La estupidez no necesita argumentos. No necesita matices. No necesita escuchar. Y, sin embargo, triunfa. No porque sea más fuerte, sino porque es más insistente, más rápida, más segura de sí misma. Arthur Schopenhauer lo vio con una claridad pasmosa en el siglo XIX. Hoy nos vamos a apoyar en su pensamiento y nos vamos a ayudar de grandes y hermosas interpretaciones, para afrontar este lado oscuro del ser humano con la idea de ofrecer un reflejo luminoso. Disfrutarás de la versión de Simon Rattle del primer movimiento de la Sinfonía nº 92 "Oxford" de Haydn; o la maravillosa interpretación de la Marcha Fúnebre, el segundo movimiento, de la tercera sinfonía de Beethoven, a cargo de la Sinfónica de Barcelona, dirigida por Lawrence Foster. Y unas cuantas más.