RubatoUn rincón exquisito02/11/2026
TP
Hay lugares en los que dejamos de defendernos del mundo. No porque el mundo haya dejado de ser difícil, ni porque hayamos resuelto nuestras cuentas pendientes, sino porque, durante un instante, volvemos a estar de acuerdo con la vida. Un jardín, una habitación, un camino entre los árboles, una conversación que no querríamos terminar y, puede ser, también, una interpretación musical. Por ejemplo, la que hacen Gonzalo Soriano Simó (solista, al piano) y la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París, dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos, de la Danza Lejana de Falla, o Pascal Rogé interpretando los Reflejos en el Agua de Debussy, entre otras. Agradecimientos a Engin Akyurt por la imagen que acompaña este texto.