¿Es posible perdonar cuando no podemos olvidar? Claro. Si hemos olvidado completamente el daño, ya no estamos perdonando. Simplemente no nos afecta. El perdón necesita memoria. Necesita que la herida haya existido. Necesita que sepamos lo que estamos dejando ir. La memoria puede seguir existiendo sin que la persona permanezca encadenada a la herida, se puede recordar sin volver a vivir el dolor. Con esa premisa nos vamos a adentrar en grandes interpretaciones como la de Andreas Scholl y Philippe Herreweghe del aria Erbarme dich, mein Gott de Bach, o la de María Joao Pires del Impromptu número 3 de Schubert, o la del Alban Berg Quartet del Cuarteto n.º 15, óp. 132. De Beethoven. Agradecimientos a Anita Jankovic por la imagen que acompaña este texto.