientar su potencial transformador. Es urgente reconciliar su crecimiento socioeconómico con la preservación de su dimensión humana. Hoy enciende el fuego de la cueva Francisco Colom, investigador del Instituto de Filosofía del CSIC y autor del libro "La Condición Urbana" publicado dentro de la colección "Qué sabemos de... " del CSIC.
Con Jaime García Cantero ponemos coordenadas al concepto de "guerra híbrida", y en nuestro túnel del tiempo nos reencontramos con el pintor y poeta Ramón Gaya.